KERANOS

-¿Cómoooooo? jajajajajaja.
-Jajajajaja. Es que verás. Le he dicho lo que tenía pensado hacer hoy contigo y me ha dicho que se lo cuente luego. Y he pensado en mandarle una foto para ver qué dice. No te importa, ¿no?
-No, no. Me encanta, a ver que pone… jajajaja.
-Madre mía, tengo el culo rojísimo… jajajajaja.

A los pocos minutos respondió con un emoticono de cara sofocada y otro de cara enfadada, para después llamarnos, poniendo Elena el móvil en manos libres.

I: Pero buenooooooo…
E: ¿Has visto? jajajajaja.
I: Sois unos cabrones, ¿eh?
J: ¿Por qué? jajajajaja.
I: Primero porque me habéis puesto cachonda y segundo por hacer eso sin dejarme ver como lo hacíais… Y encima es que salen vuestras corridas, que vaya charco, por cierto…
E: Jajajajajaja.
J: Y como gritaba…
I: Nada, sois unos cabrones… Ya veréis cuando os vea…
E: Eh, tranquila… Que tienes mucho peligro… jajajaja.
I: ¿Cómo ha ido con la fusta?
E: Muy bien, aunque Javi se ha acojonado un poco… jajaja.
I: ¿Por qué?
E: Porque me ha empezado a dar fuerte y se me han saltado las lágrimas y se ha puesto blanco, jajaja.
J: Me ha dado mal rollo… No me gusta verla sufrir…
I: Pero es sufrimiento bueno, mira como le has dejado el culo, muy rojito…
J: Sí, eso ya ha sido de últimas.
I: Uff… ¿a qué habéis jugado?
E: Primero hemos jugado a que era su puta.
I: Uff…
E: Que ahí ha sido cuando he hecho el charco, porque madre mía como me ha follado…
I: Pfff…
E: El siguiente ha sido más tranquilito, hemos hecho el amor. Que rico me lo ha hecho, me he corrido muy intensamente y eso que me lo hacía muy despacito. Y él en mi boquita y me lo he tragado.
I: Joder…
E: Y luego…
I: Luego, ¿qué?
E: Me ha follado el culito suavemente y luego fuerte. Pero se ha corrido mientras me lo follaba yo estando encima de él con su polla en mi culo.
I: Tío… Me cago en vuestros muertos…
E: Jajajajajajaja.
J: Jajajajajaja, pero bueno…
I: Esto no se hace, que estoy ahora a mil… Y me dejáis sin ver todo eso… Es que sois mala gente… jajajaja.
E: Bueno, tienes la foto… jijiji.
I: Bueno, algo es algo… Es que Mario no ha llegado aún y estoy sola, me voy a tener hacer una paja… jajajaja.
J: Pues que aproveche… jajajajaja.
I: Joder, qué ganas de hacer un trío con vosotros…
E: Uff… Cuidado.
I: Ay… Que se pone celosa…
E: Pues siiiiiii…
I: No te enfades… Ya sabes que no hago nada que tú no quieras, mi amor, jajajaja.
E: Jajajajaja, qué tonta eres…
J: A mí me encanta cuando se pone celosa.
E: Oye…
J: Es verdad. Me hizo mucha gracia el manotazo que le diste cuando puso su mano me mi pecho.
I: Jajajajaja, es verdad.
E: Es que a mi Javi sólo le toco yo.
I: Vale, vale… Aunque yo te dejaría tocar a Mario…
J: Eh…
I: Anda, que el otro también se pone celoso, jajajaja.
E: Jajajajaja.
I: Pues bien que me dejas que la toque yo… jajajaja.
J: No es lo mismo, jajaja.
I: Uy, ha venido Mario, os dejo que le voy a echar un polvazo. ¿Le puedo enseñar la foto?
E: Venga, va. Si no se me ve nada…
I: Vale, nos vemos. Os quiero.

Elena colgó el móvil, echándose a reír.

-Me parto la polla con esta tía, jajajaja.
-Sí, está como una cabra.
-Bueno, tú también… Es que te gusta pinchar… jajaja.
-Jajajaja, me encanta cuando se pone así.
-Estás desatada, ¿eh?
-Un poquito.
-Ahora Mario te está viendo el culito… jajaja.
-Ay, calla…
-Ahora se pone tímida… jajajaja.
-Anda, vamos a la ducha y luego comemos algo, que tengo un hambre…
-Sí, venga.

Fuimos a la ducha, dándonos varios besos y caricias. Cuando acabamos salimos y nos vestimos para ir a la cocina para preparar algo para cenar. Después fuimos al salón para comer ahí y Elena vio las llaves de Noelia.

-¿Y esto?
-Tu hermana las ha dejado ahí, para que veamos que no nos va a molestar y que, si pasa algo, que avisa.
-Ah…
-¿Has hablado con ella?
-Qué va. He estado a punto de sacar el tema cuando estábamos aquí los tres. Ya sabes… lo que dice Irene de que a lo mejor…
-Ya, ya…
-Pero no sabía como sacar el tema…
-Ya, es que es algo bastante incómodo…
-¿Tú crees que puede ser?
-No sé, Elena…
-Tampoco quería hablarlo y que la cosa se fuera de madre, que la conozco.
-No sé qué decir, Elena. No tengo ni idea de como sacar el tema.
-No sé… Intentaré hablarlo con ella.
-Como tu veas mi vida.

Me empecé a agobiar porque pensaba que si hablaban, Noelia le podría contar todo lo que había pasado y se podría liar bastante. No me fiaba de ella y podría contárselo de modo que fuera yo quien la buscaba a ella, por lo que pensé en que tenía que hablar yo con ella antes para, primero, que no me la liara y segundo, para ver que le pasaba. El único problema era que Elena se me adelantara a la hora de hablar con ella. Por lo que pensé en hacerlo el lunes en el recreo. El resto del sábado lo tenía cubierto, porque íbamos a pasar la noche juntos y no habría rastro de Noelia por allí, sólo faltaba cubrir el domingo. Para ello pensé en llevarla a comer por ahí y luego estar en mi ciudad, dando un paseo o algo y pasar la noche en mi casa, la llevaría a su casa de vuelta el lunes por la mañana y volvería para la hora del recreo para hablar con Noelia.

Cenamos tranquilamente, quedándonos después en el sofá durante un rato, hasta que le entró sueño y se quedó dormida. La llevé a su habitación con cuidado, para no despertarla y la tumbé en la cama. Estaba muy mona, con cara de dormida y su pijama. Volví al salón para apagar la tele, pasando por la habitación de Noelia al volver para acostarme. Me quedé en la puerta, pensando en si dejarle una nota para quedar para hablar el lunes por la mañana, pero lo descarté porque pensé que se pondría nerviosa o algo y todavía se podía poner la cosa peor.

Volví a la habitación de Elena, desnudándome, quedándome solo con los boxers, acostándome a su lado con cuidado y abrazándola por la espalda.

Al día siguiente me desperté con Elena dándome besitos.

-Buenos días…
-Mmm…
-Como te gusta dormir, ¿eh? jajajaja.
-Lo dice la que se queda frita viendo la tele, jajaja.
-Ummm…
-¿Estás desnuda?
-Siiiii, es que das mucho calor, jajaja.
-Vaya…
-Y también me calientas mucho…
-Uy…

Empezó a darme besos por la cara mientras se subía a mí. Después me empezó a besar el cuello, pero sonó su móvil y se bajó rápidamente. Era un mensaje de su hermana diciendo que fuera luego a comer a casa de su abuela.

-Joder, qué susto.
-Te pones muy tensa…
-Como para no…
-Anda, ven que te doy un masaje.
-¿Sí?
-Claro, ven.

Se tumbó boca abajo y le empecé a dar un masaje por toda la espalda y los hombros durante unos minutos, viendo que se volvió a quedar dormida. Miré el móvil y era bastante temprano, así que me dormí otra vez. Me desperté a las pocas horas, pero Elena no estaba a mi lado. Me levanté y la fui a buscar, encontrándola en la cocina.

-¿Qué haces?
-El desayuno, que me ha entrado hambre y de paso te lo hacía a ti también, como eres un dormilón…
-Es que estoy tan a gusto contigo…
-Anda, qué morro tienes… jajajaja.
-Te has quedado frita con el masaje… (dije frotando mi paquete contra su culo).
-Es que tienes unas manos… (dijo moviendo su culo).
-Oye, nos quedó algo pendiente en esta encimera…
-Ah, ¿sí? (dijo dándose la vuelta).
-Claro (dije mientras la cogía en brazos y subiéndola a la encimera).
-Para, para. Que como venga mi madre…
-¿Qué va a hacer?
-Te la corta, jajajaja.
-Jajaja, bueno, pues paro.

Nos pusimos a desayunar en la cocina y luego fuimos a vestirnos, llegando casi la hora de comer. Le dije que la invitaba a comer, así que después de que avisara a su madre, nos fuimos a mí ciudad para comer en un bar. Comimos tranquilamente en la terraza de un bar, dando después un paseo de la mano, aprovechando el buen día que hacía, pasando por el parque donde le metí mano por primera vez, mirándonos y echándonos a reír. Seguimos paseando y nos encontramos con unos amigos y echamos la tarde con ellos tomando un café. Después fuimos a echar una copa mientras se unieron algunos más. Para cenar fuimos a otro bar y luego Elena y yo fuimos a mi casa, estábamos solos, por lo que nos fuimos a mi habitación. Nos empezamos a besar y entonces oí como se abría la puerta de mi casa.

-Joder…
-No pasa nada, Javi.
-Nos cuesta la vida estar solos.
-Da igual, anoche pudimos estar solos, no pasa nada.
-Voy a avisar de que no estoy sólo.
-Bájate un poco la sudadera, que se te marca un poco…
-Vale, jajaja.

Fui a avisar de que no estaba sólo, volviendo enseguida a mi habitación. Empecé a besar de nuevo a Elena mientras le tocaba los muslos y el culo.

-Javiiiiii… (dijo con tono juguetón).
-Tengo unas ganas…
-Mmm…
-Tú también…
-Siiiiii, pero después de lo que pasó la última vez… Que nos vio tu madre…
-Da igual, ya está avisada. Vamos a jugar…
-Espérate que se duerman.
-Uff… No sé si voy a aguantar…
-Espera un poquito…
-Vaaaale.

Pasaron unos minutos, sin que oyéramos nada.

-No puedo más (dije subiéndola encima de mí).
-Ay… Pero, ¿qué te pasa? (dijo riéndose).
-¿Tú qué crees?
-Jajajaja, pero tranquilo, a ver si nos van a oír…
-Sí, estoy yo para ir tranquilo después de quedarnos a medias esta mañana dos veces…
-Javi, que me da mucho corte, no la líes…
-Vale, vale, despacito.

Le quité la sudadera, dejándola con las tetas al aire, mirándoselas y acariciándoselas. Después la tumbé boca arriba, poniéndome yo encima de ella para empezar a comérselas mientras ella gemía muy ligeramente y me acariciaba el pelo. Le quité el resto de la ropa excepto las braguitas, tocándome el coño por encima mientras le daba besos por todo el cuerpo. Ella empezaba a ronronear mientras me acariciaba la cabeza. Después de un rato, le quité las bragas para empezar a comerle el coño. Lo hacía rápido porque me moría de ganas mientras ella se tapa la boca para no gemir, mirándome con ojitos. Tiró de mis manos, para ponerme encima de ella y quitarme la sudadera, del tirón hicimos un poco de ruido con la cama y ella me miró un poco seria. Yo me reí y la empecé a besar de nuevo mientras ella me quitaba los pantalones. Le empecé a acariciar la raja con la polla, pero empezamos a hablar en susurros.

-Espera, te la quiero comer un poquito.
-Yo te quiero comer enterita a ti…
-Ay… Va, que tengo muchas ganas…

Empecé a gatear, poniéndome encima de ella de rodillas sobre su pecho, pero sin dejar caer mi peso sobre ella, con una pierna a cada lado.

-Así, así (dijo susurrando mientras agarraba mi polla).
-¿Me la quieres comer así?
-Siiiiii…
-Es toda tuya.

La empezó a chupar muy suavemente mientras me miraba a los ojos. Nos veíamos bien porque la persiana estaba bastante subida y entraba mucha luz de las farolas de la calle, haciendo una luz tenue en la habitación. Me empezó a acariciar el culo, metiéndose un poco más la polla mientras pajeaba el resto con la mano. Me miraba con unos ojos muy vivos, como con cara de niña buena, sacándosela de vez en cuando para darle algún beso. Se la empezó a meter cada vez más en la boca mientras pasaba su mano de mi culo a mi pecho, cogiéndola yo para besarla.

-Ya, fóllame.

Bajé por la cama de rodillas hacia atrás y me eché hacia delante para volver a acariciarle la raja con la polla, empezando a meterla, con ella cerrando los ojos y mordiéndose el labio. Empecé a metérsela rápido, haciendo un poco de ruido.

-Javiiiiiii, despacito… (dijo susurrando y dándome un golpecito con la mano).
-Mi vida, me pones demasiado como para hacerlo tan lento…
-Vamos a ponernos así de lado, haciendo la cucharita.

Me puse detrás de ella, mirado ambos al lado contrario a la puerta, empezando a metérsela. Soltó un gemidito, llevándose la mano rápidamente a la boca para tapársela.

-Joder, Elena… No quería hacerlo así sin tener que hacer ruido, pero te veo así y es que me pongo malísimo…
-Mmm… (gimió empujando con su culo).
-Me da morbo estar así, me recuerda a cuando empecé a verme con chicas…
-¿Lo hacías aquí? (dijo susurrando con la respiración entrecortada).
-No, tú eres la primera que está en mi cama. Siempre ha sido en casa de ellas o en mi coche.
-Mmm…
-Pero la situación de no hacer ruido para que no nos oyeran es la misma (dije apretando un poco más).

Elena se llevó la mano de nuevo a su boca. La penetración era muy placentera por la postura, ya que yo le agarraba la pierna para que no las separara, haciendo que estuviera más apretada. Pasados unos minutos, quité la mano de su pierna para tocarle las tetas, jugando con sus pezones, que estaban duros, después le quité la mano de su boca, oyendo como respiraba fuertemente y le metí dos dedos en la boca. Ella los chupó sensualmente durante unos segundos y se los saqué para frotarle el clítoris con ellos. A los pocos segundos apreté uno poco más, provocando que se empezara a correr, temblándole el culo, en cogiendo su cuerpo hacia adentro, haciendo que no pudiera segur tocándole el clítoris. Empezó a gemir, por lo que le tapé la boca con la mano. Paré de moverme, teniendo aún la polla dentro de ella y entonces sin esperarlo, movió su cuerpo, lanzando un gemidito al sacar mi polla de ella y me empujó, poniéndome boca arriba y subiéndose encima de mí.

-Javi, estoy muy caliente (dijo aún con la voz entrecortada y la respiración acelerada por su orgasmo).
-¿No necesitas recuperarte?
-Necesito más…
-Claro, mi vida.

Empecé a moverme, cogiéndola del culo mientras ella echaba su cabeza sobre mi pecho, empezando a gimotear muy dulcemente. Pasados unos segundos, se apoyó sobre sus manos, separando nuestros cuerpos y empezando a mover su culo había arriba y abajo, empezando a follarme mientras nos mirábamos fijamente a los ojos.

-Joder, Elena…
-¿Qué te pasa mi amor?
-Que no me puedes encantar más…
-Ay, Javi… Estoy muy mojada…

Empezó a moverse más rápido, sin llegar a hacer ruido mientras yo le tocaba el culo con una mano y una teta con la otra. Estaba empezando a notar escalofríos por la espalda y brazos.

-Mi vida, me voy a correr…
-Aguanta un poquito, que estoy a punto.
-Pfff…
-Ya casi estoy, Javi…
-Mmm… (murmuré apretando los dientes mientras intentaba no correrme).
-Javi, mi amor, me voy a correr otra vez…

Entonces Elena empezó a temblar, echando su cuerpo sobre el mío y su cara sobre mi hombro para ahogar sus gemidos, mordiéndome mientras se oía como echaba el aire por su nariz. Yo la cogí del culo con las dos manos, empezando a correrme, apretando los dientes con fuerza para no hacer ruido. Movía mi cuerpo hacia arriba, dando embestidas, con toda mi polla dentro de su coño, levantando los dos cuerpos. Me corrí bastante, mientras ella seguía mordiéndome. Una vez paré, dejé caer mi cuerpo en la cama, haciendo un poco de rebote ella sobre le mío. Empecé a respirar fuertemente, notando dolor por el hombro.

-Mi vida, me haces daño…
-Mmm… (gemía mientras seguía mordiendo y temblando).

Aguanté un poco hasta que dejó de morderme, apoyándose en sus brazos, los cuales temblaban un poco, mientras lanzaba gemidos muy bajitos y dulces.

-Perdona mi amor…
-No pasa nada.
-Uff…
-No me esperaba que me montaras así tan enseguida.
-Quería más y no podía esperar.
-Me ha encantado.
-Joder, como te he puesto el hombro…
-Me duele un poco.
-Normal, mira (dijo cogiendo su móvil y echando una foto).

Salía una marca de dientes en mi hombro, con toda la zona roja.

-Ostia… Que bruta eres… jajajajaja
-¿Tienes papel por aquí?
-Sí, límpiate y ve al baño si lo necesitas.
-Sí.

Fue al baño mientras yo me puse los boxers y bajé la persiana. Cuando ella volvió se quitó la ropa, quedándose solo con las braguitas y se puso una camiseta mía. Nos quedamos tumbados y encendí la luz de la mesita de noche.

-Mándale la foto a Irene.
-¿Qué dices? (dijo riéndose bajito).
-Va, a ver qué dice.

Elena le envió la foto a Irene, quien respondió casi enseguida.

I: ¿Qué es eso?
E: Mira como le he puesto el hombro a Javi…
I: ¿Eso es un mordisco?
E: Sí, jajajaja.
I: ¿Cómo se lo has hecho?
E: Estamos en su casa y bueno…
I: Pero él vive con sus padres, ¿no?
E: Sí, pero teníamos ganas y…
I: Que morbo… ¿Qué habéis hecho?

Entonces Elena le envió una nota de voz susurrando, explicándole lo que habíamos hecho.

I: Joder, que morbo… Le has puesto el hombro rojo, jajaja.
E: Sí, jajajaja.
I: Oye, a ver si quedamos y me lo contáis con más detalle.
E: Claro, a ver si nos echamos una cerveza y nos vemos.
I: Qué ganitas…

Elena dejó el móvil en la mesita y apagó la luz para dormir.

-Cada vez te sueltas más con ella, me gusta.
-Sí, me cae muy bien.
-La verdad es que es muy buena gente.
-Y Mario también, son muy buenos.
-Sí, a Mario lo conocemos desde siempre, ya sabemos como es.
-Javi…
-Dime.
-¿Te gustaría hacer algo con ellos?
-¿A qué te refieres?
-Ya sabes…
-¿Tú quieres?
-Respóndeme.
-Sí vas a estar incómoda, no.
-Pero entonces ¿te gustaría?
-Ya sabes como soy. Me gusta pasármelo bien. Pero ahora mismo para mí, tú eres lo primero.
-Jo…
-¿Y tú?
-Ya lo sabes, soy muy tradicional para estas cosas.
-Bueno, hemos hecho ya nuestras cositas…
-Sí y eso me anima a seguir, pero me da miedo venirme arriba y pasarme de la raya y que no me guste…
-Pues se para. Ya te dije en su día que en esto lo más importante es la comunicación. Es muy importante estar cómodo.
-Bueno, ya veremos el próximo día.
-Elena, si no quieres hacer nada, no lo hagas, no quiero que te veas forzada a hacer nada que no quieres porque ella te lo pida.
-Ya, ya. Tranquilo. Tengo algo en mente, pero tengo que pensarlo bien.
-Vale, como tú veas, mi vida.

Nos abrazamos y nos dormimos enseguida. Al día siguiente nos despertamos por la poca luz que entraba por la ventana. Miré el reloj y eran las 9. Nos levantamos, desayunamos en mi casa y la llevé a su casa, despidiéndonos con un beso. Me dijo que estaba muy contenta por pasar más tiempo conmigo y que ojalá pudiéramos estar así siempre. En cuanto entró a su casa, saqué el móvil y le escribí a Noelia que necesitaba hablar con ella, pidiéndole que saliera en el recreo. Empecé a conducir hasta mi casa sin que me sonara el móvil. Llegué y no vi ningún mensaje. Se acercaba la hora del recreo y no contestaba, por lo que salí hacia el instituto, poniéndome en la puerta, pero no la veía. Pasó el tiempo del recreo y no pude hablar con ella. Regresé a casa para trabajar, pensando también en qué hacer para hablar con ella. Volví a insistir más tarde, pero seguía sin contestar. Pensé en ir a la puerta a la hora en la que saliera para ver si la veía e intentar hablar con ella y así lo hice, viéndola por fin, yendo en dirección a la estación de autobuses. Iba junto a María y me acerqué para hablar con ella.

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