ECONOMISTA

20

El lunes llegó a la Consejería a primera hora de la mañana, había sido un fin de semana muy difícil para ella. Había dormido fatal el viernes, el sábado y el domingo, despertándose de madrugada las tres noches con sueños muy subidos de tono.

El viernes soñó que Lucas se follaba a su monitora de pádel en los vestuarios del club. Su antiguo alumno y María estaban completamente desnudos y Lucas se la metía de pie, a la imponente rubia, desde atrás frente al espejo del vestuario. Se despertó muy cachonda, pero lo consideró normal después de lo que había pasado con Lucas en el coche.

Había cruzado todas las líneas rojas del mundo subiéndose al coche del jovencito de diecinueve años, que había sido alumno suyo, para ver como se pajeaba y había terminado masturbándose también y agarrándole la polla hasta hacer que se corriera. Llegó a casa muy excitada por lo que acababa de hacer y en ese estado se echó a dormir. En la cama, todavía podía sentir el caliente semen de Lucas resbalando entre sus dedos y aquello hacía que le palpitara el coño. A media noche tuvo que levantarse de la cama y se bajó al salón para ponerse a cuatro patas en el sofá y hacerse un dedo hasta que se corrió en esa postura.

El sábado había soñado que Lucas y ella follaban en su Clio azul mientras conducía su marido. Claudia cabalgaba al chico en los asientos de atrás y David les paseaba por la ciudad a plena luz del día para que todos pudieran ver su condición de cornudo. Y el domingo soñó con Mariola y Lucas, los tres hacían un trío en casa de su amiga.

Se estaba volviendo loca pensando en el chico, por un lado, se arrepentía de lo que estaba haciendo, era todo tan lascivo y prohibido que ni tan siquiera se atrevía a contárselo a su marido, aun sabiendo que le iba a encantar escuchar los encuentros con el jovencito. Pero cuando lo hablaron en su momento, después de lo que pasó en el portal de Mariola, habían acordado que lo mejor era que dejara de verse con él, por las futuras consecuencias de esos actos.

Ahora sí que le estaba engañando y convirtiéndole en un cornudo de verdad.

Incluso en el trabajo estaba intranquila, con ganas de sexo, antes de las diez se acercó a desayunar a la cafetería, pues Basilio todavía no había dado señales de vida con la agenda de la semana. Pero antes de volver a su puesto de trabajo se pasó por el baño. Se bajó los pantalones y apoyando la cara contra la pared metió la mano entre sus piernas para masturbarse pensando en Lucas. Apenas tardó un par de minutos en llegar al orgasmo ahogando los gritos mientras se mordía el puño de la mano.

Un rato más tarde llegó Basilio con novedades.

―Esta semana tenemos dos salidas, el miércoles y otra que vamos a ir a Villazarcete, el alcalde, Ambrosio, es muy amigo mío, nos conocemos desde hace muchos años y nos ha invitado a cenar, o el jueves o el viernes, como prefieras, pero tenemos que decírselo hoy. Deberíamos quedarnos a dormir por si se alarga la cena, es verdad que no queda muy lejos, pero nos ha invitado al hotel rural que tienen allí, ¿qué día prefieres, Claudia?
―Deja que me lo piense y luego te digo… lo de pasar noche no sé, podríamos volver a casa… está a solo 45 minutos en coche…
―Es que nos ha invitado el alcalde y no podemos quedar mal, además a Ambrosio le gusta mucho la fiesta, lo mismo se alarga un poco la noche…
―Mira, Basilio, yo voy a la cena, no me importa, pero luego quizás sería mejor que te quedaras tú y yo me vuelvo en taxi… ¿qué pinto yo de fiesta con el alcalde de un pueblo de 1500 habitantes?
―Te lo he dicho muchas veces, Claudia, en política cuantos más contactos y amigos tengas mucho mejor te va a ir, de todas formas, intentaré que no se alargue mucho la noche, te lo prometo, pero estaría bien que nos quedáramos a dormir allí, no podemos rechazar una invitación, ha insistido mucho y quedaría feo por nuestra parte.
―Está bien, pero que sea la última vez, en un par de semanas empieza la campaña fuerte y no podemos gastar energías ahora en estas cosas, se nos vienen unas jornadas muy intensas de trabajo…
―Lo sé, Claudia, pero luego llegará la recompensa, ya lo verás, bueno voy a trabajar un poco, ahora cuando decidas me dices que noche prefieres que nos quedemos, la del jueves o la del viernes…

Claudia se quedó pensando en su mesa, tampoco mucho, decidió que prefería organizar la cena con el tal Ambrosio la noche del viernes, así evitaba la tentación de verse con Lucas al salir de sus clases de pádel.

Estaba a punto de levantarse para comentárselo a Basilio cuando recibió una llamada de Mariola.

―Hola, Claudia, ¿qué tal el fin de semana?
―Bien, aburridillo, ¿y el tuyo?, apenas he salido, bueno el domingo estuvimos en casa de mi hermano, ya sabes, comida familiar.
―Mmmmm, suena muy peligroso, jajajaja.
―Jajajaja.
―Pues el mío ya te imaginarás, con Alba, así que poca cosa, estuvimos de excursión el sábado y bueno sí, el viernes por la noche ya te comenté que le iba a decir a mi ex que tenía partido de pádel por la tarde noche, tenía ganas de quedar con un tío para echar un polvo…
―¿Quedaste con Lucas? ―preguntó Claudia sabiendo la respuesta, pues había estado con el chico.
―¡Qué va!, no quiso quedar, me dijo que tenía un partido ya cerrado y que no lo podía cambiar, no sé qué le pasa, está un poco raro últimamente, yo creo que se ha echado novia y no me quiere decir nada ―dijo Mariola.

La voz de Claudia temblaba con solo hablar de Lucas, solo esperaba que su amiga no lo notara al otro lado del teléfono.

―Puede ser ―le contestó Claudia.
―Así que el viernes me tocó tirar de Tinder, me busqué a un desconocido y bueno… no estuvo nada mal, un tío de veintidós añitos, universitario, muy mono, por cierto…
―Mmmmm, ¿y dónde quedaste con él?
―Quedamos en la cafetería del hotel, habíamos hablado antes por el chat, íbamos a lo que íbamos, ya había reservado una habitación… ufffff, estuvimos casi dos horas follando sin parar…
―¡¡Joder, Mariola!!
―Jajajaja, ya sabes que soy muy directa, es que tenía muchas ganas de polla, le dejé que me hiciera de to…
―Vale vale, no entres en detalles…
―¿Y cuándo vamos a quedar tú y yo?, te recuerdo que tenemos pendiente una salida de fiesta y volver a repetir con tu marido, no hago más que pensar en ello, ¿te apetece salir el sábado?
―Pues mira, precisamente me estaba comentando el jefe que el viernes tenemos cena de trabajo y nos vamos a quedar a dormir en Villazar… no sé ni cómo se llama el pueblucho… así que el sábado prefiero quedarme en casa, es que si no casi no veo a las niñas, ni a David.
―¡Joder con el puto Basilio!
―A ver si llegan ya las elecciones municipales y nos dejamos de tanto viajecito y tanta comida…
―¿Y el finde que viene?
―Te toca quedarte con Alba, ¿no?
―En principio sí, pero si este no vamos a quedar podría hablarlo y lo cambio con mi ex, así podemos hacer algún plan.
―Todavía queda mucho, no te puedo asegurar nada.
―Venga, Claudia, no seas así, tengo muchas ganas de verte.
―Yo también…
―No sé qué coño me pasa contigo.
―Bueeeeeno, a ver si puedo buscar un hueco…
―Mira, organízate como quieras, vale que este finde no podamos quedar, pero para el que viene ya le puedes decir al tal Basilio que lo tienes ocupado, así que vete pensando qué quieres hacer, cenar en mi casa, salir de fiesta, quedar otra vez con tu marido… lo que quieras…
―Está biennnnnn, pesada… intentaré tener libre el siguiente fin de semana.
―Intentarás no, tienes que hacerlo, o voy a buscarte a la puta Consejería y me meto en tu despacho.
―¡Ni se te ocurra, cabrona!, que sé que eres capaz de hacerlo…
―¡Ni lo dudes!… bueno anda, tengo que dejarte que está esperando un señor, que quiere hablar con la directora del banco…
―Bueno, Mariola, ¡que tengas buena semana!
―Lo mismo digo, y ¡mucho cuidadito con el jefe!, jajaja…
―Jajajaja, ¡vete a la m…!
―Adiós, guapísima, un beso.

Prácticamente ya había concertado una nueva cita con Mariola para el siguiente fin de semana. ¿Una cena a solas en su casa?, ¿un nuevo trío con su marido?, ¿una salida de fiesta a zorrear un poco?… Ya lo pensaría, ahora tenía que relajarse un poco, o se iba a volver loca compaginando el trabajo, la vida familiar y su vida sexual, cada vez más ajetreada.

21

Pasó a recoger a Coral por su casa y se encontró con una pequeña sorpresa cuando esta apareció por el portal, no estaba sola, sino que le acompañaba su madre. Víctor se bajó del coche y Coral hizo las presentaciones.

―Bueno, pues este es Víctor, ella es mi madre, Gloria ―dijo Coral.
―Pues encantado, señora ―respondió Víctor dándole dos besos.
―Gracias, pero no me llames señora, por favor.

Coral se subió delante con él y Gloria en la parte de atrás del coche. Aquel día, Coral salía de cuentas y tenían monitores para ver cómo se encontraba el feto. Fueron hasta el Hospital General Mateu Orfila y apenas estuvieron unos minutos en la sala de espera, donde estaba otra chica embarazada con su pareja. No tuvieron tiempo de hablar nada, casi mejor, Víctor estaba bastante cortado delante de la madre de Coral y entre ellas comentaban algo del instituto, donde Gloria también había sido profesora muchos años.

―¿Coral Pons? ―preguntó una enfermera que salía con un listado.
―Sí, nosotros.
―Solo un acompañante, por favor.
―Pase usted ―le dijo Víctor a Gloria.
―No, entra tú, faltaría más, yo os espero aquí ―le respondió.

Dentro de la sala ella se disculpó con Víctor.

―Perdona, no sabía que hoy iba a venir mi madre, pero ya sabes cómo se ponen, le hacía ilusión, espero que no te importe que haya venido, ella me ha estado acompañando en las revisiones…
―No pasa nada, es lo más normal del mundo.

Enseguida la conectaron a monitores y no vieron nada fuera de lo normal.

―Va todo muy bien, pero no tienes ninguna contracción… volveremos a daros cita para la semana que viene…

Y como vinieron se fueron, Víctor llevó a Gloria a su casa y luego se quedó a solas con Coral.

―¿Dónde te llevo?
―Acércame a casa, estoy un poco cansada.
―Vaya, yo que iba a invitarte a comer.
―Ahh, pues no suena nada mal ese plan, pero te pediría si me puedes pasar a buscar por casa, tal y como estoy me cuesta horrores ya conducir…
―Hecho, luego sobre la 13:30 paso a por ti, por cierto, esta mañana me ha llamado Luz, me ha dicho que tenía tres cosillas interesantes, para verlas cuanto antes… he quedado esta tarde con ella, ¿te apetece venir?
―Buffff, eso ya sí que no, si no te importa después de comer prefiero quedarme descansando, no me apetece mucho recorrerme la isla en coche…
―Ya, normal, pues en eso quedamos, luego te paso a buscar.

Sobre las dos llegaron al hotel donde Víctor había reservado para comer. Casualmente estaba la hija de los dueños, Arancha, junto con su marido y el hijo de ambos. Fermín sostenía al pequeño entre sus brazos y le levantaba haciendo reír al nieto.

―¡Anda, qué sorpresa! ―dijo Víctor cuando se encontró con Arancha―. Ya me había comentado tu padre que tenías un pequeño muy guapo…
―¡Mira, qué molletes tiene! ―intervino Fermín pellizcando las piernas del chiquillo.

Arancha se levantó de la mesa para saludar a Víctor y Coral.

―Lo tuyo sí que es una sorpresa ―dijo Arancha tocando la barriga de Coral―. ¿Para cuándo os toca?
―Pues hoy salgo de cuentas ―respondió Coral.

La escena era curiosa, allí todos de pie, en medio del pequeño restaurante del hotel, Víctor saludó también a Joan, el marido de Arancha y estuvieron hablando un rato. La hija de los dueños ya había recuperado la figura desde el último encuentro con Víctor donde bajó embarazadísima a su habitación para que el médico se la follara.

Después de la improvisada reunión, Coral y Víctor estuvieron comiendo en el hotel y esta le estuvo explicando las mejores zonas para vivir, aunque el médico ya conocía bastante la isla, pues había ido muchas veces de vacaciones.

―¿Y a qué hora has quedado con Luz?
―Sobre las cinco, me ha dicho que pasaba a buscarme aquí, por el hotel, así vamos juntos en su coche…
―Os acompañaría, pero no me apetece ahora estar de un sitio para otro…
―No te preocupes, lo entiendo, ahora cuando terminemos de comer te acerco a casa…

Sobre las 16:30 Víctor ya estaba de vuelta en el hotel, se pegó una ducha y se puso una camisa limpia para la cita con Luz, que puntual le hizo una llamada perdida indicándole que ya estaba esperándole. Víctor bajó rápido y se montó en su coche.

―Hola, Luz, gracias por pasar a buscarme ―dijo haciendo un pequeño escorzo para poder dar dos besos a la pelirroja.
―Sin problema, hoy vamos a ver dos apartamentos, el primero está cerca de Playas de Fornells, tiene dos habitaciones, la verdad es que está genial y a muy buen precio.
―Pues vamos a ver qué tal.

Luz estaba espectacular con unas gafas de sol estilo aviador, con un pantalón vaquero ajustado y una camisa azul clarita remangada hasta el codo. Un brazo lo llevaba lleno de pulseritas y se había pintado las uñas de las manos, detalle que le gustaba mucho a Víctor.

Tardaron unos veinticinco minutos en llegar, y a Víctor le encantó el sitio en cuanto lo vio. Era una urbanización espectacular, llena de palmeras y con dos piscinas comunitarias, fueron andando por los jardines hasta que llegaron a una casa de piedra blanca.

El apartamento tenía dos habitaciones, dos baños y un par de terrazas. Por dentro era todo blanco, con muebles muy sencillos, pero que quedaban muy bien, en el salón había una chimenea de piedra y las vistas desde todas las ventanas eran increíbles. Luz le iba guiando por la casa y Víctor estaba muy emocionado con lo que estaba viendo, no solo la casa, tampoco podía dejar de mirar las caderas y el trasero de la pelirroja. Aquellos vaqueros le hacían un culazo tremendo.

―¡Bufff, me ha gustado mucho!!, la zona es inmejorable, ¡y vaya vistas tiene!, ya sé que suena feo, pero ahora hay que hablar de dinero…

Salieron fuera y se sentaron en una de las terrazas, tenía varios arcos amplios como ventanales y una mesa redonda en el centro junto con dos sillas. El cielo estaba despejado y las vistas no podían ser más bonitas, rodeados de palmeras. Los dos se quedaron mirando el paisaje unos segundos.

―Podría acostumbrarme a vivir aquí ―dijo Luz cruzando las piernas y poniéndose otra vez las gafas de sol.
―¿De cuánto estamos hablando?
―Pues lo tienen tasado en la inmobiliaria por 230.000 euros.
―Ummmmm, es bastante dinero, pero podría planteármelo, ¿se podría rebajar algo?

Luz se encogió de hombros y se quedó pensativa.

―Tendríamos que hablarlo, por supuesto todo es negociable, aunque estas vistas hay que pagarlas…
―Te propongo una cosa, de todo el dinero que puedas rebajarme de esos 230.000 te doy en negro el 10%, si por ejemplo me lo dejan en 210.000 serían 2000 euros más para ti… ¿te parece bien?
―No puedo aceptar eso.
―El sitio es maravilloso, pero aparte del piso ya has visto que habría que redecorarlo por dentro, no está mal cómo está, pero se podrían cambiar muchas cosas.
―En eso sí podría ayudarte, sabes que soy decoradora de interiores.
―¿Me ayudarías con la decoración?
―Por un módico precio sí, jajajaja, tiene muchas posibilidades el apartamento y tampoco tendrías que gastarte mucho dinero.
―Muchas gracias, uffff, me ha encantado el sitio, puedo imaginarme aquí perfectamente, tengo que pensarlo un par de días, es una buena inversión de dinero, antes me gustaría hablar un poco con la gente, hacerles algunas preguntas, darme un paseo, conocer la zona…
―La zona está muy bien, tienes la playa cerquita y bueno ya has visto, abajo hay dos piscinas, y además esta terraza…
―Está genial, no lo puedo negar, y bueno… la compañía también ―dijo Víctor.

Ella se quitó las gafas de sol y se lo quedó mirando con gesto muy serio.

―No te equivoques, que te esté ayudando a encontrar piso no significa nada… veo que sigues igual que el año pasado, pensé que todo esto del embarazo y el ser padre te iban a cambiar algo, aunque fuera solo un poquito, pero veo que no, sigues siendo el mismo cabrón ―dijo ella sin medias tintas.
―Bueno, Luz, tampoco es para que te pongas así, solo he dicho que me gusta la compañía, nada más…
―Perfecto, quiero dejarte las cosas claras desde ya, y si continúas por esa línea te las vas a tener que apañar tú solito, todo esto lo hago por Coral, no por ti…
―Lo siento, joder, parece que estás enfadada conmigo.
―Sí, porque veo que sigues igual que el año pasado cuando estuvimos en la calita, para ti todo es un juego, ¿verdad?, a ver si maduras un poco, que vas a tener un hijo dentro de unos días y estás aquí intentando ligar conmigo, la mejor amiga de la madre de tu hijo… piensa un poco…
―Yo no he intentado ligar contigo… no es para que te pongas así, solo he dicho que me gustaba tu compañía…
―Vamos a dejarlo aquí, que no quiero discutir, vosotros sabréis lo que estáis haciendo, ya me contó Coral lo del sábado en su casa…
―O sea, que era eso, por eso estás enfadada… te molesta que me haya acostado con tu amiga.
―Coral ya es mayorcita para hacer lo que quiera, pero deberíais pensar las cosas antes de hacerlas, no sois pareja, pero folláis, apenas os conocéis, vais a ser padres juntos… ¡no entiendo nada!, lo que te quiero decir es que por lo menos deja de tontear conmigo si te estás acostando con mi amiga… ¡¡es que lo tuyo es increíble!!
―Solo ha sido una pequeña broma, quería hacerte un cumplido, no te lo tomes así, Luz.
―Sí, igual que el año pasado en la calita… bueno da igual, cuando quieras nos vamos al otro piso que quería enseñarte ―dijo Luz poniéndose de pie.
―No hace falta que veamos más sitios, este me ha gustado muchísimo, si no te importa ¿damos una vuelta por los alrededores?, me gustaría intentar hablar con algún vecino… ver la zona…
―Por mí sin problema, tenemos tiempo ahora que no vamos a ir a ningún sitio más.
―Me gustaría pensarlo un par de días, y hacer una oferta, si se puede rebajar algo estaría muy bien…
―Eso lo tendrás que arreglar con los dueños y con la inmobiliaria, aunque veré qué puedo hacer…
―Pues muchas gracias, de verdad, en principio me paso mañana o pasado por la inmobiliaria y les hago una oferta, a ver qué me dicen… y otra vez, perdona por lo de antes, si voy a comprar el apartamento y vas a ayudarme con la decoración vamos a pasar mucho tiempo juntos y no quiero que haya malos rollos entre nosotros.
―Acepto las disculpas, pero por favor, Víctor, para ya, sabes a lo que me refiero… los tonteos y todo eso… ¿de acuerdo?
―Está bien, pero me va a costar, no te creas… era broma, era broma ―dijo levantando los brazos en son de paz―. Cuando terminemos aquí nos acercamos a la playa y te invito a tomar una caña o lo que quieras en una terracita, como amigos, si te parece bien, quiero ver también que tal está la zona y la playa… es muy importante.
―Me parece lógico… y vale, te acepto esa caña… venga vamos a dar una vuelta por la urbanización a ver si vemos a alguien…

Se dieron un paseo y Víctor estaba muy ilusionado fantaseando con su nueva vida, mientras caminaba con Luz por allí. Todavía no había dado el sí, pero internamente ya sabía que finalmente iba a comprar aquel apartamento.

No podía dejar escapar un sitio como ese.

22

El miércoles Claudia estaba de viaje con Basilio y hasta media tarde no regresaba a casa. Después de comer, llevé a las niñas a atletismo y solo en casa aproveché para darle un buen repaso a las fotos que había hecho con Marina el fin de semana, primero las estuve viendo, deleitándome otra vez con ellas y luego fui editando las mejores, hasta dejarlas perfectas. Me gustaba fijarme en los detalles, los pendientes, la pulsera tobillera, en como posaba, el pelo, su mirada, todo ese tipo de cosas, me puse tan caliente que terminé con la polla en la mano.

Le mandé por WhastAspp a mi cuñada un par de fotos editadas para que se fuera haciendo una idea del trabajo que estaba haciendo. Una de ellas era con el famoso bañador blanco, quizás era de las más sensuales, se veía uno de sus pechos por el lateral y tenía una cara seria que le daba mucho erotismo a la foto.

Luego encendí el chat privado para ver si por casualidad estaba conectado Toni, con tan buena suerte que tenía la luz verde de disponible.

―Buenas tardes, ¿qué tal, Toni?
―Hola, David… pues bien, ¿qué haces conectado?, ¿ya te ha dejado Claudia solo?
―Jajajaja, sí, estoy editando unas fotos, el otro día le hice una buena sesión a mi cuñada…
―Mmmmm, ¿se podría ver alguna?
―Claro.

Le envié justo la que acababa de mandar a Marina con el bañador blanco, lo hice a través de una aplicación especial para evitar que Toni24 pudiera copiar o capturar la foto.

―Joooooder, ¡¡qué hija de la gran puta!!, ¿de verdad se puso eso para que le hicieras las fotos?, esa te quiere poner cachondo, ¡¡está muy buena tu cuñada!! ¡Menudas tetas!
―A mí me lo vas a decir…
―¿Te puso caliente hacerle esas fotos?
―¿Tú que crees?

En la pantalla del ordenador apareció una de las últimas donde estaba con Marina en el castillo y yo la abrazaba por la cintura.

―¡Hostia, qué bueno!, jajajajaja, pero… estás empalmado, ¿no?, jajajaja, se te nota un montón, ¿ha visto esas fotos tu cuñada?
―No, no…
―¿Y se las vas a enseñar?
―Me haré un poco el loco, le prepararé el book de fotos con acabado profesional y omitiré estas fotos, no creo que me las pida.
―Haces bien, porque joder, ¡cómo vas!, ah y que tampoco las vea Claudia o se va a coger un buen mosqueo, jajajaja.
―Ya lo sé, las he archivado en otra carpeta…
―Uffff tío, me he puesto cachondo viendo a tu cuñada, ¿te importa que me haga una paja con ella?
―Por favor… ¿quieres más fotos?
―Eso ni se pregunta…
―Por cierto, te quería comentar algo muy importante, pero de esto a Claudia ni una palabra, eh…
―No, tranquilo, sabes que puedes confiar en mí…
―Te vas a quedar de piedra, ¿sabes que estoy convenciendo a Claudia para quedar contigo en persona?
―¿¿Cómo dices?? ¡¡¡¿En serio?!!! ¿Y ella está de acuerdo?
―Pues ya sabes que siempre me decía que no y tal, pero las últimas veces que lo hemos hablado ya no descarta en absoluto una posible cita, de hecho, creo que está deseando probar tu polla.
―¡¡Qué bueno!!, ¿te lo ha dicho?
―Sí, pero dice que de hacerlo sería para después del verano, una vez pasadas las elecciones municipales y las vacaciones…pero no sé, yo creo que podría ser antes…
―¡¡Madre mía!!, ¡¡me tiemblan hasta las manos, te lo juro!!
―Te gustaría que quedáramos, ¿no?
―Por supuesto, ya sabes el morbo que me da tu mujer, podríamos hacer esas cosas que tanto hemos fantaseado… uffffff, ahora sí que me apetece hacerme una buena paja…
―¿Te voy mandando fotos de Marina?
―Sí, por favor y si no te importa mándame también alguna de Claudia, ¡¡voy a correrme con las dos!!
―Creo que me voy a ir sacando la polla…
―¿Te quieres pajear esa pollita?, mmmmm…
―Vale, ya estoy, te voy a ir pasando alguna de Claudia en biquini y las que hice el otro día a Marina.

Toni me hizo una video llamada que contesté. Apareció en la pantalla del portátil su enorme polla completamente dura. Ahora él hablaba directamente por el micrófono y yo seguía escribiendo.

―¿Ya estás así?
―¿Tú qué crees después de la noticia que acabas de darme?

Le fui mandando fotos de mi mujer y mi cuñada mientras Toni se iba meneando la polla delante de su cam.

―Mmmmmm, cómo te pone tu cuñada, ¿qué te gustaría hacer con ella? Yo creo que le encanta provocarte… se nota mucho…
―Yo creo que también, mira cómo se le pusieron los pezones, se iba cambiando de ropa en su coche, se puso varios modelitos, sinceramente creo que se excitó durante la sesión, se fue soltando poco a poco y mira al final como posaba…
―¡¡Joder, qué culo!!, uffff, vaya muslos y que piernazas tiene… ¡¡pues claro que se puso cachonda la muy zorra!!, estaba encantada de verte con la polla dura…
―¿Tú crees?
―Seguro. Tienes que quedar más veces con ella, creo que te va a dar muchas alegrías… ponme ahora de Claudia, yo también estoy, uffffff…
―¿Te gusta esta de Claudia?
―Mmmmmmmm, ¡¡qué tetas y qué cuerpazo!!, me pone mucho esa cara de pija y saber el vicio que tiene… no le pega nada, dicen que la cara es el espejo del alma, pero desde luego con Claudia no es así, nadie se imaginaría ni lo más remoto vuestra vida sexual y lo puta que es… tiene pinta de ser muy seria y clásica, por así decirlo… nadie diría que lo que le gusta a tu mujer es ir follando con tíos en los hoteles delante de su marido o de dejar que se la meta el jefe y mucho menos comerle el ojete a su mejor amiga…
―Joder, Toni, uffffffff, ¡¡cómo me pone esas cosas que dices de Claudia!!
―Ya lo sé, cornudo, y más te va a poner cuando me veas follar con ella, te aseguro que te vas a correr en los pantalones cuando veas cómo le entra todo esto ―dijo golpeándose con la polla en la mano.
―Diosssss…
―¿Te estás pajeando tú también?
―Sí, no puedo más…
―¿Quieres correrte con tu cuñada o con Claudia?… mientras te cuento lo cornudito que eres y cómo me follaría a tu mujer.
―Mmmmm, me gustan las dos cosas…
―¿Y mi polla te gusta?
―Ya lo sabes…
―Dímelo, quiero que me lo digas, seguro que te gustaría estar aquí conmigo, ¿¿me menearías la polla mientras me enseñas fotos de tu mujercita??
―Mmmmmm…
―Dilo, cornudo…
―Síííí, lo haría…
―Y el día que quedemos con tu mujer, ¿qué vas a hacer?, me harás una paja delante de ella, ¿no?, ¿o prefieres chupármela?
―Si me lo pide Claudia, lo haré…
―Lo sé, ¡qué puto cornudo eres!, hace mucho tiempo que estás deseando probar una buena polla y tu mujer lo sabe… me haré una analítica la semana que quedemos, quiero follármela a pelo y correrme dentro de ella y que luego te bebas mi semen directamente de su coño…
―Joder, Toni…
―A tu cuñada también me la follaría, tiene pinta de que necesita un buen pollazo, ¡¡es una buena zorra!!
―Pufffff, me estoy derritiendo, ya no me la puedo ni tocar…
―Ponme una foto de Claudia, la que tú quieras, voy a correrme ―dijo aumentando el ritmo de su paja y poniéndose de pie.

Le mandé una foto de Claudia en shorts, estaba sentada con la parte de arriba del biquini y tenía las piernas cruzadas, por lo que se le veía todo el muslo. Toni se pegó unas cuantas sacudidas más y gimoteando explotó frente a su cam.

―¡¡Toma, putaaaa, ahhhhhhh, tomaaaaaaa!!

Yo también me corrí encima mirando unas fotos de Marina que tenía en segundo plano en la pantalla de mi ordenador.

Me despedí de Toni y me limpié con cuidado para que no cayera nada en la cama. Luego seguí trabajando un rato más en las fotos de Marina y justo en ese momento recibí un WhastApp de mi cuñada. No podía imaginarse que me acababa de correr con ella.

Marina 16:34
Qué bonitas, han quedado genial, eres todo un artista.
David 16:34
Muchas gracias, la verdad es que la modelo también ayuda, jajajaja.
Marina 16:35
Cuando sea verano repetimos.
David 16:35
Sin ningún problema, en un par de semanas ya tengo todas las fotos editadas. Te pasaré la sesión completa, luego si quieres que edite más, me lo dices sin problemas.
Marina 16:36
Con el buen gusto que tienes para las fotos seguro que eliges a la perfección.
David 16:36
(Emoticono sonriendo)

Hablamos un rato más y luego nos despedimos, sobre las siete de la tarde regresó Claudia del trabajo. Estaba en el salón con las niñas jugando a un juego de mesa y en cuanto nos saludó se subió a la habitación a darse una ducha.

Salí detrás de ella y cuando llegué a la habitación ella ya se había quitado los pantalones y los zapatos, estaba en braguitas desabrochándose los botones de la camisa. Me quedé como un pasmarote.

―¿Qué miras?
―Lo buena que estás…

Dejó caer la camisa al suelo y se quitó el sujetador con elegancia, vino andando hasta mi posición y se apoyó en mi hombro para sacarse las braguitas y quedarse completamente desnuda.

―El otro día estuve hablando con Mariola…
―¿Ah, sí? ¿Y qué te dijo?
―Quiere que volvamos a quedar, le he dicho que este sábado no, pero el siguiente sí, todavía no sé lo que haremos, puede que salgamos de fiesta… solas… ¿te parece bien? ―dijo Claudia besándome por el cuello―. ¿O prefieres que vayamos a su casa los tres como la otra vez?
―¿Tú qué quieres hacer?
―No lo sé, me apetecen las dos cosas, tengo ganas de salir un poco, desconectar de tanto viaje y de la puñetera campaña, pero también me gusta la idea de volver a estar con Mariola delante de ti…
―Si salís solas puede que liguéis con algún tío…
―Y si no ligamos vamos a terminar juntas en su casa.
―O sea que me vas a poner los cuernos sí o sí…
―Eso es lo que te pasa por cornudo ―dijo acariciándome el paquete.

No hacía mucho tiempo que me había corrido cuando me hice la paja con Toni, pero el seguir trabajando con las fotos de Marina y después de comprobar lo excitada y juguetona que había regresado Claudia del trabajo, hizo que se me volviera a poner dura.

―Entonces, ¿qué prefieres?
―Elige tú, a mí me da igual…
―Mariola me ha pedido quedar dos fines de semana seguidos, así que vamos a hacer una cosa, mañana la llamo y le digo que el siguiente fin de semana salimos de fiesta y para el siguiente volvemos a quedar en su casa los tres, ¿te parece bien?
―Uffffff, Claudia, me derrito solo de pensarlo… por cierto, ¿qué tal hoy con tu jefe?…
―Pues como siempre, no ha pasado nada… ni va a volver a pasar… ¿o también quieres que folle con él? ―dijo comiéndome el cuello y apretándome el paquete por encima del pantalón.
―Lo que tú quieras, Claudia…
―Anda, voy a ducharme… no sé qué me pasa, hoy he venido un poco…
―Ya, ya me ha dado cuenta…
―Vete con las niñas, me voy a meter en la ducha y tardaré un rato en bajar… ya me entiendes ―me dijo Claudia con toda tranquilidad, insinuándome que se iba a masturbar.
―¿Quieres que te ayude?
―¿Lo harías?
―Sabes que no me importa.

Muy despacio Claudia fue andando desnuda hasta la puerta y luego la cerró echando el cerrojo.

―Vale, ¡túmbate en la cama!

Hice lo que Claudia me pedía y pasó sus piernas sobre mi cabeza, plantándome su coño delante de la cara.

―No me he duchado ―me advirtió.
―Ummmmm, mejor, me gusta cuando te huele bien… a sexo…

Y dicho esto se dejó caer frotando su coño contra mi boca, se inclinó hacia delante apoyando las manos en el cabecero de la cama y luego se movió delante y atrás como si me estuviera follando la cara.

―¡¡Ahhhhhh, qué rico!!, ¡¡saca la lengua, cornudo, ahhhhh, asíííííí!!

Apoyé las manos en su culo acompasando sus movimientos contra mi boca, Claudia estaba muy excitada, me hubiera gustado que su coño estuviera más sucio y oliera más fuerte, pero se había duchado por la mañana, aun así estaba delicioso, entonces mi mujer a punto de llegar al orgasmo y conteniendo un poco los gemidos, para que no nos escucharan las niñas, me dijo.

―¡Méteme un dedo por el culo!, ahhhhhh, ¡estoy a punto de correrme!

No creo que hiciera falta eso para que Claudia llegara al orgasmo, pero en cuanto notó mi dedo presionando su ano y sin llegar a introducírselo, su cuerpo ya estaba teniendo contracciones muy violentas mientras.

―Ahhhhh, me corro joderrrr, me corrooooo, vamossss, ¡¡méteme el dedo por el culo!!

Luego cayó exhausta, meciéndose suave de lado a lado y yo seguí con mi lengua degustando sus deliciosos jugos unos segundos más. Ella me dio unos golpecitos en el pecho.

―¡Muy bien, cornudito!, has estado muy bien…

Y volvió a pasar una pierna sobre mi cabeza para salir de la cama. Desnuda fue andando despacio hasta el baño, mostrándome su pequeño culo, y después cerró la puerta y se metió en la ducha, dejándome tumbado en la cama, con la boca y la barbilla empapadas, y con una buena erección bajo los pantalones.

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