KERANOS

J: Me sabe un poco mal por Mario…
I: No te preocupes. Me ha dicho que quiere que disfrute, que hoy es mi día y que es lo menos que puede hacer por mí. Mañana nos vamos a pegar juntitos todo el día.
E: Me flipa la naturalidad con la que hacéis todo.
I: Ojalá fuerais así también. No sabéis lo bien que nos lo podríamos pasar…
E: Ya…
I: A ver, que está muy bien lo que hacemos y cada vez os animáis más y tal, no os comáis la cabeza tampoco…
E: No, no. No te preocupes.
I: Bueno, ¿vamos a la habitación? ¿Queréis algo de beber?
J: No, yo no.
E: Venga va, yo sí.
I: Venga, vamos a la cocina y lo preparamos, ven tú también, Javi.

Fuimos a la cocina y se prepararon unas copas, quitándose Irene el vibrador después, soltando un gemido, envolviéndolo con papel y dejándolo sobre la encimera.

J: ¿Estás sensible?
I: Joder que si lo estoy…
E: También es que lo has tenido mucho tiempo puesto…
I: Sí tía… ¿Cómo lo tengo? (dijo levantándose el vestido enseñándonos el coño a Elena y a mí).
E: Normalito.
J: Lo tienes un poco hinchado y brillante, como si estuvieras cachonda.
I: Es que lo estoy, jeje. Venga, vamos a la habitación y nos las bebemos mientras.

Fuimos a la habitación, sentándonos en la cama, mientras ellas daban sorbos a sus copas, dejándolas en mesita. Irene empezó a acariciarle los muslos a Elena.

I: Mmm… Que suaves…

Elena se empezaba a ruborizar, aumentando su respiración. Irene fue subiendo su mano, metiéndola por la cara interna de los muslos de Elena, mientras ella me empezaba a besar. Irene mientras la acariciaba llevó su cara hasta el cuello de Elena, dándole pequeños besos, succionando suavemente. Después quitó las manos de sus muslos, llevándola al escote de Elena, metiendo la mano por dentro para tocarle las tetas con suavidad. Notaba los gemidos de Elena en mi boca, siendo yo ahora el que le tocaba los muslos, igual que hacía Irene segundos antes. Irene se separó, cogiendo las copas, dándole a Elena la suya, para que dieran otros pequeños sorbos.

E: Irene, deberías ser tú la que está en medio de los dos, pero…
I: Shhh… -dijo poniendo un dedo en la boca de Elena- Sé que estás haciendo un esfuerzo haciendo esto y eso es más que suficiente para mí. Además, estoy muy a gusto ahora mismo, me encanta (siguió susurrando).
J: Relájate Elena, déjate llevar.

Irene tumbó a Elena en la cama, empujando su cuerpo hacia atrás. Echándose ella a su lado para darle besitos por el cuello y en los labios, mientras le acariciaba la cara. Yo seguía sentado, por lo que cogí primero una pierna de Elena, dándole besos desde los muslos hasta los pies, desabrochándole un zapato, besándole de nuevo el pie, bajando por toda su pierna hasta su muslo. Repetí el proceso con la otra pierna mientras Irene tiraba de su vestido hacia arriba, dejando a Elena solo con un conjunto de sujetador y braguitas negro de encaje. Me tumbé yo también al lado de Elena, besándola entre los dos. A los pocos segundos, Elena le dijo a Irene que se desnudara, por lo que se incorporó para ir desnudándose, quedándose sólo con las medias puestas, después volvió a tumbarse para seguir besándola. Entonces Elena me dijo a mí que también me desnudara y que me quedara solo con los boxers. Le obedecí y volví a tumbarme, ahora estando los tres tumbados a lo largo en vez de a lo ancho de la cama. Elena se incorporó desabrochándose el sujetador, dejando sus preciosos pechos al aire. Entonces cogió nuestras cabezas, dirigiéndonos hasta sus pechos para que se los empezáramos a comer. Le empezamos a chupar los pezones, con succiones y ligeros mordiscos. Empezó a gemir, subiendo y bajando su diafragma rápidamente debido a su respiración agitada por la excitación.

Después de un buen rato de jugar con sus pechos y caricias por el resto de su cuerpo, nos susurró que le quitáramos las braguitas. Ambas estaban totalmente desnudas y yo aún con los boxers, que contenían mi polla con una erección muy grande. Elena metió su mano por mis boxers, empezando a pajearme suavemente, susurrándome que me los quitara. Seguimos un buen rato con besos, caricias, tocamientos, aunque en ningún momento entre Irene y yo. Todo se centraba en Elena. De pronto Elena cogió la mano de Irene, llevándola hasta su coño para que la empezara a tocar, con un gemido de sorpresa por su parte, pasando a ser Elena quien gemía debido a la estimulación que le daba Irene.

Irene empezó a besar en los labios a Elena, metiendo su lengua en su boca mientras ella me pajeaba con más intensidad. Podía ver como Irene hacía ligeros movimientos circulares en el clítoris de Elena, para después ir metiendo un dedo poco a poco, metiendo otro a los pocos minutos. Después de un rato así, Irene se incorporó para dar otros sorbitos a su copa, abriendo Elena sus ojos, mirándola. Irene le ofreció a Elena beber también, por lo que se incorporó, dejando de pajearme para beber un poco también. Cuando dejaron las copas, Elena se volvió a tumbar, poniéndose Irene encima de ella para besarle por el cuello, apoyada sobre sus brazos, mirándome mientras lo hacía. Yo estaba a mil, estaba disfrutando mucho lo que veía, me ponía mucho ver a mi chica con otra chica que también estaba muy buena y en esa situación. Entonces pasó algo que no esperaba para nada.

E: ¿Quieres comerme el coñito? (dijo con una voz muy dulce y melosa mirando a Irene).
I: ¿Quieres? (dijo con tono de sorpresa y diversión).
E: Ajammm…

Entonces Irene fue bajando poco a poco por su cuerpo dándole besos y mordisquitos por todo el cuerpo, recordándome a como se lo hacía yo a Elena, hasta que llegó a su coño, dándole varios besitos a su pubis. Elena me miraba con ojitos, pudiendo notar nerviosismo en su cara. Yo le sonreí, acariciándole la cara, pasándole el pelo por detrás de la oreja, para acercarme a ella y susurrarle al oído:

J: Tranquila, lo estás haciendo muy bien. Eres increíble. ¿Estás cómoda?

Ella me miró, asintiendo, mirándome aún con ojitos. Me derretía cuando me miraba así, por lo que le acaricié la mejilla con el pulgar, para darle después un beso muy dulce. Al dárselo, noté como se relajaba. Aparté mi cara de ella, acariciándole el vientre, entonces Irene empezó a pasar su lengua por la raja de Elena, dando ella un respingo, lanzando también un ligero gemidito de sorpresa. Irene miró hacia arriba, mirando a Elena y luego a mí. Le empezó a acariciar las caderas para que se relajara, mientras que Elena cogía mi mano con fuerza. Le acaricié la mano y se la besé, haciendo ella menos fuerza y mirando mi polla, soltándome la mano para cogerla y empezar a pajearme de nuevo. A los pocos segundos me susurró que me pusiera de rodillas a la altura de su cara. Así lo hice y entonces Elena agarró mi polla con fuerza desde la base, para empezar a metérsela en la boca, empezando una mamada muy dulce y suave. Irene le pasaba las manos por las caderas y vientre acariciándola, casi parecía que le estaba dando un masaje. Elena lanzaba gemiditos de aprobación a medida que se metía cada vez más la polla en su boca.

Los gemidos se fueron intensificando a medida que Irene le comía el coño con más intensidad, separándole los labios con las manos para meter su lengua en su coño, bastante profundo. La mamada de Elena cogió intensidad y ritmo, metiéndosela bastante y rápidamente. Podía ver a Irene muy excitada, mirando como me la chupaba, por lo que pasó a su clítoris, metiéndole los dedos mientras succionaba. Elena empezaba a gemir más alto, mientras se apoyaba en su codo, agarrando mi polla y tragándosela casi entera, mientras con la otra mano cogía la cabeza de Irene, empujando la contra su coño. Cuando se sacaba la polla de la boca para coger aire, lanzaba gemidos bastante altos. Pasados unos breves minutos, tanto la mamada, como la comida de coño habían ganado más intensidad aún, notando como Elena daba pequeñas sacudidas, amagando con retorcerse, por lo que le susurré.

J: No te reprimas, relájate y déjate llevar.

Elena abrió los ojos para mirarme, suspirando, después los cerró, tumbándose boca arriba, relajando su cuerpo mientras me pajeaba, empezando a retorcerse mientras lanzaba gemidos en forma de murmuros. Yo notaba que estaba a punto de correrse, entonces cerró los ojos con fuerza.

J: Así, así mi vida. Córrete en su boca.

Apretó aún más los ojos, abriendo la boca, empezando a gemir fuertemente mientras empezaba a temblar, agarrando mi polla con mucha fuerza y las sábanas con la otra. Levantó sus caderas hacia arriba un poco, siguiendo Irene comiéndoselo hasta que a Elena le empezaron a dar espasmos. Una vez Irene paró, Elena se puso a respirar muy fuertemente, relajando su cuerpo, dejando de hacer tanta fuerza al coger mi polla, aunque seguía con los ojos muy apretados. Irene subió poco a poco hasta su cara para besarla con lengua, de manera muy dulce. Una vez la beso, se echó al otro lado, sentándose con las piernas a un lado, apoyándose en un brazo.

Ambos mirábamos a Elena en silencio, con algunas miradas de ella a mi polla empalmada, mordiéndose el labio y otras miradas mías a sus tetas, con los pezones bastante duros y a su coño, muy brillante. Ambos estábamos cachondísimos y teníamos ganas de tocarnos el uno al otro, pero miré a Irene haciendo un gesto con la cara, haciéndola entender que no podía ser. Ella me miró sonriendo, haciendo un gesto de entender lo que le quería decir. Mientras tanto, Elena se recuperó, cogiendo nuestras cabezas y poniéndolas en su pecho, para abrazarnos. Irene y yo estábamos cara a cara, a pocos centímetros el uno del otro. Elena nos acariciaba la cabeza a ambos. Después tiró de nosotros hacia arriba, poniéndose de lado, de espaldas a mí, con su culo en pompa, aún tumbada. Puso a Irene boca arriba y le empezó a acariciar el cuerpo. Estábamos en silencio, sólo se podían oír nuestras respiraciones, agitadas por la excitación. Elena rompió el silencio, para susurrar con voz muy dulce:

E: Javi, mi amor, fóllame.

Inmediatamente cogí mi polla, bastante húmeda aún por las babas de la mamada de Elena, acariciando su raja para empezar a metérsela poco a poco después. Lanzaba gemiditos muy dulces al abrirse paso mi polla en sus entrañas mientras seguía acariciando a Irene por el vientre y sus caderas. Después le empezó a tocar las tetas, amasándolas, jugando con los pezones. Irene cerraba los ojos poniendo cara de placer, mordiéndose el labio de vez en cuando. Yo lo veía todo mientras se la metía y sacaba muy lentamente y le besaba el cuello. Después de estar un rato así, aumenté un poco el ritmo, gimiendo Elena más alto, con varios suspiros. De repente, Elena hizo otra cosa que me sorprendió tanto o más que cuando dejó que Irene le comiera el coño. Elena bajo su mano hasta el coño de Irene, empezando a acariciarlo suavemente. Irene estaba muy sorprendida, mirándonos a ambos, aunque rápidamente se dejó llevar para disfrutar del momento, mirando fijamente a Elena, quien estaba con los ojos cerrados por mí follada. Después de unos segundos, le empezó a meter un dedo y más tarde otro, empezando a masturbarla a buen ritmo mientras Irene empezaba a gemir, cerrando sus ojos. Estuvo así durante unos minutos. Se podían oír los gemidos de ambas, que empezaron a ir al compás, ya que Elena le metía los dedos al mismo ritmo al que yo la follaba. De pronto paró, haciendo que Irene abriera sus ojos.

E: Abre la boca (le dijo a Irene con tono serio).

Irene giró la cabeza hacia ella, abriendo la boca. Entonces Elena sacó los dedos de su coño, llevándolos a la boca de Irene para que ésta los chupara. Después se los volvió a meter, aumentando yo el ritmo, empezando una buena follada. Notaba como Elena estaba cerca de correrse otra vez, por lo que le susurré:

J: Mi vida, necesito que aguantes más. Quiero que le metas los dedos más rápido y que le acaricies el clítoris con el pulgar, como te lo hago yo de vez en cuando. Quiero que hagas que se corra.
E: Ajammm…
J: Quiero que os corráis las dos a la vez, pero si te empiezas a correr tú antes, necesito que sigas tocándole como lo estás haciendo. ¿Podrás?
E: Siiiii… (dijo en forma de gemido).
J: Vale, vamos a ello.

Aumenté más el ritmo y Elena también. Los gemidos de ambas estaban pasando casi a gritos. Se notaba la excitación por todas partes.

E: Ay… Javiiiiiiiii… Estoy ya casi (dijo con la voz entrecortada, entre gemidos).
I: Aguanta un poco Elena, me queda poco (decía también con la voz entrecortada).
J: Mi vida, lo estás haciendo muy bien, aguanta un poco más.

Notaba como Elena se retorcía, haciendo fuerza con su coño, hasta que no pudo más y se empezó a correr entre gritos, apretando mucho mi polla y empujando con su culo para hacer la penetración más rápida. Afortunadamente, Irene se empezó a correr casi de inmediato, lanzando gemidos altos y agudos, acabando en gritos. Saqué mi polla inmediatamente del coño de Elena porque me iba a correr y aún no quería hacerlo. Elena estaba temblando mucho, echando su cuerpo sobre el de Irene, quien era consciente de lo que pasaba, acariciando el cuerpo de Elena. Me fascinaba la diferencia entre sus orgasmos, los de Irene eran cortos de duración, pero explosivos y los de Elena eran intensos, pero mucho más duraderos. Nos quedamos un buen rato en silencio, con Irene boca arriba y Elena sobre ella, abrazándola. Yo estaba detrás de Elena, besando su espalda y acariciado sus muslos, pudiéndose oír solo nuestras respiraciones.

Podía ver como Irene miraba al techo, cerrando después sus ojos, acurrucado su cara junto a la cabeza de Elena. Pasados unos minutos, Elena me buscó con su mano, poniéndola en mis caderas, palpando hasta encontrarse con mi polla, lanzando un gemidito al ver que aún seguía dura, empezando a masturbarla. A los pocos segundos, se puso sobre el cuerpo de Irene, a 4 patas, girando su cuello rápidamente, haciendo que su pelo pasara al otro lado. Me miró a los ojos y me susurró que la follara despacio. Me puse de rodillas en medio de la cama, mojándome los dedos para llevarlos al coño de Elena y humedecerlo. Se lo empecé a acariciar con la polla, empezando ella a ronronear, metiéndosela después poco a poco. Una vez dentro por completo, Elena cogió las manos de Irene, entrelazando sus dedos con los suyos y empezó a besarle el cuello, exactamente igual como me lo hacía a mí. Irene se reía, parecía que Elena le hacía cosquillas, pero esas risas se fueron transformando en ligeros gemidos, pasando de tener una cara sonriente a una cara de excitación.

Empecé un ligero mete-saca, mientras acariciaba la espalda y el culo de Elena con mucho cariño, lanzando ella ligeros gemidos. Irene abrió sus ojos, mirándome y sonriendo, mientras me abrazaba las piernas con las suyas. Estaba muy excitado al ver todo eso mientras me follaba a Elena, por lo que empecé a aumentar el ritmo. Elena empezó a gemir más, soltando el cuello de Irene y pasando a besarla, ahogando sus gemidos en su boca. Elena soltó las manos de Irene, poniéndolas ésta en su culo, acariciándoselo y amasándolo. Yo cogía de las caderas a Elena para sujetarla con más facilidad. Irene me acariciaba los brazos y la barriga, alcanzando mi cuerpo con dificultad. En una de las veces que le amasaba el culo, yo puse mis manos sobre las de Irene, habiendo fuerza había abajo mientras seguía con la follada. Elena echó su cabeza sobre el pecho de Irene, quien me miraba con cara de vicio, mordiéndose el labio.

Pasados unos pocos minutos, Elena se incorporó, moviéndose, quedando sentada en la cama, con la espalda sobre el cabecero. Se quedó mirando como estábamos Irene y yo, con mi polla a pocos centímetros de su coño. Alargó su mano para que fuera con ella, quedándome frente a ella de rodillas, y puso a Irene sobre ella, con su cabeza sobre su pecho, mientras le acariciaba el brazo. Estaba muy sorprendido, porque era una Elena participativa, lejos de aquella Elena que se dejaba tocar solamente, de manera muy tímida. Elena nos miraba a ambos, alternando su mirada a los pocos segundos, fijándose que Irene y yo nos mirábamos también. Elena supuso las ganas que nos teníamos y cogió la mano de Irene, llevándola hacia mi polla para que me empezara a masturbar, lo que me sorprendió aún más. Irene lo hacía muy bien, aunque muy lentamente, mientras miraba fijamente mi polla, hasta que Elena cogió su cara para que la mirara a los ojos.

E: Escúpele en la polla y hazlo más rápido y fuerte.

Irene asintió, escupiendo en mi polla y empezando una paja a buen ritmo, agarrándola con fuerza, regresando su cabeza al pecho de Elena. Una vez empezó a hacerlo, Elena pasó su mano por detrás de mí cuello para tirar de él y bajar mi cara hasta la suya, empezando a besarme durante unos segundos, separándose después para decirme susurrando:

E: Tócale el coño y métele los dedos.

Irene soltó un gemidito al oírla, mirando hacia arriba con ojitos. Le metí los dedos en la boca a Irene, para que los mojara, llevándolos después a su coño, empezando a acariciarle la raja mientras ella me miraba a los ojos. Le empecé a meter un dedo, sacándolo después para acariciarle el clítoris, alternando varias veces entre esos dos movimientos. Elena miraba con atención como nos masturbábamos, dándole besitos a Irene en la cabeza y acariciando mi pecho. Decidí ir más allá, metiéndole dos dedos a Irene, moviéndolos rápidamente, empezando a masturbarla a buen ritmo, provocando que empezara a gemir, apretando ella mi polla con más fuerza, haciendo más intensa la paja, por lo que yo también empecé a gemir. Estuvimos así durante un rato hasta que Elena paró a Irene y me miró diciendo:

E: Haz que se corra.

Nos movimos, siendo ahora Irene la que se tumbaba boca arriba, con las piernas abiertas, poniéndose Elena de rodillas con las piernas juntas y las manos sobre sus rodillas, sentándose sobre sus talones a un lado de ella, estando yo al otro lado, de rodillas. Le empecé a tocar el coño de nuevo como antes, llegando a masturbarla rápidamente. Empezaba a gemir cada vez con más fuerza. Irene me acariciaba el culo, hasta que se empezó a correr, entre altos gemidos. Elena pegó un pequeño respingo al ver como se corría. Bajé el ritmo, aunque le seguía metiendo los dedos lentamente.

E: No pares, sigue así (dijo mirándome fijamente).

Seguí metiéndole los dedos a Irene durante unos segundos, hasta que dejó de gemir, lanzando sonidos en forma de murmuro. Entonces Elena levantó su cara para mirarme de nuevo y decirme:

E: Haz que se corra otra vez.

Irene abrió los ojos bastante, poniendo su mano sobre las de Elena. Yo empecé a meterle los dedos más rápidamente, como antes. A los pocos minutos se volvió a correr de la misma manera, apretando ahora las manos de Elena. Pasados unos segundos, con Irene gimiendo aún, aunque más bajo, Elena me volvió a mirar, diciendo:

E: Otra vez, pero más fuerte.

La reacción de Irene fue la misma, pero mirándonos a los dos. De nuevo hice que se corriera, masturbándola con más fuerza y rapidez. Irene se corría entre gritos, empezando a retorcerse.

E: Otra vez. Javi, quiero que la revientes. Hazlo como me lo haces a mí.

Yo ya cachondo perdido no me paraba a razonar y sólo hacía lo que me decía. Mis ganas de follar a Irene eran increíbles, pero me contenía por Elena. También me gustaba lo que estábamos haciendo, así que seguí. Cuando me dijo que se lo hiciera como cuando se lo hacía a ella, entendí que le estimulara el punto G. Por lo que, tras masturbarla con fuerza y rapidez durante unos segundos, apoye mi otra mano sobre su estómago, haciendo presión y con la otra mano empecé a estimularle el punto G, con mis dedos dentro de su coño por completo. Irene agarro mi polla con fuerza, cerrando sus ojos. Empecé a estimularle con fuerza mientras ella gemía bastante alto, provocando que se empezara a correr de nuevo, apretando mucho la cara y levantando su cuerpo, encorvando su espalda. Gritaba de una manera exagerada y descontrolada, por lo que Elena la agarró de los hombros, empujándola contra la cama.

E: No pares, Javi.

Seguí con el mismo ritmo durante unos segundos mientras Elena hacia fuerza para que no se moviera. Pasados unos segundos, Irene empezó a gemir de forma aguda, pidiendo que parara, que no podía más. Paré de estimularla y Elena se apartó, quedando Irene libre, corriéndose entre temblores, con los ojos cerrados y respirando con mucha fuerza. Pasé mi mano por su vientre, llegando hasta sus tetas, empezando a sobarlas y a jugar con sus pezones. Podía notar como le latía el corazón rapidísimo al tocarle el pecho. Después retiré mis manos, dejando que Irene se relajara. Elena me miró con una ligera sonrisa, mirando después mi polla, que estaba muy dura. Echó su cuerpo hacia delante, apoyando su cuerpo sobre sus brazos, estando sobre Irene, aunque sin llegar a estar en contacto. Me cogió la polla con una mano para empezar a pajearme suavemente, para después soltarla y empezar a chupármela suavemente. Yo cogí su pelo con mis manos, empezando a mover mis caderas para follarle la boca despacio. Irene abrió sus ojos, viendo lo que estábamos haciendo, empezando a acariciar el culo y la espalda de Elena.

Después de estar así unos minutos, tiré ligeramente del pelo de Elena para ponerla de rodillas, a mi altura mientras le cogía la cara para mirarla fijamente a los ojos. Puse mis manos debajo de sus brazos, para tirar fuertemente de ella y cogerla en brazos, dando ella un gritito por la sorpresa. Tiré tan fuerte de ella que sus caderas estaban a la altura de mi pecho, abrazándome con sus piernas, pasando yo mis brazos a su espalda. Mi cara estaba a la altura de sus tetas, por lo que se las comí un poco mientras ella miraba hacia abajo, acariciándome el pelo. Irene se incorporó, yéndose a un lado de la cama. Eché a Elena en la cama para ponerme encima de ella, apoyándome sobre mis brazos para empezar a follarla de nuevo. Irene se puso de rodillas, colando su mano entre nosotros para estimularle el clítoris y con la otra me acariciaba el culo, pasando a cogerme los huevos con fuerza, aunque sin llegar a hacerme daño. Me follé a Elena a buen ritmo, hasta que noté como se empezaba a retorcer entre altos gemidos, por lo que salí de ella y me eché a un lado, cogiendo la mano de Irene y llevándola hasta su coño.

J: Haz que se corra como lo he hecho yo contigo. Quiero que la hagas chorrear.

Irene me hizo caso, estimulándole el punto G, exactamente igual a como yo lo hice con ella antes. Elena se empezó a correr, empezando a soltar chorros pocos segundos después, salpicándonos a ambos, entre risas de Irene. Esperamos a que Elena se recuperara, viendo como le daban espasmos hasta que abrió los ojos.

J: Mi vida, me voy a correr en tu boquita.
E: Ajammm…

Me coloqué sobre ella, con una pierna a cada lado, sin llegar a echar mi cuerpo sobre el suyo y tiré de Irene para que se colocara detrás de mí. Se puso en la misma posición en la que estaba yo, con su cuerpo pegado al mío, pudiendo notar como sus pezones se clavaban en mi espalda. Pasé mi brazo por detrás de su cabeza, quedando ella encorvada entre mi brazo y costado, pasando su otro brazo rodeando mi cuerpo para acariciarme el vientre.

J: Coge mi polla y haz que me corra en su boca.

Irene me hizo caso, empezando a pajearme con fuerza. Elena abrió su boca, estaba preciosa. Estaba un poco despeinada, un poco sudada, con las mejillas sonrojadas, haciendo contraste con sus pecas, con su preciosa y pequeña lengua con su piercing fuera, con cara de expectación. Tras unos segundos, me empecé a correr en su boca entre gemidos altos, cayéndole todo en la boca y levantando su cabeza, metiéndose mi glande en su boca mientras Irene terminaba de exprimir, apretando el tronco con fuerza. Después de parar a Irene y sacar mi polla de la boca de Elena, me eché a un lado, quedándome sentado mientras recuperaba la respiración. Elena cerró su boca, inflando sus mofletes por tener mi corrida dentro y se incorporó, sentándose y apoyando su espalda en el cabecero. Miró a Irene y se levantó, poniéndose de rodillas sobre la cama, acercándose a ella, cogiendo su cara con sus manos y besándola, pasándole parte de mi corrida. Una vez se dieron el beso, Elena cogió a Irene y pegó su cara a la suya, quedando ambas unidas por sus mejillas, se echó hacia delante, quedando las dos a 4 mirándome, Elena abrió su boca para enseñarme parte de mi corrida e Irene hizo lo mismo al verla. Elena se la tragó después de enseñarlo, haciendo lo mismo Irene. Una vez se la tragaron, Irene se levantó, cogiendo la cara de Elena para darle otro beso. Mientras todo eso pasaba, yo miraba muy cachondo y un poco en shock, por ver a Elena tan suelta.

Después me tumbé boca arriba, echándose Elena sobre mi hombro. Irene echó su cabeza sobre las caderas de Elena, quedándonos callados y descansando. Miré el reloj, eran casi las 5 de la mañana. Iba a incorporarme para irnos, pero miré a Elena y ya estaba dormida. Irene se incorporó a los pocos minutos, sentándose en la cama con las piernas cruzadas, mirándome a los ojos. Empezamos a hablar en susurros para no despertar a Elena.

-Qué bien la has convencido.
-Yo no he hecho nada, ha sido cosa suya.
-¿En serio?
-Sí. Me dijo que tenía pensado algo para hoy, pero no me imaginaba que fuera a hacer todo esto.
-Pues me habéis hecho un regalo de cumpleaños genial.
-¿Te ha gustado?
-Claro, me ha encantado. ¿A ti no?
-Sí, sí. Claro que me ha gustado.
-¿Te has quedado con ganas de más?
-No, no es eso.
-¿Qué es?
-Nada. No es nada.
-Si ya lo sé, pero quería que me lo dijeras.
-Ya, bueno. Supongo que era evidente.
-Yo también tenía muchas ganas de que me follaras. Me gusta mucho como se lo haces a Elena y estoy segura de que puedes hacer que me corra muchas veces seguidas.
-Ya, pero no puede ser.
-Ya… Si te digo la verdad, no esperaba que Elena llegara a hacer estas cosas viendo como estaba cuando empezamos a jugar en la fiesta que hicimos aquí.
-Eso es verdad.
-Quién sabe, lo mismo se anima y podemos llegar a…
-Bueno, si a ella le apetece, por mí bien.
-¿Crees que podremos meter a Mario en esto? Me da un poco de pena dejarlo apartado…
-No sé, Elena se corta mucho con él, pero lo mismo se anima también.
-No lo digo por ella…
-¿Por mí?
-Claro. ¿Te gustaría ver como otro hombre la toca, pudiendo llegársela a follar?
-He estado pensado en eso. Yo siempre he sido muy abierto en el sexo, no es problema para mí probar cosas nuevas, ya lo viste cuando Mario y yo nos besamos. Y creía que eso no cambiaría estando en pareja, pero vi que me equivocaba. Pasé a no estar seguro de si quería ver algo así.
-Bueno, ella está haciendo un esfuerzo. Primero te dejó verme desnuda, luego que me azotaras, estando yo desnuda y ahora te he podido tocar la polla, pajeándote y haciendo que te corrieras y tú me has tocado a mí, haciendo que me corriera varias veces.
-Ya, también he estado pensando en eso durante estos días y he pensado en hacer el esfuerzo si se da la ocasión. Pero ahora con lo que ha hecho hoy, lo tengo más claro. No es justo que ella ponga de su parte y yo no. Además, soy muy morboso y seguramente en el momento me encendería más que otra cosa.
-Qué bien. Oye, lo de que te dejarías chupar la polla por Mario si Elena te lo pide, ¿es verdad?
-Bueno, por probar, pues sí. Pero ahora que Elena está habiendo todo esto, me anima más a probarlo.
-Uff… Como me pondría eso…
-Todo es verlo, si se da la ocasión y a todos nos parece bien, ¿por qué no?
-Joder, Javi… No sabes lo contenta que estoy con vosotros…
-Ya me ha contado Mario antes.
-Es que estamos super a gusto con vosotros. Nunca hemos congeniado con otras personas como con vosotros.
-Nosotros también estamos muy contentos con vosotros. Nos trasmitís mucha confianza y sois muy respetuosos.
-Me alegra oír eso. -dijo con una amplia sonrisa- Os quedáis a dormir, ¿no?
-Sí, Elena ya está dormida.
-Genial, no me gusta dormir solita.

Irene apagó la luz tapándonos a los tres con la sábana, echando su cara sobre la espalda de Elena, abrazándola haciendo lo cucharita. Al cabo de unos minutos noté la respiración profunda de ambas, quedándome yo mirando al techo asimilando lo que pasó durante toda la noche. Como empezamos a jugar en el restaurante con bastante complicidad. Luego en el pub, donde seguimos jugando y lo pasamos muy bien bailando y demás, volviéndome a encontrar con Ángela, siendo una sensación agridulce, ya que por un lado me hizo ilusión, porque me hizo recordar buenos los momentos que pasábamos y también me entristeció un poco por recordar como perdimos el contacto tan repentinamente y sobre todo por lo que me dijo de que sentía cosas por mí en su día, sin llegar a decírmelo nunca por miedo a que me apartara. Finalmente, como acabó la noche en casa de Mario, con una Elena casi irreconocible, muy participativa, permitiendo el contacto entre Irene y yo. Me fascinó como llegó a ese punto y más recordado como se ponía cuando Irene intentaba tocarme, apartando su mano o diciéndole directamente que no me tocara. Fue una noche increíble, pensaba que me lo pasaría bien, pero no tanto con tanto morbo y excitación. Estaba contento y me relajé para dormir, pero me vino a la cabeza de nuevo el momento de Ángela, diciéndome que le presentara a Elena. No estaba seguro de si quería que eso tuviera lugar, sin llegar a saber por qué, tal vez por miedo a que Elena sintiera celos, cosa que sólo demostró en los acercamientos de Irene en situaciones más privadas, o por si Ángela se pasaba de la raya contando cosas que estuvieran fuera de lugar, aunque la conocía y ella no era así. No lo quise dar más vueltas, decidiendo no hacer nada, por si las moscas.

A la mañana siguiente me desperté conforme me había dormido, en la misma postura con Elena a mi lado, sobre mi pecho. Me despertó Irene al levantarse de la cama, saliendo de la habitación oyendo como hablaba con Mario, diciéndole que no entrara, que estábamos ahí y estábamos desnudos. Oí como se alejaban, por lo que desperté a Elena, quien estaba un poco desorientada.

-¿Qué pasa Javi?
-Nos tenemos que ir, es muy tarde.
-¿Qué hora es?
-Son más de las 12.
-Mmm…
-Ha venido ya Mario.
-Venga, vamos a vestirnos.

Nos empezamos a vestir, saliendo después hacia el salón, donde estaba Mario e Irene, vestida con una camiseta ancha.

M: ¿Qué tal la noche?
J: Genial.
I: Mario, ha sido increíble.
M: Me vais a dar envida… jajaja.
E: Lo siento…
M: No te preocupes, no pasa nada. A mí lo que me importaba era que Irene se lo pasara bien y parece que ha sido así.
I: Pues sí.
E: Me alegro de que estéis tan contentos.
I: Pues claro, Elena. Soy consciente del esfuerzo que has hecho y lo aprecio muchísimo (dijo yendo hacia ella para darle un fuerte abrazo).
J: Bueno, nos vamos ya, a ver si os vais a emocionar, jajaja.
I: Que tonto eres, jajajaja.

Nos fuimos hacia la puerta, dándonos abrazos, con Irene siendo la más afectiva, abrazándonos a Elena y a mí al mismo tiempo con mucha fuerza. Salimos de allí, montándonos en el coche para ir al pueblo de Elena y dejarla en su casa. Por el camino, Elena se sentó de lado, mirándome y sonriendo.

-Qué contenta te veo…
-Pues claro. Ayer me lo pasé genial.
-Mejor que conmigo a solas, ¿no? (dije con tono de guasa).
-Noooooooo, bobo… jajajaja.
-Jajajaja, ayer fue una pasada. No esperaba para nada que estuvieras así…
-Te dije que tenía algo pensado.
-Ya, pero no me imaginaba que fuera eso.
-¿Te gustó?
-Pues claro. ¿Cómo no me va a gustar? Estabas desatada, pidiéndome que reventarla a Irene.
-Bueno, tampoco es que te la follaras…
-Ni falta que hizo para que disfrutáramos todos.
-Me alegro que os haya gustado tanto a los dos (dijo riendo).
-Claro que sí mi vida, cada vez te sueltas más y estoy encantado con eso.
-Oye, ¿quién era la rubita que se te acercó anoche en el pub?
-¿Eh? Eh… Una antigua amiga de la universidad.
-Era muy guapa.
-Bueno, sí. Pero tú lo eres más.
-Vaya… jajajaja.
-Resulta que es de mi ciudad, pero nos conocimos en la universidad.
-Pues a ver si me la presentas.
-¿Quieres conocerla?
-Claro, ¿por qué no?
-Va, pues a ver si luego cuando estemos en mi ciudad la llamo y os presento.
-Vale.
-De hecho, ella me dijo que a ver si te presentaba también.
-Ah, ¿sí?
-Sí, parece que tiene curiosidad en la chica que me ha hecho cambiar de parecer en cuanto a las relaciones.
-¿Y eso?
-No sé…
-¿Le gustabas?
-Bueno, ella y yo nos veíamos, ya sabes…
-Sí.
-Pero no noté nada en su día.
-Bueno, pues a ver si coincidimos y se lo pregunto, tengo curiosidad.

Parecía que no lo iba a tener tan fácil como yo pensaba, Elena se dio cuenta de que Ángela habló conmigo y ahora tenía interés en conocerla. También pensé en que me colé, hablando de más, pudiendo meterme en un jardín. Cuando llegamos a su casa, estuvimos un rato mirándonos, con varias caricias, dándonos un beso para después entrar ella a su casa. Al irme a casa paré en un semáforo, viendo a Noelia y a María, aunque ellas no me vieron a mí. Me quedé mirándolas, viendo a María hablar durante todo el tiempo mientras Noelia escuchaba con rostro serio. Me pitaron porque el semáforo ya estaba en verde, por lo que salí de allí antes de que me vieran. Cuando llegué a casa me pegué una ducha y me quedé toda la tarde en el sofá, descansando.

Sobre las 10 de la noche, empecé a recibir mensajes, eran de Ángela.

-Hola guapetón, me ha hecho ilusión verte. ¿Quieres que nos tomemos un café mañana?
-Vale.
-Genial, pero tráete a tu chica.
-Claro.
-Te noto serio, ¿todo bien?
-Sí, claro, es que estoy cansado de anoche, estuvimos hasta tarde y bueno…
-Ah, vale. Pues nada, nos vemos mañana.
-Vale, luego hablamos.

Por alguna razón seguía sin hacerme gracia que ambas se vieran, pero tanto interés tenían ambas que accedí. Tras hablar con Ángela, le comenté a Elena el plan, pareciéndole bien, por lo que quedamos en que iría a recogerla para echar el café y luego ir ambos a mi casa a trabajar cada uno en lo nuestro. El resto de la noche y el día siguiente fue normal, yendo a por Elena. Ambos íbamos vestidos como lo solíamos hacer en nuestro día a día. Sin embargo, cuando llegamos a la cafetería vimos que Ángela iba bastante guapa, con un jersey azul de cuello vuelto, muy ajustado, unos shorts vaqueros y unas medias negras. Nuestro contraste con ella era bastante grande. Nos sentamos y nos pusimos a hablar, empezando ellas a conocerse. Era una conversación muy agradable, por lo que me relajé, hasta que la conversación fue por otro lado.

A: Chica, ¿qué has hecho para que éste se empareje?
E: Pues no hice nada, simplemente quedábamos y me empecé a colar por él.
A: Y él, ¿cómo se coló por ti?
E: Pues me llevó a su casa y me preguntó si había algo más.
A: ¿Él llevándote a su casa?
J: Bueno, no es tan raro.
A: A mí no me llevaste ni una vez…
J: Bueno, lo podrías haber dicho si querías.

Ángela me miró entornando los ojos y siguió:

A: Si mal no recuerdo te lo dije alguna vez.
J: Pues no sé, no recuerdo.
A: Bueno, Elena, sigue contando.
E: Pues le dije que sí y él se lanzó a mis labios.
A: Joder, Javi, que pasión, jajajaja.
E: Y bueno, pues ya lo demás, como cualquier pareja normal.
A: Y tú, ¿cómo te enamoraste de él?
E: Pues yo es que le cojo cariño a las personas con las que más tiempo paso y como nos conocíamos desde hace mucho, pues me habló y empezamos a rememorar tiempos pasados y nos acabamos acostando.
A: Vamos que empezasteis como follamigos.
E: Sí.
A: Eso sí le pega más al Javi que yo conozco.
E: Y bueno, pues quedábamos bastante y fuimos a una fiesta y se lio la cosa un poco con mi ex y él me sacó de allí para animarme y tal y me gustó mucho el gesto y empecé a sentir algo más por él. Se preocupó bastante por mí (decía mirándome sonriendo).
A: Vaya, pues qué suerte.
E: ¿Por qué?
A: Porque yo en su día estaba colada por él, pero él sólo me buscaba para lo que me buscaba.
E: Vaya…
J: Anda ya, pero si éramos amigos.
A: Sí, pero bueno…
E: ¿Y por qué no se lo dijiste?
A: Porque me gustaba bastante y no quería que se apartara de mí.
E: Te entiendo perfectamente.
A: ¿Sí?
E: Sí, yo no se lo dije por lo mismo. Pero él me preguntó y se lo dije. Estaba muy nerviosa.
A: Pues qué suerte tienen algunas… Yo lo he seguido intentando, pero nada, tres novios he tenido y con los tres he acabado mal…
E: Bueno, yo con mi ex… Estuvimos juntos durante 5 años y me puso los cuernos.
A: Uff…
E: Pues sí, pero bueno, con Javi es tan diferente…
A: Pues Javi es muy liberal, a ver si… jajajaja.
J: Ni de coña.
E: Sí, ya sé cómo es, pero él me ha dejado muy claro que me quiere a mí.
A: Vaya, qué cambiado estás… En la universidad ibas con una y con otra como si nada.
J: Pero esto es diferente.
A: Javi, estoy de coña.
J: Ya, ya.
E: ¿Tú no te veías con otros chicos?
A: Pues no, sólo con él. ¿Y tú?
E: No, Javi es el segundo chico con el que estoy.
A: Huy… a lo mejor un poco paradita para Javi…
E: ¿Perdona? (dijo poniendo cara de incredulidad).
A: No, o sea, no me malinterpretes. Javi tiene mucha experiencia y tal.
J: Ángela, ya está.
A: No, no lo decía a malas, de verdad. No os enfadéis.
E: ¿Tú no eras paradita para él?
A: Bueno, yo estuve con varios chicos antes que con él.
E: Ya…
A: O sea, tampoco es que sea una guarra.
J: Bueno, ya está. Parad con el tema.
A: Sí, creo que es mejor que me vaya.

Ángela se fue y a los pocos minutos nos fuimos nosotros a mi casa. Cuando llegamos, entramos en mi habitación después de saludar a mis padres. Nos pusimos en mi escritorio a hacer cada uno nuestras cosas, sin hablar a penas desde que salimos de la cafetería. No sabía qué hacer para relajar la cosa, así que dije:

-Lo siento.
-¿Por qué? No es culpa tuya.
-No sé, no sabía qué decir.
-No pasa nada, Javi.
-Ya, pero me molesta lo que ha pasado. Que por la cara diga eso de ti…
-Es normal, yo no soy tan guapa como ella, ni tengo su cuerpo.
-Elena, no vayas por ahí. Para mí eres la mejor en todos los aspectos.
-No lo digo por eso. Me refiero a que ella seguro que ha tenido a más chicos detrás y por eso tiene más experiencia.
-Mira Elena, he estado con ella y contigo y te puedo decir que tú me satisfaces más.
-¿En serio?
-¿No ves cómo me pongo cuando me besas el cuello, o cuando me sonríes así cuando giras tu cabecita? ¿No ves cómo me pones la polla cuando me calientas, cómo haces que me corra dentro de tu coñito y en tu boquita? ¿O cómo me encanta dormir contigo encima de mí, o abrazándote a mí o abrazándote yo? Oliendo tu pelo, tu cuello, acariciando tu cuerpo tan suave, besando esos labios después de ver tu carita con esas pecas que me vuelven loco… Tu sonrisa que ilumina el lugar en el que estás, tu…

Entonces Elena me interrumpió, cogiendo mi cara con sus dos manos para besarme con mucha intensidad. Después me levantó, sentándome en mi cama.

-Elena…
-Shhh (dijo poniéndome la mano en la boca mientras negaba con la cabeza).

Se sentó encima de mí, con una pierna a cada lado para volver a besarme con mucha intensidad. De pronto se levantó para ir hacia la puerta, para echar el cerrojo. Volvió hacia a mí quitándose la sudadera y el sujetador, volviendo a ponerse encima de mí para besarme, separándose de mí para quitarme la sudadera de un tirón. Yo respiraba aceleradamente de la excitación mientras veía a Elena mirándome con una cara muy sensual. Después me acarició la cara con ambas manos mientras me miraba a los ojos fijamente. Me empujó hacia atrás, apoyándome yo sobre mis brazos, mientras ella se ponía de rodillas, terminando de desnudarme. Me empezó a comer la polla muy lentamente con los ojos cerrados, acariciándome los muslos cuando alternaba de mano. Fue una mamada breve, aunque muy sensual, sin llegar a metérsela entera en la boca, pero lo disfruté bastante. Después se levantó para terminar de desnudarse lentamente, viniendo hacia a mí para subirse, mojando sus dedos para llevárselos a su coño y frotarse con ellos. Dirigió mi polla con su mano, acariciando su raja para después meter lentamente el glande, mientras soltaba un gemidito. Poco a poco dejó caer su cuerpo sobre el mío, hincándose más mi polla, empezando un ligero movimiento hacia delante y atrás mientras ponía sus manos en mis hombros. Cada vez hacia el movimiento más rápido, excitándome mucho, por lo que la cogí, tumbándola boca arriba para empezar a follarla yo, agarrándose ella con sus piernas a mis caderas, abrazándome para pegar nuestros cuerpos.

-Javi, te quiero (dijo entre jadeos, apretando su abrazo).

Levanté mi cuerpo para mirarla a la cara, mirándome ella con los ojos vidriosos. Bajé el ritmo con el que la follaba, empezando a darle varios besos por la cara mientras ella acariciaba mi espalda y lanzaba pequeños gemidos. Después de darle los besos, volví a levantar mi cuerpo, para empezar a follarla con más ritmo, apretando ella sus ojos y llevando su mano a su boca para ahogar sus gemidos. Al cabo de unos pocos minutos, Elena me abrazó con fuerza, para girar nuestros cuerpos y ponerse ella encima de mí, cogiendo mis manos, entrelazando nuestros dedos, mirándome fijamente a los ojos. Me encantaba la cara que tenía, la veía muy excitada y entregada.

-Te quiero (le dije susurrando).

Elena paró durante unos segundos, mirando con unos ojos muy vivos, entonces empezó a follarme muy rápidamente, moviendo su cuerpo hacia delante y atrás, para a los pocos segundos, echarse sobre el mí pegando nuestros cuerpos. Podía notar sus pezones clavándose en mi pecho. Me empezó a besar el cuello mientras movía su culo hacia arriba y abajo muy rápidamente, después soltó mis manos para abrazarme por el cuello mientras me lo seguía besando, cogiéndole yo el culo, acelerando la follada. Bastaron pocos minutos para que Elena se empezara a correr, ahogando sus gemidos en mi cuello, abrazándome con mucha fuerza, temblando fuertemente. A los pocos segundos me empecé a correr yo, levantando mis caderas hacia arriba mientras agarraba el culo de Elena con fuerza. Cuando acabé de correrme dejé caer mi cuerpo sobre la cama, con el suyo aún sobre el mío. Empecé a recuperar la respiración, notando como le daban fuertes espasmos a Elena mientras seguía agarrada con fuerza a mí. Una vez se recuperó, le di un poco de papel para que se limpiara mi corrida, echándose después sobre mí, estando ambos tumbados en la cama, pero entonces noté como la respiración de Elena se alteraba.

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