FRAN REL

Pasaron varios días y nadie comentaba nada. Ni Javi me decía nada de Lucía, ni Lucía mencionaba a la pareja. Sonia tampoco daba señales de vida pero yo sabía que estaba con mucho lío en el trabajo, no me extrañaba.

Estuve como una semana dándole vueltas a lo que Sonia me recomendó y al final decidí algo. Hablé con Lucía por última vez sobre el intercambio y ella volvió a decir que era una locura y que no, no le gustaba la idea. Por ella, el tema estaba zanjado.

Al día siguiente les escribí a Javi y Sonia para dejarles claro que nada de intercambios ni de cuernos, que Lucía no quería y que dejábamos estos temas. Ellos protestaron pero no les di nada de esperanza. Sonia insistió en seguir viéndonos de vez en cuando pero le dije que no. Se enfadó y me mandó a la mierda.

Pasaron tres semanas de muchísimo trabajo pero las vacaciones estaban ya a la vuelta de la esquina. Estábamos Lucía y yo decidiendo donde ir y un día, al volver al trabajo, me dice Lucía:
– Hoy nos han invitado a pasar una semana a un chalet con piscina
– ¿Quién?
– Javi y Sonia

La miré sorprendido. Lucía dijo:
– Me ha escrito Javi, que dice que es el chalet de su familia y que ellos lo tienen 3 semanas. Que van a ir Sara y el novio, que nos apuntemos nosotros también
– ¿Tú quieres?
– Sí, no estaría mal ¿no?
– ¿No temes que nos digan otra vez lo del intercambio?
– De estos dos no me fio, son capaces de meternos en una orgía jajaja, pero va a estar la hermana, estaremos las tres parejas, con ellos por allí no van a hacer nada raro

Me pareció raro que le dijeran eso a Lucía y a mí no, pero también es verdad que estarían algo enfadados conmigo. Le escribí a Sonia y me dijo que sí, que nos invitaban, que me iba a escribir pero tenía mucho lío y se le había pasado.

No me fiaba de Sonia, sabía que si íbamos, me iba a intentar convencer y seducir, pero Lucía quería ir, también nos llamó Sara y ya las dos habían decidido.

Llegaron las vacaciones y nos fuimos para el chalet, que estaba en la costa. El sitio precioso, grande, con una casa principal y otra más pequeña para invitados que es donde nos pusieron a Lucía y a mí, teníamos bastante intimidad. La familia de Javi es de pasta y se notaba.

Cuando llegamos, nos recibieron Sonia y Javi, super morenos, llevaban allí una semana y se notaba. Estuvimos una semana y muy bien. No pasó nada raro. Sonia estaba muy comedida. Eso sí, estar en la piscina era un disfrute para la vista porque las tres estaban muy bien en bikini, las tres muy potentes de pecho y era una delicia verlas.

La última noche que íbamos a estar allí salimos de juerga. Primero cenamos y luego nos fuimos a bailar. Pronto bebimos más de la cuenta, todos. La discoteca era de las grandes, con varias pistas y de pronto, no sé como, me encontré bailando a solas con Sonia que pasó al ataque. Iba con un vestido de verano, escotada y corto, preciosa, y se me pegó y jugó todo lo que quiso conmigo hasta ponerme a 100. Entonces empezamos a morrearnos a lo bestia y ella me pedía irnos a follar de forma insistente. No sé como le dije que no y ella se fue enfadada. Me dejó con una erección y unas ganas tremendas.

Pero entonces llegó la hermana y se me acercó. Se me pegó para hablarme al oído porque la música estaba muy alta. Empezó a decir:
– Pero qué hacéis vosotros dos??? estáis locos…

Venía a echarme la bronca, nos había visto liados. Pero entonces se calló, al pegarse a mí para hablarme al oído, notó mi erección. Miró abajo con cara de asombro y me puso una mano en el paquete. Apretó y me miró con cara de viciosa. Ella también estaba borracha y dijo:
– Así que es esto lo que tiene a mi hermana loca ¿eh?

Sara no dejaba de apretarme la polla mientras me miraba de esa forma. Yo, que también estaba bastante bebido, me lancé a besarla y Sara abrió la boca, metiéndome la lengua, pero luego ella echó a un lado la cabeza y la besé en el cuello. Le chupé y lamí el cuello, mientras ella apretaba mi polla. Le cogí el culo y una teta. Sara también llevaba un vestido de verano muy ligerito. Estuvimos así no más de 5-10 segundos pero entonces ella se apartó con mirada de culpabilidad y se fue sin decir nada. De nuevo me quedaba solo y con una erección de caballo.

Me calmé y me fui a la barra. Al poco llegó Sonia con cara de mosqueo y me dijo que fuera con ella. Pensé que nos había visto a Sara y a mí pero ya todo me daba igual. Me cogió de la mano y me arrastró a otra pista y me dijo que mirara. Miré y me quedé impactado. Vi a Lucía y Javi liados en un morreo bestial. Lucía iba con una falda corta y una camiseta escotada. Javi tenía la mano dentro de la camiseta, agarrándole una teta mientras ella tenía una mano en su paquete. Sonia me llevó junto a ellos y les dijo:
– Pero vosotros ¿estáis idiotas o qué? que os puede ver mi hermana o el novio

Lucía me miró asustada, la había pillado infraganti. Sonia siguió diciendo:
– Javi, joder, iros fuera y que te la mame allí o lo que sea, pero no aquí, que sois gilipollas

Tenía gracia, no hacía ni 10 minutos ella había hecho lo mismo que estaban haciendo estos dos. Miré a Lucía, totalmente colorada entre la bebida, el calentón y la culpabilidad. Lucía no me miraba directamente, estaba acojonada. Entonces Sonia dijo:
– Y esta noche olvidaros de hacer el intercambio, con mi hermana por aquí ni de coña, hoy cada uno a su cama. Mañana os quedáis y lo hacemos pero bien, no esta mierda de calentón del momento

Sonia echaba chispas del cabreo que tenía. Entonces Lucía me cogió de la mano y me dijo de salir. La seguí. Fuera se puso las manos en la cara y, llena de vergüenza, se disculpó, que había sido un calentón, que no había pensado… Le dije que lo entendía, que estábamos borrachos… pero entonces ella dijo:
– Lo de quedarnos para el intercambio, a mí me parece bien

Me quedé asombrado pero no sorprendido. Tras ver lo que había visto, se veía venir pero me extrañó que me lo dijera tan directamente. Lucía, visiblemente nerviosa siguió:
– Siempre que a ti te parezca bien y quieras hacerlo con Sonia

Entonces decidí ser sincero y le dije que yo también me había enrollado con Sonia. La cara de Lucía fue de infinito alivio, se tenía que estar sintiendo muy culpable. Nos miramos y me besó. En ese momento, me sonó el móvil. Lo miré, un mensaje de Sonia, que la hermana ya se quería ir e iban a coger un taxi para volver. Lucía y yo cogimos otro y volvimos por nuestra cuenta. Ya en la casa, Lucía seguía con calentón y quiso follar pero antes me dijo:
– No te vayas a pensar que te voy a follar pensando en Javi, te voy a follar a ti, a disfrutar de ti
– pero el calentón sí te viene de Javi
– En parte sí, lo siento, pero también de ti, y bueno, lo mismo te pasa con Sonia ¿no?
– Sí
– Pues follemos

Follamos intensamente. Ella quizás no pensaría en Javi pero a quien no me quitaba yo de la cabeza era a Sara.

A la mañana siguiente me desperté con resacón, habíamos bebido y mezclado demasiado la noche anterior. Miré a Lucía que estaba tumbada desnuda a mi lado, y entonces recordé como la vi con Javi, morreándose y tocándose y me entró un poco de mala leche, pero luego recordé que yo había hecho lo mismo, no una, sino dos veces solo unos minutos antes.

Entonces miré el móvil y vi un mensaje de Sonia diciendo que le avisara cuando estuviéramos despiertos. Le dije que qué quería y lo leyó pero no dijo nada. Al poco, escuché llamar a la puerta. Desperté a Lucía que se quejó de dolor de cabeza. Me vestí y salí a abrir la puerta. Era Sonia, ya estaba con su bikini y no se le notaba para nada la resaca. Me dijo hablando bajo «¿la zorrita está despierta?». La miré con mala cara pero le dije que sí. Sonia entró y fue directa al dormitorio donde Lucía se cubrió rápidamente. Sonia fue directa:
– Sigue en pie lo del intercambio ¿no?

La pregunta iba dirigida a Lucía, a mí ni mirarme. Lucía la miró y afirmó con la cabeza. Sonia dijo:
– Bien, Sara no se va hasta la tarde. Mientras, no hagas nada sospechoso ¿eh? que después de lo de ayer, me fío poco de ti y de Javi

Y luego, mirándome, me dijo:
– Veniros ya a desayunar, los demás ya estamos

Y se fue. Lucía me miró y solo me dijo «¿Te duchas tú primero o yo?» ni una palabra sobre el intercambio, la cosa ya estaba clara. Entonces me dijo «bueno, mejor dúchate tú y ve a desayunar, yo no voy a comer nada, lo vomitaría». Me fui a la ducha y ahí empecé a pensar que era raro lo claro que tenía ahora Lucía lo del intercambio, un cambio demasiado brusco, aquí pasaba algo.

Fui a la terraza donde estaban todos. Sara esquivó mi mirada, Javi también. Dos que se sentían culpables. Pasamos la mañana en la piscina, todos hechos mierda por la resaca, la única que parecía bien era Sonia.

Sara me llevó a un aparte y me dijo:
– Lo de ayer noche, perdona, estaba borracha y no pensé
– No, disculpa tú, me pasé
– No, no, te metí mano yo, lo sé, es que… joder, menuda borrachera llevaba

Riéndose sin ganas. Luego me dijo:
– Pero a ver si tienes cabeza, si te vi yo, te podría haber visto Javi, vaya dos, que poca cabeza tenéis

Si ella supiera jeje. Me dijo que estaba flipada con su hermana, que no parecía la Sonia de siempre y no salía de su asombro.

Luego, a quien pillé solo fue a Javi y a él sí lo cogí y le puteé. Le dije que a que jugaba, que habíamos quedado en no hacer nada más, que era un gilipollas. Y va y me suelta:
– Es que Sonia me dijo que lo hiciera

Me quedé flipado, era cosa de Sonia, la muy cabrona. Apreté un poco más a Javi y me confesó que llevaba semanas hablando con Lucía y calentándola, todo idea de Sonia. No me habían hecho ni puto caso, ellos habían seguido con el juego y Lucía había entrado en él de lleno. Le pregunté si Lucía ya tenía decidido el intercambio antes de venir y me dijo que no, que fue cosa de ayer noche.

Al final, Sara y el novio se fueron bien tarde, casi a las 8 de la tarde. Sara se fue mirándome, sospechando que me quedaba para follar con Sonia, sin sospechar ni de lejos lo del intercambio.

En cuanto se fueron, Sonia organizó todo. Nos reunió y dijo:
– Lo mejor es que cada pareja nos vayamos por separado a cenar y luego cada cual que haga lo que quiera. Fran y yo nos quedamos con mi dormitorio y vosotros en la casa de invitados.

A todos nos pareció bien. Me fui con Lucía a la casa de invitados a arreglarnos. Allí Lucía mostró un poco de culpabilidad y remordimientos, de pronto no lo veía tan claro. Le dije que era solo sexo, que nos lo pasaríamos bien y ya está. Ella dijo:
– ¿Hay algo que no quieres que haga con Javi?
– No, tú diviértete como veas mejor
– mmmm, Sonia sí hace sexo anal, me lo dijo Javi, así que aprovecha

Me dejó sorprendido, me animaba a tener sexo anal… me reí. Nos duchamos y arreglamos. Me fijé que Lucía no se ponía bragas debajo de una falda que decidió llevar y que le llegaba a medio muslo. Se lo dije y Lucía, poniéndose colorada, me dijo:
– Javi me lo ha pedido

Vino Javi y los dos se fueron. Luego fui a por Sonia. Se había puesto un vestido de verano, con un buen escote. Comparé mentalmente a las dos, Lucía iba potente pero siempre tenía una aspecto juvenil y casual, mientras que Sonia siempre parecía elegante y super sexy con cualquier cosa. Su forma de andar, moverse… siempre elegante y sensual… era un pedazo de mujer, sin dudas.

En la cena, saqué el tema del intercambio. Le dije:
– Habéis seguido calentando a Lucía a pesar de que os dije que dejáramos el tema
– Claro
– ¿Cómo que «claro»?
– si no lo hago yo, aquí nadie hace nada
– Pero te dije que Lucía no quería
– Lucía no quería por ti, por ella no era
– Eso lo dices tú
– No, eso se lo ha dicho ella a Javi muchas veces, la putita estaba deseando que Javi se la follara, lleva semanas calentando a Javi
– Eres una zorra
– ¿Sí? pues luego me castigas, llevas cinturón ¿no?

Y me mira muy chula. Le digo:
– Pero sabes que Lucía no es como nosotros, a saber cómo lo va a llevar
– Pues que aprenda
– Te estás metiendo en mi relación
– Sí, porque quiero que me folles en condiciones, que me tienes harta de esperar

Estaba muy cabreado con Sonia, era una manipuladora nata. Con Javi no me podía enfadar, era solo un comparsa de Sonia, siempre haría lo que ella quisiera y más si ello llevaba a un buen polvo. Y Lucía tampoco había sido honesta conmigo pero tampoco me podía enfadar con ella porque yo había sido igual o peor con las mentiras… y todo este follón de mentiras y manipulaciones surgían de la imponente mujer que tenía delante mía, que lo hacía todo para poder follar tranquila conmigo…

La miré, los dos callados. La seguí mirando, serio. Ella imperturbable, sería también, mirándome. Cogí la copa de vino y bebí. Ella dijo:
– Esta noche lo quiero todo, y no me voy a conformar con un solo polvo así que no bebas mucho
– ¿Anoche follaste?
– Sí
– ¿Te corriste?
– mmm, no como contigo
– ¿Sabías que Lucía se liaría con Javi?
– Estaba claro, tú no te fijaste como estuvo mirando durante toda la noche a Javi
– ¿Y por qué quisiste follar ayer conmigo y no esperaste?
– Pues porque me pones mucho, está claro
– Tu hermana pudo vernos
– No, estaba en otra pista, lo tenía controlado

Jajaja, si ella supiera. Me acerqué a ella y le dije:
– Estoy muy cabreado contigo, zorra

Sonia me miró, aún insolente. Le dije:
– Ahora cenaremos y luego bailaremos, pero en el dormitorio vas a ver como de cabreado estoy, puta

Sonia me miró sonriendo. Y dijo:
– ¿Me vas a azotar fuerte?
– Sí, y a follarte duro
– mmmmm a ver si es verdad
– Te lo aseguro
– Eso pinta bien

Y nos pusimos a cenar, dejando el tema.

Después de la cena, nos fuimos a bailar y a calentarnos mutuamente. Me tenía malo, me dolían los huevos de tanto rato con la polla dura, mirándola, tocándola, besándola…

Cuando al fin llegamos a la casa, nos metimos en su dormitorio y yo solo pensaba en follarla, se me había olvidado el cabreo y todo, solo pensaba en follarme a ese pibón. Sonia intentó que fuéramos más lento pero ella estaba igual de caliente y al final, ella fue la que pidió follar sin preámbulos ni nada, polvo rápido e intenso, con una gran orgasmo de ambos.

Nos quedamos tumbados, uno al lado del otro, sudorosos y jadeantes. Me había corrido dentro de ella. La veía de perfil, como sus pechos subían y bajaban con su respiración. Me levanté y fui a por algo de beber fresquito, estaba seco. Al volver, ella ya se había reincorporado y limpiado, esperándome en la cama. Le di la bebida y me tumbé a su lado. Bebimos en silencio.

La miraba, ese cuerpazo tan moreno, aunque se le notaba las marcas del bikini, no se notaban demasiado, estaba claro que había tomado el solo desnuda, imaginé que antes de nosotros llegar. Me comencé a excitar de nuevo. Ella se dio cuenta y me cogió la polla. Nos besamos y le dije que me la chupara. Sonia empezó una mamada lenta y pronto se me puso totalmente dura. Entonces ella me miró y me dijo:
– ¿No estabas cabreado?

La tía pedía guerra pero yo estaba a gusto, no tenía ganas de azotarla. Le dije que continuara mamando. Ella siguió pero al rato me dijo:
– Le dije a Javi que le pidiera a la zorrita más fotos

Y siguió chupando… me estaba provocando, más manipulación… me callé aunque empecé a notar el cabreo. Ella siguió con la mamada y luego dijo:
– La zorrita le mandó una foto con una camiseta que dice que te pone mucho, que casi no deja nada a la imaginación

La cabrona de Lucía… le había mandado una foto con la camiseta que me ponía infartado. Sonia pasó a lamerme y chuparme los huevos. Luego dijo:
– La zorrita le dijo a Javi que se imaginaba como él se corría entre sus tetas y luego se la follaba mientras ella se extendía la corrida por las tetas

Joder ¿sería verdad todo lo que me estaba contando o estaba inventando para cabrearme? Sonia siguió con su mamada lenta, sin dejar de mirarme. Otra vez habló:
– Le dije a Javi que le mandara una foto desnudo, con la polla dura, y la zorrita le dijo a Javi que se toca varias veces a la semana mirando esa foto

Ya no pude más, la cogí del cuello y le dije:
– Eres una zorra manipuladora

Ella sonrió y le dije:
– Ponte a 4 patas

Me levanté y cogí el cinturón. Se lo enseñé y le pregunté:
– ¿Esto es lo que quieres, zorra?
– Sí
– Joder, que puta eres, como te gusta cabrearme
– Dame fuerte

Y le di el primer golpe, que sonó fuertísimo. Ella jadeó. Entonces dijo:
– Le dije a Javi que le pidiera foto desnuda, y la zorrita se la envió, totalmente desnuda, con el coño mojado por él

Le di más fuerte aún, Sonia gritó. Me paré, me había pasado mucho. Sonia no decía ya nada más, sollozaba. La miré a la cara, se le habían saltado las lágrimas. Entonces me miró y me dijo:
– Sigue
– No, estás llorando
– No es nada
– Joder, Sonia, no
– Sí, tócame el coño ¿cómo lo tengo?

Mojado… la tía estaba cachonda a pesar del dolor… Le dije:
– Lo tienes para que te lo folle
– No, aún no, sigue por favor

Me volví a poner detrás de ella, y la azoté, pero esta vez no tan duro, aunque ella pedía «más fuerte» pero yo ya no estaba por la labor. Entonces, ella, para picarme, volvió a decir cosas de Lucía y me di cuenta que yo no estaba llevando la batuta en este polvo, era ella. La cogí del pelo y tiré de ella. La incorporé y la miré a la cara, a unos milímetros. Le dije:
– Te vas a estar callada, puta

Y le di una palmada fuerte en una teta. Ella gritó por la sorpresa. Entonces la cogí del cuello y la llevé contra una pared. Le metí un par de dedos en el coño y comencé a masturbarla rápido ya que tenía el coño muy mojado. Ella jadeaba fuerte. Sin soltarla del cuello y sin dejar de masturbarla, le chupé y mordisqueé un pezón hasta que se corrió dando unos gritos fuertes. Cuando la solté, ella se derrumbó en el suelo, jadeando.

Le dije:
– ¿Te corres así con tu marido, puta?

Sonia respiraba rápido, tirada en el suelo. Le insistí:
– Puta ¿te corres así con el cornudo de tu marido?

Sonia me miró, aún medio KO tras el orgasmo. Le di una bofetada y entonces dijo:
– No, no me corro así con él, jamás
– ¿Y quieres que te folle?
– Sí
– ¿por el culo?
– Sí

La cogí por el pelo y la incorporé un poco, para ponerla de rodillas. Le dije:
– Pues chupa

Sonia comenzó una nueva mamada. Al poco le dije:
– Joder, tan puta y sigues mamando como una cría sin experiencia

Sonia me miraba y seguía chupando de maravilla, pero ahora era yo el que llevaba el mando. Le dije:
– Aún no has aprendido a metértela toda en la boca, que mierda de zorra eres

Sonia se afanaba en la mamada, atragantándose mientras intentaba una y otra vez metérsela entera. Era un juego que me ponía mucho y ella lo sabía. Le dije:
– Lucía la chupa mucho mejor que tú

Vi cabreo en sus ojos. Siguió con la mamada. Le dije:
– Seguro que hasta tu hermana la chupa mejor, lo tendré que comprobar

Sonia paró la mamada pero sin sacársela de la boca, eso le había jodido. La cogí y la puse contra la pared y empecé a follarle la boca. Sonia se ahogaba pero se dejaba follar la boca. Al poco, se la saqué de la boca y me corrí en su cara, con Sonia recibiendo la corrida y luego chupando para no dejar nada.

La tía la mamaba de lujo, era una artista, pero no se lo iba a decir. La ayudé a incorporarse y a limpiarse, y nos volvimos a tumbar en la cama.

Y estando allí, recuperándonos, escuchamos como llegaban Lucía y Javi, riéndose como borrachos. Sonia se fue al baño y yo a la cocina. Ella llegó al poco y nos pusimos a picar algo. Aquello no había terminado, había que aprovechar la noche.

Al rato volvimos a la cama y esa vez follamos sin nada raro. Follamos en muchas posturas, mucho sexo oral, y mucho sexo anal. Sonia se corrió varias veces pero el gran orgasmo fue con el sexo anal, y ahí ya cayó rendida, como muerta, como siempre que tiene un gran orgasmo. Y si ella estaba rendida, yo mucho más. Me tumbé a su lado y al poco, ella me abrazó fuerte, a pesar de que estábamos sudorosos y hacía calor. Nos dormimos.

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