PENÉLOPE

Nos reunimos unas amigas de la universidad, fuimos a cenar y después tomamos unas copas en un pub. Ya era tarde, nos despedimos y me fui a casa. 

Estaba algo mareada, pero lo cierto es que lo pasamos genial recordando viejos tiempos. El caso es que me sentía excitada y mi coño me pedía guerra.

Fui a mi dormitorio y me desnudé, me quedé solo con el tanga de hilo dental, me ajustaba y marcaba mis labios hinchados.  

Hacia frío y mis pezones estaban erizados, empecé a masajearlos y me senté en el borde de la cama, con las piernas abiertas, empecé a jugar con el tanga, tirando del hilo, al mismo tiempo me movía hacia delante y atrás. 

Pronto note como los flujos inundaban la tela del tanga y metí los dedos por debajo de la tela y empecé a acariciarme, la humedad impregnó mis dedos. Me puse de rodillas y me metí dos dedos, los saqué y los llevé hasta mi ano.

Ufff que cachonda estaba… me lance al suelo y me puse en posición de perrito, mis tetas bamboleaban al son de mis movimientos, hacia delante, hacia atrás, mientras me metía los dedos en la vagina.

Quise probar y me lance a penetrarme el ano con un dedo, fui con cuidado, pero mi dedo impregnado de fluidos entraba con facilidad, aligere los movimientos y con el otro dedo pude metérmelo en la vagina. Wow Que sensación de sentirme penetrada por los dos lados, me ardían hasta las orejas, el corazón me iba a cien, sentí una explosión y a continuación mis piernas se debilitaron. 

Me quedé por un momento en esa posición recuperando fuerzas, al rato me levanté y empecé a acariciarme de nuevo el clitoris, continúe metiendo mi dedo índice en la vagina, metiéndolo y sacándolo hasta acariciarme el clitoris. 

Mi imaginación voló, recordando a mi ex novio cuando follabamos, solo imaginar que me estaba comiendo el coño, me volví loca y metí otro dedo dentro de la vagina, los moví a toda velocidad y estallé de nuevo fuertemente.

Seguía cachonda, no era normal, no me calmaba, así que busque en el cuarto de baño mi lubricante y me lo unte. Me quedé de pie, apoyada en la puerta, empecé a meterme dos dedos de una vez, los metía y sacaba con rapidez, se oía el sonido de mi vagina húmeda. 

Estaba asustada por si alguien se despertaba, porque no podía parar, eso hizo que mi excitación aún fuera más alta, sentí Morbo de ser pillada. Me acerqué a la cama y apoyé un pie sobre ella, me seguí dando con el dedo y acabé nuevamente extasiada.  

Estaba agotada, pero mis ganas no cesaban, entonces se me ocurrió ir a buscar hielo en el frigo. Wow Que placer sentir las gotitas frías caer sobre mi coño hinchado. Recorrí con el hielo todo mi cuerpo, hasta llevarlo a mi coño, después lo  saboree, me sentí muy sensual y perversa a la vez. El hielo sabía a mi coño, lastima que no tenía con quien compartirlo. 

Me acaricié con el, y cuando se había casi derretido, me lo metí, las gotas brotaban de dentro de mi vagina, me excito muchísimo ver aquello, me acaricie el clitoris en círculos, despacio hasta que empecé con movimientos fuertes y… ufff acabé. Fue divino, y muy excitante.

Después me levanté y me di una ducha caliente, me enjaboné con la esponja, recreándome en los pechos y el coño. Al fin me relaje y me fui a la cama y me dormí.

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