KERANOS

Llamé a Irene para contarle lo que había pasado, incluyendo lo del beso.

-Pobrecilla…
-La verdad es que me ha dado pena, pero lo del beso…
-Bueno, no es para tanto.
-Tal vez sí.
-¿Por?
-No sé, todo lo que me ha dicho y el beso me han hecho verla de otra manera.
-Javi, no me jodas…
-No, no es eso. Pero uff…
-Bueno, no te pongas como siempre que pasa algo así, que te conozco…
-Ya.
-Mira, piensa en lo que sientes por Elena y lo que sientes por Ángela, ya verás como lo ves rápido.
-Ya, si está clarísimo, pero no me puedo quitar de la cabeza esto que he empezado a sentir, ¿sabes?
-No sé… Piensa que ella te lo está poniendo muy fácil también al irse.
-Sí, eso es un alivio.
-Va, no le des más vueltas, Javi te comes mucho la cabeza.
-Siiiiiii mamá.
-Jajajaja, anda venga, que eres…

Dejé de hablar con Irene, animándome un poco y pensé que llevaba razón, me calentaba mucho la cabeza a lo mínimo que pasaba, así que le hice caso y decidí no pensar más en aquello. Después llamé a Elena y le conté que todo había ido bien, porque lo último que necesitaba era que ella se pusiera también mal, por lo que le oculté la «declaración» de Ángela y su beso.

Después de esas conversaciones, pregunté en casa si me podían dejar la casa sola para el fin de semana. Por desgracia la respuesta fue negativa, más que nada por falta de tiempo, por lo que me dijeron que para el fin de semana siguiente no habría problema. Volví a escribirle a Elena para comentarle eso, diciendo que no pasaba nada, que pasaríamos una noche y ya el siguiente fin de semana ya estaríamos juntos. El sábado me dijo que fuera a por ella temprano por la tarde para así pasar más tiempo juntos, yendo a mi ciudad para pasear durante un buen rato, encontrándonos con algunos amigos. Nos tomamos un café con ellos y nos preguntaron por Irene y Mario, ya que todos sabían que nos llevábamos bastante con ellos. Yo le dije que ellos tenían otros planes mientras Elena reía. El café se alargó bastante, empalmando con unas cervezas para después seguir hasta la cena, yéndonos una vez acabamos a mi casa. Era tarde, por lo que entramos con cuidado, yendo directos a mi habitación. Nada más cerrar la puerta, Elena me dio la vuelta para empezar a besarme, subiéndose a mí, abrazando mis caderas fuertemente con sus piernas.

-Como estás, ¿no?
-Muy cachonda…
-Mmm… Pero ya sabes, sin hacer mucho ruido.
-Siiiiii.

Seguimos besándonos, empezando a comernos la boca de manera salvaje mientras ella se quitaba su sudadera, dejándome sus tetas a centímetros de la cara, por lo que me lancé a comérselas mientras ella lanzaba pequeños gemidos, aumentándolos cada vez más, poniéndose sus pezones cada vez más duros.

-Shhh…
-Javiiiiii, estoy muy perra…
-¿Sí?
-Sí. Cuida a tu niña y dale lo que quiere, anda…
-¿Qué quiere mi niña?
-Tu niña quiere que la revientes.

Le comí la boca de nuevo mientras la tumbaba en la cama, quitándole el resto de la ropa que llevaba para empezar directamente a comerle el coño, soltado ella un gemido que rápidamente ahogó con un mano. Se lo estuve comiendo durante un rato, aumentando el ritmo, con grandes lametones y succiones hasta que se empezó a correr, temblando y agarrando con fuerza las sábanas. Me despegué de ella, viendo como temblaba mientras se seguía retorciendo, cerrando sus piernas, agarrando las sábanas y apretando sus ojos. Me escupí en la polla, esparciendo la saliva, para después coger sus piernas y abrirlas bastante. Se la metí rápidamente, cogiendo ella mucho aire mientras abría ampliamente sus ojos, como si se hubiera asustado.

-¿No querías que te reventara?
-Ay… Javi… que cosas me haces…
-¿No te gustan?
-Me encantan.

La empecé a follar a buen ritmo mientras ella empezaba a ahogar sus gemidos de nuevo con su mano. Estaba muy cachondo, por lo que aceleré la follada, pero lo hacía tan fuerte que la cama sonaba, por lo que tenía que bajar el ritmo. Conforme pasaban los minutos aumentaba el ritmo, pero la cama volvía a sonar, por lo que me cansé de estar controlando el no hacer ruido y la cogí en brazos, con ella lanzando un gritito de sorpresa. La llevé hasta la pared, apretando su cuerpo con el mío, pasando mis manos por debajo de sus piernas para sujetarla mejor y empezar a follarla muy duro. Nuestras caras estaban muy cerca, mirándonos el uno al otro, hasta que ella no pudo más y la echó sobre mi hombro para taparse la boca y no gemir. Alternaba entre mi hombro y cuello, con besos. Seguí follándola así durante unos pocos minutos hasta que ya no pudo más y se volvió a correr, abrazándome fuertemente con sus manos mientras me hacía un chupetón en el cuello. Me eché hacia atrás, pero ella se agarraba a mi cuerpo manteniéndolos pegados al abrazarse a mi cuello con sus brazos y con sus piernas a mis caderas. Me quedé de pie, acariciándole la espalda mientras ella temblaba fuertemente, con mi polla aún en su interior, apretando su coño, aunque yo podía aguantar sin correrme. Respiraba muy fuertemente, bajando poco a poco mientras se recuperaba, despegando su cara después de mi cuerpo para mirarme y besarme.

Una vez se calmó, me senté en una silla, empezando a mover su cuerpo para volver a follarla.

-Javiiiiii, espera…
-No, me has dicho que querías que te reventara, pues eso voy a hacer.
-Pfff…

Seguí moviendo su cuerpo hacia delante y atrás, ella solo se dejaba hacer. Mientras lo hacía, ella me acariciaba el pecho, pasando después a la cara, cogiéndola con sus manos para besarme lentamente. En ese momento, empecé a mover su cuerpo con más rapidez, empezando ella a gemir en mi boca. Estuve así durante unos minutos, hasta que ella se echó de nuevo sobre mí hombro, volviéndose a correr mientras me mordía el hombro con fuerza. Le daban fuertes espasmos y se agarraba a la silla con fuerza. Una vez pararon los espasmos, me levanté para tumbarla en la cama, pero ella me seguía mordiendo, por lo que la aparté de mí, haciéndome daño al tirar para que me soltara. Cogí su cara con fuerza diciéndole que abriera la boca y sacara la lengua. Así lo hizo ella, corriéndome yo ahí en pocas sacudidas, recibiendo ella toda la corrida en su boca, abriendo sus ojos para mirarme mientras se lo tragaba.

Me senté de nuevo en la silla con la respiración acelerada mientras miraba a Elena, tumbada sobre mi cama, con la respiración también acelerada y sus brazos extendidos a lo ancho de la cama. Una vez se calmó, abrió sus ojos, buscándome, poniéndose de lado para verme con una sonrisa en la boca.

-¿Ya está contenta la niña?
-Siiiiiiiii.
-Tía, me haces polvo cuando me muerdes…
-¿Sí? Es que no me doy cuenta, te lo juro. Anda, ven aquí conmigo…

Me tumbé junto a ella y se abrazó a mí, levantando su cara para mirarme a los ojos, pasando después a mi cuello y al hombro.

-Madre mía, ¿yo te hago esto?
-No, me lo hace otra, no te jode… jajajaja.
-Bobo… -dijo dándome un manotazo- Te prometo que no me doy cuenta de que te hago esto. Fíjate como me pongo para no enterarme.
-Joder, es que no sé, yo cuando me corro soy consciente de todo, pero tú es que es como si no estuvieras aquí.
-Tal cual. A ver espera.

Elena cogió su móvil y me echó una foto para que viera el mordisco y el chupetón. Después de enseñarme la foto me besó, haciendo otra foto. Ella miraba la foto con ternura, pasando después a una sonrisa con malicia.

-¿Qué has hecho?
-Le he mandado la foto a Irene.
-Buah… Que están con mi jefa…
-Ostia, se me había olvidado… jajajaja.
-Ya verás como luego me dice algo…
-Da igual, no te preocupes, no pasa nada.

A los pocos minutos, mientras Elena y yo hablábamos, nos poníamos la ropa interior y le daba una de mis camisetas, Irene llamó a Elena, poniéndolo ella en manos libres, bajando también el sonido para que no estuviera muy alto.

I: Nena, que lo vas a matar… jajajaja.
E: Si es que me revienta el nene… jajajaja. (dijo susurrando)
S: ¡Qué suerte!

Elena me miró algo cortada.

I: Tendrás queja, que Mario te ha reventado, pero bien, jajajaja.
S: Eso es verdad, aún estoy temblando…
I: El pobre ha ido a beber algo para reponer fuerzas.
J: ¿Aún no habéis acabado?
I: Que va… Por lo menos otros dos polvos van a caer…
S: Uff…
I: ¿Y vosotros?
J: Es que estamos en mi casa y no estamos solos.
S: Pues os hubierais venido.
J: No sé yo si me puedo fiar de ti…
S: Que malo…
I: Es un amor de chica. Y una bomba…
E: ¿Tienes queja conmigo?
I: Nooooooooo, ya sabes que me encantas.
S: Espera, ¿follais entre vosotros también?
I: Más o menos.
S: Oye, yo también quiero…
E: Es que lo que hay entre nosotros cuatro es especial.
S: Ojalá pudiera entrar yo ahí…
I: Bueno, entonces polvete rápido, ¿no?
E: Bueno, ha hecho que me corra tres veces…
S: Uff…
I: ¿Y Javi?
E: Una, en mi boquita.
I: ¿Te lo has tragado?
E: Pues claro.
I: Buena chica.
S: ¿Buena chica?
I: Es que ellos suelen jugar a eso.
S: ¿Te gusta que te domine Javi?
E: Sí, me pone mucho.
S: Joder, me pongo cachonda de pensarlo…
J: Bueno, el otro día…
I: ¿Te dominó ella?
J: Sí.
I: No me lo creo…
E: Espera, que te envío una foto que le hice y lo ves.
I: Uff, venga.

Elena colgó y le mando una foto que Elena me hizo en aquel polvo, recordando entonces el destello que noté cuando me dijo que cerrara los ojos, era el flash de la cámara. En la foto no se me veía nada, solamente el pecho con algunas marcas de los latigazos que me metió con el cinturón y la cara, donde estaba con los ojos cerrados y las mejillas algo rojas por los guantazos. A los pocos segundos Irene volvió a llamar.

I: No me lo puedo creer…
S: Javi, no te imaginaba así…
J: Surgió y bueno, estuvo muy bien.
E: Es que se portó mal y tenía que castigarle…
I: Pero madre mía como tiene la cara de roja y el pecho con marcas…
E: Sí, le di con su cinturón y algunos guantazos.
S: ¿Domina bien, Javi?
I: Ya te digo yo que sí.
S: Espera, ¿a ti también te lo ha hecho?
I: Sí, estábamos los cuatro. Javi dominaba a Elena y ella a Mario y a mí.
S: ¿Qué?
I: Pues eso, jajajaja.
S: Qué pasada. Yo quiero ver eso.
I: Fue la ostia. No me esperaba para nada a Elena así y uff, mi cuerpo vibraba.
S: Elenaaaaaa… Yo también quiero…
E: Uff… Es que con ellos tengo mucha confianza, yo soy muy tradicional y es que no te conozco ni nada…
J: Bueno, ¿y tú qué tal con Irene?
S: Muy bien. Al fin una chica con la que estoy cómoda. Como me toca y me lo come…
J: ¿Y tú a ella?
S: Yo también le he tocado. Le metía los dedos mientras Mario me follaba.
J: ¿Y se lo has comido?
S: No, me da un poco de cosa.
I: Pues prepárate porque ahora lo vas a hacer, que me muero de ganas de verte como lo haces…
J: Bueno, os dejamos entonces que sigáis.
I: Venga, luego hablamos.
S: Adiós, parejita.

Elena colgó riéndose, dejando el móvil en la mesita y abrazándose a mí.
-Joder con tu jefa…
-Ya ves, le va la marcha.
-Muy lanzada creo yo. No paraba de pedir que la metiéramos en nuestros juegos…
-Que pida lo que quiera, no va a pasar nada si tú no quieres.

Elena sonrió y apoyó su cabeza en mi pecho. Después apagué la luz de la mesita para dormir, con Elena dándome un pico, diciéndome que me quería y abrazándose fuertemente a mí. Eso me recordó mucho al momento en el que empecé a notar que Elena sentía algo más por mí, siendo prácticamente un calco un momento del otro. Nos dormimos abrazados, despertándonos así ya por la mañana. Elena estaba muy cariñosa, dándome muchos besitos por toda la cara, metiendo su mano en mis boxers, cogiendo mi polla para pajearme suavemente.

-¿La niña sigue con ganas de fiesta?
-Shhh… La niña quiere su bibe…
-Uff…

Entonces oímos un ruido y Elena paró de pajearme. Dejamos de oír ruido y ella se levantó lentamente para ir a la puerta y echar el pestillo. Después volvió a la cama y me empezó a pajear de nuevo, besándome el cuello.

-Elena…
-Javiiiiii, déjame que te la chupe. Me muero de ganas…
-Venga, pero despacito.
-Jajajaja, ¿estás sensible?
-Noooooo…
-Ayyyyy que sensible es mi chico…
-¿Quieres que comprobemos quien es más sensible?
-No, no, no, no… (dijo riéndose con nerviosismo)

Le empecé a hacer cosquillas, cogiendo después sus muñecas y empujándolas contra la cama.

-¿Ahora qué?
-Mmm… (ronroneaba con tono de estar muy cachonda)
-¿Te vas a portar bien?

Elena asintió con cara de niña buena, sin decir nada. Después hizo fuerza con sus manos, tumbándome boca arriba, cogiéndome ella las muñecas entonces para empezar a comerme la boca, pasando luego al cuello.

-No te estás portando bien… (dije jadeando cuando me besaba el cuello)

Entonces paró, mirándome a los ojos sonriendo, apoyando sus manos en mi pecho. Me empezó a besar con mucha dulzura, acariciando mi cara, bajando por mi cuello, sin pararse mucho porque sabía como me ponía. Siguió por mi pecho, estómago y barriga hasta llegar a mis boxers, bajándolos hasta medio muslo. Empezó a pajearme de nuevo mientras me miraba con su cara apoyada en mi muslo derecho. Después de unos segundos se metió la punta en la boca, chupando y succionando mientras seguía meneándomela con su mano. Poco a poco aumentaba el ritmo, metiéndosela cada vez más en la boca hasta meterse la mitad. De vez en cuando se la sacaba para pajearme con más fuerza, chupándome los huevos. Se la volvió a meter en la boca, haciendo una mamada a buen ritmo, sin llegar a metérsela entera en la boca para no hacer mucho ruido mientras me miraba a los ojos.

Entonces se oyó como alguien intentaba abrir la puerta, tirando del pomo, llamando después al no poder abrirla. Elena paró, manteniendo la polla en su boca, mirándome fijamente a los ojos, sin estar asustada ni acelerada. Casi de inmediato siguió chupándola, diciendo yo que no estaba solo, contestando mi madre que nos dejaba tranquilos. Esa situación pareció calentar mucho a Elena porque aceleró mucho la mamada, clavando su mirada en mis ojos, cerrándolos después para metérsela entera en la boca despacio, para no hacer ruido. Después de metérsela entera unas cuantas veces, me la volvió a chupar como antes, acabado con la punta en su boca, jugando con ella mientras me pajeaba muy rápido. No tardé nada en correrme en su boca, levantando mis caderas de los espasmos que me daban mientras ella me seguía mirando a los ojos muy fijamente. Una vez acabé de correrme la miré de nuevo, teniendo ella sus mofletes hinchados. Me puso bien los boxers y trepó encima mía para que viera bien como se lo tragaba, sacando después su lengua con su piercing, sonriendo y guiñando un ojo.

Nos levantamos a los pocos minutos, yendo ambos al baño y después a desayunar. Después de estar un buen rato hablando con mi madre, dije de llevarla a su casa, por lo que se despidió de mi madre y nos fuimos a la calle. Hacía muy bien día, por lo que ella me dijo de dar un paseo, le apetecía estar conmigo y quería aprovechar. Estuvimos andando un buen rato parándonos en un banco del parque que era tan especial para nosotros. A pesar de ser domingo y estar casi ya en el medio día, no había mucha gente, por lo que nos sentamos muy juntos, dándonos algún beso. De repente, mientras nos dábamos un beso, oímos la voz de Irene desde cerca, saludándonos. Elena dio un respingo y la miramos, viendo que Mario y Sofía estaban con ella.

Los tres nos miraban sonriendo, acercándose a nosotros. Elena y yo nos levantamos, saludando a todos. Yo estaba un poco nervioso e incómodo por ver a Sofía, y más con Elena delante. No sabía qué esperar de ella, no tenía ni idea de por dónde podía salir. Miraba atentamente como Elena y ella se miraban, sin notar nada raro, sobre todo por parte de Elena.

J: ¿Qué hacéis por aquí?
I: Estábamos enseñándole un poco la ciudad a Sofía.
S: Entonces ¿ésta es tu chica, Javi?
J: Sí.
S: Es muy mona.
I: Sí, es una ricura.
S: Que suerte tienes, chica.
E: Lo sé, es difícil encontrar a alguien como él…
S: Pues sí…
M: No te preocupes, mujer, ya encontrarás a alguien…
S: Si yo estoy muy a gusto como estoy, si lo digo más para tener a alguien con quien follar a menudo.
I: Eso es fácil.
S: No te creas. Aunque puede que sea muy exigente…
I: Con nosotros no lo has sido.
S: Ha habido química, así es más fácil.
E: ¿Con Javi también tenías química entonces?
S: Bueno, en nuestro grupo todos eran bastante mayores, nosotros éramos los más jóvenes. Quieras que no, hablábamos más entre nosotros y me sentí atraída por él, pero no te preocupes, que no pasó nada. Tu chico te es muy leal.
I: Eso es verdad, Javi se desvive por ella. Bueno y ella por él.
M: Yo creo que no he conocido a una pareja que estén así tan unidos y en tan poco tiempo.
S: ¿Cuánto lleváis?
E: Casi tres meses. (dijo sonrojada)
S: Ay… Que mona es. Parece muy tímida.
I: Sí, un poco sí que lo es.
S: Me cuesta creer que hayáis hecho cosas entre todos vosotros.

Entonces Elena se acercó a Irene y le plantó un morreo cogiéndole de la cara. Irene se quedó un poco parada, pero enseguida reaccionó, cogiendo a Elena del culo para pegar su cuerpo al suyo. Sofía, Mario y yo las mirábamos con cara de estar flipando. A los pocos segundos, Elena se retiró de Irene, medio empujándola con sus manos. Irene la miraba muy sonriente y Elena se reía de manera nerviosa, con las mejillas encendidas.

S: Vale, ya sí me lo creo…
M: Joder Elena, no me esperaba eso.
I: Cabrona, me has puesto cachonda, jajajaja.

Elena se quedó en silencio, pegándose a mí. Yo aún estaba flipando, pasando mis brazos por encima de sus hombros para abrazarla, ya que estaba delante de mí.

I: ¿Os venís a comer con nosotros?
S: Sí, venga, que después de comer me tengo que ir ya.
E: No, no. Tengo que ir a casa ya, que llevo desde ayer fuera y mi madre se va a enfadar.
S: Venga chica, vente con nosotros.
J: Lleva razón, es mejor que nos vayamos ya.
S: Vaya…
J: Otra vez será.

Nos despedimos todos y ellos se fueron por un lado y nosotros hacia mi casa para coger el coche e irnos. Por el camino miraba de reojo a Elena, aguantándome la risa.

-¿Qué pasa? (dijo riéndose mientras me hacía cosquillas)
-Jajajajaja, nada, nada. Aún estoy flipando por lo que has hecho…
-Es que estoy harta de que la gente se piense que soy una mosquita muerta por ser así tímida, bajita y delgadita, jajaja.
-Pues se lo has dejado claro.
-¿Te ha gustado?
-¿Tú qué crees?
-Dímelo.
-Me ha encantado, me has puesto muy cachondo. (dije mirándola a los ojos)

Elena echó mano a mi paquete, poniéndose mi polla dura. Movía su mano sobre ella por encima de la ropa mientras yo sonreía, estando ella callada, con las mejillas un poco rojas.

-Estamos a medio camino todavía, ¿paramos en algún sitio?
-No.
-¿No quieres?
-Claro que quiero.
-¿Entonces?
-Pues…

Entonces Elena se apartó un poco el cinturón de seguridad y se inclinó, desabrochándome el pantalón rápidamente para sacar mi polla y metérsela en la boca.

-¿Qué haces?
-Mmm… (gemía sin sacarse la polla de la boca)
-Nena, que estoy conduciendo. Nos vamos a matar.
-Shhh… Ya te dije que algún día haría esto.
-Joder, me da cosa.
-¿Tan mal lo hago? Jajaja.
-Ya sabes que me encanta como me la comes.
-Pues relájate y mira la carreta.
-Pfff…

Empezó a chupar suavemente, acelerando poco a poco el ritmo mientras yo jadeaba. Estaba muy cachondo y ella lo notó por mi forma de jadear y como me retorcía ligeramente, por lo que aumentó más el ritmo, metiéndose la mitad en la boca mientras me pajeaba rápidamente el resto, haciendo que a los pocos minutos me empezara a correr, moviendo mi cuerpo ligeramente mientras gemía, costándome mantener la vista hacia el frente y no mirarla. Ella también gemía, como si esa mamada le hubiera dado tanto placer como a mí, manteniendo el glande sujeto con sus labios mientras seguía moviendo su lengua y me pajeaba suavemente. A los pocos segundos empezó a succionar para sacármelo todo mientras apretaba su mano, como si me estuviera ordeñando. Una vez acabó, me guardó la polla como pudo, abrochándome también el pantalón. Se incorporó, acariciándome la cara, tirándome de la barbilla para que la mirara como se lo tragaba, sonriéndome después girando su cabeza. Desvíe un segundo la mirada a la carretera para ver qué iba bien y entonces le planté un beso con lengua algo rápido para no perder el control, lanzando ella un gemidito, con una risita de sorpresa. El resto del camino estuvimos en silencio, con ella apoyando su cara sobre su mano con una gran sonrisa. Cuando llegamos, aparqué en su puerta, sin apagar el coche, mirándonos fijamente con una sonrisa en la boca.

-Es la primera vez que me hacen eso.
-Yo también es la primera vez que lo hago.

Nos empezamos a besar de nuevo, oyendo como nos golpeaban con suavidad en la ventana. Elena dio un salto del susto, pero se trataba de Noelia y María, quienes nos miraban sonriendo, pero después Noelia se puso con los brazos en jarra.

E: Esta chica es tonta. (dijo bajando la ventanilla)
N: Elena, tía, que te puede ver mamá aquí…
E: Ya, ya. Nos estábamos despidiendo.
J: ¿No pasa nada si os ve a vosotras?
M: Es que no lo sabe nadie más.
N: Eso es. Además, ella se va a quedar a comer.
J: Qué suerte…
E: Javi… yo…
J: Que no pasa nada. Va, no le des vueltas.
N: Os la estáis jugando mucho…
J: Lleva razón.

Entonces le di otro beso a Elena, con un poco de lengua mientas le acariciaba la cara, soltando ella una risa tonta una vez nos separamos. Se me quedó mirando sonriente y luego se bajó del coche, apoyándose en la ventanilla.

E: ¿Te ha gustado entonces?
J: Me ha encantado.
N: ¿El qué?
E: Nada, cosas nuestras. (dijo mientras reía suavemente)

Nos despedimos diciendo que hablaríamos por el móvil. Quité el freno de mano para irme de allí, oyendo como Noelia le insistía para que le dijera que era eso que me había gustado.

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