FRAN REL

Dejé pasar un par de días sin decirle a mi tía nada fuera de lo normal, desayunábamos y hablábamos de lo de siempre. Pero al tercero empecé a actuar según me había dicho Gema. Estábamos terminando de desayunar y le dije:
– Creo que voy a dejar de tomar tanto pan
– ¿Y eso?
– Estoy engordando
– Anda ya
– Pero soy muy comilón, lo mejor sería ir al gimnasio a ver si Gema me pone tan en forma como a ti
– Huy, Gema es muy dura ¿eh?
– Ya pero mira que tipazo tienes

Marisa se quedó callada mirándome durante unos segundos, y luego dijo:
– No exageres
– Recuerda que te he visto desnuda
– Ayy, no me lo recuerdes
– Y sé de lo que hablo

Entonces se levantó, nerviosa, y se llevó los platos al fregadero diciendo:
– Que tonterías dices
– Mira que culo tienes, está genial, y desnudo, aún más

Marisa me miró, con una medio sonrisa, diciendo:
– No quiero que hablemos de eso
– Vale, vale, solo quería constatar un hecho… entonces ¿me apunto o no?

El plan era ese, ir poco a poco, con pequeños piropos, miradas, ligeros tocamientos en las manos,… Gema decía que, si tenía paciencia, sería Marisa la que me dejaría claro que quería algo, pero siempre que fuera despacio.

Y mientras empezaba con esto… al fin veía el final de los exámenes. Esa misma semana los terminamos y organizamos una fiesta. Se lo dije a Gema que dijo que si podía, se pasaría.

Esa sábado fue la fiesta celebración del final de los exámenes del trimestre. Era en un bareto y allí quedamos muchos universitarios. Sabía que Gema tenía una cena con amigos y que si llegaba, sería mucho más tarde. Estuve con unos y otros. Charlé un buen rato con los de mi grupo de estudio. Allí estaban Charo y Marta y me sorprendió verlas porque no son de salir, las dos tienen novios en sus pueblos y aquí ni salían ni hacían otra cosa que estudiar. Las dos se habían arreglado, no llevaban mucha pinta de empollonas. Charo iba pantalones y una camiseta ajustada y algo escotada, dejando ver bien el contorno de sus grandes tetas. Marta se había maquillado, llevaba el pelo suelto en vez de recogido como siempre y llevaba falda pero la chica no era gran cosa, tan bajita y delgada, dos piernas como palillos y prácticamente plana. La verdad es que la una era todo lo contrario de la otra, una con grandes pechos y rellenita, y la otra prácticamente plana y muy delgada. Estuvimos hablando de cosas de los exámenes pero de lejos vi entrar a Sara con su novio. Sara iba bastante bien, con una minifalda y un suéter de tirantes ajustado, muy mona. Se me vino a la cabeza sus tetas y su cara mientras se corría con Gema… uff, la verdad es que tenía unas tetas muy bonitas, no grandes pero muy bien puestas. Me disculpé con Charo y Marta y me acerqué a Sara y al novio. Estaban hablando con otra pareja y la otra chica no paraba de hablar. El novio de Sara y el novio de la otra chica escuchaban sin decir nada, pero Sara ponía cara de sorpresa.

Les saludé y me quedé escuchando la conversación. La otra chica, a la que no conocía, estaba contando que en su piso, habían tenido jaleo porque el novio de una de sus compañeras la había pillado con otro en la cama. La chica contaba los gritos e insultos. Miré a Sara que asentía y ponía caras de incredulidad y sorpresa. Entonces dijo:
– Con lo mosquita muerta que parecía
– ¿Has visto? y yo ni me había enterado que se traía a otro tío a su cuarto

Las dos estaban escandalizadas con lo de poner cuernos. Entonces dije:
– ¿Os parece mal?

Las dos me miraron y dijeron rápidamente:
– Claro que está mal
– No sé, amor libre y esas cosas

Y me dice Sara:
– ¿A ti te daría igual que tu novia te pusiera los cuernos?
– A mí no me gustaría
– Ni a ti ni a ningún tío
– Entonces, para vosotras es una guarra ¿no?
– Sí, claro

Me reí y seguimos hablando de otras cosas. Me hacía gracia como Sara aparentaba ser tan digna y buena chica, sabiendo yo que en el fondo le iba la marcha y que el novio era un buen cornudo.

Seguí dando vueltas, intentando ligar con alguna pero las que estaban medio bien, estaban todas con los novios por allí así, o bajaba el listón, o me iba a otra parte. Salí a la calle para llamar a Gema y decirle que no viniera, que yo iba donde estuviera. Y entonces escuché que me llamaban. Me giré, era Sara que estaba fumando sola. Me dijo:
– ¿Te vas?
– Sí, aquí hay poco que hacer

Sara estaba encogida, había salido sin el abrigo, solo con su vestidito de tirantes y falda corta, pero el vicio del humo vencía al frío que tenía que sentir. Me quité mi abrigo y se lo di. Ella se lo puso rápidamente, mirándome agradecida. Dijo:
– Quieres ligar con alguna ¿no?
– Claro, a ser posible una de esas guarras que dices jeje
– jajaja ¿y dónde vas?
– Voy a ver donde está Gema
– ¿Gema? ¿mi compañera?
– Sí
– Ah, no sabía que teníais tanta relación
– Alguna
– Pero sabes que es lesbiana
– ¿Y?
– No te la vas a follar jamás
– Todo es posible
– jajaja, pierdes el tiempo, solo le van los coños
– Ya, pero tiene muchas amigas que les irá de todo ¿no?
– Ah, jajaja

Nos quedamos callados y entonces le dije:
– Además, está muy buena
– Pues está operada
– ¿Cómo?
– Las tetas, son operadas
– ¿Sí? ¿Cómo lo sabes?
– Eso se nota
– Pues le quedan geniales ¿a ti no te gustan?
– ¿Sus tetas?
– Claro
– No, no me van las tías (poniendo cara despectiva)

Y me reí con ganas… que mentirosilla. Recordé perfectamente como agarraba las tetas de Gema, las besaba, chupaba… Le dije:
– Pues con Gema en casa, tienes oportunidad de probar algo nuevo
– Que asco
– Lo mismo te gusta jajaja
– No, gracias
– ¿En serio nunca te lo has planteado?
– Tú ves mucho porno

Entonces apagó el cigarrillo y me dijo:
– Anda, vete a buscar una chica, se te nota muy salido
– Ojalá, pero que sea una guarra, no un techado de virtudes virtuosas como tú

Sara me miró sonriendo y se me acercó al oído y me dijo:
– Te sorprenderías

Y me lamió la oreja durante unos segundos. Después me devolvió el abrigo con una sonrisita de «te he dejado con el culo torcido» y se fue meneando su bonito culo. La miré y pensé «ni de coña me sorprendes, sé perfectamente lo zorrita que eres».

Llamé a Gema pero no me lo cogía. Me quedé pensando que hacer mientras la volvía a llamar y entonces se abrió la puerta y salieron Charo y Marta. Charo me preguntó:
– ¿Ya te vas?
– Sí
– Nosotras también ¿tienes coche?
– Sí, aquí al lado
– ¿Nos llevas?
– Vale

Y nos fuimos a mi coche. Marta se sentó a mi lado y Charo detrás. Yo seguía sin saber que hacer, no sabía donde andaba Gema, y quería esperar a que me llamara, pero tampoco quería estar solo esperando. Les dije:
– mmm ¿Vamos a tomar algo y os invito a una copa en agradecimiento de toda vuestra ayuda?

Charo contestó inmediatamente:
– No, estoy que me duermo

Marta me miró sin decir nada. Les insistí pero nada, Charo que no, que no y que no. Marta sin decir nada. Las llevé a su casa, primero a Charo y luego a Marta. Cuando llegamos a casa de esta última, aparqué y le dije:
– Venga, una copa Marta
– que pesado estás
– Es que tengo que esperar a alguien y no quiero estar solo jeje
– Ahhhh, que es por eso
– Y porque me gusta vuestra compañía claro

Marta se rió con cara de incredulidad. Entonces dijo:
– Una copa no, pero invítame a comer algo, estoy muerta de hambre

Nos fuimos a un bar donde servían hamburguesas y pedimos. Ella me preguntó a quien esperaba, le conté que a una amiga, ella que si era mi ligue, yo que no y sin posibilidad… y así un rato. Le dije que no tenía novia ni ganas de otra, que ahora quería ir de flor en flor. Ella se reía y comía. Entonces le dije:
– Comes bien para lo delgada que estás
– Es que soy muy nerviosa, lo quemo todo
– ¿Follando con tu novio?

Aquí casi se atraganta. Y cuando se calmó me dijo:
– Mi novio y yo estamos…
– ¿Cómo?
– En pausa
– ¿Eso qué es?
– Me ha dicho que necesita más espacio, que como solo salimos juntos…

Estaba mosqueada, se le notaba. Le dije:
– Pero ¿no ha roto?
– No, dice que me quiere pero que necesita espacio
– ¿Para follarse a otras?
– Seguro
– Pues nada, aprovecha tú, vas también de flor en flor como yo jajaja
– ¿Yo? que va
– Pues búscate un folla amigo jajaja
– Pufff, que va, paso de eso ¿tú tienes folla amigas?
– No, pero me gustaría, claro
– claro jaja
– Y ¿Vas a dejar que se folle a otras y tú esperando?
– No es eso
– ¿Entonces?
– Pues que a mí no se me da bien eso de ligar
– jajaja
– No te rias, mira en la fiesta, nadie me ha mirado, a ti se te iban los ojos detrás de la novia de Ale mientras estabas con nosotras

Se refería a Sara. Era verdad que estaba más atento a Sara que a ellas pero es que Sara, con el morbo del sexo con Gema, me tenía malo. Le dije:
– Las tías lo tenéis muy fácil para follar
– Ya, claro
– Sí, clarísimo
– Será fácil si bajo mucho las expectativas… yo no me ligo a un tío bueno ni en broma
– jajaja
– Fíjate en ti, esta noche te podías haber ligado a un montón de tías allí, pero ni nos mirabas porque somos del montón, solo a las dos o tres que estaban muy buenas las mirabas
– No es eso…
– Eres un tío bueno, para que follaras conmigo tendrían que pasar dos cosas, o estar muy borracho o muy desesperado
– Jajaja, pero eso os pasa también a vosotras ¿no? para tirarte a un tío feo, o borracha o desesperada jeje
– Puff, yo no bebo, si follo con alguien, sé perfectamente como es y que me gusta
– jajaja
– Tú estás sobrio ¿no?
– Sí
– ¿Follarías conmigo? venga, confiesa

Me quedé sorprendido y sin decir nada. Ella siguió:
– Porque yo follaría contigo sin pensármelo

Estaba de piedra. Marta jamás hablaba así, es más, lo más que hablaba era porque estaba explicando algo, siempre era retraída e introvertida. Había terminado de comer y me miraba. Entonces siguió:
– Ni te planteas follar conmigo porque ni has bebido ni aún estás desesperado
– yo es que…
– Un tío como tú no se va a follar a una tía sin tetas y fea, eso quizás dentro de 2 o 3 h si no has conseguido ligarte a una tía buena, has bebido lo suficiente y estás desesperado ¿no?
– ¿Me estás dando una lección sobre los tíos?
– No
– yo creo que sí, me pones en un apuro con una premisa falsa
– ¿Qué premisa falsa?
– Que eres fea y que quieres acostarte conmigo
– De falsa nada

La miré. Era verdad que guapa no era, pero fea tampoco. Tenía pocos labios y una cara un poco puntiaguda, por la forma de su nariz, pero fea no era. Además, sin las gafas y con el pelo suelto ganaba mucho, era hasta resultona, no parecía la empollona de siempre. Entonces dijo:
– Voy al baño y luego me llevas a casa, ya he hecho hoy todo el ridículo que puedo aguantar ¿vale?

Y se levantó. La miré irse y me levanté también para seguirla. Vi como entraba en el baño y me paré… ¿Qué estaba haciendo? Marta me caía bien pero como compañera, nunca la había mirado con deseo ni remotamente… y ahora, pensaba en ella y se me estaba poniendo dura ¿era morbo? ¿atracción?. Entré en el baño. Marta estaba frente al espejo, con la cara mojada. Me miró sorprendida. Me acerqué y la levanté para apoyarla en el lavabo y la besé. Ella me devolvió rápidamente el beso, transformándose en un morreo en toda regla, con nuestras lenguas entrecruzándose.

Le acaricié las piernas por encima de las medias que llevaba y luego subí una mano hasta sus pechos… en efecto, casi no tenía nada, pero me daba igual, estaba muy excitado, me la quería follar allí mismo. Metí las manos por dentro de su falda, buscando sus bragas para quitárselas pero llevaba un panty. Además, ella al darse cuenta de mis intenciones me paró:
– Espera, aquí no, loco
– Sí, venga
– No, vamos a mi casa

Y entonces se bajó del lavabo. Era muy bajita y me tendría que inclinar mucho para seguir morreándola. Entonces se abrió la puerta y entró una chica que dijo:
– Joder, que susto, iros a vuestra casa

Y salimos con Marta casi corriendo y riéndose. Nos metimos en el coche y nos volvimos a morrear. Ella paró e insistió en irnos a su casa. No sé como llegamos tan rápido pero yo estaba que no aguantaba más. Marta intentaba abrir la puerta de la casa mientras yo le metía mano por todos lados y ella reía. Al fin entramos y ella me llevó a su dormitorio a oscuras. Esa casa la conocía de haber estudiado allí un par de veces, pero no conocía su cuarto.

Entramos en su cuarto y ella empezó a desnudarme. Quise encender la luz pero Marta no me dejó, cosa que me fastidió, me gustaba ver. Marta me besaba y lamía por el torso mientras yo terminaba de quitarme la camisa y ella me desabrochaba el cinturón. Luego me bajó los pantalones y los calzoncillos. Me jodió que no me viera la polla y no verle su cara pero noté que rápidamente se la había metido en la boca y comenzaba una mamada.

Estábamos totalmente a oscuras y mi vista aún no se había acostumbrado a tanta oscuridad y no veía nada de nada, solo notaba la mamada y sus ruidos. Me jodía no verla mamando, la puñetera vergüenza de la chica. La mamada fue corta, demasiado corta. Marta se levantó y la escuché descalzarse. Fui a por ella pero me empujó a la cama. Entonces me quitó los zapatos y los pantalones. Luego se retiró y escuché como se estaba quitando algo de ropa. A los pocos segundos Marta se echó sobre mi en la cama. Seguía vestida pero sin los pantys, solo se había quitado los zapatos y las medias. La fui desnudando mientras nos morreábamos y ella me agarraba la polla sin soltarla.

Al fin conseguí quitarle la parte de arriba y el sujetador, y comencé a chuparle y lamerle los pezones. Las tetas no sobresalían nada, no había casi nada que agarrar pero tenía los pezones super duros y grandes. Marta gemía flojito pero intensamente, no iba a ser de las ruidosas, ya lo veía venir. Luego bajé mi mano hasta su coño, seguía con sus bragas puestas y le acaricié por encima de ellas. Me gustó notar la humedad que salía de allí, estaba muy mojada. Metí un dedo por dentro de las bragas y lo deslicé por su rajita. Ella jadeó y me agarró la polla con fuerza. Le metí el dedo y luego lo saqué para acariciar su clítoris. Marta se derretía entre jadeos.

Entonces me incorporé un poco para quitarle las bragas y la falda, dejándola ya totalmente desnuda aunque no la veía. Tenía un coño bastante peludo por lo que podía notar, cosa que para mí era una novedad, ni mi ex ni las otras dos chicas con las que había estado tenían tanto pelo, pero eso aún me excitó más. Me agaché y acerqué mi boca para comérselo pero entonces ella me apartó y dijo:
– No, fóllame, fóllame

Me levanté para buscar mi cartera. No veía nada y ni idea de donde estaban mis pantalones. Ella preguntó que qué pasaba. Le dije que estaba buscando la cartera para coger un condón. Entonces ella se incorporó y abrió un cajón, y me pasó uno. Me lo puse aunque me costó, no sabía si por los nervios o qué, y luego me eché en la cama. Marta me estaba esperando con las piernas abiertas. Me acomodé encima de ella y puse mi polla es su coño, metiéndola poco a poco porque, aunque estaba muy lubricado, se notaba pequeño.

Marta jadeó sin parar pero luego me paró:
– Espera, espera, ve más despacio

Yo iba lentísimo y no la entendía. Le dije:
– Pero si voy lento
– Pero no la metas tanto
– ¿Cómo?
– Que no estoy acostumbrada a ese tamaño, ve más despacio

¿Eh? ¿le estaba molestando mi polla? ¿estaba siendo brusco? Me quedé sin moverme y entonces ella me puso la mano en el culo y me empujó para adentro. Me empecé a mover de nuevo, ella me apretaba el culo si no quería más y entonces me salía un poco para luego volver a meterme más. Así estuvimos unos segundos pero luego se nos olvidó y comenzamos a follar bien, rápido e intensamente.

Unos minutos más tarde le dije de cambiar de postura, si quería ponerse encima pero ella dijo que no, que le gustaba así. Marta gemía y jadeaba sin parar, pero muy flojito, sin parar de acariciarme la espalda y el culo. Acabé corriéndome dentro de ella pero con el condón.

Había sido un polvo extraño, con una excitación tremenda e inesperada por mi parte, y bastante rápido. Me quité el condón y me tumbé a su lado. No tardé ni diez segundos en caer dormido.

MARTA
Marta notó como Dani se quedaba dormido a su lado mientras ella aún se recuperaba del polvo. Pensó «diossss, ha sido… ha sido… increíble» mientras se cubría la cara con las manos. Llevaba colgada de Dani desde el primer día que lo vio en clase el año pasado y se sentó a su lado. Le había parecido un chico listo y simpático y sobre todo, muy guapo. Era su primer día de clase en la universidad, al igual que el de Dani, y estaba super perdida y asustada. Los dos congeniaron y al salir de las clases, vi como una chica preciosa se le acercaba y le besaba en la boca… claro, un chico como ese tenía que tener una novia como esa.

No fue una decepción porque ella sabía que un chico así jamás se fijaría en ella. Además, ella estaba enamorada de su novio y desde ese verano habían empezado a follar. El sexo tampoco la había decepcionado, nunca le había llamado demasiado la atención, y el hacerlo era casi como un trámite que tenía que pasar con su novio. Además, tenía muchos complejos y odiaba verse desnuda, y mucho más que la vieran otros.

Miró a Dani… seguía sin creerse lo que había pasado. En el bar se había levantado cuando estaba ya con las lágrimas en los ojos por el ridículo que estaba haciendo. Se había escondido para llorar y tranquilizarse, menuda idiota estaba hecha, decirle que se lo quería follar, seguro que Dani no se reiría de ella, él no era así, pero seguro que sentiría pena por ella, por lo desesperada que le habría parecido, y eso le parecía aún más insoportable. Se había maquillado y vestido así por él, había ido a esa estúpida fiesta por él, sabía que no tenía ya novia y pensaba, ilusa estúpida, que se fijaría en ella. Y en la fiesta ni la había mirado, solo había estado fijándose en las chicas atractivas de verdad.

Se había echado agua en la cara para quitarse ese estúpido maquillaje y las lágrimas y, de repente, se abrió la puerta y vio a Dani. Le dio un vuelco al corazón. Él se acercó mirándola… mirándola con deseo… no se lo podía creer. La cogió en brazos… ufff, que brazos… y la levantó… y la besó… y ella se perdió en sus besos y en sus brazos… notando sus manos por su cuerpo… esas manos con las que tanto había soñado…

Y sintió deseo, deseo de verdad, no como con Paco (su novio). Quería que se la follase ya, allí, en aquel cuarto de baño… pero, no sabía como, consiguió recapacitar y lo convenció de ir a su casa… y le encantó ver como él no se podía aguantar, como hacía caso a regañadientes… él tenía las mismas ganas…

Y luego, aquí en casa, como la besaba… que bien besaba… y cuando lo desnudó, su cuerpo… y cuando le bajó los pantalones… dioosssss… que polla tenía… ¿el doble que Paco? no podía ser pero le había parecido enorme. No pudo evitar metérsela en la boca, necesitaba saborearla y mira que no le gustaba demasiado hacer mamadas pero con esa sí tenía ganas… dejó la mamada a regañadientes porque necesitaba que la follara.

Le empujó a la cama para quitarle del todo los pantalones. Luego ella se quitó las medias y se echó encima de él. Y entonces se asustó, él la querría desnudar, tocarla desnuda… notaría como era de canija y poca cosa… había conseguido que él no insistiera en encender la luz, no quería que la viera desnuda, pero ahora le entró pánico mientras notaba como él la iba desnudando…

Dani le acarició el pequeño pecho y apretó sus pezones, luego los lamió y chupó… Marta se derritió… que bien lo hacía, notar sus manos en sus pechos, que sensación más maravillosa… y él no se cansaba de chupar y acariciar… y entonces bajó a sus bragas y ella sintió de nuevo vergüenza porque sabía que estaban mojadas por sus fluidos pero pronto se le olvidó porque Dani la acarició lentamente, y luego metió un dedo y siguió y de pronto ella estalló en un orgasmo que la sorprendió… jamás había conseguido correrse con Paco… sus orgasmos habían sido pocos y siempre sola, las escasas veces que se había tocado a solas… y ahora, de repente, le llegaba ese orgasmo extraño porque no la saciaba, al revés, necesitaba más.

Entonces Dani se agachó, Marta supo que se proponía hacer y eso no… no le gustaba nada… se sentía muy incómoda si le hacían sexo oral… a Paco no le dejaba, y a Dani mucho menos. Ella quería, deseaba, esa polla dentro de ella… una polla que ahora que se daba cuenta, tenía cogida con fuerza pero sin mover la mano, «estúpida, solo pensando en mí…». Le dijo a Dani que quería que la follara.

Dani se levantó y se quedó parado… Marta volvió a sentir pánico ¿Qué pasaba? ¿Por qué se había levantado quedándose parado? ¿Se había enfadado? Marta dijo:
– ¿Pasa algo? Por favor, fóllame

Se odió a sí misma, que patética, suplicándole… pero es que no podía evitarlo, notaba su coño palpitante, deseoso… no se podía ir dejándola así… entonces él dijo que estaba intentando encontrar su pantalón para coger un condón de la cartera. Marta rápidamente cogió uno de los condones de Paco del cajón de su mesita de noche y se lo dio a Dani.

Dani tardó en ponérselo y volver a la cama y pensó «claro, no serán de la misma talla». Marta abrió bien las piernas, esperándolo y temblando de excitación. Al fin, él se echó sobre ella y la besó, dioosssss, como besaba… y entonces notó como su polla entraba poco a poco… que grande la sentía, incluso le hacía daño… con Paco el problema era la lubricación, con Dani estaba más que lubricada pero su polla era enorme. Tuvo que pedirle que parara para reponerse. Dani le preguntó que pasaba y ella le contestó la verdad, que no estaba acostumbrada. Pero ese problema duró poco… Dani estuvo genial y fue despacio hasta que ella ya estaba acostumbrada. Pronto la follaba rápido, sin pausa, y besándola mucho.

Marta estaba en otro mundo… que culo tenía Dani y que espalda… y se abandonó como nunca hacía con su novio. Dani le dijo algo de cambiar de postura pero ella estaba en la gloria, a punto de volver a correrse y no quiso… se corrió cuando notó el orgasmo de Dani, y diossss… ¿esto es un orgasmo de verdad? estaba temblando, aún cuando él ya se había tumbado y dormido, ella no podía parar de temblar… había sido… increíble.

Estuvo casi media hora tumbada sin moverse, recuperándose… entonces consiguió moverse y se levantó. Buscó su pijama y se lo puso. Recogió el condón del suelo y se lo llevó a la basura. Fue al cuarto de baño a quitarse las lentillas… vaya cara que tenía… y no dejaba de sonreír como una tonta…

Se acostó y lo abrazó. Se durmió así.

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