KERANOS

Al rato me desperté con Elena haciéndome cosas en la cara, como si dibujara cosas con su dedo.

-Mmm… ¿Qué haces? (dije desperezándome)
-Viendo lo guapo que eres. (dijo empezando a besarme el cuello)
-Qué buen despertar…
-Sí, parece que estamos despiertos todos… jijiji… (decía mientras agarraba mi polla por encima de la ropa)

Entonces Elena se empezó a frotar con mi cuerpo mientras tenía su cara pegada a la mía, volviendo a pasar a mi cuello, bajándome los pantalones y los boxers para echar mano a mi polla y empezar a masturbarla muy suavemente. Después ella también se bajó la ropa, poniendo su coño sobre mi polla, empezando a frotarse. Estaba muy mojada, por lo que había una buena estimulación, recorriendo toda mi polla, moviendo sus caderas. Después de unos minutos haciendo eso se la metió, empezando a follarme despacio mientras su respiración se entrecortaba. Fue algo breve, aunque muy sensual, dándome ella muchos besos por la cara cogiéndome con sus manos del mentón mientras yo agarraba su culo. Aumentó ligeramente la cabalgada mientras pasó a besarme el cuello, haciéndolo para ponerme como ella sabía que me ponía cuando lo hacía así, empezando a sentir escalofríos por todo el cuerpo hasta que me empecé a correr dentro de ella, notando como me temblaban las piernas mientras ella gemía muy dulcemente en mi cuello, empezando también a temblar al notar mi orgasmo. Una vez dejé de correrme y habiendo parado ella, me volví a dormir en cuestión de segundos.

Al rato me desperté sin estar Elena a mi lado. Me desperecé y vi que estaba sentada con su portátil sobre la mesa, concentrada.

-Mira que te gusta dormir, ¿eh?
-Tía, con lo que me has hecho, he caído otra vez…
-Luego soy yo la sensible… (dijo con tono de guasa)
-¿Vamos a empezar otra vez con eso? ¿Quieres que me levante y te empotre contra la mesa? Porque por mí no hay problema… jajajaja.
-Relájate anda, que tengo que estudiar un poco, picha brava, jajaja.
-Te veo más animada.
-Sí, bueno, después de lo que hemos hecho… Eso levanta en ánimo a cualquiera.
-¿Se te ha pasado el cabreo entonces?
-Bueno, un poco. Pero sigo pensando que deberíamos estar más relajaditos un tiempo.
-Sí, sí. Estoy de acuerdo.
-Que mal cuerpo se me ha puesto al ver así a Irene…
-Sí, a mí también.
-Ya te he visto, que has ido al baño y todo.
-Eh… sí. Me he agobiado un poco.
-¿Crees que volverán a estar como antes?
-Claro, nosotros hemos tenido también nuestras cosas y míranos.
-Bueno, vamos a dejar de pensar en esto. ¿Qué te apetece para cenar?
-Lo que tú quieras. ¿Quieres que salgamos por ahí?
-No, quiero estar aquí tranquilita contigo.
-Vale, pues ahora hacemos algo.

Estuvimos un rato así, con ella estudiando y yo tirado en el sofá con el móvil hasta que llegó la hora de cenar, preparándola entre los dos y cenando mientras veíamos la tele. Después vimos una película los dos tumbados en el sofá, abrazados con nuestros cuerpos bien pegados, hasta que Elena se quedó dormida ya cuando estaba acabando, por lo que apagué la tele y la llevé con cuidado para acostarnos y dormir.

El domingo nos despertamos sobre las 10, yendo a la ducha juntos y después a desayunar.

-¿Cuando vienen tus padres?
-Pues no sé, creo que por la tarde, ¿por?
-Para saber cuánto tiempo nos queda para estar juntos.
-Bueno, aunque vengan puedes estar aquí, no pasa nada, ya lo sabes.
-Ya, ya. Me refería a ya sabes…
-¿A follar?
-Javiiiii… (dijo dándome un manotazo)
-Me encanta cuando te pones así.
-Si es que eres muy bruto…
-No te importa que lo sea cuando te follo…
-¿Ves? Otra vez. (dijo dándome otro manotazo mientras reía)
-Jajajaja.
-Pues eso, que me había traído todo lo usamos.
-¿Las cuerdas y eso?
-Sí, pero con lo que pasó ayer con el tema de Irene, como que se me han pasado las ganas de hacerlo así. Me apetece estar más tranquilita, como ayer por la tarde.
-Ah, no pasa nada. Ya tendremos tiempo de hacerlo así cuando nos apetezca.
-Por cierto, mi hermana me ha contado algo.
-¿El qué? (dije intentando aparentar tranquilidad, pero alarmándome)
-Que le ha salido muy bien el examen de inglés, que ha sido gracias a tu ayuda. Ya solo le queda el de selectividad y que lo lleva muy bien.
-Ah, genial. (dije aliviado)

Terminamos de desayunar y Elena se puso con sus cosas, diciéndome al rato de practicar la exposición de su trabajo. Me senté en mi cama y ella empezó a explicar el contenido mientras yo le escuchaba atentamente. Ella empezó muy bien, pero conforme avanzaba se iba poniendo un poco nerviosa y le daba una risa tonta. Yo también me empecé a reír y ella se empezó a desesperar, poniendo sus brazos en jarra.

-No puedo contigo. Me pongo nerviosa.
-¿Por qué?
-Porque me miras así y lo último que quiero es explicarte esto… jajajaja.
-Joder, ¿cómo te miro?
-Lo sabes bien… ¿No te acuerdas lo que te dije aquí el día que empezamos a salir?
-¿El qué?
-Que una de las cosas que más me gustan de ti es que sabes escuchar. Y es lo que estás haciendo, me miras con esa cara, con esos ojos y uff… Es que se nota que te interesa lo que escuchas, aunque no lo entiendo, esto te debe parecer aburrido.
-Me interesas tú.
-Pfff… No me digas eso, que te como.
-Aclárate, o estudias, o lo otro, jajajaja.
-Vale, vale. Seguimos, pero no me mires tan así.
-¿Así cómo? Jajajaja.
-Ay… No sé, pero vamos a centrarnos.

Siguió explicando el tema, ya más relajada mientras yo atendía, lanzándose sobre mí una vez acabó.

-Pues eso es todo, y ahora te voy a follar.
-Joder…
-Eso te pasa por provocarme…
-Pero si no he hecho nada.
-Siiiii…

Elena me empezó a comer la boca con mucha ansia, bajando por mi cuerpo a los pocos segundos, bajando mis pantalones y mis boxers de un fuerte tirón. Empezó una mamada muy rápida mientras me acariciaba el pecho y luego la cara, para a los pocos minutos subir por mi cuerpo, habiéndose desnudado antes para ponerse sobre mi cara, con una pierna a cada lado, dejando caer su peso para ponerme su coño en mi boca, empezando a frotarse. Se lo empecé a comer mientras ella empezaba a gemir, llevando mis manos a sus tetas, teniendo ya los pezones bastante duros. No tardó mucho en correrse con lo cachonda que estaba, entre gemidos altos, empapándome la barbilla. Se retiró de mi cara, bajando por mi cuerpo, quedándose tumbada encima de mí mientras yo le cogía el culo, empezando a besarme, saboreando sus flujos.

-Que guarrilla eres…
-Mmm…

Entonces sin pasar prácticamente tiempo para recuperarse, se sentó sobre mis muslos, apoyando sus manos en mi pecho para coger mi polla y empezar a masturbarla. Me miraba muy fijamente a los ojos, soltando algunos suspiros. Ya me veía venir lo que iba a hacer, viendo que era una de esas ocasiones en la que Elena no podía estar más encendida y le gustaba llevar el control de la situación.

-¿A qué esperas para metértela?

Entonces ella empezó a emitir ronroneos desde su garganta, cambiando la cara a una de puro vicio, mientras movía sus caderas ligeramente al ritmo del que me masturbaba. Sin esperar mucho más la cogió fuertemente de la base para mover su cuerpo sobre ella y metérsela directamente, lanzando un profundo gemido al entrar. Se quedó quieta, con toda mi polla en sus entrañas, mirándome fijamente a los ojos mientras respiraba aceleradamente. La visión que tenía de ella era impresionante, con su cara de estar a mil, esos ojos bien abiertos, clavando su mirada en los míos, con su pelo castaño ligeramente ondulado y brillante por la luz natural que le daba directamente desde la ventana, sus pezones de punta y duros. Rápidamente empezó a moverse del mismo modo que lo hacía antes de que mi polla estuviera dentro de su coño, empezando a follarme a buen ritmo. A los pocos minutos se volvió a correr, hincándome sus uñas en mi pecho mientras apretaba un poco la cara y daba unas fuertes últimas embestidas mientras su respiración se entrecortaba, quedándose quieta durante unos segundos mientras notaba como vibraba y hacía contracciones con su coño. Me quedé quieto, contemplándola mientras acariciaba sus muslos. Entonces ella abrió sus ojos, volviendo a mirarme.

-¿Ya está?
-¿Qué?
-¿Esa era la follada que me ibas a meter?

Se quedó callada, mirándome de forma desafiante, arañándome un poco con sus uñas.

-¿Quieres más?
-¿Podrás aguantar?

Su expresión cambió a una más seria, riéndose con malicia después, empezando a moverse de nuevo como antes, pero más rápido, achinando sus ojos. Siguió follándome de esa manera durante unos minutos hasta que empezó a bajar el ritmo, notando como se empezaba a estremecer.

-¿Ya no puedes más?
-Pfff… (resoplaba mientras me volvía a mirar de manera desafiante)

Volvió a acelerar el ritmo, arañándome más aún con sus uñas como si tuviera rabia por mis palabras, pero no podía aguantar el ritmo. La pobre se había corrido ya dos veces y no podía aguantar más sin poder volver a hacerlo de lo sensible que estaba. Entonces se inclinó sobre mí para empezar a besarme el cuello, cogiendo mis muñecas y empujándolas contra la almohada.

-No, así no.
-Pero si te gusta… (dijo separando sus labios de los míos y levantando su cara para mirarme a los ojos)
-Sí, me encanta. Me vuelve loco.
-¿Entonces?
-Quiero que me revientes de verdad. Que hagas que me corra contra mi voluntad, que te tenga que suplicar que pares porque note que se me sale el corazón por la boca.
-Joder, Javi…
-Ya lo has hecho antes.
-Lo sé, pero…
-Sí, ya lo sé. Estás muy sensible, te has corrido ya dos veces y no puedes hacer eso.
-Mmm… (dijo con tono ñoño, apoyando su cara sobre mi pecho)
-Tengo una idea. (dije después de estar unos segundos en silencio)
-¿Él qué?
-¿Confías en mí?
-Siempre.
-Pues cierra los ojos y déjate llevar.

Elena me hizo caso, tumbándose de lado. Yo me incorporé y la tumbé boca abajo, dándole besos desde su cuello, pasando por su espalda hasta llegar a su culo, empezando a darle besos y mordisquitos, con risas de ella. Le abrí los cachetes, y le empecé a comer el ojete, con suaves lametones, jugando con mi lengua, estimulándole de manera que provocaba gemidos en ella. Poco a poco fui introduciendo mi lengua mientras le acariciaba suavemente el culo y la espalda. Me separé de ella, empezando a jugar ahí con mis dedos mientras le preguntaba si había traído lubricante. Ella me dijo que sí, que lo tenía en la mochila. Seguí un rato más estimulándola con mis dedos y con mi boca, retirándome al poco para ir a por el lubricante. Ella respondió con un sonido de queja por haber parado, pero después de coger el lubricante y otra cosa, volví rápidamente con ella intentando mirar hacia mí para ver qué pasaba.

-Shhh… Cierra los ojos.
-¿Qué vas a hacer?
-Ahora lo verás.

Volví a empezar a hacer lo que estaba haciendo, mientras agregaba lubricante, metiendo mis dedos cada vez más profundamente y de manera más rápida. Después cogí el vibrador que se contralaba con el móvil y le eché lubricante empezando a metérselo, lográndolo entre sus gemidos.

-¿Qué es eso?
-¿No lo reconoces?
-No…
-¿Y ahora? (dije activando los primeros niveles)

Ella dio un respingo, lanzando un gemido con tono de sorpresa y extrañada.

-Javiiiiiiiii… (dijo con voz melosa)
-¿Te gusta?
-Ajammm…
-Qué sexy estás así… (dije pajeándome suavemente)
-Pfff…
-¿Qué pasa?
-Me da mucho gustito…
-¿Más que el que te doy yo?
-No, boboooo… (dijo soltando una risa muy dulce)
-¿Y ahora? (dije aumentando los niveles, llegando a uno alto)
-Ay, ay, ay, para…

Bajé a los más bajos mientras ella respiraba fuertemente, con algún temblor. Entonces no pude aguantar y le acaricié su raja con mi polla, empezando a meterla, llegando a tenerla entera dentro de ella, soltando ella un largo y muy sensual gemido. Era increíble la sensación, su coñito más apretado por la presión del vibrador en su culo y además la vibración. Estaba muy excitado, por lo que empecé a follarla despacio, notando como se mojaba en enseguida mientras gemía muy sensualmente. Me eché sobre ella mientras movía mis caderas para besarle en el cuello.

-¿Cómo estás?
-No puedo estar mejor… (decía con voz entrecortada)
-¿Te gusta?
-Siiiii…

Me incorporé para darle la vuelta y ponerla boca arriba, mirándonos de nuevo a los ojos. Estaba hermosa, con una mirada de estar muy vulnerable, con las mejillas muy sonrojadas y cara de placer. Empecé a moverme de nuevo, cogiendo sus piernas, estando yo de rodillas mientras ella me miraba como queriendo decirme que parara y siguiera a la vez. Aumenté el ritmo cada vez más, con gemidos bastantes altos por ambas partes, hasta que subí también el nivel, llevándolo casi al más alto, acompañando la rápida follada que le estaba haciendo. En cuestión de segundos Elena abrió mucho sus ojos, empezado a respirar muy rápido, abriendo su boca como si estuviera asustada.

-Javi, Javi, Javi, Javi, que me mojo… No puedo más…

Lejos de hacerme parar, eso lo único que hizo fue excitarme más aún, por lo que la empecé a follar con todas mis fuerzas, estallando Elena con un orgasmo que manifestó con un grito que hasta me llegó a asustar, empezando a lanzar chorros sobre sí misma al levantar sus caderas, cayéndole su propia corrida sobre su pecho y cara, mientras gritaba y temblaba de una manera que no había visto hasta entonces. Los chorros que soltaba salían a mucha presión, llegando hasta el cabecero de la cama. Hacía tanta fuerza que el vibrador salió disparado de su cuerpo. Se agarraba con mucha fuerza a las sábanas y yo al sacar mi polla me empecé a correr sobre ella entre jadeos muy fuertes, acompañando el baño que le estaban dando sus propios flujos, poniéndola perdida, llegando también hasta el cabecero de lo excitado que estaba.

Me eché hacia atrás una vez terminé de correrme, me temblaba el cuerpo y estaba hasta mareado, viendo como Elena vibraba, dándole muchísimos espasmos, gimiendo como si estuviera llorando, pero no tenía cara de pena ni de estar sufriendo. Quería tocarla, hablarle para preguntarle como estaba, pero la veía tan sensible que me daba miedo hacerle daño o que se alarmara.

Estuve un rato esperando a que se recuperaba, pero tardaba más de lo normal con varias sacudidas, teniendo su cara muy apretada durante todo ese rato. Poco a poco sus temblores se fueron apagando, empezando también a respirar con normalidad, mientras palpaba con su mano la cama para buscarme. Le di mi mano, agarrándola ella con fuerza y tirando para que me tumbara a su lado.

-Ay, Javi…
-¿Estás bien?
-Pfff… No lo sé, me tiembla todo…
-Vamos y te duchas, te has puesto perdida.
-¿Qué? (dijo abriendo sus ojos)
-Te has puesto perdida con tu corrida y también con la mía.
-Vale. (dijo incorporándose)

Se me quedó mirando, viendo como estaban las sábanas y el cabecero.

-Madre mía…
-No te preocupes, mientras te duchas, recojo yo esto.
-Estoy mareada, ven conmigo, anda…
-Venga va.
-Uff… Me tiemblan mucho las piernas. (dijo una vez se levantó)

Fuimos a la ducha entrando juntos, con muchos besos y Elena abrazándose a mí mientras el agua caía sobre nosotros. Después regresamos a mi habitación para recoger todo el estropicio. Entre una cosa y otra se nos hizo la hora de comer, por lo que pedimos unas pizzas y comimos, quedándonos después en el sofá, cayendo Elena dormida después de quedarse tan relajada recién comida y después de aquel polvazo y la ducha. Al poco llegaron mis padres, pero Elena seguía dormida y de manera bastante profunda, porque no se despertó al oír el ruido. Mi madre se nos quedó mirando, con cara de estar encantada, dejándonos a los pocos segundos. Al rato la desperté, contándole que mis padres habían llegado, por lo que se espabiló y habló un poco con ellos para pedirme que la llevara a su casa después. Mi madre le dijo que no hacía falta que se fuera, que no molestaba. Todo lo contrario, estaba encantada de que estuviera ahí, pero Elena dijo que tenía que hacer cosas y tenía que irse ya a casa, poniendo yo cara de extrañado, así que cogió sus cosas y nos montamos en el coche para ir a su casa.

-¿Qué tienes que hacer?
-Nada, debería estudiar. Pero es que me has dejado molida. Estoy como sin energía, necesito descansar.
-¿Te duele?
-No, me palpita un poco el cuerpo, pero no me duele.
-Ha sido muy intenso.
-Sí, pero me ha encantado, ¿eh? Ha sido brutal.
-Ya ves, yo estaba mareado cuando he acabado.
-Yo… Madre mía, es que no sé como explicártelo. Pero sí que ha sido la vez que más intenso ha sido, eso seguro.
-Sí, eso está claro. Oye, que lo que te dije antes de que hiciéramos eso…
-No te preocupes, no me molestó. Tengo que practicarlo para poder aguantar más.
-¿Con quién vas a practicar? (dije con tono de guasa)
-Con nadie, bobo, jajajaja. Pues contigo, ¿con quién va a ser? O yo sola…
-Uff…
-Pues de hecho sí que voy a tener que practicarlo sola.
-¿Y eso?
-Porque mi madre me ha dicho que se han acabado las salidas hasta que no acabe.
-Ah…
-Lo siento.
-No te preocupes Elena. No es tu culpa.
-La verdad es que estoy un poco cansada ya.
-A ver, es normal, pero también entiendo a tu madre. Seguro que te quiere mucho y te quiere proteger y quiere que te vaya bien. Por eso te tiene así y es un poco estricta.
-Sí, ya lo sé. Pero es que tengo 23 años, no 15. Debería tener más libertad de poder irme con mi chico sin tener que dar explicaciones ni inventarme historias. Además, yo sé administrar mi tiempo para poder estudiar y estar contigo y mis amigos.
-Bueno, conmigo no lo administras muy bien… jajajaja.
-Jajajaja, es que me miras así y…
-Jajajaja, bueno, no tampoco es que nos afecte mucho que tu madre sea así. Yo estoy muy a gusto.
-Es que quiero decirle que tengo pareja, presentártela y tal, pero me acuerdo de la que me lio y me acojono.
-Ya sabes que no hay prisa. Cuando tú creas conveniente. Yo estaré conforme.

Elena me miró sonriendo y nos quedamos en silencio hasta que llegamos a su casa, aparcando a unos metros de su puerta.

-Javiiiiii…
-No te preocupes, algún día vendré a ver si te puedes escapar, aunque sea un minuto y te doy un beso.
-Vale. (dijo de forma animada)
-Prométeme que no te vas a poner como la otra vez en estos días que quedan hasta que acabes.
-Te lo prometo.
-Eso espero. Además, estoy aquí al lado, con lo que sea me plantó aquí en nada, ya lo sabes. Y por la noche, si te pones tontorrona, pues algo podemos hacer por teléfono o videollamada.
-Mmm…
-Pero cierra bien la puerta, a ver si va a aparecer tu madre y la primera cosa que vea de mi sea mi chorra… jajajaja.
-Jajajajajaja, que tonto eres… -dijo dándome un manotazo- O mi abuela, no te jode…
-¿Te imaginas? jajajaja.
-O mi hermana, jajajaja.

Aquí sí que se me torció el gesto, notándola ella.

-¿Qué pasa?
-Nada, ya lo sabes.
-¿Sigues incómodo con ella?
-Sí, demasiadas situaciones incómodas, pero que ya está, no pasa nada.
-Bueno, ya poco va a ver. Además, ahora está con su amiguita y está más tranquila y no está tan pendiente de ti.

Esas palabras fueron como un calambrazo. ¿Ya no está tan pendiente de mí? ¿A qué se refería? ¿Se había dado cuenta de lo que pasaba? Me empecé a poner nervioso dándole vueltas mientras ella seguía hablando de otras cosas, pero yo no le prestaba atención. De pronto dejé de oírla, volviendo a preguntarme lo último que había dicho.

-¿Eh? Perdona, no estaba atento.
-¿Qué te pasa?
-¿A qué te refieres con qué tu hermana no está tan pendiente de mí ya?
-Pues eso, que ya no te ve y poco puede ver. Has sido alguien que ha entrado en casa en mucho tiempo y es normal que se fijara en ti, pero otra cosa es lo que decía Irene, ¿por qué?
-¿Eh? No, es que creía que podrías haber visto algo como Irene.
-Te pones muy tenso cuando hablamos de mi hermana…
-Es que no se me va lo que dijo Irene de la cabeza.
-¿Pero has notado algo?
-No, no. Pero ya sabes, son varias veces las que tal y…
-No te preocupes, no le hagas caso a Irene. Es que, ¿cómo va a hacer mi hermana algo así? Es que ni me lo imagino. Tendrá sus cosas y será una borde, pero que va, no me la imagino ni siquiera insinuándose.
-Llevas razón, que tontería.
-Claro. Bueno, me voy ya. Hablamos todos los días por teléfono, ¿vale?
-Claro, mi vida.

Nos despedimos con un buen beso, disfrutando de nuestros labios porque no sabíamos cuando nos volveríamos a ver en esos días que quedaban hasta que ella acabara.

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