ALMUTAMID

El lunes fui a clase con miedo a cruzarme con Ana en la facultad y que me montara un numerito. Algo extraño pues desde el principio de curso sólo una vez nos habíamos cruzado. No fue así y cuando al mediodía me fui con Miriam a comer estaba bastante relajado. Tan así que no caí en la cuenta de que ella me iba a meter en sus líos con Víctor. Ni me acordaba de mi conversación con mi amigo hasta que Miriam me preguntó:

-¿No tienes nada que decirme?

Tras unos primeros instantes de extrañeza caí de golpe y reaccioné:

-Enhorabuena. Ya estáis juntitos. ¿Y ahora qué?
-Pues hemos hecho planes para Navidad.
-Esto parece que va muy en serio.
-Te lo dije el otro día. Me gusta mucho. Tiene muchos valores como persona.
-Pero ¿eres consciente del riesgo?
-Él está por mí. Me lo ha demostrado. No soy algo pasajero.
-Eso es verdad.-respondí.
–¿Te lo ha dicho él?
-Me ha dicho que le interesas mucho y que está muy a gusto contigo.

A Miriam se le iluminó la cara pero de golpe se le volvió algo sombría y me preguntó:

-¿Te lo ha contado todo?
-Hemos hablado de eso, de que está bien contigo y que habíais pasado la noche juntos.-respondí guiñándole un ojo.
-¿Y te lo ha contado todo?

Disimulé haciendo el gesto de no entender a qué se refería aunque suponía de que estaba hablando. Entonces me di cuenta de que Miriam había cambiado. La cotilla que se pasaba el día chismorreando de los demás estaba preocupada ahora por su recién iniciada relación y se abría a contar sus problemas a sus amigos. Y resultaba que a pesar de llevar más de un año en la universidad yo era la persona en quien ella más confiaba.

-Vamos a salir a la calle que aquí no quiero contarte esto.-me dijo metiéndome prisa para que me terminara la manzana que me estaba comiendo.

Salimos del comedor universitario y fuimos caminando por nuestra ruta habitual hasta el punto donde ella tiraba hacia su piso y yo a la residencia. En cuanto se sintió alejada suficientemente de oídos indiscretos, precaución de toda cotilla, me dijo así:

-Luis, tengo miedo.
-¿Ahora tienes miedo?
-No. Pero no es por eso. Uff, Luis. Que no pudimos.

Yo ya sabía a qué se refería pero continué haciéndome el nuevo preguntando:

-¿No pudisteis qué?
-Hacerlo…

Para disimular puse cara de sorpresa y pregunté:

-¿¿A Víctor no se le levanta??ç
-Nooooo-negó rápidamente Miriam- Si mi niño de eso está muy bien…-respondió con cierto orgullo.
-¿Entonces?

Nos detuvimos porque Miriam me sujetó del brazo para hablar más bajito y me explicó:

-Era yo, Luis. Puff, me dolía.
-Pero ¿te ha pasado antes?

Negó con la cabeza.

-Entonces sería que no lubricaste bien o algo de eso.
-Que no, Luis. A ver…pues es que era mi primera vez y además yo creo que Víctor la tiene muy gorda…

Mi carcajada debió retumbar en toda la calle mientras mi amiga se ponía colorada acercándose a la indignación.

-Espera, jajajaja, perdona. Que no me río de ti. Vamos por partes…la primera vez es normal que haya molestias, escozor o hasta algo de dolor. Yo sólo he desvirgado a una chica y la primera vez le molestó, pero después se le fue pasando. Es normal. Lo otro me parece exagerado por tu parte.
-¿Y tú como lo sabes?
-Compartimos vestuario y duchas…

No era plan de explicarle que nuestras exnovias nos la habían comido en una tienda de campaña uno al lado del otro.

-Entonces soy yo.-comentó apesadumbrada.- Cuando se canse porque no puede conmigo pues me dejará…
-No seas trágica. A lo mejor necesitas estar más relajada o utilizar algún tipo de lubricante de los que venden en la farmacia. Yo compré uno para Marta…-no había terminado de decir su nombre cuando ya me estaba arrepintiendo.
-Marta ¿tampoco podía?
-No. Ella podía pero después acababa escocida y tal y pues eso, con la crema no le pasaba.
-Ahn…¿y tú crees que eso molestará a Víctor?
-¿La crema? No digas tonterías. Él debe tener las mismas ganas que tú de complacerte. Seguro que lo agradece.
-El problema es que le he cogido algo de miedo y si no lo hacemos se va a cansar de mí. Los tíos sois así.
-No seas trágica. Que mientras hay otras formas….ya sabes…
-Sí, sí…si yo…-antes de decirlo se arrepintió y no terminó la frase. Casi me dice que le había hecho una mamada por la mañana.
-No creo que él tenga tanta prisa. Si de verdad está por ti te esperará. Le interesas por mucho más que por eso.

Se le iluminó la cara y de golpe me soltó un abrazo fuerte.

-Ay Luis. Eres la mejor persona. Gracias…

“No. No lo soy” pensaba. Siempre la cago. No soy tan distinto de Ángela, dando buenos consejos que no me sé aplicar a mí mismo. Le digo a los demás lo que deben hacer cuando yo mismo soy incapaz de poner orden a mis cosas. Me he puesto un plan, por ahora lo voy cumpliendo pero tras lo ocurrido con Ana veo difícil completarlo. Tengo que ser más duro conmigo mismo. La niña me ha manejado, amenazado y utilizado a su antojo todavía no sé para qué. Si me hubiese dejado arrastrar ¿habría cambiado mi plan? No. Eso no. Pero habría puesto más palos en mi rueda. Demasiadas emociones, demasiados enredos. Sólo dos cosas me curarían: volver a casa por Navidad como el turrón a la protección de mis amigos y huir a Bélgica alejado de todos para ordenar mis ideas y aclarar los pasos para completar mi plan. Ninguna Ana debe interponerse.

Y eso que ésta era pesada. Me estaba dejando mensajes en el móvil y ya tenía un par de llamadas perdidas de ella. Su insistencia empezaba a cabrearme pero viendo como se las gastaba no quería provocar un número a dos días de irme. De hecho, ya tenía comprado el billete de tren para irme directamente desde clase el miércoles. Me llevaría el equipaje a la facultad y lo dejaría en conserjería para estar aquella misma tarde en casa.

Aunque su insistencia empezaba a obsesionarme. El descubrir como me había engañado y utilizado me dolía en el alma. Sobre todo me dolía cómo. Ni siquiera había sido un chantaje emocional, todo había sido a través del sexo. ¿Pero qué quería esa tía? ¿Igual que Marta? ¿Les había dicho yo a alguna en algún momento que fueran más o menos tradicionales o liberales? No. Ellas se habían montado sus películas. Yo sólo quería que fuesen ellas mismas como intentaba hacer yo desde hacía tiempo una vez superada mi etapa de descontrol. Joder ¿tan difícil era tener sexo como adultos sin otros líos?

Cuando volvía aquella tarde-noche de correr me pareció verla. ¿Me seguía? ¿O era mi propio miedo lo que me hacía verla cuando no estaba? ¿Estaría obsesionada conmigo o sólo había sido una estratagema para llevarme a algún tipo de relación? Empezaba a ver mujeres manipuladoras por todas partes…Nieves, Marta, Ana…

Nieves…¿qué sería de ella sin Alberto? ¿Habría vuelto a las andadas? ¿Se estaría beneficiando a otro incauto como yo agarrándolo por os huevos para divertirse mientras se buscaba un nuevo novio “formal”? ¿Y Marta? Salvo sus miradas de asco en clase y algún detalle que me había contado Ángela no sabía nada de ella. Aunque verla un día en la cafetería con María me había alarmado. Si hay clubes de fans ellas seguro que fundarían mi club de haters. Y ahora Ana…Un mes, Luis. Un mes en la residencia y se acabaría todo.

¿Había tenido mala suerte con esas chicas o el problema era yo? Pero con Viqui, con Alba, había sido todo tan normal. Y era yo también. ¿O había un Luis Jeckyl amigo de sus amigas, novio formal y discreto, y un Mr. Hyde? No, Rotundamente, no. Sólo engañé a María y le puse los cuernos a Claudia. Y sólo siento lo segundo. Y no dejaré de sentirlo. Quiero ser el buen amigo de Miriam y de Ángela, el ex cariñoso de Viqui y bueno…Alba, uff, Alba…

Pese a mis temores los días fueron pasando sin sobresaltos ni cruces sospechosos en la facultad. El martes como no tenía entrenamiento con el equipo lo dediqué a cerrar la maleta y preparar todo lo que tenía que llevarme. Y aunque era un día entre semana decidimos salir a tomar algo como despedida pues entre el miércoles y el jueves nos íbamos todos.

Miriam y Víctor no ocultaban su recién estrenado noviazgo agarrados todo el tiempo. Hasta me metí con ellos diciéndole a Miriam que podía soltar a Víctor para ir al baño. El ambiente era agradable y hasta hicimos la tontería de comprarnos unos gorritos de Papá Nöel en un chino. Nos tomamos unas cuantas cervezas y hasta cantamos villancicos hasta que Víctor se fue a acompañar a Miriam y Ángela, Sol y yo nos volvimos a la residencia con tiempo de pillar al menos un bocadillo para llenar el cuerpo.

Tras cambiarnos de ropa me fui al dormitorio de las chicas y estuvimos charlando un rato. Todo parecía tan normal que en mi carrusel de emociones hasta sentí nostalgia. Yo sentado en el suelo con la espalda apoyada en la cama como solía hacerlo desde los tiempos en que Claudia era la inquilina de aquel dormitorio. Sol, con un pijama de invierno a pesar del calor sofocante de la calefacción, tenía las mejillas subidas de color a la vez que decía que se le quedaban las piernas frías. Y Ángela, en su posición habitual sentada con las piernas cruzadas y su camiseta sin sujetador enseñándonos as bragas sin reparo.

Cuando llevaba unos minutos me quité la sudadera agobiado de calor. Al hacerlo se me subió la camiseta enseñando gran parte del torso y Ángela hizo un comentario:

-No entiendo por qué los tíos tienen pezones si no tiene ninguna función fisiológica.

Entonces la estudiante de enfermería respondió:

-Hasta el cuarto mes de gestación los fetos se desarrollan sin rasgos sexuales por eso nuestros cuerpos en realidad no son tan diferentes. Su escroto es un mayor desarrollo de nuestros labios mayores para contener los testículos que descienden desde la posición que ocupan nuestros ovarios y el pezón es una rémora que en nosotras se desarrolla para la lactancia a partir de la pubertad y en ellos queda como recuerdo.
-Joder, con la empollona…-dijo Ángela provocando nuestra risa- Pero ahora en serio, no sirven para nada. No son sensibles ¿no?
-Algo sí- respondí- pero no como los vuestros.
-Los tíos lo concentráis todo en la polla…-insistió Ángela.
-Todo no, pero es lo más sensible…-expliqué.
-En realidad el glande y el clítoris tienen el mismo origen en el feto. La diferencia está en que los hombres desarrollan el pene mientras que en las mujeres se queda encajado en la vulva protegido por los labios mayores con una superficie más pequeña pero con las mismas terminaciones nerviosas, por eso es tan sensible.- nos ilustró Sol.
-Pero el pezón femenino es mucho más sensible- añadí- estáis fabricadas para disfrutar más que los hombres. Tenéis un orgasmo largo mientras que nosotros dos chispazos y ya.
-Algo mejor tendríamos que tener por aguantaros- respondió Ángela.
-Tú aguantas a pocos tíos…-respondí con sorna.
-Pues también los he aguantado. No llevo un cartel en la cara que pone: “lesbiana”.

Reímos su ocurrencia y añadí:

-Pero vuestro cuerpo es pura sensibilidad. He sentido literalmente como chicas se derretían al acariciar o besar sus pechos- expliqué- mientras que a mí los pezones sólo se me ponen duros en la playa con el agua fría.
-Algunas mienten muy bien- respondió Ángela.
-Luis tiene razón. Los pezones se ponen muy sensibles en épocas de ovulación, embarazo y claro, durante el acto.-explicó Sol intentando siempre dejar su comentario en un ámbito más académico.
-Pero tú eso lo sabes por los libros o por experiencia…-soltó Ángela con sorna.
-Por las dos, -jajajaja…-contestó Sol haciéndonos reír.
-Yo te hacía virgen fíjate, como nunca hemos hablado de eso.
-Pues una tiene sus experiencias.-respondió Sol haciéndose la interesante.
-Te digo yo que este nos gana- añadió Ángela señalándome.
-Cada uno tiene lo suyo- me quité importancia.
-Seguro que tú eres el que llevas menos tiempo sin…-me retó Ángela- Yo no mojo desde el verano, y fue un desastre con eso lo digo todo. Y nunca he estado con un tío así que no sé eso como es- soltó Ángela en un arranque de sinceridad.
-Yo ya llevo tiempo sin nada pero he tenido mis cositas.-replicó Sol.
-Luis nos gana seguro.-insistió Ángela.
-Bueno, he tenido épocas mejores.- intervine para intentar escabullirme.
-Venga, con sinceridad- me interpeló Ángela- ¿cuándo has tocado el último chocho?
-¿Tanto te interesa saberlo?- pregunté con media sonrisa.
-Estamos entre amigos- añadió Sol sorprendiéndome por su curiosidad.

Aunque la experiencia no había sido del todo satisfactoria era la última así que me encogí de hombros y respondí:

-El domingo…

La chica se quedó muy cortada mientras Ángela puso cara de incredulidad añadiendo:

-Pero el domingo comimos juntos y…
-Y por la tarde salí. Quedé con una amiga, si es que puedo llamarla así, y pasó. Ya está.-expliqué.
-Joder, que callado te lo tenías.
-Es que no es nada. Ni tendría que haber sido, pero bueno. Ya está.
-¿Una tía de la app de contactos?- quiso saber Ángela.
-No, que va. Una amiga de la nueva novia de Dani.- expliqué.
-Si es amiga de ese tío no puede ser nada bueno. Una zorrita ¿no?
-No me gusta utilizar ese lenguaje, pero vamos, que no fue nada. No se va a repetir.- me justifiqué.
-Luis…Luis…- negaba con la cabeza Ángela- Sol, ándate con cuidado cuando te levantes que este semental te empotra.
-No seas injusta- me quejé.
-Estoy de coña, Luis. Es tu vida. Tú sabrás con quien vienes y vas.
-La verdad es que me sorprendes mucho- dijo Sol.
-¿Por mi vida sexual?- respondí extrañado.
-Conozco a los tíos así y tú no das el perfil. No vas de machito. Eres buena gente y además, a mí por ejemplo nunca me has tirado los trastos y has tenido ocasiones. Hasta pasabas vergüenza cuando te curaba. ¿Cómo lo haces? Jajajaja.
-No lo sé. Cuando dejé de ser un pardillo empezaron a caerme oportunidades. Son ellas las que me buscan. Salvo por Claudia, nunca he ido de frente a por ninguna chica en los últimos años y sin embargo he tenido muchas oportunidades.- me expliqué.
-Eso y que en cuanto se te levanta el pito ya no piensas en otra cosa- comentó Ángela.
-Pero eso les pasa a todos, jajajaja- rio Sol.
-Yo como no sé lo que es eso- se explicó Ángela.
-¿Eres virgen?- preguntó Sol que estaba más suelta de lo que solía ser habitual en ella cuando salían esos temas.
-Sí y no.-respondió mientras la mirábamos extrañados- A ver- se explicó- Me han penetrado pero nunca un tío con su polla…no sé qué es eso.
-Pero ¿nunca has visto una?- preguntó Sol extrañada.
-Jajajajaja. Claro que he visto alguna, si se la he visto a éste- dijo dándome una palmada en el muslo.- pero en la ducha toda esmirriadita, jajajaja.
-Habla de ella con cariño que es muy sensible…-me quejé.
-La verdad Luis, que de normal no llama mucho la atención.-comentó Sol- Lo más llamativo de un tío en bolas no es eso precisamente.
-Anda, ¿y qué es entonces?- pregunté.
-Pues el pecho, la tableta si hay, el culete, jajajaja. Sobre todo un buen culo jajajajaja.
-Mira la mosquita muerta- comentó Ángela.
-Jajajaja- reía la enfermera- Es la verdad. Eso, bueno, cuando estás en faena y se pone ahí todo gordote y tal pues te gusta que el chico esté así, pero que estéticamente una polla es fea, jajajajaja.
-Joder. Poniendo inyecciones te vas a poner la botas.-dije.
-Hay culos y culos, no creas. Pero vamos a ti se te nota que haces deporte, jajajajaja…-Sol se partía de risa.
-Vamos que cuando te curaba no perdió detalle.-dijo Ángela.
-Era sin querer, pero es que con la toalla de lado se te veía todo el cachete, jajajaja.
-Me voy que esta conversación está dejando de gustarme- amagué con levantarme.
-Cobarde, jajajaja- reía Ángela- Seguro que con tus amiguitas no te vas cuando te sueltan piropos…
-Con vosotras no voy a llegar al mismo sitio…-me justifiqué haciendo de nuevo el amago de irme.
-Oye, ahora ya en serio- cortó Sol- me estoy riendo mucho pero es tardísimo y mañana todavía hay clase.
-Verdad. Dije. Ya es hora de irme.-añadí levantándome.
-De huir cobardemente, jajajaja. Tan machito y te cortas cuando dos hembras hablan de ti, jajajaja- reía Ángela aun sentada observando como me levantaba y subía los brazos para ponerme la sudadera- Oyeeee- siguió- tú estás contentillo, jajajaja.
-¿Yoooo? No, no- negué cortado.
-Pues se te marca todo, jajajaja.

Con un gesto reflejo me coloqué el nabo con la mano por fuera de las calzonas finas de fútbol que llevaba notando que lo tenía algo morcillón mientras las chicas miraban con curiosidad. Me fui a la puerta y cuando ya salía dije bajito para que no se me oyera en el pasillo:

-Cuando está contenta se pone el doble- guiñé el ojo y cerré la puerta oyendo la risa de las dos chicas y como Ángela decía:

-Es que no lo pueden evitar, jajajajajaja…

Por la mañana me despedí en el desayuno de las chicas y Víctor y me fui a la facultad. Allí tras asistir a clase con Miriam me despedí de ella deseándole suerte en las vacaciones. Como terminaba mis clases el lunes a las 12:00 cogí mi equipaje de la conserjería donde me lo habían recogido y salí a la calle camino de la estación donde pensaba comprar un bocadillo y tomar el tren a casa. Pero en la puerta de la facultad me llevé una sorpresa.

-Hola, Luis…-me dijo Ana que parecía esperarme desde hacía rato.
-¿No tienes clase?
-Martina me pasa los apuntes de hoy. Era más importante para mí hablar contigo.
-No tengo tiempo. Cojo un tren en media hora.
-Te acompaño…

Fui incapaz de impedírselo pensando que a plena luz del día no me montaría un numerito. Cuando empezamos a avanzar por la calle que dirigía hacia la estación empezó a explicarse.

-Sé que te debo una explicación y te la mereces.
-Otra vez…-dije con ironía.
-No. La de verdad. Ya no tengo nada que perder después de como te fuiste el domingo y de como has pasado de mis mensajes y llamadas.
-No me fio de ti. Es sólo eso.- respondí seco.
-Y es normal. Yo tampoco confiaría de alguien que ha hecho lo que yo.
-Mira, al menos lo admites. Pues nada, disculpas aceptadas. Que tengas buenas vacaciones- sentencié.

Ana me agarró del brazo para detenerme.

-Espera…
-No voy a perder un tren por esto.
-Déjame que te acompañe y te cuente.

Ya enfilábamos la calle que subía a la avenida que conducía a la estación y realmente no iba apretado de tiempo. Pero no dije nada así que ella lo entendió como una aceptación a que me acompañara.

-Te he mentido.
-Eso ya lo sé.
-Pero no como tú crees.
-Da igual, me has mentido y ya está.
-Pero no es lo mismo- insistió.

Seguí caminando en silencio y entonces ella empezó a relatar.

-A ver Luis…de primeras pasé de ti, con tu fama y todo eso. Además todas las historias que te cuentan cuando llegas a la universidad que si fiestas, sexo y todo eso. Cuando fuimos al primer partido y vi el ambiente me pensé que eso era todo verdad. Que ahí todo el mundo follaba con todo el mundo y tal, y yo pues no venía con unas ideas así. Pero Martina se enchochó de Dani que era el que peor fama tenía, pero eso es salgo que no controlas. Y ahí que íbamos todos los jueves. Yo ya te digo, yo pasaba de ti, pero según te iba conociendo, pues como que empezaste a gustarme. Aunque alguna vez te pasaste de manos te paré una vez y no volviste a intentarlo sin dejar de ser igualmente amable y considerado conmigo. No eras el típico sobón que sólo se interesa en la que se deja sobar…

Yo escuchaba en silencio su relato avanzando por la avenida hacia la estación que ya se veía cercana.

…así que me empecé a fijar en ti de otra manera. Me apetecía conocerte mejor, por eso acepté ir al piso de Dani. Yo sabía que si íbamos allí Martina se iba a follar a Dani, porque estaba deseando tener algo con él, y hasta admitía que me podía enrollar contigo. Me gustabas y estaba dispuesta a probar. Pero no así. No creí nunca que acabáramos así.
-Me lo estás poniendo peor. Me estás diciendo que me acusaste sabiendo que era mentira.
-No, así no. No del todo, Luis. Déjame seguir.

Para entonces habíamos llegado a la estación y yo me dirigí a un bar que hay en frente donde hacían unos bocadillos espectaculares. Entré a por uno mientras Ana me esperaba en la puerta y salí al instante con prisa por llegar al andén. Yo seguía comportándome como si me importara un rábano lo que me fuera a decir. Pero ella continuó:

-Cuando me levanté por la mañana estaba confundida. Imagínate despertarte desnuda en una cama junto a Martina y con dos tíos. Me vestí corriendo y me llevé a Martina. No sé si te enteraste pero discutí con Dani.
-Yo estaba durmiendo- respondí seco.
-De verdad que creía que me habías forzado porque en mi cabeza no cabía que yo hubiese hecho algo así cuando empecé a recordar. Yo no soy así. Pero Martina me explicó que habías sido muy buena persona y cuidadoso conmigo y que no habías hecho nada hasta que yo no te había dado pie. Y fui reconstruyendo y me fui acordando de todo y entonces empecé a sentir mucha vergüenza. Ahora me daba cuenta de que la que quedaría mal era yo. No quería que pensaras que era una tía fácil que te podías follar en un juego sin nada más, que se montaba el rollo lésbico con la amiga para calentarte y después venía pidiendo caña. No soy así y no sé qué me pasó. Por eso seguí el rollo de la violación para que creyeras que lo hice inconscientemente, no me acordaba y dudaba de lo pasado.
-Y claro…el marrón para mí. Tú de niña buena y yo de cabrón violador…
-Joder, Luis. Lo siento mucho. Ya te lo dije. Además cuando viniste a hablar conmigo me gustó mucho. Vi que eras serio. Que contabas todo como había sido, casi como yo lo recordaba. Y no te quitabas tu parte de culpa. Valoré mucho el esfuerzo que hiciste y empecé a verte como antes de ir a casa de Dani.

Ya en el andén en el panel indicaba que el tren venía con retraso por lo que me tocaría esperar y no podría escabullirme de la charla con Ana. Así que no me quedó más remedio que hablar con ella:

-¿Y por qué no me contaste entonces la verdad?
-Joder, Luis. Porque no quería quedar contigo como una niña tonta incapaz de asumir que se había desfasado en una juerga con el tío que le gustaba. Preferí aparentar que no me acordaba y a la vez demostrarte que no me achanto y me apetecía estar contigo. Y así fue ¿no?

Me senté en un banco en el andén y ella a mi lado. Respiré hondo y respondí:

-Ana, ya no me creo nada. Me lo has hecho pasar muy mal. Después aun no sé como me conseguiste llevar a tu piso y a tu cama. Me dejé arrastrar cuando en realidad no me fiaba de ti y saber que me habías mentido me lo confirmó. Me sentí muy mal. Utilizado. Pero en realidad no te culpo a ti. Me culpo a mí y me castigo a mí mismo por decirlo así. Me voy a mi casa en cuanto el puto tren llegue. Pero cuando vuelva de las vacaciones estoy aquí menos de un mes, hago los exámenes y me voy. No quiero líos y tú eres un lío.
-Pero yo te gusto. Si no ¿por qué te has acostado dos veces conmigo?

Volví a tomar aire e intenté contestar sin hacer demasiado daño.

-A ver, Ana. Estás muy buena y lo sabes. La segunda vez creo que me llevaste al huerto por eso. Pero tu comportamiento supera a eso. Ya que tú has hablado voy a hablar yo ahora ya que el tren ha decidido que me toque esperar aquí contigo.

Hice una pausa sin que me interrumpiera y continué:

-A ver. Eres muy mona. Estás muy buena y salvo la putada que me has hecho con el cuento de la violación me parecías una niña muy potable. Pero resulta que estoy enamorado de una tía…

Ana frunció el ceño extrañada por mis palabras.

…y no puedo estar con ella. Un polvo contigo era algo que no ha estado nada mal, aunque si sé el susto que me ibas a dar me lo habría ahorrado. Tampoco lo tenía planeado. Fui a casa de Dani pensando que Martina lo iba a mandar a la mierda en cuanto se pasara lo más mínimo y me encontré con la misma sorpresa que tú. Un juego tan morboso que al final acabamos como acabamos. Salvo Dani dudo que nadie creyera que íbamos a acabar así. Jamás pensé que esa noche acabaría follándote a cuatro mientras te comías la boca con Martina…

Ana bajó la mirada avergonzada por lo que le decía y antes de que continuara me interrumpió:

-Vale ya sé por donde vas. No hace falta que seas tan explícito. Yo nunca pensé que acabaría así y por eso me asusté, pero me gustas y el domingo quise demostrártelo. Pero si dices que estás enamorado de otra no pierdo el tiempo. Pero no entiendo como conscientemente te liaste conmigo no una vez, sino dos veces.
-Pues porque lo mío con esa chica no puede ser y no renuncio a disfrutar del sexo. Si no me hubieses acojonado con tu acusación tendría muy buen recuerdo contigo. Bueno, eso lo había superado. Ahora me duele más tu mentira. Al menos ya sé que te gustó como te follé porque quisiste repetir.
-Eso quería demostrarte el domingo ¿no lo entiendes?
-Pero mintiendo no vas a conseguir nada. Si hubieses sido sincera el día que fui a hablar contigo. Incluso el domingo mientras tomábamos café. Aparte que no entiendo qué quieres de mí. Te digo que estoy enamorado de otra y que me voy. No sé por qué insistes.
-Luis, es que no sé explicarlo. Es como un amor de verano. Te gusta alguien con quien sabes que no vas a tener nada más pero quieres vivirlo intensamente. Eso me ha pasado contigo.
-Bueno, vale. Medio entiendo lo del domingo. ¿Y ahora?
-No quiero que te vayas enfadado conmigo y quiero que sepas que estoy dispuesta a lo que sea para demostrarte cuanto me gustas.

La miré de reojo. Parecía estar hablando en serio. Esta niña no estaba muy equilibrada me daba la sensación, o estaba locamente enamorada de mí, pero no encajaba su comportamiento, o directamente estaba obsesionada. En un arrebato comprobando que al tren aun le faltaban casi 20 minutos en llegar cogí la maleta y tiré de la mano de Ana sin decir nada. Me la llevé hasta los baños de la estación que no estaban precisamente limpios y nos colamos en un baño de chicas. Ana no decía nada. Parecía dejarse mandar.

Sin dar ninguna explicación me desabroché el cinturón y el pantalón sacándome la polla floja y con sequedad le dije:

-Venga demuéstramelo.

Ana me observó dudosa. Hizo el intento de agarrármela pero le sujeté la mano.

-No. Cómemela.
-Luis, verás…sólo he chupado una vez y fue esa noche. A ningún otro chico yo…
-Pues mejor, venga que viene el tren.

Dudó pero a los pocos segundos empezó a agacharse. Antes de que lo hiciera me la guardé en el calzoncillo y me subí la cremallera. Se volvió a levantar extrañada y le dije abrochándome el cinturón:

-Por Dios Ana, no te humilles de esa manera. Déjalo. Vales mucho más que esto. Piensa en vacaciones lo que hemos hecho y lo que has ido a hacer todavía no sé por qué. Seguro que te mereces algo mejor.

Le besé la mejilla y salí. Cogí mi maleta pero Ana no salía. Me fui al andén. Pero no vino a buscarme. O sentía una gran vergüenza o me odiaría para siempre por lo que acababa de hacer pero esperaba que no volviera a buscarme y se olvidara de mí.

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