VIVIAN RIVERA

Raquel, una joven de 23 años, estudiante de literatura, estaba escribiendo una historia para
una de sus clases, cuando de pronto, empieza a quedarse dormida, pero un ruido extraño la
despierta, al inicio pensó que podía ser Gabriela, su compañera de apartamento, pero después
de un rato volvió a escuchar el mismo sonido, por lo que decidió salir de su habitación y al
llegar a la sala, vio a Linda, su hermana gemela, a la cual no veía desde que eran niñas.
-!Linda¡ !Estás aquí¡ Pensé que habías desaparecido, ¿Cómo estás? ¿Qué ha sido de ti en este
tiempo? Dice Raquel, asustada.
Hola Raquel, No quise asustarte, he estado bien, tengo una misión especial y decidí venir a
verte.
Después de unos minutos entra Gabriela, Raquel corre hacia ella y le dice -!Gabriela¡ Rápido,
entra que quiero presentarte a mi hermana, tranquila Raquel, no te apresures, dice Gabriela
asustada,
Eem, Raquel, creo que necesitas descansar un poco, ¿Porqué?, Si aquí está mi hermana!
Raquel, tranquila, siéntate y voltea, aquí no hay nadie, solo estamos tu y yo. Dice Gabriela
tratando de calmar a Raquel.
Pero, !Pero si aquí estaba¡, !Justo en frente de mí¡ !¿A dónde fue?¡
Raquel corre asustada por todo el apartamento buscando a Linda, hasta que después de unos
minutos, se convence de que pudo haber sido un sueño y mejor vuelve a su habitación a
terminar las tareas que había dejado pendientes.
Al día siguiente, Raquel y Gabriela se levantan como de costumbre para ir a la universidad.
-Buen día Raquel, dice Gabriela,
-Buen día Gabriela, ¿Cómo estás?
-Bien gracias, ¿y tú?
-No muy bien, anoche casi no pude dormir, creo que ya necesito vacaciones, por suerte ya
vamos a salir de la universidad.
-Ay si, a mi también me hace falta un buen descanso.
Después de un desayuno rápido, Raquel sale rumbo a la universidad en su bicicleta, como
usualmente lo hace. Cuando de repente, ve de reojo a su hermana Linda, lo cual provoca que
Raquel choque contra un poste que estaba en el camino y se caiga de la bicicleta.
A causa del choque Raquel cae desmayada en la acera, y de pronto su novio Sebastián, la ve y
corre a ayudarla. Al cabo de unos minutos, Raquel logra recuperar la consciencia, y aún
aturdida por el choque le pregunta a Sebastián.
-¿Sebastián? ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?
-Te caíste de tu bicicleta, ¿Estás bien? ¿Necesitas que te ayude en algo?
-Mmm no, gracias, ya estoy bien, tengo que llegar a clases.
-Raquel, acabas de tener un choque fuerte, al menos déjame acompañarte ¿Estás segura que
vas a ir a clases así? Creo que te ayudaría más descansar un poco.
-No Sebastián, gracias, tengo clase con el profesor García y tu sabes que él no acepta ausencias
por ningún motivo, además necesito entregar unos trabajos que son el 50% de mi calificación y
con mi suerte, capaz que si no los entrego, no paso el semestre.
-Bueno, al menos déjame llevarte en mi auto, así estaré seguro que no te pasó nada grave.
-Está bien, gracias. Dice Raquel de forma dudosa.
Después de unos minutos de camino Raquel y Sebastián logran llegar a la universidad y
durante el resto del día transcurrió con normalidad.
Esa misma noche, Linda vuelve a visitar a su hermana Raquel, pero esta vez, Raquel ya no la
recibe con la misma alegría, en cambio, trata de hacer que se vaya.
¿!Tú otra vez¡? ¡Vete de aquí! ¡Ya deja de atormentarme!, ¿No crees que ya causaste
suficiente caos?.
Lo siento Raquel, no fue mi intención hacerte daño, como te dije al inicio, tengo una misión
que cumplir pero después de eso no volverás a verme.
Al menos dime a qué vienes, exclama Raquel con un tono fuerte y muy enojada.
Aún no puedo decirte, tú misma lo irás descubriendo poco a poco, ten paciencia. Dice Linda,
con tono tranquilo.
Después de esta discusión, Linda vuelve a desaparecer misteriosamente, pero esta vez Raquel
aunque si se asusta de nuevo, ya no trató de buscarla y solo se fue a dormir.
A la mañana siguiente, Raquel llega tarde a la clase del profesor García, el cual con tono
molesto y sarcástico le dice:
Buen día señorita Raquel, como que su alarma se quedó dormida el día de hoy.
No tan buen día profesor, dice Raquel apretando sus dientes con enojo.
Bueno, ya que la señorita Raquel se dignó a acompañarnos, comenzaremos la clase de hoy.
Después de la clase, Raquel decide ir directamente a su apartamento y llamar a su novio
Sebastián para desahogarse un poco y le cuenta lo que le ha estado sucediendo.
Aló, ¿Raquel?, ¿Cómo estás? ¿Cómo seguiste?
Hola Sebastián, del choque estoy bien gracias, solo quería saber si tienes tiempo para hablar
un momento.
Claro Raquel, sabes que para ti siempre tengo tiempo.
Antes de decirte lo que te quiero decir, necesito que me prometas que no se lo dirás a nadie ni
vas a burlarte o molestarte conmigo.
Por supuesto que no Raquel, ¿Qué persona crees que soy? yo nunca me burlaría de algo que
me cuentes ni andaría comentando nada con nadie. Por algo soy tu novio.Tienes razón, es que
me ha estado pasando una cosa muy extraña, ¿Recuerdas que te conté que yo tenía una
hermana gemela?
-¿La que desapareció después de un accidente? Si, la recuerdo. ¿Qué pasa con ella?
-Pues…. No sé cómo decirlo, pero creo que está aquí. Ha estado visitándome.
-¿Estás segura? Hasta donde te entendí, eso es imposible ya que a tu hermana no la
encontraron ni en el lugar del accidente, ni en el hospital.
-!Sí¡ Estoy segura, es ella, pero no aparece como niña, sino como adulta, tu sabes, como de mi
edad.
Bueno, eso si suena extraño, ¿Desde cuándo la has estado viendo?
-Un par de semanas más o menos. Es extraño porque cuando trato de confirmar si alguien más
la ve. Ella de pronto desaparece.
-Ok, ahora si me estás asustando, mira que si esto es una broma tuya, me vas a oír de aquí
hasta que termine el año.
!Claro que no Sebastián¡ ¿En serio me crees capaz de bromear con algo así?
Perdón, pero es que si suena muy ilógico lo que dices. Pero continúa, ¿De casualidad te dijo
dónde estuvo? O ¿Qué le sucedió? Dice Sebastián asustado.
No, solo me dice que tiene una misión especial aquí. Pero no me dijo cuál.
¿De casualidad no crees que me estoy volviendo loca? Digo, con la suerte tan “brillante” que
tengo, no sería nada extraño.
-Ay Raquel! ¿Cómo dices eso? Grita Sebastián.
-Puede ser, como te digo, considerando lo “ bien que me va” solo eso me falta. Dice Raquel,
con tono negativo.
Sabes Raquel, creo que deberías esperar a las vacaciones de verano e ir a hablar con tus papás
sobre esto.
-¿Con mis padres? Ja, si ellos nunca lograron superar la pérdida de mi hermana, con esto los
mato.
-Bueno, si no quieres hacer eso, al menos ve con un médico para asegurarte que no haya nada
físico que te provoque esto.
-Si, puede ser, voy a ir al médico para asegurarme.
Al día siguiente, después de clases Raquel fue con un médico, el cual le realizó muchos
exámenes, solo para confirmar que Raquel no tenía nada extraño que pudiera provocar lo que
le sucedía a ella. Por lo que solamente le recomendó que hiciera yoga para ayudarla a manejar
el estrés.
Con el pasar de los días, Linda siguió apareciéndose ante Raquel, pero ahora Raquel solamente
la ignoraba, en la medida de lo posible.
Un mes más tarde, después de varios intentos de buscar explicaciones para la aparición de
Linda, Raquel decide aprovechar sus vacaciones de verano para visitar a sus padres. Para ver si
ahí, logra averiguar qué está sucediendo, pero no se atrevía a ir sola así que le pidió a su novio
Sebastián que fuera con ella, al menos por unos días.
-Hola Sebastián, estuve pensando en lo que me sugeriste y creo que si necesito ir con mis
padres. Ya no puedo seguir evadiendo esto, aunque creo que me va a costar, porque no he
hablado con mis padres sobre este tema.
-Ok, si quieres te acompaño, pero vamos paso por paso, recuerda que no solo a ti se te
dificulta, dice Sebastián tratando de calmar a Raquel.
Tienes razón, desde el accidente mis padres evitan a toda costa hablar de eso o de mi
hermana. Además puede ser que ni siquiera sea necesario, ¿Verdad?.
-Eso, querida mía, solo lo sabrás cuando estés allá, pero, si supongo que puede ser posible que
no sea necesario hablarlo directamente con ellos. Aunque, también tienes que tomar en
cuenta que toparte con personas o cosas relacionadas con el accidente puede afectarte a ti.
-¿En buen sentido o en mal sentido? Pregunta Raquel un poco temerosa.
-De cualquier forma, afirma Sebastián, solo prométeme que si llega a afectar más tu salud, nos
regresamos de inmediato.
-Mmm, creo que podrías estar exagerando, pero está bien, solo porque te amo te prometo
que si me empiezo a sentir peor a como estoy, nos regresamos.
-Ok, sería bueno que le preguntes a tus papás, si van a estar en casa, tu sabes, por si tuvieran
planes, porque de nada va a servir el viaje si de repente nos regresamos porque tus papás no
están.
-Mmm yo no me preocuparía mucho, por alguna razón que no recuerdo, desde el accidente,
mis papás no salen de vacaciones, es más ni si quiera salen de paseo solo por un día.
-Bueno, pero si por lo menos, por respeto sería bueno que los llamaras y les contaras que vas a
visitarlos conmigo porque, te recuerdo que ellos no me conocen ni yo a ellos.
-!Tienes razón¡, no recordaba ese detalle, pero no creo que sea mucho problema. Eso espero,
dice Raquel con un tono ligero de duda.
Después de planear el viaje, Raquel decide llamar a sus padres para comentarles que quería ir
a visitarlos, aunque solamente les mencionó que quería presentarles a su novio, cosa que sus
padres aceptaron con mucha alegría, ya que era la primera vez que Raquel llevaría una pareja
a casa de ellos.
Finalmente llega el día del viaje, Sebastián y Raquel suben sus maletas en el auto de Sebastián,
cuando de pronto, una de las maletas de Raquel se cae del auto y se abre.
-!Qué demonios¡ !Para colmo, tenía que pasarme esto a mí¡ grita Raquel furiosa.
-Tranquila Raquel, no es para tanto, a ver, yo te ayudo a subirla de nuevo. Responde Sebastián
tratando de calmar a Raquel, quien sigue gritando por la maleta.
-¿Ya ves? No es tan malo, ya logramos acomodar todo, ¿Estás segura que no dejas nada?
-Creo que ya está todo, al final solo será una semana de viaje, no empaqué tantas cosas
tampoco.
-Bueno, entonces empecemos el viaje.
Después del incidente de la maleta, Raquel y Sebastián siguen su camino hacia la casa de los
padres de Raquel, cuando de pronto, una de las llantas del auto cae en un hoyo del camino y
se rompe. Por alguna razón, el sonido de la llanta estallando hizo que Raquel entrara en
pánico.
-¡Aaaaaa!, ¡Nos vamos a morir! ¡Sebastián, no me dejes aquí!
-Tranquila Raquel, no pasa nada, a ver, respira profundo, ¿ves? No pasa nada, no es tan malo,
solo se pinchó una llanta, tranquila, no vamos a morir, no nos pasa nada, solo hay que llamar a
una grúa para que nos ayude a cambiar la llanta, pero primero voy a ver si tengo una llanta de
repuesto en el baúl del auto, si la tengo, solo tengo que cambiar la llanta y podemos seguir el
camino, si no la tengo, si necesitamos esperar que vengan a cambiarla.
-!No te vayas¡ !No me dejes aquí¡
-Raquel, ¿qué te pasa?, tranquila, no tardo, solo voy al baúl y regreso, tranquila.
-Está bien, pero no te tardes. Dice Raquel mientras intenta calmarse.
-Tranquila, no fue nada grave. Ahora regreso.
Sebastián sale del auto y descubre que tenía una llanta de repuesto en el baúl, por lo que
dispuso cambiar la llanta él mismo.
Después de unos minutos luchando por poner la llanta, Sebastián regresa al auto y se
encuentra con que Raquel ya logró recuperarse del ataque de pánico.
-Bueno, ya cambié la llanta del auto, no fue tan grave, solo fue una tachuela que estaba en el
camino y pinchó la llanta, pero ya lo arreglé.
-Bueno, ¿si estás bien verdad?,
Si Raquel, tranquila, no pasa nada. ¿Tú cómo te sientes?
-Ya mejor, creo que puedo continuar
-¿Quieres hablar de lo que sucedió? Pregunta Sebastián con tono de preocupación.
-No, gracias, dice Raquel aún agitada por lo sucedido unos momentos atrás, ya pasó, no sé
porqué me pasó pero ya estoy bien.
-Muy bien, tú tranquila, no nos va a pasar nada.
-Pues, eso lo sabré hasta que lleguemos a la casa de mis padres, recuerdo que con mi suerte,
todo puede salir mal.
-Ay Raquel, tu siempre con tu negatividad, pero bueno, mejor empecemos el viaje porque si
no, llegaremos muy tarde.
Después de unas horas de camino, mientras Sebastián conduce, Linda vuelve a hacer su
aparición por unos segundos pero desaparece de repente. Lo cual provoca que Raquel voltee
al camino con cara de susto pero al ver que su hermana desaparece, solo se restriega los ojos
como para tratar de ver mejor pero luego decide olvidarse del asunto y ponerse sus audífonos
para escuchar música con su celular.
-¿Raquel, estás bien? Pregunta Sebastián preocupado, al ver la reacción de Raquel.
-Eeee, si dice Raquel, con tono de duda.
-¿Segura? Si te sientes mal, podemos parar a descansar a algún lugar y continuamos el viaje
mañana
-No te preocupes cielo, no fue nada. Solo creí ver algo raro, pero no es nada.
-Ok, por cierto ¿ de dónde salió eso de cielo? Digo se siente lindo que me digas así pero tu no
tiendes a decirme esas cosas. Dice Sebastián sorprendido.
-No sé, solo me salió decirlo. Eres mi novio, y ahora me salió decirte eso.
Después de unas horas de camino, Sebastián y Raquel llegan a la casa y los padres de Raquel
salen contentos a recibirlos y les ayudan a bajar sus maletas del auto.
De pronto, Carmen, la prima de Raquel, nota que vienen un poco tensos por lo que pregunta
-Raquel, ¿Están bien? Es que te veo un poco pálida.
-Mmm, no te preocupes estamos bien, solo un poco cansados, responde Raquel mientras
voltea rápidamente a ver a otra parte.
-¿Estás segura?
-Si prima, no te preocupes, mejor cuéntame ¿Tú cómo estás?
-Muy bien gracias, hace poco comencé a trabajar en la florería de mis suegros, me estoy
encargando de hacer arreglos para eventos especiales. Es bastante trabajo, pero me gusta. ¿Y
tú cómo vas con la universidad?
-Mmm no muy bien supongo, tú sabes que no tengo muy buena suerte.
-Mjm, veo que no has cambiado nada dice el padre de Raquel, que se acerca a ambas primas.
-Es que es verdad, ustedes saben que la mala suerte me persigue, pero ahi sigo, luchando.
-Creo que lo que Raquel quiere decir es que le ha ido bien, acaba de terminar otro semestre de
la universidad, interrumpe Sebastián.
-Que bien, dice la madre de Raquel, bueno, será mejor que entremos porque parece que va a
llover.
-Creo que si, dice Raquel, mejor entremos y así podemos charlar tranquilamente.
Ya estando dentro de la casa, los padres de Raquel los ayudan a instalarse en la habitación de
huéspedes y después sirven la mesa para cenar.
Después de unas horas cenando y charlando, Raquel y Carmen deciden quedarse en la sala
charlando un momento, de pronto cuando ya creen estar solas, Raquel le cuenta a Carmen lo
que le ha estado sucediendo con su hermana Linda.
-Carmen, te puedo preguntar algo, solo por curiosidad, pregunta Raquel con tono inseguro.
-Si prima, claro, sabes que puedes preguntarme lo que sea, responde Carmen.
-Es que, puede que suene raro pero ¿Tú alguna vez no has soñado con alguna persona cercana
a tí que haya muerto? O hipotéticamente hablando ¿ De casualidad, no se te ha aparecido
alguien que era cercano a tí que tu creías perdido?
-Mmm, no ¿porqué?, no me asustes prima, mejor dime qué te ha pasado.
-Eeem no, a mi no me sucede nada pero tengo una amiga que últimamente le ha pasado esto.
-Mmmm, mejor dime la verdad, ¿Esto no tiene nada que ver con tu hermana Linda?
-Eeee, ¿porqué lo dices?
Porque, prima querida, te conozco y creo que te sucede algo pero si no quieres decirme, está
bien, cuando estés lista podemos hablar de eso.
-Es que, es algo muy extraño, difícil de hablar, pero está bien, te contaré.
-Lo que sucede es que, Linda se me ha aparecido, desde hace unos días, pero de pronto
desaparece.
-OK, ¿has hablado con ella?
Algunas veces si, pero algunas veces solo la veo, como un reflejo y de pronto desaparece.
-OK, creo que tú y yo necesitamos hablar de eso, pero no aquí, mejor veámonos mañana, en la
cafetería donde íbamos con nuestros amigos cuando éramos niñas.
-Ok, nos vemos mañana entonces ¿ a qué hora mas o menos?
-tengo libre a las 12:00 no sé si es posible para tí?
-Si, creo que podré desaparecerme un rato a esa hora. Nos vemos mañana entonces.
-Bueno, se está haciendo tarde, será mejor que me vaya, nos vemos mañana, que descanses
prima.
Gracias prima, tú también descansa.
Al día siguiente, Carmen y Raquel llegan a la cafetería y Carmen le muestra a Raquel una
fotografía un tanto extraña.
-Hola Raquel, ¿Cómo estás? Pregunta Carmen.
-Hola Carmen, no muy bien, anoche no pude dormir mucho y tú?
-Bien gracias, mira te cité aquí porque necesitamos hablar de algo muy importante, pero
primero, necesito que me prometas que no te vas a alterar mucho.
-Ay no Carmen, no me asustes por favor. Exclama Raquel asustada.
-No prima, tranquila, esa no es la idea, por cierto también quisiera saber ¿qué recuerdas sobre
el accidente donde desapareció Linda?
-Mmm, no mucho, ¿Porqué?
-Solo responde por favor, después te explico.
-Pues, solo recuerdo que íbamos mis padres, Linda y yo en un auto, y luego escuché un
estallido fuerte. Luego solo desperté en el hospital. Recuerdo que siempre preguntaba por
Linda, pero nadie me decía nada. Eso sin mencionar que desde ese accidente, siempre he
tenido mala suerte con todo.
-Ok, te pregunto esto porque….
!Habla ya Carmen! Qué tiene que ver todo esto con la aparición de Linda?
-¿Raquel? ¿No lo recuerdas? Linda murió en el accidente…
-¿Cómo? Pero.. ¿Porqué no me dijeron?. Grita Raquel asustada.
-Raquel, mis padres estuvieron meses tratando de ayudarte a entender el accidente, incluso te
tuvieron que llevar lejos de aquí, porque en el hospital no tenían el personal especializado que
te ayudara. Es que durante mucho tiempo perdiste la memoria, y ya que tus padres también
tuvieron que estar mucho tiempo en el hospital, mis padres decidieron cuidarte.
-No, estás equivocada, !Yo sé que he visto a Linda¡ Además si ella murió de niña ¿cómo es que
ahora aparece siendo adulta?
-Mmm, no lo sé, pero si no me crees puedes ir al cementerio, aquí te traigo una fotografía del
lugar para que encuentres la tumba.
-Pero ! Es imposible¡ !yo tendría que haber estado ahi¡ Tú tienes que estar equivocada, debe..
debe haber otra explicación.
-Mira Raquel, sé que puede ser difícil para ti entenderlo, pero Linda ya no está, al menos no en
este mundo. Dice Carmen con tristeza, tratando de hacer entender a Raquel.
-Si quieres incluso puedo ir contigo, pero creo que necesitas verlo para entenderlo.
-No, estás mintiendo, !Linda no puede estar muerta¡ Dice Raquel confundida
Después de la discusión, Raquel sale muy alterada de la cafetería y llorando va a buscar a
Sebastián y le cuenta lo que le dice su prima Carmen.
-Raquel, ¿Porqué lloras? Pregunta Sebastián muy preocupado.
-Acabo de hablar con mi prima Carmen, no vas a creer lo que me dijo.
-Tranquila Raquel, respira profundo y cuéntame qué te dijo Carmen.
-Raquel, respira profundo para tratar de calmarse y se seca las lágrimas, después trata de
comentarle a Sebastián lo que ocurrió con Linda.
-Pues, todo comenzó bastante normal, pero de pronto Carmen me contó que Linda, murió en
un accidente que tuvimos con mis papás cuando ambas teníamos 7 años. ¿Eso no es posible,
verdad? Mi hermana no puede estar muerta, si no entonces ¿porqué volvió o cómo pudo
volver?
No lo sé, puede ser.. Responde Sebastián un poco escéptico ante lo que escuchaba.
Ay no, esto tiene que ser una broma, yo ni siquiera recuerdo que tuviéramos un accidente,
solo sé que mis padres de un día para otro me separaron de ella, pero no recuerdo haber
estado en un hospital, ni haber tenido ningún accidente.
-A ver, ¿de casualidad no crees que por eso te alteras tanto cuando escuchas cuando algo
explota?
¡No lo sé! Eso es lo que me asusta. Bueno, pero con mi suerte, no me extraña, si mi vida ha
sido un caos completo desde que tengo memoria. Supongo que tal vez pasó, pero ¿Porqué yo
no lo recuerdo?
Después de unas horas charlando, Sebastián le sugiere a Raquel que vayan a ver la tumba
donde Carmen dice que está enterrada Linda a lo que Raquel se muestra muy temerosa y al
inicio se niega a hacerlo, pero esa misma noche, Linda aparece en un sueño de Raquel y la
convence de que vaya.
Al día siguiente Raquel Sebastián y Carmen llegan la cementerio y se dirigen a la tumba de
Linda, de pronto Raquel se comienza a sentir extraña y empieza a imaginarse ciertas cosas
relacionadas con un accidente hasta que de pronto se desmaya.
Inmediatamente Carmen y Sebastián suben a Raquel al auto en que iban y la llevan a la
emergencia del hospital San Marino, en el cual casualmente estuvieron Raquel y sus papás
para recuperarse del accidente.
Después de una semana de estar en el hospital Raquel despierta en su habitación y confundida
trata de levantarse pero Sebastián la detiene y trata de calmarla.
-!Tranquila Raquel¡ No te levantes, aún estás delicada.
-¿Sebastián? ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? Pregunta Raquel, aturdida por el desmayo.
-Te desmayaste, estás en el hospital, te golpeaste la cabeza, pero tranquila, los doctores dicen
que dentro de unos días vas a salir.
¿Cuánto tiempo llevo aquí?
-Una semana.
-!Una semana¡
-Si, una semana, los doctores te sedaron para evitar un daño mayor porque como te dije antes,
te golpeaste la cabeza.
-!Una semana¡ !Pero tenemos que regresar¡ ¡Voy a perder mis clases de la universidad¡
-Tranquila Raquel, aún no tenemos que volver, tenemos dos meses para regresar a clases
-¿Y mis papás? ¿Dónde están?
-Ellos están bien, han venido a visitarte pero por ahora están en su casa, arreglando todo para
cuando salgas del hospital.
-¿Y Carmen? Vagamente recuerdo que ella y yo fuimos a un lugar, pero no recuerdo a dónde.
-Eso mejor te lo explico cuando te recuperes, por ahora, mejor descansa, así vas a estar mejor.
-Muy bien, tienes razón. Aún me duele un poco la cabeza y estoy mareada.
Después de la conmoción de ver que estaba en el hospital, Raquel vuelve a dormirse y empieza
a soñar con Linda, pero esta vez Raquel ya no se asusta ni trata de ahuyentarla, si no que
ambas empiezan a charlar.
-Hola Raquel, ¿Cómo estás?, tranquila, no vengo a asustarte dice Linda.
-Hola Linda, responde Raquel, no te preocupes, estoy bien, solo quería saber, ¿Porqué me
trajiste aquí? ¿Qué quieres que sepa?
-Aún no es tiempo para que lo sepas, solo recuerda, realmente yo no te traje, tu viniste pero
aquí si vas a entender lo que está pasando.
-Tranquila, todo se sabe a su tiempo.
Raquel solo suspira frustrada y mejor comienza a hablar de otras cosas.
-Bueno, al menos dime ¿En dónde has estado?
-Es difícil de explicar, dice Linda. Es un lugar tranquilo.
-Ok, interesante, dice Raquel dudosa.
-¿Sabes algo? Te extraño. Nunca entendí ¿Porqué te fuiste?
No me fui, vivo dentro de ti, aunque no lo creas.
Después de unas horas, Raquel despierta sobresaltada porque su teléfono comienza a sonar.
-¿Hola? ¿Quién habla?
-Hola Raquel, soy tu mamá, ¿Cómo estás hija? ¿Cómo te sientes?
-Hola mamá, estoy mejor, Sebastián dice que podré salir en unos días. Aunque aún me duele la
cabeza.
Me imagino querida, pero me alegro que estés mejor.
-Mamá, ¿ Puedo preguntarte algo?
-Si claro hija, ¿De qué quieres hablar?
-Mmm, prefiero que lo hablemos en persona, ¿Podrías venir al hospital?
-Si claro, puedo ir mañana en la mañana si quieres
Está bien, nos vemos mañana. Gracias mamá.
-Que descanses hija, cuídate, nos vemos mañana.
A la mañana siguiente, la mamá de Raquel llega al hospital y ambas comienzan a hablar.
-Hola mamá, dice Raquel con voz débil, mientras trata de sentarse en la camilla del hospital.
-Hola hija, ¿Cómo estás? Espero que te sientas mejor.
-Si, gracias mamá, me siento mejor, ahora ya no necesito tanta ayuda para levantarme y por
momentos salgo a caminar un poco, para tratar de estar en movimiento.
-Que bien, me alegro. Ahora dime ¿De qué querías hablar conmigo?
-Mmm, la verdad no sé por dónde comenzar, pero necesito hablar de mi hermana Linda.
-¿Qué necesitas saber de ella ? Dice la mamá de Raquel, tratando de voltear la mirada a otro
lado.
-¿Tú recuerdas lo que sucedió con ella?
-Eee, ¿Exactamente qué quieres saber sobre eso?
-Tú sabes, necesito saber lo que pasó
-Mmm, no recuerdo muy bien la verdad, pero ¿Porqué repentinamente te interesa esto?
-Verás mamá, desde hace unas semanas, Linda se me ha aparecido.
-¿Quieres decir que has soñado con ella?
-Mmm, si, más o menos…
Ok, ¿Y eso, porqué te extraña? Ambas eran muy unidas.
-Pues por eso, yo realmente no la recuerdo y hasta ahora es que he soñado con ella, dice
Raquel, con tono de preocupación.
-La verdad, no sé qué decirte hija, tu sabes que para tu padre y para mí es duro hablar de estas
cosas, mejor hablemos de otra cosa.
-Mamá, ya, dime la verdad, dice Raquel ya molesta por los intentos de su madre de evadir el
tema.
-Bueno, la verdad, no sé si lo recuerdes, pero nosotros tuvimos un accidente cuando tu
hermana y tú eran pequeñas.
-Realmente, no recuerdo el accidente, solo sé que de la noche a la mañana, ella desapareció
de mi vida y ustedes me alejaron de aquí. Desde entonces mi vida entera ha sido un caos total.
-No es que tu padre y yo quisiéramos dejarte, lo que pasó fue que tuvimos un accidente fuerte,
y mientras nosotros nos recuperábamos tus tíos se hicieron cargo de cuidarte, ya que tuviste
muchos problemas de amnesia, tan graves que tuvieron que trasladarte a un hospital lejos de
aquí. Nosotros nunca tuvimos intenciones de alejarte, era realmente que no tuvimos otra
alternativa.
-Algo de eso me comentó Carmen, de hecho ella mencionó que mi hermana murió en el
accidente, Pero ¿Eso no es verdad, o si? Mi hermana no pudo haber muerto, si hubiera sido
así, entonces ella se me aparecería como niña y cada vez que la veo, ella ya es una mujer.
Cuando Raquel terminó de hablar, hubo un silencio ligeramente largo y de pronto la madre de
Raquel comenzó a llorar, al punto que tuvo que salir de la habitación un momento para poder
calmarse.
Después de unos minutos, la madre de Raquel regresó y comenzó a explicarle de nuevo a
Raquel.
-Verás hija, es difícil para mí recordarte esto, Pero… tu hermana si murió en el accidente. De
hecho si te lo dijimos pero no entiendo porqué no lo recuerdas, tal vez sea por las lesiones que
tuviste, ahora con respecto a lo que me cuentas, tu sabes que yo no sé nada de esas cosas.
¿Tal vez pueda ser que hay algo que tu hermana quiere que sepas?
Mientras su madre hablaba, Raquel se quedó confundida por lo que estaba escuchando,
cuando de pronto unas lágrimas rodaron por sus mejillas.
Cuando menos lo sintió , Raquel empezó a gritar y halar su cabello con fuerza y comenzó a ver
ciertas imágenes de ella en un auto volcado, en la parte de adelante vio a sus papás
inconscientes y de pronto vio a su hermana desmayada fuera del auto.
Junto con estas imágenes, comenzó a escuchar un estallido fuerte,lo cual la hizo gritar.
Al ver la reacción de Raquel, su madre entró en pánico y comenzó a pedir ayuda
desesperadamente.
En seguida, un grupo de médicos y enfermeros entraron corriendo a la habitación de Raquel y
la sedaron para calmarla. A raíz de esta crisis los médicos le pidieron a la madre de Raquel que
saliera de la habitación y que mejor volviera al día siguiente. Ya que Raquel necesitaba
descansar.
Una semana después, dieron de alta a Raquel del hospital y Sebastián la llevó de vuelta a la
casa de sus padres. Cuando ambos iban llegando Raquel alcanzó a ver que varios de sus
familiares y amigos más cercanos estaban allí para recibirla, lo cual, hizo que se sintiera un
poco nerviosa.
A medida que pasaban las horas, los invitados se iban retirando de la casa de los padres de
Raquel hasta que al final solamente quedaron los padres de Raquel, Sebastián y los padres de
Carmen.
De pronto, todos se sentaron en la mesa del comedor de la casa y comenzaron a charlar sobre
Linda y Raquel.
Al inicio, tanto los padres de Raquel como sus tíos intentaron resistirse a la idea de revivir esa
oscura parte de la historia de la familia, pero cuando Raquel comenzó a explicar lo que le
estaba sucediendo, a ninguno le quedó más opción que comenzar a hablar.
Carlos, el tío de Raquel, comenzó explicando que el día del accidente toda la familia iba rumbo
a un bosque que quedaba cerca del pueblo donde ellos viven, ya que tenían la tradición de que
en verano, toda la familia iba de campamento por unos días.
Al inicio todo iba bien, pero después de unas horas, los tíos de Raquel, que ya habían llegado al
bosque, comenzaron a preocuparse ya que los padres de Raquel no llegaban, entonces, como
en el bosque no había señal de teléfono, ambos decidieron ir a buscarlos.
Después de una hora dando vueltas en el camino, encontraron el auto de los padres de Raquel
volcado al fondo de un barranco.
Al ver esto, Carlos corrió lo más rápido que pudo para rescatar a su familia, pero solamente
logró subir el cuerpo de Linda, que estaba lleno de sangre pero aún parecía tener signos
vitales.
Unos segundos más tarde, llegaron dos ambulancias y una patrulla de policía que rápidamente
subieron a Linda y sacaron a Raquel y a sus padres del automóvil.
Después de unos minutos ambas ambulancias llegaron al hospital y los doctores de guardia se
apresuraron a atender a Linda y a su familia, pero lamentablemente, debido a la gravedad de
la hemorragia interna que llevaba, Linda murió.
Al mismo tiempo que un grupo de médicos intentaba reanimar a Linda, otro grupo trataba de
estabilizar a Raquel, ya que presentaba serias heridas en el cráneo, las cuales, le provocaron
amnesia.
Después de unos minutos, Octavio, el padre de Raquel, interrumpió el relato de Carlos, y
comenzó a explicar que cuando iban en camino al bosque, todo iba bien, hasta que escucharon
un estallido, muy parecido a un disparo.
De repente, el auto en que viajaban comenzó a patinar violentamente.
Esta parte, inquietó un poco a Sebastián y a Raquel, ya que eso podría explicar porqué Raquel
se alteró cuando la llanta del auto donde venían estalló en el camino.
De pronto, Raquel interrumpe a su padre y pregunta – ¿Papá, no crees que alguien pudo haber
provocado el accidente? ¿Aunque sea accidentalmente?
-Mmm, puede ser, respondió Octavio, aunque eso nunca lo investigaron, ya que ni si quiera
encontraron evidencia de que alguien hubiera disparado cerca del lugar del accidente.
Ante la respuesta de su padre, Raquel solo suspira y dice -Típico, desde ese entonces me
persigue la mala suerte. Bueno, mejor sigue explicando papá.
Ok, como iba diciendo, después del estallido, el auto empezó a patinar violentamente. De
pronto solo recuerdo que vi una sombra que parecía ser una persona y yo por intentar
esquivarla, giré rápidamente el timón y desvié el auto hacia el barranco.
-Después de eso, solo recuerdo haber despertado en el hospital.
De repente, cuando Octavio deja de hablar, Camila, la madre de Raquel, agrega algunos
detalles de los que ella recuerda.
-Eee, de hecho, yo también recuerdo haber visto la silueta, y también recuerdo que después
que cayéramos por el barranco, antes de desmayarme, vi que alguien se trató de acercar al
auto, pero rápidamente se fue.
-Otra cosa que recuerdo es que, cuando estábamos en el hospital y tú estabas consciente en tu
habitación, una de las enfermeras te regaló un cuaderno, te encantaba escribir en él y así
estuviste hasta que los doctores determinaron que tenían que trasladarte a otro hospital ya
que no lograbas reconocernos y por momentos no recordabas ni tu nombre.
-¿O sea, que desde ese entonces me gusta escribir?, ¿A todo esto, cómo se llamaba la
enfermera que me atendió?
-Si, dice Camila y sobre la enfermera, fue hace tanto tiempo que no recuerdo, pero la
adorabas.
-Bueno, al menos algo útil salió de eso. Lo que aún necesito saber es ¿Porqué murió Linda y no
yo? ¿Porqué estoy aquí, si nada me sale bien?
-Mira Raquel, dice Lucía, la tía de Raquel tristemente a veces pasan cosas que no
comprendemos pero realmente no todo es tan malo, además todos tenemos potencial para
mucho.
-Pues como que el mío está demasiado oculto, exclama Raquel con tono sarcástico.
-Bueno, yo creo que mejor seguimos la conversación otro día, ya que Raquel necesita
descansar y nosotros también, interrumpe repentinamente Sebastián.
Esa misma noche, Raquel pasó dando vueltas en la cama, llorando y pensando en todo lo que
le comentaron.
A la mañana siguiente, Raquel decide regresar al hospital para averiguar sobre la enfermera
que le regaló el cuaderno.
Después de horas caminando por el hospital e interrogando a todos los médicos y enfermeras
que encontró, Raquel, se levanta frustrada y comienza a salir del hospital, cuando de pronto se
encuentra con una enfermera un poco anciana, la cual se acerca a Raquel con cara de sorpresa
y exclama: !Raquel¡ !Estás aquí¡ ¿No me recuerdas?
Raquel solo se detiene con cara de susto y pregunta con tono muy dudoso ¿Quién es usted?
¿Cómo me conoce?
-Lo siento, me llamo Marta, he sido enfermera de este hospital desde hace muchos años y te
atendí cuando estuviste internada con tus padres. Recuerdo que eras una niña seria pero con
una gran imaginación.
-Recuerdo que tenías problemas con tu memoria pero siempre estabas contando maravillosas
historias.
-¿Usted fue la que me dio el cuaderno? Pregunta Raquel
-Si, un día te traje un cuaderno, para que pudieras escribir las historias que me contabas. Te
encantaba escribir en él.
-Ahora cuéntame, ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Me imagino que sigues escribiendo?
-Mmm, si, la verdad, ahora estoy estudiando literatura en la universidad, me fui a estudiar a
Grand Valley, está a unas horas de aquí.
-!Wow¡ !Es maravilloso¡ aunque si te fuiste un poco lejos de aquí.
-Si, supongo, de hecho me fui desde hace muchos años.
-Si recuerdo que te trasladaron a otro hospital, solo que no me habían dicho a dónde. Es decir
que ¿Estuviste allá todos estos años?
-Si, regresé a ver a mis papás y a tratar de averiguar algunas cosas sobre mi vida, por eso la
vine a buscar.
-Pues, si quieres, con gusto te ayudaré en lo que pueda.
-¿Usted conoció a mi hermana Linda? ¿Alcanzó a conocerla?
-De hecho, no pero supe que venía con ustedes, pero tristemente murió.
-Pues, quería ver si usted sabe algo del accidente, de casualidad ¿No hubo alguien que viniera
a verme? ¿Alguien que se viera sospechoso?
-La verdad no, solo venía tu familia, creo que eran tus tíos.
-Aaa, ok, gracias, y ¿De casualidad alguien trató de decirme lo que pasó con mi hermana?
-Según recuerdo, tu mamá llegaba todo el tiempo a tu habitación y te repetía lo que pasó todo
el tiempo, hasta que mejor me pidió que tratara de decírtelo yo.
-Yo misma traté de decirte, tanto directamente como por medio de historias. Pero siempre
parecías olvidarlo o bloquearlo. Según los doctores, eso pudo ser por las lesiones que tenías.
-Mmm ok, gracias, ¿De casualidad usted sabe algo del accidente?
-Déjame pensar, hubo un par de días que estuvo viniendo un detective, creo que era de la
policía.
-¿De verdad? ¿De casualidad recuerdas el nombre?
-Creo que se llamaba Johnny. Pero no recuerdo el apellido.
-Muchas gracias, creo que con eso me ayuda mucho.
-Fue un gusto verte de nuevo, espero poder leer alguna de tus obras.
-Gracias, con gusto te enviaré una cuando me gradúe, digo, si es que me gradúo de la
universidad.
Después de despedirse de Marta, Raquel sale del hospital y se va directamente a la estación de
policía para averiguar si aún puede encontrar al detective Johnny.
Al llegar a la estación Raquel pide hablar con el detective pero la secretaria que la atendió le
comenta que el detective se fue a su casa unos minutos antes, por lo que Raquel responde que
regresará al día siguiente.
A la mañana siguiente Raquel sale de la casa de sus padres y se dirige a la estación de policía
para encontrarse con el detective Johnny.
Al llegar a la estación, Raquel vuelve a pedir hablar con el detective, a lo que la secretaria le
responde que el detective si se encuentra en la estación pero está muy ocupado, por lo tanto
Raquel decide sentarse a esperar.
Mientras van pasando las horas, Raquel va perdiendo la paciencia pero de pronto, la misma
secretaria que la tendió cuando llegó la llama y le dice que puede pasar a ver al detective.
-Buen día, soy el detective Johnny Frances, ¿En qué puedo ayudarla?
-Buen día detective, mucho gusto, mi nombre es Raquel Reynolds, hace unos años mi familia y
yo tuvimos un accidente y según me comentaron usted estuvo a cargo de la investigación.
-¿Reynolds es su apellido de soltera?
-Si, yo tenía más o menos 7 años al momento del accidente, mi hermana Linda Reynolds murió
al llegar al hospital
-Recuerdo un caso así, permítame que busque en mis archivos.
-Si, aquí está, dos niñas y dos adultos, en un accidente automovilístico en cerca de Rainbow
Forest. ¿Qué es lo que desearía saber sobre el caso señorita?
-Verá, hace unos días estuve hablando con mis padres y ambos recuerdan vagamente haber
visto una silueta que parecía ser de una persona cerca del auto al momento del accidente. ¿De
casualidad ustedes no encontraron alguna evidencia de que el accidente pudiera ser
provocado por otra persona?
-Sinceramente, no recuerdo mucho del caso, pero si de verdad necesita saber, podría darle un
vistazo al expediente y le podría ayudar a averiguar, pero antes, necesito que me responda una
pregunta.
-Si claro detective.
-¿A estas alturas realmente necesita saber la verdad sobre el accidente? Y si es así ¿Realmente
está dispuesta a soportar cualquier resultado que dé la investigación?
-Mmm no comprendo, ¿Porqué me hace estas preguntas?
-Lo que sucede, señorita Reynolds, es que algunas veces el resultado de estas investigaciones
no necesariamente llega al resultado que la persona quisiera. Me refiero a que puede ser que
no podamos descubrir nada o que el hecho de saber que ese accidente fue provocado pero
que no se podrá encontrar al responsable, puede hacerle más daño a usted y a su familia.
-Ok, creo que estoy dispuesta a correr el riesgo.
-Bueno, en ese caso, puede regresar mañana por la tarde para saber si logré averiguar algo o
podría llamarme a mi teléfono personal. Le dejo mi tarjeta, me puede llamar en cualquier
momento.
-Muchas gracias, creo que mejor le llamaré por si acaso. En verdad le agradezco.
-De nada, fue un gusto conocerla, espero poder ayudarla.
-Que tenga buen día detective.
-Gracias señorita Reynolds, buen día para usted también.
Después de haber hablado con el detective Raquel salió de la estación de policía y se fue a
caminar a un parque que estaba cerca de ahí.
Mientras Raquel, paseaba por el parque, Linda apareció frente a ella y le pidió que se sentara
en una banca que estaba debajo de un árbol lleno de flores color violeta.
Raquel, asustada por la aparición repentina de Linda, se sienta en la banca y toma su teléfono
para simular que está hablando con alguien.
-Hola Raquel, dice Linda con voz suave y calmada.
-Hola Linda, ¿Cómo estás? Espero que todo marche bien.
-Estoy bien gracias Raquel, veo que te estás acercando a mi objetivo. Pero tranquila, aunque
ahora no lo entiendas, esto te ayudará a comprender la realidad de muchas cosas.
-¿Estás segura Linda? La verdad yo tengo miedo, he vivido tanto tiempo sin pensar en estas
cosas que temo que todo empeore.
-Confía en mí Raquel, todo tiene una razón de ser. Por ahora, vete con cuidado y verás que
todo valdrá la pena.
-Bueno, confiaré en ti, dice Raquel mientras finge que cuelga el teléfono.
Al día siguiente, Raquel le pide a su prima Carmen que la acompañe mientras llama al
detective Johnny, quien en ese instante no contestó el teléfono.
Mientras pasan las horas Raquel y Carmen deciden dar un paseo por Greenville.
De repente, el teléfono de Raquel comienza a sonar.
-Buen día, contesta Raquel, ansiosa por lo que el detective podría decirle.
Buen día señorita Reinolds, soy el detective Johnny, la llamo para comentarle que tengo
buenas y malas noticias.
-Si detective, gracias por llamar, logró descubrir algo?
-Por una parte si, pero no es mucho. Responde el detective con un tono preocupante.
-Bueno, lo escuchó, cuénteme lo que descubrió, ya después veremos si se logra averiguar más.
-Pues, según los registros, no se lograron recabar muchas pruebas, por lo que el caso se cerró
como un caso de accidente común. Pero dentro de lo que se encontró, está un sudadero rojo
cerca de la zona del accidente, que parece ser de un hombre, aunque los investigadores no lo
tomaron en cuenta ya que fue lo único extraño que se encontró, no hubo ni casquillos ni
señales de disparo en los neumáticos ni en el auto.
-Pero, el sudadero debe significar algo o no? Por alguna razón es que estaba en esa zona!
Exclama Raquel, con voz alarmante.
-Por una parte si, pero lamentablemente, no es suficiente evidencia para re abrir en caso de
forma oficial. Aunque, si usted desea, yo podría ayudarle a investigar más, puedo averiguar
con algunos colegas de esa época.
-Gracias detective, está seguro que no se meterá en problemas por mi culpa? No quiero
provocarle problemas.
-No se preocupe señorita, no tendría que haber ningún problema, yo le ayudo.
-Muchas gracias! Dice Raquel mientras sonríe por la emoción.
Después de colgar el teléfono, Raquel le cuenta a Carmen lo que dijo el detective.
Cuando Raquel terminó de hablar, Carmen solamente preguntó: de verdad crees que vale la
pena seguir con todo esto? Ya pasó tanto tiempo, que lo más probable es que no logres
averiguar quién provocó el accidente. No crees que mejor deberías terminar con todo y solo
seguir con tu vida ? Al final eso no te devolverá a tu hermana y tal vez hasta hagas sufrir a la
familia.
– Mira Carmen, la verdad es que si tengo miedo de lo que pueda descubrir pero es algo que
necesito averiguar.
-Sè que no recuerdo casi nada del accidente , pero si hay algo que he tenido que cargar desde
ese día y es la idea de que el accidente fue mi culpa.
-Verás, ese día, una o dos horas antes de salir de casa, mi mamá nos comentó que ella no
estaba segura de ir porque tenía un mal presentimiento.
-Pero, como a mi me encantaban esos viajes, les rogué a mis papás para que fuéramos y al
final por mí, mis padres decidieron ir.
-He cargado con ese peso por tanto tiempo que ya me siento agotada de eso. Necesito saber
qué pasó.
– Raquel, eras solo una niña, no podías saber que algo tan grave iba a ocurrir. No tienes
porqué culparte.
-Créeme que lo he pensado, pero siempre llego a la misma conclusión, tal vez si yo no hubiera
insistido, no habría pasado nada. Tal vez así mi hermana seguiría con nosotros y hubiera
podido cumplir todos sus sueños. Ella no merecía morir.
-Por eso es que digo que quien debía haber muerto era yo, no ella. Dice Raquel con expresión
triste.
-Bueno, si estás tan segura de que esto te ayudará, yo te ayudaré.
-Gracias, no tienes que hacerlo, esto es asunto mío y no quiero que sufras por esto.
-No te preocupes por mi, estaré bien, lo importante es que te quites esas ideas de la cabeza,
tal vez así aprender a ver el lado bueno de tu vida.
– No sabes cómo me consuela escuchar eso, en serio gracias. Dice Raquel, mientras ambas
caminan de regreso a la casa de los padres de Raquel.
Después de unos minutos caminando, ambas primas llegan a la casa donde los padres de
Raquel estaban esperándolas con un almuerzo delicioso.
Conforme los días pasaban, Raquel perdía la esperanza de descubrir lo que sucedió, ya que el
detective no la había vuelto a llamar ni contestaba el teléfono.
Cuando menos se lo imaginaba, la última semana de las vacaciones de Raquel se llegó.
De pronto, el detective Johnny la llamó y le pidió que lo viera en su oficina lo más pronto
posible.
Raquel se apresuró a llegar a la estación de policía y entró directamente en la oficina del
detective.
-Buen día detective, dijo Raquel con la respiración agitada ya que corrió lo más que pudo para
llegar antes de que el detective se fuera.
-Buen día señorita Raquel, dijo el detective. Tengo buenas noticias, logré averiguar más sobre
su caso.
-Después de semanas investigando, logré contactar con los encargados de recabar la evidencia
del accidente y también pude hablar con el médico encargado de la autopsia que se le realizó a
su hermana.
-¿Y bueno? !¿Qué le dijeron?¡ Pregunta Raquel, ansiosa por lo que estaba escuchando.
-Resulta que el sudadero rojo tenía ciertas muestras de ADN, las cuales corresponden con un
hombre que en ese entonces tenía aproximadamente 35 años, cuyo nombre era Gabriel Smith.
-Mjm, ¿Y ese tipo qué tiene que ver con nosotros?
-Dentro de lo que pude averiguar, este sujeto nunca confesó directamente haber provocado el
accidente, pero se le condenó por haber provocado otro accidente similar, que curiosamente
ocurrió una semana después del accidente de su familia. Lamentablemente, murió dos años
después de la condena, pero le dio a uno de los guardias de la cárcel una carta donde según
dijo, habla sobre el accidente ocurrido a su familia.
-Tardé en informarle, principalmente porque se me dificultó encontrar al guardia, el cual
guardó la carta, que está dirigida a toda su familia. ¿Estaría usted lista para leerla?
-Por supuesto que sí, dijo Raquel con un tono ligeramente temeroso.
-En ese caso, aquí tiene, espero que esto le ayude.
-Muchas gracias detective, se lo agradezco de corazón.
Después salir de la oficina del detective, Raquel decide no abrir la carta aún, en cambio decide
guardarla en su maleta para leerla tranquilamente en su apartamento.
Los días pasaron, Raquel y Sebastián regresaron a Grand Valley. Después Raquel regresa a su
rutina de la universidad y el resto de su vida, hasta que una noche, Linda vuelve a aparecer en
el apartamento de Raquel, pero esta vez, tenía la carta en la mano, así que a Raquel no le
quedó más que abrirla, en compañía de su hermana.
La carta decía lo siguiente: “Para quien convenga, confieso que soy responsable del accidente
de esta familia, pido perdón por todo el daño que pude haber provocado.
Era un día como cualquiera en mi vida, yo iba caminando por la calle pensando en mis asuntos,
cuando de pronto, vi a una persona persiguiéndome, y decidí disparar el arma que llevaba,
pero, lamentablemente, fallé el tiro y disparé al auto azul que iba pasando por ahí, no tuve la
intención de matar a nadie, solo tuve miedo y reaccioné. Espero que algún día, puedan
entenderme y perdonar mi error. Traté de ayudar pero cuando vi lo que provoqué, sentí
pánico y huí. Este error me perseguirá toda la eternidad, espero que mi partida pueda darle
paz a la familia que lastimé.”
Después de leer la carta Raquel comenzó a llorar profundamente, por lo que Linda trató de
consolarla.
-¿Ves Raquel? No todo tiene que ser culpa tuya, a veces las cosas suceden, pero no podemos
evitarlas, tal vez si yo no moría en el accidente, hubiera podido morir de otra forma.
-!Pero sigue siendo injusto! ¿Porqué tú? ¿Porqué no fui yo? Grita Raquel, sollozando
fuertemente.
– A veces la vida no es justa, por lo tanto solo queda tratar de ver lo bueno que tenemos,
ahora Raquel, quiero que me prometas, que vas a vivir tu vida, yo te estaré cuidando desde el
lugar que la vida eligió para mí. Tranquila, yo no estoy sufriendo, estoy en un lugar donde hay
paz y pronto podremos estar juntas de nuevo. Ahora, llora, date tiempo de perdonar y suelta
este peso.
-No fuiste tú la que me mató, simplemente tuve que irme. Pero estaré cuidándote. Te quiero
hermana.
-Linda, no me dejes, por favor, te extraño hermana, dice Raquel, llorando de tristeza.
De pronto, Linda desaparece dejando una rosa blanca en uno de los sillones de la sala de
Raquel. Después, entra Sebastián y ve a Raquel llorando tan intensamente que él se limita a
abrazarla fuertemente, hasta que Raquel logró calmarse y contarle lo que sucedió.
A la mañana siguiente, Raquel encuentra la rosa, la pone en un vaso con agua, toma la carta y
la quema, mientras dice : “Gracias Linda, por permitirme quitarme este peso. Te amo
hermana.”

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