FRAN REL

Al día siguiente, domingo, me levanté tarde pero aún en shock por mis tíos, me daba corte verlos. Me fui y pasé el día con amigos. Esa noche me acosté sin ver a mis tíos ni a mi vecina. A la mañana siguiente intenté seguir con la rutina, fui a desayunar con mi tía aunque sabía que la mente se me iba a ir constantemente a lo del sábado noche. Allí estaba mi tía, esperándome para desayunar, como siempre. Me sonrió de forma picarona y dijo «¿Qué pasa que estás desaparecido? ¿triunfaste el sábado noche?». Me quedé de piedra, sin reaccionar. Ella rió y dijo «has dormido fuera ¿no? ayer no te vimos el pelo». Ella pensaba que había pasado la noche y el domingo con alguna chica. Refunfuñé algo de que no, que si borrachera, amigos… ella dijo «tienes que dejar de beber y salir a por chicas, que estás en la edad y eres bien guapo» riéndose.

Esa mañana yo estaba taciturno y ella era la que hablaba por los codos. Me contó que tenía nueva profesora en el gimnasio, que les dio mucha caña el viernes pasado, que estaba aún dolorida… y yo pensando «lo estarás por la sesión de folleteo tan increíble que tuviste». Ella seguía hablando de que con esa profesora se iba a poner en forma, que necesitaba perder un par de kilos.

Entonces se levantó y empezó a recoger. Mi tía es una mujer delgada, es totalmente lo contrario a mi tío, es bajita y delgada, con tetas normalitas, ni grandes ni pequeñas. Le dije «pues no sé donde vas a perder kilos» y ella me miró sonriendo y me dijo «pues que me ponga en forma, que estoy flácida, mira» cogiéndose un pellizco en el brazo y luego, girándose y pegándose una palmada en el culo, como diciendo que tenía el culo caído o algo así. Iba con mallas y me fijé en el culo de mi tía, del que, increíblemente, nunca me había fijado conscientemente, la había ignorado totalmente hasta entonces. Y me fijé que, aunque pequeño, tenía un culo bien puesto, al menos las mallas le quedaban genial. Y pensé «y le gusta que se lo follen» y se me puso dura.

Ella se había puesto a fregar los platos, dándome la espalda así que la miraba sin disimulo mientras ella hablaba de que partes del cuerpo necesitaba ejercitar. Entonces le pregunté:
– ¿Qué tal el sábado noche?
– Ah, jaja, muy bien, nos divertimos mucho
– ¿Sí? ¿Qué hicisteis?
– Fuimos a cenar, después al cine y luego a bailar, que ahí donde lo ves, tu tío se mueve muy bien
– Ah, bien y ¿Triunfaste?

Mi tía paró de fregar y me miró, con una medio sonrisa pero extrañada ante mi pregunta. La miré sin apartar la vista y entonces se rio:
– Claro, sábado sabadete jaja
– Todo el mundo triunfa menos yo
– Ayyy, pero eso es temporal, ya mismo estás que no paras jajaja
– No sé yo, la suerte no me acompaña
– Que sí, que tú no tienes ningún problema para encontrar parejas, que bien guapo que eres

Y se me quedó mirando con su medio sonrisa y luego siguió con los platos y diciendo:
– En el gimnasio hay muchas chicas, vuelve a apuntarte, verás como te ligan ellas jaja

Yo había estado apuntado a su gimnasio pero lo había dejado por los exámenes, pero sí, tenía que volver a apuntarme y hacer algo de ejercicio, estaba perdiendo forma y ahora la necesitaba para ligar.

Salimos los dos juntos, cada uno a su destino. La miré alejarse, joder, ¿Cómo no me había fijado en la figura tan sexy que tenía mi tía? vaya culito que tenía… ¿O es que estaba yo más salido que el pico de una mesa? noooo, mi tía está buena a pesar de casi doblarme la edad, no hay duda.

Ese día fue como todos en la universidad pero me costaba concentrarme pensando en mi vecina y ahora también en mi tía ¿Qué me pasaba? ¿Era un enfermo sexual o qué? Llegué a mi casa cansado y algo abatido por mis pensamientos. Y estando en mi escritorio, de repente vi luces en la ventana de enfrente. Eran las 9 de la noche, mi vecina llegando… miré. Ahí estaba, con compañía, otra chica, esta vez una morenita guapa y delgada, pocas tetas. Las dos hablando y riendo. Las cortinas estaban abiertas así que las veía sin problema. Las dos hablaban normal, con mi vecina paseando por la habitación y sacando ropa y la otra mirando y comentando. Muy normal todo. Entonces me levanté para irme a cenar con mis tíos pero vi algo, un cambio en la actitud de ambas que, aunque no estaban juntas, no sé, noté algo, y me quedé mirando. Al poco, mi vecina se acercó a la otra chica, hablaron muy pegadas y comenzaron a besarse tiernamente. No era el morreo de la otra noche, eran besos suaves. La morenita parecía poco experta, no se movía mientras mi vecina la acariciaba y era la que besaba. Entonces pararon y mi vecina la cogió y se la llevó a la cama, las perdí de vista. Al poco, apagaron las luces… ¿una inexperta que le daba vergüenza hacerlo con la luz encendida? me quedé un rato, 15 minutos, 20, 30… no veía más movimiento ni nada. Al final me fui. Joder con mi vecina, como ligaba.

Al día siguiente volví a desayunar con mi tía y charlamos. Me dijo que tenía agujetas en sitios donde no creía tener músculos, y se reía, pero estaba contenta, decía que ahora sí que le parecía estar haciendo deporte, que la nueva profesora era buenísima.

Salimos juntos como siempre, pero antes de meterme en el ascensor, me acordé de un libro que me tenía que llevar y le dije que fuera bajando. Fui a por el libro y luego bajé. Y fuera del portal, ya en la calle, vi a mi tía hablando con alguien y cuando me acerqué vi que era ¡¡¡mi vecina!!! Me quedé parado pero entonces me dije «esta es la mía para presentarme» y fui directo. Mi tía me vio y me dijo:
– Mira Dani, ésta es la profe que quiere matarnos jajaja

Miré a mi vecina, de cerca era aún más guapa, y sí, algo bajita y delgada, no llegaría al 1,55 y menos de 50 kg, seguro. Mi vecina sonrió y dijo:
– Anda, anda Marisa, si con el ritmo que tú llevas, ya mismo das tú las clases jaja

Tenía una bonita voz, me encantó, y su sonrisa era radiante. Y sus ojos chispeaban, eran de un bonito verde. Y ahora que me fijaba, no era rubia, era un color a trozos, jirones rubios, rosas, pelirrojos… varias gamas de colores pero que le quedaban muy bien.

Entonces dijo mi tía:
– ¿Y sabes donde vive? en la habitación que quedaba libre frente a la tuya, esa por la que me preguntaste el otro día

Me quedé de piedra y me puse colorado. La vecina sonrió y dijo:
– Ah ¿eres mi vecino de enfrente?

Me quedé mudo y asentí como un gilipollas. Ella sonrió aún más y me dijo dándome dos besos:
– Soy Gema

Esperé unos segundos y escuché pasos acercarse. Abrió la puerta una chica de unos 20 años, morena y delgada. Pensé «no está mal» y dije sonriendo:
– Hola soy Gema, ¿Hablé contigo por la habitación en alquiler?
– Sí, soy Sara, pasa, pasa

Entré llevando mis dos maletas. Sara se puso a explicarme cosas de la casa, de ella y de la otra inquilina mientras me llevaba a mi habitación y me ayudaba con las maletas.

Cuando llegamos me gustó, tenía una ventana grande, tenía pinta de que entraría mucha luz aunque daba a un ojo de patio. La luz era importante para mí. Además, la habitación era bastante grande, me gustó. Sara no paraba de hablar y mientras me puse a abrir el armario, cajones… revisándolo todo.

Sara parece muy parlanchina y nerviosa pero creo que me caerá bien, lo mismo hasta me la ligo jaja. Le dije:
– Anda, enséñame el resto de la casa

Y me fue enseñando cada habitación. Llegamos a una cerrada y Sara llamó. Abrió una chica guapa, castaña, con gafas, en pijama. Era la segunda inquilina, Maite, y pensé «huy, a esta sí que me gustaría ligarme». Maite era lo contrario a Sara, callada y no sonreía. Se disculpó al poco, tenía que estudiar y se encerró de nuevo en su habitación… una empollona.

Me quedé con Sara que me estaba contando su vida. Le dije de pedir una pizzas, que la invitaba yo y nos pusimos las dos al día. Le conté mi vida en el extranjero pero por encima, tenía que ir aprendiendo a no contarle a cualquiera mi vida. Me enteré que Sara tenía novio, que ella estudiaba magisterio y que ni ella ni Maite tenían problema por llevar chicos a las habitaciones, que no me cortara pero había normas para el salón y la cocina en cuanto a llevar allí tíos o amigos… pensé «verás más chicas que chicos por mi habitación». Últimamente me apetecían más los chichis que las pollas, pero a saber por donde voy jaja.

Dos horas después de una incesante charla, le dije a Sara de irme a mi habitación, a sacar mi ropa y acostarme, estaba cansada. Mi habitación estaba al lado de uno de los cuartos de baño y eso me gustaba. Me fui a la habitación y comencé a sacar cosas de las maletas y a meterlas en los cajones y armarios. Saqué más cosas y las llevé al cuarto de baño. Luego volví a la habitación y me quise poner el pijama para dormir pronto, estaba destrozada.

Me quité la camiseta y el sujetador pero entonces caí que no había visto el pijama ¿Dónde estaba? me puse a buscarlo pero nada… a la mierda, estoy muy cansada, duermo desnuda, no hace frío. Me seguí desnudando, quedándome solo con el tanga. Al menos había encontrado el cepillo de dientes, pero ¿Dónde estaba mi crema de noche? joder, que desastre eres Gema, lo mismo la has dejado en casa de Fran, necesitas frenar un poco y pensar las cosas, no ir corriendo a todo.

Me cepillé los dientes y me puse a mirar por la ventana. Estábamos en el último piso y se veía bien el cielo a pesar de ser un ojo de patio. «Está bonito el cielo». Me puse a pensar en el cielo de Suiza y en Jason, en lo bien que nos habían ido los primeros meses, lo enamorada que estaba de él, y lo tóxico que se volvió después con los celos y sus ganas de cambiarme, «dios, Gema, que no se vuelva a repetir, no seas tan tonta y no te metas en otra relación igual, que eres muy tonta y ni te das cuenta».

«Y hablando de tonta, ¿Qué coño haces en tetas delante de una ventana? joder, soy estúpida, otra vez haciendo cosas sin pensar. Baja la puñetera persiana, que menudo espectáculo le estaba dando al de enfrente, menos mal que está cerrado, apagado y no hay nadie»

«Pero ¿Qué mierda le pasa a la persiana? ¿Cómo se baja esto? ¿está rota o qué?… Nada, esto no baja ¿se habrá enganchado ahí arriba? a ver ¿Dónde hay una silla? ah, ahí… Nada, esto no funciona, o como estoy medio tonta, no sé como funciona… a ver ¿Dónde tengo el móvil? ¿También lo he perdido? Y ten cuidado, tonta, a ver si te caes de la silla… ah, ahí está… a ver si Fran me ayuda…». 
Llamé y rápidamente contestó:
– ¡¡¡Gema!!! ¿¿¿ya estás en la nueva casa???
– Hooooolaaaa Fran, cari, sí, está muy bien
– Me alegro
– Aquí estoy, con 28 años compartiendo habitación con chicas casi adolescentes, dando pasos para atrás, como los cangrejos…
– Jajaja, bueno, ya mismo tienes tu propia casa, pero ahora toca eso, no seas negativa
– Ya, ya, pero es un poco deprimente
– Nooo, tu vida es de todo menos deprimente
– Jajaja
– Es pura locura, siempre emociones nuevas
– Eso sí jajaja
– Y siempre nuevas chicas y chicos en la cama jajaja
– Clarooooo jajaja
– Bueno, me alegra que ya estés de nuevo en marcha
– Gracias cari… pero te llamo porque me pasa una cosa jiji
– ¿El qué?
– Que no sé bajar la puta persiana jajaja
– ¿Y eso?
– Que tiro pero no baja ¿Esto tiene algún truco?

Estuve probando todo lo que me dijo Fran pero nada funcionaba. Entonces dijo:
– Mira, lo mejor es que mañana hables con el casero y te lo arregle
– No, paso, total, a mi me gusta la luz, así se queda
– Pero ¿Qué tienes enfrente?
– Otra ventana
– ¿Cerca?
– A unos metros, no sé
– Mejor que te lo arreglen
– No, corro la cortina
– Tú misma
– Además, ahora estoy en tetas, si hay alguien ahí, ya me ha visto todo jajaja
– jajajaja, esa es mi Gema loca
– jajaja, además, tengo unas tetas preciosas, ocultarlas es un pecado jajaja
– jajajaja, sí que son preciosas
– Lo mío me costaron jajaja
– No te hacía falta pero sí, te quedan genial
– Gracias cari, bueno, te dejo, que estoy destrozada
– Nada, hasta mañana, que duermas bien
– Gracias nene, dale besos a Sonia, buenas noches
– Buenas noches

«Menos mal que siempre tengo a Fran, es mi colchón, mi único amigo de verdad… bueno, Javi también pero Javi es más para juergas y follar sin parar, Fran es para apoyo y confianza. A ver, donde tengo el cepillo del pelo. Ah, aquí… menos mal que él y Sonia me acogieron este mes… estaba fatal, deprimida y sin ganas de nada, pero ellos se han portado genial, me han dado energía… que envidia me dan, con los malos rollos que tuvieron pero ahora son una pareja perfecta, joder, ¿conseguiré yo alguna vez algo así? bueno, tuve a Fran y no supe quedármelo, siempre siendo un chocho loco… en fin, no tienes remedio Gema. Y sé que por los dos me hubiera podido quedar con ellos todo el tiempo que quisiera pero, niña, tienes que espabilar, rehacerte, resetear como dice Fran… Y no volver a caer en manos de un Jason… eso jamás… al menos, he salido de esa relación con un buen par, ahí me aconsejó bien, me encantan mis nuevas tetas…» mientras se miraba al espejo, cepillándose y luego poniéndose crema por la cara y el cuerpo…

«Y ahora, a dormir, a ver como es esta cama… y mañana a buscar trabajo… tengo dinero solo para tres meses… no te agobies pero no pierdas el tiempo…»

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