KERANOS

I: Niña…
E: ¿Qué pasa?
I: No quiero que te enfades por irnos con Ángela…
E: Ya, no pasa nada.
I: Oye, te oigo fatal…
E: Es que estamos en la playa y hace un poco de aire.
I: ¡Anda! Como te cuidan… jajajaja.
E: Mejor de lo que quiero, jajaja.
I: ¿Ves? Es que no sé por qué te pones celosa, si Javi te quiere como a nadie.
E: Sí, soy tonta.
J: A ti también ya te vale, pasar así de nosotros… jajaja.
I: Nooooo, es que se presentó la ocasión…
J: Ya, ya… Te vamos a tener que castigar…
I: Huy… Me gusta eso…
J: Ya veremos… jajaja.
I: Vale, vale, jajaja. Os dejo que os divirtáis parejita…

Después de colgar Elena y yo seguimos hablando.

-Qué cabrona es… jajajaja.
-Cómo le va la marcha…
-¿Va en serio lo de castigarla?
-No sé, lo he dicho por decir, ¿por?
-Porque se me está ocurriendo algo…
-Uff, me encanta cuando te pones así, Elena.

Elena me sonrió girando su cabeza, por lo que me la empecé a comer a besos. Parecía otra Elena a la de la noche anterior, estaba muy animada. A la hora de comer fuimos a un chiringuito que había cerca, echando un rato para después volver a las toallas.

-¿Te ha molestado?
-¿El qué?
-Qué le dijera a Irene como estaba antes de decírtelo a ti.
-Qué va, sois amigas y entiendo que haya temas que necesites hablar con ella.

Elena sonrió y nos tumbamos de nuevo, pasando el resto de la tarde tranquilamente hasta que empezó a atardecer, recogiendo todo para volver a casa.

De camino a casa nos paramos a cenar en un bar, volviendo después a montarnos en el coche. La miré y estaba con los ojos entornados.

-¿Estás cansada?
-Un poquito.
-¿Quieres que me quede a dormir?
-Siiiii, voy a preguntarle a mi hermana si está mi madre en casa o algo.

-Vale.
-Dice que no está, así que te quedas conmigo.
-Bien.

Llegamos a su casa, entrando al salón donde estaba Noelia.

N: ¿De dónde venís?
E: De la playa.
N: ¿En serio? Qué suerte…
E: Deberías salir un poco para distraerte tú también.
N: Ya, no todas tenemos la suerte que tienes tú.
E: Joder, tampoco hace falta que tengas novio para salir.
N: Ya, ya.
J: Aun así, eres muy espabilada, seguro que no tienes tanto problema para encontrar a alguien.

Noelia me miró entornando un poco los ojos.

E: Bueno, vamos a la ducha, que con la sal y la crema…
J: Venga, va.

Elena y yo fuimos a la ducha, cerrando la puerta y desnudándonos para meternos y ducharnos. Mientras lo hacíamos nos empezamos a besar y a acariciarnos y entre una cosa y otra me empezó a pajear suavemente. Yo le tocaba el coño mientras ella me miraba con ojitos, entonces ella se puso de rodillas para empezar a comérmela, primero de manera suave, aumentando el ritmo hasta llegar a metérsela entera en la boca.

-Elena, me encanta como me la comes…

Elena abrió sus ojos, mirando hacia arriba y guiñándome un ojo. Me gustó tanto eso que le cogí la cabeza y le empecé a follar la boca suavemente, hasta que empecé a aumentar el ritmo, provocando que hiciera sonidos guturales y de atragantarse. Elena hizo fuerza con sus manos para despegarse de mí.

-Para, que estamos habiendo mucho ruido…
-Joder, es que estoy muy cachondo…

Elena se levantó para besarme y ponerse de espaldas a mí, poniendo su culo en pompa. Le empecé a acariciar la raja con la polla y se la metí a los pocos segundos, estaba muy cachondo por lo que la empecé a follar a buen ritmo, empezando ella a gemir con más intensidad, aunque se reprimía para no hacer ruido. A mí no me importaba el ruido de lo cachondo que estaba, por lo que empecé a follarla cada vez más fuerte, empezando a hacer ruido por el choque de nuestros cuerpos, empujándome Elena inmediatamente.

-Javiiiii, no hagas ruido… (dijo susurrando).
-Elena, estoy muy cachondo, quiero follarte bien…
-A ver, métemela así…

Se puso mirándome, apoyada contra la pared, dando un respingo por lo fría que estaba. Le empecé a acariciar la raja de nuevo, empezándosela a meter mientras ella suspiraba. Le cogí las piernas, pasándolas por debajo de mis brazos, levantándola para ponerla a mi altura, empezando a follarla a buen ritmo mientras ella me miraba con cara de placer. Me abrazó fuertemente con sus brazos a los pocos minutos, gimiendo en mi oreja.

-Así, así mi amor… Me voy a correr…
-Sí, yo también…
-Ay, Javi…

Empezó a temblar fuertemente mientras apretaba su cara contra mi hombro. Al notar como se corría, respirando entrecortadamente, me empecé a correr yo también dentro de ella, quedándome quieto cuando acabé, esperando a que se recuperara ella. Una vez lo hizo, me cogió la cara con sus manos para besarme. Después la dejé de pie, terminando de lavarnos, saliendo de la ducha cuando acabamos. Me percaté de que la puerta estaba entornada, casi cerrada, oliéndome porqué estaba así. Cuando acabamos, fuimos a su habitación, poniéndose ella un pijama y quedándome yo en boxers. Caímos dormidos inmediatamente, con Elena sobre mi hombro, pasando si brazo por mis caderas. Me desperté de madrugada, yendo al baño para desahogar la vejiga, volviendo después con Elena. A los pocos segundos oí un ruido, notando como alguien se acercaba a la habitación. Abrió la puerta, entró y se tumbó en la cama junto a Elena. Yo estaba en shock, haciéndome el dormido, hasta que se despertó Elena.

E: Noelia, ¿qué haces aquí…? (dijo dándose la vuelta para mirarla, dando la luz de la mesita).
J: Joder, que susto.
N: Elena, estoy triste…
E: ¿Qué te pasa?
N: El chico ese que me gusta no me hace caso y encima se está riendo de mí.
E: Bueno, no pasa nada, ya verás como podemos arreglarlo… (dijo abrazándola)

Miré a Noelia de malas maneras, devolviéndole ella la misma mirada, pellizcándome con rabia en el costado. Después se abrazó a su hermana, poniéndome yo de lado, dándole la espalda a ambas. Noelia le preguntó que si se podía quedar, diciendo Elena que sí, por lo que apagó la luz de la mesita para volver a dormir. Me dormí, despertándome cuando Noelia se fue para ir a clase. Estaba en la misma postura y oí que empezaron a hablar bajito.

-Elena, es tarde, el autobús se va ya.
-Espera, le digo a Javi que te acerque.

Elena me empezó a llamar, zarandeándome ligeramente con la mano, pero me hice el dormido, no la quería llevar y menos yendo los dos solos en el coche. Elena, al verme profundamente dormido sin responder, se levantó para coger mi coche y acercarla. Cuando se fueron me quedé pensando, estaba muy enfadado. Cuando Elena volvió se tumbó de nuevo a mi lado para volver a dormir, abrazándome y echándose sobre mi pecho. Lo normal es que me hubiera agradado, pero al dormir abrazada a Noelia, se le pegó su olor y estaba muy enfadado. Después de dormir unas horas más, se despertó con ganas de guerra, pero aún seguía enfadado y tenía el olor de Noelia pegado, por lo que me negué, diciendo que estaba cansado y no me apetecía. Nos levantamos para desayunar, estando yo bastante callado.

-Voy a ayudar a mi hermana. No quiero que le hagan daño.
-Elena, no hagas nada.
-¿Por qué?
-Porque son niñerías. Se ha encaprichado y ahora está así. En dos días se le pasa, ya verás.
-Es que me parece bien que no le dé bola, pero que se ría de ella pues no.
-Eso es lo que dice ella.
-¿Y por qué iba a mentirme?
-No me refiero a eso, digo que esa es su interpretación, lo mismo él no está haciendo nada y como no le hace caso, pues ella lo ve así.
-Pues yo creo a mi hermana, hay tíos que son muy cabrones…

Y hay tías que son muy zorras… (pensé)

Me quedé en silencio, pero ella me volvió a sacar el tema.

-Es que no me parece justo.
-Yo ya te he dicho mi opinión, haz lo que quieras.
-Javi, pero no te enfades…
-No, no me enfado…
-Anda, ven aquí…

Se acercó para besarme, acariciándome el paquete, pero le quité la mano.

-¿Qué te pasa mi amor?
-Nada, estoy cansado y me duele la cabeza, creo que ayer me dio demasiado el sol.
-Bueno, no pasa nada. Ya verás como descansando un poco se te pasa.
-Seguro.

Después de desayunar, nos despedimos con un beso y un abrazo. Me monté en el coche, bastante disgustado, no solo por lo que pasó con Noelia, también por ponerme así con Elena por su culpa. Antes de arrancar el coche le escribí a Noelia.

-¿De qué vas?
-Te jodes.
-¿Y el trato?
-El trato me lo paso por el coño.

Le pegué un puñetazo al asiento de al lado de la rabia que tenía. Estaba realmente enfadado, sentía que una niñata de 17 años me tenía cogido por los huevos. Empecé a conducir de vuelta a casa cagándome en dios, en la virgen y en todos los santos. Llegué a casa y me puse a trabajar para distraerme y no pensar en eso y funcionó. Lo malo es que en el rato en el que descansaba después de comer le volví a empezar a darle vueltas. Entonces se me vino a la cabeza lo que pasó el sábado cuando llegamos a casa de Elena, la manera en la que María hablaba, por lo que le escribí para preguntarle.

-Hey María, el sábado te noté muy contenta, ¿tiene que ver con Noelia?
-Joder, no se te escapa una, jajaja.
-Bueno, era fácil de deducir sabiendo que te gusta.
-Pues sí, es por eso.
-No me digas qué…
-Me empecé a insinuar y tal. Ella me dijo que no estaba segura de si también le gustaban las mujeres, pero que estaba muy a gusto conmigo.
-¿Y bien?
-Pues hemos quedado en ir viendo lo que pasa poco a poco.
-¿Pero sois pareja?
-No, no. Bueno, no sé…
-¿Cómo que no lo sabes?
-No sé, es complicado… Estamos viendo qué pasa, pero hemos quedado en no vernos con más gente hasta que aclaremos lo que hay. Así que puedes estar tranquilo, no te va a molestar hasta que aclaremos lo nuestro.
-Joder, te gusta, ¿eh?
-Sí, me gusta mucho.
-Ya sabes cómo está conmigo. ¿Te molestaría si sigue intentando algo?
-Pues sí. Pero más aun habiendo quedado en lo que hemos quedado.
-Me cuesta creer que Noelia no se vea con nadie más, sabiendo cómo es…
-Hemos quedado en eso porque estamos probando poco a poco, yo le toco a ella, ella a mí y yo se lo como. Ella no se atreve aún…
-No hace falta que me cuentes cosas tan íntimas.
-Javi, te hemos visto follando y ya hemos hablado antes, creo que hay confianza. Además, me sentí un poco mal cuando hicimos eso y me caes bien. Me gusta tener con quien hablar de esto.
-¿No hablas de esto con nadie más?
-Bueno, ten en cuenta que la demás gente con la que me junto tiene mi edad y hay mucho capullo y zorra que se ríe a las espaldas y ya sabes cómo van las cosas en los pueblos, que se dice una cosa y se acaba enterando todo el mundo y se deforman las cosas. Sólo hablaba de esto con Noelia y ahora estamos así.
-Vaya, me alegro que confíes en mi de esta manera.
-Oye, siento todo lo que he hecho siguiéndole el rollo a Noelia para perjudicarte, no quería, pero es que Noelia me gusta mucho y no quería que me dejara de lado –dijo después de poner un emoticono de cara sonriente.
-No te preocupes, sé que eres buena gente. Si ya con lo de acercarte a hablar advirtiéndome que tuviera cuidado dijo mucho de cómo eres.
-Gracias.
-Pues a ver si tienes suerte y os sale bien la cosa.
-¡Gracias! Oye, no le digas nada a Noelia de que hemos hablado, no quiero que se asuste o se vea presionada.
-Tranquila, no te preocupes por eso.
-Muchas gracias.

Se me presentó una ocasión que no dudé en aprovechar en ningún momento. La putada era que María era muy buena chica y no quería que sufriera, pero evidentemente me importaba más mi relación con Elena, por lo que sólo me quedaba que Noelia se volviera a ver con un chico para tener una prueba y amenazarla con contarle a María lo que pasaba. Solo necesitaba esa prueba, porque obviamente no me iba a creer así tan fácil, o al menos yo contaba con eso. Empecé a pensar cómo obtener la prueba, cosa que no veía para nada fácil. Ojalá haber sabido eso el sábado y haber podido hacer algo para coger la prueba ahí. Me puse de nuevo a trabajar hasta la noche, poniéndome a pensar después de cenar en un plan, pero Elena me llamó para ver cómo estaba. Mi estado de ánimo había cambiado, estando ya relajado al tener algo claro para poder frenar a Noelia y que nos dejara de una vez en paz. Elena me notó más animado y empezamos a hablar un poco, quedando en vernos entre semana para tomarnos una cerveza con nuestros amigos. Cuando terminé de hablar con Elena seguí pensando en cómo conseguir esa prueba, llegando a la conclusión de que tenía que presentarme en su casa sin que ella lo esperara, sabiendo que Elena y yo no íbamos a estar ahí. Pensé en hacerlo ese jueves cuando fuéramos a tomarnos una cerveza, aunque no tenía ni idea de cómo hacerlo.

Los siguientes días los pasé con la rutina de trabajo y hablando con Elena, ansioso de que llegara el jueves para verme con ella e intentar llevar a cabo el plan. Finalmente llegó el jueves. Fui a casa de Elena, yendo un poco antes de la cuenta para intentar algo. Cuando llegué, Elena me recibió con un gran beso, haciéndome pasar al salón, donde estaba Noelia, quien no me miró muy bien. Evidentemente iba a seguir picándome.

N: Elena, ¿qué puedo hacer con el chico que me gusta?
E: No sé Noelia, ¿qué es lo que pasa?
N: Pues que sabe que me gusta, pasa de mí y no para de restregarme lo bien que está con su novia.
E: ¿En serio te lo restriega?
N: Sí.

Elena me miró, pero yo estaba viendo la tele sin hacer caso a la conversación.

E: No sé, muéstrale lo que se pierde al no estar contigo.
N: Me gusta eso. Creo que ya sé lo que voy a hacer.
E: Vale, a ver si tienes suerte.
N: Oye, os vais ahora, ¿no?
E: Sí, ¿por?
N: Nada, es que me voy a poner a estudiar un poco y necesito silencio.
E: Ah, sí. Ahora nos vamos a tomarnos algo.
N: Vale.

Entonces Noelia se fue a su habitación, yéndonos después nosotros, dejándome «olvidado» el móvil en el sofá. Llegamos al bar, encontrándonos con los demás para echar el rato juntos, pasándolo bien. Irene estaba muy pegada a Elena, que aún se sentía mal por el plantón que nos dieron por irse con Ángela, pero ambas estaban de buen rollo, con mucha confianza. Entonces fue cuando pensé en llevar a cabo el plan.

-Elena, me he dejado el móvil en tu casa.
-¿Sí?
-Sí, lo estaba mirando, lo he dejado en el sofá y ya no lo tengo encima.
-Vale, ahora vamos a por él.
-Es que tengo que ver si me han pasado al correo una cosa del trabajo.
-Vale, pues vamos ya.
-No hace falta que vengas, lo estás pasado bien. Dame las llaves y vengo en nada.
-Vale.

Elena me dio las llaves de su casa y me monté en el coche para salir hasta su casa. Estaba flipando porque hubiera colado esa excusa tan mala. Llegué y aparqué cerca, abriendo la puerta despacio para no hacer ruido. Estaba oscuro, por lo que fui con cuidado para no hacer ningún ruido. Llegué al salón y cogí el móvil, yendo después por el pasillo, oyendo gemidos. Todo estaba yendo bien, aunque estaba bastante nervioso. Empecé a grabar el sonido, con bastantes gemidos de Noelia, aunque no oía al chico, aunque si sabía que era un chico porque Noelia empezaba a gritar:

-¡Sí, así cabrón! ¡Me encanta tu polla! ¡Fóllame más fuerte!

Después de eso se oyó como se corría con un fuerte grito, oyéndose también un grito del chico. En cuanto se quedaron en silencio, salí de ahí, montándome en el coche y volviendo al bar. Tenía el corazón que se me iba a salir por la boca de lo nervioso que estaba y también la tenía morcillona por oír como Noelia follaba, estando un poco excitado mientras la oía. Cuando llegué al bar, aparqué cerca para coger el móvil y oír la grabación. Se oía bastante bien, pudiéndose reconocer la voz de Noelia en sus gritos. Estaba muy contento, aunque aún nervioso, por lo que esperé un poco para tranquilizarme. Entré al bar y me senté junto a Elena, quien me preguntó si todo iba bien, respondiéndole yo que sí mientras le devolvía las llaves. Cuando acabamos, salimos del bar, viniendo Irene y Mario detrás de nosotros.

I: ¿Queréis veniros con nosotros?
E: No, estáis castigados.
I: Noooooo…
J: Esa es mi chica, jajaja.
M: Nos lo merecemos en realidad.
E: Pues sí, habéis sido malos…
I: Jo… (dijo haciendo pucheros).
E: El sábado vamos a quedar, pero nosotros mandamos.
I: Vale, vale. Me parece genial.
E: Eso espero… Porque si no… (hizo un gesto de pegarle).
J: Jajajaja.

Nos despedimos y nos montamos en el coche para ir a la casa de Elena.

-Joder Elena, me has puesto muy cachondo.
-¿Sí?
-Uff… ¿Qué tienes pensado para el sábado?
-Vamos a mi casa y te lo explico…
-Mmm… Es que está tu hermana…
-Pues a un descampado.
-Vamos.

Aparqué en un descampado en su pueblo, pasando a los asientos de atrás, empezando a hablar mientras nos comíamos la boca con mucha ansia.

-¿Quieres que te diga lo que vamos a hacer el sábado con ellos?
-Sí.
-Vamos a coger dos sillas y los vamos a atar desnudos, a Irene le vamos a poner la mordaza y vamos a follar tú y yo delante de ellos sin que puedan hacer nada.
-Uffffff…
-Me vas a follar mientras me apoyo en el cuerpo de Irene, estando mi cara muy cerquita de la suya, que note las embestidas.
-Joder…
-Quiero que se muera por tocarnos, pero no pueda, y que se mueran ambos por tocarse para darse placer a ellos mismos, pero tampoco puedan.
-Mmm… ¿Delante de Mario también?
-Sí.
-Pero te va a ver desnuda… ¿No te importa?
-Me da igual. Quiero que nos vean y no puedan hacer nada, que sufran.
-Joder, Elena…

Mientras hablábamos, nos fuimos desnudando, casi arrancándonos la ropa para empezar a follar. Escupió sobre mi polla, para esparcir la saliva con su mano, empezando a masturbarla. Inmediatamente se la metió en el coño soltando un profundo gemido. Empezó a cabalgarme a buen ritmo, cogiéndome la cara con sus manos para mirarme fijamente a los ojos.

-Javi, quiero que me revientes delante de ellos. Que vean lo que se pierden al irse con la otra…
-Claro, lo que tú quieras.
-Quiero que vean como me dominas, cogiéndome del cuello y azotándome fuerte.
-Sí… (decía con la voz entrecortada por su follada).
-Quiero que me hagas chorrear y que les salpique a los dos.
-Sí, mi vida.
-Y ahora quiero tu leche dentro de mí (dijo acelerando la follada).

Empezó a temblar entre gemidos altos, pero sin parar, siguiendo al mismo ritmo. Notaba que estaba a punto de correrme porque empezaba a notar escalofríos por la espalda y los brazos, entonces Elena empezó a gritar mientras se mojaba mucho, haciendo sonidos de chapoteo. Me puso el pubis empapado, cayendo todo su flujo por mis huevos y muslos, empezando a correrme mientras ella contraía fuertemente su coño, abrazándome con fuerza. Nos quedamos en silencio, abrazados, con su cabeza sobre mi pecho, con nuestra respiración agitada.

-Joder Elena, me encanta cuando te pones así…
-Mmm…
-Espera que cojo papel, que se te va a salir todo.

Cogí papel sin salir aún de ella y se sentó a mi lado, limpiándose. Nos quedamos sentados de lado, mirándonos sonriendo. Después nos empezamos a vestir, montándonos delante para dejarla en su casa. Cuando llegamos vi a Elena con brillo en los ojos, la notaba muy animada y contenta, sin parar de sonreír. Nos despedimos con un beso muy lento, quedando para el sábado. Después fui a mi casa, tumbándome en la cama. Eran cerca de las 12 de la noche, me puse a pensar en lo bien que me sentía, nada que ver con los últimos días entre las inseguridades de Elena, que parecía haberlas superado, aunque veía que Ángela no le caía bien y con el tema de Noelia, cosa que veía que por fin podría tener bajo control con el plan que pensé, pero entonces recibí un mensaje justo de Noelia.

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