VIVIAN RIVERA

Era un mañana hermosa de verano en Honolulu, Carlota , una joven artista de 25 años, estaba en una mesa del Aloha Melt café, sentada en su silla de ruedas, esperando a su cita, cuando de pronto entra un caballero, alto , con cabello negro noche, unos ojos verdes como el jade y una apariencia misteriosa, muy peculiar.

—Buongiorno signorina scusi , ¿Me permite sentarme un momento con usted?— preguntó con tono relajado y serio.

Eee ¿si?, claro, estaba esperando a alguien pero aparentemente no llegará así que algo de compañía me vendría bien.

— Aloha mi nombre es Carlota, tengo 25 años y vivo en esta ciudad desde hace 4 años, ahora cuénteme algo de usted, ¿ De dónde viene y qué lo trae por aquí?

— Es un placer conocer a una hermosa dama como usted, mi nombre es Guido Della Fiore tengo 28 años y soy escultor, vengo a buscar inspiración para mi próxima exposición en Roma, Italia.

—Qué interesante, yo también amo el arte pero más específicamente la música, me encanta tocar el violín y cantar.

— La música también es hermosa, en lo personal después de la escultura es mi segunda rama preferida del arte.

— Y cuénteme ¿De dónde proviene un talentoso artista de su categoría?

—Vengo desde la maravillosa ciudad de Florencia, y como le decía he venido a Hawai para tomar inspiración de sus hermosas playas para mi próxima colección la cual llamaré Maravillas del Universo.

— Mmm, interesante, me parece que yo podría ayudarle con eso, conozco Honolulu como la palma de mi mano, después de todo he crecido aquí, además creo que usted y yo podríamos llevarnos bastante bien.

— Gracias, me servirá de mucho su ayuda y su grata compañía.

Después de unas horas platicando en el restaurante, Guido y Carlota se dirigieron directamente a la playa, la brisa del mar soplaba ligeramente pero se sentía lo suficiente como para no permitir que la intensidad del sol quemara demasiado.

Mientras ellos se sentaban en la arena a ver las olas, una pareja que parecían ser novios, pasó caminando tomados de la mano y viéndose amorosamente el uno al otro, tan intensamente que parecían no notar nada de lo que los rodeaba.

De pronto Guido saca una cámara de su mochila y les toma un par de fotos.

—¿Qué hace? Preguntó Carlota

— Verá señorita, cuando estoy buscando ideas para mis exposiciones, regularmente suelo tomar fotos relacionadas con lo que quiero expresar en cada obra, por ejemplo: las maravillas que deseo representar en mi próxima colección realmente no son lugares, si no las experiencias que vivimos los humanos día con día, esta foto, puede ayudarme a representar el amor de una pareja en una escultura.

—-Aaa, eso suena profundo pero ¿No es más complicado ?

— De hecho si, es más complejo que retratar paisajes, pero es precisamente eso lo que me inspira, retarme a mí mismo para inspirar al mundo.

— Es usted un hombre muy misterioso, eso me agrada.

— Jaja, me alegra que le agrade, ¿Le digo algo? Usted también me agrada, si me permite decirlo.

La tarde fue cayendo y al llegar la noche, ambos decidieron ir al hotel Hawaian Inn, donde el guapo escultor estaba hospedado.

— Si no es mucha molestia, me gustaría invitarle una copa de vino espumoso, como agradecimiento por esa velada tan grata.

— Ay, me da un poco de pena, tan sólo hoy nos conocimos, mejor nos vemos mañana.

— Disculpe, no quise asustarla, suelo ser un poco impulsivo a veces. Mejor olvide lo que le dije.

— No se preocupe, pensándolo bien una copa no le hace mal a nadie.

Después Guido, llamó a servicio a la habitación y pidió una botella de vino Santorelli, un vino rosa espumoso, de apariencia muy fina.

Ambos jóvenes siguieron bebiendo y charlando tranquilamente hasta que después de un rato, una cosa llevó a la otra y ambos terminaron sellando su recientemente descubierto romance.

A la mañana siguiente, ambos se dirigieron al restaurante del hotel, desayunaron juntos y salieron a seguir buscando ideas para Guido.

Ese día, Carlota decidió que fueran al museo Makai, en donde pudieron disfrutar de esculturas de vidrio muy hermosas.

— Este lugar te encantará, tiene figuras de vidrio, que representan muy bien la belleza y creatividad de Hawai, es uno de los museos más famosos de aquí.— !Excelente¡ eso me servirá precisamente para mi siguiente creación, que represente la capacidad de crear del ser humano.

Ambos artistas dispusieron tomar el recorrido por su cuenta, ya que así podrían tener oportunidad de ver más a profundidad cada pieza y tomarse su tiempo para charlar y conocerse más.

Afortunadamente como ambos eran artistas Carlota pudo enseñarle mucho a Guido de la cultura de Hawai lo cual ayudó mucho al joven escultor.

Al terminar el recorrido, como ya era mediodía, decidieron ir a almorzar al café del día anterior, pero esta vez, si iban juntos.

Mientras almorzaban, ambos dispusieron charlar más de sus vidas, por lo que Carlota decidió aventurarse un poco y contarle a su nuevo amante, una realidad que a casi nadie se atreve a contarle, la razón de porqué usaba la silla, cosa que por cierto no pareció asustar a Guido.

— Bueno, cómo te ganaste mi confianza y parece que nuestra relación casual tal vez podría llegar a más, necesito hablar contigo de algo muy importante, si no te molesta.

— Claro, no te preocupes, puedes confiar en mi.

— Te entenderé si no quieres seguir saliendo conmigo después.

—Tranquila, prometo no irme corriendo, digo a menos que me digas que eres miembro de la mafia y has venido a matarme o algo así, jajaja.

— No, cómo crees, lo que pasa es que ya he tenido experiencias de ese tipo, pero no es nada grave.

— Está bien, ya dime ¿Qué quieres decir?

— Verás, la razón principal por la que uso la silla de ruedas es porque…

— Creo que mejor te detengo aquí.

— Pero… ¿No tienes curiosidad?

— No, pero algún día te diré porqué, ahora mejor dejémoslo en que me pareces una bella donna .

— ¿Una qué?

— Una bella donna, es mujer hermosa en italiano

—- Aa ok, jeje gracias— respondió Carlota tímidamente, mientras sus mejillas se enrojecían

Ambos jóvenes disfrutaron tanto de sus paseos y del amor tan hermoso que crecía entre ellos hasta que llegó el día en que Guido acompañó a Carlota a uno de sus recitales con la orquesta a la que pertenecía, con la intención de apoyar a su amada y encontrar otras ideas para su exposición.

Todo comenzó muy bien, aunque por obvias razones Guido no pudo estar mucho tiempo con Carlota.

De pronto, durante un intermedio del concierto, se comenzaron a escuchar unas extrañas explosiones, parecidas a cuetes, lo cual provocó que todos salieran inmediatamente para poder resguardarse

Por cuestiones del destino Guido logró salir sin muchas heridas, pero Carlota, aunque logró correr, fue alcanzada por el terrorista quien logró dispararle en la parte superior de la espalda.

En medio de toda esa tormenta de disparos, un comando especial de la policía de Honolulu logró entrar y mataron al terrorista, además que lograron dejar ingresar a los bomberos que se dedicaron a trasladar a todos los heridos posibles a los hospitales más cercanos.

Después de que todo el ataque terminó, Guido corrió hacia la ambulancia donde iba su amada y se fue con ella.

Como era de esperarse los médicos se apresuraron para llevar a la joven pianista al quirófano para poder examinarla tratarle las hemorragias que traía.

Las horas pasaban y la desesperación se apoderaba cada vez más del joven escultor hasta que llegó al punto de levantarse violentamente del sillón donde estaba y caminó hasta el escritorio de la recepcionista para exigir que un médico llegara a darle información sobre el estado de su amada.

—!Señorita no puede ser que me tengan aquí esperando sin decir nada de nada¡ gritó, mientras azotaba su mano en el escritorio.

En eso, un médico con los guantes aún ensangrentados sale del quirófano y se dirige hacia Guido.

— ¿Es usted familiar de la señorita Carlota?

— Soy su novio, dígame cómo está, ¿Se recuperará?

— Acompáñeme, necesito hablar seriamente con usted, respondió mientras ambos entraban a una clínica.

— Soy el doctor Kalakai , soy el director del área de neurología del hospital y junto con los otros médicos estoy atendiendo a su novia, lamentablemente tiene una lesión grave en la médula espinal, la cual provocó que perdiera la movilidad en ambos brazos.

Al escuchar esto, Guido se desplomó en el sillón y preguntó— ¿Hay alguna forma de que ella pueda recuperarse?

— Tristemente, el pronóstico no es nada bueno, lo más probable es que nunca se recupere, aunque hay una remota opción, existe un nuevo procedimiento que consiste en usar células madre en el área de la lesión, aunque es una alternativa que aún está en investigación, así que no se sabe si va a funcionar.

— ¿Dónde puedo encontrar ese tratamiento?

— Por ahora hay muy pocos lugares de Europa dónde están haciéndolo, aunque es costoso y en la condición de Carlota, sería muy arriesgado un traslado.

— Ahora, le sugiero que comencemos por hablar con Carlota porque el proceso no será nada fácil para ninguno de los dos.

— Tiene razón, yo voy a hablar con ella pero necesito que usted me acompañe por si necesita que le aclaren algo más.

Después de un rato de analizar la situación y las posibilidades, ambos entraron a la habitación de Carlota y comenzaron una de las conversaciones las más complicadas que puede haber para cualquiera.

Como era de esperarse, la joven artista sufrió tan intensamente con la trágica noticia, que tuvo su semanas llorando desconsoladamente día y noche, además dejó de comer, beber cualquier líquido, e incluso llegó al punto de decirle a Guido que mejor la dejara morir ahí, ya que ella sin sus brazos no era nada más que una carga.

Al escuchar esas palabras, Guido comenzó a llorar también y le respondió— No puedo imaginar lo que estás pasando ahora, lo único que sé es que desde que te conocí mejoraste mi mundo de muchas formas, no te dejaré sola, aunque por más que hubiera querido no te pude proteger de esto, puedo ayudarte a recuperarte, sólo necesito que me des la oportunidad. —

— ¿Para qué? Si aunque lograra recuperarme, va a llegar el momento en que solamente te voy a estorbar, yo nunca voy a ser normal—

—¿Normal? Yo no quiero una mujer “normal”, eso es aburrido, no necesitas cambiar nada de ti.

—Lo dices porque no sabes cómo es vivir con alguien como yo—

— Sé mucho más de lo que imaginas—

— ¿En serio? Pero tú nunca has vivido como yo, ¿En serio crees que conoces mi realidad?

— Digamos que no conozco tu realidad, pero si la mía, verás yo nací con una condición que se llama espina bífida, eso hizo que necesitara usar silla de ruedas cuando era un niño, pero con el tiempo, después de mucha terapia y demás cosas logré caminar, no camino como los demás pero si logré hacerlo bien. A mi modo—

— ¿Es en serio? yo nunca lo noté, no me estás mintiendo sólo para calmarme ¿Verdad? yo tengo esa misma condición, por eso uso la silla, yo nunca logré caminar. Así que te agradecería que no siguieras con este cuento.

— Sono spiagente , mi intención no es mentir por lástima, sólo quiero que veas que no soy un cobarde que sale corriendo cuando su amada lo necesita.

Después de escuchar esto, Carlota se quedó callada pero luego se secó las lágrimas y aceptó la ayuda de su novio y juntos comenzaron a ver las opciones para conseguir el tratamiento

Los meses fueron pasando y después de un año de lucha Guido logró hacer su exposición gracias a la cual vendió muchas de sus obras y con ese dinero pagó el tratamiento de la joven.

Afortunadamente, después de otro año de recuperación y terapia, Carlota logró recuperar sus brazos, y en cuanto pudo volvió a lo que tanto amaba, tocar piano frente a miles de personas.

Finalmente, cuando ambos se sintieron preparados se casaron y vivieron tranquilos en Roma, donde compartieron su arte por el resto de su vida.

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