ECONOMISTA

Apagó el contacto y todavía se quedó unos segundos con las manos en el volante intentando evitar la tentación. Pero la suerte estaba echada, era superior a sus fuerzas, cuando estaba así de cachonda perdía completamente la fuerza de voluntad. Lucas le hizo una señal con las luces al ver que Claudia no se bajaba y entonces ella miró a los lados para comprobar que no había nadie y salió de su vehículo.

Decidida fue andando hasta el Clio azul y se metió en el asiento del copiloto.

―Hola ―le dijo Lucas.
―¡Haz lo que tengas que hacer y termina rápido! ¡Y ni se te ocurra tocarme! ―le advirtió Claudia.

No tuvo que repetírselo dos veces y Lucas se sacó la polla inmediatamente. Estaba ya muy empalmado y comenzó a pajearse delante de su antigua profesora que no perdía detalle de los movimientos de su mano.

―¡Esto es increíble, Claudia! ¡Sabía que iba a venir otra vez!

Claudia no le contestó, solo era una mera espectadora de la paja que se estaba haciendo el chico. Le gustaba mucho ver como se masturbaba y Lucas le miraba directamente a los ojos intentando establecer un contacto visual que no llegaba, pues Claudia solo estaba concentrada en ver la mano del chico subiendo y bajando sobre su polla.

―¡Me encanta hacer esto delante de usted!, ¿puedo tocarla? ―dijo Lucas estirando el brazo.
―¡Ni lo intentes!
―Mmmmmm, así me gusta, que me lo ponga difícil, está bien, pues tóqueme usted, está deseando hacerlo, si no lo hace hoy lo terminará haciendo otro día.

Entonces Lucas se soltó la polla dejándola extendida en su cuerpo, Claudia la miró fijamente, con unas ganas locas de estirar el brazo y agarrar esa verga dura y brillante que tenía delante de ella. Sacó un mínimo de cordura para resistirse a hacerlo.

―No te voy a tocar…
―¿Por qué no?, ya lo hizo aquella noche en el portal de Mariola, pienso todos los días en la paja que me hizo… fue, mmmmmm, maravillosa, hace usted unas pajas de lujo…
―Venga termina, tengo que irme a casa…
―¿Con su marido?
―Eso a ti no te importa…
―¿Y por qué no se va ya?, ¿o quiere ver cómo me corro? ―dijo Lucas retándola.

Claudia hizo el gesto de bajarse del coche, pero el chico se lo impidió sujetándola por la cintura.

―Lo siento, lo siento… no quería decir eso… vale, entonces solo quiere mirar, entiendo…

Y se agarró la polla para comenzar a meneársela frenéticamente delante de Claudia.

―Ha venido para esto, ¿no?, pues mírelo bien… ¡¡joder, qué buena está!!, ¿le importa al menos desabrocharse la sudadera?, quiero ver cómo se le marcan las tetas…

Esta vez, Claudia si hizo lo que le pidió el chico y se bajó la cremallera, luego se apartó a los lados la sudadera mostrando la camiseta que llevaba debajo.

―¡¡Tóquese usted como aquel día en su despacho!!, por favor, si no me deja a mí, al menos hágalo usted…

Cada vez más excitada se quitó la sudadera y la tiró a los pies, luego se giró un poco para quedarse frente al chico y mirándole directamente a los ojos se acarició despacio uno de sus pechos por encima de la camiseta.

―¡JO-DER!, eso es, mmmmmm, me encanta… pero siga por favor, siga… un poco más… ¿me enseña las tetas?
―No…
―¡Tendría que ver la cara que tiene!, está usted que se sube por las paredes y ahí sigue haciéndose la digna mientras se soba las tetas delante de mí. ¡¡Eres una jodida zorra!!, venías cachonda de casa pensando en esto, ¿verdad?

Ella seguía tocándose las dos tetas con una mano, alternaba de un pecho a otro sin dejar de mirar la paja que se estaba haciendo Lucas. El chico había ralentizado el ritmo, quería que ese encuentro durara un poco más. Y Claudia también, por eso no dijo nada cuando observó que Lucas ahora se masturbaba a cámara lenta.

―¡Al menos tóquese el coño! ¡Quiero que usted también se corra!

Sin dejar de mirar a Lucas subió los dos pies en el asiento abriéndose de piernas y se metió la mano en el elástico de sus mallas deportivas. Se le escapó un pequeño gemido cuando se acarició por debajo de las braguitas.

―Mmmmmmm, ¡me encantaría ver cómo lo tiene! ¿Está muy mojada?

Siguió tocándose delante del chico sin hacerle caso, ahora los dos se estaban masturbando uno al lado del otro y los cristales del coche comenzaron a empañarse. Desde fuera ya no se veía nada y dentro hacía un calor soporífero. Lucas miraba a Claudia desafiante intentando tensar las caderas todo lo que podía para mostrarle su potente erección.

―Así estaba el día que la pillé en el instituto, ¿lo recuerda?, con una mano entre las piernas y la otra en las tetas… ¿se masturbaba muchas veces en su despacho?

Ahora fue ella la que tensó las caderas recordando los dedos que se hacía entre clase y clase y los juegos que se traía con el viejo director. Así fue como empezó todo. Y ahora era una puta descontrolada a la que le hervía la sangre a la más mínima ocasión.

―Vamos, contésteme al menos, nadie lo sabrá nunca, ¿se masturbó muchas veces en el instituto?

Incrementó el ritmo con el que se frotaba el clítoris mientras Lucas la seguía mirando con su polla en la mano.

―Sííííí, lo hice más veces… ―gimió Claudia en bajito.
―Mmmmm, eso quería oír, me encanta, ¿muchas más veces?
―Sííí, muchas más veces… ahhhhhhhh.
―¡¡Joder, cómo me está poniendo!!, dígame cuántas veces se tocó en su despacho, ¡¡dígamelo por favor!! ―dijo Lucas eufórico aumentando el ritmo de su paja.

Los dos se masturbaban más rápido, movían las caderas tensando y soltando su culo, uno frente al otro, sin dejar de mirarse a los ojos. Claudia se retorcía en el asiento como una serpiente frotando la cara contra el reposacabezas.

―¡¡Muchas!!, ahhhhhhggggg, ¡¡todos los días!!, ¡¡lo hacía todos los días!!
―¡¡JODER, JODER!!, ¿¿todos los días se hacía un dedo??, ¡¡es usted una guarra, seguro que se ponía cachonda pensando en nosotros!!, dígame cómo está ahora, ¿tiene el coño muy mojado?, me encantaría comprobarlo…

Claudia estaba tan fuera de sí que si él hubiera intentado acariciarla no se hubiera podido resistir, entonces sacó la mano de su coño y le mostró la humedad que impregnaba sus dedos, juntándolos y separándolos delante de la cara del chico. Un líquido pringoso se había quedado pegado entre sus dedos y Lucas abrió los ojos como platos.

―¡Dios mío!, ¡está usted mojadísima!

Entonces Lucas sujetó a Claudia por la muñeca y acercó la mano de ella a su cara, atrapando el dedo índice entre sus labios, metiéndoselo en la boca hasta el fondo y degustando el salado flujo de su profesora.

―¡¡Ummmmhgggghhhhh, oggghhhggg, esto es maravilloso, ogggghhhh, mmmmmm!!! ¡¡Sabe usted deliciosa!!

Huérfana de caricias y mientras el chico le iba limpiando los dedos uno a uno, no se lo pensó dos veces y bajó la mano para agarrarle la polla El cuerpo del chico se tensó de repente, pues no se lo esperaba.

―No, noooooo ―protestó Lucas.

Se había estado regulando para retrasar la eyaculación, pero ahora la mano de Claudia le había sujetado la polla con firmeza y le pajeaba decidida y sin titubeos. No tuvo tiempo de quejarse más veces.

―Noooooo, pareeeeeee, ahgggggggg, ¡¡me corrooooo!! ―dijo Lucas tensando las caderas apuntando hacia Claudia.

Y ella le puso la polla en vertical para que no le salpicara mientras Luca iba soltando un lefazo tras otro con tanta potencia que casi llegaban hasta el techo del coche. El semen del chico le iba resbalando entre los dedos y siguió meneándosela sin parar hasta que le exprimió la última gotita de su capullo.

Lucas se dejó caer en el asiento, estaba completamente empapado por su propia corrida que le había ido cayendo encima. Y cuando quiso reaccionar Claudia ya se estaba bajando sin tan siquiera despedirse.

Salió del coche después de recoger la sudadera que había dejado a los pies del asiento, Lucas seguía con la polla fuera y sin limpiarse. En ese estado vio como las luces del coche de Claudia se encendían y ella pegó un giro de 180º grados para salir de allí a toda velocidad.

El chico no se creía lo que acababa de pasar. Claudia Álvarez, la antigua jefa de estudios de su instituto se había vuelto a subir a su coche masturbándose delante de él y le había terminado haciendo una paja. Y no era la primera vez. De hecho, era su tercer encuentro ya.

Podía sentir cómo Claudia disfrutaba como una fulana cuando estaba con él. El morbo de tener una relación prohibida con un alumno la superaba por completo y Lucas se había dado cuenta. En un futuro no se iba a conformar solo con pajas, quería más y más. Quería volver a morrearse con ella, acariciar sus pechos, manosear su culo, meterle un dedo en el ojete y que ella le chupara la polla. Eso es lo que Lucas quería, una buena mamada de Claudia.

Y por último follársela. Esa era su gran objetivo, el poder estar dentro de ella, metérsela hasta los huevos y correrse dentro de su coño.

Esa idea sonaba grandiosa en su cabeza. “ Ni más ni menos que follarme a Claudia Álvarez”.

Casi nada.

18

Víctor hubiera preferido quedar en una terracita o en cualquier otro sitio, pero Coral había insistido en que se vieran en su piso. Salió a recibirle con una falda larga ibicenca de color negro y una camiseta roja de tirantes, luego le estuvo enseñando su pequeño piso y se detuvieron en la habitación que iba a ser para su hija María. Coral la había pintado de rosa y decorado con muy buen gusto, con dibujos infantiles en las paredes y juguetes por todas partes.

―¡Vaya, no he traído ningún juguete!, no se me había ocurrido… ―dijo Víctor.
―No te preocupes, todavía falta tiempo para que pueda empezar a jugar con ellos.
―¡Está preciosa la habitación!, bueno, la casa en general…
―Se nota que me ha ayudado una profesional, ya sabes que Luz es decoradora de interiores, aunque también trabaja para un par de inmobiliarias.
―Pues la felicitaré cuando volvamos a vernos, porque está genial…
―Esta era mi antigua habitación de trabajo, donde corregía los exámenes y tal, ahora estoy de baja en el instituto y luego ya veré qué hago… lo estuve hablando con Luz y como el salón es amplio ella me está dando varias ideas para hacer dos zonas allí, una de trabajo con estanterías, libros y una pequeña mesa de escritorio, me ha dicho que lo deje en sus manos, la verdad es que tiene muy buen gusto para esas cosas…
―Se nota… ¿y cómo llevas el estar de baja?
―Pues aburrida en casa, tuve que parar a los seis meses porque me costaba horrores dar clase cuando me empezó a crecer la barriga, pero bueno, he llevado muy bien el embarazo, salvo los dos primeros meses, luego fenomenal…

Llegaron al salón y siguieron hablando de sus planes futuros y cómo se iban a organizar.

―Yo vendré todo lo que pueda a la isla, quiero pasar el mayor tiempo con mi hija ―dijo Víctor.
―Me parece bien… por mi parte sabes que no vas a tener ningún problema… bueno va siendo hora de cenar, no he preparado nada, ¿te parece bien una pizza?
―Claro, y una copita de vi… nada, no he dicho nada, que tú no puedes beber.
―¿Una Coca Cola?
―Pizza y Coca Cola, el plan perfecto para un fin de semana.

Coral fue a la cocina y dejó el horno puesto, en lo que se calentaba vino con la bebida, el refresco para Víctor y un vaso de agua para ella.

―Tengo que cuidarme, aunque no es que haya engordado mucho.
―No, no, estás estupenda, ¡te ha sentado fenomenal el embarazo!
―Muchas gracias.

Después de cenar se quedaron en el sofá, Coral puso música relajante y encendió un par de velas. Se notaba que era muy “espiritual”, por así decirlo. Estuvieron hablando un buen rato y salió el tema de la paternidad.

―¡No insistas, Coral, ya te he dicho que no me quiero hacer las pruebas!, si tú me dices que la niña es mía no hace falta más…
―Pero es para… bueno da igual, vamos a cambiar de tema, por cierto, esta mañana me ha llamado Luz, me ha dicho que se había pasado por la inmobiliaria y te están buscando algunas casas que pueden ser interesantes…
―No me ha comentado nada…
―Me dijo que te llamaría el lunes o el martes por la tarde, así ya podéis ir viendo cosillas, si le compras la vivienda a ella se lleva una buena comisión, jajaja.
―¡Qué menos!, después de todo lo que me está ayudando…
―Sí, se está molestando bastante, pero también es su trabajo, seguro que te consigue un buen chollo, aunque no te creas que en la isla se pueden encontrar muchos… ¡ay ay ay! ―chilló de repente Coral poniéndose las manos en su abultado vientre.
―¿Qué pasa?, ¿estás bien?
―¡Nada, es tu hija que se mueve mucho!, jajaja… yo creo que ya quiere salir.
―¿Puedo? ―dijo Víctor estirando la mano.
―Pues claro…

Puso la mano sobre su tripa y enseguida notó los movimientos del feto. La sensación fue increíble, aquella cosita que se movía era su hija que iba a nacer en unos pocos días. Se le cambió la cara por completo y Coral se levantó la camiseta para que el médico la sintiera directamente sobre su piel.

―¡Mira, aquí, aquí!, ¿lo has notado?
―¡Síííí, es increíble!, es una pasada, debería estar acostumbrado a esto por mi trabajo, pero no sé, el saber que esa niña es mi hija es distinto…

Iba moviendo la mano por el vientre en busca de más sensaciones, y Coral, con una sonrisa en la boca, se dejaba hacer. La imagen era muy tierna, parecían una parejita de enamorados esperando los pocos días que les faltaban para ser papás.

―¡Ahora lo he notado! ―dijo Víctor eufórico.
―Yo también, menuda patada me ha dado…

Estaban muy cerca el uno del otro y se quedaron mirando unos segundos, Víctor seguía manoseando su vientre y Coral puso una mano encima de la de él para guiarle en su recorrido. Y ocurrió sin más, fue todo natural y nada premeditado por ninguna de las dos partes cuando los labios de ambos comenzaron a rozarse.

Coral abrió la boca y sacó un poco la lengua, que fue correspondida por Víctor, que inmediatamente se apartó.

―¡Lo siento, Coral!, no quiero que malinterpretes esto, yo…
―Shhhh, lo sé, tranquilo ―dijo ella volviendo a lanzarse a la boca de Víctor.

Comenzaron a morrearse en el sofá y no tardó Coral en bajar una mano para acariciar el paquete de Víctor sobre el pantalón. Él se sintió confuso y extraño, aquello no estaba bien, no quería tener una relación sentimental con Coral y acostarse con ella solo iba a complicar todavía más las cosas, pero su polla se había puesto muy dura y Coral parecía decidida.

Ella notó las dudas que tenía Víctor, que apenas se movía, solo le correspondía el beso, pero poco más.

―Relájate, esto no implica nada ―dijo Coral desabrochándole el pantalón.
―¿Estás segura?… no deberíamos…
―Mmmmmmm ―gimió ella cuando tuvo la enorme polla de Víctor entre los dedos.

Siguieron besándose en el sofá a la vez que Coral comenzó a pajear despacio al atractivo médico. Él subió las manos para acariciar sus pequeños pechos y Coral le mordió el lóbulo de la oreja.

―Echaba de menos esto… no he vuelto a estar con nadie desde que tú y yo… en el hotel… ―dijo jadeando.

La polla de Víctor se puso más dura en cuanto escuchó aquellas palabras y Coral se giró en el sofá, dándole la espalda a Víctor y quedándose medio recostada. Ella misma se fue recogiendo la falda que le llegaba hasta los pies y se bajó las braguitas como pudo.

―¡Ven, ponte detrás!

Los dos estaban de lado, medio sentados sin llegar a tumbarse. La postura era difícil en el sofá, pero Víctor le puso la polla entre las piernas y Coral gimió al sentir aquel trozo de carne caliente rozando su hinchado coño.

―Mmmmmm, ¡qué gusto, 

ufffff

!, ¡¡métemela, métemela!!
―Coral, ¿estás segura de est…

Ante la pasividad de Víctor, ella le tuvo que agarrar la polla para ponerla a la entrada de su coño lanzando su culo hacia atrás. Centímetro a centímetro fue entrando en su interior y se sintió llena cuando comprobó que se la había metido por completo.

―¡¡Muévete, vamos, fóllame, mmmmm, fóllame!!

Era el polvo más extraño que Víctor había echado en su vida, Coral tenía la camiseta subida con toda la barriga fuera, la falda arremangada en su cintura y lanzaba las caderas hacia atrás con fuerza, prácticamente era ella la que se estaba follando a un sorprendido Víctor, que a pesar de todo estaba excitado con la situación y sonrió al acordarse de Arancha, la hija de Fermín y de Marisa, a la que también se había follado embarazada el pasado verano.

―¡¡Ayyyy qué rico, cómo necesitaba esto!! ―dijo Coral.

Víctor comenzó a embestirla despacio desde atrás y los dos acompasaron los movimientos, Coral echando el culo hacia atrás y Víctor empujando fuerte. Seguramente ninguno de los dos se esperaba que la noche fuera a terminar así. Ella miró a Víctor y sacó la lengua, le hubiera gustado que estuviera más cerca para volver a morrearse con él, pero no alcanzaba, sin embargo, cuando Víctor vio la cara de satisfacción que ella tenía subió la mano y le metió un dedo en la boca, que Coral atrapó, chupándolo con fuerza.

―Mmmmmm, no sé qué me pasa, 

ufffff

, ¡¡qué ganas tenía de esto…!!, joder, mmmmmmmm.
―Sigue chupando, vamos…

Ella le agarró el brazo y volvió a meterse el pulgar en la boca imaginando que era una polla. Y así se lo lamió subiendo y bajando sobre él. Entonces, Víctor le retiró el dedo de la boca y bajó el brazo derecho para acariciar su culo unos segundos, cada vez más cachondo le pasó el pulgar por el ano de Coral, que se estremeció al sentir el roce en esa zona tan sensible.

―Ahhhhhgggggg, ¿qué haces? ―pareció protestar ella.
―¿No te gusta esto? ―dijo Víctor haciendo un poco de presión.
―Ummmmm, síííí, ahhhh, ¡¡qué ricooo!!, pero sigue, sigueee, no pares, no pares de follarme…

Víctor le fue metiendo poco a poco el dedo hasta que lo tuvo incrustado por completo en su recto. Notaba a través de las paredes internas su polla al otro lado entrando y saliendo sin contemplaciones, le encantaba el roce de su miembro con su propio pulgar. Estaba cerca del orgasmo y por como gemía y se movía Coral ella también se iba a correr en breve.

Sin embargo, ella detuvo sus movimientos, dejando que ahora fuera Víctor el que llevara la iniciativa y con cara de dolor le gritó.

―¡¡Para, para!!
―¿Estás bien?, ¿pasa algo?… ―preguntó Víctor sacándosela rápidamente.
―Ahhhhhgggg, síííí, estoy de maravilla… mmmmm…
―Es que como has dicho que pare, no sabía si…

Se giró y le cambió la voz cuando suspiró.

―¡¡Métemela por el culo!!
―¿Quéééééé…?
―¡¡Que me la metas por el culo!!, fóllame por detrás, no sé qué me pasa, pero estoy muy cachonda… deben ser las hormonas o algo… venga, Víctor, métemela por el culo, ¡¡vamos!!
―Coral, ¿estás segura de esto?
―Noooo, pero me da igual…

Coral se lamió dos dedos, desde el principio hasta el final, en un gesto demasiado soez, sacó las caderas hacia atrás quedándose en pompa y sin titubear se los metió por el culo, moviéndolos en círculo. Ella sola se estaba trabajando el ojete, ante la atónita mirada del médico. Unos segundos más tarde, decidió que ya estaba preparada para recibir los veinte centímetros de la verga de Víctor.

―¡¡Ya estoy lista!!, ven aquí ―dijo Coral agarrando la polla de Víctor y guiándola hasta su pequeño agujero.

Víctor dejó que fuera ella la que se acomodara, por cómo se movía y lo decidida que lo hizo, estaba claro que Coral tenía algo de experiencia en el sexo anal.

―¿Es tú primera vez?, en esta postura te va a doler un poco…
―No, tranquilo, ya lo había hecho antes…
―¿Ah, sí? ―dijo Víctor sujetándose la polla con firmeza―. ¿Te han follado muchas veces el culo?
―¡¡Ven aquí y métemela!! ―le pidió Coral echando sus caderas hacia atrás y entrando en contacto con Víctor.
―¿Cuántos tíos te han follado por detrás?
―No lo sé, ¿te da morbo saberlo o qué…?
―Sí, me da morbo… me gustan esos detalles, dime cuántos han sido…
―Pues unos cinco o seis… hace casi tres años que nadie me folla el culo… ¿te vale?, ahhhhggggg, ahhhhh, despacio, asííííí…ahggggggg, ahhhhhhhhh…

Seguían recostados en el sofá, Víctor solo se la agarraba, manteniéndola lo más dura posible, y era Coral la que movía su culo hacia atrás intentando acomodarse a la polla de Víctor, que poco a poco comenzó a entrar. Sin embargo, como había dicho Víctor, en esa postura era difícil metérsela por completo. Coral también se dio cuenta de que así no iban a poder hacerlo y se tumbó de lado en el sofá.

―Ven aquí, ponte detrás ―le pidió a Víctor.

Intentó ponerse detrás de Coral, pero el sofá era muy estrecho y la barriga de Coral ocupaba mucho espacio.

―No entramos aquí… el sofá es pequeño.

Ella empezaba a estar desesperada, con lo cachonda que estaba necesitaba urgentemente la polla de Víctor dentro de su culo. No podía esperar más. Entonces puso las rodillas en el sofá y se colocó a cuatro patas ofreciéndoselo a Víctor.

―Pues así, métemela así, ¡¡dame por el culo, vamos!!

Víctor se puso detrás y vio como le colgaba la barriga hacia abajo. Se estaban comportando como animales y de repente, sin saber muy bien el porqué, aquello dejó de excitarle. Apoyó la polla entre los glúteos de Coral y las manos en su culo, quedándose parado.

―¡¡Vamos fóllame, fóllame!! ―gritó Coral.
―Lo siento, no puedo hacerlo ―dijo Víctor dejándose caer derrotado en el sofá―. No sé qué estamos haciendo, Coral.
―¿Qué te pasa?, es solo sexo… joder, ¿de verdad vas a dejarme así? ―le dijo Coral sin moverse, todavía con la esperanza de que Víctor terminara el trabajo.
―Lo siento, Coral, de verdad que no puedo…

Se hizo el silencio en el salón, solo se escuchaba la respiración acelerada de ella, que se dio la vuelta tumbándose boca arriba, a la vez que se subía las bragas.

―¿Qué te pasa?, pensé que lo estábamos pasando bien…
―Esto no es fácil para mí ―dijo Víctor.
―¿Que no es fácil para ti?, ¿y ahora a qué viene eso?…
―No lo sé, Coral, pero yo no quiero esto… creo que es un error, ya es una situación bastante difícil para las dos partes, como para complicarlo todavía más ―dijo Víctor levantándose del sofá.

Andaba de un lado a otro del salón pensando en lo que acababa de pasar, no se había abrochado los botones del pantalón y se le marcaba el paquete bajo sus bóxer blancos.

―Esto tampoco es fácil para mí, entiéndeme, llego aquí a la isla completamente solo, y ahora tengo que estar con tus amigos, con tu familia, esperando a que nazca una niña de la que no tenía noticias hasta hace unas pocas semanas, no tengo ni dónde estar… y lo último que me faltaba, para complicarlo todo más, es acostarme contigo, mira, Coral, me pareces una tía estupenda y muy guapa, pero yo no quiero una relación…
―Yo tampoco quiero una relación, no te pienses que voy detrás de ti, ya soy mayorcita, tengo 36 años, y sé perfectamente lo que hay, lo de esta noche solo era sexo y ya está… me apetecía, llevo nueve meses sin hacer nada…
―No podemos complicar más las cosas, ¿qué vamos a hacer?, ¿acostarnos de vez en cuando como si fuéramos amigos mientras cuidamos a una hija en común?, ¡no suena nada bien la idea!
―¡Déjalo, Víctor!, no quiero hablar de esto ―dijo Coral poniéndose de pie y bajándose la camiseta para cubrir su barriga.
―Pero, estarás de acuerdo conmigo, ¿no?
―Sí, estoy de acuerdo, pero te lo podías haber pensado antes, joder, primero me follas y a medio polvo te da un ataque de moralidad…
―No es un ataque de moralidad, es que… no podemos acostarnos, me parece lo más lógico…

Sin querer se le fue la vista hacia abajo, Víctor estaba apoyado en la mesa y seguía con el pantalón abierto. El bulto que se le marcaba bajo el calzón era considerable, parecía que seguía empalmado todavía.

―Anda tápate eso…
―Y tú deja de mirarme el paquete…
―Joder, es que estás ahí… ―dijo Coral mordiéndose el labio.
―Me fastidia haberlo dejado así… de verdad…
―Vale, Víctor, no insistas…no sé ni qué decirte…

Cuando Coral se dio la vuelta Víctor se acercó a ella decidido y la abrazó por detrás pegando el paquete contra sus glúteos.

―¿Estás segura de que es solo sexo y nada más?
―Déjalo, ahora ya no quiero ―dijo Coral revolviéndose levemente.

Pero Víctor la cogió con fuerza por las asilas poniéndola contra la mesa, le subió la falda y de un tirón bajó sus bragas de embarazada.

―¡¡Víctor, no, te he dicho que ahora no quiero, joder!!

Mientras la sujetaba con el brazo empujándola hacia abajo se escupió en la mano y la bajó para meter un par de dedos en el culo de Coral. Eso fue lo que duró la resistencia de ella.

―¡No podemos volverlo a repetir! ¿Me has oído? ―dijo Víctor sacándose la polla y apoyándola a la entrada de su culo.
―Ahhhhhhh, diosssss, ¿vas a darme por el culo? ―gimió Coral en cuanto sintió el caliente y duro miembro de Víctor rozando su ano.

Sacó las caderas hacia atrás apoyando las dos manos en la mesa. Víctor se sujetó la polla y pasándola de arriba a abajo hizo presión empujando hasta que fue entrando en el culo de Coral, que gritó de dolor según le iba llenando esa tremenda verga las entrañas.

―¡¡¡Auuuuuuuu, ahhhhhh, auuuuuuu!!!, me dueleeeeee, ahhhhhh, más despacio, ahhhh…
―¿No es esto lo que querías? ―dijo Víctor sacándola de golpe.

El ano de Coral se quedó abierto unos segundos hasta que se fue cerrando otra vez. Víctor se agarró la polla restregándosela por el coño.

―Si quieres lo hacemos así…
―No, nooooo, ¡¡por el culo, métemela en el culo!! ―insistió.

Coral se echó un salivazo en la mano y se metió dos dedos por detrás intentando lubricar un poco más la zona, luego acomodando las caderas le cogió la polla a Víctor y se la puso a la entrada del culo. Así se fue moviendo con lentitud mientras se la iba metiendo. Aquello dolía y mucho, no recordaba que el sexo anal fuera tan doloroso.

El coño le goteaba literalmente y Víctor empujó despacio hasta que la tuvo enterrada por completo en el culo de Coral. La imagen era dantesca, con la panza de ella golpeando en la mesa, la falda a medio subir y las bragas en los tobillos.

―Ahhhggggggg, ¡¡me sigue doliendo!!

Víctor embistió despacio unas cuantas veces y a la séptima vez que su polla entró hasta el fondo se le cambió la cara a Coral.

―Ahhhhhhhhggggg, ahhhhhgggg, ¡¡ahora sííííííí!!, ¡¡qué bueno!!

Follaron con suavidad, acompasados, disfrutando de ese polvo anal. Víctor esperó a que Coral se corriera primero, en un orgasmo lento que fue subiendo la intensidad hasta que acabó temblando todo su cuerpo en una descarga infinita de placer. Luego Víctor se inclinó sobre su espalda y agarrando la barriga de Coral con ternura se la folló con calma hasta que se corrió en su interior.

19

Por la noche había dejado preparada mi nueva réflex Nikon D5600. Me la acababa de comprar, era el paso que me faltaba para avanzar un poco más de nivel. Cada vez me estaba aficionando más a la fotografía y ya dominaba un par de programas de edición y retoque. Había estado haciendo pruebas con ella el día anterior, haciendo fotos en el jardín a Claudia y a las niñas.

El domingo por la mañana me levanté sobre las nueve, Claudia ya estaba despierta, pero seguía en la cama esperando a que se levantaran las peques.

―Anda, que ya te vale, mira que madrugar un domingo para lo de las fotos…
―Tampoco es madrugar, son las nueve… y bueno me lo pidió la mujer de tu hermano, ¿qué querías que dijera?
―Nada, qué vas a decir, ahora como es famosa pues…
―No seas como tu hermana… me ofrecí yo también, entiende que sale en la tele y tiene que cuidar una imagen, publicar fotos en las redes sociales, es normal…
―Bueno, anda, hemos quedado luego en casa de Pablo para comer, no lleguéis muy tarde, vienen mis padres también y Carlota, no sé si vendrá con su nuevo novio, no nos lo ha querido decir…
―¡Qué bien, comida familiar!, con lo que a mí me gustan…
―No empieces tú ahora, David, ¿y a qué hora has quedado con Marina?
―Sobre las diez por la zona del molino, así no habrá mucha gente para que no nos molesten… bueno yo me voy a levantar que al final se me hace tarde…

Desayuné solo tranquilamente y luego estuve comprobando que las baterías de la cámara estaban perfectamente cargadas, no quería el más mínimo fallo. Como le dije a Claudia habíamos quedado por una zona que es una especie de merendero, le llaman el Molino, porque hay uno antiguo que está restaurado y lo han dejado muy bien, cerca está el río, con un par de puentes muy chulos para hacer fotos. La idea era irnos cambiando de localización para tener fotos en varios paisajes, según me había dicho Marina ella también iba a traer distintos modelitos para irse cambiando de ropa.

Cuando llegué pude ver su Golf blanco ya aparcado y allí estaba mi cuñada sola, esperándome sentada en una de las mesas del merendero.

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