ESRUZA

Solía soñar con estrellas y luceros

ambos iluminaban un cielo azul.

Yo, una Estrella, tú un Lucero.

Iluminando un lugar especial.

Pero, los sueños se terminan por

cosas baladís, o tal vez por los silencios.

En suma, los sueños, son eso, sueños.

Nos empeñamos en hacerlos realidad,

pero se rompieron, se desgajaron de

ese lugar que solitario quedó.

Soy Estrella que no brilla más,

eres Lucero que se apagó;

ese lugar bajo un cielo estrellado

que alumbró una madrugada…

no existe más.

Los años y la nieve de los silencios

apagaron un fuego que ardía,

ardía en ese lugar, donde se inició el fuego.

Fuego que parecía inextinguible, pero

algo vino y lo apagó, ya ni una chispa quedó.

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