KERANOS

-Mi madre.
-No me jodas…
-Joder… Como te vea aquí, me mata.

Se levantó de mí, lanzando un gemido reprimido, con cara de dolor, achinando sus ojos, poniéndose sólo el tanga

-Escóndete en el armario.
-¿Qué dices? No quepo ahí.
-Pues debajo de la cama.

Tiró de mí para que me metiera debajo de la cama, metiendo también toda la ropa debajo de la cama. Yo pegué un respingo al notar el frío del suelo al contactar con mi piel. Entonces sentí que se subía a la cama, moviendo las sábanas para taparse. Entrando casi inmediatamente su madre a su habitación. Le dijo que fuera a casa de su abuela para estar con ella y cuidarla, que ella tenía que hacer cosas. Elena le dijo que ya iba, que le dolía un poco la cabeza, que se lavaba un poco y se acercaba. Su madre se quedó callada durante unos segundos, yo estaba acojonado, aunque me hacía gracia también la situación, parecía que volvía a tener 17 años por todo aquello. Su madre le preguntó si quería tomar algo para el dolor, pero ella le dijo que no, entonces su madre le dijo que no tardara mucho y salió por la puerta, para oír después como se cerraba la puerta de su casa. Elena me dijo que saliera, haciéndole caso yo y sentándome en la cama con una sonrisa.

-¿De qué te ríes?
-Me hace gracia todo esto…
-Pues yo estaba cagada…
-Yo también. Y más cuando se ha quedado callada…
-¿Se habrá dado cuenta?
-No sé, no le he visto la cara…
-Joder… Espero que no…
-No creo. Te la hubiera liado entonces aquí.
-Eso seguro.
-Oye, ¿estás bien?
-Sí, lo de la cabeza era una excusa.
-Lo dijo por cuando te has bajado de mí, que te he notado con molestia.
-Ah, bueno. Me escuece un poco.
-Bueno, mucha tralla en poco tiempo.
-Sí.
-Joder, como me has reventado…
-Como tú a mí anoche… jajajaja.
-Estamos en paz, jajajaja.
-Jajaja, voy al baño a limpiarme, anda.
-Venga, yo mientras me visto y ahora te acerco.
-Vale.

Fue al baño, mientras yo me empezaba a vestir, dándome cuenta que tenía una pizarrita en la puerta. Me pareció curioso, porque hasta ese momento no me había dado cuenta de que estaba ahí. Aproveché y le puse un mensajito para que lo leyera luego cuando estuviera sola, pero me di cuenta que había salido sin ropa y volvería a para vestirse, así que abrí la puerta del todo para que no lo viera. Después volvió y se vistió con otra ropa, echando la otra a lavar y nos fuimos para montarnos en el coche y acercarnos a casa de su abuela. Una vez llegamos, nos despedimos con un gran beso, para después ella mirarme sonriendo girando la cabeza. Le di otro beso y bajó del coche, para entrar a casa de su abuela, diciéndome adiós con la mano mientras sonreía.

Después me fui a mi casa, pasando la mañana normal, trabajando bastante duro para hacer cosas que tenía atrasadas. Poco después de la 1 y media recibí un mensaje de Noelia.

-Sal a tu puerta.
-¿Para qué?
-Estoy aquí. Va, sal.

Salí a la puerta, oliéndome lo que iba a pasar. Al salir me encontré a Noelia y María.

J: ¿Qué pasa?
N: Hola.
M: Hola.
J: ¿Qué queréis?
N: Hemos salido antes y era por si nos podías llevar a casa.
J: ¿Por qué no vais en autobús?
N: Va, Javi. Llévanos. Además, quería comentarte una cosa.
J: Lo de esta mañana, ¿no?
N: Sí, jaja.
J: Habíamos quedado en que me dejarías tranquilo…
N: No, os dejaría tranquilos mientras estuvierais solos. Yo no veo a mi hermana aquí ahora mismo…
J: Joder…
M: Venga, Javi. Pórtate bien…
N: Voy a llamar a mi madre para decirle que ya voy para allá, que me está mandando mensajes.

Noelia se apartó para hablar con su madre, aprovechando yo para hablar con María.

J: A ti ya te vale…
M: ¿Qué pasa?
J: Se supone que me ibas a ayudar, pero es que encima la estás animando a que siga…
M: Si es que me gusta el rollito que os traéis y me da morbo todo esto.
J: Pues para.
M: Mmm…
J: Yo también sé jugar a esto. ¿Quieres que le cuente lo que pasa contigo?
M: Eh, tranquilo.
J: Pues no me toques los huevos.

Noelia volvió a donde estábamos. A María se le cambió la cara, poniéndose sería y muy recta.

N: ¿Nos llevas entonces?
J: Venga, va.

Nos montamos en el coche los 3, conduciendo para ir a su pueblo para dejarlas. Por el camino siguió la conversación.

N: ¿A dónde ibais a esas horas?
J: Hemos pasado la noche aquí.
N: ¿Quién era esa chica?

Miré a María por el retrovisor, ya que estaba sentada detrás y Noelia en el asiento del copiloto.

N: No te preocupes, le he contado eso.
J: No me jodas, Noelia…
N: Venga, Javi. Si no pasa nada. Somos muy discretas.
J: Sí, mis huevos.
N: ¿Estos? (dijo echándome mano al paquete).
J: ¡Noelia! (dije muy serio, quitándole la mano de malas maneras).
N: Joder, como se pone…
J: Me tienes harto.
N: Va, cuenta. ¿Quién era?
J: Seguro que lo sabes.
N: ¿Es ella?
J: Sí.
N: Joder… Pues es un pibón. ¿Habéis pasado la noche con ella?
J: Más o menos.
N: No me digas que habéis hecho un trío…
J: No, no.
N: ¿Entonces?
J: Pues eso.
N: Va, si me cuentas, os dejo más tiempo tranquilos.
J: Es que no quiero contarte nada más.
N: Pues seguiré entonces, tú verás.
J: Joder…
N: Mira, hacemos una cosa. Si me lo cuentas, no os molesto más en todo el mes que entra.
J: Eso dijiste la otra vez y mira…
N: ¿Quieres que te cuente lo que hago yo? Así estamos en paz.
J: No me interesa.
N: Joder, que aburrido eres. Venga tío, que estoy deseando saberlo y María también. ¿A qué si, María?
M: Eh… sí, sí. (dijo con tono de poco convencida)
N: ¿Qué te pasa?
M: Nada, que estoy un poco cortada.
N: Vamos a hacer una cosa. Vamos a ir a casa de María y la vamos a dejar y hablamos tú y yo solos y me lo cuentas. ¿Vale?
M: Sí, mejor.
N: ¿Vale, Javi?

Me encogí de hombros. Después llegamos a casa de María, quien se despidió de manera tímida y nos dejó solos. Noelia me dijo que aparcara en una calle paralela a donde la tenía que dejar para hablar.

-Va, cuenta.
-Pfff…
-No pasa nada, Javi. No estamos haciendo nada.
-Es que no me gusta hacer esto.
-No le estás poniendo los cuernos ni nada. No te calientes la cabeza.

Le empecé a contar que fuimos al bar y que luego nos encontramos a la pareja y que nos dijeron de ir a su casa porque se le había ocurrido algo.

-Espera, ¿cómo que si os ibais a quedar a gusto con el rapidín…?
-Pues eso.
-¿Follasteis en el bar?
-Sí, en el baño.
-Joder con mi hermana… ¿Qué pasó después?

Le conté la idea de Irene y como lo fuimos haciendo, poniendo ella mucha atención, con cara de sorpresa y vicio.

-Joder, que morbosa es esa chica…
-Sí, bastante.
-¿Te pone?
-¿Ella?
-Sí.
-Buena está un rato…
-¿Te la quieres follar?
-Eh…
-Vamos que sí.
-Eso da igual. Tú hermana no me quiere ver con otra y así va a ser.
-¿Y que hizo cuando se desnudó la chica?
-Pues yo la intenté mirar, pero ella me paró con sus manos. Pero la chica le convenció para dejarme verla.
-Vaya, que persuasiva.
-Sí. Sabe qué decir y cuando decirlo.
-¿Cómo acabó la cosa entonces?
-Pues hice que tu hermana se corriera a chorros, pero ella se puso antes en los pies de la cama como si un chico se fuera a correr encima de ella y los chorros le llegaron, manchándola bastante, cayéndole en la boca y tragándoselo.
-Joder…
-Luego me dijo que me corriera en la cara de tu hermana y así lo hice. Cuando acabé de correrme, ella se levantó y le cogió del cuello para limpiarle la cara con la lengua.
-¿Le limpió tu corrida con la lengua?
-Sí.
-Madre mía.
-Cuando se la limpió del todo, se lo tragó.
-Uff… ¿Y mi hermana qué dijo?
-Pues no se enteró en el momento. Se lo conté después.
-¿Y bien?
-Pues bien. No le pareció mal.
-Vaya zorrón, jajajajaja.

Le eché una mirada muy seria a Noelia.

-¿Ya se te ha olvidado lo que te dije?
-No, no. Perdona. Aunque me gustaría que me lo recordaras de la misma manera…
-Sí, ahora voy.
-Venga, no te pongas así…
-No, es que me hace gracia que digas precisamente tú que ella es un zorrón…
-Sí, tiene gracia, porque yo soy más zorra (dijo acercándose mientras me miraba los labios).
-Estate quieta.
-Me muero de ganas por…
-Cállate.
-Es que te pones así, y me calientas más… (dijo acercándose más).

Le empujé con la mano, cogiéndola ella y llevándosela al cuello, apretándome la mano para que apretara su cuello.

-Así, agárrame fuerte.
-Quita (dije tirando de mi mano para que me soltara).
-Pfff… que cachonda estoy…
-Pues muy bien (dije alargando mi mano para abrir la puerta, quitándole también el cinturón de seguridad).
-No sé como puedes aguantar todo esto sin hacer nada. También con lo del trío con María, lo de la chica esa, viéndola desnuda sin querer hacer nada más…
-Porque quiero a tu hermana y ella es lo más importante para mí. La pongo a ella por encima de todo, incluso por encima de mí y de lo que yo quiera hacer o no.
-Joder…
-Ojalá algún día entiendas lo que te estoy diciendo y veas que todo lo que estás haciendo está muy mal.

Se me quedó unos pocos segundos mirándome fijamente a los ojos, bajándose del coche después de coger su mochila.

-Que no se te olvide nuestro trato.
-Sí… (dijo con voz bajita).

Veía por el retrovisor como se alejaba, entonces eché mi cabeza hacia delante, apoyándola en el volante, para después morderlo con fuerza de la rabia que tenía. Cada vez me arrepentía más de no haberle contado a Elena desde primera hora lo que pasaba con su hermana, pero pensaba en que eso podría haber puesto fin a nuestros encuentros y creía que había hecho bien en no haberlo. La paciencia se me estaba agotando ya con Noelia, estaba aguantado ya demasiado, solo esperaba que cumpliera con el trato de dejarnos tranquilos, porque tenía la sensación de que iba a estallar cuando ella estaba cerca.

Después volví a mi casa, para seguir trabajando por la tarde, aunque recibí mensajes de Elena, con una foto de la pizarrita de su habitación. Elena me mandó varios emoticonos de la cara que pone ojitos y yo le respondí:

-Jajajaja.
-Jo, Javi…
-¿Te ha gustado?
-Me ha encantado.
-Genial.
-La voy a dejar así. Me da pena borrarlo.
-Anda…
-Ha sido una sorpresa muy agradable.
-Me alegro de que te haya gustado tanto.
-Siiiiiii. (dijo rematando con varios emoticonos de corazones)
-Oye, ¿cómo tienes eso?
-Pues un poco sensible.
-¿Te escuece?
-No, ya no.
-Bueno, a descansar.
-Pues tengo unas ganas…
-Jajajajaja. Bueno, el sábado ya nos vemos.
-Qué ganas.
-Yo también estoy deseando estar contigo.
-Le voy a decir a mi hermana que nos deje la casa para nosotros solos. Me apetece estar como estuvimos esos días juntitos, aunque sólo sea por la noche.
-Me parece genial. Yo también quiero estar contigo como esos días.
-¿Qué haces?
-Estoy trabajando.
-Vale, no te distraigo más. Te quiero.
-Y yo a ti.

Dejamos de hablar y seguí trabajando. Me puso de buen humor que le hubiera gustado tanto la tontería de la pizarrita. Por la noche me escribió Mario.

-Me ha contado Irene lo que pasó ayer. Vaya con Elenita, ¿no?
-Os dije que era muy buena.
-Joder, que puta rabia no poder verlo…
-Bueno, a ver si se suelta y se anima. Es que se corta si hay otro chico y tal…
-Ya, ya. No pasa nada, pero a ver si la convences…
-Bueno, yo no la voy a forzar.
-No, no. Con calma.
-Te contó entonces con detalle, ¿no?
-Ya ves. Mientras me lo contaba se me puso más dura…
-Tío, Irene es muy morbosa.
-Joder que si lo es…
-Lo que hizo me puso cachondísimo… Además, sabe qué decir y como decirlo para persuadir.
-¿A qué te refieres?
-Pues cuando se desnudó la intenté mirar y Elena me paró la cara, pero ella la convenció para que me dejara verla y Elena me giró la cabeza para que la viera.
-Joder… ¿Qué te parece Irene?
-Pues que está tremenda.
-¿Te gustaría follártela?
-¿Tú qué crees?
-Pues por mí no hay problema, ya sabes…
-Ya, pero estando con Elena, no.
-Es una putada que tú seas así como nosotros, pero Elena sea más tradicional.
-Bueno, no estoy seguro de que sea así también estando en pareja. Elena es mi primera novia, solo he tenido rolletes…
-Bueno, si es tu primera relación, es normal que pienses así. Lo mismo con el tiempo lo ves de otra manera. Tal vez así se anime ella también.
-No sé, ya veremos.
-Oye, ¿os apetece quedar mañana?
-Ya estáis maquinando… jajajaja.
-Bueno, si surge algo, de puta madre. Os invitamos a cenar y ya vamos viendo.
-Por mí, bien. Se lo digo mañana a Elena a ver qué dice.
-Perfecto.
-Con lo que sea te digo mañana.
-Venga, hablamos.

Me quedé un rato pensando en lo que me dijo Mario de que era normal que pensara así al ser ella mi primera novia y que con el tiempo lo mismo cambiaba de opinión y me volvía a soltar más para hacer esas cosas. La verdad es que no me veía llegando a hacer las cosas que hacían ellos con Elena, pero tampoco lo descarté, porque ya me conocía. Pensé en contarle a Elena el plan al día siguiente porque ya era muy tarde.

El viernes me levanté sobre las 10, viendo que tenía mensajes de Elena.

-Te he echado mucho de menos esta noche… Me sobra mucha cama y me da frío… (dijo poniendo unos emoticonos con caras haciendo ojitos)

Le respondí con un emoticono triste y ella siguió la conversación.


-Qué ganas tengo que de llegue mañana.
-Anoche me habló Mario y me dijo que nos invitaba esta noche a cenar.
-Uff… con tal de verte, por mí bien.
-¿Quieres entonces?
-Sí, quiero estar contigo. Y me caen bien, aunque están más salidos… Pero bueno, también sé que son respetuosos, por eso no tengo problema.
-Genial, ¿me paso a por ti sobre las 9?
-Sí, nos ponemos guapos, ¿no?
-Tú siempre estás guapa (escribí poniendo un emoticono de un beso después)


Elena respondió con emoticonos de los que tienen corazones por ojos y yo seguí:


-Yo me voy a poner un polo y ya está, paso de ir con camisa.
-Vale, a ver qué se me ocurre a mí.
-OK, a las 9 estoy en tu casa.
-Vale. (dijo poniendo después un emoticono con la cara muy feliz)

Me agradó bastante que Elena se animara para el plan de esa noche y más dejando de lado la vergüenza de todo lo que montaban Mario e Irene.

Llegó la hora de ir a por Elena, así que me vestí, poniéndome unos vaqueros ajustados, un polo negro y azul y mis botas color mostaza. Cuando llegué, avisé a Elena, quien salió de inmediato. Se puso muy guapa, con una blusa de color crema un poco abierta, que dejaba ver su sujetador negro si te asomabas a su escote, unos shorts vaqueros muy ajustados, unas medias oscuras, aunque dejaban ver el color de su piel y unos tacones negros. También llevaba el pelo alisado y un ligero maquillaje.

-Elena, estás guapísima…
-Ay… Tú también (dijo dándome un beso con lengua).

Me quedé embobado mirándola después de separarnos del beso. Ella me sonrió girando la cabeza y le planté otro beso, cogiéndole del cuello con suavidad.

-Parece que tenías más ganas que yo de que nos viéramos, jajaja.
-Pues sí. Me encantas demasiado.
-Mmm…

Arranqué el coche para ir a casa de Mario, con varias miraditas, sonrisas y caricias por el camino, hasta que llegamos, aparcando el coche cerca de mi casa, ya que como Mario vivía cerca de mí, pues pensé en ir andando hasta allí, dando un paseo. Elena me dijo de pasar a saludar a mis padres de paso, así que entramos a mi casa, con mis padres muy contentos al vernos como íbamos, en especial mi madre, quien no dejaba de mirar a Elena y decirle lo guapa que estaba. Tras unos minutos de breve charla, fuimos a casa de Mario dando un paseo de la mano.

Una vez llegamos, llamamos, abriéndonos Irene, quien nos dio dos besos y un gran abrazo a casa uno, diciéndonos lo guapos que estábamos. Mario estaba poniendo la mesa, por lo que ayudamos a terminar de ponerla, y nos sentamos a cenar. Fue una cena muy buena, echamos un rato muy bueno, conociéndonos mejor, sobre todo a Irene, ya que ella era relativamente nueva en nuestro grupo y sabíamos menos de ella. Durante la cena cayeron dos botellas de vino y varias miradas por parte de Irene a ambos. La conversación durante toda la cena era normal, hasta que como esperaba, Irene fue cambiando de tema.

I: Elena, me quería disculpar por lo de ayer…
E: No te preocupes, no pasa nada.
M: ¿Me he perdido algo?
I: Es que bueno, fuimos a desayunar cuando tú te fuiste y vimos a su hermana y empezamos a hablar de ella y me colé hablando más de la cuenta.
M: ¿Y eso?
E: Bueno, es que mi hermana es un poco… cotilla.
M: ¿A qué te refieres?
E: Pues que nos ha pillado varias veces.
M: Vaya… ¿Y qué le dijiste Irene?
I: Nada, no quiero que se incomode otra vez.
E: No pasa nada, de verdad.
I: Nada, nada. Sólo me quería disculpar. Lo que dije estaba muy fuera de lugar y abusé de tu confianza.
E: Dijo que creía que había tensión sexual entre mi hermana y Javi.
M: ¿Cómo? (dijo mirándome).
E: Pues eso, que nos ha pillado varias veces porque se quiere follar a Javi.
M: Irene…
I: Lo siento. Fue la impresión que me dio.
M: Pero, ¿cómo piensas eso?

Entonces Elena se puso a contar los desencuentros con su hermana, de la misma manera que lo hizo el día anterior con Irene.

M: Mirándolo así…
E: ¿Tan evidente es?
M: No sé, pero me cuadra que haya algo de eso.
I: Tampoco pasa nada. Lo mismo tiene envidia de verte tan contenta con él y quiere algo así para ella. No hay que darle muchas vueltas, seguramente no sea nada.
M: Javi, ¿tú qué opinas?
J: Pues no sé. Yo creo que es casualidad y ya está.
E: Creo que lo voy a hablar con ella.
J: No creo que sea necesario, a ver si encima se va a molestar y se va a volver a picar.
M: ¿Volver a picar?
J: Bueno, a veces la cosa se ha calentado demasiado…
I: ¿Cómo?
E: Mi hermana es muy borde a veces y bueno, nos hemos peleado más de una vez. Algún guantazo se ha llevado…
M: Joder, ¿tan mal está la cosa?
E: En realidad no, pero cambia mucho de humor y a veces se pone muy insoportable.
I: Pero, para que le des un guantazo…
E: Javi también le ha soltado uno.
I: ¿Qué dices?
J: Sí. Es que la nena a veces es muy…
M: Javi, ¿cómo le das un guantazo?

Empecé a explicar la situación que dio lugar al guantazo que le di a Noelia, para que tuvieran contexto.

J: … y bueno, me tocó bastante los cojones que le faltara al respeto de esa manera, y le solté un guantazo para que espabilara.
M: Joder, huele a que algo pasa, ¿no?
I: Eso pienso yo.
E: A mí no me entra en la cabeza que pueda haber algo, la verdad.
M: ¿Tú cómo te sueles llevar con tu hermana?
E: Por lo general bien.
I: Entonces, ¿esto sucede desde que has empezado a salir con Javi?
E: Bueno, alguna parecida me ha soltado antes.
J: Si el primer día que nos acostamos ya empezó a soltarlas…
I: ¿Con tu otra pareja también soltaba algunos comentarios así?
E: Alguno en los últimos meses.
M: Puede que sólo sea envidia.
J: Claro. Esa edad es muy mala. Y si la chica tiene carácter, pues peor todavía.
I: Javi, tampoco es raro que se fije en ti. Eres guapete, tienes buen cuerpo y eres un trozo de pan.
M: A ver si me voy a poner celoso… jajajaja.
I: Anda… Si sabes que solo te quiero a ti, jajajaja (dijo pasando su brazo por su cuello para darle un beso en la mejilla).

Todos nos reímos. Yo le puse la mano en el muslo a Elena, acariciándoselo, poniendo ella su mano encima de la mía.

I: Entonces, ¿todo bien?
E: Sí, sí. Estuvo un poco fuera de lugar, pero yo también reaccioné exageradamente.
I: Bueno, con lo del trío en familia me colé bastante.
M: Pero Irene…
E: Da igual, era una broma y no me lo tomé como tal. Además, Javi luego me calmó… (dijo sonriendo acariciándome la cara con la mano).
I: Uyyyyyyy… Cuenta, cuenta.
E: No hay mucho que contar. Sabe qué hacer y qué decir para calmarme y hacerme sentir mejor. Y tan bien lo hizo que lo saqué a arrastras del coche para follármelo en mi cama.
I: Jajajajajaja, esa es mi Elena.
M: Jajajaja, joder… ¿Qué le dijiste, Javi?
J: Un mago no revela sus trucos, jajajajaja.
I: ¿Qué le hiciste, Elena?
E: Pues se la comí y en nada, lo tumbé en la cama, me monté encima de él, cogiéndole las manos, y le empecé a follar mientras me besaba el cuello.
I: Apuesto a que Javi duró poco.
J: Premio.
I: Lo sabía, jajajaja.
M: ¿Por?
I: Mario, si hubieras visto como se puso Javi cuando Elena le hizo eso el otro día, lo entenderías.
M: No será para tanto…
J: Joder qué si lo es… Es mi punto débil y la cabrona lo sabe muy bien.
E: Jajajaja, es que estaba muy caliente y quería que acabara rápido.
J: Y menos mal que así fue…
I: Uy… ¿Y eso?
E: Porque cuando acabamos casi nos pilla mi madre…
I: Anda…
M: Bueno, a todo el mundo le ha pasado eso.
E: No, no. Mi madre es muy especial para eso y si nos pilla, ya te digo que me mete una ostia que me pone a bailar.
I: ¿En serio?
E: Sí. Si nos pilla, seguro que me quita el móvil y no me deja salir y a saber cuándo lo veo…
M: Pero… ¿con tu edad…?
E: Sí, por eso digo que mi madre es especial para eso.
I: Pues vaya…
M: ¿Y en tu casa Javi?
J: Están mis padres y…
I: Pues independizaos.
E: No es tan fácil. Yo estoy acabando la carrera aun…
I: Es verdad, se me olvida que no tienes nuestra edad.
J: Bueno, también sería ir un poco rápido, ¿no? Quiero decir… Yo quiero mucho a Elena, pero no llevamos ni dos meses aún…
E: Claro, también es que es eso, sería ir demasiado rápido a lo mejor.
M: Bueno, Javi tú te puedes independizar, tienes un buen trabajo. Te vas de alquiler y os vais allí para cuando necesitéis intimidad.
J: Sí, no estaría mal eso.
I: Bueno, ¿qué tenéis pensado hacer hoy?
E: Pues no teníamos pensado vernos hoy, pero ha surgido esto. Habíamos quedado para mañana pasar la noche juntitos…
I: Anda, ¿y qué vais a hacer?
E: Eso es una sorpresa…
J: ¿Me vas a preparar algo?
E: Es la idea, pero ya se ha destapado, jajaja.
I: Tengo una idea…
E: Bueno, ya empieza… (dijo riéndose)
I: Jajajaja. A ver si os parece bien…
J: A ver…
I: ¿Qué os parece si hacemos lo del otro día, pero hoy miráis vosotros?

Mario miró sorprendido a Irene.

E: ¿Quieres que os veamos follar?

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