KERANOS

-Noelia, necesito hablar contigo.
-¿De qué?
-Es importante. Te llevo a casa y lo hablamos por el camino.
-No sé…
-Por favor.
-¿Puede venir María?
-Es algo privado, necesito que estemos a solas.

Noelia miró a María y ella le dijo que no pasaba nada, que fuera conmigo.

Fuimos andando hacia mi coche, que estaba cerca y nos montamos, empezando a ir hacia su casa. Por el camino estaba en silencio, mirando por la ventana, así que empecé a hablar.

-¿Estás bien?
-Sí.
-No lo parece. Te veo muy callada, no paredes tú.
-¿De qué querías hablar?
-Pues verás, el día que te vimos en la puerta, cuando fuimos a la cafetería, hablamos de ti con la chica. Y bueno, le contamos por encima que nos habías pillado alguna que otra vez, tus contestaciones a tu hermana y tal y dijo que creía que había tensión sexual entre nosotros.
-¿Y?
-Bueno, después quedamos otro día y estaba su pareja y volvió a salir el tema y él también piensa eso y tu hermana quiere hablar contigo sobre eso.
-¿Le has dicho algo?
-No, no. Me pedían mi opinión, pero yo me hacia el loco.
-¿Dónde está el problema entonces?
-Pues en que tu hermana lo quiere hablar contigo.
-No le voy a decir nada.
-Te quería avisar. Sólo eso.
-Pues no era tan importante.
-Oye, ¿estás bien?
-Qué sí…
-Va, ¿qué te pasa?
-Nada. No me preguntes más.
-Bueno, tampoco me gusta verte así. Si es por lo del otro día, no quería que te lo tomaras así, pero entiéndeme.
-Ya, ya.

Llegamos a su casa y se bajó sin decir nada más. Yo me despedí, pero ella ni me miró. Parecía que le había sentado mal como le dije las cosas la vez anterior, pero por lo menos parecía que no nos iba a molestar y ya estaba avisada y me dijo que no diría nada así que parecía que la cosa se iba calmando. Cuando llegué a mi casa comí y descansé un rato, para ponerme de nuevo a trabajar, hablándome Elena por mensaje por la noche.

-He hablado con mi hermana.
-¿Y qué tal?
-Pues me ha dicho que no hay nada de eso.
-¿Sí?
-Sí. Que eso era una locura y que no tenía tiempo para estar ahora a esas cosas con la selectividad tan cerca y demás.
-Genial entonces.
-Estaba un poco de bajón. Le he preguntado y dice que es por los exámenes y tal.
-Normal, esa época es un poco estresante.
-Sí, pero también le he preguntado por lo del chico que le gustaba y eso, ¿te acuerdas?
-Sí. ¿Qué pasa con eso?
-Pues parece que no ha tenido suerte y pasa mucho de ella.
-Vaya… Estaba con alguien, ¿no?
-Creo que sí, aunque no me ha dicho nada.
-¿No te ha dicho qué va a hacer?
-Me ha dicho que ahora mismo se va a centrar en sacar los exámenes y la selectividad y que ya verá después.
-Bueno, lo mejor es eso, que se centre en los estudios, que este momento es importante y a ver si hay suerte y se olvida de él.
-Me da pena verla así…
-Elena, no está bien que se meta en una relación…
-Yo es que me pongo en su lugar y me imagino que me pasa contigo y es lo que haría.
-Pero si dijo que no estaba enamorada, ¿por qué tendría que hacer eso?
-Es verdad, pero ya sabes que esa edad…
-No te preocupes, seguro que se le pasa rápido.

No salí descontento de esa conversación. Parecía que Noelia nos iba a dejar tranquilos durante un tiempo. Con un poco de suerte, esas semanas apartada de nosotros le quitarían las ganas de hacer cualquier cosa y por fin se podría olvidar de mí.

Algo más tarde recibí mensajes de Mario.

-Oye Javi, el jueves es el cumpleaños de Irene. He pensado en quedar con todos en el bar para echar algo y luego el sábado lo celebramos más tranquilamente, cenando en un restaurante y luego tomando algo en un pub.
-Me parece genial.
-Cuando acabemos del pub me gustaría que vinierais con nosotros.
-Claro, sin problema.
-Pero ya sabes…
-Sí, sí. Si Elena está más animada.
-Es que Irene está loca por hacer algo más con Elena y contigo.
-Ya, pero ya sabes como está la cosa. Yo no quiero presionar a Elena.
-Sí, ya lo sé, tranquilo. A ver si hay suerte. He pensado en dejaros a los 3 a solas.
-Pero, ¿y tú?
-Es su día, quiero que disfrute al máximo. Y como sé que Elena se corta mucho conmigo, pues he pensado que si no estoy, se puede soltar más, ya sabes.
-Como tú veas, tío.
-Claro, no te preocupes por mí, si ya sabes que no tengo problema con eso. A mí me pone hasta verla con otras personas, así que sin problema.
-Me sabe mal por ti, pero bien.
-Qué te crees, ¿qué no la voy a reventar cuando os vayáis? Jajajaja.
-Jajajaja, ahí, ahí. Bueno, lo mismo te revienta ella a ti.
-Pues sí, jajaja.

Pesé en decírselo a Elena, pero esperé al día siguiente para hablarlo con ella. El día empezó como siempre, con la rutina del trabajo hasta que por la noche hablé con Elena de nuestro día y le saqué el tema de lo del cumpleaños.

-¿Has visto lo del cumpleaños?
-Qué va, he estado todo el día ocupada con el trabajo y no he mirado el móvil, ¿de quién es?
-De Irene.
-Anda, no lo sabía.
-El plan es tomarnos una cerveza el jueves, que es cuando es el cumpleaños y luego el sábado vamos todos a cenar y luego a un pub.
-Ah, qué bien. Me apetece bastante.
-Sí, a mí también. Pero Mario me ha dicho de ir luego a su casa los 4.
-Vale.
-Dice que nos deja a solas a los 3.
-¿Y él?
-Quiere que Irene disfrute y sabe que tú te cortas con él delante, así que nos deja y cuando nos vayamos ya irá con ella.
-Qué considerado.
-Bueno, lo hace por ella.
-Pues genial, porque había pensado alguna cosa y sin Mario, me animo más.
-¿Qué es?
-Ya lo verás… 

-Jajajajajaja.
-No seas mala conmigo…
-¿Yo? 
-Le regalamos algo, ¿no?
-Claro, pero no tengo ni idea de qué le podemos regalar…
-¿Un vibrador como el que tenemos?
-Es verdad, que le dijo a Mario de probarlo.
-Pues ya está, ya tenemos regalo.

Seguimos hablando un poco más de otras cosas y nos dimos las buenas noches. Los siguientes días transcurrieron con normalidad, sin rastro de Noelia ni ninguna cosa rara por ninguna parte. Llegó el jueves, así que fui a por Elena. Íbamos con ropa normal, igual que íbamos siempre con nuestros amigos. Cuando llegamos felicitamos a Irene, quien nos agradeció el gesto con un fuerte abrazo a los dos. Cada vez se notaba más nuestra afinidad con la pareja. Echamos un buen rato, sin llegar a darle el regalo en el momento, porque sería muy cantoso. Se lo dimos cuando acabamos, diciéndoles que esperaran cuando nos fuéramos. Se fueron yendo todos y Elena y yo fuimos hasta el coche, para coger la bolsa donde estaba el regalo y se lo dimos. Puso cara de sorpresa, alegrándose bastante y dándonos un fuerte abrazo a los dos a la vez.

I: ¡Vaya sorpresa!
E: Javi pensó que como te gustó cuando os contamos lo que hicimos, pues que te gustaría tener uno.
I: Me encanta. Estoy deseando probarlo.
J: A ver si lo vais a quemar… jajajaja.
I: Hay que estrenarlo bien, jajajaja (dijo poniendo cara pensativa, empezando a sonreír)
J: Ya está maquinando, jajajaja.
M: Está todo el día así, jajaja.
I: Sí, ya se me ha ocurrido algo…

Entonces se acercó a Elena, hablándole al oído. Elena estaba sonriendo y de pronto puso cara de sorpresa, levantando las cejas y luego echándose a reír.

I: ¿Vale?
E: Vale.
M: ¿Secretitos?
I: Ya lo veréis… jiji…

Nos despedimos de ellos y nos fuimos en coche al pueblo de Elena para dejarla. Cuando estábamos llegando me dijo que fuéramos a un lugar apartado. Yo sin decir nada, le puse la mano en el muslo y fui hacia donde solíamos ir cuando empezamos a salir.

Paré el coche y Elena se quitó el cinturón de seguridad, yéndose a los asientos de atrás desde dentro del coche, dando palmaditas en los asientos mientras sonreía para que fuera con ella. Salí del coche para ir a los asientos de atrás mientras ella echaba los asientos delanteros más hacia delante para tener más espacio. Cuando entré, se acercó a mí, poniéndose encima de mí, de lado con su culo sobre mis muslos. Pasó un brazo suyo por mi cuello y me empezó a dar besitos por la cara. Después se puso como ella solía hacer, con una pierna a cada lado, agarrándome la cara con ambas manos, y dándome besos más intensos, con mucho cariño, apartándose de mi cara de vez en cuando para mirarme a los ojos fijamente mientras me acariciaba la cara y el pelo.

-Me encantas.

Me quedé en silencio, sonriendo, pasándole el pelo por detrás de la oreja y acariciándole la cara. Ella se humedecía los labios, esperando que la besara, pero yo la pegué a mi cuerpo abrazándola, quedándonos en silencio durante unos momentos, cogiéndole después la cara para darle un beso muy intenso. Cuando nos separamos del beso, se empezó a quitar la sudadera, dejando sus tetas al aire. Estaba preciosa, con el pelo alborotado, con sus preciosos pechos frente a mí. Se los empecé a tocar con suavidad, acercando mi cara para empezar a comérselos, echando ella su cabeza hacia atrás, lanzando ligeros gemidos. Después de estar así un rato, me empujó hacia atrás, poniéndose de rodillas en los asientos para bajarme los pantalones y empezar a chupármela mientras movía su culo de un lado a otro. Yo se lo empecé a tocar por encima de la ropa, metiéndole después la mano por dentro de la ropa para acariciarle el coño, notándolo muy caliente. A los pocos segundos le bajé la ropa para tener mejor acceso, mojándome los dedos con saliva para empezar a metérselos mientras ella me la chupaba de manera muy sensual, metiéndose solo la mitad en la boca, jugando mucho con su lengua. Después se incorporó, quitándose toda la ropa para montarse encima de mí, pasando una pierna por encima, echándose saliva en los dedos para mojar aún más su coño, cogiendo mi polla para acariciar su raja y empezar a metérsela, echando su cuerpo sobre mí poco a poco, metiéndosela entera mientras me miraba a los ojos. Después me abrazó, pegando nuestros cuerpos, sin llegar a vernos las caras, empezando a moverse lentamente. Estuvimos así durante varios minutos, aumentando ella de vez en cuando el ritmo, pero sin llegar a hacerlo rápido, con pequeños gemidos por ambas partes. Yo le cogía del culo, acariciándoselo, junto a las caderas y la espalda. De pronto separó su cuerpo del mío, para mirarme a los ojos, cogiéndome la cara con sus manos, acercando la suya, para pegar nuestras frentes, empezando a aumentar su respiración, entrecortándose.

-Mi amor…
-Shhh…

Empezó a temblar, permaneciendo como estábamos, con nuestras caras pegadas, cerrando sus ojos y entrecortándose aún más su respiración. Noté como se me mojaba el pubis y como me estrujaba la polla. Una vez acabó de correrse, se quedó quieta, echando su cuerpo sobre el mío, con su cara de lado sobre mi hombro, respirando fuertemente. Sin decir nada, empezó a escurrir su cuerpo, hasta ponerse de rodillas en el suelo del coche, para empezar a chupármela, lentamente, metiéndosela cada vez más en la boca, llegando a metérsela entera, mirándome a los ojos de vez en cuando. Pasados unos minutos, me la empezó a chupar con más intensidad, empezando a sentir escalofríos por todo mi cuerpo, por lo que me empecé a correr, dando ligeras embestidas a medida que le llenaba la boca mientras respiraba agitadamente. Succionaba mientras me pajeaba con su mano para sacármelo todo, tragándoselo después para darle besitos a mi polla, por la punta, el tronco, la base, los huevos y el pubis, volviendo a hacer ese recorrido de forma inversa, para después guardármela, subiéndome la ropa. Ella volvió a los asientos, para ponerse la suya y abrazarse a mí, escurriéndome yo, quedando cambios casi tumbados. Estuvimos así durante unos minutos, en silencio y abrazados, mirándonos de vez en cuando para besarnos. Al poco llevé a Elena a su casa, parando el coche en la puerta.

-Javi, quédate a dormir, porfa… (dijo poniendo ojitos).
-Claro mi vida.

Elena puso cara de alegría, le brillaban los ojos, saliendo rápidamente del coche, esperándome que aparcara bien para cogerme de la mano al salir del coche. Entramos a su casa, pasándole yo el brazo por encima, yendo hacia el salón, que estaba con la luz encendida. Nos encontramos a Noelia y a María.

E: ¿Aún estáis estudiando?
N: Sí.
E: Pero si son casi las 12…
M: Es que mañana tenemos un examen.
J: Deberíais descansar, es mejor ir descansado.
M: Sí, ya estamos ultimando.
N: Elena, no hagáis mucho ruido, por favor.
E: No, tranquila. Sólo vamos a dormir (dijo abrazándose a mí, dándole yo un beso en la cabeza).
M: Parece que ya ha habido de eso… jejeje.
E: Pues sí, acabamos de hacer el amor (dijo riendo, abrazándose a mí con más fuerza).
J: Elena…
M: Que cursi… jajajaja.
J: Bueno, os dejamos tranquilas.

Noelia estaba muy callada durante la conversación, sin apenas mirarnos. Fuimos a la habitación de Elena, tumbándonos en la cama para dormir.

-¿Por qué has hecho eso?
-Porque si ellas le echan cara, yo más, jajajaja.
-Bueno, te has venido un poco arriba…
-Javi, que no pasa nada. Soy feliz y me apetecía hacer eso. Además, después de lo que acabamos de hacer, de la forma en la que lo hemos hecho, estoy en una nube.
-Ha sido muy especial, parece que iba a ser un rapidín y ha surgido así.
-Eso es lo divertido, que surjan de esas maneras.

Después de un rato hablando, nos quedamos dormidos. De madrugada fui al baño, viendo luz desde la habitación de Noelia. Estuve a punto de acercarme, tenía curiosidad de si seguía estudiando aún, pero inmediatamente me quité la idea de la cabeza y más yendo como iba, en calzoncillos. Regresé con Elena, abrazándola por detrás, el problema era que me costó volver a dormirme. Eran sobre las 6 de la mañana y no podía dormir, así que me puse a pensar en lo que pasó ese día cuando Irene le habló a Elena al oído y también en que Elena tenía pensado probar algo nuevo cuando estuviéramos en casa de Irene el sábado después de la celebración de su cumpleaños. Algo tramaban y estaba deseando ver de qué se trataba. También me puse a pensar en cómo Mario dijo de apartarse sin importarle lo que pasara entre nosotros tres. Se veía que tenían bastante claro que Irene y Mario sólo se querían el uno al otro, pero tenían esa libertad como para estar con otras personas sin ningún problema. Yo creía que también era así, creía que era abierto en ese aspecto, pero descubrí que una vez en pareja, no era así. Pensé en intentarlo, pero luego recordé que Elena también era así y era celosa cuando Irene intentaba acercarse a mí. Decidí relajarme y ver cómo iba evolucionado la cosa con ella en ese aspecto, si ella se abría, como ya estaba habiendo, yo también lo haría y si eso significaba involucrar a otro chico, pues lo intentaría si a ella le apetecía.

Entonces oí ruido de pasos por el pasillo, parándose frente a la puerta. Pasados unos segundos oí como alguien cogía el pomo de la puerta, abriendo muy lentamente. Mis ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, pudiendo ver ligeramente por la poca luz que entraba por la ventana, por lo que vi como alguien asomaba la cabeza muy lentamente. Daba mal rollo por el silencio y la oscuridad, entonces vi como un reflejo, eran las gafas de Noelia. A los pocos segundos, retiró si cabeza tan lentamente como la asomó, cerrando la puerta muy despacio para no hacer ruido. Me puse nervioso, por lo que me levanté de la cama despacio, poniéndome los pantalones y saliendo de la habitación. Vi de nuevo luz desde la habitación de Noelia, por lo que fui hacia allí, estaba preparando la mochila.

-¿Qué pasa?

Noelia pegó un respingo bastante grande, respirando como cuando alguien se lleva un susto.

-Qué susto…
-¿Qué haces?
-Preparando la mochila, me voy ya casi (dijo dándose la vuelta para seguir metiendo cosas en la mochila).
-No me refiero a eso. Lo digo por lo de asomarte a la habitación.
-¿Qué? No sé de qué me hablas.
-Ya, ha sido un fantasma, ¿no?

Noelia se mantuvo callada mientras seguía preparando la mochila.

-Estoy esperando.
-No ha sido nada.
-Ya. No es la primera vez que haces esto, seguro.
-¿Me puedes dejar? (dijo dándose la vuelta, mirándome a los ojos y después a mi pecho).
-¿Ahora quieres que te deje? (dije cruzándome de brazos).
-Sí.

Me di la vuelta y me fui de su habitación, yendo a la de Elena para volver a acostarme. Me tumbé boca arriba, mirando al techo y pensando qué le pasaba.

-Javi, ¿qué pasa? (dijo adormilada).
-Nada, que he ido al baño. Duérmete, que es muy temprano.
-Tengo frío…
-Ven aquí (dije tirando de ella para que se tumbara encima de mí).
-Mmm.

Apoyó su cabeza en mi cuello, empezando yo a acariciarle la espalda y los brazos para darle calor. Cayó dormida enseguida, durmiéndome yo también a los pocos minutos.

Me desperté sobre las 10. Estaba muy a gusto teniendo a Elena encima, me encantaba su olor, acariciar su piel mientras veía su carita, con esas pecas que me volvían loco. Mi erección era bastante grande, pero al estar así, fue a más y Elena se dio cuenta al despertarse con mis caricias, lanzando una risita, para luego darme los buenos días. Bajé su cuerpo para restregar mi polla con su culo, moviendo mis caderas hacia arriba.

-Javiiiiii…
-Es culpa tuya, te pones así encima de mí…
-Pero si has sido tú el que me ha puesto así… jajajaja
-Qué va…
-Que morro tienes…
-Y tú qué culo…
-Ay, calla… (dijo riendo mientras me tapaba la boca con la mano).

Le mordí la mano, pegando ella un tirón.

-Pero bueno…
-Qué delicada eres… jajajaja.
-Te has levantado muy travieso…
-Sí…
-A ver si te voy a tener que castigar…
-Uff, me encantaría.
-¿Sí? ¿Quieres que te castigue?
-Sí, por favor…
-Vale…

Empezó a mover su culo para restregarse contra mi polla, mientras me besaba el pecho, bajando su cuerpo al poco, rozando mi polla con su coño, barriga, estómago, por su pecho, pasando entre sus tetas, cuello y barbilla, saltando como un resorte cuando perdió el contacto con su cuerpo. Me empezó a dar besitos y mordisquitos en la polla por encima de los calzoncillos. A los pocos segundos, siguió bajando, saliéndose de la cama y poniéndose de pie, yendo hacia la puerta.

-¿A dónde vas?
-Estás castigado. Hasta mañana, nada.

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