FRAN REL

Yo cogí el tren para ir a casa de Sonia y Lucía se fue al chalet. Sonia había tenido una semana dura en el trabajo y no quiso ni salir, solo quedarse en casa y follar. Fue llegar y ponernos a follar. Luego almorzamos y volvimos a la cama, para otro polvo intenso. Estábamos los dos en la cama, recuperándonos del polvo. Sonia me abrazaba y descansaba su cabeza en mi pecho. Hacía ya un tiempo que había cogido esa costumbre, abrazarme después del sexo. No recordaba cuando fue que empezó a abrazarme, recordaba que durante mucho tiempo follaba y, al terminar, se apartaba, pero ya no. Estando así, me dijo:
– Ahora quiero que me azotes
– Ya me lo dijiste
– ¿A la zorrita le gusta eso?
– ¿Que la azote? no lo sé
– ¿No se lo has hecho?
– No
– ¿Por qué?
– No creo que le guste
– Te sorprendería
– No es como tú, además, no es algo que especialmente me guste, solo contigo
– A mí me pasa lo mismo, solo me gusta contigo, y ahora tengo ganas

Se levantó y empezó a sacar cosas. Estaba totalmente desnuda, y me encantaba mirarla. Sacó sus medias, su liguero, y se los puso, con mucha tranquilidad, sabiendo que me gustaba mirarla, encontraba super sexy verla ponerse las medias. Cuando terminó de ponerse el liguero y engancharlo a las medias, se puso unos tacones bien altos. Luego se fue al espejo y se arregló el pelo y se pintó un poco, poniéndose un pintalabios muy rojo. Se miró al espejo, repasándose. Entonces se giró y me miró, buscando mi reacción. Yo ya la tenía dura así que ella medio sonrió.

Fue hacia su armario y abrió el cajón de los juguetes. Sacó el spanker y lo puso sobre la mesita. Se giró y fue a por mi pantalón y sacó el cinturón, y lo dejó al lado del spanker. Puso al lado el lubricante y unas pinzas para los pezones. Cogió unas ataduras con velcro para las muñecas y se las puso, aunque no se ató las manos una a la otra, las dejó libres. Luego cogió la mordaza de bola y la puso en la mesita. Lo siguiente fue un par de plug anales, los miró y al final se decidió por el que tenía una cola de zorra. Cogió algo de lubricante, lo untó en el plug y se lo puso. Entonces cogió la mordaza y un collar BSDM y fue otra vez al espejo. La miré como se ponía el collar y le enganchaba la correa. Y luego se ponía la mordaza. Cuando acabó, se arregló de nuevo el pelo. La veía de espalda a mí, con la cola de zorra en su culo, las medias, el liguero, los tacones, la mordaza… puffff, me estaba poniendo malísimo. Volvió a la mesita y cogió las pinzas. Tenía los pezones super duros, yo estaba excitado pero ella aún más, se le notaba claramente, casi temblaba, le ponía muchísimo ponerse todo aquello y pensar en lo que iba a suceder a continuación. Se enganchó las pinzas a cada pezón y luego, las enganchó a la mordaza por medio de la cadenita que tenían las pinzas, de forma que quedaban un poco tensas y si movía la cabeza, las pinzas tirarían de sus pezones.

Todos estos accesorios los había comprado ella a su gusto. Además tenía varios consoladores de diferentes tamaños y formas, que también sacó, era ya una buena colección de juguetes. También tenía varios azotadores, uno de tiras, una fusta… pero los que les gustaba de verdad eran la pala y el cinturón, los demás no. Fue de nuevo al espejo, a revisar el resultado final. Se retocó de nuevo el pelo y luego me miró a través del espejo. Se volvió, y sacó lo último del cajón, esta vez no para ella, era para mí. Puso en la cama un pantalón de cuero negro ajustado, que le gustaba que me pusiera durante la sesión de azotes y humillación. Entonces se retiró y se arrodilló lejos de la cama, esperando.

Me levanté y me puse el pantalón, que de lo ajustado que estaba, me costaba bastante. Además, con la erección que tenía, me tuve que dejar la polla fuera. Me acerqué a ella y Sonia me dio la correa, ya estaba todo listo como a ella le gustaba. Cogí la correa y la paseé por la habitación, a 4 patas, con su cola de zorra, mientras le decía que era una zorrita, una perra,… todo esto lo habíamos probado en la semana que estuvimos solos en el chalet, y a ella le había gustado bastante.

Fue un sábado de sexo bastante duro, con muchos juguetes, azotes, humillación y muchos, muchos orgasmos de Sonia. Luego, el domingo, se levantó de otro humor, más mimosa, con ganas de abrazos y besos, y el sexo fue muy diferente, lento y cariñoso… los cambios de Sonia eran tremendos.

Ese domingo, al volver a mi casa, ya estaba allí Lucía. Nos pusimos a hablar tan normal. Ella me dijo que había sido un fin de semana intenso, con mucho sexo. Ya hablaba de estas cosas con más naturalidad, como si fuera algo normal. No entraba en detalles pero no ocultaba su satisfacción.

La siguiente vez que quedamos fue 4-5 semanas después, esta vez los cuatro en el chalet. Había advertido a Sonia lo de no ignorar a Lucía y ella se rió diciendo que ya se vería. Pero se comportó bien, folló con Lucía, hicieron un 69 espectacular, Lucía se corrió con Sonia, luego los cuatro en la cama, intercambiándonos. Una doble penetración a Lucía con Javi por detrás, otra a Sonia conmigo por detrás, las dos haciendo un beso blanco con nuestro semen… fue una pasada. Todo fue perfecto y muy placentero. Y esa vez quedó muy satisfecha Lucía.

A partir de ese momento, los encuentros fueron cada vez más frecuentes, principalmente por insistencia de Javi y Lucía. Pasamos de vernos cada 5-6 semanas a cada 4, luego 3 y luego cada 2 semanas, ya fuera en plan orgía o en plan por separado aunque la mayoría de las veces era por separado.

Muchas veces, cuando íbamos a quedar los cuatro juntos, Lucía me animaba a hacer más cosas con Javi, besarnos, follarlo, pero no me iba eso, pero ella insistía bastante, que a Javi le gustaría, que a mí me gustaría, que a ella le gustaría… pero yo pasaba totalmente. Ella decía que le ponía mucho cuando veía a Javi chupándomela y quería ver más.

También se quejaba Lucía que cuando quedábamos los cuatro, dejábamos bastante de lado a Javi, muchas veces hacíamos tríos dejando a Javi mirando, y luego solo Lucía follaba con Javi, o también se quejaba de que nunca se la mamaban a dúo, que siempre era yo el que recibía casi toda la atención… ella lo veía injusto. Le dije que a Javi le gustaba ese papel de sumiso pero a Lucía le fastidiaba. Ella ya no se quejaba de que fuera ignoraba, se quejaba porque ignorábamos a Javi.

Pasaron semanas, meses… y mi relación con Lucía estaba totalmente estancada. Cuando follábamos, no estaba mal pero le faltaba pasión, la pasión que poníamos con Sonia y Javi. Solo nos animábamos cuando íbamos a quedar con ellos.

Un fin de semana que habíamos quedado de intercambio, salí con Sonia a cenar. Esperando los postres, le dije:
– Voy a dejar a Lucía

Sonia levantó una ceja, algo sorprendida, pero no mucho. Dijo:
– ¿Por lo de Ibiza?
– No sé nada de Ibiza
– Ah ¿entonces?
– No siento nada por ella, es solo sexo y ya está empezando a aburrirme
– ¿La zorrita no te gusta en la cama?
– Sí, pero llevamos meses que la emoción ha ido desapareciendo… y a ella creo que le pasa lo mismo

Sonia me miraba, pensando. Luego dijo:
– Mejor, nunca me ha gustado para ti, y así volvemos a estar los tres solos
– Javi querrá quedar con ella
– No, si ya no sois pareja, volvemos a lo de antes

No sabía que diría Javi pero bueno, en realidad él hacía lo que Sonia dijera, supuse que sería como decía, volveríamos a los tríos. Nos quedamos callados. Entonces le pregunté:
– ¿Por qué pensabas que era por lo de Ibiza?
– Pues por lo que hizo allí, claro
– Bueno, venga, cuéntamelo
– ¿Seguro?
– Sí, ya tengo decidido dejarla, me da igual

Sonia me miró, con cara divertida, y dijo:
– Tu zorrita es muy guarra
– Pues como tú
– No, mucho más
– ¿Qué hizo?
– Pues le pidió a Javi una lluvia dorada
– Venga ya!!!
– Sí, y Javi se lo hizo
– No me lo puedo creer
– Pues eso me contó Javi, y él no me miente

Aquí me reí, Sonia seguía creyendo que Javi estaba bien atado y sujeto a su correa. Le dije:
– Bueno, tú estuviste a punto una vez conmigo, y no te lo hice porque no quise, no porque tú me pararas
– Claro
– Claro ¿qué?
– Claro que no me lo hiciste porque no quisiste
– ¿Te gustaría?
– Nooo, que asco, menuda guarrada
– Pero me hubieras dejado ¿no?
– ¿Te he negado alguna vez algo?
– No, pero como bien dices, eso es una guarrada, seguro que te hubieras echado para atrás

Sonia me miró con chulería y me dijo:
– Ponme a prueba
– Que chula eres, me estás vacilando
– No, dime algo que hayas querido hacerme o que quisieras que yo hiciera y me haya negado

Me quedé pensando, en efecto, no se me ocurría nada. Sonia me miraba sonriendo muy chula. Le dije:
– Pero algo de lo que hemos hecho no te habrá gustado o no te habrá hecho gracia
– Mira, si estamos tú y yo solos, estoy segura que no hay nada que no haría, pero si estamos con terceros, ahí ya no admito todo
– ¿Qué no admitirías?
– Pues lo que hacemos con los juguetes, no dejaría que nadie viera como me pegas y humillas de esa forma
– Ya, pero a veces he hecho algo delante de Javi
– Sí, pero muy poco comparado con lo que hacemos solos
– Ya
– Mira, una cosa que no hubiera admitido era ver follar a Javi con otra, hacerme ver como Javi follaba con Gema, ahí, si no hubiera estado amordazada y atada, me habría negado, fíjate los meses que me duró el enfado
– Es verdad, pero al final participaste en el polvo
– Sí porque me puso, pero mi primera reacción fue sacarte los ojos
– jeje
– Creo que es la única vez que te hubiera dicho que no
– ¿Solo esa?
– mmmm ah, y la vez que me hiciste salir para ligarme a alguien y follármelo
– Ah, sí, lo del viejo que te querías follar
– No, que tú querías que me follara
– no, para nada, solo te estaba castigando
– Pues ahí estuve a punto de mandarte a la mierda y no salir del hotel
– ¿Y por qué saliste?
– Porque soy tu putita obediente

De nuevo mirándome con cara chula y de vacile. Nos quedamos callados, mirándonos, y luego Sonia siguió:
– Y volviendo a tu zorrita, fue ella la que lo pidió, yo no te pedí eso… es una guarra
– No es para tanto eso de la lluvia dorada, es una guarrada pero seguramente porque estaban muy colocados
– Supongo
– Por algo así le echaría un puteo, pero no la dejaría
– Pero no fue solo eso
– Ah ¿qué más?
– Hizo una orgía con Javi y otros 3 tíos
– Anda ya!!!
– Sí, los conocieron en la playa y la zorrita se los quiso follar a la vez
– No puedo creerlo
– Ni yo me he follado a 4 a la vez… ya 3 me pareció una pasada y muy excesivo
– Pero ¿cómo pasó?
– No lo sé, solo sé que estuvieron un par de horas y los 4 se la follaron por detrás

Aquí sí me dejó sorprendido, joder con Lucía, echando peste del sexo anal, la desvirga Javi y luego deja a tres desconocidos… eso sí me cabreó y Sonia lo vio. Dijo:
– Te dije que te ibas a cabrear
– Que zorra
– Sí, te avisé
– Joder, anda que… se le da la mano y se coge 4 pollas, que zorrón

Me había dejado tocado, a pesar de que sabía que la iba a dejar, pero me jodía. Sonia se me acercó y me dijo:
– Javi dice que la reventaron a polvos y que ella pedía más y más
– Me cuesta creerlo
– Y le contó que, antes de estar contigo, se había acostado con una chica, pero que no te lo quiso contar porque ibas a pensar que era una guarra
– jajaja, la madre que la parió
– Y que le gustó
– Entonces tú no fuiste la primera
– No, por eso me enrollé con ella la primera vez, sabía que le gustaba

Entonces se levantó para ir al WC. Me quedé rumiando la información, me molestaba pero en realidad no tanto, había decidido dejarla antes de saberlo. Al poco llegó Sonia, con una sonrisita chulilla. Se sentó y dijo:
– Bueno, ¿nos vamos ya?
– Sí
– ¿Qué hacemos?
– Vamos a buscar a tres tíos para que te follemos entre los cuatro

Sonia cambió la cara. Me dijo seria:
– No hablarás en serio ¿no?
– Sí

Sonia me miraba para ver si bromeaba o no, pero yo estaba serio. Al poco me dijo:
– Si quieres ver como me follan otros, que esté Javi, a él también le gustará verlo

Me quedé mirándola. Le dije:
– ¿Crees que me gustaría ver como te follan tres tíos?
– No sé, ya no sé nada
– Pero lo harías ¿no?
– Si tú quieres…
– No, no quiero, aquí solo te follo yo y Javi porque no hay más remedio
– ¿No hay más remedio?
– No te voy a prohibir follar con tu marido

Otra vez me miraba de forma vacilona. Me callé, pensando… ella lo tomó como que estaba enfadado con lo de Lucía. Dijo:
– ¿Qué piensas?
– Estoy pensando en lo que te voy a hacer cuando lleguemos a la casa
– ¿El qué?
– Ya lo verás
– ¿Va a ser una guarrada?
– No, eso no
– ¿Me va a doler?
– Seguro
– mmm (sonriendo provocativamente)
– Y te vas a sentir más perra que nunca
– Pinta bien

Sonia sonrió, excitada, eso le gustaba. Pagamos la cuenta y nos fuimos a la casa. Follamos duro y Sonia sacó todos los consoladores y los chupaba y se los metía, simulando ser follada por varios. Le iba la marcha dura. Acabamos con un consolador en su coño, mi polla en su culo y ella chupando los otros dos consoladores, alternándose, como si estuviera con 4 tíos. Se corrió varias veces pero tras el último, cayó rendida boca abajo. Me tumbé a su lado. Ella rápidamente me abrazó y suspiró, dándome un beso antes de quedarse dormida.

A la mañana siguiente, Sonia estaba de un humor excelente, por el polvo y por la desaparición de Lucía, Sonia quería volver a los tríos entre ellos dos y yo y eso le gustaba.

Ese día volví a mi casa y, en cuanto llegó Lucía, hablé con ella. Le dije que nuestra relación se había acabado. Me extrañó que Lucía se sorprendiera. Discutimos, ella lloró, que no lo entendía, que todo iba bien… al final le dije:
– Mira Lucía, nada va bien, llevamos engañándonos mutuamente desde hace mucho
– Yo no te engaño
– Sí, me has engañado desde que empezaste a hablar con Javi, y yo a ti porque te manipulamos

Le expliqué todo y ella no le dio mucha importancia, incluso me llegó a decir que sabía que ya me acostaba con Sonia y Javi cuando viví allí. Lucía le quitó importancia a los chats con Javi, que solo eran juegos, que no pasó nada…
– Sé lo de vuestras conversaciones, lo de las fotos, el sexo a distancia, sé lo de Ibiza, sé todo, no me engañes más

Aquí se quedó callada, mirándome angustiada. Entonces dijo:
– Lo de Ibiza fue un desmadre, Javi y yo nos colocamos mucho, lo siento, de verdad. Pero lo de Carlos es por Javi, es un amigo de él

Me quedé de piedra ¿Carlos? ¿Quién era ese? Lucía continuó:
– Solo quedamos con él por Javi, de verdad
– Mira, solo vas a conseguir que me cabree más, deja ya de hablar, nuestra relación está muerta desde hace tiempo, y tengo la culpa por haberte metido en todo eso, lo sé
– Podemos dejar de ver a Javi y a Sonia y estar como antes
– No, no podemos, ya no hay confianza, ni yo confío en ti, ni tú vas a confiar en mí

Seguimos más rato pero nada, me sorprendía que ella no quisiera romper estando tan claro que ya no había ni chispa ni amor ni nada, solo mentiras. Al final, Lucía se fue dando un portazo. Al día siguiente volvió, cogió sus cosas y se fue, casi sin decir nada.

Esa noche, al rato de irse Lucía, me escribió un Javi muy nervioso:
– Tío, siento que todo haya acabado así con Lucía
– Vete a la mierda, a saber que habéis estado haciendo con ese Carlos
– Por favor, no le digas nada a Sonia sobre Carlos
– ¿Por qué? ¿Sonia sabe quién es?
– Yo te lo cuento todo, pero no le digas nada, por favor

¿A qué venía ahora esto? ¿quién coño era ese tío? ¿por qué Sonia no debía saber nada? me sentía engañado totalmente por todos. Le dije:
– Mañana me llamas y me cuentas todo
– Vale, tío, sin problema, pero espera a que te cuente antes de hablar con Sonia ¿vale?

Dejé de hablar con él y hablé con Sonia, pero solo para decirle que había dejado a Lucía. Ella me dijo:
– ¿Cómo se lo ha tomado?

Se lo expliqué pero sin mencionar al tal Carlos. Sonia me preguntó como estaba yo y esas cosas. Al final dijo:
– Bueno, vuestra relación no tenía futuro, lo sabes perfectamente, no le des más vueltas. Si te sientes mal, te vienes este fin de semana y yo te consuelo

Al día siguiente, al volver a mi casa, me encontré con una sorpresa, Javi estaba esperándome. Le pregunté que qué hacía allí y me dijo que había venido a consolar a Lucía, que a Sonia le había contado que le había surgido un viaje repentino, y que quería hablar conmigo. Le dije que pasara. Fui directo al grano:
– ¿Desde cuándo folláis con ese tío?
– Desde Ibiza
– ¿Es uno de los tres que se la follaron?

Javi dudó y luego dijo:
– Lo que le conté a Sonia no era toda la verdad
– ¿Cómo?
– Mejor te cuento yo la historia de verdad

Esto fue lo que me contó…

En Ibiza es que se nos fue la cabeza, totalmente. Empezamos bien, normal. Llegamos a casa de mi hermano, nos fuimos a la playa, a cenar… y por la noche follamos a lo bestia. Esa primera noche intenté el sexo anal, que Sonia me había dicho que tenía que desvirgarla sí o sí. Pero Lucía se negó, que no le gustaba, que me dejara de tonterías… nada, imposible.

Al día siguiente, íbamos a ir juntos a la playa pero antes me fui yo a comprar varias cosas para la casa. Lucía se fue sola y quedamos en ir yo más tarde. Cuando llegué, la vi. Estaba tomando el sol en topless y al lado tenía a un chico muy guapo y atractivo, dándole palique. Era Carlos. Lucía en topless estaba espectacular y el chico se le había acercado para ligar, como era normal. Los miré y vi que a Lucía le gustaba el chico, se reía tontamente, le miraba, sonreía… vamos, que tonteaba con él descaradamente.

Entonces me acerqué y Lucía nos presentó. El chico hizo ademán de retirarse pero le dije que se quedara porque vi como me miraba cuando me quité la camiseta y me puso. Pasamos el resto del día juntos, comimos juntos, nos bañamos juntos, y por la noche, salimos juntos. Antes de salir, le dije a Lucía:
– Podríamos hacer un trío con Carlos
– ¿Qué dices?!!!
– Sí, nos gustamos todos, está claro
– Pero que locura, a mí esas cosas no me gustan, y aquí estamos para follar tú y yo, no con otros
– Pero te gusta
– Claro pero yo solo quiero follar contigo

Y ahí quedó la cosa, pero salimos. Y bebimos, nos colocamos, bailamos y acabamos los tres en la cama, follándonos a una insaciable Lucía. Luego descansamos, seguimos colocándonos y me enrollé con él, con Lucía mirándonos con cara de vicio. Y no recuerdo como, le dijimos a Carlos que los dos éramos vírgenes por detrás. Entonces Fran intervino:
– tú no eras virgen por detrás, Gema te dio bien
– Virgen con una polla de verdad, que no sabes la diferencia que hay

Continué explicando lo que pasó. Carlos no se creía que fuéramos vírgenes y acabó follándonos el culo a ambos, primero a mí y luego a Lucía. Él fue el que desvirgó a Lucía, no yo, aunque a Sonia le dije que fui yo. Fran intervino:
– No me jodas!!!
– Sí, pero hay más, antes de follarme, enseñó a Lucía a hacer un beso negro, conmigo
– Joder
– Luego me folló y lo hizo muy bien, no me dolió nada, pero es que tiene una polla normalita, ni grande ni pequeña
– ¿Y a Lucía?
– También le gustó y no le dolió, y luego lo follé yo, pero antes Lucía le hizo un beso negro a Carlos
– Joder con Lucía
– Estábamos muy colocados

Seguí contándole a Fran como follamos todos juntos, mucho sexo anal y la primera doble penetración de Lucía, conmigo por detrás. Estuvimos mucho rato, mucho sexo, mucho fumar… al final nos quedamos dormidos. Por la mañana nos levantamos tarde. Fui a comprar algo para desayunar y al volver, Lucía y Carlos estaban follando en la cama. Me uní y me puse a follar con Carlos mientras Lucía miraba. Acabamos en una nueva doble penetración a Lucía, esta vez totalmente despejados y con ella corriéndose a lo bestia.

Ese día también lo pasamos los tres juntos. Carlos estaba con unos amigos, con cuatro chicos y dos chicas, habían llegado de vacaciones todos juntos hacía unos días. Pero Carlos vio a Lucía en topless y no pudo resistirse a entrarla. Esa noche volvimos a follar los tres juntos. Fran intervino:
– Joder, sois unos cabrones
– Sí, ya te digo que nos pasamos mucho bebiendo y colocándonos
– Ya
– Además, esa noche hacía mucho calor y después de follar, nos metimos en el jacuzzi de mi hermano
– Y os la follasteis allí
– Claro, pero antes ¿te acuerdas lo que le dijiste aquella vez a Gema que me hiciera?
– No
– Es que estábamos en el jacuzzi y Lucía quiso ir a orinar y Carlos hizo que me orinara encima
– Ah, recuerdo
– Y luego Carlos quiso que se lo hiciéramos a ella
– Sonia me contó que fue cosa de Lucía
– No, eso es lo que yo le dije a Sonia, pero fue cosa de Carlos
– ¿Dónde?
– En el jacuzzi
– Ya pero ¿en su boca?
– En las tetas, Carlos intentó echárselo en la cara pero ella se apartó, no quiso esa primera vez
– ¿Primera vez?
– Luego lo hemos repetido y Lucía ha estado más «dispuesta» a probar otras cosas
– Joder
– Estábamos muy colocados
– Ya, menuda excusa
– Todo esto se lo conté a Sonia pero sin decir nada de Carlos
– Joder

Seguí contándole a Fran como nos follamos a Lucía en la bañera, como ella pedía el sexo anal, como chupaba, follaba, gritaba… Fran alucinaba con esa Lucía.
– Al día siguiente Carlos se fue con los amigos, llevaba un par de días sin verlos. Esa noche la pasamos juntos Lucía y yo, y follamos muy bien, mucho sexo anal, ahora ya no tenía problema.
– me parece que me estás hablando de otra chica, no reconozco a Lucía
– Espera, que aún queda
– Me imagino lo que queda
– Ya solo nos quedaba una noche en Ibiza. Íbamos a salir de discotecas pero Carlos nos llamó y nos invitó a salir con él y sus amigos. Ellos tenían una casa grande, algo desastre pero grande. Fuimos allí y nos integramos bien desde el inicio. Comimos, bebimos, fumamos, nos colocamos… una de las chicas tonteó con Lucía y acabaron enrollándose.
– Me dijo Sonia que Lucía ya se había acostado con una chica antes
– No, aquella fue su primera chica, eso se lo dije a Sonia porque no quería contarle que estuve en una orgía con más mujeres
– Ya
– Pues la chica y Lucía se enrollaron, se desnudaron y acabaron follando delante de todos
– ¿Y los demás mirabais?
– Bueno, la segunda chica se me acercó y nos enrollamos y me la chupó mientras miraba follar a Lucía. Pero no quise correrme, me enrollé con Carlos y luego me fui con él a una habitación, quería follar con él a solas. Follamos un buen rato, el tío me ponía como una moto.
– Joder
– Luego bajamos al salón y nos encontramos una orgía, con Lucía siendo follada por dos chicos a la vez. Nos metimos en la orgía y follamos con todos. Lucía folló con todos los chicos y chicas, no paraba de recibir o dar, era el centro de atracción. Caímos rendidos poco a poco, lo último que recuerdo ver fue a Lucía besándose con una chica mientras estaba siendo enculada por un tío con un pollón enorme.
– Lo que te digo, no reconozco a esa Lucía
– Al día siguiente, nos fuimos corriendo, a punto de perder el avión de vuelta. Nos duchamos rápido y dejamos la casa hecha un desastre. Lucía se pasó el viaje de vuelta totalmente acojonada por ti, que se había pasado mucho, que a ella no le gustaban esas cosas, que no te dijera nada, que esto no volvería a pasar… pero había disfrutado de todos, lo vi claramente en su cara de zorra viciosa mientras la follábamos.

Me dijo:
– Me duele el culo, ayer me follasteis todos por detrás, cabrones
– tú lo pedías
– estaba muy colocada
– pero te gustó
– me gusta que me lo folles tú, lo demás fue vicio
– ¿Y el sexo con las chicas? ¿te gustó?
– mmmm, siempre he tenido curiosidad
– Pero te gustó ¿no?
– No sé, ya te he dicho que estaba muy colocada

Decía eso, pero luego en la realidad, la orgía la había disfrutado a tope. Pero después se sentía culpable. Por eso, cuando llegamos, se mostró tan cariñosa, estaba agobiada y acojonada contigo, se sentía muy culpable. Me dijo que no te contara nada, ni de los tríos, ni de la orgía, ni del sexo anal… nada. Que ella ya vería como contarme algo pero que me callara.

Obviamente, en cuanto me quedé solo con Sonia, no pude callarme, ya sabes como es Sonia. Le conté la orgía pero solo con tíos, el sexo anal, la lluvia dorada… solo me callé lo de Carlos porque quería seguir viéndolo ya que vive en mi ciudad.

Durante las siguientes semanas, quedé varias veces con Carlos y follábamos mucho. Luego él quiso quedar de nuevo con Lucía. Al principio ella se negaba pero la calentamos y le entró ganas de repetir. Por eso insistíamos tanto en lo del intercambio, para poder estar ella y yo con Carlos. ¿Te acuerdas aquella vez que ella te dijo de quedarse un día más? pues ya lo teníamos hablado con Carlos, era el plan, ella se hizo la enfadada para quedarse y que no te pusieras en contra, pero al final se rajó por Sonia y por ti, por como os pusisteis. Y en cada intercambio, hemos quedado con Carlos. Fran intervino:
– Que cabrones sois, por eso tanta insistencia en los intercambios

Me quedé pensando en todo lo que me había contado Javi… me sentía un gilipollas total, menudos cuernos me había puesto la cabrona y yo sin enterarme de nada. Y Sonia lo mismo, sin saber nada de nada. Y ese Carlos manejando los hilos de estos dos. Con razón Lucía no quería contarme nada de los polvos o lo que se escribía con Javi, hubiera tenido que hablarme de ese Carlos.

Miré a Javi que estaba nervioso. Me dijo:
– Por favor, no le digas a Sonia que estoy follando con Carlos
– ¿Por qué? ¿Sonia lo conoce?
– bueno, ella no sabe que follo con otros que no sea Lucía, y sí, lo conoce
– ¿De qué?
– hace un mes largo, Carlos me insistió en conocer a Sonia y un día que salimos ella y yo, hicimos como que nos encontrábamos con él de casualidad y tomamos algo juntos
– ¿Y?
– Carlos me dijo que se la quería follar, e iba a entrarle para que hiciéramos un trío, pero a Sonia no le cayó bien, se enfadó y nos fuimos

Entonces recordé que Sonia me contó que un amigo gilipollas de Javi se le había insinuado y ella casi le da una hostia, seguro que era ese. Ella me dijo que en cuanto Javi se fue al baño, el chulo le había metido mano y dicho guarradas, y ella le paró muy cabreada, que luego no quiso decirle nada a Javi del asqueroso de su amigo para que no se peleara pero que menuda mierda de tío, decirle esas cosas casi delante de su marido, que qué se había creído que era ella… Tenía un buen cabreo con ese tío. Si supiera que estaba todo apañado por los dos, se pondría como una furia.

Javi siguió:
– Sonia dijo que era un chulo engreído que solo le miraba las tetas, no me atreví a sugerir nada más aunque Carlos se puso muy pesado, se la quería follar
– claro, y como se entere de que encima es al que te follas, se cabreará aún más
– Sí
– ¿Y qué vas a hacer? ¿seguir engañándola?
– No, no, lo dejo, ya no voy a quedar más con Carlos y Lucía, solo esta noche y lo dejo

Lo miré con escepticismo, no le creía. Él siguió:
– Sonia quiere que volvamos a quedar solo los tres y a mí me parece bien, me gusta
– ¿Y te vas a conformar solo con eso?
– Sí, sin problema, y si queréis quedar vosotros dos solos, también me parece bien, que sé que a Sonia le gusta hacer otras cosas solo contigo

Éste sí era el Javi que yo conocía, totalmente sumiso con Sonia. Se le notaba acojonado con que Sonia lo supiera todo. Pensé que se repetía la historia, Javi se quedaría quietecito una temporada, acojonado con Sonia y no haría nada con nadie, pero al tiempo, volvería a las andadas, era su forma de actuar. ¿Se lo tenía que contar a Sonia? claro, sería lo normal, pero sabía que la jodería muchísimo, y todo para nada porque no iba a romper con él.

Además, el cabrón también me había engañado a mí, había hecho que Lucía siguiera poniéndome cuernos sin intención de contarme nada de nada… estaba muy cabreado. Pero pensaba en Sonia, en lo contenta que estaba ahora, y se me hacía duro irle con esta historia y joderla de esa forma. Decidí callarme, no por Javi, por ella, e intentar tener controlado a Javi. Le dije:
– Como me entere que vuelves a quedar con alguien a espaldas de Sonia, se lo cuento, tenlo por seguro
– Te lo prometo, no vuelvo a engañarla
– Que se te nota mucho, Javi, que me voy a enterar
– Ya, ya
– Esto lo hago por ella, tú has sido un cabronazo de primera, no te cubro ni una puta vez más, con la mujer que tienes y no haces más que buscarte lío, no hay quien coño te entienda

Seguimos hablando y le eché una buena bronca por Lucía, porque los cuernos de ella eran por culpa de él, pero la verdad es que en el fondo, me daban igual, hacía mucho que no estaba enganchado de ella. Le volví a decir que tenía que cortar con Lucía y Carlos, que se fueran a tomar por culo, Javi me lo prometió mil veces, que esa noche sería la última, que luego los dejaría solos. Javi se fue al rato.

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