AKUARIES

Al día siguiente me despertó tempranito para desayunar, cambiarnos y llevarme a no sé qué coño de montaña a pasear, ella se cambió primero y salió con un chándal muy bonito que le sentaba muy bien cómo no, yo me puse un pantalón corto de deporte con una camiseta y una sudadera por el fresco de la mañana.

Fuimos en su coche porque tenía un cuatro por cuatro y decía que así podríamos internarnos en la montaña para dejarlo más cerca del inicio de nuestra ruta, fuimos hablando todo el camino de las cosas bonitas que vería, ella estaba radiante de simpática. Nos metimos por un camino de montaña por donde no tardamos mucho en dejar el coche en un pequeño claro, bajamos, yo cogí una mochilita que llevaba agua y donde poder guardar la sudadera cuando entrara en calor, Laura dejó el maletero abierto, vi que se quitaba el chándal, se giró, la madre que la parió, debajo llevaba unas mallas de licra apretadas que le llegaban por debajo de las rodillas, arriba un top que le marcaba la dos tetas sin sujetador, con el fresquito de la mañana se le habían puesto unos pezones que parecían los cuernos de un toro Miura apuntándome, me senté en una roca mirándola cagándome para mis adentros en “toas” sus muelas.

YO: ¡Laura!

LAURA: ¿Qué pasa?

YO (nervioso): ¿Pero tú crees que me puedes provocar de esta manera mujer?

Se acercó con una sonrisa, cogiéndome la cabeza con dos brazos apretándomela en su barriga.

LAURA: Escúchame guapetón, ¿no me has visto las tetitas ya las veces que te ha dado la gana?, si el otro día sin ir más lejos me las comiste de arriba abajo, ahora te vas a sorprender por marcarlas un poquito.

YO: Bueno, eso de tetitas, no sé yo, y lo de comértelas ya sabes que estaba dormido.

LAURA: Ya, ya, mira, tú y yo sabemos dónde acabará todo esto, no tenemos otra salida, pero quiero que cuando sea haber conseguido que estés al menos un poquito enamorado de mí, mí objetivo es volverte a enamorar y que me quieras como lo hiciste en su momento, puede que lo consiga o no, pero voy a seguir a tú lado para cualquier cosa que quieras.

Me levantó la cabeza para que le mirara los ojos, yo la levantaba y la bajaba confirmándole que la había escuchado bien.

LAURA: ¿Me das un besito por favor?

YO: No tienes que pedirlo.

Sonrió y bajó su cabeza dándome un beso rápido en los labios.

LAURA: Y mira esto.

Me puso la cabeza mirando para adelante, los ojos me hacían chiribitas, se le marcaba toda la rajita del chirri en las mallas sin braguitas.

LAURA: Lo ves, ya te dije que verías el “madroño”.

YO: ¡Laura!

LAURA: Venga va, si has visto todo mi cuerpo desnudo, lo has chupado y lamido por dónde has querido, te lo has follado por dónde te ha dado la gana y ahora, ¿te vas a sonrojar por verme marcados en la licra los pezones y el chumino?, venga ya.

Me cogió de la mano y me levantó empujándome para que empezara a caminar muriéndose de risa, pasamos por un par de puentes por encima de unos riachuelos muy bonitos, en caminos estrechos se ponía ella delante y no podía quitarle la vista del culito que se le marcaba con las mallas, no sabía si volvería a estar enamorado de ella como lo estuve, pero que me estaba poniendo como una moto estaba claro, poco a poco se iba insinuando más y como ella decía acabaríamos follando, ella tenía ganas y yo más, la cosa era si lo haría enamorado o por puro placer de pegar un buen polvo.

Llegamos a un trozo del camino que teníamos que subir lo que parecía unos escalones de piedra, no era posible pasarlo de pie, lo hacíamos apoyando las manos y los pies en los escalones que eran muy altos subiendo a cuatro patas, Laura se puso delante y sacaba el culito, al estar a cuatro patas me dejaba ver la rajita del chichi como se movía cada vez que cambiaba de pie, la cabrona me estaba poniendo la polla morcillona, una risilla se le escapó cuando llegué arriba, me estaba esperando mirándome el paquete, me coloqué bien la polla disimulando lo que pude, seguimos caminando con ella y su sonrisilla, dimos unos cuantos pasos.

LAURA: ¿Puedo cogerte la mano para seguir paseando

YO: Creo que ya tienes la confianza para hacerlo sin preguntar.

Me miró contenta, me la agarró entrelazando sus dedos con los míos.

LAURA: Es que no quiero que pienses que tengo prisa y agobiarte, pero me encanta estar cerca de ti, ya lo sabes.

No le dije nada, seguimos paseando llegando a un pequeño lago con un salto de agua muy bonito, nos sentamos en una piedra plana mirando la cascada, me cogió una mano con las dos suyas poniéndoselas delante de la boca dándome un beso en la mano.

YO: Que sitio tan romántico, ya sabes dónde me traes ladronzuela.

LAURA: Tú corazoncito quiero robar, ¿me darías otro besito?

Acerqué mis labios a los suyos, soltó una mano para acariciarme la cara mientras los juntábamos, nos besábamos los labios un rato, al separarlos me miró a los ojos que parecía que iba a llorar, yo le notaba que ella estaba muy enamorada de mí, a mí me daba hasta pena no poder estarlo de la misma manera que ella, le acaricié la carita.

YO: Laura, dame un poquito de tiempo por favor, quiero que sepas que soy totalmente consciente de la situación y siempre seré sincero contigo.

LAURA: Tendrás el tiempo que quieras y te agradeceré que seas sincero.

Me volvió a coger la mano con las dos suyas, las colocó delante de su boca besándomela de tanto en tanto, mirando la cascada en silencio durante un buen rato.

Volvimos tranquilamente paseando a buscar el coche, cogidos de la mano, en algunos trozos del camino lo suficientemente anchos le pasé una mano por la cintura apretándola a mi cuerpo, ella reaccionaba rápido cogiéndome a mí también con una sonrisa. En ese momento no sabía si llegaría a quererla como se merecía, pero tenía claro que la tendría siempre a mi lado como una buena amiga, aunque tengo que reconocer que me gustaba sentir el calor de su cuerpo al lado del mío, y su cariño, y su simpatía, y…, yo que sé, el lio mental que tenía era para mear y no echar gota, había querido tanto a mi ex, y la seguía queriendo, y mis hijos, que todavía tenían esperanza que acabáramos juntos con su madre, ellos me pasaban a mí su ilusión, yo pensaba en si Clara se lo repensaría, si se daría cuenta de la tontería que estaba haciendo, estaba dispuesto a perdonarla y estar toda la familia junta, era mi sueño desde hacía mucho tiempo.

Y por otro lado estaba Laura, que yo sabía que sería capaz de dármelo todo, mi cabeza no daba para más, no era capaz de procesarlo todo, ¿sería mejor alejarme de Laura para esperar que pasaba con Clara?, no, Laura me había demostrado tanto en tan poco tiempo que no la apartaría de mi vida, le gustara a Clara o no si volvíamos a estar juntos, sabiendo que eso podría ser un obstáculo para unir a mi familia, me explotaba la cabeza.

Llegamos al coche, Laura se puso de nuevo el chándal, le di otro beso rápido en los labios antes de irnos, durante el camino pensé si no le estaba dando falsas esperanzas cuando yo tenía todo aquel lio en la cabeza.

Hablando de lo bonita que había sido la excursión llegamos a su casa otra vez, entramos y nos metimos los dos en la habitación para ducharnos.

YO: Dúchate tú primera, me espero fuera.

Me dirigía a la puerta para ir al salón.

LAURA: Dúchate conmigo, podemos hacerlo juntos, la ducha es grande.

YO: ¡Laura!, por favor.

LAURA: Va hombre, que quiero hablar contigo.

YO: ¿Y tiene que ser en la ducha los dos en pelotas, coño?

LAURA: Claro, cualquier sitio es bueno para hablar, ¿no?, va, si ya me has visto en bolas muchas veces.

YO: La madre que te pario, la madre que te pario joder.

Me iba quitando la ropa, ella se reía desnuda metiéndose en el cuarto de baño, abrió el agua y se metió esperándome, me metí con ella, dejaba caer el agua por encima de su cabeza levantando las dos manos tocándose el pelo mojándoselo, se le subían las tetazas delante de mí volviéndome loco, le iba cayendo el agua por el cuerpo resbalándole por el vello púbico, un poco más abajo su rajita del chichi que antes tanto rato había estado mirando por encima de la licra, no podía controlar a mí polla que hacía demasiado tiempo que estaba en abstinencia y crecía a su puta bola sin que yo pudiera controlarla, Laura me pasó la alcachofa de la ducha con una sonrisa, bajó la mirada viendo mi polla por mucho que yo intentaba disimular.

LAURA: ¡Hay!, lo siento, ya sé que hoy te he estado provocando todo el día, si quieres te hago una pajita para desahogarte.

Me dejó con los ojos abiertos como platos sin moverme, con el agua cayéndome por la cabeza esperando que se me pasara el calentón por arte de magia, supongo que me vio tan parado que me agarró la polla empezando una paja lenta, me despertó de golpe, colgué la alcachofa en su sitio pasándole los brazos por la espalda, se acercó más a mi sin dejar de pajearme, le besé los labios otra vez, se puso la polla en su coño frotándoselo con el tronco sin metérsela, cerró las piernas atrapándola moviendo las caderas, se estaba haciendo una paja con mi polla, apoyó su cabeza en mi hombro y empezó a gemir, me estaba excitando tanto que cerré los ojos agarrándole el culo, los dos gemíamos sin decir nada, se corrió apretando su boca contra mi hombro y la sacó pajeándomela rápido para hacer que me corriera, los lechazos me salían con tanta fuerza que los veía subir entre los dos cayendo en cualquier parte, no paró de hacerme la paja lentamente hasta dejarme seco. Después me tocó la cara con cariño.

LAURA: Lo siento, no lo tenía pensado pero al verte así no lo he podido evitar.

No le dije nada, le pasé la mano por la nuca y acerqué su cabeza a mi pecho besándole el pelo, me pasó las manos por la espalda dejando caer el agua encima de nosotros. Nos secamos y vestimos saliendo al salón.

LAURA: En un momento preparo algo para comer, descansa un poco guapo.

YO: Puedes venir un momento por favor, podemos comer más tarde que no tenemos prisa.

Se acercó despacio al sofá que me había sentado, me estiré a lo largo y le dije que se pusiera a mi lado, sonrió colocándose de lado con una pierna encima de las mías, con su cara en mi pecho pasándome una mano por encima de la barriga, yo le pasé la mía por la espalda apretándola y ella suspiró de estar cómoda y bien.

YO: Laura, quiero que sepas lo que tengo en la cabeza, no quiero engañarte y seré sincero contigo, ahora mismo mis hijos están intentando que podamos estar toda la familia junta, supongo que lo vieron tan cerca que se niegan a aceptar la situación y yo…

LAURA: Ya sé que a ti te gustaría también, pero estoy convencida que Clara no te lo pedirá.

YO: Así, entiendes el lio que tengo en la cabeza ahora mismo.

LAURA: Ya te he dicho que te dejaré el tiempo que necesites, no tengo prisa, solo quiero tenerte cerca, como ahora.

Apretó sus brazos a mi alrededor enganchándose más a mí cuerpo, me miró y me dio un pico en los labios.

LAURA: Voy a preparar algo para comer que tengo hambre.

Se levantó y caminó para la cocina.

YO: Me ha gustado mucho lo de la ducha.

Se paró un momento sonriendo.

LAURA: A mí también cariño.

Comimos, por la tarde decidimos ver una película juntos en el sofá, esa tarde ya nos estiramos los dos, yo detrás de ella haciendo la cucharita presionando con mi paquete en su culito, sabía que no había vuelta a atrás.

Al día siguiente me desperté en la cama con mi cabeza encima de sus tetas, parecía que era la única manera de dormir, me estaba mirando con la camisa del pijama abierta y mi cabeza en medio de sus tetazas, estaba sería.

YO: ¿Estás bien Laura?

LAURA: Ya no aguanto más, lo siento, cómeme las tetas y todo lo que quieras.

YO (riendo): ¿Me lo estás exigiendo?

LAURA: Míralo como quieras, pero de hoy no pasa, te voy a follar te pongas como te pongas, mejor si pones de tú parte, pero si no quieres, te follaré igualmente así que tú verás.

Nos reímos, me quité la camiseta y acerqué mis labios a los suyos besándola, al principio solo con los labios y poco a poco metiéndole la lengua en la boca, la aceptó chupándola, acariciándome la cara, fui bajando a su barbilla, su pecho y le besé la parte superior de una teta, bajando por un lado lamiéndosela hasta llegar a la parte de abajo, subiendo por el centro chupándole un pezón, mientras con la otra mano le acariciaba la otra teta suavemente para ponerle los pezones duros, le succionaba un ratito cada pezón, en mi cabeza ya no existía otra cosa que no fuera ella, le estaba haciendo gemir, sentía su mano en mi cabeza jugando y acariciándome el pelo, Laura tenía la fuerza para atraerme de tal manera que perdía el control sobre mí, en ese momento no podía pensar en nada más que no fuera ella y darle placer, todo el placer que pudiera abandonado y entregado totalmente a ella, seguí besándole la barriga bajando mi lengua hasta el inicio de las bragas, se las agarré por los lados estirando fuerte rompiéndoselas, aparté el trozo de tela que quedó metiéndole lengua en medio del coño oliéndoselo, aquel olor, Dios mío, aquel olor olvidado que tanto me gustaba y cómo me ponía de ciego, se lo recorrí por todos los rincones con la lengua antes de centrarme en el clítoris, chupándoselo y succionándoselo haciéndola gritar con aquella voz tan sensual.

LAURA: Fóllame, fóllame que me muero de ganas…

YO: ¿Por qué?

Me miró muy excitada y desconcertada.

LAURA: ¿Cómo que por qué?

YO: Pues eso, que porque quieres que te folle.

LAURA: Eres un cabrón, porque estoy caliente, me has puesto a cien y quiero que acabes lo que has empezado.

YO: ¿Y por nada más?

Le empezaron a caer unas lágrimas, cogiéndome la cabeza con sus manos para que le mirara los ojos.

LAURA: Porque te quiero joder, porque estoy loca por ti y no vivo pensando en que te puedo volver a perder otra vez.

Subí mi cuerpo atrapándole los labios con los míos, besándola con pasión, me respondió el beso agarrándome con las manos el pantalón de deporte pegando un tirón bajándomelo, me cogí la polla y la dejé en la entrada del agujerito del coño, apretando, metiéndosela lentamente, sentía las paredes de su vagina rozando con mi polla aceptándola y amoldándose a su forma, como abrazándola, llegué al fondo apretando más fuerte queriendo llegar más allá, soltamos los dos un suspiro enorme, nos miramos a los ojos, fui moviendo mi cintura para follarla lenta y profundamente con el ritmo de nuestros gemidos unidos, mi mirada profundizaba en sus ojos llegando los dos a un orgasmo enorme, diciéndole en medio de aquella locura…

YO: Te quiero Laura, te quiero.

Al finalizar nos quedamos quietos, abrazados, con su cara en mi cuello, en silencio, sintiendo el calor de nuestros cuerpos y como nuestra respiración volvía a la normalidad, me salí de encima poniéndome a un lado, puse mi cabeza encima de su pecho, ella me puso una mano en el pelo.

LAURA: Está bien, todo está bien, ya sé que los has dicho sin pensar, te ha salido sin querer.

YO: No Laura, el problema es que lo siento así, estoy convencido de que te quiero, seguramente nunca dejé de hacerlo, volver con Clara lo único que hizo fue distraerme para no pensar, creía que me habías traicionado y todo era fácil, en el momento que me explicaste la verdad me complicaste la vida cariño, ¿qué hago?, ¿qué coño hago Laura…?

LAURA: Te digo que no te preocupes, lo que decidas estará bien, yo tengo la esperanza de que Clara no quiera volver nunca más contigo.

YO: Y seguramente así será, pero entonces tú te sentirás un segundo plato y no te lo mereces, con el tiempo también nos puede pasar factura.

Bajó una mano por dentro de la manta y me agarró la polla pajeándola.

LAURA: Ahora estoy contigo y quiero aprovecharlo, en el futuro ya veremos.

Me coloqué bien para que pudiera seguir acariciándome el cipote y los huevos poniéndomela tiesa de nuevo, puso la cabeza debajo de la manta bajando a metérsele en la boca, iniciando unas chupadas que me levantaban el culo de la cama, apareció su cabecita saliendo entre la ropa de cama besándome, poniéndose encima de mí.

LAURA: Cómo te ha gustado siempre que te la coma.

Nos besamos con pasión y deseo sentándose encima de mi polla, metiéndosela lentamente, me besaba y me follaba notando sus jadeos dentro de mi boca, como sus tetas me presionaban el pecho, le pasé las manos acariciándole el culo, perdí la noción del tiempo que estuvimos así, hasta que a ella se le fue acelerando la respiración, los gemidos, y le subieron unos colores a las mejillas indicando que estaba a punto de correrse, nos miramos a los ojos, se corrió con su carita delante de la mía, con mi mano acariciándosela, la dejó caer en mi pecho besándomelo.

LAURA: Como me gusta estar contigo, eres, eres, yo que sé lo que eres, me siento tan bien.

Me abrazaba fuerte.

LAURA: ¿Cómo quieres acabar?

YO: ¿Quién te ha dicho que quiera acabar?, no vamos a dejar esta cama en días, te voy a compensar todo el tiempo que hemos perdido.

Se le escapó una risa y me besó contenta, me salí de debajo y la puse a cuatro patas, colocándome detrás metiéndosela de nuevo, gimió girando la cabeza para mirarme, yo le fui acelerando el ritmo cambiándole la cara otra vez, gimiendo y gritando de placer, acercándose a otro orgasmo que no tardó en llegarle, corriéndose que le temblaban las piernas, la empujé para dejarla estirada boca abajo en la cama y me estiré encima susurrándole al oído.

YO: No sabes las ganas que tenía de hacerte esto desde ayer, me pasé la mañana mirándote este culito precioso que tienes.

Me escupí en la mano y se la pasé por el ojete lubricándolo, me miraba sonriendo.

LAURA: ¿Te gusta hacerme esto sinvergüenza?

Le metí la punta de la polla en el culo.

LAURA: ¡Cabroncete!

YO: ¿Y a ti, no te gusta?

Se la iba metiendo despacio sin parar.

LAURA: Me encanta cariño, sigue.

Llegué al fondo y gimió, recordé que ella disfrutaba de “aquello” como no había visto nunca a nadie, me puso una mano llevándola atrás en el culo apretándomelo, para que la follara con más fuerza y velocidad, se excitaba en cada penetrada y yo me volvía loco, nos corrimos como animales llenándole el culo de leche, le saqué la polla del culo y le salió un chorrito de semen del agujerito escurriéndose a su chichi, me miraba la cara feliz con su ojete dilatado y todo mojado.

LAURA: Ha sido como siempre, como si no hubiera pasado el tiempo.

Nos duchamos juntos y salimos al salón a tomar una copa de vino.

Mi vida volvió a estar estabilizada, con Laura nos veíamos cada día durmiendo juntos, de hecho tenía ropa y cosas del cuidado personal en su casa y en la mía, los fines de semana que me tocaba estaba en la mía con mis hijos.

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