JUAN CARLOS VÁSQUEZ

Después de matar a millones de personas y marcar a los restantes, empiezan a dificultar el movimiento una vez más. Teniendo tan poco espacio en las urbes ahora toca esterilizar a la manada y exigir un permiso para prescindir de todo preámbulo. Sobre este fondo irán y vendrán deseos ocasionales: un sueño es reunirse en grupo. Pensar que has hablado con una chica sin haber hablado. La lingüística y sus efectos, la probabilidad de acoso por el acercamiento en la fila, todo encierra peligro con las nuevas leyes. Y cuando te has percatado de cumplir con las limitaciones y programas tus palabras, la chica se ha ido.

Aquello que nos atrae, pero a lo que ahora no es más difícil llegar se manifiesta en todo. Es como si las personas reales no estuviesen en ese momento y todo desapareciera: cosas y personas. Todo son anuncios que encierran reglas, signos que marcan direcciones ante la mirada atónita de millones de mutantes que apenas pueden cerrar la boca. Muchos dirán que la evolución marca el ritmo de nuestros contratiempos y son necesarios. Lo explican como pequeñas modificaciones dinámicas en la circulación, pero a mí que me gusta tanto aventurarme a cualquier parte me han retenido y en esta pausa he logrado hacer un recuento. He logrado hurgar en el universo de mi memoria y he descubierto cosas que jamás pude imaginar. A veces el cambio es lento y gradual; a veces, un torbellino vertiginoso.

Me adapto a la deformación —a ver convertidos en muñecos a los que guardaron autonomía, como si estuviera haciendo uno de aquellos caminos peligrosos en donde la calle perdía lógica. Las voces han terminado por penetrar, las mismas tienen una irresistible fuerza y producen una serie de síntomas a los cuales es inútil oponerse. Los viajes son así. Permanezco aquí, intentando evadir el turno, antes de volver a romper su orden me aterroriza la idea de un nuevo cierre, ahora la calima ha engullido lentamente la claridad que hasta hace poco resplandecía, a medida que avanza el aire se vuelve espeso. Parece que la única opción es dar tiempo.

© Juan Carlos Vásquez

https://bit.ly/juancarlosvasquez

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