FRAN REL

Al día siguiente me despertó Sonia al levantarse. La escuché ducharse y me volví a dormir. Al rato me despertó, que había hecho el desayuno. Me levanté y desayunamos juntos, charlando de tonterías. Al rato me dice «tu zorrita no sabe comer un coño, a ver si la enseñas que tú lo haces muy bien». Me reí y le dije «no te ibas a correr con ella, solo pensabas en mi polla». Sonia me miró con una media sonrisa y dijo «claro». Miré el reloj y vi que en 2 horas salía nuestro tren. Llamé a Lucía y la desperté. Le dije que hiciera la maleta y nos veíamos en la estación.

Me fui a la ducha y al poco apareció Sonia con ganas de tema. Salimos de la ducha y acabamos de nuevo en la cama, echando otro buen polvo. Luego volví a la ducha y al salir, escuché conversación. Al poco apareció Lucía. Me extrañó. Me dijo:
– Me voy a quedar unos días
– ¿Qué?
– Javi me lo ha dicho y me apetece ¿tienes algún problema?

La noté borde y tensa. Le dije:
– Pero ¿te quedas aquí?
– No, en un hotel, con Javi
– ¿Y Sonia que dice?
– ven

Me pareció todo muy raro. Fui donde Sonia que me miró y me dijo:
– Estos dos, que se han quedado con ganas de follar más
– Ya veo

Sonia estaba molesta, no le gustaba. Miré a Javi y dijo:
– Es que ayer noche nos quedamos dormidos, no pudimos hacer nada y hemos pensado en seguir esta noche

Sonia miraba cabreada. Dijo:
– A ver, que esto es un juego entre todos, un intercambio como mucho, no es para que te folles a mi marido cuando te plazca ¿te enteras?

El ambiente era tenso. Lucía dijo:
– Bueno, ayer follasteis como si estuvierais solos, ni puto caso nos hacíais

Ajá, estaba molesta por lo de la noche anterior. Yo estaba cabreado por la actitud de Lucía pero, a la vez, sabía que la noche anterior me había pasado al no hacerle ni caso. Lucía me miró y dijo:
– Y tú, ni me besaste en toda la noche

Uff, estaba muy cabreada. Sonia me miró, también molesta pero con Lucía. Entonces dijo:
– Mira, niña, te lo repito, esto es un juego entre los cuatro, no voy a permitir que os vayáis a follar mientras Fran y yo no podemos quedarnos juntos.
– Pero ayer noche…
– Ayer noche nos divertimos todos juntos, aunque no te follara Fran ¿o es que te lo pasaste mal?
– No, pero…
– Pero nada, esas son las reglas, es un juego de los cuatro, si queréis, os quedáis y volvemos a follar juntos, pero nada de iros por vuestra cuenta

Lucía me miraba, sin saber que decir. Le dije:
– Lucía, las cosas no son así como pretendes
– No, no son así, si quedamos los cuatro es para follar juntos, no para que ni me toques
– Ahí tienes razón, fue el calentón, y ni pensé, lo siento
– Ya

Nos quedamos todos callados. Entonces Sonia dijo:
– Bueno ¿os quedáis u os vais?

Le dije que nos teníamos que ir, que yo tenía que estar temprano en la oficina al día siguiente. Lucía me miró aún enfadada y luego a Javi, como si Javi la fuera a apoyar o defender delante de Sonia jajaja. Al final me miró de nuevo y dijo que sí, que nos íbamos. Me vestí y nos despedimos.

En el tren seguimos discutiendo, Lucía no paraba de decirme lo de no tocarla, lo de quedarme a dormir con Sonia… al final me harté y le dije:
– Me quedé con Sonia porque estaba destrozado y si yo no te toco, pues hazlo tú, coges y me besas y me pides follar o lo que te apetezca, no te quedes ahí esperando
– Pero es que yo…
– Que Sonia no es la que manda
– No, si eso ya lo vi, mandas tú
– Sonia y Javi son sumisos, les gusta ese rol
– ¿Y yo?
– Tú haz lo que quieras
– ¿Y si me gusta que también me mandes?
– Pues te mando ¿eso quieres?
– No sé

De nuevo la Lucía indecisa. Entonces me levanté, cogí a Lucía de la mano y le dije que viniera. Ella se levantó sorprendida. La llevé a uno de los WC y nos metimos dentro. Lucía dijo:
– Ni hablar, no vamos a hacer algo aquí

Pero la callé con un buen morreo, que rápido ella contestó con ganas. Al rato me aparté y la puse frente al espejo, dándome la espalda. Le dije:
– Bájate el vaquero

Lucía me miró en el espejo y, sonrojada, se desabrochó el vaquero y se lo bajó. Me pegué a ella por detrás y la besé en el cuello mientras le cogía las tetas. Luego bajé una mano y se la metí en las bragas, para masturbarla mientras seguía con su cuello. Me bajé mis pantalones, sacando mi polla que ya estaba tiesa. Lucía se inclinó sobre el lavabo, no mucho porque el sitio era pequeño. Le bajé las bragas y se la metí. Empecé a follarla despacio. Ella gimió y me dijo «no hagas ruido» temiendo los plas plas de mis embestidas.

Le metí una mano por dentro de la camiseta y le agarré una teta. Lucía se subió la camiseta sobre las tetas y yo le bajé una de las copas del sujetador, dejando fuera una de sus tetas. Se la agarré y aumenté el ritmo. Lucía me miraba en el espejo, excitada y cachonda, gimiendo pero bajito. Al poco me dijo que fuera más rápido. Y no tardó en decir «me voy a correr» tapándose ella misma la boca para gemir fuerte contra su mano mientras se corría. Yo la seguí al poco, corriéndome dentro de su coño.

Nos quedamos abrazados en esa postura unos segundos y luego ella dijo que saliéramos por separado. Me dijo «sal con cuidado y cierra, que me tengo que limpiar». Salí y no había nadie ni fuera ni mirando. Me senté en mi sitio. Al poco llegó Lucía colorada y sonriendo. Se sentó y le dije:
– Sí que te gusta que te manden
– Serás cabrón

Pero sonriendo. Me dio un beso y me dijo «pero aún estoy cabreada por lo de anoche», pero ya no volvimos a discutir.

Al rato recibí un mensaje de Sonia. Decía:
– Vaya con tu zorrita

Le contesté:
– Está cabreada por lo de anoche
– Está cabreada de ver lo bien que me follas y lo bien que te lo pasas conmigo
– No creo
– Anda que no, pero en parte tiene razón, nos olvidamos de ellos, incluso los eché de la cama cuando intentaron unirse

Yo ni me había dado cuenta de eso. Me dejó sorprendido. Entonces Sonia escribió:
– Joder, estaba pasándolo genial para que estos dos me molestaran, que se jodan

Entonces Sonia escribió un montón de emojis riéndose a carcajadas y escribió:
– La cara que puso tu zorrita cuando les dije que no se pusieran en mi cama y nos dejaran en paz
– Que mala eres
– tú y yo follamos como nadie, y ella se ha dado cuenta, y tiene envidia

Esa noche, ya en casa cenando, Lucía volvió a sacar el tema de la noche pasada. Le dije:
– Bueno, está bien que hablemos de estas cosas, pero no está bien ese revanchismo tuyo al querer quedar por tu cuenta con Javi, así lo único que se consigue es que empeoremos las cosas. Lo he hecho mal, es verdad, pero me lo dices, no intentes esa venganza de quedarte a follar por despecho
– No fue por despecho, me apetecía
– Estabas de mala hostia

Nos quedamos callados. Al poco ella dijo
– Vale, me lo tomé muy mal, y tienes razón, no tenía que haberme tomado la revancha
– Es que te puedes cargar el juego, Lucía
– Ya
– A no ser que no quieras seguir con el juego
– Sí quiero

Seguimos cenando y bien, hablando de otras cosas. Ya en la cama, me dijo que tenía ganas de hacerlo, uno rapidito. Nos pusimos a ello, y mientras estaba encima follándola, ella dijo:
– Se nota mucho la diferencia entre vosotros dos
– ¿A qué te refieres?
– A que se nota ahí dentro
– Ah

Seguí follándola y ella jadeando… Luego dijo:
– No sabía que te gustaba el beso negro

Ahí me pilló desprevenido. Me paré y la miré. Ella continuó:
– Te gustó ¿no?
– Sí
– Me lo podías haber dicho antes
– No sabía si te molestaría
– No, para nada

Comencé a moverme de nuevo. Ella volvió a hablar:
– Me lo enseñó Javi en Ibiza

Joder, mi novia diciéndome que le había comido el culo a otro. Me paré de nuevo y la miré, entre cabreado y excitado. ¿A qué venía esto? ¿me quería cabrear? Lucía continuó:
– Me gusta comérselo

Entonces me empujó para ponerse encima. Empezó a moverse lentamente, mirándome y jadeando. Y dijo:
– ¿Te gustó como te la chupaba Javi? ¿la chupa bien?

La miré sin contestar, ella no esperaba respuesta, siguió hablando:
– La tenía durísima mientras te la chupaba, le pajeé mientras te la chupábamos, se corrió mientras la zorra te comía el culo
– No te extrañó que me la chupara
– No, él me contó que ya lo había hecho antes
– ¿Te puso chupármela junto a él?
– Sí

Aumentó el ritmo, moviéndose más rápido, con sus tetas bamboleando salvajemente. Siguió hablando:
– Esa noche solo me corrí con la zorra, besa y lo come muy bien
– ¿No te corriste más veces?
– No, tú me ignoraste, y con Javi no me dio tiempo, se corrió demasiado pronto

Empezó a gemir y jadear más, cercana al orgasmo, pero no callaba:
– Me folló por el culo y luego se corrióooo

Se empezó a mover rápidamente, gimiendo y jadeando alto. Vi que iba a llegar al orgasmo y entonces dijo:
– Se corrió en mi cara y en mis tetas AGHHHHH

Y entonces se corrió, dando un grito y después cayendo sobre mí. Me corrí dentro de ella mientras ella me besaba fuerte, aún moviéndose tras correrse.

Luego se puso a mi lado y me miró seria. Dijo:
– Lo digo en serio, no quiero volver a sentirme ignorada si estamos los cuatros

Y me dio un beso y apagó la luz para dormir. La tía parecía satisfecha por haberme contado eso mientras me follaba, era como su venganza sobre mí por lo de la noche anterior.

La relación entre Lucía y Sonia se había vuelto tensa, y eso que habían follado. Lucía pasó a referirse a ella llamándola siempre «esa zorra» y la culpaba de lo sucedido aquella noche. Pero pasaron los días y el cabreo de Lucía se fue diluyendo. Lo curioso era que conmigo no estaba cabreada, era con Sonia.

El sexo entre Lucía y yo no cambió mucho a pesar de que ella había insinuado que le gustaba ser sumisa pero en cuanto me ponía algo duro, me paraba. El sexo anal seguía siendo lento y poco satisfactorio, pero el resto del sexo seguía igual, es decir, bien. Y volvió a no querer contar nada de lo que hablaba o hacía con Javi, me frustraban esos pasos adelante y atrás de Lucía, no entendía porque no se abría del todo. Cuando se lo decía, ella siempre respondía igual, que le daba corte contarme las cosas que hacía con otro, que no le gustaba, y que no entendía por qué quería saberlo si yo ya la había visto follando con Javi.

Pasaron un par de semanas y con Sonia tuve poco contacto, siempre nos pasaba igual tras una sesión de sexo, nos calmábamos por unas semanas. Solo tuvimos una conversación donde le dije que Lucía estaba cabreada con ella porque los habíamos ignorado. La respuesta de Sonia fue contundente:
– Que se joda, sabe que el sexo entre nosotros es especial y lo quiere para ella, pero no lo va a tener, eso no se consigue por quererlo, es por compenetración de la pareja, y eso lo tenemos tú y yo, ella contigo no, y yo con Javi tampoco
– Pero yo tengo buen sexo con Lucía, y tú con Javi
– Claro, pero ni de lejos es como el que tenemos tú y yo

Sonia lo tenía claro, yo no tanto, era verdad que el sexo era especial, pero pensaba que más bien era porque lo hacíamos poco y cuando lo hacíamos, era muy intenso por eso, no por compenetraciones de pareja u otra historia… eso es lo que yo pensaba. Sonia terminó diciendo:
– Tu zorrita tiene envidia, te lo dije, nos miraba con envidia y eso es lo que le pasa

Dejé pasar los días sin querer mencionar a la pareja, y Lucía tampoco lo hacía. Un sábado nos invitó Sara a su casa a cenar y luego salir. Fuimos porque a Lucía le cae bien. Por el camino iba diciendo «no entiendo como pueden ser hermanas y tener un carácter tan diferente». Luego salimos y bien, bailé con Sara pero sin que pasara nada de nada más allá de mis miradas a su culo y escote. Lo único que me dijo «raro» fue que teníamos que quedar un día solos porque quería contarme una cosa de Sonia.

Esa semana me llamó para quedar a tomar un café en su casa. Una tarde me acerqué a su casa después del trabajo y lo que me dijo era una chorrada, pero se descojonaba. Me contó:
– El otro día hablando con Sonia por teléfono, le estaba contando que ahora Paco viaja mucho y nos vemos poco. Y hablamos un poco de sexo y me dice «pues yo viajo mucho y el sexo con Fran es igual de bueno, no tenemos quejas». Me quedé pasmada y me reí y ella se molestó y cuando le dije que había dicho «Fran» en vez de «Javi», se puso nerviosa jajaja
– Un lapsus jeje
– Jajaja, el subconsciente jajaja
– Que mala eres
– Entonces le dije «Pues Fran tiene un buen polvo» y ¿sabes que me dijo?
– No
– «No es mi tipo» jajaja
– Es verdad, no lo soy ¿no?
– jajaja, no sé, dímelo tú jajaja

La tía se descojonaba por ponerme en apuros. Dejamos la conversación porque Sara dijo que ya era tarde y me tendría que ir, pero le dije que ese día Lucía había ido a casa de los padres, que no tenía prisa por llegar a casa. Entonces Sara me dijo «Paco está de viaje, quédate a cenar». Le dije que no pero insistió y al final me quedé.

Preparamos algo de cena y nos sentamos charlando y riendo, nada raro. Luego sacó unas copas y bebimos mientras seguíamos charlando. En un momento dado, volvió con el tema de Sonia, metiendo los dedos para que le contara desde cuando llevábamos juntos y cosas así. Gracias al alcohol, se nos fue la lengua a los dos. Le insinué que algo hubo en vacaciones y ella riéndose:
– Jajaja, pero eso ya lo sabía, recuerdo como la tenías cuando me acerqué jajaja
– Es que con tu hermana, es fácil ponérmela así jajaja
– Y yo con tu cosa agarrada, no podía soltarla jajaja

La tía se descojonaba recordando el asunto en la discoteca. Entonces se puso seria y dijo:
– ¿Sabes por qué estaba tan asombrada?
– ¿Por qué?
– Pues tenía la idea absurda de que a Sonia no le gustaba el sexo ni las pollas grandes jajaja
– ¿Y eso?
– Es que una vez vi a uno de sus novios desnudo, en casa de mis padres, cuando se estaba poniendo un bañador, y la tenía pequeña, y luego ¿te acuerdas aquel novio que te dije que dejó y se puso a llorar?
– Sí
– Que me fui con él a un bar a consolarle ¿te acuerdas?
– Sí, recuerdo
– Pues bebimos y una cosa llevó a la otra y me lo follé jajaja
– Venga ya
– Sí, y yo tenía novio jajaja, pero el chico éste era guapísimo y estaba cachas jaja
– ¿Y te dio pena y le diste un polvo de consolación?
– No, un polvo de curiosidad jaja
– ¿Y?
– Que fue decepcionante, la tenía muy pequeñita jajaja
– Venga ya

La verdad es que me extrañaba porque a Sonia la volvían loca las pollas grandes. Entonces Sara continuó:
– Vaya si la tenía pequeña, casi ni me enteré cuando me la metió jaja
– Joder
– Entonces claro, habiendo visto a uno, y catado otro, pues pensé que a Sonia no le interesaba el sexo porque con eso no se tenía que enterar de nada jajaja

Sara estaba muy achispada y estaba totalmente desinhibida hablando de sexo. Ella siguió:
– Y claro, cuando te la toqué y noté lo que tienes, pensé «Esto no es para Sonia» jajaja
– jaja
– jajajaja, y siempre he pensado que Javi la tenía que tener pequeñita jajaja
– No, según Sonia, la tiene bien
– ¿Sí? te lo ha dicho
– Sí, algo me contó
– ¿La tiene cómo tú?
– No, algo menos, pero bien
– Ahhhh

Nos quedamos callados. Estábamos sentados en su sofá, el uno al lado del otro. Entonces vi como me miraba y me acojoné. Le dije «me voy a ir ya» pero entonces se abalanzó hacía mí, besándome y metiéndome la lengua. Iba en vaqueros y camiseta y rápidamente se quitó la camiseta quedándose en sujetador. Pero entonces me eché un poco para atrás, intentando frenar aquello y Sara paró. Me miró y dijo:
– Joder, esto no puede ser

Y se apartó. Cogió su camiseta y se la volvió a poner. Me miró con cara de culpabilidad y avergonzada. Entonces dijo:
– Sí, mejor vete ya

Me levanté y ella se metió dentro. Al rato salió con la cara mojada. Me dijo:
– Ufff, no puedo beber y estar a solas contigo jaja
– Perdona
– No, he vuelto a ser yo, no sé que me pasa, anda vete

Me fui para mi casa pensando «se llega a quitar el sujetador y ya no me para… menos mal que lo he podido parar, Sonia me mata si se entera». Ni por un momento pensé en Lucía, solo en que hubieran sido cuernos para con Sonia… Al rato me llamó Lucía y me sentí mal, ni acordarme de ella.

Al día siguiente me escribió Sara, que lo sentía mucho, que si las risas, el vino, que si esto, aquello, que no nos podíamos quedar solos… lo escribía como en tono de broma, con muchas caritas y risas. Sara era un peligro, tenía que tener más cuidado con ella, iba de buena pero estaba muy salida.

Pasaron unos días y Lucía volvió de casa de sus padre. Esa noche volvió a sacar el tema de quedar con la pareja:
– Javi dice de volver a quedar
– ¿Otra vez?
– Sí, han pasado semanas
– Ya, pero tú estás enfadada con Sonia
– No, no lo estoy
– ¿Quedarías con ella?
– Sí, y me la follaría otra vez, me pone bastante

Me quedé mirándola sorprendido. Lucía siguió:
– Pero no quiero que pase como la última vez, si quedamos los cuatro, es para estar los cuatro, no para que me ignoréis
– Ya, ya
– Pero esta vez queremos hacer intercambio
– ¿Queremos?
– Javi y yo
– ¿No queréis quedar los cuatro?
– No, Javi dice de quedar por separado
– Ah
– Y bueno, dijimos también de seguir con intercambios ¿no?

Lucía parecía distinta, las otras veces que hablaba sobre la pareja era todo indecisión y dejarme a mí decidir, esta vez lo tenía claro. Lucía siguió hablando:
– Si quieres, que venga Sonia o tú vas allí, como prefieras
– ¿Y vosotros?
– Javi dice de ir a su chalet
– Ah, pero ya no hace tiempo de piscina
– Ya, pero quizás nos pille buen tiempo con suerte

Como tenía ganas de estar con Sonia, no puse ninguna pega a lo del intercambio. Luego hablé con Sonia. Le conté lo que me había dicho Lucía. Sonia dijo:
– Ah, ¿un intercambio?
– Sí, eso dicen ¿no lo has propuesto tú?
– No, pero por mí vale

Me quedé pensando… ¿Javi estaba echándole huevos teniendo iniciativa propia o era cosa de Lucía? Le pregunté a Sonia:
– ¿Te parece bien?
– sí, claro, tengo ganas de tenerte para mí sola
– ¿Voy o vienes tú?
– No, mejor ven, que aquí tengo todos los juguetes

Se refería a los juguetes sadomasos que había ido comprando. Le dije:
– ¿Tienes ganas de eso?
– Claro, desde la semana de vacaciones no me azotas, ya toca
– ¿Javi ha visto los juguetes?
– Sí
– ¿Y no te dice de usarlos?
– No, sabe que son tuyos, él no puede hacerme esas cosas
– Pero ¿no te pregunta?
– Alguna vez me ha preguntado como usas alguno
– ¿Y se lo has explicado?
– Sí

Que tío tan sumiso, era increíble… No tenía claro lo que sabía o no de lo que ella y yo hacíamos con esos juguetes pero solo viendo el spanker, ya se podía imaginar mucho. Quedamos para ese fin de semana.

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