FRAN REL

Al día siguiente me despertó Sonia. Ya se había duchado y estaba como nueva, guapa y radiante como siempre. Me dijo de bajar a desayunar. Me duché rápidamente pero me volví a poner la ropa de la noche, mi ropa estaba donde Lucía. Bajé y desayuné con Sonia, con calma, en la terraza.

Al rato llegó Javi, contento y radiante. Le dio un beso a Sonia en los labios, a mí una palmada y dijo de ir a ducharse. Sonia se levantó para ir a hacer más tostadas. Entonces Javi me dijo:
– Lucía se está duchando, que la he dejado bien bañada jeje
– ¿Habéis follado ahora?
– Sí, y tío, está preciosa y sexi con la cara llena de leche jajaja

Lo miré entrar en la casa. Pensé que debería sentirme mal pero no. Además, recordé que la noche anterior yo había visto así a Sonia y ella no le dejaba hacérselo. Me levanté y me fui a la casa de invitados para cambiarme. Saludé a Lucía que, en efecto, estaba en la ducha. Cuando salió, se me acercó desnuda y dubitativa. Me dijo:
– Esto es muy raro ¿no?
– ¿El qué?

Entonces se me acercó y me dio un beso suave pero largo, sin lengua, pero cariñoso. Y me dijo:
– que esto es tan raro que no sabía si querías un beso o no de buenos días
– Pues claro que sí
– Y no sé que decirte ¿te pregunto si te lo pasaste bien o qué?
– jeje, yo creo que eso es obvio ¿no? seguro que todos nos lo pasamos bien
– Supongo

La miré mientras ella se secaba el pelo. Estaba potentísima y muy sexi. La habitación, aunque tenía las ventanas abiertas, olía a sudor y sexo. Me desnudé buscando mi bañador. Lucía me miraba con una medio sonrisa, aún un poco cortada. Me dijo:
– La verdad es que no estoy segura si Sonia ha cumplido o no, Javi dice que en la cama es regular

Me reí por dentro… regular dice el otro… en fin… Le dije:
– Ha cumplido
– Desde aquí se la escuchaba gritar
– ¿Sí?
– Javi dice que con él no grita así
– Estaba muy a tono
– Ya, supongo
– ¿Tú gritaste?
– No sé…

Nos miramos y nos reímos, la conversación era rara e incómoda pero no había ni malestar ni enfados, cosa que me extrañó, pensaba que iba a estar molesto pero no, miraba a Lucía y no tenía celos ni nada parecido, lo cierto es que estaba algo excitado. Entonces le dije:
– No hace falta que nos contemos nada, si te lo pasaste bien, pues me alegro, esa era la idea
– Vale, mejor
– Solo una curiosidad ¿era verdad lo de que Javi se corre y sigue follando?

Lucía, poniéndose colorada, me contestó:
– Sí, es verdad
– Entonces ha cumplido bien ¿no?
– Sí, muy bien… (poniéndose aún más colorada)

Luego dijo:
– y ¿Sonia te dejó por detrás?
– Sí
– Ah, muy bien

Estaba sorprendido de lo bien que parecía que lo llevábamos ambos, veríamos luego si la cosa no se empozoñaba cuando ya estuviéramos en mi casa y en frío… Salimos y nos dirigimos a la terraza donde ya estaba también Javi. Al sentarnos, Sonia dijo:
– Javi y yo hemos estado hablando y tenemos una propuesta

La miré temiendo la nueva idea que se le había ocurrido a ella. Y eso de «Javi y yo» era para Lucía, yo no me lo tragaba. Sonia dijo:
– Como ayer noche nos lo pasamos genial los cuatro, hemos pensado en seguir con el intercambio durante lo que queda de semana (5 días)

Nos quedamos todos en silencio. Javi dijo:
– Sí, Sonia y Fran se quedarían aquí y Lucía y yo nos iríamos a Ibiza

Lucía puso cara de sorprendida y dijo:
– ¿Ibiza???
– Sí, mi hermano tiene allí un piso y esta semana no está, aquello está genial para salir

Lucía me miró. No engañaba a nadie, era una mirada de «quiero ir». Le dije:
– A mí me parece bien

Lucía no dudó y contestó:
– A mí también, pero soy estudiante, no tengo pasta

Sonia dijo:
– Javi te invita… ha mirado y sale un avión en 3 horas, id preparando el equipaje

Y Lucía se levantó nerviosa pero le dijimos que le daba tiempo a desayunar algo. Fue todo muy rápido, en una hora salieron con sus maletas hacia el aeropuerto.

Tenía por delante 5 días con Sonia, a solas… Tenía mis dudas de si aguantaría tanto tiempo con ella o me hartaría tras echar unos cuantos polvos, que la experiencia con ella en el trabajo no daba muchas esperanzas para algo más que para buen sexo.

Preparamos algo de comer y nos fuimos a la terraza a tomarlo. El chalet era genial, con una zona ajardinada enorme, una piscina grande, un recinto totalmente cerrado y privado. Mientras comíamos, le pregunté:
– Lo que me decías ayer de Lucía, era para picarme ¿no?
– Claro
– No era cierto
– Claro que es cierto
– Joder
– Y no te conté casi nada, es una zorra, ya te lo dije
– ¿Qué más hay?
– ¿Seguro que lo quieres saber? ayer se te notaba cabreado
– Bueno, es normal ¿no? me habéis tenido como un gilipollas
– Ya
– ¿De verdad le mandó fotos desnuda?
– Sí

Cogió su móvil y me enseñó las fotos que le había reenviado Javi. Muy fuerte, no mostraba la cara pero era claramente ella. Y no era una, eran varias, a cual más guarra. Le devolví el móvil. Sonia dijo:
– Tengo que reconocer que tiene un cuerpo precioso, me gustan sus tetas
– Sí
– Lo que no entiendo es como no te diste cuenta durante toda la semana
– ¿De qué?
– La puta niñata todo el rato insinuándose a Javi, poniéndole ojitos, restregándose contra él en el agua, me tenía negra porque mi hermana se podía dar cuenta
– Pues ni idea

Me sentía aún más gilipollas, no me había enterado de nada. Sonia dijo:
– La cogí un día y le eché la bronca, que se estaba pasando, que se cortara, que hablara contigo para pedir el puto intercambio, pero no te dijo nada ¿no?
– No, me pilló totalmente desprevenido cuando los vi liados
– Esa otra, Javi dice que mientras estaban liados en la discoteca, ella solo le pedía que la follara, esa solo pensaba en follarse a Javi, pasaba de ti y de mí

Joder, me lo ponía cada vez mejor. Le dije:
– Pues como tú conmigo ¿no?
– Sí, pero yo tengo cabeza, esa niñata no
– Es que la hemos calentado demasiado, entre todos, y luego vosotros dos a saber que habéis hecho
– Nada, solo seguirle el juego que ella quería

Nos callamos y luego Sonia dijo:
– pero ¿sabes una cosa? durante estas semanas que Javi y ella se han estado calentando sin tú saberlo, Javi le decía lo del intercambio y ella se negaba siempre. Entonces le preguntó Javi si lo que quería es que se vieran a escondidas, y ella también le dijo que no, que ni hablar, pero ha sido llegar aquí y se ha vuelto una zorra
– No es lo mismo charlar por whatapps que en persona
– será eso

Terminamos de comer y de recoger. Luego, Sonia se quitó el bikini, todo, y se tumbó en una de las hamacas de la piscina. Me dijo:
– Desnúdate tú también, que estás muy blanco «ahí», pero ponte crema, que solo nos faltaba que se te quemara y no pudieras follar

Y se rió, estaba de muy buen humor. Le hice caso y me tumbé a su lado, desnudo. La miré y se me puso dura. Cogí el bote de crema y me la puse, y luego le puse a ella. Le pregunté:
– Has estado tomando mucho el sol así ¿no?
– Sí, antes de llegar vosotros, Javi y yo
– Se nota
– Claro
– ¿Habéis follado aquí?
– No
– ¿Y en la piscina?
– Tampoco
– ¿Y eso? ¿no te da morbo?
– Con Javi no
– Pues yo te voy a follar aquí y en la piscina
– Vale

Y nos liamos, y empezamos el folleteo de una semana intensa, con mucho sexo y muy variado. Sonia estuvo toda la semana simpática, ocurrente, provocativa, muy sensual, muy dispuesta a todo… fue una pasada. Me di cuenta que, con Lucía follaba muy intensamente y bien pero tras correrme dejaba de tener ganas, pero con Sonia no me pasaba eso, seguía queriendo más y más. Pero no solo follábamos, también salíamos a cenar, a comprar, incluso al cine, como una pareja de verdad. Y una de las compras fue en un sexshop donde adquirimos algunos juguetes para nuestros juegos sadomasos. Sonia no decía nunca no a nada, al revés, siempre pedía más.

Esos días también vi a una Sonia cariñosa y nada borde. Se dormía abrazada a mí, se levantaba de buen humor, muchos besos… eso sí, su pose engreída y chulesca no la abandonaba, pero no era como las veces anteriores que tras un polvo, al día siguiente ni me miraba. Me tenía sorprendido.

Los cinco días pasaron rapidísimos, no nos aburrimos ni un minuto, cosa que me sorprendió. En esos días, no me escribí con Lucía, ni ella tampoco me escribió. Sí me acordé de ella pero no quise saber nada de ella para no ponerme de mala leche o triste por algo, estaba demasiado bien con Sonia. En cambio, Sonia si se escribía mucho con Javi, ella misma me lo decía, que hablaban a diario de muchas cosas, no solo del sexo, él le preguntaba por un restaurante que no recordaba el nombre, ella le decía que habíamos ido de compra… Me sorprendía lo bien que lo llevaban. Le dije:
– Pensaba que estarías mosqueada pensando en Javi y Lucía
– Javi y yo lo hemos hablado mucho y es mi marido, es normal que hable con él ¿no?
– Claro pero que lo llevas muy bien
– Sí, a ver, yo me lo estoy pasando genial, quiero que él también
– Ya
– ¿A ti no te pasa lo mismo?
– No sé, no lo pienso mucho
– Pues deberías, y deberías hablarlo con ella, sienta genial no tener secretos
– Es fácil decirlo
– Por cierto, que Javi está muy contento con tu zorrita, dice que lo está dejando seco
– Ya, si se nota que se tenían ganas
– Pero vamos, que tú no te puedes quejar ¿eh? que me tienes agotada

Sonriendo provocativamente. Estuvo los cincos días de un humor genial pero todo acaba, llegó el día de la vuelta de Lucía y Javi. Fuimos a recogerlos al aeropuerto. Salieron y Lucía me abrazó y besó con ganas. Volvimos al chalet y cuando nos quedamos Lucía y yo solos en la casita de invitados, ella no paraba de hablar de que ya se había acabado el «experimento», que muy bien, pero que ya teníamos que volver a la normalidad, que estos dos eran muy raros, que nosotros no éramos así… venía con un discurso claro de «ha pasado esto pero no significa nada, nosotros seguimos igual de bien que siempre». Llegamos a echar un polvo y todo, y la noté con ganas y mira que estuve observándola por si veía sobre actuación o algo pero para nada, tenía ganas de sexo conmigo.

La idea era pasar allí una última noche e irnos por la mañana, que es cuando llegaba la familia de Javi. Sonia y Javi insistieron en salir a cenar pero ya como parejas normales. Cenamos pero no bebimos tanto como la vez anterior. Luego fuimos a bailar y Lucía no se despegó de mí, bailaba con Javi pero siempre a mi lado, estaba claro que ya no quería historias. Me besaba, me calentaba… pero no vi ni insinuaciones ni miraditas con Javi. Sonia sí me miraba y alguna vez intentó que nos quedáramos solos pero Lucía no nos dejaba, estaba en modo «es mi novio».

Cuando volvimos al chalet, estábamos sudorosos y pegajosos, hacía una noche de bochorno total, un calor tremendo, que junto al baile y las copas, no hacía más que hacernos sudar. Al llegar a la piscina, Sonia se paró y se quitó el vestido y ropa interior y se metió en la piscina. Javi la siguió de inmediato. Lucía me miró dubitativa. Me desnudé y también me metí, animándola a hacer lo mismo. Lucía no dudó más y también se desnudó completamente y se lanzó.

No nos juntamos los cuatro, nos quedamos separados por parejas. Lucía y yo nos enrollamos mientras Sonia y Javi hacían lo mismo a unos metros nuestra. Lucía me agarraba la polla que la tenía totalmente dura mientras no paraba de besarme. Entonces escuchamos jadeos y miramos a la otra pareja, estaban follando dentro del agua. Lucía me miró y me pasó los brazos por el cuello y las piernas alrededor de mi cadera, abrazándome y metiéndose mi polla. Estuvimos así unos minutos y de repente escuchamos:
– Chicos, nosotros vamos arriba ¿os venís?

Miramos y vimos a Sonia y Javi fuera de la piscina, los dos mojados y con esos cuerpazos. Lucía no apartaba la mirada de Javi. Entonces dije:
– Sí, vamos

Lucía no dijo nada pero no dejaba de mirar a Javi. Salimos de la piscina y nos secamos. Entonces Sonia se me acercó y me besó. Lucía hizo lo propio con Javi. Luego entramos en la casa, otra vez cada uno con su pareja de verdad. Subimos al dormitorio y Sonia encendió las luces pero Lucía dijo:
– Mejor sin las luces

Javi protestó:
– nooo, que estamos todos muy buenos, hay que vernos

Pero Lucía decía que no, que le daba mucho corte (lo que le pasaba es que no quería que yo la viera follando con Javi o ella a mí con Sonia). Al final lo dejamos todo apagado pero había mucha claridad, se nos veía bastante bien con la luz que entraba por la ventana.

Nos tumbamos en la cama, cada uno enrollado con su pareja. Pronto, Sonia comenzó una mamada a Javi, y Lucía a mí. Al rato, Sonia se incorporó y vino hacia mi polla. Lucía al verla, se incorporó también, iban a intercambiar, pero Sonia dijo:
– No, las dos a la vez

Y empujó la cabeza de Lucía hacia mi polla. Lucía se la metió en la boca y Sonia empezó a lamerme el tronco. Luego Sonia fue a por mi huevos y tras un rato, subió, quitando a Lucía para chuparla ella mientras Lucía pasaba a los huevos. Javi se movió para mirar, mientras se masturbaba. Estaba en la gloria con las dos chupando y lamiendo con ganas.

Al rato, Sonia se incorporó, y levantó también a Lucía y la besó. A pesar de las luces apagadas, vi claramente como Sonia le metía la lengua en la boca, y como Lucía sacaba su lengua respondiendo al beso. Que yo supiera, era su primera experiencia lesbi y eso me puso muchísimo. Luego Sonia le comenzó a comer un pezón, lamiéndolo con fuerza mientras Lucía gemía. Tras comerle las dos tetas, Sonia volvió a besarla e hizo que ahora Lucía le comiera las tetas. Sonia me miraba con cara de vicio y como diciendo «te lo dije, es una zorra». Se volvieron a besar con mucha lengua y Sonia llevó su mano al coño de Lucía. Lucía hizo lo mismo, las dos masturbándose mutuamente mientras seguían besándose. Entonces Sonia la apartó para ponerse encima mía, clavándose mi polla en un coño chorreando.

Lucía miró unos segundos y Sonia le dijo entre jadeos:
– Chúpasela a mi marido, zorrita

Lucía se fue a por Javi, para besarlo y chupársela. Sonia tuvo su primer orgamo cabalgándome mientras Lucía se la chupaba a su marido. Miró a Lucía y le dijo:
– Fóllatelo

Lucía se incorporó e imitó a Sonia, cabalgando a Javi. Las dos empezaron a moverse rápido, gimiendo y gimiendo… Javi explotó casi enseguida, dentro de Lucía. Pero Lucía aún no se había corrido. Sonia se quitó de encima mía y le dijo a Lucía que me follara. Ella ni se lo pensó, pasó a ponerse encima y se clavó mi polla en un coño lleno del semen de Javi. Se empezó a mover rápido, con ganas de correrse.

Vi como Sonia le chupaba la polla a Javi hasta ponérsela de nuevo dura, en tiempo record. Entonces los dos se levantaron y se pusieron detrás de Lucía, que no paraba de saltar encima mía, sin mirarlos. De repente, vi a Javi ponerse detrás de Lucía y como ella soltaba un «NO» para luego un «Aghhhhh» de placer. Javi se la acababa de meter por el culo, Lucía tenía dos pollas dentro de ella.

Sonia se tumbó a mi lado y dijo:
– Folláos rápido a la zorrita, está a punto de correrse

Javi empezó a moverse rápido, follándole su culo sin miramientos. Lucía gemía y jadeaba cada vez más fuerte. Esa forma de follarle el culo y ella respondiendo así no era de una desvirgación anal ni de lejos. Sonia se me acercó y dijo bien alto:
– Este es mi regalito, te llevas a la zorrita con el culo bien abierto, para que lo disfrutes

Sonia también estaba detrás de esto. Más tarde me enteré de todo, Sonia le había dicho a Javi que se la tenía que follar en Ibiza por el culo y mucho, ella sabía que a Lucía no le gustaba pero le daba igual.

Lucía seguro que había escuchado a Sonia, ella lo había dicho en alto para todos. Pero Lucía estaba en un estado de excitación total, con cara de ida, disfrutando de las dos pollas. Sonia me besó mientras alargaba una mano y pellizcaba fuerte un pezón de Lucía. Al poco, Lucía tuvo el orgasmo más grande que yo le había visto, y con Javi corriéndose dentro de su culo. Yo no me corrí, tenía pensado hacerlo de otra forma. Lucía y Javi se tumbaron en la cama, hechos polvo.

Miré a Sonia y le dije:
– Ponte a cuatro, zorra

Ella se puso a cuatro patas sobre la cama, sabía lo que quería. Me incorporé y cogí el lubricante y luego penetré a Sonia por el culo y le di fuerte, sin compasión, mientras ella jadeaba y gemía fuerte. Fue a tocarse pero le di una fuerte palmada en el culo:
– No te toques, zorra

Sonia me hizo caso poniendo las dos manos sobre la cama y recibiendo mis duras embestidas en su culo. La agarré del pelo y la incorporé, para decirle lo puta y zorra que era, lo que le gustaba que la follara por el culo, agarrándole una teta y apretándola.

La solté y le dije que se pusiera boca arriba. Sonia obedeció de inmediato. Le dije que levantara el culo y se la volví a clavar, follándole el culo en esa postura, con una pierna sobre mi hombro y la otra a un lado. Veía su cara de vicio total, estaba a punto de correrse. Le dije que se tocara las tetas y ella empezó a pellizcarse los pezones y a temblar. Le puse una mano en el coño y, sin dejar de follarle el culo, la masturbé hasta que se corrió con un orgasmo tremendo dando gritos. Me corrí dentro de ella casi al mismo momento.

Lucía había estado mirando todo el rato con cara de alucinada, y Javi lo mismo. Me tumbé al lado de Sonia y nos quedamos los cuatro recuperándonos. Sonia se giró y me abrazó, poniendo su cabeza en mi pecho, mientras no dejaba de temblar aún por el orgasmo.

Al rato, noté como Sonia se había dormido. Me incorporé y le dije a Lucía de irnos a nuestro dormitorio. En el camino, recogimos nuestra ropa de la piscina y me dijo
– ¿Estás enfadado?
– ¿Por qué?
– La has follado muy duro, estabas enfadado
– A ella le gusta así
– Creo que estás enfadado conmigo, por el sexo anal
– ¿Porque has dejado a Javi y a mi no?
– Sí
– No estoy enfadado, solo cansado, mañana lo hablamos
– No, te lo digo ahora, es que se me fue la cabeza en Ibiza, allí nos colocamos mucho y no sé qué pasó
– Pues te pasaría más de una vez, no me ha parecido que sea tu segunda vez

Me miraba con cara de culpa. Le dije:
– Mira, no me importa
– No te creo
– Yo no conseguí quitarte el miedo, Javi sí, y se ve que te gusta así que bien
– No es que me guste
– El orgasmo que has tenido ha sido bestial
– Ya, pero no sé…
– Déjalo, no estoy enfadado, en serio
– El orgasmo ha sido por la situación morbosa, más que por el sexo anal
– Habrá sido todo
– Sí, y por ti, que eso lo tengas claro

Seguimos andando y al poco dijo:
– A ti también te dejaré ¿eh?
– Genial
– Pero no de esa forma que lo has hecho con Sonia, me muero si me lo haces así

Me reí y le dije:
– Sonia tiene mucha más experiencia, contigo no se me ocurriría hacerlo así

Ella sonrió y llegamos a la cama donde se echó y se quedó dormida casi al instante. Yo me tumbé a su lado, no podía dormir, mucho que pensar sobre mí, sobre Lucía, su actitud conmigo y con Javi, Sonia y sus manipulaciones… al final, también me quedé dormido.

A la mañana siguiente me desperté y miré el reloj, quería salir pronto, nos quedaba un viaje de 3 horas en coche. Desperté a Lucía y me fui a la ducha. Al poco apareció ella y se metió también. Estaba cariñosa y juguetona. Me la puso dura y acabó haciéndome una mamada en la ducha.

Recogimos todo, hicimos las maletas y fuimos a la casa principal. Sonia ya estaba en la cocina. Charlamos de cualquier cosa menos de lo ocurrido la pasada noche. Al rato llegó Javi diciendo:
– Buenos días… que pasada lo de anoche ¿eh? jajaja

El tío llegaba eufórico. Besó a Sonia y Lucía en la boca, y a mí unas palmadas. Se sentó diciendo:
– ¿Cómo tenéis los culos? porque anoche Fran y yo estábamos cachondos a tope y nos pasamos con vuestros culos pero estuvo genial ¿no?

Lucía se puso totalmente colorada y no dijo nada. Sonia dijo:
S: Bueno, después de una semana, ya estoy acostumbrada al pollón de éste, así que bien
J: jajaja
S: a ti te pasa lo mismo ¿no guapa?

Lucía seguía sin decir nada y se puso aún más colorada. Javi dijo:
J: sí, entrenamiento ha tenido en Ibiza jajaja
L: a ver, podemos dejar de hablar de culos y comer tranquilos
S: Mejor, anoche nos divertimos todos, nada de lo que quejarse

Y diciendo eso me miraba fíjamente. Luego nos pusimos a hablar del viaje, del resto de vacaciones… Nos fuimos tras desayunar, besos y abrazos y cogimos el coche.

Durante el viaje, estuvimos bastante rato callados, los dos pensando. Al final fue Lucía la que habló, intentando dar más explicaciones. La corté diciéndole:
– Mira, nada de explicaciones o justificaciones de lo que ha pasado hasta ahora, eso mejor lo dejamos porque solo nos puede llevar a enfrentamientos
– Pero es que pensarás…
– No, de verdad, ha sido solo sexo ¿no? ¿o te has enamorado de él?
– No, que va, que tontería
– Pues ya está, pero a partir de ahora, seamos sinceros ¿vale?
– ¿Qué quieres decir?
– que ninguno hemos sido sinceros con casi nada relacionado con esos dos. Pero eso tiene que cambiar, hablemos de las cosas, porque Javi te llamará, Sonia me llamará, nos pedirán más cosas… si andamos con secretos, esto se va a la mierda
– No, yo ya no quiero más experiencias con esos dos
– Eso lo dices ahora, pero él te calentará, y Sonia a mí, ya hemos visto lo manipuladores que son
– Sí, es verdad, lo son
– Pues cuando lo hagan, nada de secretos, nosotros lo hablamos todo
– Me parece bien

Nos volvimos a quedar callados. Yo no tenía nada claro que iba a pasar con nosotros, me seguía jodiendo lo de las fotos y lo fácil que se había abierto de culo con Javi, no lo podía negar, pero por otra parte, yo no era un santo. Estaba pensando en esas cosas cuando Lucía volvió a hablar:
– Sonia es muy dominante en el sexo
– No sé
– Le gusta mandar, ya me lo había dicho Javi
– Ya

Se quedó callada y entonces dijo:
– Me gustaba como dominaba la situación ¿y a ti?
– Sí, me gustó como te dominó
– Ufff, no sé, no me lo esperaba
– Pero le hiciste caso en todo
– Sí, era… excitante
– Y te enrollaste con ella
– Sí, increíble, no me lo puedo creer (riéndose incrédula de sí misma)
– Te gustó ¿no?
– No sé
– Te la hubieras follado si te lo llega a mandar
– No, no sé

Se quedó callada pero luego dijo:
– Siendo sincera, sí, la hubiera follado
– Ya
– No me lo puedo creer pero sí, estaba como ida con ella
– Se te notaba
– Y la cabrona no hacía más que insultarme
– Y eso te ponía más
– Sí, y no lo entiendo, pero sí

Más silencio. De nuevo habló ella:
– Pero para dominante tú, madre mía como dominaste a Sonia, no me lo podía creer
– A ella le gusta
– Ya vi como se puso
– Sí
– Le pegaste y la follaste muy duro, muchos insultos
– Sí (si ella supiera…)
– Y ella cachondísima.. no te había visto nunca así
– Es que Sonia pide sexo de ese tipo, tú no
– Conmigo eres dominante también, y me gusta, pero lo de ayer era otro nivel
– ¿Te molestó?
– Me alucinó

De nuevo silencio. Y ella:
– Si te gusta follar así, lo podemos probar

Me reí. Le dije:
– Ya veremos Lucía…
– No, en serio, podemos probar, no me importa
– A ver, el sexo se nos da bien y nos lo pasamos bien ¿no? vamos a ir poco a poco, no quieras ahora comportarte como Sonia o que yo me comporte como Javi y se me ponga dura tras correrme
– Noooo, para nada, y sí, el sexo entre nosotros es genial, no quería decir eso, yo no te cambio

Y empezó a elogiarme de forma absurda y demasiado exagerada, se la veía nerviosa y temerosa de meter la pata.

Mientras, yo estaba dándole vueltas a la cabeza. Me notaba enfadado, no cabreado pero sí molesto. ¿Era con Lucía? creía que no, que en realidad estaba enfadado con Sonia, me sentía gilipollas, manipulado y manejado a su antojo, y eso me jodía porque pensaba que era yo el que llevaba la batuta pero no había sido así, lo tenía que reconocer. Ella había jugado con todos nosotros y, encima, me había restregado por la cara lo que yo le había hecho anteriormente usando a Gema para darle una lección, es decir, ahora había sido ella la que me había restregado lo de Lucía usando a Javi. Pero a la vez que estaba enfadado con ella, no paraba de recordar los días que habíamos pasado juntos, de mucho sexo, pero también de algo más que ya echaba de menos.

Llegamos a mi casa a la hora del almuerzo. Miré el teléfono y tenía varios mensajes de Sonia y uno de Sara. Puffff, ya empezábamos, no hacía una hora que le había dicho a Lucía que nada de secretos y ahora lo de Sara, que ni en broma se lo iba a poder contar… más cosas en las que pensar… Bueno, al menos cumpliría con lo de contarle lo de Sonia pero al mirar su primer mensaje, pensé que no sería buena idea… no veía nada claro el futuro…

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