FRAN REL

Dani dejó su mochila en la cama junto a la maleta, ya estaba en su habitación, en su pequeño estudio. Se habían acabado las vacaciones de Navidad y había vuelto a la ciudad para reanudar las clases en la universidad.

Habían sido unas Navidades deprimentes. Su novia había roto con él. No le había pillado totalmente desprevenido porque se veía venir que las cosas no estaban bien entre ellos, pero pensaba que lo podía arreglar durante sus vacaciones, pero la distancia había hecho mella en su relación y su novia había conocido a otro y, bueno, la historia de siempre…

La vuelta a la universidad era un descanso, llevaba dos semanas sin parar de pensar en su novia, bueno, su exnovia… ahora podía concentrarse en los estudios y olvidarla, difícil pero lo tenía que hacer. Su ex había sido su primera novia, primera y única, su amor de adolescencia y la única mujer con la que se había acostado hasta ese momento porque él le había sido totalmente fiel durante los casi cuatro años que habían estado juntos, desde los 16.

Pero tocaba olvidar, habría otras chicas pero primero tenía que concentrarse en el siguiente trimestre de la universidad. Era su segundo año y todo el mundo le había dicho que el difícil era el primero, pero a él le estaba costando más este segundo.

Dani deshizo la maleta y se fue a la ducha. Vivía en un pequeño estudio de una sola habitación pero con un cuarto de baño. El estudio era el resultado de juntar dos habitaciones de un piso remodelado así que era algo más grande que un estudio normalito, tenía cama, escritorio, sillón, armarios, pequeña cocina americana… más que suficiente para él. Los dueños del estudio eran sus tíos, bueno, su tío y su pareja ya que no estaban casados, aunque él la llamaba tía. Su tío había comprado el piso de al lado del suyo para juntarlos y había dejado el estudio para alquilarlo a estudiantes. El estudio era totalmente independiente del resto de la casa, con su puerta al exterior, no tenía que darles cuentas a sus tíos, pero casi todos los días desayunaba, almorzaba y cenaba con ellos ya que el estudio también tenía una puerta interior que estaba sin echar la llave por ser familia, pero sus tíos y sobrinos nunca entraban en el estudio sin llamar antes así que era como vivir solo pero con las ventajas de comer siempre con compañía familiar y no tener que preocuparse por la comida.

Dani se desvistió y se fue a la ducha. Al salir, se miró al espejo. Sabía que no era feo y que tenía un buen cuerpo, atlético y algo musculoso. Era alto, más de 1,80, moreno y, mirándose al espejo, veía que no le sobraba casi nada de grasa y que se le marcaban algunos músculos. Tenía que volver a hacer más abdominales, estaba perdiendo en esa zona uno de sus orgullos, sus abdominales marcados, demasiado tiempo sentado empollando. Miró más abajo, a su orgullo principal, su polla, con sus cerca de 20 cm y con un grosor aceptable, no esas pollas largas pero delgadas. No era una polla excepcional pero le gustaba, estaba orgulloso de que la genética le hubiera recompensado con ella. Pero ahora estaba decaída, desde la ruptura con su ex, no había tenido ganas de nada, ni de una mala paja, quizás esa noche… pero entonces empezó a recordar lo mucho que a su ex le gustaba chupársela, lo bien que lo hacía, como le gustaba follar… y se volvió a deprimir, no entendía como había roto con él, eran la pareja perfecta, ella guapa y con cuerpazo, y él le no le iba mucho por detrás… tenía que olvidarla.

Se fue a la habitación para vestirse. Miró el reloj, ya mismo la hora de cenar, tenía que ir a ver a sus tíos, no les había saludado aún. Ya había anochecido y tenía las persianas casi bajadas, pero no había encendido las luces, solo las del cuarto de baño, así que se sorprendió cuando de repente se iluminaron las ventanas. Estas ventanas daban a un ojo de patio y miró a través de una rendija, con algo de curiosidad. La casa de enfrente era un piso de alquiler para estudiantes pero esa habitación había estado vacía antes de las navidades.

Miró y vio a dos chicas hablando. A una la reconoció, la novia de uno de sus compañeros de clase, una chica ni guapa ni fea, de tetas normal y con un cuerpo atractivo, una bonita figura. La otra chica es la que le llamó mucho la atención, una rubita muy sonriente y guapa, con un buen par. Al lado de la otra chica parecía bajita y más delgada pero no podía verle el culo y las piernas, se las tapaba la ventana. Por lo que parecía, la rubita era nueva y la otra le estaba enseñando la habitación y ayudándola a meter las maletas. Las dos hablaban y reían. Se fueron a otra habitación y Dani las perdió de vista, así que siguió vistiéndose y luego se fue a ver a sus tíos.

Charló y cenó con ellos. Su tío era divorciado y sin hijos, rondando los 50 años. Era alto como Dani pero hacía tres veces él, es decir, estaba bastante gordo. Su pareja tenía algunos años menos y también era divorciada, con dos hijos pequeños, sus «sobrinos». Sus tíos llevaban juntos 3 o 4 años y Dani se llevaba genial con ellos, su tío era un personaje peculiar, un poco sinvergüenza según su padre, y su tía era muy simpática, Dani estaba a gusto con ellos y sus sobrinos no eran unos niños pesados, se llevaban bien. Al par de horas, Dani se despidió de ellos, al día siguiente tenía clases y se quería acostar ya.

Al volver a su estudio, se fijó que seguía entrando luz por las ventanas, seguían encendidas las luces de la casa de enfrente. No encendió las luces y miró de nuevo por una rendija. En efecto, estaba la rubita con las luces encendidas y sin echar las persianas. Estaba metiendo ropa en un armario, deshaciendo las maletas. La miró un rato, estaba realmente buena ¿Qué edad tendría? no parecía estudiante ¿25 años? ¿30 años? era muy malo calculando la edad de una chica, pero más de 20 seguro.

Luego Dani se metió en su cuarto de baño, se limpió los dientes y se desvistió para ponerse el pijama. Entonces volvió a mirar por la rendija y se quedó boquiabierto, la rubita se estaba desnudando. Vio como se quitaba la parte de arriba y luego el pantalón, quedándose en ropa interior, aunque él solo veía su sujetador. La chica parecía estar buscando algo pero luego, se quitó el sujetador, quedándose en tetas:
– Joder, que tetas tiene!!!

Dani no pudo reprimirse al verlas… entonces se fijó más, eran tetas operadas, no excesivamente grandes pero muy redondeadas, no eran naturales aunque eran geniales. Además se fijó que a la chica se le marcaban músculos, esta chica hacía mucho deporte, no tenía ni un gramo de grasa. Dani se moría por verle el culo pero la ventana se lo impedía, se tenía que contentar con su torso, que no era poco. Entonces la chica desapareció de su vista, había salido del plano de la ventana, pero al poco volvió con un cepillo de dientes y se puso a limpiarse los dientes frente a la ventana, mirando a través de ella sin cubrirse. Dani se asustó, parecía que lo miraba directamente. La distancia entre las dos ventanas sería de 3-4 metros. Dani miró a su alrededor, estaba todo apagado, era imposible que le viera.

La chica siguió mirando, limpiándose los dientes. Dani se dio cuenta que llevaba un rato empalmado. De repente la chica echó mano a su persiana y tiró de ella, pero no pasó nada. La chica lo intentó varias veces, no se bajaba. Dani dio gracias por su suerte. La chica miró a su alrededor y se fue para volver al poco con una silla que puso en la ventana, subiéndose a ella para mirar la persiana, dándole la oportunidad a Dani de disfrutar de sus piernas y culo, ya que solo llevaba un pequeño tanga blanco. Dani flipaba, tenía unas piernas delgadas pero muy moldeadas, y un culito pequeño pero muy redondo. La chica, aún subida en la silla, tiraba de la persiana pero no conseguía bajarla. Se giró mirando por la habitación, enseñándole a Dani un primer plano de su culo. Menudo espectáculo le estaba dando sin ella saberlo.

Dani no aguantó más y se puso a pajearse. La chica estuvo unos segundos más intentando hacer algo con la persiana pero al final desistió. Se llevó la silla pero al poco llegó, mirando otra vez a su ventana pero sin taparse. Entonces cogió su móvil y se puso a hablar con alguien. Claramente le estaba preguntando a alguien por la persiana, porque miraba arriba y hacía gestos. Y mientras ella hablaba, Dani no apartaba la vista y se pajeaba más fuerte. Entonces ella colgó y se puso a cepillarse el pelo delante de un espejo, quedándose de perfil a él. Al poco, ella cogió un bote y empezó a ponerse crema en la cara y en el cuerpo. Y cuando llegó a sus tetas y empezó a untarse la crema, cogiéndose y apretando sus tetas, Dani no pudo aguantar más y terminó corriéndose, un corridón mirando a esa belleza.

Al poco la chica apagó las luces. Dani estaba aún impactado, por la visión y por el corridón. Miró hacia abajo y vio su corrida sobre la mesa, había salido muchísima leche y ensuciado todo. Se sintió culpable por haber sido tan voyeur y se puso a limpiar. Pero al acostarse se volvió a acordar de su vecina, pensó que tenía que conocerla mientras caía en un sueño profundo, tras días sin conseguir dormir bien por su ex…

***

No soy madrugador, más bien trasnochador. Me había organizado las clases para que la primera fuera a las 12 aunque eso significaba tener clases hasta las 7 de la tarde, pero prefería eso a madrugar. Me levanté descansado como hacía días que no lo hacía, no me había despertado en toda la noche. La paja y la emoción de la noche anterior me había resultado un sedante genial.

Me metí en la ducha y mientras me enjabonaba, pensé en la chica, la nueva vecina. Con esas tetas operadas y ese cuerpo escultural, no tenía ninguna pinta de estudiante, eso estaba claro. Además, seguro que tenía más de 25 años ¿no? o quizás no… no sabía que pensar mientras recordaba perfectamente su cara, tetas, piernas y culo. Sin darme cuenta, me había empezado a pajear y no tardé nada en correrme, esparciendo toda mi leche en la ducha.

Me vestí de buen humor. No me atreví a levantar la persiana y miré por una rendija. La cortina estaba descorrida y la persiana arriba pero no se veía nada del interior, seguramente la chica ya se había levantado. Fui a la cocina de mis tíos, como todos los días. Eran las 10 y mi tía ya estaba allí, esperándome. Teníamos una rutina, ella llevaba a los niños al colegio y al volver compraba pan para desayunar los dos juntos. Mi tío se iba al trabajo temprano así que era un rato donde los dos estábamos solos y ella aprovechaba para sonsacarme de todo jeje. Marisa (mi tía) y yo teníamos muy buena relación, era una mujer abierta y curiosa. Pronto comenzó a preguntarme por mi ex y mi ruptura. Me volvió la depre, la había olvidado por unas horas. Ella me escuchaba mientras yo intentaba parecer duro pero a ella no la engañaba. Me escuchaba e intentaba consolar, pero no como otra gente que me decía «hay muchas, ya encontrarás a otras mejores» o cosas similares, ella sabía que lo estaba pasando mal.

Después de casi una hora confesándole mis tristezas, le pregunté sobre el piso de alquiler. Mi tía es bastante maruja en cuanto a hablar con las vecinas y saber muchos chismorreos, pero no sabía nada de una nueva inquilina, solo que tenían una habitación libre. No quise decirle nada, me daba vergüenza mi actitud mirona de la noche anterior.

Terminamos de limpiar y salimos juntos, como siempre. Yo me dirigía a la universidad y ella al gimnasio, era nuestra rutina. Mi tía era administrativa de una empresa pero hacía un año había cerrado la empresa y, siendo madre y con su edad, le estaba costando mucho encontrar empleo así que estaba de ama de casa y aprovechaba para ir al gimnasio por las mañanas ya que por las tardes estaba con los niños que eran de parejas anteriores, cada niño de una pareja distinta.

En la universidad me reencontré con mis compañeros y amigos. Había un par de chicas que me gustaban pero nunca había intentado nada, yo era de esos novios totalmente fieles. Pero ahora las miraba de otra forma y me preguntaba si tendrían pareja o no. Busqué a mi compañero cuya novia es la compañera de piso de la rubita de la noche anterior, pero no lo vi… tenía que hablar con su novia para preguntarle por la rubia, pero ese día no tuve suerte.

Esa noche, al llegar a casa, lo primero que hice fue mirar a la ventana vecina, nada, a oscuras. Me fui con mis tíos. Al volver lo mismo, oscuridad, la chica no estaba o estaba durmiendo. Me puse a estudiar, pero cada dos por tres giraba la cabeza para mirar la ventana. Al final moví el escritorio y lo puse frente a la ventana. Me sentí un acosador, pendiente de la chica, pero no podía evitarlo. A las 2 de la noche me acosté sin haber visto movimiento.

Al día siguiente, la misma rutina de siempre, pero ahora incorporé lo de mirar por la ventana. Pasaron días, sabía que la chica estaba porque notaba diferencias en las cortinas, a veces abiertas, a veces echadas… pero no la pillaba nunca. Noté que me estaba obsesionando, necesitaba salir y salir con chicas. Otra cosa que añadí a mi rutina fueron las pajas pensando en la chica, al menos dos al día.

Tres noches después, la volví a ver, pero esta vez tenía las cortinas echadas, solo veía su silueta pero claramente era ella. Me alegró un montón, empezaba a pensar que lo mismo solo había sido una visita de alguna amiga o algo. Pensaba en como podía conocerla y presentarme aunque me parecía demasiado guapa para mí, esa chica tendría tíos a montones.

Y llegó el viernes y salí con los amigos. Tenía ganas de salir con amigas pero fue una noche solo de tíos. Me lo pasé bien pero no ligamos nada, ni intentarlo, fue salir a beber y reírnos. Llegué a casa borracho pero no se me olvidó mirar por la ventana, pero nada, oscuridad. Me tumbé sin desvestirme, a dormir la borrachera.

Al día siguiente tenía una resacón de los grandes, no estaba muy acostumbrado a beber. Mis tíos se reían, sabía que tenía resaca, y mi tío me daba caña. Ese sábado dejaron a los niños con los padres de ella y salieron. De vez en cuando hacían eso, lo llamaban «nuestra noche de pareja», estaba claro que era cuando mi tío mojaba. Por mi parte, esa noche quería salir pero en otro plan a la noche anterior, es decir, salir de «caza». Me preparé y acicalé con esmero. Entonces, cuando iba a salir, vi luz por la ventana y miré por la rendija. Ahí estaba mi vecina, con la ventana sin cortinas, la luz encendida y ella solo con una toalla. Me quedé mirando embobado, mientras ella paseaba por la habitación haciendo cosas. Entonces, de repente, se quitó la toalla, quedándose desnuda aunque yo solo podía ver sus tetas perfectas.

La chica se maquilló y peinó delante de su espejo, dándome el perfil y luego vi como sacaba cosas de su armario y cajones. Vi claramente como sacaba un tanga negro y se lo ponía, y luego se probó varias cosas, una falda, una camiseta sin sujetador, una camisa, luego se puso sujetador y se probó un par más de cosas, para acabar con una camiseta ajustada y escotada. Todo había sido muy sexy, la chica era sexy y cualquier cosa que hacía me parecía sexy jeje. Acabó de arreglarse y se fue poniéndose una chaquetita y apagando la luz, estaba claro que salía de marcha.

Entonces se me ocurrió que podía cruzarme con ella y presentarme. Salí corriendo y bajé al portal, pero la vi entrando en un coche, había sido lento.

Me fui mal humorado y fue una mala noche, no me comí una rosca, volviendo a casa a las 3 de la noche, cabreado y pensando lo injusto que era el mundo.

Me desvestí, me aseé y me acosté, mirando al techo, solo y con ganas de follar pero sin pareja, quejándome de mi situación. Entonces, de repente, se iluminó la ventana. Me incorporé y miré. Me sorprendí al ver a otra chica que no conocía, rubia de bote tetona. No veía a mi vecina. Al poco llegó con un par de vasos. Las dos se pusieron a beber y a reír, y a los dos minutos, se estaban besando!!! mi vecina era lesbiana!!! me entró un morbo enorme pero también una decepción aún mayor.

Me quedé mirando fijamente. Las dos chicas se estaban dando un morreo tremendo, sin parar de acariciarse. Pronto mi vecina le quitó la camiseta y el sujetador a la otra chica para comerle las tetas. Claramente no era su primera vez. Luego, la llevó a la cama y ahí ya no vi nada, no tenía visión de la cama. Me quedé mirando un buen rato, 20 minutos o más pero no volvieron a aparecer y al final apagaron las luces, supuse que habían acabado de follar.

Me tumbé en la cama, estaba excitado pero esos 20 minutos esperando me había rebajado bastante la excitación. Así que lesbiana… que lástima, con lo que me gustaba… No conseguía dormir y encima me entró hambre así que pensé en tomarme algo. Me fui a la cocina de mis tíos. Y al llegar, de repente escuché unos fuertes gemidos y voces. Me quedé de piedra, mis tíos estaban follando. Escuchaba claramente los gemidos de mi tía y murmullos de mi tío.

La curiosidad me pudo y me acerqué a su dormitorio. Tenían la puerta abierta y entonces escuché a mi tío «venga, zorra, fóllame, mueve ese culo» y ella «sí, sí, ahhhh, así, así». Se me puso dura de repente porque el tono de ella era muy sensual. Mi tío hablaba mucho, insultándola y diciéndole guarradas y ella solo gemía y afirmaba a todo.

Me quedé parado escuchándolos y entonces me atreví y miré rápidamente. Estaba todo oscuro pero se veía claramente sus siluetas, él tumbado con su enorme barriga y ella encima, cabalgándolo. Me aparté, nunca había pensado en mi tía de forma sexual, era «vieja» para mí, pero su silueta y como se movía me habían puesto como una moto. Me aparté rápidamente. Y entonces, escuché como ella decía «la quiero en el culo, fóllame el culo». Me quedé de nuevo de piedra, que fuerte. Él le dijo «que zorra eres, como te gusta que te folle el culo» y ella gimiendo más fuerte y diciendo «sí, sí, por favor». Entonces él le dio una palmada y pararon. Escuché ruido y algo que se abría, un cajón. Y más ruido de ellos moviéndose. Entonces, escuché un «diossssss, que polla tienes, me vas a romper el culo» y él riéndose y llamándola zorra. Me volví a asomar, ahora estaban en la postura del perrito y supuse que haciendo sexo anal.

El ruido de folleteo, palmadas, gritos era cada vez más intenso. Entonces ella dijo «me corroooooo» y se pusieron los dos a gritar. Me fui rápidamente, menudo espectáculo porno de los dos, no cabía en mi asombro.

Me acosté temblando y me hice una paja escuchando en mi mente a mi tía. Vaya noche de sorpresas entre mi vecina y mi tía.

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