DERIVIA

Durante la cena hablamos, con tranquilidad me cuenta sus miedos. Me dice que teme que la vuelva serle infiel.

-Éramos unos críos y sabes lo arrepentido que estoy, no será suficiente nunca el perdón que te pido, pero eso lo sabes… te quiero solo a ti.
-lo sé, pero no se me vino el recuerdo, no lo he podido evitar…
 – me agarra la mano y me besa.

Durante la cena nos sentimos muy agusto, las cosas entre Ana y yo vuelven a la normalidad. Me alegro sobre todo; por volver a ver feliz a Ana.

Llegan los postres, entonces Ana me dice:

Hay una cosa que no se cómo decirte, no quiero que pienses mal.– me tensan sus palabras y ella también está nerviosa – verás me molesta que te ponga cachondo imaginándome con otros tíos… me da la sensación que no te importo y eso me duele.
-Ana ¿cómo no vas a importarme…?
-Ya, pero eso me hace pensar… Por eso, empecé a darle vueltas a que querías hacer tríos, estar con otras personas… y no estoy preparada y no lo voy a estar, eso no va con nosotros…

No puedo evitar reír y cuando lo hago, me lo reprocha, parte con vergüenza y parte molesta..

-Ana solo quiero estar contigo, con nadie más, ni tríos, ni orgías y mucho menos tíos que te traten como si fueras su zorrita…- la sonrió burlona buscando relajar el momento.- Mira no te voy a negar que me excita imaginarte disfrutando y siendo…, bueno ya sabes, pero una cosa es la imaginación, el morbo que tiene que puedan vernos, que nos pillen o de imaginarte disfrutando de otra…- separando mis manos dejando un gran hueco entre ellas representando una gran polla-, pero de ahí a que te folle otro tío… sé que no lo aguantaría, no podría verlo, igual que me excita me encabrona cuando oí Emilio decir que te dio por el culo, es verdad que te imagine y me excitó verte disfrutando… Pero sé que en frío no lo aguantaría

-y no quieres…
– me retira la mirada, le cuesta decirlo- ¿no quieres estar con otras?
Ana de verdad, ¡no!, solo te quiero a ti. No te engaño.

En su cara vi tranquilidad y felicidad, se sentía segura y le había convencido con mi explicación.

Era tarde, teníamos que recoger a las niñas de casa de mis suegros, serían las diez de la noche, así que pedimos la cuenta y nos fuimos a por las peques.

En el coche, Ana apoyó su cabeza en mi hombro y puso música romántica.

¿Me perdonas?.– me dice
Ana no hay nada que perdonar.
-si, esta semana he estado un poco idiota.-
 me dice acariciando mi brazo
Bueno gracias a eso hemos ido al SPA.
-Por cierto eres un guarro, no te he dicho nada, pero se te ha puesto dura con el masaje de la tipa esa…-
-por tu culpa pero ¿y tú? ¿enseñarle el coño a ese chico?

-¡idiota! no seas soez… Pero ha sido tu culpa, si no me hubieras enfadado, no me hubiera puesto ese bañador…y no cambies de tema… que ya hablaremos tú y yo de la masajista- 
me dice riedo, está claro que no le ha importado que me empalmara, seguro ella también se ha excitado mientras la masajeaba, seguro así que estamos empate- Por cierto, deje algo a medias…

Se desabrocha el cinturón y mientras desabotona mi pantalón me dice.

-¿Quieres que te la chupe?

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