ONACAT

El Proxy VII

Domingo

El domingo me levanto sobre las 10, y con mucha más energía. Miro por la ventana, y me doy cuenta de que quiero volver a correr por las mañanas.

Me enfundo en mis leggings junto con una camiseta, y salgo. 

En la cocina me encuentro a la familia al completo, vamos, Papá Mamá y Oscar, mi hermano. 

Les doy un beso de buenos días a cada uno antes de declarar que voy a correr.

En verano no suelo correr, hace demasiado calor para mi gusto, pero a mediados de Otoño ya se está bien. 

Me propongo correr como mínimo cada 2-3 días. Tendré que madrugar un poco más, pero está bien.

45 minutos después estoy de vuelta, ya he recibido un mensaje de Carlos, me dice que lo vaya a buscar a las 13h, voy bien de tiempo.

Me ducho, me preparo un almuerzo ligerito y salgo a tomarlo al jardín, donde están mi padre y mi madre. Mi hermano, supongo que está en su cuarto estudiando.

  • “He quedado con Carlos luego, supongo que comeremos algo por ahí.”
  • “Por lo menos cenarás esta noche con nosotros? Ayer estuviste desaparecida todo el día.” Me recrimina mi madre.
  • “Si, lo siento, se alargó el trabajo, y vale, vendrè a cenar.” Les prometo un poco de mala gana, pero al fin y al cabo, tienen razón. En todo el fin de semana casi ni los habrè visto.

En la mesa, me acuerdo de Edu, y le envio un mensaje de buenos días informando que me encuentro muy bien, y que he quedado con Carlos. El me dice que se alegra, que me divierta, y que nos veremos el Lunes.

Ya solucionado, voy a la cocina a dejar los platos de mi almuerzo y luego a prepararme para Carlos.

Quiero provocarle un poco, de modo que me pongo la ropa interior que escogí yo en la sex-shop, y que finalmente no utilizamos, la falda negra de cuero y un top blanco ajustado.

Se puede ver el sujetador negro por debajo, y me gusta el efecto. lo complemento con la cazadora de cuero y las botas.

Más o menos como el segundo look de ayer, pero con un top para no ir por la calle con el sujetador al aire.

De camino al garaje me cruzo con mi hermano, quien me mira de los pies a la cabeza.

  • “Adiós hermanito!” Le digo mientras me marcho, se que odia que lo llame así, es mi hermano mayor, pero me gusta hacerlo rabiar un poco.

Delante de su casa toco el claxon y salgo del coche a esperarlo junto a la puerta del copiloto.

Creo que he acertado con el conjunto porque en cuanto me ve, sonríe, y nada más llegar me besa apasionadamente mientras le da un buen meneo a mi trasero. Tras un rato, me ordena que suba al tiempo que lo hace él.

Una vez dentro me mira. Me hace sonrojar, y luego, abre sus pantalones y se saca el rabo.

Allí, delante de su casa, a la vista de cualquiera se la comienzo a comer. No es la primera vez, pero siempre me excita hacerlo al aire libre.

El pone algo de música y se relaja, acariciando mi espalda y nuca mientras yo me dedico en cuerpo y alma a chupársela.

Esta vez no se corre, pasados un par de minutos me dice que pare, se la guarda, y arranca el coche.

Hablamos un poco del día anterior, y de como le ha ido la semana.

  • “Esta cremallera es real?” Me pregunta, haciendo referencia a la que recorre la falda de arriba abajo.

A modo de respuesta, la bajo un poco. El me mira , y con la mano, me hace un gesto para que siga. Yo obedezco, bajando la cremallera poco a poco, y observándose a ver si me hace parar.

No lo hace. Y acabo con la falda totalmente desabrochada sobre mis rodillas. Carlos pone su mano en mi muslo, aparta la falda hasta que mis piernas y braguitas están al aire.

Me deja  así mientras conduce. 

  • “Cogemos algo para comer?” Me pregunta, al principio le voy a decir que no tengo hambre, pero luego, algo me dice en su tono que no es una pregunta.
  • “Claro, si es lo que quieres.”

Veo como toma un desvío, y nos dirigimos a un centro comercial que hay a las afueras. 

Siendo fin de semana, empezamos a notar como el tráfico aumenta. Veo cómo se dirige a un Mc Auto de esos, y lo miro con algo de pánico.

En el interfono hace su pedido, un par de menús, el suyo con cerveza y patatas, el mio lo pido también con cerveza, pero ensalada en vez de patatas. La hamburguesa ya es más de lo que necesito.

Hay un par de coches por delante, y enseguida se ha puesto otro detrás.Avanzamos un poco hacia la ventanilla, yo lo miro. Espero la orden de cubrirme, el parece distraído cambiando la emisora de la radio.

El coche de delante avanza, y ya somos los siguientes.

  • “Cris, pasame la cartera, ¿quieres? Está en mi chaqueta.” 

Joder!

Me desabrocho el cinturón y me giro. El coche se para.

La falda se queda en el asiento abierta, mientras yo, en bragas comienzo a buscar.

  • “Su pedido.” Escucho la voz de un chico, ya he revisado todos los bolsillos de la chaqueta de Carlos, pero no lo encuentro. 
  • “A ver si se ha caído al suelo.” Me dice Carlos, no tengo más remedio que ponerme de rodillas sobre el asiento para ver mejor. 

No me cabe duda que me están viendo desde la ventanilla. 

  • “No la veo, Carlos.”
  • “Anda, que tonto, si la tenía aquí.” Le escucho decir.

Me giro, y ya le está dando el dinero. El chico no me quita ojo, yo me sonrojo como un tomate, pero logro no cubrirme. Solo espero a que Carlos arranque.

El me pasa la bolsa con la comida.

  • “El cinturón, me recuerda.” Y no se mueve. El chico tampoco, está allí, mirando divertido, mientras yo, con el menú sobre las piernas logro ponerme el cinturón, solo entonces arranca el coche. 

El muy cabrón se está partiendo de risa.

Al cabo de un rato dice que me coloque la falda, entonces llegamos a un hotelito al  que vamos a veces. Está muy bien porque además de por días, puedes alquilar habitaciones por horas, lo cual, para nuestros intereses, nos va genial.

En la habitación… Bueno, para que engañarnos, la primera hora, follamos, y luego, nos comemos las hamburguesas frías mientras charlamos.

Después de comer, seguimos un poco más, y luego, nos quedamos aún un rato en la cama.

  • “¿Qué tal con Edu?” Me pregunta, está a mi espalda, noto su pene contra mi trasero al tiempo que me abraza, y su mano juguetea con mi pezón.
  • “Bien, creo que muy bien, se ha soltado muy deprisa. Tu que piensas?” Le respondo al tiempo que ronroneo un poco por sus toqueteos.
  • “Uh.. lo veo bien, es buen chaval, veo que se preocupa mucho por ti.”
  • “¿A si? ¿No será solo por las mamadas?” Le digo en plan coña.
  • “Puede… La chupas de miedo.” Me responde al tiempo que pellizca el pezón con cierta fuerza.
  • “Ey!” Me quejo al tiempo que empujo hacia atrás.
  • “Te gustaría que también él te pudiera follar?”  Me pregunta. Y después coge el lóbulo de mi oreja entre sus dientes.
  • “N.. No se.. joder.. supongo… Me encanta cuando estamos los tres.”
  • “Si fueras más abierta de miras por detràs, podríamos hacer virguerías los tres.”
  • “Joder, Carlos… sabes que me encantaría, pero…”
  • “Ya lo sé, es broma tonta.”
  • “De verdad?” Le pregunto al tiempo que me giro.
  • “Que?” Pregunta él.
  • “¿Es broma?”
  • “Bueno, a ver, ya sabes que me encantaría darte por detràs, pero.. joder, no eres solo eso para mí… Prefiero que estés bien.”

Lo miro, y lo beso en los labios. 

  • “¿Nos da tiempo a otro más?” Le pregunto.

Él aparta la sábana y me enseña su rabo, en esos momentos flácido.

  • “Te lo tendrás que currar.” Añade sonriente. Me sitúo entre sus piernas, aparto el rabo, y comienzo a besar sus huevos.

Ni que decir, que daba tiempo para otro.

A la hora de cenar, estoy en casa, recién duchada y bien satisfecha. No obstante algo ronda mi mente. ¿Qué tal será Edu follando…?

Los ánimos en casa también han mejorado un poco, mi madre está más parlanchina, parece que por la tarde ha quedado con un par de amigas, y se han tomado unas copas de vino.

Mi hermano me mira con caras raras. Si no supiera que es imposible, diría que sabe algo…

Después de cenar me quedo en el salón, no es lo habitual, pero tampoco algo inaudito,  simplemente creo que se lo debo a la familia en cierto modo. Además, de vez en cuando también apetece.

Me doy cuenta que no he hecho nada del Insti durante el fin de semana, y tenía algún trabajo que hacer, por suerte, nada para el lunes, pero tendrè que sacar tiempo durante la semana. 

Igualmente, decido irme a dormir un poco más tarde y revisar al menos lo que parece más urgente.

Lunes

Me olvidé de adelantar la alarma para correr… Así que la dejo programada ya para los siguientes días.

Cuando llego al Instituto, veo ya a Edu esperando. Me besa, y aprovecha para manosear mi trasero bajo la falda. ‘Si que ha espabilado, pienso.” Luego le sigo hacia la parte de atrás.

Es lunes, y su última mamada fue el sábado en el estudio. Se la saca sin remilgos y yo sé perfectamente lo que debo hacer.

Tras una abundante corrida mañanera, parece estar ya en condiciones de hablar.

  • “Mañana volveremos a quedar, en mi casa esta vez, para revisar las fotos y ver cómo llevamos el trabajo. Deberías traer ropa para el día siguiente, seguramente se alargue y les he comentado al resto que podrían quedarse a dormir.

Además, tendràs que ayudar con la web, no todo va a ser dejar que te hagan fotos.”

  • “Lo suponía, tendremos que sacar tiempo, este fin de no he podido mirar nada.”
  • “Ya te ayudaré, así tendrè excusa para azotarte el culo.” Comenta al tiempo que me da una sonora palmada. Me giro, aún estamos solos.
  • “Ya veo como te hace falta una excusa…” Le digo desafiante, lo que me cuesta un par de azotes extra.

De pronto oímos voces que se acercan. Yo reviso mi ropa, y Edu se asegura de tener bien la bragueta.

  • “¡Qué hacéis, Aquí no se puede fumar!” Suelta Ignacio, el profesor de inglés a medida que se acerca.
  • “No estamos fumando.” Dice Edu, el profesor parece que nos reconoce.
  • “Entonces.. ¿qué hacéis aquí?” Insiste. ‘¿Acaso está prohibido?’ Pienso en contestar, pero no quiero buscarnos problemas.
  • “Solo charlabamos.” Le digo. El no se ha detenido y está tan solo a un metro. Me mira, noto como me evalúa, acerca su cara a la mía, y aspira profundamente. 

‘Joder..’ Pienso para mis adentros, Edu se ha corrido en mi boca hace menos de 5 minutos. Me mira, luego mira a Edu.

  • “Está bien, deberíais ir pasando, en seguida sonará el timbre.” Nos dice al fin.

Yo estoy muerta de vergüenza, pero Edu me coge de la mano y estira. 

  • “Vamos.” Añade. Yo le sigo.
  • “Lo sabe..” Le susurro a Edu a medida que nos acercamos al grupo.
  • “El que?” Dice Edu. Joder… a veces parece tonto… Pienso.
  • “Lo que hemos hecho hace nada… me ha olido el aliento.” Le respondo. Edu se calla.

El caso es que ya no podemos hablar más del tema, pronto suena la campana, y los compis, tanto de taller como del trabajo en grupo ya están contando batallitas.

Las primeras clases hasta el almuerzo estoy nerviosa. A ver, se que no pasa nada, no es delito, lo único que podrían decir es que lo hemos hecho en el instituto, igual que lo de fumar, pero vamos….

Ya.. pero entonces, porque me preocupo… Supongo que es por la reputación. Entonces pienso en el trabajo. Joder, esas fotos, y me preocupo porque un profe sepa que se la he chupado a Edu…

Que pensaran cuando vean las fotos…

Peor aún, porque estoy cada vez más excitada… estoy nerviosa, pero joder… también me excita la situación. 

Esta vez nos encontramos directamente en la puerta del Bar. Mi preocupación no ha disminuido, después del almuerzo tengo inglés… Tenemos, dado que es una obligatoria y la tenemos los dos en el mismo horario.

  • “Preocupada?”
  • “Si…”
  • “No es tan grave, no?”
  • “Ya.. lo sé… pero…”
  • “Cristina.”  Me interrumpe. Lo miro, no suele llamarme por el nombre completa, tampoco Carlos.
  • “Dame tus bragas.”  ‘¿Qué?’ Pienso… lo miro, y miro alrededor.
  • “Hazlo.”

Joder… cojo la chaqueta del respaldo y la voy a poner en mi regazo, pero Edu la coge antes, y se la queda. Lo miro. De nuevo miro alrededor.

En una mesa hay tres abuelos jugando a cartas, luego, un par de tipos trajeados en la barra.

Nadie te mira, hazlo rápido y listo.

Meto las manos bajo mi falda, lo  que no es muy fácil dado que es de estas rollo lycra. Alcanzó y bajó las bragas alzando mi trasero justo lo suficiente.  Sin mirar, me agacho, levanto los pies y las cojo. Hago una pelota en mi mano y se las ofrezco a Edu, incapaz de mirar a mi alrededor.

Edu mira hacia la esquina de la mesa que queda entre nosotros.

  • “Ahí colgaditas…” 

Joder… Las despliego, y las cuelgo de la esquina. Edu me sonrie, y me devuelve mi chaqueta.

  • “Ha pasado algo malo?” Me pregunta, yo no puedo quitar la mirada de mis bragas.
  • “No lo sé…” Le respondo.
  • “Alguien ha armado un escándalo?” 
  • “No…”
  • “Alguien te ha recriminado algo o te ha mirado mal?”
  • “N.. No…”
  • “Alguien te ha visto?”
  • “No lo sé…”
  • “Bien, estás segura de que Ignacio ha olido algo que no sea tu perfume o tu pasta de dientes?”
  • “Tiene que haberlo hecho, acababa de…”
  • “Cris, estás suponiendo mucho, supones que no estaba con la nariz tapada, supones que ha olido algo diferente, y también supones que sabe a como huele el semen. Sinceramente, yo no sé si distinguiría el olor del semen.”
  • “Yo lo sé… “ Le digo, estoy a punto de decir que mi madre también, pero decido callarme.
  • “Tu nariz ha estado mucho más  cerca del semen que la mía, y supongo que también de la del pobre Ignacio.”

El comentario me saca media carcajada que hace que llame la atención de todo el Bar.

  • “Y si alguien mira hacia aquí, no verá gran cosa, como mucho algo que cuelga de la mesa, y que podría ser muchísimas otras cosas además de unas bragas.”
  • “Vale.. Lo pillo..” Admito al final.
  • “¿Más tranquila?” Pregunta.
  • “Algo… si..” Reconozco, y es cierto… no estoy tranquila al 100% pero admito, que seguramente no pasa nada.

De todos modos, terminamos nuestro almuerzo con mis bragas colgando, y cuando se levanta Edu las coge y las guarda en su bolsillo sin mediar palabra. Cabrón…

Así que, sin bragas, me dirijo junto con Edu a la clase de Inglés.

Cuando acaba, estoy bastante segura de que no ha notado nada. Por más que yo crea que me ha echado alguna que otra miradita, sospecho que de nuevo son paranoias mias. 

Cuando se acaban las clases, estoy bastante más tranquila. Claro está que me toca ir en bus con Edu, y de nuevo me hace sentar en el asiento en que es más facil que vean que voy sin bragas. Esta vez, por lo menos, no me hace abrir las piernas con la mochila. 

Llegamos a su casa, me sorprende que en vez de ir a su cuarto, nos dirigimos al salón.

Una vez allí, me mira.

  • “Desnúdate.” Me ordena. Y si llega su padre, pienso, al menos las cortinas están todas echadas. Me quito primero los zapatos, y luego el resto de ropa. cosa quedando expuesta ante el.
  • “De rodillas sobre la mesa.” Me ordena señalando una mesita que hay en el centro del salón. Le obedezco, al tiempo que veo que él se descalza con calma, entonces, se situa frente a mí.

Se descalza también, y entonces se levanta, se sitúa frente a mí. Acaricia mi boca con sus dedos, separa mis labios.

  • “Saca pecho, y separa más las rodillas, manos en la nuca.” Arqueo mi espalda sacando pecho, y separo las piernas exponiendo más mi sexo. 
  • “Abre la boca y saca la lengua.” Me ordena, yo le obedezco, noto sus dedos en mi lengua, la acariciaba, la coge, y la manipula, luego, levanta mi labio superior y da golpecitos con su uña sobre mis dientes para repetir la operación con mi labio superior..

Finalmente, una vez satisfecho, empuja mi lengua de vuelta al interior de mi boca, luego, me  hace girar un poco la cabeza.

Aparta el pelo, y pronto está acariciando y examinando mi oreja. primero una, luego la otra, luego baja por mi cuello, y llega a mis pechos.

Los examina, los palpa y los manipula a su antojo. 

Lo noto examinar cada detalle, areolas, pezones, y laterales. 

Me estoy excitando, desnuda, en el salon, siendo examinada con tanto detalle, pero también es algo humillante, siento como que me está evaluando, me dará una nota al final?

Da la vuelta a mi alrededor, y lo noto revisar mi espalda. Su mano aparta mi cabello, y sus dedos recorren mi espalda.

  •  Levántate, “¿Recuerdas la pose de ayer? brazos a tu espalda, piernas separadas?” Asiento, y adopto la pose tal y como la recuerdo.

El sigue a mi espalda, e inmediatamente noto sus manos en mi trasero. Me ruborizo cuando tras manipularlas un rato las separa exponiendo mi  puerta trasera.

Desde atras le noto finalemtne alcanzar mi sexo, sus dedos lo recorren y exploran. 

Estoy mojada de nuevo, ya llevo un rato, claro está, a veces me resulta difícil recordar momentos en que no lo esté.

Se sitúa frente a mí, y continúa con su examen, lo noto separar mis labios. Su dedo recorre la zona, lo noto alcanzar mi clítoris, lo pellizca suavemente, pero suelto un suspiro medio de placer.

Se entretiene en mi sexo un rato más, luego, baja examinando mis piernas con el mismo detalle, para finalmente llegar a mis pies. Luego se aleja un poco y se sienta finalmente en el sofá.

‘¿Qué opinas, tengo el aprobado?’ Me gustaría decirle, supongo que para salir un poco de la situación. Me callo, es el momento de ser sumisa, de callarse y obedecer. 

  • “Masturbate.” Me ordena. Joder, de nuevo miro alrededor. No hay nadie,  y seguro que si me lo  ordena, es porque sabe que su padre no va a volver pronto.

Una mano alcanza my pecho mientras la otra se hunde en mi sexo ya humedo.

Edu me observa, me excita sentirme observada durante ese acto tan íntimo.

  • “Mírame a los ojos.” Ordena cuando ve que los he cerrado. Los abro, y clavo mi mirada en la suya.

Veo como se masajea el paquete sobre el pantalón, me excito aún más, joder… sigo tocándome lentamente, mojo mis labios con mi lengua en un movimiento pensado para excitarle. 

  • “Ven aquí.” Me ordena tras unos instantes, sus manos ya están desabrochando sus pantalones.

Para cuando llego junto a él,  su polla me espera. 

  • “Sigue tocándote.” Me ordena al tiempo que engullo su miembro.

Una mano en sus pelotas, la otra en mi sexo, mientras uso toda mi boca y habilidad para darle el máximo placer.

Es aún más excitante hacerlo fuera de su cuarto, en terreno desconocido,  noto que no va a tardar mucho más, acelero un poco el ritmo de la mano que tengo en mi sexo con la intención de correrme al mismo tiempo. Pronto veo que es inutil, está realmente cerca.

De pronto, estira de mi pelo alejando unos centímetros mi cara. 

  • “Abre la boca, cierra los ojos.” Me dice con la voz entrecortada. Lo hago, y noto ruidos justo frente a mi cara, obviamente se está pajeando. me excita, es sucio… 

Le oigo gemir un par de veces e inmediatamente algo cálido cae sobre mi cara. Lo noto, un poco en mi boca, pero también en mi labio y barbilla. Un segundo chorretón a la altura de mi frente, y creo que algo más en mi nariz. Es difícil saberlo.

Me quedo quieta, notando que la substancia se va escurriendo por la gravedad. Escucho lo que parece la ropa de Edu.

  • “Puedes abrir los ojos.” Me ordena. “¡Sonríe!” Añade, al tiempo que me saca una fotografía. Escucho mi móvil vibrar sobre las llaves dentro de mi bolsa.

Por instinto, muevo la mano para retirar el pringue de mi barbilla. Él me detiene sujetando mi mano.

  • “No hasta que yo te diga. Recoge tu ropa y vamos a mi cuarto, mi padre estará al caer.”

Él tan solo recoge sus zapatos, chaqueta y mochila, yo debo recoger además mi ropa y bolso.

Llego arriba, y deposito mis pertenencias en una silla próxima a la puerta.

Ya está en su silla, el móvil en su mano.

  • “De rodillas.” me ordena mientras apunta entre sus piernas.

Cierro la puerta, y me dirijo al punto indicado. Coge su móvil, y lo pone de modo que veo la pantalla. Está en modo selfie, de modo que puedo ver mi cara.

Veo como, mientras con una mano sujeta el móvil, la otra se dirige a mi cara, veo su dedo en mi frente. Sigue el recorrido que su propia corrida ha realizado, y luego, sitúa su dedo en mis labios.

Lo alcanzo, y limpio con mi  boca.

  • “Sigue tu.” Me ordena.

Esta vez con mi dedo, mirando su móvil a modo de espejo, recojo tanto de su corrida como puedo, para luego, limpiar el dedo con mis labios.

Noto algo en mi sexo, miro abajo, y veo que se trata de su pie descalzo, comienza  a frotar su pie contra mi sexo al tiempo que yo trato de recogert y limpiar su corrida.

  • “Esmerate… hoy no te dejaré lavarte la cara.” Con eso en mi mente, no tengo más remedio que esforzarme, sigo hasta que creo que más o menos está todo. De todos modos, puedo notar un ligero pringue aquí y allá que solo puedo retirar con saliva, lo cual, tampoco me parece óptimo.

Edu me observa todo el rato y retira el móvil cuando le parece que ya es suficiente.

  • “¿Quieres correrte?” Me pregunta  mientras se levanta, asiento con mi cabeza.

Joder, si, estaría bien…

  • “Haber sido más rápido antes. Vístete, te acompaño a casa que tienes que ponerte al día con las clases.”

Joder… Puedo ver en cierta manera porque Carlos y él se llevan bien. sin duda, ambos comparten ese toque cabrón.

  • “Por cierto, ¿podrías quedarte mañana a dormir?” Me pregunta. Yo me levanto y recojo mi ropa.
  • “Si, supongo… “ Le respondo mientras me pongo las bragas.
  • “No traigas pijama, entendido?” Yo lo miro… Edu… que tramas, quiero decir. Pero me callo, pese a que pienso que quizás está jugando mucho con Alex y Marc. De pronto caigo. Angel, el padre de Alex, el del estudio, parecía conocer a los otros chicos.
  • “Edu, ¿Alex, Marc y tú, os  conocéis desde antes, verdad?” Le pregunto. él me mira, y sonríe. A buen entendedor….
  • “Entonces… estás seguro de que se puede confiar en ellos?”

Edu me mira de nuevo. 

  • “Si, estoy seguro, pero mejor guardate las preguntas para mañana, vale?” Me responde, no tengo claro a que se refiere con lo de las preguntas pero  sé que si me dice que está seguro, es mi deber fiarme de mi Amo, aunque sea un proxy.
  • “Si, Edu, como quieras.” Le respondo mientras me pongo en la falda.

Edu espera a que me vista, y luego veo que me acompaña de nuevo al bus.

Por un lado, me gustaría decirle que no hace falta, que puedo llegar sola, para él tiene que ser un palo la vuelta tan tarde, por otro, me gusta que venga, y además, el sentir aún zonas pringosas en mi cara, no ayuda a mi autoconfianza.

Parece que nadie se fija demasiado en mi cara, y al final llego a casa sin contratiempos.

Evito a mi madre, no vaya a ser que detecte algo con su fino olfato, y logro meterme en la ducha sin altercados.

Ya más descansada, me dedico a hacer los trabajos pendientes y estudiar un poco.

Ni me doy cuenta de que pasa el tiempo hasta que me llaman para cenar.

Aprovecho para avisar sobre el día siguiente, les digo que intentaremos avanzar en el trabajo. 

Mi madre me mira con un poco de desconfianza, pero tampoco puede decir mucho.

  • “Tener cuidado el miércoles, se habla de huelga de estudiantes.” Dice mi hermano.

Yo no tenía ni idea, lo cual quizás demuestra lo aislada que vivo de las noticias y el mundo en general.

Oscar explica que el gobierno quiere volver a  cambiar la ley de educación, y que los estudiantes y profesores se niegan, de modo que habrá huelgas. Sobre todo en universidades, pero seguramente se extenderàn a otros centros de estudio.

Bueno.. un día de fiesta entre semana, no está de más. Pienso para mis adentros. Podría ponerme al día.

Después de cenar, me siento a escribir mi diario. 

Lo tenía tan olvidado, que desastre soy. Pienso. Decido hacerlo desnuda, no sé porqué parece lo correcto, desnudar mi alma en un trozo de papel mientras mi cuerpo también está desnudo. 

A medida que escribo y recuerdo, me caliento otra vez. Joder… Quiero tocarme, pero no lo hago, sería engañar. Quizás mañana pueda correrme.

Luego repaso los correos pendientes del trabajo en grupo. Los chicos han avanzado bastante, yo aún no he hecho nada. 

A la hora de dormir he avanzado bastante de lo que tenía pendiente, pero aún no estoy al día.  Ese miércoles libre me iría muy bien.

De todos modos, llamo a Carlos y charlamos un buen rato antes de dormir.

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