DERIVIA

Después de aquel fin de semana volvimos a la rutina. Iban pasando los días pero no se me iba de la cabeza la historia que me había contado Ana. Había partes en ella que me tenían intrigado y no solo por lo que pasó aquella noche, que fue toda una sorpresa saber que Ana había hecho un trío, si no todo lo que habría pasado después.

Quería volver a hablar con Ana, conocer su relación con Emilio. También me sorprendió que me hablase de la tremenda polla de aquel hombre, cuando no lo había hecho nunca.

También quería hablar con ella, porque la notaba un tanto distante cuando estábamos juntos en casa. Pero para mi sorpresa fue ella la que me llamó al trabajo porque necesitaba hablar conmigo.

Estaba sería y la notaba preocupada cuando me saludó diciendo que si podíamos hablar. Al oírla me preocupé, así que le dije que claro, que si pasaba algo.

Nada, no es nada grave, pero verás no sé, no estoy bien, ¿Puedes hablar?

-Si, si di me ¿qué te pasa?

-Joder, seguro que es una tontería, pero me he acordado cuando… cuando lo dejamos, bueno ya sabes de porque lo dejamos…

Claro que me acordaba, Ana me pilló con una amiga suya, habíamos ido a una casa rural y me pilló en la habitación de su amiga mientras me chupaba la polla. Ana lo pasó muy mal, siempre ha tenido dudas si en alguna otra ocasión la he sido infiel.

verás, al acordarme de todo lo que hablamos el fin de semana, me he acordado de lo mal que lo pase…de aquella vez…

Se queda callada al otro lado del teléfono.

Ana no pienses en eso, hace mucho tiempo, pero ahora no puedo hablar. Hoy salgo antes de trabajar y lo hablamos mientras comemos.

He reservado en un restaurante que le gusta a Ana, es un tailandés en el que se come muy bien. Hacía tiempo que no íbamos y creo que la puede animar que comamos allí. Cuando la veo llegar noto que está triste, su forma de caminar, no se quita las gafas de sol cuando se sienta a la mesa. Tampoco me da un beso que suele dármelo cuando nos vemos

Pedimos casi sin hablar el uno con el otro, me estoy poniendo nervioso, tampoco entiendo muy bien su actitud.

Ana dime qué te pasa.

-Joder que me he acordado… – 
sus ojos se pone rojos como si fuera a llorar

No es capaz de decirlo, se queda callada mirando al infinito.

Ana hace mucho tiempo, pensé que lo habíamos olvidado.

-Como voy a olvidar ver a la puta esa con tu polla en su boca.
– lo dice con rabia y con ira, levantando la voz.- joder, es que, No sé, me viene a la cabeza la imagen…

Ana sabes que te quiero, que solo estás tú. Tranquilízate y baja la voz

Eso es lo único que te importa, ¿Verdad? Que todos piensen que soy una puritana, por eso te molesta que la gente piense que me gusta que me den por el culo. No sé, de verdad no lo sé… Vuelve a levantar la voz, está demasiado nerviosa.- ha sido comenzar a hablar y se ha puesto cada vez más nerviosa y más enfadada, me sorprende, estaba triste por teléfono pero no enfadada. Pero va cada vez a peor

Ana tranquila…

-Joder porque…

-Ana, ¡tranquilízate!

-Encima el otro día… te molestaba que un tío me hubiera follado y ya no estabamos juntos tú y yo, si quieres te recuerdo porqué lo dejamos…

-Ana de verdad, estás sacando las cosas fuera de lugar…

Ana va a decirme algo pero se calla porque llega el camarero para traernos lo que hemos pedido para comer. Cuando se marcha el camarero me pregunta.

-Dime solo una cosa y no me mientas. ¿Has vuelto a ponerme los cuernos?

-No Ana, ¡que dices!, sabes que no.

-También lo sabía la otra vez y mira.

-Ana deja de pensar mierdas ¡joder!. Me estás mosqueado de verdad…

-¡y que! me vas a dar unos azotes ¿Verdad?

-Ana relájate.

-¡No me relajo!, ¡porque no me da la gana…!-
 su mirada parece que me odiara

Casi no comimos, Ana estaba muy enfadada, fuimos a por el coche que lo había dejado dos calles más abajo, no hablamos, caminaba ella delante y yo detrás. Nos montamos en el coche y antes de arrancar intenté que volviera a entrar en razón. Pero no fue posible. Seguía enfadada.

Pasamos unos días sin hablarnos, yo lo intente, pero ella solo me respondía con monosílabos, el viernes, deje a las niñas donde mis suegros cuando salieron del colegio, entre semana era fácil disimular nuestro enfado pero el fin de semana iba a ser complicado, así que antes tenía que arreglarlo con Ana.

Compré unas flores y reserve en un Spa. La reserva incluía la zona de aguas y luego un masaje, para terminar cenaremos en el restaurante que tienen con vistas a la ciudad. Aunque a regañadientes, conseguí que Ana aceptase venir al Spa. Las flores hicieron su efecto y aunque todavía estaba enfadada de camino al Spa, ya por lo menos conseguí que me hablase algo más que monosílabos.

Hacía bastante tiempo que no veníamos al Spa, pero seguia como la última vez. El mismo aroma, la misma música relajante y la misma sensación de paz.

Cada uno hemos ido a nuestro vestuario a cambiarnos, por fin cuando nos hemos separado, he conseguido que me diera un beso.

Me desnudo,no hay nadie en el vestuario, me pongo un bañador tipo slip, no me gusta usarlo, salvo cuando voy a nadar o vengo al Spa, me resulta más cómodo y tiene el plus que ocupa menos en la mochila. Para ir a la piscina normal o a la playa nunca, me parece demasiado exhibicionista aunque Ana me pide que me los ponga siempre, yo no lo hago, así que con más razón hoy me lo he puesto.

Según he salido del vestuario, he ido a la piscina grande central para esperar a Ana. Mientras espero estoy debajo de una catarata de agua, son las que más me gustan, el agua cae suave sobre el cuello y los hombros, es bastante relajante. Por suerte no había mucha gente, así es mejor, puedes ir a la zona que quieras sin tener que esperar. Me caía agua de la catarata por el cuerpo y veo a Ana salir del vestuario.

Ella cuando vamos a los Spa o a nadar, va con bañadores de competición, nunca en bikini, incluso no usa el mismo tipo de bikini cuando estamos en la playa o solos en la piscina de casa, que cuando viene alguien a nuestra piscina o nos invitan a alguna barbacoa en la que la casa tiene piscina y hay la posibilidad de bañarse. Por eso, no podía creer que se hubiera puesto ese bikini. Por lo menos no se ponía ese tipo de bikini desde que nacieron las niñas. Es un bikini tipo cortinilla, la braguita es bastante pequeña y sube mucho en las caderas, dejando las ingles completamente a la vista y tapando lo justo, una cuerdecita une la parte de atrás que aún tiene menos tela que la delantera y entre tanga y braguita brasileña se mete entre los cachetes. Se puede ver el contraste entre la piel más morena y la más blanca.

Ana tiene las tetas grandes y este tipo de bikini, no sujetan apenas y su forma de triángulo tapa poco más que los pezones, además, el bikini está usado y un poco pasado, por lo que no ajusta como debería, quedando suelto por todas partes. Para rematar, Ana siempre sale con el albornoz al igual que yo y lo dejamos en alguna tumbona que esté libre, esta vez lo lleva en la mano. Está claro que quiere exhibirse porque en alguna ocasión cuando ha visto a alguna chica con bañador pequeño o tanga ha hecho algún comentario al respecto.

Espero que venga a mi lado, pero no lo hace, va a unas cabinas que hay dentro de la piscina que se llaman el volcán, donde sale agua a presión desde abajo que genera burbujas muy placenteras. Recuerdo que en más de una ocasión Ana me ha dicho que le hacían cosquillitas en su totito y la ponian caliente.

Me mira desde lejos, sus ojos se clavan en los míos y puedo ver que ya han comenzado a salir las burbujas, veo su cara, no disimula, ¿A qué juega? Me pregunto. Igual que la veo yo, la puede ver cualquiera de los que estamos en la piscina, parece que eso es lo que quiere.

Es eso, quiere llamar la atención, ponerme celoso. Tiene los ojos cerrados y se nota en su cara que lo está disfrutando. Cuando los abre me sonríe, se paran las burbujitas y va a unas camas en las que también se generan burbujas, solo queda una libre de las tres que hay, a cada lado dos hombres, uno de nuestra edad bastante gordito y el otro un chico joven normalito. Ana se tumba, vuelve a mirarme y sonríe. Yo voy a la zona de los volcanes, desde allí puedo verla mejor. Le dice algo al hombre de nuestra edad, él le contesta con una sonrisa. Se queda la cama de su lado libre, el joven se marcha, aprovecho y voy hacia ella, me tumbo, Ana me sonríe y se marcha. Va a una zona de chorros que salen por debajo del agua a diferentes alturas, espalda, lumbares, glúteos, muslos… la sigo y me pongo a su lado.

-¿A qué juegas?- la pregunto

-¿Yo? – me sonríe. -¿Por qué lo dices?

-Dímelo tú, parece que no quieres estar conmigo.

-Es lo que te gusta, ¿No? lo que te excita, que me miren y que me deseen, que esté con otros hombres… que los ponga cachondos, eso es lo que quieres ¿Verdad? Que sea una puta…

No quiero verla con otros hombres. Confunde que me inquiete o que me genere curiosidad saber qué ha hecho con otras personas, incluso que me excite que haya disfrutado y que al imaginarlo tenga necesidad de follar con ella y verla cachonda al recordarlo pero eso es una cosa y otra que quiera que se folle a otro. A la vez me molesta que me mienta, que no me diga la verdad, me hace sentir como un estúpido, más cuando nunca la reprochó nada. Se lo digo, pero no parece complacerla del todo.

-¿Ahora estás celoso?.- se ríe irónica

La miro y me sorprende lo que dice, ¿Celoso? no lo estoy, pero no quiero que haga nada que perjudique a nuestra relación. Creo que está reflejando sus miedos e inseguridades en mi.

Me acerco a ella, tanto que puedo oler su pelo.

-¿Qué haces?

-lo que quiero.
– digo brusco

Agarro su cintura y deslizó mi mano entre su entrepierna.

-¡Nos van a ver!- parece sorprenderse.

Pero la sujeto, tocó su sexo, meto mis dedos se estremece y yo me pongo duro. Cuando lo nota, se separa, sale de la piscina y al hacerlo veo su precioso culo en mi mente la imagino con la colita de gatita y eso me excita.

Ana entra a la zona de la sauna mientras yo continuo en los chorritos, no puedo salir, el bañador no dejaría nada a la imaginación.

Me relajo, respiro intento que se baje mi empalme para salir y entrar en la sauna con Ana, en mi mente nos imagino allí a los dos solos, mis pensamientos no ayudan a relajar mi entrepierna aunque poco a poco lo consigo, estoy apunto de salir cuando Ana abre la puerta de la sauna. Según sale va directa a la ducha, me mira y la noto apurada, se da una ducha y mientras lo hace, la puerta de la sauna se abre de nuevo, de ella sale un chico que va a la ducha, le dice algo a Ana, ella le mira y se marcha de la ducha para venir donde yo estoy el chico no ha dejado de mirar su culo hasta que ha entrado al agua.

Ella se sienta a mi lado en la zona de jacuzzi, veo que busca algo o alguien con la mirada, estoy seguro que es al chico que salió de la sauna, aparta la mirada de donde la tenía y me dice.

-¡Joder! con la juventud de hoy en día.– parece sofocada

-¿Qué te ha pasado?- pregunto preocupado e intento localizar dónde se encuentra el chico que ha salido de la sauna.

-¡No mires! .– me sujeta la cara. -No vayas a hacer nada, pero ¿has visto al chico que ha salido de la sauna?

-Si, el que no ha dejado de mirarte el culo cuándo venías.-
 digo un poco enfadado

pues seguro que ese.– mientras me lo dice vuelve a mirarle y comienza a contarme lo que ha ocurrido.- cuando he entrado a la sauna, solo estaba él y me dice al poquito de estar sentada que le gusta mi bañador, que me queda muy bien.- escucho atento lo que Ana me cuenta callado sin decir nada y ella sigue…

Le doy las gracias y veo que se ríe.– Ana vuelve a desviar la mirada buscando al chaval.- Entonces me doy cuenta que el bañador se ha movido al estar sentada y se me ve todo el Toto y cuando vuelvo a mirar al chico, ¡se estaba tocando la…!- con su mano simula una masturbación, me doy cuenta que no es nerviosismo lo que siente, si no excitación.

-¿Qué has hecho?-

-Nada cari, me he quedado en shock, no me había pasado algo así nunca y no he hecho nada de verdad, solo verle como lo hacía, ha sido rápido no sabía qué hacer, entonces… le he dicho que era un guarro que iba a entrar alguien…que estaba mi marido… Me he tenido que salir…-
 lo veo es su cara está hiper excitada y eso a mí me excita.

-¿Te ha gustado?- le pregunto y ella antes de responder se queda pensativa unos segundos sin dejar de mirarme.

-si que me ha excitado pero no por el en sí, sino la situación, que pudiera entrar alguien, que me haya visto el Toto, joder que se haya empalmado y verle la polla…

Meto mi mano dentro de su bañador y no puede seguir hablando, intenta que no se refleje en su cara el placer que siente, sujeta mi mano.

-Para, para…-me pide.

Puedo ver que otra pareja ha llegado al jacuzzi y paro, se sientan enfrente nuestra, no sé si se habrán dado cuenta. El creo que no, ella creo que sí porque mira a mi mujer y la sonríe, veo como le dice algo a su chico que con disimulo nos mira.
Ana me mira y me besa en la mejilla para al oído decirme entre risas

-Nos han pillado.

-¿Tú crees?

No responde solo ríe y me hace un gesto como signo afirmativo, continúan las burbujas y siento su mano en mi muslo, la miro y muerde su labio, me excita, la pareja disimula pero no deja de mira, nos observa, no sé qué se imaginan, pero si es que Ana tiene su mano en mi polla han acertado.

Siento sus dedos entrar en mi bañador, rodea mi verga con sus dedos, la agarra y la mueve juguetona de un lado a otro, la agita en un juego excitante. Disimulo cómo puedo, siento que la pareja pudiera ver debajo del agua, se hablan bajito y se sonríen. En mis dedos siento el vello que le está creciendo a mi mujer en su pubis, cuando intento penetrar su vagina con mis dedos, aprieta los muslos y sujeta mi mano a la vez que suelta mi polla, me besa y se separa. Camina por el agua y sale de la zona de jacuzzi, me mira y se ríe, sabe que si me levanto para seguirla, la pareja verá mi erección porque el agua no cubre suficiente, pero quiero ir con ella.

-No has visto la cara de la chica.- me dice entre risas Ana.

-Eres muy capulla…

La excitación que tenemos es máxima, parecemos dos jóvenes en celo, pero no lo somos, intentamos relajarnos, para mí es difícil, el bañador que lleva Ana no ayuda. Aunque sí que he conseguido que se baje el empalme que llevaba antes de salir del vaso grande. Pero es difícil, no volver a empalmarme, encima Ana está juguetona, cosa que me alegra, no soporto que estemos enfadados y parece que el plan de «hacer las paces» en el Spa ha dado su fruto.

Ana intenta ir delante de mí para que vea su culo que es espectacular. En la zona de aguas frías, ver sus pezones marcados, ella saberlo y preguntarme si se marcaban mucho…hace que me comience a empalmar nuevamente, no podía controlar mis manos y cuando pensaba que nadie me veía, la tocaba el culo, las tetas, el coño y Ana solo me decía –estás loco, nos van a ver– pero estaba claro que poco o nada la importaba, ella también me metía mano a mí y no era muy discreta…

Llego la hora del masaje. En la sala cada uno tumbado en su camilla, boca abajo nos miramos entre risas esperando que entren los masajistas.

Un chico entra, detrás de él, una chica, vestidos de negro, jóvenes y guapos, claramente deportistas, ella un poco rellenita. Nos saludan, nos preguntan qué tal estamos, que si estamos agusto, el chico, mientras habla, le pone una toalla sobre el culoa Ana tapando sus nalgas, la chica hace lo mismo conmigo.

Nos explican la terapia, nos dicen apoyándose el uno a al otro mientras hablan:

– es una terapia corporal profunda que os ayuda a restablecer vuestra energía vital y a reequilibrar vuestros aspectos físicos, mentales y emocionales.-es argentino su voz es grave, tranquila y agradable

Las técnicas utilizadas son presiones y estiramientos.- explica la chica- Las presiones se realizan con los dedos, las manos o los codos y siguen las líneas energéticas del cuerpo.

Los estiramientos pasivos nos permiten recuperar flexibilidad y alcanzar una relajación muy profunda, os dejamos que vamos a por aceite, si queréis podéis quitaros los bañadores que estarán mojados, ahora venimos. – nos dice el.

Cuando entran estamos ya sin bañadores, las toallas en su sitio tapan nuestra desnudez.

Vamos a empezar.- dice la masajista, mientras el pone la luz más tenue y sube muy levemente la luz.

Siento las manos de la chica untadas en aceite subir por mi gemelos hasta mis muslos y otra vez bajar a mi gemelos. Clava con delicadeza sus dedos en mi carne y me gusta, imagino que a Ana su masajista le hace lo mismo. La miro y ella ya me estaba mirando, me sonríe, me tira un beso y pone sus ojos en blanco para que entienda que le está gustando, a mí también.

Se centran en las piernas, que las recorren con habilidad y maestría. Amasan primero los gemelos, para luego hacerlo con los muslos, no puedo evitar sentir calambres de placer al pasar por la parte interna de los muslos. Pienso en Ana y si ella los sentirá y hasta dónde estará subiendo, y me encanta imaginarlo. Ahora usa el brazo sobre mi muslo para hacer presión.

vamos con el culete, os bajamos un poquito la toalla.– dice el argentino.

Siento como desliza la toalla dejando a la vista gran parte de mi trasero, ahora no puedo evitar mirar a Ana, tiene la toalla al final del culo, si no llega a estar ahí, su toto estaría a la vista. Siento las manos de ella haciendo círculos de dentro afuera empezando casi en las caderas. ¡Joder me abre los cachetes tanto que estoy seguro ve mi ano y eso quiere decir que a Ana le están viendo el suyo!

Mi polla crece, el masaje es tan placentero que está dura, respiro hondo intentando controlar mi erección. Pero es imposible, quiero que baje antes de tener que darme la vuelta, pero las manos de ella acariciando mis hombros y pensar que Ana también estará excitada lo hacen imposible.

Cuando nos damos la vuelta, aunque está la toalla tapando mi miembro, está claro que estoy empalmado, la masajista seguro se ha dado cuenta, es la primera vez que me pasa. Ana que también se da cuenta, abre los ojos a modo de sorpresa. Sube la temperatura pues la masajista se da cuenta de la mirada de Ana e intenta quitar importancia.

Es algo natural, estos masajes son super sensitivos y relajantes…

la verdad que son muy relajantes y placenteros.– responde Ana para mí sorpresa, están hablando de mi erección como quien habla de comprar el pan, pero también está diciendo que ella está cachonda- imagino estarás acostumbrada.

Estamos.- dice el chico y ambos sonríen.

Recorren nuestros cuerpos con sus manos, yo cada vez estoy más excitado, menos mal que está la toalla, porque cuando el argentino a masajeado las tetas de Ana y he visto los pezones duros casi me da algo…

Se me hace corto cuando dicen que han terminado y que nos dejan solos para vestirnos.

-¿Qué tal?..- pregunto a Ana

-muy bien. – me responde.- pero no tanto como tú guarro, ¡te has empalmado!- en su tono noto que no se ha molestado creo incluso que le ha excitado.

buff, mira.- apartó la toalla y se la enseño…

joder, cómo está.- veo como mira mi miembro y sin dejar de mirarlo me dice- ¿Te la chupo?

Ana desnuda en la cabina se pone en cuclillas y comienza a chuparmela en ese momento, se abre la puerta.

-¡Uy!- se disculpa avergonzada la masajista que cierra la puerta. Nos ha pillado de lleno y a mi me a visto completamente la polla pues Ana se la ha sacado de la boca al oír su «disculpa»

¡¡Vámonos!!!, que al final nos echan, que vergüenza.- dice Ana riendo

Se levanta y antes de que se ponga la braguita, estoy de pie frente a ella rozando mi polla contra su clítoris.

mmm, para, mmm, para que si nos vuelven mmm a pillar…- casi ni puede hablar…

Se la meto, agarró su cadera…

ahhh, ahh, tiene que ser rápido…ahh– me dice entre gemidos.

En menos de un minuto llaman a la puerta, esta vez no entran piden permiso. Pero aún así, nos han jodido el polvo.

Al salir veo la cara de la masajista, sonríe y nos dice, espero que hayan disfrutado, su compañera es incapaz de aguantar la risa.

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