MOISÉS ESTÉVEZ

La científica hacía su trabajo mientras ellos terminaban de echar un
último vistazo al local.
A falta de que más tarde lo confirmasen en el laboratorio, todo parecía
que aquel era el lugar donde su amigo de la ‘Uni’ fue torturado. – Por qué – se
seguía preguntado. Era una de las incógnitas que tenía que desentrañar y no
pararía hasta descubrirla, junto al quién o quiénes lo hicieron.
Visitaron los otros dos locales de Brooklyn con casi la absoluta certeza
de que ya habían dado con lo que en un principio buscaban, pero tampoco era
cuestión de dejar ningún resquicio, y remataron la mañana tomando un café
antes de regresar a comisaría, dejándole tiempo a ver si los cerebrines también
regresaban del escenario principal del crimen y con un poco de suerte iban
arrojando algo de más luz para dar el paso siguiente…

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