ECONOMISTA

Por desgracia para mí, enseguida me di cuenta que solo decía esas cosas para calentarme y que no tenía ninguna intención de romperme el culo. Unos quince minutos más tarde Mariola se detuvo, parecía agotada, había roto a sudar y se dejó caer apoyándose en la espalda de mi mujer, pasó las manos hacia delante acariciando sus tetas y paró su follada un minuto, para poder descansar.

―Uffff, no sabía que esto cansaba tanto…

Claudia movía sus caderas en círculo con todo el consolador dentro de ella, cerca de llegar al orgasmo quería que su amiga siguiera follándosela un poquito más. Mariola echó el culo hacia atrás y le pegó una embestida seca.

―¿Quieres más, zorra?
―Mmmm, síííí, sigueeeee ―gimió Claudia buscando acompasar sus movimientos junto con los de su amiga.
―Mira a tu mujercita, se muere de ganas porque siga follándomela, ¡menuda guarra está hecha!

Desde mi posición veía que Mariola estaba realmente cansada y que no iba a poder seguir mucho más tiempo, sus movimientos habían perdido fuerza y coordinación, entonces me acerqué a ellas y cuando Mariola echó el culo hacia atrás yo puse una mano sobre su trasero y empujé fuerte hacia delante ayudando a follarse a Claudia.

¡¡Menudo culo tenía Mariola!! El tacto era mejor de lo que había pensado.

Y ella me dejó hacer, seis embestidas hasta que me apartó la mano. Me hubiera gustado ponerme detrás de ella y haber apoyado mi polla en su culo para hacer yo el movimiento desde atrás y así ella se hubiera seguido follando a Claudia al ritmo que yo imprimía, pero no creo que me hubiera dejado. Además, seguramente me hubiera corrido sobre su culo.

Se estableció como una especie de complicidad entre nosotros, cuando Mariola me miró a los ojos, acababa de sobar su culo sin que se enterara mi mujer y aunque ella me había apartado la mano, parecía que le había gustado, sino no me hubiera dejado tocarla durante más de veinte segundos.

―¡No puedo más!, 

ufffff

… ―dijo saliéndose definitivamente del interior de Claudia.

Se quitó al arnés y lo lanzó al suelo, muy despacio se fue quitando las braguitas quedándose con el resto del conjunto. Mariola estaba excitada y muy cachonda, se subió rápido a la cama, jadeando y le pegó un pequeño cachete en el culo a mi mujer.

―¡¡Date la vuelta!!

Claudia cayó tumbada en la cama boca arriba. Le daba igual lo que le pidiera Mariola, cumplía todas sus órdenes sin rechistar y abrió las piernas cuando su amiga se acostó en la cama, pero con la cabeza en la otra dirección. Poco a poco fueron enganchando las piernas, acoplándose ante mi atenta mirada y se agarraron las manos juntándose por completo.

Sus depilados coños ahora estaban pegados y sus labios vaginales se solapaban el uno con el otro. La primera que levantó las caderas fue Claudia y luego la acompañó Mariola acompasando las dos sus movimientos. Yo no podía dejar de mirar cómo se frotaban los coños.

¡¡Era una imagen jodidamente impactante!!

Hasta sus gemidos sonaban de maravilla, en una perfecta sinfonía sonaban afinados. Levantaban los culos del colchón y lanzaban el cuerpo contra el de su amiga buscando mayor fricción. Yo estaba de pie a su lado y reanudé la paja. Tenía que correrme viendo aquello, además ellas también estaban a punto.

Subieron la intensidad de los gemidos y de sus movimientos, agarrándose las manos con fuerza. Todo en sus cuerpos era tensión, armonía, erotismo y sudor.

Entonces Mariola abrió los ojos y me miró, a punto de llegar al orgasmo quiso una dosis extra de morbo.

―¡¡Ahhhhh ahhhhhhh!! ¡¡córrete encima de nosotras!!, súbete a la cama y córrete encima… ―me pidió.

No tuvo que repetirlo dos veces, me puse de rodillas sobre el colchón justo en el medio y aceleré mi paja. Tenía sus coños a menos de treinta centímetros, hasta podía escuchar el ruido que hacían al frotarse. Puse la polla sobre de ellos y tensé el culo cuando comencé a bañar los coños de Claudia y Mariola.

―¡¡Sííí, ahhhhgggg qué bueno!!, eso es cornudo, córrete encima de nosotras, mmmmm… ―chilló Mariola.

Y ese fue el desencadenante de que las dos llegaran al orgasmo casi simultáneamente. Pude verlo pegado a ellas mientras mi polla todavía escurría los últimos restos de semen sobre las dos. Sus cuerpos temblaron en un orgasmo interminable y los gemidos de ellas llenaron la habitación. Miré a ambos lados intentando recordar en mi cabeza las caras que ponían las dos al correrse y un minuto después se dejaron caer en la cama exhaustas por el esfuerzo.

Mariola resoplaba apartándose el pelo de la cara y Claudia se acariciaba uno de los pechos con los ojos cerrados. Yo estaba de rodillas sobre ellas mirando sus coños, que todavía seguían pegados, bañados por mi corrida. Rápidamente fui al salón, cogí el móvil y me acerqué a ellas.

―¿Puedo?, no se va a ver nada, es una imagen de cerca, pero este momento tengo que capturarlo, ¡es increíble! ―pregunté activando la cámara.

Claudia no me contestó y Mariola, todavía recuperando la respiración, me dijo.

―Puedes hacer lo que quieras, David… te lo has ganado…

Acerqué el móvil a sus cuerpos, y tiré varias fotos a distintas distancias y ángulos. Sus coñitos depilados se frotaban despacio, todavía estaban palpitantes y cubiertos por mi corrida. Era un orgullo para mí haber bañado a esas dos diosas con mi semen y aquello merecía un reportaje fotográfico. Cuando terminé me salí de la habitación.

Consideré que era el momento de dejarlas otra vez solas en la intimidad.

Un rato más tarde escuché que corría agua y volví a entrar en la habitación, estaban duchándose juntas y pude ver a través de la mampara que se estaban besando abrazadas. Me había corrido tres veces y esa imagen tan light, en comparación con lo que había visto, me excitó de nuevo. Fue el último recuerdo que quise conservar de aquella noche de sexo.

Veinte minutos más tarde salieron de la habitación, Claudia estaba vestida y Mariola solo se había puesto una camiseta larga para dormir que le tapaba el culo. Sus rostros desmaquillados ahora estaban tranquilos y relajados.

―Lo he pasado genial, cuando queráis repetimos ―dijo Mariola que se acercó a mí para darme dos besos de despedida.

Antes de salir por la puerta, agarró de la mano a mi mujer y le dio un beso en los labios.

―Esta semana te llamo y hablamos…

15

El miércoles habíamos quedado para conectarnos con Toni, le teníamos un poco abandonado y llevábamos alguna semana sin hablar con él. Durante toda la mañana en la fábrica no podía dejar de pensar en el encuentro del fin de semana con Mariola. Había sido increíble y estaba deseando repetirlo cuanto antes. Era una pena que ya no tuviera en el móvil las fotos que había hecho esa noche para poder verlas. El domingo, en cuanto nos levantamos, Claudia me dijo que las borrara, aunque me dejó guardarlas antes en el ordenador.

Salí del trabajo un poco antes de la hora, ya que Claudia estaba de viaje con su jefe Basilio y tenía que pasar a recoger a las niñas por el colegio, además me había dicho que por la tarde, cuando regresara, tenía partido de pádel con Mariola, por lo que ese día apenas iba a ver a mi mujer.

Justo antes de montarme en el coche recibí un mensaje de Marina, sinceramente, no me lo esperaba.

Marina 13:34
Hola, David, ¿cómo tienes este finde para el tema de las fotos?, va a hacer bueno y podríamos aprovechar una mañana, me da igual el sábado o el domingo.

Lo que me faltaba, mi cuñada mandándome mensajitos para quedar y que la hiciera un reportaje fotográfico. Solo de pensarlo se me puso dura al momento. Creí que cuando me lo comentó, en casa de mis suegros, lo hacía de broma, pero parecía que no, la cosa iba en serio.

Así de primeras no supe ni qué contestar, me apetecía mucho hacerlo, pero quise ganar un poco de tiempo.

David 13:54
No sé que vamos a hacer este fin de semana, en principio te digo que sí, luego cuando hable con Claudia te confirmo.
Marina 13:54
Perfecto, espero tu mensaje. Tampoco va a ser mucho tiempo, un par de horas como mucho.

Ahora quedaba la peor parte, comentarle a Claudia que iba a quedar con la mujer de su hermano para hacerle unas fotos. Mi mujer sabía de mi afición por la fotografía, pero seguramente lo último que se esperaba es que quedara con Marina un fin de semana para eso. Y es que mi relación con mi cuñada era un poco extraña, cuando nos reuníamos toda la familia ella y yo terminábamos juntos cuidando a los peques y al margen de los “Álvarez”. Supongo que ese era nuestro vínculo más fuerte, estar casados con los dos hermanos y poder compartir confidencias y secretos de la familia política.

Me extrañó mucho su mensaje, es verdad que cuando yo le hacía las fotos quedaban muy bien, quizás estaba buscando algo más profesional ahora que iba dar el salto a una cadena nacional en verano y quería tener unas buenas fotos en sus redes sociales cuando se hiciera famosa.

Tenía curiosidad por ver cómo se iba a desarrollar la sesión fotográfica y qué tipo de ropa se iba a poner Marina, el encuentro prometía mucho y solo de pensar en la cantidad de material que iba a tener luego para poder disfrutar hizo que me pusiera muy nervioso.

Sobre las seis de la tarde Claudia llegó a casa, había estado en un pueblo comiendo con el alcalde y haciendo campaña, apenas tuvo tiempo de ver un poco a las niñas y subir a cambiarse. Había quedado a las siete para jugar con Mariola contra otras dos chicas. No se habían vuelto a ver, ni a escribir desde el sábado por la noche.

Al llegar al club se sintió extraña, se acordó de Lucas y lo que había pasado con él en su coche la última vez que fue a clases de pádel, apenas quedaban dos días para el viernes por la noche y estaba convencida de que su antiguo alumno iba a cumplir su palabra y la iba a esperar en el callejón.

No tenía por qué reunirse con él, algo le decía que aquello estaba muy mal y que debía evitar esa tentación, pero es que era pensarlo y le entraba un calor interno que no podía controlar. Lo peor es que no tenía decidido qué es lo que iba a hacer con Lucas, su cabeza era una contradicción constante.

Por suerte, no estaba Lucas en el club y al entrar estaba esperándola Mariola que la saludó con dos besos. Al final del partido se quedaron charlando un rato en la cafetería.

―¿Qué tal llevas la semana? ―preguntó Mariola.
―Pues bien, hoy he estado con Basilio comiendo en un pueblo, por lo menos esta semana ya no tenemos más viajes.
―¿No te ha vuelto a tirar los trastos el cerdo ese?, jajajaja.
―Pues sí, lo intenta, pero no le hago caso, ¿sabes que la semana pasada me invitó, con todo el morro, a pasar a su habitación?
―¡Qué cabrón! Y le dijiste que no, claro.
―No voy a volver a acostarme con ese tío, pero bueno, vamos a cambiar de tema, ¿qué tal llevas la semana?
―Te diría que bien, pero desde lo del sábado no hago más que darle vueltas, ¡¡fue una experiencia increíble!!, espero que disfrutaras igual que yo y que David también se lo pasara bien…
―Sí, a mí también me gustó mucho y a mi marido, que te voy a contar, está deseando repetirlo…
―Mmmmm, fue todo tan… no sé, muy morboso, no sé qué me pasa contigo que me haces disfrutar tanto…
―Jajajaja, a ver si ahora te van a empezar a gustar las mujeres…
―Tranquila que no me a cambiar de acera, jajajaja, me siguen poniendo mucho los tíos, es más, echo de menos una buena polla que llevarme a la boca, contigo tengo un sexo increíble, pero esta semana necesito urgentemente que me la metan por todos los agujeros…
―¡¡Qué exagerada!!
―El viernes le voy a decir a mi ex que tengo partido de pádel para que se quede con Alba y en vez de jugar voy a quedar con Lucas o si no puede con otro chico, pero necesito que me folle un tío, te lo digo en serio.

“El viernes con Lucas”, pensó Claudia. Eso eran buenas noticias, así por lo menos se le iba a quitar de encima un día y tendría otra semana para decidir qué es lo que iba a hacer con él.

―Nosotros hemos quedado esta noche con el del chat ―dijo Claudia.
―¡¡Mmmmmmm, qué morbazo!!, me encantaría hacerlo a mí también, quiero que conmigo cumplas tus fantasías más prohibidas, te lo digo en serio, lo que quieras, si quieres follar delante de la cam para que nos vea el tal Toni, por mí encantada, si quieres quedar con dos chicos otra vez como en Madrid para follar con ellos perfecto, hasta les podríamos intercambiar, lo que se te ocurra, incluso un trío con otro chico y tu marido mirando, o nos podemos tirar al taxista ese que te lleva a todos los sitios, nunca he probado con un negro y me daría morbo…
―¡¡Mariola!!, para ya, te veo demasiado lanzada…
―Quiero hacer de todo contigo… el sábado estaba súper cachonda, bueno ahora también lo estoy… jajajaja, lo que te quiero decir es que hubiera hecho cualquier cosa que me hubieras pedido, incluso con tu marido…
―¿Con David?
―Sí, me dio morbo verle ahí delante de nosotras meneándose la polla, otro día si quieres le dejamos participar más, se me ocurren unas cuantas ideas…
―A saber lo que estás pensando, yo creo que mejor lo dejamos como está, lo que a David le gusta es mirar…
―Sí, mirar, ya ya, que sepas que tiene la mano muy larga y me tocó el culo mientras te follaba…
―¿Ah, sí?, no me di ni cuenta… y tampoco me lo ha dicho.
―Estabas muy ocupada para enterarte…
―¿Y no le dijiste nada?
―Le aparté la mano, me habías dicho que no querías que me tocara…
―Lo prefiero así…
―Espero que no te importara que le pidiera que se nos corriera encima, ¡¡estaba muy cachonda y fue… 

ufffff

!!, hizo que me corriera en cuanto empecé a notar cómo nos bañaba con su leche calentita…
―¡Mariola, no seas marrana!
―Ya, ¿a ti no te gustó?, jajajaja…
―Bueeeeeno, reconozco que me gustó un poquito…
―Mientras te follaba se me pasó por la cabeza varias veces hacérselo a él…
―¿A David?
―Sí, me imaginaba a ti follándole el culo con un arnés y fantaseé que se lo hacía yo también, ¿te gustaría que hiciéramos eso?
―No sé, no lo había pensado… sinceramente no me llama mucho la atención que te folles a mi marido, y ya te digo que casi prefiero que él no participe, si alguna vez estamos muy calientes como el otro día, le podemos utilizar, por ejemplo, lo que le pediste estuvo muy bien, pero…
―Vamos que no quieres que David y yo hagamos nada…
―No, además te veo muy interesada en mi marido, jajajaja.
―Reconozco que es muy guapo.
―Al final me voy a poner celosa, pues claro que es muy guapo, y te recuerdo que ya le hiciste una paja…
―Bueno, eso que hice no se puede considerar una paja, duró tan poquito el pobre…jajajaja.
―¡Qué cabrona!
―¿Y cuándo vamos a volver a quedar?
―No lo sé, ahora estoy liada con los viajes estos de trabajo.
―Me gustaría salir también de fiesta un día contigo.
―No tengo días para tanto…
―Bueno, tenemos que planificar otro encuentro.
―Vale, lo hablaré con David…
―Tengo que irme ya, se me está haciendo un poco tarde, ¿vamos a pegarnos una ducha?
―Sí…
―Mmmmm, tengo ganas de verte desnuda…
―Ni se te ocurra tocarme ni hacer nada, que al final nos van a pillar…
―Anda calla y vamos al vestuario.

En cuanto acostamos a las niñas fuimos preparando todo para el encuentro por cam con Toni24. Claudia llevaba un día muy largo, pero se notaba que tenía ganas de tener una buena sesión de cibersexo. Estuve preguntando un poco por Mariola y no me sorprendió cuando me dijo que habían estado hablando de lo que pasó el sábado en su casa.

―¿Y qué te ha dicho?
―Dice que se lo pasó muy bien, está deseando repetir…
―Mmmmmm, ¿y tú lo pasaste bien? ¿Quieres repetir?
―Ya sabes que sí, pero vamos a tomárnoslo con calma, me gustó bastante, pero tampoco quiero que lo hagamos muy a menudo, se volvería rutinario y no sería lo mismo, yo creo que con quedar con Mariola una vez cada dos o tres meses es suficiente…
―Pero tú vas a verte con ella más veces… a solas…
―¿Te molesta?
―No, Claudia.
―Me gusta estar con ella, y contigo delante es distinto, ni mejor ni peor, cuando estás tú es más intenso, más prohibido, cuando estamos a solas es más íntimo… me gustan las dos cosas…
―Fue una pasada verte allí con ella besándote, desnudas, cuando se puso a cuatro patas y le chupaste el culo, 

ufffff

fff… te lo juro que casi me corro encima… es impresionante el trasero que tiene Mariola.
―Lo sé, y por cierto, se lo acabo de ver ahora en la ducha…
―Mmmmmm, no habréis hecho nada, ¿no?
―Jajajaja, no, aunque Mariola quería, me ha tocado el culo antes de entrar en la ducha…
―Joder, calla, calla, que solo de pensarlo me estoy poniendo malo… ¿y tú se lo has tocado a ella?
―Puede que… un poquito…
―Mmmmmm, ¿y te has excitado?
―Bueno anda, déjalo, vamos a prepararnos para el encuentro con Toni.
―Vaaaaale, ¿le decimos que estamos pensando quedar con él?
―No, todavía no, lo tenemos que pensar… y ya de quedar con él sería para después del verano… así que queda mucho… si es que lo hacemos…
―Como quieras, llevamos tanto tiempo hablando con él, me gustaría mucho verte follar con Toni.
―Lo sé…
―¿Esta noche le vas a contar lo que hicimos con Mariola?
―Sí.
―Mmmmmmm… me encanta cómo le describes todo lo que hacemos, con él te sueltas más, por cierto, ¿le puedo enseñar alguna foto de las que hice el sábado?
―Sí, pero que no se vea la cara, ni que se pueda reconocer el piso de Mariola.
―Contaba con ello, ya tengo editadas las fotos.
―Está bien, le va a excitar mucho poder verlo mientras se lo relato.
―Ya lo creo…

Puse el portátil encima de la mesa y lo dejé a medio metro del sofá. Claudia subió a la habitación y bajó con unas braguitas blancas y una camiseta interior de tirantes sin nada debajo, se le transparentaban los pezones a través de la tela. En la mano llevaba un pequeño consolador de color rosa.

―Ahora cuando te sientes detrás de mí quiero que me metas esto mientras esté chateando con Toni…
―Mmmmm, pero, Claudia, ¿ya estás así y no hemos empezado?
―Sí, hoy estoy muy caliente…
―Demasiado caliente te veo, no sé si será porque has estado todo el día con Basilio, o por lo de la ducha con Mariola, pero te veo muy hot…
―No metas a Basilio en esto, no me apetece hablar de él.
―Perdona, no quería…
―Tú solo tienes que follarme con esto mientras chateo, no te pido más, hazlo despacio… cuando encendamos la cam…
―¿Qué te apetece hacer hoy con Toni?
―Sinceramente me da igual ―dijo Claudia con tranquilidad sentándose en el sofá delante del portátil e iniciando la sesión en el chat―. No sé lo que voy a aguantar, tengo muchas ganas de correrme.

Cogí el consolador y me senté detrás de Claudia. Se quitó las braguitas para estar más cómoda y le metí el juguete en su coño. Cada día que pasaba Claudia estaba más desinhibida y me encantaba que me usara para ese tipo de cosas. Yo solo era el cornudito que le daba placer mientras chateaba con Toni.

No tardó en encenderse la luz del verde, indicándonos que Toni24 estaba conectado. Claudia se inclinó hacia delante y comenzó a escribir.

―Despacio, tú fóllame despacio, cornudo, mmmmm… eso es… ―gimió cuando empezó a chatear con Toni.

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