ALMUTAMID

Dejé a Ana pringada por toda la espalda y el culo. La ayudé a levantarse. Tras su orgasmo estaba con las piernas flojas. Además al ponerse de pie me di cuenta de que estaba bastante borracha pues tuve que ayudarla a llegar al baño. Dani seguía taladrando a Martina pese a que la chica gemía casi a gritos por lo sensible que tenía su sexo después de un orgasmo y con los pollazos tremendos que estaba recibiendo.

Desde el baño escuchábamos los gemidos de Martina mientras yo ayudaba a Ana a limpiarse. Le había vuelto la risita tonta fruto de la borrachera así que mientras ella se apoyaba en el lavabo yo limpiaba mi propio semen comprobando lo buena que estaba realmente la niña. Mientras no callaba:

-Joder con tu amigo Dani la paliza que le está dando a Martina. Total, ella ya se imagina algo así porque tiene fama en la facultad. Hemos oídos historias tuyas y de Dani pero no sabíamos si eran verdad, pero que vamos que no veas hoy, jijiji…
-¿Qué historias?
-¿Tuyas?
-Claro. A mí lo que digan de Dani me da igual.
-Pues a ver que me acuerde…espera, jijiji que me meo.

Ana levantó la tapa del wc y se sentó soltando un chorro intenso y largo. No mostró ningún pudor a pesar de que antes sí lo hizo. Me confundía su actitud y sus cambios aparentemente de conducta. Pero mientras meaba insistí con la pregunta.

-Pues se rumorea que en 1º te tiraste a una tía de 4º en unos servicios…

Joder, ¿quién sabía lo de Marina?

-ahn…-continuó- y que otra vez una limpiadora te había pillado con una tía en el almacén de al lado de un servicio en la facultad follando con otra compañera.
-No estábamos follando…
-Jajajajaja. ¿Es verdad entonces?
-Más o menos. Que todo se exagera…

Terminó de mear y se limpió pero viendo como estaba la llevé directamente al dormitorio y nos tumbamos los dos en un lado de la cama enorme que tenía Dani en su cuarto. Ana seguía hablando:

-Si ya se lo decía yo a Martina. Que no nos convenís ninguno de los dos. Ya se lo advertí. Estos son de los que sólo quieren un polvo y ya está. Pues ya ves. Al final aquí estamos , jijiji.

Dicen que los borrachos no ocultan la verdad y la sinceridad de Ana era pasmosa. Pero yo que tenía menos nublado el sentido del lugar y el momento entendí lo interesante de su cháchara. La chica esta expresando su pensamiento de una forma como no se habría atrevido probablemente a hacer de no haberse bebido varias cervezas, copas y chupitos. Además se había desinhibido completamente pues mientras lo hacía ambos estábamos completamente desnudos echados en la cama de Dani. Yo con la espalda apoyada en el cabecero forrado de la cama y ella echada en mi hombro. Ni siquiera me miraba cuando hablaba pero su mano se apoyaba en mi pecho o en mi barriga denotando la confianza lógica tras el polvo que acabábamos de echar.

Pero me interesaba mucho lo que estaba diciendo, pues me iba a permitir saber no la imagen que yo tenía de mí mismo sino especialmente la que existía en la facultad y especialmente entre la gente que acudía regularmente a los partidos. Por eso continué interrogándola:

-¿Y si pensabais que era así por qué habéis venido?
-Pues porque ésta está colgada por Dani. Se pasa todo el día hablando de él. Que si es tan alto, que si tan guapo, que que bien juega, que mira que agradable es. Así pegada todos los jueves. Y yo al lado de pasmarote. Ahora me vendrá con que mira que bueno está o lo dela polla, que madre mía lo que se gasta el nene…
-Ya, ya. Pero Dani intentó meterle cuello y nada.
-Porque ésta es una pava. Tiene a mil tíos detrás pero nunca se decide. Y al final se cuelga del maromo éste y ya ves. Tres polvazos es lo que se va a llevar, no creo que más.
-Pero nadie os ha obligado a venir hoy.
-Ya, pero le empezó a entrar el miedo a la muy chochona. Que si Dani se iba a echar para atrás, que si se iba a ir con otra más echada para adelante, y tal…pues, hala, toma Dani…
-Bueno- corté su charla- mucho hablar de Martina, pero lo que acabamos de hacer ahora tú y yo no tiene nada que ver con eso. ¿Y tú qué?
-Yo con ella.
-Gracias…
-Jijiji. Que noooo, jajaja. Que estás muy bueno, si no de qué voy a acabar así contigo. Porque yo acompañe a ésta no me voy a tirar al amigo del maromo.
-Pues buenas largas me has dado en el pub y esta noche en el juego.
-Jijiji- no se le quitaba la risa tonta además de que su mano se paseba por mi barriga acercándose de nuevo a mi churra morcillona como si quisiera volver a jugar con ella.
-Mucha risita pero no me contestas.
-A ver niño. Estás muy bueno, y para mi gusto eres más atractivo que tu amigo. Pero tenía claro desde el principio que no me convenías con la fama que tienes. No te lo tomes a mal pero tienes pinta de ser el típico tío de apariencia perfecto pero que después te la pega por detrás.
-¿Y de dónde sacas esas conclusiones?
-Es lo que se dice en el pub y en la facultad. Que has salido con varias chicas de allí y se la has pegado.

¿María?¿Marta?¿Blanca?¿De dónde habría salido esa imagen sobre mí? ¿O realmente es lo que mi conducta transmitía? ¿Es eso lo que yo quería ser?¿Tenía que ser una chica borracha que un rato antes apenas me interesaba y me acababa de follar la que me hiciera darme cuenta? Empezaba a ser otro motivo por el que tenía que abandonar la residencia y esa vida.

-Y eso ¿no te gusta?
-¿Tú que crees lucero? ¿A quién le gusta llevar corona? Yo…no, jijiji- vaya borrachera llevaba.
-Pero ¿y esta noche qué?
-Pues yo qué sé. He venido por no dejarla sola delante de los lobos y he terminado yo devorada, jajajajaja.
-¿Te arrepientes?
-Jijijiji
-Eso no es una respuesta.
-No, jajajajaja.
-Yo no me arrepiento. Estás muy buena. El 99,9% de los tíos querrían acabar contigo así.
-¿Y el resto?
-Son gays.
-Jajajajajajajajajaja. Me parto contigo. Mira que me estabas cayendo bien últimamente pero ahora veo que eres como me habían dicho. Porque me tenías engañada. Tan modosito. No eres un sobón como otros que me sé. Pero ahora tienes un peligro que no veas jajajajaja.
-Anita estamos en bolas en una cama y acabamos de follar. Si no le echo picardía ahora ¿cuándo lo voy a hacer?
-Eso es verdad.
-¿No has salido con nadie desde que has venido a la universidad?
-Que va. El tonteo contigo y ya.
-Ahn- pregunté sorprendido- ¿Has tonteado conmigo?
-Hoy todo el juego. Y algún día en el pub. No te hagas el nuevo que empezaste otra vez con la manita en la pierna y esos juegos.
-Pues tú te darías cuenta pero yo no- respondí disimulando- Pero vamos, en el juego has tenido más ocasión pero no lo has hecho. Porque al meter la mano en el calzoncillo ni me has tocado.
-Jijijiji. Bueno sí.
-Rozarme al sacar la mano.
-Claro, jijiji. Lo hice queriendo.
-Mira que eres…-respondí haciéndole cosquillas en la barriga mientras aprovechaba para sobarle el culo.

Ana se partía de risa y para que parara de hacerle cosquillas me agarró la polla diciendo:

-Quieto o te la arranco.
-Da igual, si no te gusta.
-Jajajajaja. Que susceptibles sois los tíos con eso. A ver que me ha impresionado el mandado de Dani pero la tuya está muy bien- respondió acariciándola. -La de David sí que era feota.
-¿David?
-Sí. Mi ex. Lo dejé con él para venirme a estudiar. Tampoco es que estuviera loca por él.
-Por su polla…
-Nooooooo, jajajajaja. Era muy soso. Pero yo pasaba de relaciones a distancia. Bueno y tenía una polla distinta de la tuya.
-¿Y eso?
-Pues era más corta y torcida para un lado. Además no le bajaba el pellejo. La tuya es rectita y asoma toda la punta- dijo bajando mi prepucio descubriendo mi glande aun amoratado por el polvo reciente.
-¿Entonces te gusta?

La chica se encogió de hombros pero se dejó resbalar apoyando la cabeza en mi vientre mientras observaba mi nabo tieso de nuevo muy cerca subiendo y bajando mi prepucio para verlo de diferentes maneras.

-Está bien. Ya te lo he dicho.
-Mira que contenta se ha puesto.
-Jijijiji. Tú quieres que te la chupe.
-No voy a decir que no pero no te lo voy a pedir.

La chica seguía jugando con mi polla examinándola así que insistí:

-Es algo que me gusta mucho.

En ese momento la acercó a su boca y empezó a lamerla. Probablemente aún tendría algo de sabor a su coño, pero no dijo nada. Yo sí. Para que supiera que me gustaba gemí con un susurrado “uffff” que animó a la chica a meterse imi glande en la boca apretándolo y saboreándolo con su lengua.

-Mmmmm, qué buena eres…

Eso la hizo envalentonarse y ponerse de rodillas apoyándose en mi muslo para mamar mientras yo le demostraba el placer que me hacía sentir. Con la nueva postura su culo quedaba de nuevo al alcance de mi mano. No dudé en apretarlo y sobarlo. Cuando busqué desde atrás su raja apretada entre sus muslos conseguía abrirme paso entre sus labios gruesos encontrándome con que estaba empapada.

-Estás cachonda….-dije- Te encanta mi polla…

Lanzó un largo “mmmmmmm” sin dejar de mamar. No sé si sería la postura o la decisión pero ahora me estaba gustando bastante más que un rato antes. Además el sentir mi mano en su coño pareció animarla a mamar más profundo. Así que me dediqué a demortrarle con más vehemencia el placer que me provocaban su boca y clavar mi dedo en su entrepierna.

Mientras Ana me comía la polla con ahincó Dani entró a la habitación para pasar al baño. Hizo el gesto de aplaudirme sin hacer ruido para no cortar el trabajito de la niña. Por mi parte sentía como las babas de la chica resbalaban por mis pelotas mientras mi dedo ya la follaba sin cortarse. Le estaba gustando mamar o eso aparentaba, porque gemía con mi polla en la boca.

Yo retiré su pelo con la otra mano sosteniéndolo para ver como se tragaba mi churra. Su torpeza anterior se estaba viendo compensada ahora mejorando notablemente. Además no parecía cansarse.

-Como sigas así me vas a ordeñar…

Mi comentario la hizo pararse en seco y levantando la cara me miró con la vista perdida con dificultades para enfocarme y protestó:

-No me lo vayas a echar en la boca. Me avisas.

Pero mi dedo en su coño la hizo cambiar la expresión y bajar de nuevo la cara para seguir mamando. Joder, le estaba poniendo ganas. Aunque sospechaba que el hecho de que yo la masturbara tenía que ver con su actitud. Estaba desatada y sus gemidos superaban a mis muestras de placer.

Dani pasó de regreso al salón sin decir nada. Mientras los hacía avisé a Ana de que me iba a correr en breve. Le pregunté si quería follar pero levantó la cabeza de mi polla poniendo el culo en pompa para facilitar mi paja. Ella también estaba a punto.

-Pajéame- le pedí mientras yo no dejaba de hacerlo con ella.

Agarró mi polla con fuerza meneándomela aprovechando que estaba empapada de sus babas cerrando los ojos mientras mi dedo anular se clavaba en sus entrañas recorriendo casi toda la longitud de su vagina y a ratos intentando localizar su punto G. Y surtió efecto. Ana arqueó la espalda regalándome una expresión casi mística en su cara que mostraba el éxtasis de su orgasmo. Dejó de pajearme pues empezaron a temblarle las piernas y hasta el gemido entrecortado como si estuviera vibrando todo su cuerpo.

Yo completé el encuentro rematándome la paja mientras la chica se concentraba en sus sensaciones. Verla respirando hondo con el pecho agitado y comprobando como su cara pasaba de la agitación a una paz profunda hicieron que me corriera por segunda vez menos abundantemente que antes pero con mucha sensibilidad sobre mi propia barriga.

Cuando acabé la miré. Se había puesto de rodilla y me sonreía:

-¿Te ha gustado?- me dijo.
-Mucho. ¿Y a ti?
-También- respondió acabando con una amplia sonrisa.
-Voy a limpiarme.

Me levanté de la cama. Me limpié los restos grumosos de mi corrida con agua y papel y regresé al dormitorio. Ana se había quedado dormida en la cama y quise saber qué hacían Dani y Martina. Al asomarme el capitán venía con la chica en brazos. Le dejé pasar y la colocó en la cama junto a su amiga quedándose dormida al instante. La imagen de ambos cuerpos desnudos era espectacular.

Dani cogió su móvil para hacerles una foto, algo que no me gustó y se lo comenté pero le dio igual. Yo me puse los calzoncillos y viendo la hora que era y que no tenía donde dormir avisé a Dani de que me vestía y me iba pero me convenció para que durmiéramos los 4 en la cama aprovechando su anchura. Me acomodé en la cama junto a Ana y me quedé dormido al instante. Menuda noche.

Pese a lo increíblemente morbosa que fue aquella noche mis recuerdos me dejan cierto mal sabor de boca. Cualquiera pensaría que el juego, la orgía y el hecho de haberme tirado de aquella manera a una tía que estaba tan buena como Ana sería algo memorable. Pero repensando la charla con ella en la cama y lo que ocurrió los días posteriores me dejó un recuerdo amargo.

Pero vayamos por orden. El alcohol, la droga, a pesar de que apenas fumé, y el cansancio del partido y la noche de sexo me dejaron tan agorado que caí en un largo letargo del que no salí hasta el mediodía a pesar de que recuerdo haber sonado un despertador de uno de los móviles en el salón y murmullo de voces.

Dani llevaba toda la mañana despierto. Había dormido un poco pero al despertarse las chicas se desveló. Además me admitió que no había querido incomodarme acostándose conmigo a solas en la cama. Algo que agradecí.

Efectivamente había sonado el móvil de una de las chicas como despertador a la hora de ir a clase. Pese a la borrachera o quizá ya resaca una de ellas se había levantado. Al verse acostadas desnudas entre ambos chicos había despertado a la otra y apresuradamente despertó a la otra. Ahí se desperezó Dani. Intentó convencerlas de que descansaran ofreciéndoles ropa para dormir pero se habían vestido y marchado apresuradamente con la excusa de ir a clase. Aunque en las condiciones que estaban poca clase iban a seguir.

Yo le mandé un mensaje a Ana para saber cómo estaba, pero no me contestó por lo que pensé que se habría quedado durmiendo o acostado tras las clases. Pero en realidad no recibí respuesta en todo el fin de semana. A mí mismo se me pasó insistir.

Además tuve un fin de semana tranquilo. Salí con el grupo reconstituido que formábamos ahora Sol, Ángela, Miriam, Víctor y yo. Convencido de que Sol en realidad no quería nada conmigo y Ángela había captado mi mensaje habíamos recuperado parte de la normalidad anterior. La novedad fue constatar que entre Miriam y Víctor estaba surgiendo algo. Se pasaban todo el rato juntos y se reían mutuamente las gracias. De hecho el sábado se perdieron un rato juntos. Los demás sospechamos que se estaban enrollando, pero ninguno soltó prenda después y evidentemente yo no pregunté.

Yo no terminaba de ver claro que podía salir de ahí. Una relación tan larga como la de Víctor y Lourdes no se sustituye tan rápidamente con facilidad. Además me daba cuenta de que no conocía en el fondo mucho a mi amigo en ese sentido, pues sólo lo había visto estar con Lourdes al poco tiempo de llegar a la residencia.

El lunes vi al fondo de un pasillo de la facultad a Martina y Ana. Quise saludarlas pero me pareció que me evitaban. Supuse que estaban avergonzadas al darse cuenta de lo que habíamos hecho y que no querían descubrirse o que nadie supiera lo ocurrido. Respeté su decisión no comprometiéndolas en público aunque por algún motivo empecé a sentir cierto temor. Esperé a hablarlo con Dani.

Eso ocurrió el martes en el entrenamiento, cuando ya en las duchas le pregunté al capitán del equipo si sabía algo de las chicas. Me respondió con algo que alimentaba mis sospechas. Me confesó que él había preparado con las chicas el ir a su casa antes de hablarlo conmigo y que eran ellas las que habían pedido que fuera yo pensando en que mi actitud más distante de los jueves evitaría que aquello acabase en una encerrona. Pero aquella respuesta seguía sin explicarme por qué ahora nos evitaban. Así que insistí en saber si había tenido algún contacto con ellas esa semana. Su respuesta me heló la sangre:

-He hablado con Martina. Están algo confundidas sobre lo que pasó el jueves. He quedado con ella en vernos pero Ana no quiero volver a saber nada de ti…

Entiendo que pudiera estar cortada por lo ocurrido pero ¿ni hablarlo? No me estaba gustando el cariz que tomaba aquello y a mí mismo me recordaba que había sido un error desde el principio. No debía haberme dejado arrastrar por Dani. De hecho cuando había empezado a darme cuenta de que el juego llevaba una deriva peligrosa ya no había sido capaz de frenarme. Pero entendía que a Ana le había ocurrido lo mismo. Empezaba a sospechar que había habido un malentendido y temía sus consecuencias. Tenía que hablar con ella. ¿Pero dónde?

El miércoles por la tarde me acerqué a su casa. Llamé al porterillo con tan buena suerte que ella misma contestó.

-¿Quién es?
-Soy Luis. Necesito hablar contigo.
-Vete.
-No me voy sin saber qué te pasa.
-No me pasa nada.
-Sí que te pasa. Y quiero ayudarte.
-Tú eres el que menos me puede ayudar.
-Más motivos para saber qué te pasa. Abre, por favor.
-¿En mi casa? ¿Estás loco?

No entendía qué le pasaba. Exageraba mucho para ser un simple arrepentimiento de lo ocurrido, pero si algo tengo es mi tozudez. Así me llevo después los golpes que me llevo. Pero ya estaba allí y no me iba sin saber qué le pasaba.

-Pues baja entonces. Te invito a un café y hablamos.

Se hizo un silencio al otro lado de la línea. Quizá se lo estaba pensando y así fue porque contestó:

-Un café no, que no me fío. Pero en la calle a la vista sí.

No entendía tanta precaución pero evidentemente acepté. Tardó un poco en bajar. Venía con cara de pocos amigos.

-¿Qué te pasa?- le pregunté nada más verla en cuanto se paró delante de mí con los brazos cruzados en forma defensiva- Si es por lo del jueves, yo también necesito hablarlo.
-¿Qué me echasteis en la bebida?- me espetó amenazante.
-Nada. Lo mismo que tomamos todos.
-Eso es mentira, Luis. ¡no me acuerdo de nada! ¡Me drogasteis y me violaste!

Me quedé horrorizado por lo que decía y hasta paralizado por el pánico y como se me aceleraba el pulso en ese momento. Yo no hice nada malo. Ella quería. ¿Qué estaba pasando? Necesitaba desbloquearme, aunque ella tendría que ser consciente de mi cara de terror en ese momento.

-Espera, espera…-dije como intentando frenar con las manos- Yo no, yo no he hecho nada de eso. Bebimos todos, y los porros, pero yo no te eché nada en la bebida. Y además, no te obligué a nada- dije trabucándome por como me bullían las ideas en la cabeza.
-Pero ¿qué paso, Luis? No pensaba que fueses así.- contestó entre lágrimas que brotaban de sus ojos resbalando por sus mejillas.
-Yo no soy así ni hice nada de lo que estás diciendo. ¿Es que no te acuerdas?

Ana bajó la mirada negando con la cabeza.

-No me acuerdo…-respondió negando entre sollozos.

Empecé a relajarme descubriendo que todo era un malentendido. Sentí ternura por ella pero no me atrevía demostrársela. Aunque le pregunté:

-Te daría un abrazo, pero no me atrevo.
-No- me rechazó defensiva.
-Mira, aquí hace frío. Vamos a esa cafetería y te lo explico. Estoy empezando a sentirme muy mal.

Ana aceptó quizá más llevada por la curiosidad que por la confianza. Caminamos en silencio hasta la puerta de la cafetería y nos sentamos en una mesa separada de la barra y junto a la cristalera que daba a la calle. Entonces me fui a la barra a por los cafés mientras ella se secaba las lágrimas de espaldas a mí. Cuando me senté le pregunté:

-¿No te acuerdas de nada?

Negó con la cabeza.

-¿Te acuerdas del juego?

Asintió.

-¿Hasta dónde te acuerdas?

Pareció concentrarse y con ciertas dudas respondió:

-Sé que jugamos pero no me acuerdo de lo que pasó.
-Vale.-respondí aparentando seguridad- Te lo cuento y si te vas acordando me lo vas diciendo.
-Jugamos a verdad o te través o prenda.
-Sí, de eso me acuerdo.
-Estuvimos bebiendo copas después de las cervezas del pub. Además el que pagaba prenda se tenía que tomar un chupitazo de tequila. Y bueno…
-¿Qué?
-Nos fumamos varios porros.
-¿Cómo? Yo no tomo drogas.
-Ni yo tampoco, pero Dani lio uno que compartimos y después seguimos el resto del juego fumando.
-Entonces me drogasteis…-me acusó.
-No. Nos drogamos todos en todo caso. Porque todos tomamos lo mismo.
-Pero tú te acuerdas y yo no. No era consciente de lo que hacía. Me violaste…

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