ALMUTAMID

Me alarmaba su insistencia. O estaba loca. O se estaba quitando responsabilidad. O quizá realmente lo creía. Pero las tres opciones eran peligrosas. Necesitaba que ella se diera cuenta de que eso era imposible.

-Chiquilla, que esos es muy grave- dije defendiéndome- ¿de verdad no te acuerdas de nada? ¿Y Martina? ¿No te ha dicho nada?
-Ella no se acuerda tampoco muy bien.
-¿Y también piensa que Dani la violó?-pregunté sabiendo que no era así.
-Noooo. A ella Dani le gusta mucho. No piensa que eso pasara.
-Joder- dije mostrando cabreo- como no te gusto te piensas que abusé de ti.

Su silencio pensé que era elocuente pero ella me contradijo:

-No es que no me gustes. Es que yo no soy así. No hago esas cosas.
-Joder nos pasamos y perdimos el control. Pero yo se lo que significa que me digan no. Y tú no lo hiciste. Tuviste iniciativa.

Su cara mostraba una contradicción. Parecía tener una lucha interna entre lo que debía ser y lo que fue. Y su conclusión era que no ella no habría hecho nada de aquello si no hubiese sido forzada. Pero ¿qué creía haber hecho si no se acordaba?

-Pero ¿qué crees que ocurrió?
-No sé Luis, pero me desperté desnuda en una cama al lado tuya. Y sé que lo hicimos.
-¿Y cómo lo sabes?-pregunté curioso.
-Joder Luis, ¿tú no lo sabes?
-¿Yo? Si me huele el nabo a chocho o a goma, pero si no no tengo forma de saberlo.
-Qué bruto eres, hijo. Pues yo lo sé, por como está eso después y además que es una zona muy sensible.
-Vale, vale. Sí, lo hicimos. Yo eso no lo niego. Pero lo hicimos porque tú quisiste.

Su cara denotaba estar perdida y confundida. Aunque mi explicación podía interpretarse simplemente con que estaba quitándome la culpa, pero estaba dispuesto a disipar toda duda sobre mi honestidad. Así que le propuse lo siguiente:

-¿Quieres que te cuente todo lo que recuerdo y tú me vas confirmando?

Con la mirada perdida en la taza de café asintió. Respiré hondo y suspiré diciéndome a mí mismo “A ver cómo arreglas esto” antes de empezar a hablar así:

-Venga vamos por partes. Empezamos por el juego. ¿Te acuerdas en qué consistía?
-Sí. Verdad o te atreves y si no respondías o cumplías te quitabas una prenda.
-Y te bebías un chupito de tequila- le recordé.
-Si, verdad.
-¿Te acuerdas de las preguntas y pruebas que hicimos?
-No mucho.
-Yo me acuerdo sobre todo de lo mío. Os pusisteis pesaditas por saber si estaba enamorado de alguien o quien me gustaba y opté por pagar prendas. Fui el primero en quedarme en ropa interior.
-Creo que me acuerdo, que te veo…
-Voy a taparme- bromeé.
-No estoy para tonterías- contestó nerviosa.
-Perdón. Vale. A ver. ¿Te acuerdas de las pruebas? Por ejemplo, que Martina y Dani se intercambiaron la ropa.

Frunció el ceño intentando recordar.

-Tú y yo conversamos mientras. Te mostraste arisca conmigo a la vez que bromeabas.
-¿Arisca?
-Bueno, más bien cortante.
-Ya.
-¿Te acuerdas que metiste la mano en mi calzoncillo como reto?
-Noooo.
-Tranquila. No tocaste nada. Lo hiciste con habilidad evitando. Pero también metiste la mano en las bragas de Martina.
-Pero ¿qué estás diciendo?
-Eso fue lo que desencadenó todo. Hasta entonces yo pensaba que sólo era un juego con morbillo pero aquello desencadenó ya todo el lío. Dani no se puedo aguantar y empezó a enrollarse con Martina. Vamos, los dos a enrollarse.
-Claro porque sois unos salidos.
-Y ustedes unas provocadoras…Pero Martina se estaba enrollando con Dani y tú viniste donde yo estaba y empezamos a enrollarnos.
-¿Yo fui a buscarte?-preguntó dudando.
-Tú viniste donde yo estaba pero fui yo quien te besó- admití.
-¿Y no te rechacé?
-Juzga tú por el resultado.

Ana se echó las manos a la boca bajando de nuevo la mirada a la taza.

-Entonces lo hicimos.-afirmó y yo asentí con la cabeza.- ¿Mucho?
-Una vez. Pero hicimos otras cosas.
-¿Y yo me dejaba?
-No. Tú tomabas la iniciativa.

De nuevo se puso colorada y negaba con la cabeza.

-Yo no soy así.-insistía.
-Mira, siento que te lo hayas tomado tan mal. Yo creí que te estaba gustando. Y esa sensación me dio por lo que decías y hacías. Pero si ahora no lo ves bien, de verdad que lo siento. Sólo puedo decirte que yo no fui a esa casa con esa intención. Dani, sí. Yo no lo creí pero al final pasó. No me esperaba que pasara y tampoco que después de pasar tú te lo tomaras tan mal. Si para ti es algo tan terrible siento que haya sido conmigo.
-Es que me parece muy fuerte. Es que con tu fama…
-Ya me lo dijiste. No era consciente de mi fama pero me lo dejaste claro.
-¿Yo?
-Después de hacerlo estuvimos un rato charlando tirados en la cama. Fuiste muy elocuente.
-¿Qué dije?-preguntó curiosa.
-Muchas cosas, pero lo que más se me ha quedado guardado es que me explicaste lo que se dice de mí, algo de lo que yo no era consciente. Me dejaste además claro que yo no te interesaba por eso aunque cualquiera lo diría con el polvo que acabábamos de echar.
-Joder que mal…y ¿te enfadaste?
-No. Te recuerdo que yo también estaba borracho y medio fumado.
-Entonces ¿ya ahí lo dejamos?
-Que va. Estabas muy habladora.
-¿Y qué más dije?
-Te pusiste a comparar mi polla con la de tu ex.
-Shhhh, que vergüenza madre. Que no te oigan por Dios…-me pidió comprobando que estábamos solos en esa parte de la cafetería.

Comprobando que le había dado la vuelta a la tortilla y estaba sacando de su cabeza aquella idea tan descabellada continué:

-Bueno todo venía en realidad porque yo estaba acomplejado por un comentario tuyo.
-Sorpréndeme…

Me acerqué a ella buscando confidencialidad y le susurré:

-Te asombraste al ver el pollón de Dani y lo dijiste en voz alta.
-¿Delante de los tres?
-Claro. Seguro que se enteraron ellos también.-respondí.
-Ay, Dios…de verdad, esto es una pesadilla. ¿Qué estaréis pensando?
-Pues que con el alcohol y las drogas te habías desinhibido. Sólo eso.
-Y qué mal contigo ¿no?
-No creas. Bueno sí. Pensé que no íbamos a hacer nada y supongo que al verme retirarme fue por lo que tomaste la iniciativa. Eso cuando empezamos así que después en la cama me alabaste mi…
-Vaya…ni me acuerdo de tu…
-Pues la tuviste bien a la vista.
-Supongo.

De nuevo me arrimé a su vera y le susurré:

-Me gustó mucho cuando me la chupaste.

Ana se tapó la boca con la mano dando un gritito.

-Perdón, me disculpé. Es que lo hacías muy bien.
-Eres un cerdo. Sabía que me equivocaba contigo. Y ahora ¿qué voy a hacer? Me drogasteis y acabé haciendo cosas que yo no hago nunca. No sé si me violaste o no, pero te juro que yo no me comporto así.
-Me ha quedado bastante claro. Respondí molesto- Y aunque ya sé que aquello fue algo ocasional que ocurrió porque nos pasamos bebiendo y fumando dejándonos arrastrar te voy a dejar algo claro. Me parecías una niña bastante agradable aunque no me planteara nada contigo. Tranquila, un rollo tampoco. Pero viendo como te estás tomando esto conmigo menos todavía. Pero para que veas que no tengo mala intención no te preocupes que nadie va a saber jamás lo que pasó allí. Desde luego no va a salir de mi boca. Nadie va a dudar de tu buena fama o de tu honra de niña hipócrita. Pero si no te digo una cosa reviento. De la misma forma que no creo que realmente seas como te comportaste aquella noche y que lo ocurrido fue culpa de que abusamos de lo que no debíamos también te digo, que has ido creyéndote por ahí los cuentos y cotilleos de chismosas de la facultad y de exnovias despechadas. Allá tú. Por mi parte creo que mejor dejamos esta absurda discusión basada en sabe Dios que ocurrencias tuyas o de tu amiga. Y encima con la acusación de violación. Madre mía, que eso es muy serio niña como para ir diciéndolo por ahí. Que le jodes la vida a alguien por un prejuicio tuyo.

Dejé 3 euros sobre la mesa para pagar los cafés y me levanté.

-Adiós, y perdone usted.

Cuando ya salía por la puerta la escuché detrás:

-Espera, Luis. No quería ser tan dura. Es que estoy muy confundida.

Me volví ya en la acera de la calle y con frialdad contesté:

-Cuando te aclares me lo cuentas. Pero tampoco te des mucha prisa. Habla con tu amiguita y su ligue y a mí dejadme tranquilo.

La dejé con la palabra en la boca y el corazón a punto de salírseme por la boca de lo acelerado que estaba. Tenía que apartarme de Dani, sólo me traía líos.

El episodio con Ana me había dejado marcado. Tenía miedo por su reacción si no quedaba convencida de mi explicación. Y temía haber sido demasiado duro aunque se lo merecía. Si no sabía ser adulta y responsable de sus actos que no se metiera a jugar con fuego, alcohol y drogas en un piso de estudiantes arrastrada por su amiguita que evidentemente la había utilizado.

Tan preocupado estaba que decidí tirar por la calle de en medio y aprovechando que empezaba el puente de la Constitución el mismo jueves tras el partido, que además perdimos, me fui a la residencia sin pasar por el pub y me cogí mi equipaje para tomar un autobús hacia mi ciudad. De nuevo escaparme a casa y con mis amigos me salvaba, al menos temporalmente.

Llegué tan tarde que sólo tuve tiempo de cenar y acostarme. El viernes mis amigos tenían clase pero yo no. Me pasé la mañana en casa haciendo un trabajo para la facultad que había quedado con un compañero de una de las clases de 4º que haríamos juntos. Iba a aprovechar el puente. Al mediodía estuve tentado de buscar a Alba para tomar algo pero de golpe me sentí extraño yéndola a buscar tantas veces sin ser su novio. Parecía que me colaba en su vida y sus amistades. Fue una sensación extraña así que me limité a mandarles mensajes a mis amigos avisándoles de que estaba ya en la ciudad.

Al mediodía ya me estaban comentando los planes. Íbamos a quedar para ver el alumbrado navideño del centro y terminar allí de cerveceo y copas. Por supuesto me apunté pero antes había quedado con Pablo para tomar café y ponernos al día. Y había tema…

Tras saludarnos con un abrazo y ponernos un poco al día de nuestras cosas. Evidentemente no le conté la orgía del pico de Dani aunque de él haberla hecho seguro que me la habría contado. Pero cuando ya estábamos sentados me soltó la bomba:

-Notición gordo…
-A ver, sorpréndeme.-respondí.
-Adivina quién vuelve a estar libre…
-¿Has cortado con Leyre??
-Noooo. Ésta me tiene bien pillado por los huevos.
-Y tú que estás encantado de que te tenga pillado.
-Bueno, que no es eso. Adivina que lo tienes fácil.
-Viqui me lo habría contado.
-Que nooo. Otra que tiene al vasco bien agarrado. Que va.
-Pues no sé.
-Tú estás tonto. Alguien con quien tuviste tus historias…

Alba no tenía pareja que supiera por lo que no podía cortar con nadie. Sólo podía ser entonces….

-¿¿Nieves??
-Exacto- respondió Pablo.
-¿Y qué ha pasado?
-Ni idea. Leyre con las cosas de sus amigas es muy reservada. Pero cortaron después del Todos los Santos. No sé si ella o él. O es una cosa temporal. Pero llevo dos semanas tragándome a la amiguita todo el rato jodiéndome los planes porque m novia dice que está muy afligida.
-Es raro…parecían una pareja consolidada.
-Bah Luis. Alberto es más soso que un plato de coles y a Nieves le va la marcha. Nadie lo sabe mejor que tú.
-Ella precisamente buscaba una tranquilidad que decía que conmigo no podía tener.
-No te quejes. Te llevaste lo mejor cabrón. Te la follabas sin tener que aguantar los mimos de las novias, jajajaja.
-Pues sí que me has dejado sorprendido. ¿Esta noche viene?
-Supongo que sí. Ella queda directamente con mi novia.
-Pues ya veremos como viene. Yo la prefería con novio desde luego.
-Bueno a lo mejor quiere temita otra vez contigo.
-Pasando totalmente. No me conviene. Acuérdate lo mal que se portó conmigo en Semana Santa porque la señorita tenía novio formal y no el cabezaloca de Luis.
-Pues tal y como la conozco en cuanto le pique el chichi se busca a un tío.
-Pues mejor para ella. Pero ese tío no voy a ser yo.- respondí categóricamente.

La noticia me escocía. Después de lo mal que se había portado conmigo en Semana Santa, sus desprecios, su mirar por encima del hombro, yo no veía con buenos ojos tener que aguantarla en el grupo. Y no me iba a quedar otra pues era íntima de Leyre y lo había sido de Alba aunque últimamente estaban más distanciadas.

Pero empezó no afectándome mucho pues aquella noche no vino. Algo que agradecí. Aprovechando que unos días antes se había inaugurado el alumbrado navideño nos fuimos al centro de la ciudad a pasear y ver las novedades en el ayuntamiento, las setas o la Alameda. De hecho, de camino a esa última zona llevamos a Mikel a una famosa taberna de nombre “Vizcaino” para que se sintiera como en casa por más que el local no pudiera ser más andaluz con sus paredes de azulejos, su vieja barra y estantes de madera centenaria y sus carteles antiguos de Semana Santa, fiestas de primavera y toros.

Leyre desde aquel finde semana en la playa en casa de Pablo se había integrado mucho más en el grupo no mostrándose tan cerrada como antes. Así que estaba siendo una noche agradable. Pero como Pablo y Leyre caminaban agarrados al igual que Viqui y Mikel, me obligaba a ir prácticamente de pareja con Alba. Evidentemente no me importaba pero en más de una ocasión nos dejaba solos.

Cuando terminamos en un pub de ambiente libre en el que se mezclaban gentes de toda condición y orientación sexual tomando unas copas y coreando y bailando desde éxitos de los 80, copla andaluza a los últimos éxitos de iconos gays como Madonna o Mónica Naranjo, me di cuenta de lo bien que me lo pasaba en mi ciudad. De que aunque podía tener mis más y mis menos con gente como Nieves, que afortunadamente no había venido, pero que me sentía más libre, más natural. En una palabra: era yo mismo sin ningún tipo de etiquetas como las que Ana me había descrito.

De hecho, es que ni me acordé de Ana y lo ocurrido unos días antes. Sí en algún momento pensé en Nieves. Pero llegué a suponer que a lo mejor ya tenía con alguien una relación como la que ella y yo habíamos compartido. Pues no olvidaba que un año antes ese mismo puente me había hartado de follar con ella en su casa disfrutando de su bañera, el vino de su padre, y todo su cuerpo, retaguardia incluida, que me había ofrecido para mi disfrute y el suyo aquellos días.

Pero mis prejuicios duraron poco, pues Alba, tan cariñosa como siempre, preguntó mientras caminábamos de regreso a Leyre que tal estaba Nieves y este nos sacó de dudas:

-Pues está jodida, no tiene muchas ganas de salir y se ha ido el puente de viaje con sus padres pues decía que no le apetecía ver a nadie y aparentar.
-Pobre- respondió mi amiga- Cuando vuelva a ver si la llamo y nos tomamos un café.

Por una parte, prefería que no la metieran en el grupo. Pero por otra me alegraba de tener unos amigos que estaban para apoyarte cuando lo necesitabas, sin rencores. La personalidad de Alba seguía creciendo ante mis ojos en admiración y bondad. Y ello sin menospreciar su belleza invernal con sus clásicas blusas desabotonadas hasta el límite del decoro de sus pechos. Dios en ocasiones nos premia cuando somos malos y nos equivocamos poniendo a nuestro lado almas tan limpia como la de Alba a la que yo no había sabido agradecer nunca suficientemente.

El sábado partidito con los amigos por la mañana y cerveza posterior. Era fácil evadirse así de los problemas y de los malos pensamientos. Por la noche Mikel nos había invitado a ir a cenar a su casa pero Pablo y Leyre no podían así que nos juntamos los cuatro. Evidentemente el cotilleo de la cena típica vasca que nos había preparado el anfitrión era Nieves. Yo oculté mi pensamiento real en el que suponía que la niña quería más caña en la cama de la que quizá le daba Alberto. Era una suposición y teniendo en cuenta que todos sabían que habíamos tenido algo tampoco quería pecar de presuntuoso.

Alba sostenía que quizá se hubiera agobiado con una relación tan formal y Viqui mirando a su novio defendía que sin chispa las relaciones se acaban. La verdad es que la entendía. Lo que yo había sentido por Claudia desde el principio había sido esa chispa. Estaba enganchado a ella y no había sabido darme cuenta que todo lo demás era secundario a esa sensación que me llenaba cuando estaba con ella. Quizá haber conseguido que ella reconociese lo que sentía conmigo y haberlo puesto en práctica había sido mi mayor error. Se quiere más lo que se desea que lo que se posee. Haberla sentido mía había sido mi perdición. Creer que ya había superado lo más difícil que era que ella me viera como yo a ella, que expresara su deseo por mí como yo había sentido desde el primer día por ella. Y sentirme su dueño fue la causa de mi caída. Tenía que haber luchado por ella cada día sin importarme donde estuviéramos en vez de lamentarme por nuestra separación. Esa había sido mi perdición. Y ahora me daba cuenta.

De hecho, estuve absorto en mi pensamiento un rato que las chicas interpretaron como que me dormía por lo que Viqui le dijo a Alba:

-Anda, llévate a Luis a casa que se nos duerme.

Quizá también fue una forma de quitarnos de en medio para quedarse por fin a solas con Mikel. Pero era uno de esos detalles que yo no había tenido con Claudia. Una forma de decir quiero estar a solas contigo, me gusta quedarme contigo, tenerte para mí como tú me tienes para ti.

Pese a habernos despedido tras recoger la mesa y las copas que nos habíamos tomado, de camino a casa de Alba mi cabeza seguía dándole vueltas al tema. Tanto que me frené en el camino y le pregunté a Alba:

-Mira estos dos que bien están. Viqui tiene razón entre Nieves y Alberto no había chispa. ¿Tú cómo sabes que sientes esa chispa por alguien?

Alba se sorprendió por mi pregunta. Tragó saliva y poniendo un gesto de extrañeza me respondió:

-Luis, hace meses me explicabas tú lo que entendías por enamorarse y los sentimientos que tú habías experimentado. ¿Qué te pasa ahora?
-Intento reconstruir mis recuerdos con las sensaciones y los errores cometidos. Y me doy cuenta de que quizá he creído estar enamorado cuando en realidad no era así. O aún peor. Haberlo estado, y haberme conformado y no luchado. Envidio tanto a Viqui y Mikel.
-Los sentimientos no vienen con un libro de instrucciones. Tú tienes que saber qué sientes por una persona. O al menos intentar descubrirlo y según esos sentimientos que percibes que te aceleran el pulso como tú me explicabas entonces dirigir tu conducta. No puedo decirte mucho más sobre eso. Mi vida amorosa es un fracaso.
-No Alba. Tu tienes un horizonte abierto, el día que creas saber a quién quieres podrás ir de frente, sin mochilas ni cargas que te impidan expresar tus sentimientos. Pero yo vengo de una constante sucesión de pruebas y errores. Y empiezo a estar tan confundido que no sé realmente cuando miro a alguien qué sentimientos tengo o he tenido.
-Yo en eso no te puedo ayudar- respondió encogiéndose de hombros- No sé que pasa por tu cabeza ni por tu corazón. Yo precisamente por mi falta de experiencia no sé a veces como expresar o dar a entender lo que siento. También tengo miedo de parecer demasiado directa o simplemente de no sintonizar. Pánico a equivocarme. Muchas cosas. Y sobre todo que como tú dices yo no tengo mochilas, pero ¿y si la otra persona las tiene y me impide estar segura de que espera lo mismo que yo? Yo también envidio a nuestros amigos. Pero las relaciones no se fuerzan. Tienen que salir de los dos.

Me quedé unos instantes madurando sus palabras coincidiendo con que llegábamos al portal de su casa. Entonces rompí el silencio:

-Me encanta hablar contigo. Siempre me ayudas. Estoy en deuda contigo. Nunca te doy tanto como tú a mí.
-Que tonto eres. En la amistad y en el amor no se da para recibir. El amor es gratuito y generoso. Por eso después vienen los sinsabores.
-Gracias- respondí dándole un abrazo y dos besos- ¿Nos vemos mañana?
-Hablamos…

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