FRAN REL

Ya de vuelta en casa, pude leer los mensajes. El de Sara era:
– Hola, me ha dicho Sonia que ya estáis de vuelta. ¿Cuándo quedamos? hay muchas cosas que tenemos que hablar, tú y yo solos

A ver ahora que quería esta mujer.

Sonia, por su parte, me mandaba varios seguidos, eran los siguientes:
– Ya te dije que era una zorrita, no tardó nada en dejar a Javi que le abriera el culo
– Le dijo a Javi que no te iba a decir nada y ahora está enfadada con Javi por lo de ayer noche, por haberla follado por detrás delante tuya
– ¿Le vas a decir que te cuente lo de Ibiza? si quieres te lo cuento para que veas que yo tenía razón
– Ya te echo de menos, a ver si le dices a tu zorrita cuando volvemos a quedar, seguro que no te pone inconveniente

Pufff, no estaba de ánimo para las historias y manipulaciones de Sonia. La saludé y le dije que ya veríamos, pero que no, no quería saber nada de Ibiza.

El resto del día lo pasamos vagueando. Esa noche echamos un polvo pero normalito, nada espectacular, estábamos ambos cansados.

Al día siguiente, Lucía se fue con sus padres unos días y yo con los míos. Era algo que ya teníamos hablado de antes de irnos de vacaciones. Durante esos días hablábamos a diario pero nada especial, tonterías de pareja. Yo volví antes que ella de casa de mis padres y esa tarde, quedé con Sara en mi casa. Vino sola.

Sara llegó con pantalón corto y camiseta, nada especialmente llamativo ni provocador, solo que es una tía buena y todo le queda bien. Preparamos café y hablamos de mil cosas excepto a lo que ella venía, que como siempre, dejó para el último momento. Al final se lanzó:
– Lo de la discoteca, ya sabes que fue cosa de la bebida
– Sí, lo sé
– Quiero que lo tengas claro, no va a pasar nada entre nosotros
– Ya, ya
– Que yo estoy muy bien con mi Paco, no voy buscando nada
– Sí, sí, no te preocupes
– Es que los tíos os creéis rápido que hay algo, y quiero cortarlo de raíz antes de que pienses nada más
– Cortado, no hay problema

La verdad es que para mí era incluso un alivio, ahora no necesitaba otro lío más. Entonces, ya una vez tranquila Sara con ese tema, se lanzó con lo de Sonia:
– Yo alucino contigo y con Sonia, poniendo cuernos a Javi y Lucía
– A ver, Sara…
– No, no me mientas, que no soy tonta
– No pienso que seas tonta, para nada
– Te quedaste para follar con Sonia, está claro

Me reía por dentro, si ella supiera la verdad. Sara seguía:
– Y Sonia ¿en qué piensa? en casa de Javi haciendo eso… está loca

Yo callado, no iba a decir nada. Sara siguió:
– A ver, que espero que solo sea sexo, lo puedo entender, que Sonia es una chica super atractiva y tú, bueno, tienes tu «cosa», como pude comprobar esa noche jajaja

Y Sara seguía y seguía, sin dejar de decir lo sorprendida que estaba pero que nos entendía, pero que tuviéramos mucho cuidado, que si es solo sexo, bien, pero que a ver si esto llevaba a más, que Sonia solo llevaba un año casada y la veía comportarse de forma «extraña» conmigo… Más o menos, su mensaje era que no me cargara el matrimonio de Sonia… que lejos estaba de la realidad, mucho más posible era que Sonia se cargara mi relación con Lucía que al revés.

Al final, cuando se fue, respiré aliviado porque la tensión de no poder contar nada y aguantar los comentarios de alguien que no sabe la realidad, era muy fuerte. Todo hubiera sido muy sencillo si hubiera podido decirle «no te preocupes, estaba todo hablado entre los cuatro, fue un intercambio pactado y todos contentos», pero si le digo eso y Sonia se entera, me la corta.

Lucía llegó al día siguiente y llegó muy cariñosa y con ganas de sexo. Solo entrar en casa y antes de ponerse a sacar cosas de la maleta, quiso echar un polvo. Luego estuvo todo el día con abrazos, besos… y por la noche, mientras lo hacíamos, me ofreció su culo. Se puso a 4 patas e iba diciendo «cuidado, despacio…». Al fin le follaba el culo pero demasiado despacio y ella todo el rato con el «cuidado».

En las siguientes dos semanas, Lucía siguió tan cariñosa y tan predispuesta al sexo como cuando llegó, y también al sexo anal. Pero se le notaba mucho que el sexo anal no era lo suyo, solo quería una postura, la del perrito, y aunque jadeaba y decía cosas como «me gusta como me follas el culo, me encanta» se notaba que no era verdad, ni se tocaba ni estaba excitada. En cambio, si no se la metía por detrás, se corría y se excitaba como siempre. Me estaba compensando claramente por lo de Javi.

Durante esas dos semanas, casi no hablamos de Sonia y Javi. Pero en la tercera semana, mientras cenábamos, ella sacó el tema como de casualidad:
– Hoy me ha escrito Javi
– Ah
– Con sus tonterías, ya sabes
– Vale

Seguimos comiendo, la notaba nerviosa. Al rato dijo:
– Me ha preguntado cuando vamos a volver a quedar
– Todavía es muy pronto ¿no?
– Sí, muy pronto, es verdad
– Tú no tenías ganas ¿no?
– No, para nada

Silencio de nuevo, para luego decir:
– Pero si tú tienes ganas de ver a Sonia, por mí bien
– ¿Dices de ir yo con ellos y tú quedarte aquí?
– No, no, digo que si tú tienes ganas de quedar con Sonia, pues vamos, los dos

Me reí por dentro, se la notaba con ganas pero no se atrevía a decírmelo. Le dije:
– Pues pienso que por ahora no
– Vale
– Ya veremos más adelante
– Muy bien

Con Sonia casi no había hablado en esas dos semanas, la vuelta al trabajo había sido dura para los dos y no estábamos para jueguecitos.

Pasaron varios días y entonces Sonia sí empezó a impacientarse y a decirme de quedar. Le estuve dando largas. Pero una noche, cuando ya estaba en la cama con Lucía, ella preguntó:
– ¿Sonia no te dice nada de quedar?
– Sí, está un poco pesada con el tema
– Ah ¿Y no quieres?
– Como dijimos que era pronto, pues le he dado largas
– Ah

Se quedó callada y dijo:
– Javi está insistente
– Me lo imagino, y supongo que te estará calentando ¿no?
– Un poco
– Y tienes ganas ¿no?
– No sé, yo lo que tú digas

La miré y le dije:
– ¿Cómo te calienta?
– Pues no sé, diciendo cosas

Quería que jugara pero se ponía colorada y no entraba al juego. Me callé unos segundos. Entonces le dije:
– Sonia, para calentarme, me explica como piensa chupármela
– ah mmmm Javi dice que yo la chupo mejor
– ¿Sí?
– Sí, pero cuando las dos estuvimos contigo, me pareció que lo hacía genial
– Sí, conmigo estuvo muy bien

Y de nuevo silencio. Intentaba que Lucía jugara pero nada, no quería participar. Lo intenté de nuevo:
– Y ¿Por qué le pareció que la chupabas mejor?
– No sé
– ¿Dónde se corrió?
– Pufff
– ¿En tu boca? ¿en tu cara? ¿en tus tetas?
– No sé, no recuerdo
– ¿Que no recuerdas? anda ya
– En Ibiza bebimos y nos colocamos mucho, no sé

Pero yo sabía que antes de irse a Ibiza, ya se había corrido Javi en su cara, me lo dijo él. La tía estaba a la defensiva, colorada… no conseguí que contara las cosas como hacía en los chats con Javi, no se abría al juego. Me callé, ahora un poco mosqueado. Al rato, ella dijo:
– Me encuentro muy incómoda contándote cosas así, eres mi novio
– Pero si era consentido y te vi follar con él
– Ya, pero es muy incómodo

De nuevo silencio y ella acabó diciendo:
– Mejor te lo muestro ¿vale?
– ¿El qué?
– Como se la chupaba

Y empezó una buena mamada. Lucía tiene buena técnica y le pone pasión, se nota que le gusta mamarla. Estuvo un buen rato hasta que aumentó el ritmo para que me corriera y cuando comencé a correrme, se la sacó de la boca para dirigir mis lechazos a su cara. Me miró y dijo:
– Algo así

Y se tumbó a mi lado, con la cara llena de semen aún. Me miró y me dijo:
– Javi es muy guarro
– ¿Por qué?
– Lamía su semen de mi cara y luego me besaba con él
– Ah

Yo sabía que hacía eso con Gema, no me extrañó. Lucía me miraba con cara de vicio y colorada. Me dijo casi tartamudeando:
– Lo.. quieres… te gustaría… pro… probarlo?

La cara de vicio era total, estaba claro que eso la ponía muchísimo. Le lamí la cara recogiendo semen y la besé. Ella respondió con mucho ardor. Le cogí una teta y jugué con su pezón totalmente duro mientras seguíamos con el beso blanco. Ella buscó con su mano mi polla pero yo no soy Javi, no se me iba a poner dura tan pronto. Luego ella dijo:
– Estoy muy cachonda ¿me lo comes? ¿o me haces un dedo? va a ser rapidito

Y le devolví el favor y, en efecto, se corrió rápido, estaba muy caliente.

Al fin había conseguido que se implicara un poco en el juego.

En ese momento, lo que buscaba era conseguir que Lucía se abriera a mí, que fuera capaz de contarme las cosas y jugar, pero no había forma. Los siguientes días lo intenté varias veces, a veces explicándole como me calentaba Sonia, alguna cosa que habíamos hecho durante aquella semana… Lucía escuchaba y se ponía cachonda, pero ella no soltaba prenda.

Un día me llamó Sonia ya cabreada de que le diera largas. Fue directa al grano:
– Pero ahora ¿qué te pasa para que no quedemos?
– Nada, que vamos a ir más lentos
– ¿Lentos? que gilipollez
– Lucía tampoco está muy por la labor
– La zorrita moja las bragas cada vez que Javi le escribe, ella está deseando que se la folle de nuevo, no para de calentarlo y decírselo
– Quiero que ella se involucre, que participe del juego, sin secretos ni mierdas
– Pues pregúntale por Ibiza
– No, ella me lo tiene que contar porque le apetezca
– No te lo va a contar, te lo digo yo, hizo cosas que ni yo he hecho

Aquí me dejó sorprendido… cosas que ni Sonia hacía… pero ¿qué coño habían hecho estos dos? Le dije:
– Pues bien, que no cuente, pero que se involucre
– ¿Quieres que se involucre? quedemos los 4 y verás como se involucra cuando me la folle delante tuya
– Sonia, ten paciencia
– Joder, que paciencia voy a tener!!! si los cuatro queremos follar

Al final se calmó y me dijo que yo vería, que me haría caso. Esa noche, mientras cenábamos, le pregunté por Javi:
– Javi ¿te sigue escribiendo?
– Sí
– Calentándote ¿no?
– Sí
– Y ¿tú a él?
– No, solo le doy largas

Que mentirosa… estaba claro que no iba a sincerarse jamás conmigo por este camino. Esa noche, en la cama, le dije:
– El próximo fin de semana, vamos a quedar con Sonia y Javi

Lucía me miró sorprendida. Dijo:
– Ah, vale
– ¿Quieres no?
– Sí, si tú quieres
– No, no es si yo quiero, es si queremos
– Vale, vale, sí
– Pues quedamos los cuatro
– Es que…
– ¿Qué?
– Javi quiere quedar pero por separado
– ¿De intercambio?
– Sí
– Mejor los cuatro juntos ¿no?
– No sé, es que Javi me dijo eso

Me quedé mirándola… Javi diciendo eso… esto era cosa de Sonia, seguro. Le dije:
– No, los cuatro juntos, lo de ir por separado más adelante
– No sé…
– ¿No quieres?
– Yo sí, es por Javi
– A Javi me lo dejas a mí
– Bueno
– Pero que no se hace lo que yo diga, somos cuatro ¿tú qué prefieres?
– No sé
– Joder, Lucía, sé sincera
– Es que…
– A ver, tengo ganas de follar con las dos
– eso lo tengo claro
– Y a ti ¿no te pone jugar con Sonia y Javi a la vez?
– No sé…
– ¿No sabes?
– Bueno, vale, me parece mejor los cuatro juntos
– Vale, pues mañana se lo digo a estos dos

No estaba seguro de si Lucía me lo decía por quedar bien conmigo o porque de verdad lo prefería así, pero estaba en un plan de no ser clara ni sincera, que ya me hacía dudar de todo.

Al día siguiente le escribí a Sonia:
– Este fin de semana, vamos a ir a veros
– Al fin!!
– Sí jeje
– Genial, estoy deseándolo
– Pero estaremos los cuatro juntos
– Claro
– Es que Lucía decía que Javi quería intercambio y supongo que será por ti
– No, no hemos hablado de eso ¿Javi prefiere intercambio?

Me dejó descolocado… Javi con decisión propia??? No la creí:
– Sonia, no me engañes, que sé que Javi solo hace las cosas porque tú se lo digas
– No hemos hablado de como quedar, solo de quedar
– Pues a Lucía le dijo eso, quedar por separados
– A ver, que no me opongo, pero que lo que yo tenía en mente era quedar los cuatro
– Lo hablas tú con Javi y me cuentas ¿no?
– Sí

Al rato me escribió. Me dijo:
– Javi dice que os vengáis el viernes, quedamos los cuatro y el sábado por separado
– Eso será idea tuya ¿no?
– No, ha sido de él, y me parece bien ¿a ti no?

Me quedé de nuevo sorprendido… Javi pensando por sí mismo… vaya sorpresa… pero no podía ser… Si no era cosa de Sonia, ¿sería de Lucía? Le dije:
– Bueno, no está mal pensado, pero el viernes llegaríamos bastante tarde y cansados
– Claro
– Esta vez quedamos los cuatro y en otra ocasión por separado
– Se lo digo a Javi, mientras él se folle a la zorrita, le va a dar igual

Dejamos de hablar y me quedé pensando… Ahora sí creía a Sonia y con la poca sinceridad que estaba teniendo Lucía conmigo, empecé a creer que era ella la que manejaba a Javi y no Sonia.

Llegó el fin de semana y Lucía y yo cogimos un tren. Llegamos a la ciudad de Sonia y Javi antes del almuerzo y fuimos directos al hotel. Habíamos cogido una habitación ya que, aunque pensábamos follar en casa de ellos, para dormir no tenían otra cama y Lucía y yo volveríamos al hotel tras la orgía.

Lucía y yo pasamos la tarde juntos, sin la pareja. Dimos una vuelta, fuimos de tiendas y luego volvimos al hotel para vestirnos e ir al restaurante donde habíamos quedado con la pareja. En la ducha nos calentamos y echamos un buen polvo. Los dos estábamos nerviosos ante lo que nos esperaba. Yo estaba deseando ver a Sonia.

Lucía se puso una minifalda y una blusa escotada. Iba cañona. Se puso ropa interior. Le dije que no llevara pero ella dijo que no, que estaba incómoda y que las bragas se las quitaba rápidamente cuando hiciera falta. Estaba de buen humor y también nerviosa.

Llegamos al restaurante antes que la pareja. Cuando vi entrar a Sonia, me quedé mirándola como un tonto. Iba con sus tacones, medias, falda y una chaquetita. Super elegante y guapa. Javi le hacía compañía, tan atractivo como siempre. Llegaron a nuestra mesa y ellas dos se dieron un par de besos, para luego Sonia besarme en los labios. Javi hizo lo mismo con Lucía que se puso colorada.

Nos sentamos y Sonia se quitó la chaqueta, dejando ver una blusa muy escotada y claramente sin sujetador. Solté una exclamación y Sonia dijo:
S: ¿Te gusta?
Y: claro, joder, estás increíble

Entonces Sonia miró a Lucía y le preguntó:
S: ¿Y a ti? ¿te gusta? porque esto es para todos, no solo para Fran

Lucía se puso más colorada y dijo:
L: sí, estás increíble
S: pero ¿te pone?

Sonia llegaba cañera, metiendo a Lucía en problemas. Lucía me miró nerviosa. Sonia siguió:
S: porque a mi me pone pensar en las cosas que tú y yo vamos a hacer esta noche

Lucía estaba totalmente colorada. Javi entonces dijo:
J: a mí me pone mucho como vais las dos, estáis preciosas y provocativas

Le di la razón y Sonia dio tregua a Lucía. Empezamos a charlar de otras cosas y la tensión sexual inicial se fue diluyendo. Cenamos con todos de muy buen humor. Sonia era la encargada de dar el toque caliente cada dos por tres, con insinuaciones a Lucía y a mí. Me fijé que llevaba las medias que me gustaban, a medio muslo con encajes. Y el escote me tenía malo, Sonia estaba a mi derecha y cada vez que la miraba, le veía medio pecho. Encima, ella lo sabía y me miraba como ella sabe hacer, calentándome con esa mirada provocativa.

Luego fuimos a beber y bailar. Bailé con Lucía, bailé con Sonia, me enrollé con ella, era un no parar, me tenía malísimo. Me fui a la barra a pedirme algo y me acompañó Javi, que estaba excitadísimo también. Desde la barra, las veía a las dos bailar. A veces se les acercaba alguien pero Sonia los echaba rápidamente. Viéndolas juntas se notaba claramente que Lucía era una chavala y Sonia una mujer, como se movían, como Sonia llevaba el mando. Se acercaba a ella, la acariciaba, le tocaba el pelo… Lucía se dejaba hacer. Sonia se acercó a ella y comenzó a hablarle en el oído. Lucía escuchaba y reía o la miraba y decía algo. No se besaron ni nada, pero claramente había tensión sexual. Al rato, Javi fue a por ellas y Sonia vino a la barra. Le pregunté:
– ¿Qué le decías?
– La estaba calentando
– Ya lo he notado, y a Lucía parecía gustarle
– Sí, es una zorrita
– ¿Quiere follar contigo?
– Ella hará lo que yo quiera
– ¿Sí?
– Sí, esta noche vais a tener espectáculo, es lo que querías ¿no?

El día anterior había estado hablando con Sonia y le dije que quería ver como follaban entre ellas, no solo besarse y tocarse, que llegaran a follar. Sonia no estaba muy por la labor pero le recordé que tenía que obedecer y ahora me demostraba que estaba obedeciendo. Al rato, Sonia dijo de irnos. Fuimos a por el coche de Javi. Lucía iba a ponerse detrás conmigo pero le dije que se pusiera delante y Sonia me sonrió sabiendo lo que quería.

En el trayecto, íbamos los cuatro con nuestros cinturones, bien sentados. Le puse una mano en el muslo a Sonia y se lo acaricié, luego subí la mano y llegué a su coño, sin bragas. Le pasé un dedo y pronto se puso chorreando. Lucía iba hablando con Javi de tonterías pero Javi no hacía más que mirar por el retrovisor. Sonia me miraba seria, abriendo las piernas y dejándome hacer. Le acaricié el clítoris y jadeó débilmente. Entonces dije en voz alta:
– Tu mujer está chorreando, tiene el coño hecho agua

Y aceleré la paja. Sonia gimió más fuerte y Lucía miró hacía atrás, sorprendida. Me saqué la polla por la cremallera con mucha dificultad ya que la tenía bien dura. Se la enseñé a Sonia que miró con lascivia. Le pregunté:
– ¿Quieres esto? (sin dejar de hacerle el dedo)

Sonia gimió más y dijo:
– Sí

Dije en voz alta:
– La zorra de tu mujer quiere mi polla, aparca que me la voy a follar

Javi empezó a buscar donde parar y Sonia ya no pudo más y se desabrochó el cinturón y comenzó a mamármela mientras Lucía nos miraba. Entonces Javi aparcó en un sitio medio oscuro y paró. Sonia se subió sobre mí y comenzó a follarme directamente ya que no llevaba bragas. Al poco escuché la mamada que Lucía le hacía a Javi.

Le bajé un tirante de la blusa y comencé a comerle un pezón mientras Sonia jadeaba y se movía más rápido. Se corrió rápido, con un grito y espasmos. Yo la seguí y al poco Javi gemía y se corría en la boca de Lucía. Sonia se quitó de encima y Lucía abrió la puerta para escupir la corrida pero Sonia le dijo:
– No, trágatelo, zorrita

Lucía me miró mientras se lo tragaba. Entonces Sonia se movió hacia delante y besó a Lucía durante un buen rato, con mucha lengua. Cuando paró dijo:
– Ahora seguimos tú y yo en casa

Y nos volvimos a poner en marcha, ya todos más calmados menos Lucía.

De vuelta a la carretera, Sonia se limpió ahí abajo, se arregló el vestido, sacó un espejo y se retocó el pelo. Se hizo un silencio incómodo hasta que llegamos a la casa. Subimos en el ascensor, aún en silencio y luego entramos en la casa.

Fuimos al salón y Sonia sirvió unas copas y puso música. Se puso a bailar con Lucía y de nuevo, a acariciarla, tocarla… pero esta vez sí se besaban y Lucía también tocaba a Sonia. Al rato Sonia dijo:
S: ven zorrita, vamos al dormitorio
L: no me llames así
S: ¿Por qué? eres una zorra, igual que yo, y eso nos gusta a todos

La besó de nuevo y luego, cogiéndola de la mano, la llevó al dormitorio. Javi y yo apuramos la copa y las seguimos. Al entrar en el dormitorio, estaban las luces encendidas y las dos estaban en la cama, de rodillas sobre ella, besándose y tocándose. Sonia paró y dijo:
– Vosotros sentaos y disfrutad

Me senté en un silloncito que tienen y Javi en otro. Las dos siguieron besándose. Sonia mirándome y Lucía con los ojos cerrados. Sonia le quitó la blusa a Lucía y le desabrochó el sujetador. Luego ella misma se quitó su blusa, las dos estaban en tetas sobre la cama, aún con las faldas puestas. Se siguieron besando, ahora con más ardor, sobre todo Lucía que no paraba de tocar las tetas de Sonia. Entonces Sonia paró y le dijo:
– ¿Quieres follarme zorrita?

Lucía no dijo nada y fue a besarla, pero Sonia se apartó. Le volvió a preguntar y Lucía dijo claramente:
– Quiero que me folles

Sonia tumbó a Lucía en la cama y le quitó la falda y las bragas, que se las tiró a Javi el cual se las llevó a la cara. Luego Sonia se quitó la falda, quedando solo con las medias y los tacones, y Lucía totalmente desnuda. Sonia se echó sobre Lucía para besarla de nuevo, luego el cuello, las tetas y luego comerle el coño. Lucía no tardó nada en correrse con un gran grito. Luego cambiaron y Sonia se tumbó y Lucía la besó y se puso a comerle las tetas y luego el coño, su primer coño por lo que me había dicho. Lucía estaba a 4 patas sobre la cama, enseñando el culo a Javi, super potente la visión. Sonia me miraba y apretaba la cabeza de Lucía contra su coño.

Ya no pude aguantar más y me desnudé, tenía la polla a punto de reventar el pantalón. Tras quedarme desnudo, miré a Javi y me sorprendió como me miraba, no las miraba a ellas sino a mí, con cara de vicio. Éste quería comerme la polla pero mis planes eran otros. Me acerqué a la cama y me puse al lado de Sonia que rápidamente comenzó a chupármela mientras Lucía se afanaba en su coño. La miré, Lucía con los ojos cerrados, lamiendo y metiéndole un dedo.

Noté que Sonia no se iba a correr con Lucía, todo esto era espectáculo para mí, no para ella. Me aparté y me puse de pie. Les dije que vinieran. Sonia se incorporó de forma inmediata y se puso de rodillas delante mía, y siguió chupando. Lucía estaba sorprendida, no se había dado cuenta de nada y me miraba sin saber que había pasado. Le hice una señal y se acercó para arrodillarse junto a Sonia y hacerme una mamada a dúo. Miré a Javi, que ya estaba desnudo y empalmado, mirándonos.

Las dejé a las dos chupar y lamer un buen rato, las dos afanándose con muchas ganas y entrecruzando lengua y besos. Incorporé a Sonia y la besé. Luego dije en voz alta:
– Tu marido se muere por comerme la polla

Y miramos a Javi, que se estaba tocando mientras nos miraba. Sonia callaba, mirándonos a los dos, mientras Lucía seguía de rodillas chupándomela. y mirándonos. Entonces le dije a Javi:
– Ven y cómemela

Javi se incorporó rápidamente y se arrodilló junto a Lucía para unirse a ella en la mamada. Lucía ni se sorprendió ni nada, siguió a lo suyo dejando a Javi también. Sonia los miró a mi lado, seria pero cachonda. La besé y le dije:
– ahora tú por detrás

Entonces empezó a besarme por el cuello, espalda y se arrodilló detrás mía para hacerme un beso negro.

Estaba en la gloria con los tres a mis pies. Sonia sabía hacer muy bien el beso negro y era excitante. Los dejé un rato. Entonces dije:
– Enseña a Lucía como se hace eso

Sonia paró y dijo «la zorrita ya sabe, ven». Se apartó y dejó hacer a Lucía. Lucía nunca había hecho un beso negro, al menos a mí, pero no tuvo problema y me sorprendió que lo hiciera bien, y esa frase de Sonia ¿Cómo sabía ella eso? Sonia se puso junto a Javi y siguió la mamada. Los tuve un rato más así. Sonia me miraba sin parar, con esa mirada intensa, mientras chupaba y lamía. Ya no pude aguantar más. La levanté y le dije que se fuera a la cama. Sonia me obedeció y se puso a 4 patas, totalmente desnuda excepto por sus medias y tacones, era una visión infartante. Aparté a Javi y Lucía y me puse detrás de Sonia, metiéndosela del tirón en un coño totalmente mojado. Para mí dejaron de existir Lucía y Javi, ya solo estaba con Sonia. Follamos un buen rato, en varias posturas, ni miraba ni atendía a los otros dos, no sabía que hacían ni me interesaban, solo Sonia, que no paraba de jadear, gemir, correrse. Me corrí estando encima de Sonia, con ella gritando y teniendo uno de sus orgasmos grandes. Entonces, al terminar, miré a mi alrededor para ver a Lucía de rodillas mirándome. Tenía la cara y las tetas llenas de leche. Javi estaba a su lado, mirando con una sonrisa.

Me tumbé al lado de Sonia la cual se giró y me abrazó, temblando. Lucía se levantó y se fue al baño. Javi estaba feliz y contento, diciendo que había sido una pasada y esas cosas. Entonces Sonia me dijo al oído «diles que se vayan ellos al hotel, quiero dormir contigo». Cuando volvió Lucía, les dije:
– Iros al hotel, me quedo con Sonia

Lucía me miró y vi que no estaba contenta, pero me dio igual, estaba destrozado y sin ganas de moverme. A Javi le entusiasmó la idea. Se vistieron y se fueron. Sonia ya dormía abrazada a mí.

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