KERANOS

Me quedé paralizado, creía que era la madre de Elena, aunque sí que me levanté. Entonces Noelia y María entraron al salón, comiéndose la boca con ansia mientras María le manoseaba el culo a Noelia y ésta le cogía la cara con sus manos. Yo estaba ahí, de pie, sin camiseta, con los ojos muy abiertos, sorprendido de lo que veía, a pesar de conocer la situación entre ambas, con el sandwich en la boca, agarrándolo con mi mano. Entonces ambas se separaron, percatándose de que estaba ahí, sobresaltándose, llegando a asustarse. Las dos me miraron a los ojos, pasado su mirada después a mi pecho desnudo, mirándose después las dos a la vez. Noelia cogió a María de la mano para llevarla a su habitación, tirando de ella. Al ver eso noté el calor de la excitación por mi pecho, con un cosquilleo en los huevos, poniéndose mi polla morcillona.

Cuando acabé de comerme el sándwich regresé a la habitación de Elena oyendo risitas cuando pasé por la habitación de Noelia. Le llevé el sandwich que le hice a Elena y la ropa que habíamos dejado allí cuando empezamos a enrollarnos. Aún seguía dormida, por lo que le dejé el sandwich en su mesita, quitándole el pañuelo que le puse, y tumbándome a su lado. No podía dormir porque aún era temprano y por la excitación que tenía. De pronto empecé a oír ligeros gemidos, aunque no lograba identificar de quien eran. Esos gemidos fueron aumentando ligeramente hasta que oí un grito seco, para después quedarse todo en un silencio ensordecedor. Una vez relajado y en silencio, me dormí, hasta que me desperté al rato al sentir como se movía Elena. Estaba sentada en la cama, con sus piernas cruzadas.

-¿Qué pasa? (dije mientras acariciaba su espalda desnuda)
-Nada. (dijo girándose para mirarme con una gran sonrisa)
-Te has quedado dormida.
-Sí, es que estoy madrugando más estos días y me has absorbido toda la energía, jeje.
-Pero si ha sido muy despacito…
-¿Pero no has visto todas las veces que me he corrido?
-Sí, aunque es la primera vez que te veo así. Eran pequeños y has tenido bastantes.
-Me ha encantado. Es que… uff… No sé como describirlo.
-Ha sido la ostia.
-¿Y esto?
-Me ha entrado hambre y me he hecho uno y te he preparado otro a ti por si querías.
-Pues sí, sí que me ha entrado hambre.

Empezamos a hablar un poco mientras se lo comía, contándome lo nerviosa que se estaba empezando a poner por lo del trabajo. Cuando acabó, se levantó para ponerse el pijama.

-Voy a preguntarle a mi hermana si sabe si mi madre va a venir mañana por la mañana.
-No, espera.
-¿Qué pasa?
-Eh… Es que…
-¿Qué pasa, Javi?
-Nada, que está con alguien.
-Ah… ¿Y cómo lo sabes?
-Pues porque mientras cenaba han entrado enrollándose.
-Jajajaja, ¿en serio?
-Joder, no te rías, que creía que era tu madre y me he cagado. Estaba paralizado.
-Jajajaja, ostia, pues ahora que lo dices… Menos mal.
-¿Y qué ha pasado después?
-Pues me quedé como estaba, eso tampoco me lo esperaba. Se me quedaron mirando y tú hermana se fue a su habitación tirando de su mano.
-¿Será el chico ese que tanto le gusta?
-No si…
-¿Sabes quién es?
-Eh…
-Venga, suéltalo.
-Es que…
-Va, Javiiiii…
-Es su amiga María.
-¿Qué dices?
-Pues eso.
-Joder, no me lo esperaba para nada.
-¿Te molesta?
-No, no, para nada.
-Bien.
-Bueno, si me molesta una cosa.
-¿El qué?
-Pues que se inventara todo ese rollo del chico que le gusta para que al final sea esto. Coño, soy su hermana, ¿por qué no ha confiado en mí para contarme esto?
-Eso es verdad.

Después de quedarnos un rato en silencio, con Elena resignándose por eso, nos tumbamos, quedándose Elena sobre mí para dormirnos.

A la mañana siguiente nos despertamos conforme nos habíamos dormido. Elena se desperezaba encima de mí mientras yo la miraba.

-Qué hambre tengo…
-Yo también.
-Pero hambre de comer…
-Jajajaja, ya, ya.
-Pues venga, vamos a desayunar.
-¿Seguirán tu hermana y su amiga juntas?
-No sé.

Nos levantamos, poniéndome yo la ropa y Elena quedándose en pijama. Fuimos hacia la cocina y cuando íbamos por la habitación de Noelia, Elena se paró.

-¿Qué haces? (dije susurrando al ver que agarraba el pomo de la puerta)
-Shhh… Quiero ver si siguen ahí.

Elena abrió con cuidado y echó un ojo, cerrando rápidamente con cuidado. Me llevó a la cocina de la mano rápidamente entre risitas.

-¿Qué pasa?
-Que siguen ahí. Su amiga la abrazaba haciendo la cucharita.
-Vaya, pues qué bien.
-Joder, es que no me esperaba algo así…
-Bueno, tampoco te pongas muy encima, deja que te cuente ella.
-Ya, ya.

Empezamos a preparar el desayuno y mientras Elena tostaba pan me fijé en el culito que le hacían esos pantaloncitos tan cortos del pijama que llevaba. Me empecé a poner cachondo, poniéndose mi polla morcillona, por lo que me acerqué a ella, poniéndome detrás de ella, abrazándola y poniendo en contacto mi polla con su culo a través de la ropa.

-Qué culito te hace esto…
-Javi…
-¿Qué pasa?
-Ya sabes que no me gusta aquí y más con mi hermana por aquí…
-Si está durmiendo todavía… Además, nos quedó algo pendiente en esta encimera… (dije restregándome contra su culo, dando ligeras embestidas)
-¿Ya estás así?
-Es que me he fijado y se me ha empezado a poner así… (decía mientras la cogía de las caderas)
-Paaaaara…
-No puedo, me ha entrado otro tipo de hambre…

Elena se dio la vuelta, mirándome sonriendo, girando su cabeza y poniendo los brazos en jarra. La cogí en brazos y la senté sobre la parte de la encimera que estaba libre, empezando a comerle la boca con mucha ansia, pegando su cuerpo al mío. Después le subí la camiseta, dejando sus tetas al descubierto, y comiéndoselas también con mucha ansia. Ella echó su cuerpo hacia atrás, apoyándose en sus manos.

-Javi, mi amor, ¿qué te pasa?
-Sabes de sobra como me pongo cuando haces eso (decía de manera atropellada mientras le comía las tetas)
-Tranquilo, cariño… (decía acariciándole el pelo)

Me separé de ella, cogiendo su mano y llevándola a mi pecho. Ella puso cara de sorpresa al notar los latidos de mi corazón.

-¿Crees que puedo parar estando así? Mira lo que me haces… (dije pasándole el pelo por detrás de la oreja y poniendo mi mano en un lateral de su cuello, acariciándole la cara con el pulgar)

Entonces fue Elena la que me cogió la cara y me empezó a comer la boca, con tanta ansia o quizás más con la que yo lo hacía antes. Después me empujó, poniéndose de rodillas en el suelo, bajándome los pantalones y los boxers de un tirón para sacar mi polla, agarrarla con fuerza y empezar a chuparla rápidamente. Estaba tan cachondo y lo hacía tan bien que la tuve que parar porque me iba a correr y quería follarla. Tiré de ella hacia arriba, comiéndole la boca de nuevo durante unos segundos, hasta que me calmé un poco, para después ponerla contra la encimera, bajarle el pantalón y metérsela de golpe lanzando ella un gemido, que casi no logra ahogar con su mano. Su coño estaba mojadísimo, por lo que mi polla entró muy bien. Tiré de su camiseta hacia arriba para quitársela, y empezar a jugar con sus tetas mientras la empotrada sin compasión. Llevaba cuidado de no hacer ruido con las embestidas, como ella con sus gemidos. Yo me limitaba a jadear mientras Elena se agarraba con fuerza a la encimera. Se puso de puntillas para que entrara con más facilidad, inclinando su cuerpo hacia delante, tapándose su cara con su pelo. Le solté las tetas y le agarré de las caderas, estando así durante unos minutos, con una follada a buen ritmo. Ambos jadeábamos, con algún gemido reprimido de Elena, cuando giré mi cabeza hacia la puerta, viendo que Noelia y María estaban ahí, mirándonos en silencio.

-¡Coño, que susto! (dije saliendo de Elena, con mi polla empalmada y brillante por sus flujos siendo mirada por ambas)
-¡AY! (gritaba Elena subiéndose rápidamente su pantalón y tapándose las tetas mientras buscaba su camiseta)

Yo me guardé la polla de espaldas a ellas, dándome la vuelta cuando lo hice, viendo como María nos miraba aguantando la risa y Noelia con cara de estar flipando.

N: Tía, Elena… En la cocina con la comida…

María tiró de su mano, saliendo a la calle entre risas. Elena se tapaba la cara con las dos manos y yo se las quité, viendo que se estaba riendo, con la cara rojísima.

-¿Ves? Si es que te lo he dicho… (dijo mientras aún reía, dándome un manotazo en el pecho)
-Ayyyy… Que tímida es la niña…
-Javiiiiii…
-Pero si te crees que esto ha acabado, vas apañada…

La volví a coger en brazos para empezar a comerle la boca de nuevo, quitándome la camisa mientras se agarraba a mis caderas con sus piernas. Después la bajé y la volví a follar como lo estábamos haciendo antes, bastando pocos minutos para que se empezara a correr entre temblores y gemidos altos. Yo seguí sin parar, empotrándola con fuerza, sonando bastante, hasta que Elena empezó a temblar más fuerte, entre gritos, empezando a chorrear, poniendo el suelo perdido de su corrida. Las piernas le temblaban tanto que no podía mantenerse en pie, dejando caer su cuerpo en la encimera, con las piernas colgando. Me aparté de ella, viendo como lo que quedaba de su líquido bajaba por sus muslos mientras le daban espasmos. Me acerqué a ella, poniéndome de rodillas para lamer ese líquido que se escurría por su cuerpo, subiendo hasta su coño, dando ella un respingo en cuanto lo toqué con mi lengua. Lanzó un gemido de lástima y entonces tiré de ella, poniéndola de rodillas, cogiéndola del pelo y diciéndole que abriera la boca. Ella obedeció, descargando yo mi corrida sobre su boca, cayéndole todo dentro y tragándoselo después. Aún seguía como ausente, por lo que la cogí para sentarla en la encimera, dejando caer su cuerpo sobre el mío, con su cabeza en mi hombro mientras yo estaba de pie frente a ella, abrazándola. Una vez se recuperó, le cogí de la cara, apartándole el pelo para darle un beso muy intenso, notando el sabor de mi corrida.

Después de recoger el estropicio que liamos, fuimos a ducharnos y a desayunar, Elena se puso muy cariñosa y quiso que me quedara con ella hasta que llegara la hora de comer, tomándose la mañana libre. Sobre las 12 apareció Noelia sola, yendo al salón, donde estábamos nosotros, planteándose de pie con los brazos en jarra. Elena echó su cabeza contra mi pecho para tapársela.

N: Anda, que ya os vale… (dijo empezando a reír)
E: Ya te vale a ti también…
N: ¿Yo? ¿Qué he hecho yo?
E: Pues inventarte todo eso del chico que te gusta y que al final resulte que es tu amiga.
N: Eh… Bueno…
E: Creía que había más confianza entre nosotras para que me contaras algo así…
N: Es que lo del chico es verdad, pero bueno, ha surgido esto con María.
E: ¿Desde cuándo te gustan las chicas? No me había dado cuenta.
N: Es complicado. María y yo somos muy amigas y ella es bi y bueno, pues una cosa llevó a la otra y ahora estamos viendo qué pasa.
E: Pues qué bien. ¿Y cómo va la cosa?
N: A ver, yo la quiero un montón, nos conocemos desde pequeñas y siempre hemos estado juntas y hemos hecho alguna cosa, pero no sé, no termino de ver que pueda ir a algo más de momento.
E: Vaya… Bueno, poco a poco, no te agobies.
N: Ya, ya… Y perdón por interrumpir, seguro que os hemos cortado el rollo…
J: Sí, con las ganas me iba a quedar…
E: ¡Javi! (dijo dándome un manotazo)
J: Venga, Elena, como si no nos hubiera visto y oído ya…
E: Que me da vergüenza…
N: Es normal que siguierais, viendo su ímpetu… Qué suerte tienes, Elena…
E: ¿Por qué?
N: A ver, porque cuando se separó de ti le vi eso bien y madre mía…
E: Ay… Ya está. Vamos a dejar el tema.
N: Jajajajaja, va, no os incomodo más.

Noelia se fue, dejándonos solos, con Elena acurrucándose a mí entre risas. Me puse a pensar en como se había presentado Noelia y en la conversación que tuvimos. Parecía otra persona, como si no hubiera pasado nada desde que la conocí y no existiera esa tensión entre nosotros. Imaginé que las cosas con María iban mejor de lo que ella decía, por eso la encontraba así, tan de buen humor.

Sobre la hora de comer, llevé a ambas a casa de su abuela y luego me fui a casa, recibiendo mensajes por la noche de María.

-Gracias por preocuparte. Al final lo hablamos y se arregló. Llevas razón, no puedo pretender que Noelia se esté quieta. No somos nada para pedirle eso aún y ella tiene que descubrir qué le gusta bien antes de hacer nada de eso.
-Me alegro mucho, de verdad.
-Y siento la pillada, aunque nos vino bien, porque nos entró un calentón que fuimos a un parque a enrollarnos y todo…
-Joder, como estáis…
-Chico, ¿qué quieres? Después de ver ese pollón nos entraron unos calores…
-No será para tanto…
-Ya quisiera yo haber estado con un chico con algo así…
-Bueno, eres joven, no creo que tampoco hayas estado con muchos, ¿no?
-Sí, eso es verdad.
-Pues cuando pasó eso con Noelia, dijo que no estaba mal cuando me la sacó…
-Nada, ni caso. Se estaba tirando el rollo.
-No, si me da bastante igual.
-Bueno, te dejo ya. Gracias de nuevo por ayudar.
-No hay de qué.

Me gustaba hablar con María, la veía siempre muy transparente y amable, casi todo lo contrario a Noelia. No me entraba en la cabeza como le podía gustar una persona tan diferente a ella, pero entonces recordé eso de que se llevan conociendo desde que eran pequeñas y que siempre habían estado juntas. Al poco de eso me llegaron mensajes de Noelia.

-¿Cómo tienes el dolor de huevos?
-No fue para tanto al final.
-Jajajaja, ya vi como te follabas a mi hermana…
-¿Ya vamos a empezar?
-Nooooooo, joder, tranquilo.
-Es que te veo venir…
-Que va, pero si es verdad que nos pusiste a las dos muy cachondas.
-Ya…
-No, ya en serio. Gracias por hablar con María.
-De nada.
-¿Por qué lo hiciste?
-Creo que lo leíste, ¿no?
-Sí, pero eso fue lo que le dijiste a María. Ahora te lo pregunto yo.
-Pues es la misma respuesta. Me conviene que estés contenta y María me cae bien, la considero una amiga y me gusta ayudar a mis amigos.
-¿Yo no soy tu amiga?
-¿En serio me preguntas esto?
-Sí.
-Creo que lo sabes de sobra.
-No, dímelo.
-Pues no, no somos amigos. Eres mi cuñada y porque no me queda otra.
-Qué cruel…
-Ya. Intenté ser tu amigo, créeme que lo hice, pero tú no me lo pusiste nada fácil y al final no pudo ser.
-Vale, llevas razón, es mi culpa.
-Nos ha jodido…
-Vaaaaaale, perdona.
-Entonces, ¿todo bien con María?
-Sí, sí, genial.
-Entonces, ¿ves que puede ir a más?
-Uff… Es que no sé. Estoy muy a gusto con ella, pero me corte hacer cosas…
-¿Tú? ¿Cortada?
-Jajajaja, pues sí.
-No me cuadra diciendo lo que dices y habiendo intentado esas cosas.
-A ver, nos tocamos y tal, pero uff… Ella me lo come, pero yo no me atrevo.
-Poco a poco.
-Ya, pero uff… Me da cosa.
-La cosa es que sientas algo más que amistad por ella, lo otro ya vendrá.
-Sí, bueno, es complicado también. Es que no la veo como una amiga, la veo como algo más, pero no sé…
-Bueno, tranquila, a ver si conforme pasa el tiempo se aclara la cosa.
-Sí, es que ahora también estamos acabando el curso y estamos estudiando mucho y tal.
-Claro. Pero una cosa…
-Dime.
-No le hagas daño, no se lo merece.
-No, no. No quiero hacérselo.
-Pues lleva cuidado, que quedasteis en una cosa y te faltó tiempo para liarla.
-Ya, ya. Pero lo ha entendido.
-Bueno, lleva cuidado aun así que es que te conozco.
-Que siiiiiii.
-Entonces, ¿la cosa va a estar tranquila?
-Sí.
-Me refiero a que no me busques ni provoques.
-Ya, ya. No quiero hacer nada.
-¿Segura?
-Sí. Además, ahora te veo con otros ojos.
-Ah, ¿sí?
-Sí, te veo como un amigo. Yo puteándote y tú echándome una mano…
-¿Has llegado a esa conclusión tú sola?
-Bueno, un poco, pero María también me ha hecho entrar en razón y tal.
-¿Se acabó entonces todo esto?
-A ver, me sigo muriendo de ganas por follarte, pero haría demasiado daño a varias personas.
-Veo que ya te das cuenta…
-Siiiii.
-Ya era hora.
-Vale, vale… He sido muy mala, muy cabrona.
-Ya está, no hace falta que digas eso.
-Bueno, solo era para eso, no te molesto más.
-Vale, ya nos veremos cuando quede con tu hermana.

Notaba a una Noelia bastante diferente a la que había conocido, como me pasó esa mañana. Parecía que al fin veía que lo que estaba haciendo no estaba bien. También parecía que María estaba calmando a esa Noelia tan impulsiva que no sabías por dónde te iba a salir. ¿Podría por fin fiarme de ella? La respuesta era bastante evidente para mí. Era imposible, ya que le había dado varias oportunidades y la cosa siempre iba a peor. Incluso dudaba un poco de si podía fiarme de María, porque ya en su día me la jugó, mirando más por su interés sin saber si podía llegar a sacar algo de todo aquello. Tampoco es que me comiera mucho la cabeza ya con ese tema, estaba más que acostumbrado, pero me había pasado casa cosa que no podía evitar pensar en eso de vez en cuando, como si estuviera siempre a alerta. Ese día no pasó nada más, por lo que me fui a dormir para el día siguiente empezar otra semana.

El día siguiente empezaba otra semana con la misma rutina, levantándome para trabajar, hasta que a media mañana me empezó a mandar mensajes Sofía.

-Hola, Javi.
-Hey, ¿qué pasa?
-Nada, que tengo un rato libre y me apetecía hablar con alguien.
-Am, ¿de qué quieres hablar?
-Pues no sé, es que esto estresa un poco.
-¿Te dan mucha tralla?
-Sí, demasiada, aunque me gustaría que me dieran tralla de otra manera…
-Hala…
-Tío, ¿sabes lo que llevo sin follar?
-Pues dile a alguno de esos que haya por ahí, jajajaja.
-Sí, ahora mismo. Si tienen todos más de 50 y son feísimos, con panza… Qué asco…
-Vaya por Dios…
-No hay ningún madurito de estos de negocios ni nada…
-Pues cuando salgas por ahí.
-Sí es que llego tan reventada que no quiero salir, todo el día en tacones, lo único que quiero es quitármelos cuando llego a casa, no seguir con ellos.
-Pues no sé…
-Si es que tengo muy mala suerte, para un chico que me gusta y teniendo oportunidad de tener algo con él y tiene novia…
-Sí, tienes mala suerte.
-Joder tío, es que me hubieras venido que no veas… Bueno, tú te lo pierdes. (dijo poniendo un emoticono que guiñaba un ojo y sacaba la lengua al final)
-Nena, si no hubiera tenido novia…
-Ufffff… ¿Qué me hubieras hecho?
-Joder, qué manía tiene la gente con preguntarme qué que le haría.
-Vaaaaaaya… Qué cotizado estás…
-Un poco.
-Tío, me quedé con ganas de verte la polla, se te marcaba de una manera…
-Tú sin embargo no dejaste nada a la imaginación…
-Hombre, es que pretendía echarte un polvo que hubiéramos roto la cama…
-Sí, ¿o qué?
-Pues sí, pero te quedaste sin él.
-Bueno, no sería para tanto…

Se quedó unos minutos sin escribir, hasta que por fin lo hizo.

-Bueno, puedes comprobarlo cuando quieras… Mientras tanto sí que te puedo enseñar lo que te has perdido…

Un comentario sobre “Reencuentro con Elena (41)

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