ONACAT

Jueves

Me levanto lista para un nuevo día. Sé que no durará para siempre, que Edu no puede estar jugando conmigo día si día también, nadie puede, pero lo disfruto mientras tanto. 

 Carlos al principio también jugaba mucho más, nunca hemos dejado de jugar completamente, pero las cosas tienen que calmarse, llegar a un punto de equilibrio, sino, tu vida se va a la mierda.

 De momento, tal y como he dicho, disfruto.

 Por la mañana, según mis planes me doy una ducha y repaso todo mi cuerpo. El mero hecho de tocar me sexo hace que me vaya calentando poco a poco. Podría masturbarme, quizás sería mejor, pero no lo hago. Creo que me estoy haciendo adicta a ir excitada todo el día.

 En el bus voy algo incómoda. No debería haberme depilado por la mañana. Normalmente lo hago por la noche, de este modo la irritación para antes. Ahora noto un poco de quemazón.

 Es temporal, en una horita o así todo volverá a la normalidad.

 Cuando me deja el bus, Edu ya está allí y creo ver el coche de su padre alejarse.

 Me acerco a él, noto su mirada. Me sonríe, algo está tramando. 

 Tal y como llego a él, me baja los tirantes de un lado, tanto del top como del sujetador, la prenda lo sigue. Dejándome con una teta al aire. Luego, allí mismo coge mi pezón y lo aprieta entre sus dedos. 

  • “Buenos días, Cris.”
  • “Buenos días, Edu.”
  • “¿Has dormido bien?”

Yo asiento, no libera mi pezón, y aún estamos allí, solo con el que bus o algún vehículo pare…. incluso algún profesor desde una ventana del instituto…

  • “Si Edu, he dormido bien.”
  • “Vamos.” Me dice mientras tira de mi pezón. Nos dirigimos a la parte trasera como de costumbre, y Edu no me suelta. Ya en la pequeña puertecita, estira de mí hacia abajo y una vez estoy de rodillas, me libera.
  • “Mastúrbate sobre la braga.”

 Lo hago, mi mano se dirige a mi aún algo irritado sexo y comienzo a acariciarlo, ya está húmedo de nuevo, por supuesto que lo está.  Edu me mira desde arriba, su paquete a la altura de mi cara, a través del pantalón distingo la figura de su rabo.

 Su mano se dirige a mi boca, su pulgar acaricia mis labios, los aparta, incluso mis dientes. Abro la boca, y en cuanto introduce su dedo lo chup mientras mis dedos acarician y hurgan en mi sexo a través de la tela de la braguita. Me gustaría poder apartarla.

 Edu mira su reloj, pero no dice nada, cuanto falta. Se oyen voces, es normal, pero me da miedo. Da un paso adelante y sujeta mi cara. Esta vez la aprieta contra su pantalón, contra su paquete, noto su dureza.

 ‘Solo tiene que sacársela y se la comeré. Lo dejaré seco, ¿Porque no lo hace?’ Pienso.

 Mis bragas están ya empapadas, absorben toda la humedad. Estoy cerca de correrme, Edu mantiene mi cara ahí, en su paquete, joder… joder… 

  • “Edu… Voy…” Comienzo a Decir.
  • “Y…¡¡Tiempo!! Para ya, Cris.” Me dice empujándome hacia atrás, no paro, bueno, lo hago, pero me cuesta un par de segundos.
  • “Otro día ves más rápido y podrás acabar.”

 ¿Cuánto tiempo me ha dado? Normalmente estamos más tiempo ahí detrás, al menos 10 minutos, ¿qué ha pasado? 

  • “Ahora me toca a mí.” Me dice mientras baja su bragueta y saca su polla.

 En segundos la estoy lamiendo, unos segundos después ya la tengo en mi boca. Quiero tocarme, acabar, pero ha pasado mi turno, ahora es tiempo de Edu.

 Rato más tarde aparecemos caminando por el lateral del instituto. Yo aún noto su corrida en mi boca y mis fluidos en mis bragas. No son ni las ocho de la mañana y ya estoy hecha un desastre.

 Poco a poco se junta la gente, Edu ya les comentó lo de la quedada en mi casa para esa misma tarde, y por la mañana, la mayoría de las conversaciones de nuestra clase se basa en el trabajo en grupo.

 Supongo que al ser el primero la gente está algo ansiosa, también, la mecánica de puntuación hace que se convierta en una especie de concurso.

 Las primeras horas son tranquilas, al menos hasta el almuerzo, allí es cuando Edu me explica los planes para esa tarde. 

  • “Y, sobre todo, cuando proponga mi idea para el trabajo, te resistirás a mi idea, pero solo un poco, ¿entendido?” Dice al fin. No sé nada de su idea, eso es sorpresa. Sea como sea, va a ser una tarde excitante.

 Llegamos todos a mi casa.

 Edu, Alex y Marc. Se flipan un poco en cuanto la ven, y eso que la de Edu, no es pequeña.

 Entramos en la cocina, y se los presento a Marina.

 Ella nos dice que saldrá un rato a comprar, pero que nos deja la merienda lista. Luego, subimos todos a mi cuarto.

 Mi corazón late muy fuerte, Edu está sonriente, observa mi cuarto, todos lo hacen, por lo menos está ordenado, siempre me he considerado una chica ordenada y limpia. 

  • “Chicos, estáis en vuestra casa, no os importará que me dé una ducha rápida, ¿verdad?”

 Nadie pone problemas, voy a mi armario, cojo una chaqueta de pijama y unos shorts también de pijama. Por supuesto ha sido la elección de Edu. Con ello, me dirijo al baño de mi habitación.

 No tengo pestillo, así que voy a ducharme a pocos metros de ellos, con una puerta que cualquiera podría abrir tan solo empujando.

 Tranquila Cris… Tú tranquila. Me digo a mí misma al mientras me desnudo y me meto en la ducha. Una ducha rápida, no pierdo tiempo. Ni siquiera me mojo el pelo. Luego salgo.

 Oigo sus veces mientras me seco, están charlando, pero no sé de qué. Me seco con la toalla, y me pongo los pantalones, directamente, sin ropa interior, ordenes de Edu.

 Los pantalones que ha escogido son los más cortos que tengo, si me agacho, siento o hago cualquier cosa, se me verá la parte inferior de mi culo. 

 Al menos no están tan apretados como para que se me lean los labios. Luego la chaqueta.

Parece del mismo conjunto que los pantalones, todo es amarillo con dibujitos, pero son de diferentes sets. El amarillo me gusta.

 Arranco el botón superior con cuidado, luego el inferior. Me miro al espejo. 

 Edu me ha dado elección, uno o dos botones, depende de mí, y de si creo que enseño demasiado.

 ¿Que sería demasiado?… En clase ya me han visto las tetas… o eso creo. Un segundo botón cae.

 Está bien, de pie no se ve nada. Cojo mi ropa y la deposito en el cubo de la ropa sucia, luego mis bragas, las dejo ahí, en el borde del cubo, casi colgando. 

 También, órdenes de Edu. Según sus palabras. ‘Déjalas a la vista.’ Por supuesto, con una cesta en el baño, parecería una guarra dejándolas fuera de la misma, pero ahí, en el borde… parece accidental.

 Un último vistazo, respiro hondo, y salgo.

 Oigo el coche de Marina, sé que ha ido a comprar. 

  • “Chicos, ¿os parece si vamos a la cocina y traemos la merienda?” Les digo mientras ellos tratan de no mirar demasiado. 

 Si me doy la vuelta me verán el culo. Vamos todos a la cocina, donde recogemos las bandejas que ha dejado preparadas Marina, luego, en la habitación, vamos charlando y comiendo.

 Yo estoy sentada en mi cama, piernas cruzadas a lo indio, ellos, distribuidos entre las sillas y el sofá. Cada uno va soltando ideas. 

  • “Creo que el producto podría ser una web de contactos para adultos.” Edu dice finalmente, por supuesto todos le miran, esperando que dé más detalles.
  • “A ver, ¿Qué es lo que más se mueve por Internet? Porno, y sexo, ¿no? Pues eso.” Añade tratando de convencernos.
  • “Ya hay muchas de esas, ¿no?” Pregunta Marc. Yo estoy callada, por el momento, tendré que decir algo, pero siento que es mejor esperar.
  • “Si, por eso haremos algo de lo que no hay tanto. Sabéis lo que es el BDSM, ¿no?”

 Joder… me estoy sonrojando.

  • “Es… ese rollo de amos y esclavos? ¿cómo lo del Grey ese?” Suelta Alex.

Edu me mira, solo un segundo. Siento un escalofrío.

  • “Exacto, bueno, la idea es vender una aplicación de contactos para ese tipo de relaciones. Tipo las existentes para relaciones normales, pero para las otras.” Continúa explicando Edu.
  • “Vainilla.” Añade Marc. Todos lo miramos.
  • “Ellos llaman a las relaciones normales, relaciones Vainilla.”

 Joder… cómo coño sabe eso… Mis manos alcanzan mi collar, la chapa, la retiro rápidamente. No… no llames la atención. Instintivamente cojo un cojín y lo abrazo.

 Edu lo mira fijamente, pues eso. Pensarlo bien, algunas fotos de la temática, algún pantallazo. 

  • “No sé…” Logro decir al fin. “La clase, ¿No sé sentirá nadie incómodo, no nos dirá algo el profesor?”

 Todos me miran. Es Edu quien habla de nuevo. 

  • “Claro, una clase de tíos incomodados ante la idea de una aplicación para buscar sumisas…”
  • “O Amas.” Añade Marc, quien de golpe se sonroja. “Quiero decir, así le sería útil a más gente, ¿no?” Continua.
  • “Cierto… de todos modos, lo dicho, seguro que, con la idea, nos ganamos a los alumnos, luego, dependerá de que lo ideemos bien y hagamos una buena presentación para ganarnos al profe.”

La idea se comienza a debatir, todos parecen interesados, y se comienza a pensar cómo se obtendrían ingresos. 

 Alex se excusa un momento para ir al baño, y 5 minutos después ha vuelto. 

  • “La financiación, mediante suscripción, y publicidad de páginas y tiendas relacionadas.”
  • “¿Cris, te importaría que te hiciéramos algunas fotos? ¿Como para un perfil de muestra?” Me pregunta Edu. Joder, me sonrojo al instante, me había relajado un momento.
  • “Qué tipo de fotos?” Pregunto mientras siento la presión de todas sus miradas.
  • “No sé, el tipo que colgaría alguien que busque Amo en un perfil. No te preocupes, nada de mal gusto ni desnudo, ya sabes, solo… insinuando.”
  • “Uffff. no sé… qué pensará la gente…” Contesto mientras mi cabeza da vueltas. Estoy excitada, pero también aterrorizada, Edu está hablando de mostrar fotografías mías como sumisa en un trabajo de clase…
  • “Qué os parece esto, quedamos un día de este finde, hacemos algunas fotos, Si a Cris le parece bien, tiramos adelante, si no, borramos todas las fotos y buscamos otra idea.”
  • “Podríamos hacerlas en el estudio de mi padre.” Añade Alex.
  • “Joder, es verdad, tu padre es fotógrafo. ¿nos lo dejaría?” Exclama Edu, no sé porque creo que ya contaba con ello.
  • “Creo que sí.” Dice Alex sonriendo.

De pronto, de algún modo, ya se ha dado por hecho, y ni tan siquiera he accedido. 

 Una vez pactado el sábado por la mañana como día y hora, Marc también va al baño.

 El resto de la tarde la pasamos hablando del proyecto en sí, como será la web, que secciones, que opciones tendrá el perfil, el modo de rellenarlo… Veo que realmente el proyecto no es una tontería, y va a darnos mucho trabajo más allá de las fotografías.

 Cuando se marchan, está claro que además del sábado, tendremos que quedar más días.

 Me despido de ellos en la puerta de casa. Marina me echa una mirada de desaprobación, supongo que ante el modelito que llevo. No me apetece discutir, de modo que voy a mi cuarto y me encierro allí.

 Me desnudo completamente, y me hago una fotografía frente al espejo. No ´se porque lo hago. Pienso en que el sábado me harán fotografías… fotografías, que, si todo va bien, luego verá toda la clase…

 Joder… No estaré desnuda, claro, eso ya lo ha dicho Edu, pero seguro que hay algo… seguro que son sexys…

 Así, desnuda, me pongo al ordenador y voy escribiendo las notas que he tomado durante la reunión, luego enviaré un correo a todo el equipo con el documento. 

 Resulta excitante repasar las notas y recordar los comentarios, mientras estoy completamente desnuda.

 Al rato llaman a la puerta. 

  • “¿Cristina?” Es mi madre.
  • “¡Un segundo!” Le digo mientras busco mi albornoz, ni me ha escuchado, ya está abriendo la puerta cuando finalmente estoy medio cubierta.
  • “¿Aún no hemos cenado, lo sabes, ¿no?” Me pregunta inquisitiva.
  • “Si… pensaba darme una ducha.” Le respondo, ella se acerca a mí.
  • “Marina me ha dicho que han venido unos compañeros tuyos de clase.”
  • “Si, tenemos un trabajo en grupo, ¿y?” Le respondo en tono algo desafiante. Me parece que se está pasando un poco… Ella me mira directamente a los ojos.
  • “¿Sabes?, había pensado que este sábado podríamos ir de compras, ya sabes, madre e hija”

 Joder… justo tenía que ser este sábado… 

  • “N… No podré, he quedado con los chicos para el trabajo, hay mucha faena que hacer y no dará tiempo… ¿Qué tal la semana que viene?”

 Joder, la miro, y veo la decepción y preocupación en sus ojos.  

  • “Bueno… deja que hable con ellos a ver si podemos quedar por la tarde, ¿vale?”
  • “No… Déjalo, los estudios son importantes, si has quedado…” Responde con cierto tono severo.
  • “De verdad mamá, deja que intente cambiarlo, ¿de acuerdo? no es que vaya a dejar de hacer el trabajo…”
  • “No Cristina… un compromiso es un compromiso, ya quedaremos otro día.” Dice al tiempo que da la vuelta y se marcha.

 Joder… vaya mierda… Me quedo pensando.

 No tengo más remedio que ducharme de nuevo y ponerme un pijama más recatado para la hora de cenar. 

 Justo entonces me fijo en el cubo. Mis bragas no están. 

 ‘Espera, quizás se han caído dentro…’ Me digo al tiempo que echo un vistazo.

 Nada… No están… alguien se ha llevado mis bragas. ¡Joder!

 Piensa, ¿quién ha ido al baño…? los tres han ido. Alex y Marc, incluso Edu podría haberlo hecho precisamente para que yo me coma el tarro.

 ¿Pero y si no… y si alguno de ellos está pelándosela con mis bragas? Porque me excita ese pensamiento… 

 De todos modos, la excitación no dura mucho, pues me llaman para cenar

 Mamá está muy callada, y normalmente es ella quien más habla durante las comidas. 

 De nuevo en mi cuarto me siento culpable, como si yo estuviera dañando la familia. ‘Es mi puta vida, ¡joder!’  Pienso finalmente.

 Pienso en contárselo a Carlos y a Edu, pero para qué… aunque cambiáramos los planes, mi Madre ya no querría, no… mejor dejarlo así. 

 Me voy a la cama con pocos ánimos, la verdad… supongo que no todos los días pueden ser buenos… 

Viernes

Me levanto con una idea en la cabeza. Compras.

 Si, lo sé, esa fue la causa del drama de ayer, pero. sí van a sacarme fotos, tendré que llevar algo, ¿no? Y repasando mi armario mentalmente no recuerdo nada apropiado.

 Tendré que ver cómo lo hago, desconozco los planes que Carlos o Edu hayan hecho para hoy, pero me gustaría poder ir de compras.

 De todos modos, lo primero es lo primero, viernes, laboratorio y día sin sujetador.

 Como no me han ordenado nada, decido optar por lo que quedó en segundo lugar la última vez, la blusa semitransparente. Se intuye que no hay nada debajo, pero eso no es algo nuevo. 

 Enseñaré menos que con la del miércoles, aun desabrochando los dos botones de arriba.

 Llego a mi hora al centro, y allí espero. Veo el coche acercarse y, no sé porque, en el último momento, desabrocho un tercer botón. 

 En cuanto el coche se detiene, me agacho sobre la ventanilla a saludar. 

  • “¡Buenos días!” Digo mirando al padre de Edu, este me mira.
  • “Buenos días, Cristina.” Me dice con sus ojos clavados en los míos.

 Le sonrío, y le abro la puerta a Edu.

 Este sale, y cierra la puerta tras de sí. El coche avanza, y lo despido con la mano. 

  • “¡Te parecerá bonito!” Exclama Edu cuando su padre no puede oírnos.
  • “Lo siento?” Me disculpo de manera nada convincente mientras caminamos a nuestro rincón.
  • “Creo que hoy tampoco puedes correrte, ¿cierto?” Me dice una vez en nuestro sitio y mientras se la saca.
  • “No, Edu…” Digo yo al tiempo que me arrodillo. Algo me llama la atención, y es que Edu se ha depilado el vello púbico, no ha dejado ni un pelito, lo que hace que aún parezca más grande.
  • “Ayer por la noche, ¿te corriste?” Me pregunta. Yo muevo mi cabeza de lado a lado.
  • “Gno!” Añado con la boca llena.

 Edu se deja hacer mientras se la como. Va a ser otro día sin correrme, eso lo tengo claro. Solo espero que el finde me dejen disfrutarlo.

 Ya le voy conociendo, y cada vez lo sé complacer mejor, el, también va ganando más y más aguante cada día. Me estremezco de pensar en que me vuelvan a follar a dúo entre él y Carlos.

 Pese a todo, al rato se corre en mi boca, yo lo trago, y sigo hasta limpiarla, luego, me levanto y comienzo a arreglar mi ropa. Edu me detiene cuando voy a abrochar ese tercer botón. 

  • “Ese se queda ahí salvo que algún profe te diga algo.” Me ordena, me lo quedo mirando.
  • “Has sido una guarrilla, provocando a mi padre… es tu castigo.”
  • “Si, Edu…” Le respondo al tiempo que trato de imaginarme la visión que ofrezco.

No contento con ello, coge un pezón con cada mano y comienza a masajearlos a través de la fina tela. 

 Si no estaban duros ya, ahora lo están. Escuchamos ruidos, voces, pero él sigue.

 No se cuanto más rato pasa, pero cuando salimos, ya es casi hora de que suene el timbre, lo que hace que captemos bastante más atención de la que me gustaría.

 A la hora de entrar, como de costumbre, nos separamos.

 Nadie dice nada, pero me llevo unas cuantas miradas raras, tanto por parte del profesorado como de los alumnos.

 A la hora del almuerzo me dirijo a nuestro bar como de costumbre. Me sorprende que no esté Edu, me dirijo a la barra y pido lo de siempre antes de sentarme. 

 Entonces me suena el móvil. Es el canal del grupo que compartimos Carlos, Edu y yo.

  • “Ves al lavabo, sácate una foto sin blusa frente al espejo y nos la envías.”

 Joder… me levanto, le señalo el baño al tío de la barra para que sepa que no me he marchado y entro.

 No hay pestillo, pero debería estar bien. Tampoco he visto a ninguna chica allí, de hecho, no recuerdo haber visto a demasiadas en el local.

 Miro la puerta y desabrocho mi blusa quitándomela del todo. Luego, con mi móvil saco un par de fotos y las envío al grupo. 

 No sé qué hacer, si esperar o no. Por suerte, Edu me responde enseguida.

  • “Bragas abajo, levanta la falda hasta la cintura, y haz otra de tu culo.”

 ¡Joder!… las piernas me tiemblan, ¿y si entra alguien?

 Tan rápido como puedo me bajo las bragas hasta las rodillas, me arremango la falda y de espaldas al espejo, me hago una foto lo mejor que puedo y la envío al grupo.

 Luego, comienzo a arreglar mi ropa, cuando recibo otro mensaje.

 Ahora frontal, de cintura para arriba.

 Uffff, miro la puerta, vuelvo a bajar mis bragas y darme la vuelta, así, me saco una foto donde se me ve todo, desde la cintura hasta mi cara, pasando por mis tetas.

 Le doy a enviar. Y esta vez espero. Estoy nerviosa, pero creo que esperar es lo que debo hacer. Pasa más rato del que me esperaba, me cuesta aguantar, cuando recibo un mensaje.

  • “Vístete y puedes salir ya.”

 Que alivio, me subo las bragas, arreglo la falda y pongo la blusa, desabrochada hasta el tercer botón, luego, tras refrescar mi cara, salgo.

 Allí está Edu, en la mesa, con su café de siempre y el móvil en la mano.

  • “Que tardona!” Me dice con sorna, qué cabrón, pienso.

 En cuanto me siento, no tardo en sentir su mano. Alcanza mi sexo durante unos segundos, tan solo tantea, para variar estoy húmeda. Luego su mano retrocede, vuelve sobre la mesa. 

  • “Edu, ¿qué planes hay para esta tarde?” 
  • “¿Por qué quieres saberlo?”
  • “Había pensado que siendo que los viernes salimos un poco antes, podría ir de compras.”
  • “¿Qué tipo de compras?” Pregunta, se acaba el café, coge la cucharilla y la chupetea.
  • “No sé, pero si mañana vamos a lo de las fotos… ¿qué me pondré? no tengo gran cosa…”

Edu me mira fijamente a los ojos. 

  • “Te excita, ¿verdad? lo de las fotos?” Pregunta finalmente. Yo asiento.
  • “S… Si. pero también me da miedo…”
  • “Pero aun así lo harás, ¿verdad? Me obedecerás” Pregunta, y de nuevo asiento con la cabeza.
  • “Si.”
  • “Buena chica.” Me dice poniendo su mano sobre la mía. Me sonrojo ante un gesto aparentemente romántico.
  • “Gracias.” Logro añadir.
  • “Supongo que podemos ir de compras…” Añade al final.

 Hablamos un rato más de las clases mientras termino mi bocadillo, luego, nos encontramos con el tiempo justo para llegar al laboratorio antes que el profesor.

 Allí mi equipo de trabajo me espera.

 Ese tercer botón abierto es mortal. Al agacharme noto que se me ven las tetas, esta vez no es ninguna fantasía, se ven, lo sé.

 De todos modos, nadie, ni siquiera el profesor comenta nada, de modo que, tanto el laboratorio como el resto de las clases, pasan sin incidentes.

 A la salida, me reúno con Edu, pero en vez de ir a casa, vamos hacia el centro.

 No tengo ninguna idea clara de lo que quiero comprar, tampoco tengo claro hasta dónde querrá llegar Edu, al final le pregunto qué es lo que tiene pensado… 

  • “Lo que tengo pensado es poner a esos dos super cachondos, y de paso a ti también.” Me dice, así como si nada. Me lo quedo mirando.
  • “No me mires así… recuerda que eres la primera tía a la que hablo con cierta confianza en la vida real. Además, mira como visto, no es que tenga mucha experiencia en ropa.” Joder, su confesión, aunque es algo que ya debería haber deducido solita, me sorprende un poco.
  • “Lo siento… Si te anima, hasta ahora, todo lo que has elegido está bien.” Le digo haciendo referencia a sus elecciones de vestuario. Ahora es Edu el que me mira.
  • “Tienes algo fetish? ya sabes, cuero, látex. rollos de eso?” Me pregunta.
  • A ver… una mini de cuero negra… me la puse una vez y ya está, luego… una cazadora de cuero de esas con cremallera, tampoco la uso mucho, la verdad, es cortita, y no abriga demasiado, pero es mona.
  • “Y ropa interior?” Pregunta tras unos segundos.
  • “No. nada que yo recuerde…”
  • “Sabes dónde podríamos encontrar algo?” Me pregunta, pero ya está sacando el móvil. Yo pienso un poco.
  • “Si, tengo una idea…”

 Al entrar, el tío del sex-shop nos mira con cara rara, luego se calma, no sé si me reconoce del par de veces que he ido con Carlos o que.

 Lo acompañó a la zona de ropa, la mayoría de las cosas son disfraces, pero creo recordar que la lencería y joyería no estaba mal.

 Yo voy mirando conjuntos de bragas y sujetador, pero veo que Edu, se desvía un poco. Al rato me llama. 

  • “¿Cómo ves esto?”  Me dice sonriente. Miro lo que señala, se trata de un arnés de esos, con tiras de cuero y hebillas por todas partes, rodeando los pechos, cintura, incluso muslos.

 Reconozco que es bonito, pero no es exactamente ropa interior. 

  • “No cubre nada, lo sabes, ¿no?” Le pregunto un poco en coña, pero asustada de que quiera que me ponga eso para las fotos.

 Edu me mira unos segundos como sorprendido, entonces finalmente sonríe.  

  • “Claro que lo se… Tenemos que buscar algo más.” Seguimos buscando, esta vez soy yo la que lo llama a él.
  • “Mira esto, seguro que a Marc le molaría.” Le comento señalando un body de cuero de cuerpo entero de esos típicos de dominatrix. Edu se ríe.
  • “Tienes de estas?” Me pregunta al rato, al tiempo que señala un juego de muñequeras y tobilleras de cuero. Niego con la cabeza.
  • “Al bote que van.” Dice cogiéndolas y depositándolos en una cesta junto con el Arnés.

Finalmente encontramos un par de conjuntos de braga y sujetador, uno, que escoge Edu, es bastante transparente, con volantitos, es mono, pero vamos, no hace gran cosa más allá de dar una cierta opacidad a la zona. El que escojo yo cubre más, pero es de esos sujetadores que se desabrochan por delante, y la braga tiene unas tiras a los lados que se pueden desanudar.

 En la caja, Edu me hace esperar un momento mientras va a buscar algo que se ha dejado.

 Cuando vuelve, me sorprende queriendo pagar el.

 Creo que en eso estoy mal acostumbrada con Carlos. No es que no quisiera, o que no pagara cuanto podía, simplemente, no podía permitirse mucho.

 De todos modos, me niego a que lo pague todo Edu, al final pagamos la ropa a medias, lo que acaban siendo unos 200€ por cabeza. 

 Edu, también ha comprado algunas cosillas que yo ya tengo en casa. Según él, si vamos a jugar en su casa, necesita tener juguetes, también hay un par de cosas que no me ha dejado ver en ningún momento.

 Cuando salimos, me pregunta si me hace falta algo más, le digo que algo de calzado, le veo en la cara que no tiene muchas ganas de comprar más, así que, pensando un poco le digo que creo tener unas botas que quizás den el pego.

 Se anima inmediatamente, y me dice de coger un taxi hasta su casa.

 Llegamos a su casa, y vamos directos a su cuarto, allí me ordena desnudar.

 Ponte el arnés, vamos a enseñarle a Carlos como te queda.

 Lo intento, pero al final ha de ayudarme Edu con las correas.

 Joder… me sienta bien… claro que no tapa nada, más bien realza, las cintas rodean mis pechos, enmarcan mi vientre y sexo al tiempo que elevan mi culo.

 Edu me pone las muñequeras, y me saca algunas fotografías, luego, encadena las muñequeras a mi espalda.

 Después de eso, me venda los ojos y me dice que espere.

 Yo lo hago, al rato viene oigo ruidos de ropa.  

  • “De rodillas.” Me ordena, y yo caigo al suelo. Noto su presencia, y lo que intuyo es que su pene se sitúa frente a mi cara. 
  • “Mételo en tu boca.” 

 Lo intento, sin manos, lo busco, lo rodeo con mis labios y finalmente puede entrar. Retrocede un poco y veo como su pene se aleja, lo busco con mi boca de nuevo. 

  • “Gatea hacia él.” Yo lo hago, sigo la voz y el movimiento, lo alcanzo, y se vuelve a alejar, seguimos así un rato, hasta que al final creo que se sienta.
  • “¿Cristina, te fías de mí?” Me pregunta. Yo asiento con la cabeza.
  • “Au!” de pronto noto un azote en mi culo” Edu me sujeta firmemente, manteniendo mi boca llena, pero creo que, con sus dos manos, entonces, quien… “AUU!” Un segundo azote, luego un tercero, y un cuarto. Entonces se detienen.
  • “Sigue chupando.” Me ordena Edu, he de fiarme de él. Noto como relaja su agarre, y yo, comienzo a chupar.

 Un nuevo azote me sorprende, y luego otro, estoy segura, hay alguien más ahí.

 Se me pasa por la cabeza, su padre, alguno de los compis del insti, pero no lo veo, debe de ser Carlos… de algún modo lo sé.

 Por eso, cuando tras el 10 azote noto que alguien se introduce en mi coño, no me resisto.

 Creo que es Edu quien acaricia mis pechos mientras se la chupo, esta vez me deja que yo lleve el ritmo. Más o menos, dado que las embestidas del que, espero sea Carlos, me empujan hacia Edu.

 La presión de detrás aumenta, de pronto Edu se corre en mi boca, al tiempo que el de atrás se inclina sobre mí. 

  • “Esos azotes eran tu castigo, puedes correrte.” Escucho a Carlos susurrarme al oído.

 Edu se echa hacia atrás, y noto solo a Carlos, quien me folla durante un buen rato. Yo me corro un par de veces, antes de que lo haga él.

 Noto como me desata las manos, y luego me quita la venda de los ojos. Ahí está Carlos, me mira. 

  • “Lávate los dientes que nos vamos a cenar.” Me ordena de pronto.
  • “Puedo darme una d…” Su cara lo dice todo. Sin preguntas.

 Me lavo los dientes con el cepillo que llevo en mi bolso y trato de arreglarme un poco. Cuando salgo, me encuentro a los dos mirando sus móviles. Ambos me miran y sonríen. 

  • “Deja aquí las compras, las llevaré yo mañana al estudio.” Me dice Edu. Le doy las gracias, un beso de buenas noches y me marcho con Carlos.
  • “Apestas a sexo.” Me dice al entrar al coche.  
  • “Igual que tú.” Le respondo.

 El plan es sencillo, cena y copas con los antiguos compis. Logramos echar un polvo apresurado en los baños de un bar y luego, Carlos me acompaña en moto a casa.

 Por suerte todos están durmiendo, tras una ducha rápida compruebo el móvil.

 Te pasaré a buscar a las 9:30. Leo que ha escrito Edu. Mejor, podré dormir un poquito más. Pienso antes de quedarme dormida.

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