SERGIO CANEVA

Chirria la pava al fuego mientras despunta la aurora,

el mate que enamora hace su entrada triunfal

y besando va la boca de los que ansiosos esperan,

un día de pesca certera, que nunca habrán olvidar.

El San Javier se desvela por quien invade sus aguas,

por quien sus venas recorre buscando un pique fugaz…

una corrida soñada que al alma deja extasiada,

y la oportuna fijada ¡que al pique lo hará brillar!

Tiene la pesca los dones…  de viva naturaleza,

que nos brinda la belleza en su fauna hecha canción,

en el croar de las ranas, aves que buscan sustento,

y biguás que entre lamentos buscan llamar la atención.

Las bandadas de crestones y siriris con su vuelo

dejan su estela en cielo entre nubes de algodón,

y en un árbol corroído caranchos arman su nido,

el mismo que de atalaya sirve al Martin pescador.

En las islas las cigüeñas muy ufanas se menean,

son el carpincho y la nutria parte de la vecindad,

y un enjambre de mosquitos al pescador lo atosiga,

que entre piques de amarillos los debe de tolerar.

Forman parte del paisaje, ranchos y hasta un colectivo,

lagunas que hoy crecidas intimidan al cruzar,

y en serpenteantes remansos, el guía ancla la lancha,

para que en sus correntadas las cañas puedan pescar

Muere la tarde en Helvecia la noche se despereza,

se retorna de la pesca, entre risas de amistad,

fueron los sueños plasmados por los frutos cosechados,

será un fogón bien regado quien invite a disfrutar.

www.sercan455.wordpress.com

Un comentario sobre “Aroma de pesca

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