DERIVIA

VACACIONES EN IBIZA

Hace un mes que fuimos al spa, las niñas están a un par de días de terminar el colegio y cuando lo terminen, las hemos apuntado tres semanas a un campamento de verano en Londres, para aprender inglés.

Es el primer año que van a ir, lo teníamos planificado para el año pasado, pero la pandemia no lo hizo posible.

Ana y yo hemos aprovechado y nos hemos cogido diez días para irnos a las Baleares, primero iremos a Ibiza cuatro días y los siguientes descansaremos en Menorca.

El vuelo no duró más de hora y media, salimos del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas sobre las 16:00 de la tarde. Durante ese tiempo en el aire, recordamos nuestro primer viaje a Ibiza, estábamos muy ilusionados con volver después de tanto tiempo y aunque nos daba un poco de pena no venir con las peques sabíamos que ellas, en el campamento, iban a pasar lo muy bien.

Durante el vuelo me vino a la cabeza cuando unos amigos, hace bastante tiempo, nos contaron que una vez lo hicieron en los baños de un avión, lo llamaban formar parte del «Mile High Club». Así que visualice el baño y le dije a Ana.

Te espero en el baño.

Ana me miró con cara de «tu estas loco», aún así, me levanté y me fui al baño, antes de entrar, mire a donde estaba Ana y vi que me había seguido con la mirada.

Al entrar al baño, pensé: «¿Ahora qué? No vamos a caber», no había sido buena idea, era increíblemente pequeño, algo que aunque sabía, ya que no era la primera vez que volaba, mi fantasía en mi mente, no era así, pero la realidad siempre es más cruda que la imaginación.

Escuché como Ana tocaba a la puerta, abrí el pestillo y la dejé pasar. Nos quedamos el uno frente al otro y no pudimos evitar reír, sin decírmelo también pensó «¿Ahora cómo lo hacemos?» Era inevitable que esa idea pasará por la cabeza, casi no cabíamos los dos, movernos no era fácil y no podíamos hacer ruido. Además Ana es bastante escrupulosa con los baños públicos…

La situación era más cómica que excitante, pero lo complicado ya estaba conseguido, Ana había venido al baño y si había venido, era con un solo objetivo.

Se apoyó con las manos sobre el lavabo, en el reflejo del espejo se cruzaron nuestras miradas. Ana estaba delante de mí dándome la espalda, saber lo que iba a pasar hizo que se me pusiera dura, la tensión sexual creció en milésimas y lo hizo aún más cuando levantó su falda y bajo sus bragas, separó aún más sus piernas y me dijo

-Comemelo.

No era lo que me imaginaba, pero no lo dude, me arrodille, puse mi cabez entre sus muslos y devore su coño, ella al notar mi boca absorbiendo y mi lengua recorriendo su raja, agarró mi cabeza y la apretó aún más contra su vagina. Sentía el calor de su coño sobre mi cara, se movía restregándose sobre mi. Estaba completamente húmeda y su olor me excitaba aún más.

-Dios, dios no pares, cómetelo todo…– Me decía desbocada.

Yo lo hacía, agarraba sus nalgas con mis manos y ella no dejaba de restregarse.

-El culo, chupame el culo…– me decía tremendamente activa.

Ella misma guío mi cabeza hasta su culo y yo metí mi lengua todo lo que pude mientras ella presionaba mi cabeza con su mano. Chupe un buen rato mientras ella disfrutaba de mi lengua, pero tuve que separarme, casi no podía respirar de lo que me apretaba la cena contra su culo.

Entonces ella aprovechó para girarse y vi como su cara estaba desencajada, estaba poseída por la lujuria, me ofreció el coño, quería dominarme, usaba las mismas palabras que decía yo cuando le daba de comer polla.

-Comemelo…

Lo hice, lo hice con ansia, con pasión, con ganas de que tuviera su orgasmo. Sus piernas comenzaron a temblar y mientras lo hacían, con sus dedos, se acariciaba el clítoris a toda velocidad.

me voy a correr en tu cara, cabron…
La miraba mientras ella gemia
-mmm, sigue cerdo sigue, sigue siiii, siiii uohhh

Se corrió, y lo hizo en mi boca, sentí su chorro, era la primera vez que sentía su corrida tan fuerte, pensé que se había orinado pero no, era su primer squirt.

-¡¡Joder!!- exclamo Ana mientras recuperaba la compostura
-¿como estabas no?
-buff…, ya ves…¿Estaba rico? – 
se ríe mientras limpia mis labios llenos de su flujo
-¿Cerdo?– le pregunto

Se ríe y me dice que no sabe, que le ha salido así sin pensar, ella nunca me había llamado cerdo, algún insulto, algún azote, mordisco incluso bofetada, pero ¿Cerdo? Me sorprendió.

Agarro su cuello y lamo su boca, al sentir mi lengua saca la suya, y nos lamemos como animales. Saco mi polla y así frente a ella se la meto. Está tremendamente húmedo y caliente. La embisto dos, tres, cuatro, veces…ella se agarra a mi culo, no dejo de embestir.

-correte, correte, correte.- lo hago, lleno con mi leche su vagina. Oír como me lo pide, el tono y la forma en la que lo hace ha sido demoledor

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