ALMUTAMID

Tras la conversación con Ángela estaba totalmente convencido de que su enamoramiento por mí era una fabulación por su parte, un capricho transitorio que se le iría apagando. Incluso que ante la idea de liarse conmigo llegado el momento se echaría atrás. Desde luego no lo iba comprobar. No estaba en mi mente buscarme una complicación cuando me iba en breve. Además aunque la seguía apreciando, el saber de lo que había sido capaz sólo por encapricharse de mí me hacía dudar de que fuese la misma persona que yo admiraba un año antes.

Pero por más que lo intentaba los líos me llamaban a la puerta. El martes en el entrenamiento del equipo Dani me asaltó con la siguiente ocurrencia:

-El jueves después del partido nos vamos a follar a estas dos- dijo refiriéndose a Martina y Ana.
-Muy seguro te veo.-respondí- Te recuerdo que yo me tengo que ir temprano a la residencia.
-Precisamente por eso, porque no te vas a ir.

Lo miré extrañado y se explicó:

-Nos vamos a ir a mi apartamento los cuatro y ya verás como caen.
-Tú alucinas. Aparte que no tengo muy buen recuerdo de tu apartamento.
-Qué cabrón eres. Ya pillé el mensaje, churra. No te va el tema, tranquilo, que no voy a por ti. Pero están a punto. Las dos. Pero nos falta el pasar más tiempo juntos.
-¿Y qué vas a hacer en tu casa?
-Pues nos tomamos algo, que se emborrachen un poquito. Jugamos a algo y ya verás como al final acaban buscándonos.
-Yo paso de líos raros.
-Joder, que no vamos a violarlas. Están a punto. Te lo digo yo. Tienen ganas. Pero en el bar se cortan. Ya verás como estando los cuatro solos nos buscan.
-¿Y yo donde duermo?
-Pues en mi casa. Los cuatro. Ya verás…
-Pero ¿con que excusa vamos a ir?
-Yo estoy en todo. La semana pasada ya le dije a Martina que le enseñaría mi apartamento, y claro no quería venir sola, así que le dije que os invitaba a los cuatro a tomar algo allí. Y me respondió que lo hablaría con Ana y ya me diría.
-Pues no creo que vayan…
-Ya verás como sí.

Sin estar convencido acepté su propuesta dando por hecho que las chicas no aceptarían.

No perdí casi ni un minuto en plantearme nada respecto a la ocurrencia de Dani por lo que lo más llamativo de aquellos días fue sin duda que tanto Miriam como Víctor me preguntaron por el otro en algún momento. ¿Había surgido algo entre ellos? Me extrañaba que Víctor salido de una relación larga apenas dos semanas antes se planteara algo, pero el hecho de que me preguntara por Miriam, si salía con alguien o si yo había tenido algo con ella me escamó.

En el caso de ella me sorprendió menos. Es tan cotilla que el hecho de querer sacarme información sobre alguien que aparecía nuevo no era raro. Ya se conocían. Habían coincidido alguna vez, pero él siempre había ido con Lourdes y probablemente el fin de semana anterior había sido la primera vez que habían hablado. Y ahora que caía en la cuenta mientras yo hablaba con Sol ellos habían estado un buen rato de cháchara y risitas. Se habían caído bien. Me alegraba. Pero ¿se habían gustado?

Ya veríamos. Tampoco me quitaba el sueño y no dudo que a los dos un revolcón les vendría bien, aunque tendría que advertir a Miriam de que alguien que acaba de cortar después de tanto tiempo es un mar de dudas. Mi experiencia así me lo decía. Si se enchochaba de Víctor y éste volvía con Lourdes se iba a llevar un palo muy gordo. Pero esa conversación aun era prematura sin saber si de verdad había esa atracción.

Las cenas se habían relajado tanto que Marcos me preguntó qué había pasado pues de la tensión con Ángela se había pasado a la normalidad y hasta cierta jovialidad comentando hechos del fin de semana. Ya le expliqué la charla con Ángela evidentemente sin revelarle los detalles, simplemente que habíamos aclarado algunos malentendidos.

Incluso haberle revelado a mi antigua amiga mi plan me había relajado y dado más confianza. Por algún motivo yo había decidido mantenerlo en secreto para que no se torciera nada. Sin embargo, haberlo verbalizado me liberaba de cierta presión. Confiaba de todos modos que Ángela no lo contara creyendo que ella tampoco querría que yo difundiera el contenido de nuestra conversación. Una cosa era liberar en parte mi conciencia para solucionar un problema y otra muy distinta hacer oficial algo que hasta aprobar todas las asignaturas en las que me había matriculado en el primer trimestre no podría materializar.

Era una buena táctica para frenar a Ángela pero no quería tener que dar explicaciones al resto del grupo. Ni siquiera a mis amigos en mi ciudad. Sé que todos interpretarían mi marcha no como una huída sino mas bien como la búsqueda de un encuentro. Todos pensarían que lo hacía para encontrar a Claudia. Y no quería ni dar la razón ni desmentir, pues en realidad a quien quería encontrar de verdad con mi regreso a casa era a mí mismo. Sentirme más arropado que en la residencia donde no había sido capaz de formalizar una relación de verdadera amistad con nadie.

Quizá yo también tuviera culpa. Unas veces por encerrarme demasiado en mí mismo. Pero otras por terminar metiendo la polla donde no debía. Eso me había creado demasiados líos y desconfianzas. Y sobre todo me había provocado el mayor daño de mi vida hasta ahora: la pérdida de mi primer amor. Pero ahora ya era consciente de mi irresponsabilidad y sabía que no debía dejarme llevar siempre por el deseo sexual.

¿Significaba que nunca más iba a tener sexo esporádico? Evidentemente que no. Pero evitando a amigas u otro tipo de complicaciones. Ya lo había hecho con Mónica. También había evitado a Alba a pesar de cuanto me gustaba. Y a Sol y Ángela se lo había dejado bastante claro. Las relaciones como la que tenía con Mamen no eran ideales pero tampoco iba a desaprovechar mi atractivo hacia las chicas dejando siempre claras las cosas.

Mis mayores meteduras de pata habían sido cuando había ofrecido amor para conseguir sexo o simplemente cuando me había dejado arrastrar por la posibilidad de tener sexo sin pensar en sus implicaciones. Así la había cagado con María, con Nieves y Blanca. Y ya había recibido mi castigo. Lo de Marta claramente era diferente. Y en ese caso no tenía ningún remordimiento pues ella era la primera que no había puesto las cartas sobre la mesa desde el principio. Si mi plan daba resultado aquella época se convertiría en una etapa de aprendizaje y autodescubrimiento con algún mal paso. Pero era joven y libre. Sólo tenía que medir cuando y con quien. Y por cierto, ya empezaba a notar que tenía ganas pues ya había pasado casi un mes desde que Mamen había venido a la residencia.

Pero sí me iba a tocar recobrar la costumbre de la masturbación seguro que me iba a traer menos problemas que con un lío con consecuencias sentimentales como sospechaba con Ángela tras sus numeritos o creía que podría ocurrir con Sol.

Entre tales pensamientos la semana se fue pasando y llegó el jueves. El partido salió bien. Incluso marqué gol en una jugada bien tranzada por el equipo en la que recibí un pase diagonal al borde del área. Centré al segundo palo donde un compañero remató con fuerza pero el portero fue capaz de desviar al balón con tan poca suerte para él que cayó en mis pies rematando a placer a puerta casi vacía.

A pesar de la pérdida de calidad del equipo seguíamos arriba en la tabla con posibilidades de disputar el título. Y eso nos tenía contentos especialmente pues no nos imaginábamos haber llegado a esa situación a esas alturas de competición. Ello atraía a la hinchada de nuevo a los partidos de modo que el nombre de Luisinho empezaba de nuevo a corearse cada vez que realizaba alguna acción meritoria o llamativa.

Yo no solía en los últimos tiempos fijarme mucho en quien venía a ver los partidos, pero aquel día me vine arriba en algunas jugadas y me sorprendí empujando a la grada en varias ocasiones para que nos animaran. Así me fijé en que Martina y Ana estaban entre el público asistente entregadas entre gritos de ánimo y dando saltitos con sus habituales vaqueros ajustados, sudaderas y chaquetas de plumas. Entonces caí en la cuenta de los planes de Dani. “Bueno-pensé- si las chicas aceptan la invitación puede estar divertido” pero seguía dudando de que estuvieran abiertas a tener sexo con nosotros, o Martina con Dani.

Al final del partido las chicas se acercaron a felicitarme. No les pregunté por el plan de Dani por si realmente ni siquiera lo había hablado con ellas. Además nos fuimos tras las duchas todos al pub como un jueves normal pero con más euforia. La verdad es que eché poca cuenta de Ana bebiendo con los compañeros y brindando con ellos mientras recibía felicitaciones de otras chicas por el partido. Me di cuenta de que llegaba la hora de irme a la residencia y fui a comentárselo a Dani. Éste estaba sentado en una banqueta con Martina apoyada en su hombro. Me fijé que mi compañero la cogía por la cintura. Ana charlaba con ambos.

-Buff, casi ni os he echado cuenta y ya me tengo que ir- me disculpé.
-Tranquilo, Luis- me dijo Dani- que hoy no te vas. Precisamente eso le estaba diciendo a las chicas. Vente a dormir a casa. Así tienes más tiempo pues las chicas se apuntan a tomar algo allí.

No me esperaba que aceptaran y no me quedó más remedio que admitir el plan. Se terminaron sus bebidas y nos fuimos los 4 en grupo andando a casa. Como siempre Dani y Martina por delante y Ana y yo atrás. Noté a las chicas muy sueltas y animadas. Reían cada tontería que decíamos y hasta Ana se cogió de mi brazo para avanzar por la calle.

Al llegar al piso las chicas se sorprendieron del nivel que gastaba el capitán del equipo con aquel moderno apartamento de salón amplio, cocina americana y dormitorio con baño con enorme televisor de pantalla plana enchufado por supuesto a una consola de última generación.

Se quitaron sus abrigos que el anfitrión colgó en un perchero en la entrada y preguntaron por el baño. Las dos entraron juntas siguiendo la costumbre femenina mientras que Dani y yo movíamos la mesa para sentarnos en el suelo de madera. Al pasar junto al regulador de la calefacción Dani giró la rueda para aumentar la sensación de calor guiñándome un ojo. Yo llevaba un polo de rugby y me lo quité quedándome sólo con una camiseta mientras que Dani ya estaba sólo con una camisa.

Como las chicas tardaban el anfitrión aprovechó para sacar patatas fritas, aceitunas y unas pizzas para microondas. Yo siguiendo sus instrucciones saqué una cubitera del congelador para tener hielo disponible. Dani sacó refrescos, una botella de whisky, una de ron añejo y otra de tequila.

Al fin salieron y Dani las invitó a ponerse cómodas. El calor hacía efecto y las chicas se quitaron las sudaderas que llevaban quedando ambas con sendos tops de tirantas, Martina blanco y Ana negro. Sus pechos se marcaban en las prendas ajustadas, especialmente los de Ana, que al tener las tetas más pequeñas no llevaba sujetador. Además tenían ambas las mejillas sonrosadas.

Se sentaron en el suelo alrededor de los boles con comida que había puesto Dani con las piernas cruzadas mientras que les servíamos bebida. Ambas quisieron ron con cola. Yo las acompañé tomando lo mismo mientras que Dani se echaba un whisky con hielo. Nos sentamos y Dani les explicó la historia del apartamento, de como sus padres lo habían comprado para que sus hermanos y él lo usaran mientras estudiaban en la ciudad.

Yo debía tener cuidado para que Ana no me pillara mirándole las tetas, pero me costaba trabajo no dirigir mi mirada hacia ellas cuyos pezones se marcaban a pesar del calor. Comprobando que las chicas se sentían a gusto y relajadas Dani propuso jugar a un juego. Cortó rajas de limón y puso un platillo con sal. Acercó un vaso de chupito ante la expectación de las chicas y dijo:

-¿Sabéis jugar a verdad, te atreves o prenda?

-Yo me sabía a verdad o te atreves- respondió Martina.-¿cómo es eso de prenda?
-Muy fácil- explicó Dani- como ya somos adultos no jugamos como niños. Alguien pregunta a otro ¿verdad o te atreves?. Si elige verdad se le hace una pregunta, y si no quiere responderla tiene que quitarse una prenda y beberse un chupito de tequila. Y lo mismo si se trata de te atreves. Se pone una prueba y si no se cumple el mismo castigo.

Las chicas se miraron preguntándose mutuamente con un gesto si aceptaban el reto de jugar con nosotros. Pero su rostro pasó de la duda a la afirmación con una sonrisa. Fue Ana la que aceptó diciendo:

-¿Qué pasa? ¿Qué os creéis que somos dos pavas? A ver si os dejamos en pelotillas, jajajaja.-rio mirando a su amiga.
-Perfecto- dijo Dani- y para que veáis que no tenemos miedo os dejamos empezar.
-Un momento- contestó Ana.

Las dos se levantaron y desde la puerta del dormitorio se pusieron a cuchichear. Parece que estaban preparando algún tipo de estrategia. Mientras las chicas planeaban Dani se levantó y sacó una pequeña caja de metal del mueble del salón. Se volvió a sentar a mi lado y la abrió. La caja contenía cigarros, papel de liar y una pequeña bola de papel de plata. La deslió y contenía una especie de piedrecita negra que el mismo Dani me explicó que era un chino de hachís. Con maestría rompió un cigarro, sacó el tabaco de su interior, lo mezcló con varias raspaduras de la droga y lo envolvió liándolo por ambos extremos. Cuando estaba encendiéndolo las chicas se estaban sentando de nuevo. Venían con una sonrisilla maliciosa.

-¿Qué preparas?- preguntó Martina a Dani mientras éste encendía el porro.

No contestó pero le pasó el cigarro. La chica lo cogió dudosa.

-No te lo eches a pecho- explicó el anfitrión- da una calada cortita y después una más larga. Lo aguantas un poco y después sueltas el humo.

La chica obedeció con un leve tosesita que le dio risa y devolvió el porro a Dani que antes de darle otra calada se lo pasó a Ana. Ésta se notaba que no era la primera vez que probaba uno pues aspiró sin toser y me lo ofreció. Yo no soy partidario ni del tabaco no de las drogas pero para no romper el momento de camaradería disimulé echándomelo en la boca pero sólo retuve un poco de humo para soltarlo al instante sin llegar a tragarlo.

Estaba sorprendido por la actitud de las chicas. Me las esperaba más mojigatas. Pero empezaban a recordarme ese típico mito de que las niñas de colegio de monjas fumaban y follaban antes y más que las de colegio público. Y por algún motivo yo me había figurado que éstas eran las típicas niñas pijas de colegio de monjas, como mis amigas Leyre, Nieves y algo menos Alba y Viqui.

Dani cedió el primer turno a las chicas y supuse que irían a por Dani, pero de golpe me llega Ana y me pregunta:

-Luis, ¿Verdad o te atreves?

Preferí empezar por una pregunta y respondí verdad.

-¿Estás enamorado?

Vaya pregunta. Pero joder, ¿qué respondo? Me quedé pensativo, bloqueado. ¿Estaba enamorado? ¿Desencantado? ¿Con el corazón roto? Como tardaba en responder las chicas me metieron prisa.

-Venga, respuesta o prenda.-insistió Ana mientras le pasaban el porro.

Como no sabía qué contestar opté por echarme el chupito mientras las chicas cuchicheaban entre risitas y me quité la camiseta. ¿Ana me estaba mirando? ¿Sería curiosidad o habría algo más? No di tiempo a pensarlo pues lo pregunté directamente:

-Ana ¿verdad o te a treves?
-Verdad…
-¿Te gusta alguien de esta sala?

Mirándome a los ojos con media sonrisa respondió rotundamente:

-Sí.
-¿Y quién es?-quise saber.
-Eso ya es otra pregunta, jajajaja- salió en su ayuda Martina.

Dani se frotaba las manos. Todo salía según su plan. Incluso cuando Ana le preguntó a él:

-¿Verdad a te atreves Dani?
-Yo me atrevo a todo…-respondió dando una fuerte calada al porro que ya empezaba a consumirse dejando el típico olor intenso en la sala recalentada por la calefacción a tope y el ambiente.

Ana miró a su amiga y dijo a Dani lo siguiente:

-¿Te atreverías a besar a alguien de esta sala?
-No, otra vez yo no…-me lamenté provocando la risa de las chicas.

Pero Dani, que pasó de mi broma, gateó hasta Martina y la tomó por la barbilla. La chica alargó el cuello para quedar a su altura y aceptó un beso largo pero muy dulce para lo que me temía. Cuando se separaron Dani no dejaba de mirarla mientras ella ruborizada agitaba su pecho al respirar. El cabrón se estaba saliendo con la suya.

-Martina, ¿verdad o te atreves?
-Verdad…
-¿Verdad que te ha gustado mi beso?

Qué cabrón. Iba de frente. Pero la chica bromeando hizo el ademán de servirse tequila para no contestar. No llego a servirse y con un gesto de cabeza asintió diciendo:

-Me ha gustado mucho.

Bueno. Había asentimiento. Pero de ahí a terminar follándosela aquella noche quedaba mucho camino.

Entonces la chica disparó de forma inesperada a su amiga.

-Ana, ¿verdad o te atreves?
-Me atrevo…
-¿Te atreves a besar a alguien de esta sala?
-Por supuesto…-dijo haciéndome pensar que probaría sus labios, pero tras mirarme de forma sugerente se colocó la melena al otro lado y con media sonrisa se giró dándole un pico a su amiga entre los aplausos y la risa de Dani dejándome descolocado a la vez que despertando un morbo que aun no había sentido aquella noche viendo a las dos chicas de rodillas besándose.

Cuando Ana se volvió a sentar hice el gesto de tener el corazón roto ganándome de nuevo su sonrisa. Dani empezó a liar un segundo porro cogiendo el material de la cajita. Ahora era Ana la que disparaba. Y vino a por mí. Temiendo otra pregunta comprometida me decidí a aceptar un reto:

-Me atrevo…

La chica miró a su amiga con cara maliciosa y me dijo:

-Besa a Dani.

No sé que cara debí poner. Pero en mi mente resonó un “otra vez no” mientras escuchaba como un eco las risas de las chicas. Mi compañero me ponía morritos con cara de guasa. Total, de perdidos al río. Me puse de pie y me quité los zapatos.

-Los zapatos no cuentan.-dijo Ana entre risas.

Me encogí de hombros y me desabroché los pantalones bajándomelos para quedarme con mis calzoncillos negros ajustados a la vista de todos. Lancé el pantalón y levanté los brazos. Me di la vuelta girando sobre mis piernas para demostrarles que me daba igual y me senté entre las risas de las chicas que se partían con mi desnudez. Dani me acercó el tequila y me lo tomé sin rechistar. Ana me miró con picardía cuando mis ojos la buscaron para ver si estaba contenta con lo conseguido. Siempre que jugaba a algo de esto terminaba en pelotas el primero. Debería hacérmelo mirar.

Pero me tocaba atacar. Y tenía un objetivo.

-Ana ¿verdad o te atreves?
-Verdad…

Mierda, no iba a haber prueba. Pues a atacar:

-¿Verdad que Martina quiere follarse a Dani?

Dani casi me mata con la mirada. Martina se puso coloradísima y Ana me mataba. Pero en el fondo esa era la respuesta que estaba esperando todo el mundo. Sin embargo, la chica se levantó con una sonrisa desafiante y sin decir nada se quitó los zapatos. Ya sabíamos que significaba aquello. Mientras lo hacía yo por chulería le eché el tequila en el vaso y le ofrecí la sal. Pero mientras ella ya se había desabrochado e l pantalón quedándose con unas braguitas de color rosa con una Hello Kitty en el centro. Infantiles pero muy sexis marcando su monte de Venus y sus labios.

No me corté mirando como ella había hecho conmigo. Se abrió de brazos con la misma mirada desafiante dándome a entender si quería más. Pero siguiendo con mi chulería apreté mis labios dando mi aprobación y en cuanto se sentó le ofrecí el vaso de chupito lleno y la sal. Ana se tomó el licor absorbiendo el limón con fuerza para tapar el sabor del alcohol.

Le tocaba a ella y fue de nuevo a por mí ante la desesperación de Dani que a pesar de todo temía que se torciera su plan. Algo que yo empezaba a dudar viendo el nivel alcohólico que llevábamos y los ojos rojizos por el porro.

-Luis ¿verdad o te atreves?

Dudé qué responder pues un atrevimiento me llevaría a alguna prueba difícil. Respondí “verdad”.

-¿Verdad que te están entrando ganas de enrollarte con alguien esta noche?- me atacó.

La repasé sin cortarme y respondí:

-Mucho…

En realidad no sabía adónde quería llegar pero iba a aguantar el pulso. Dani se relajaba. Sus planes de nuevo no corrían peligro por la tensión entre Ana y yo. Pero me tocaba d enuevo y quise pasar la bola a Dani.

-Dani, ¿verdad o te atreves?
-Atrevimiento siempre- respondió guiñando un ojo a Martina.
-¿Te atreves a irte con Martina a una habitación y volver los dos con la ropa del otro puesta?

El asombro llenó la sala y sólo se escuchó un comentario de Ana flojito: “Qué cabrón…”

Dani se levantó de l suelo y le ofreció la mano a la chica. Ésta colorada de nuevo se levantó diciendo que su ropa no le iba a vales a Dani. Pero aun así se fueron al dormitorio. Al quedarnos solos Ana me soltó:

-No sabía que eras tan chulo e ibas tanto de guay…
-Ya ves-respondí- cosas de Luisinho, pero tú no te quedas corta.
-No voy de guay. Sólo estoy jugando al juego éste.
-Estás borracha y fumada.-le espeté.
-No tanto como te crees.
De pronto apareció Dani con el top de Martina puesto hasta el cuello pues no bajaba más en su corpachón y los pantalones atados a la cintura pues no le entraban por las piernas. De todos modos estaba encantado de lucir su cuerpo de gimnasio y su paquete marcado en unos calzoncillos deportivos blancos. Ana pareció sorprenderse con el cuerpazo del capitán del equipo.

Mientras se sentaba apareció Martina. La ropa de Dani le quedaba gigante y aún así se la veía preciosa con la camisa cayendo sobre sus pechos y casi hasta medio muslo pese a ser alta y los pantalones del chico arrugados y anchos. Se sentó como aturdida observando el cuerpo de Dani. Quizá no se esperaban una musculatura tan marcada y no como la de mi cuerpo canijo.

-Ea, me toca- dijo Dani feliz pero me sorprendió yendo a por Ana- ¿verdad o te atreves?
-Mmmmm, me atrevo, no quiero descubrirme demasiado.
-¿Te atreves a meter la mano dentro dede los calzoncillo de Luis?

Ahora por fin dudó. Parecía que la propuesta de Dani superaba el límite de lo que estaba dispuesta a conceder. Me vi crecer ante la soberbia de la chica. Le iba a ganar ese pulso que parecía estar echándome desde que empezamos el juego. Así que me puse delante de ella de rodillas para que pudiera realizar con facilidad su reto.

Ella miró a su amiga como esperando un consejo que ésta no supo dar tapándose la boca con la mano ocultando su sorpresa. Después me miró a mi y frunciendo el ceño me dijo:

-Tan desesperado están que tienes que recurrir a esto para que te toquen la polla.

Con sonrisa de triunfo respondí:

-Nadie te obliga y si vas con desgana yo no gano nada.
-Claro, prefieres que pague la prenda y verme las tetas.
-Yo no prefiero nada. Decides tú, aunque no dudo de que seguro que tienes unas tetas preciosas.

En su cara se mezcló en ese momento el orgullo con cierta incomodidad pero con decisión se puso de rodillas justo en frente de mí muy cerca y mirándome a los ojos me dijo:

-Disfruta.

Pensé que colaría la mano por el elástico tirando de él y quizá viendo su contenido pero me sorprendió agachándose para apoyarse con una mano en el suelo y la otra en mi muslo. La coló por el pernil del calzoncillo con cuidado de no rozar mi churra que para su suerte descansaba para el lado contrario. La coló completa acariciando mi pubis con el vello recortado hasta que su muñeca rozó la tela de la prenda interior. Evidentemente mi polla reaccionó empezando a crecer sin que me importara que se pudiera notar. El alcohol hacía efecto. Entonces miró a Dani y preguntó:

-¿Satisfecho?
-Ja, pregúntale a Luis…

Me miró levantando la mirada y yo respondí que la prueba era eso. Fue cuando al sacar la mano ya con menos cuidado su dorso rozó la base de mi polla y un testículo dándose cuenta del bulto de mi calzoncillo. La chica me devolvió media sonrisa y respondió desafiándome de nuevo:

-Ya te creías que me ibas a ver las tetas.
-A lo mejor esto me ha gustado más…-respondí sonriéndola, pero sorprendiéndome con que me devolvía otra sonrisa.
-Venga seguimos, que esto se pone interesante.- metió prisa Dani.
-¿Cuándo termina el juego?- preguntó Ana.
-Cuando sólo quede uno vestido.
-Vale. Pues vamos a meter prisa.-respondió Ana- Luis, ¿verdad o te atreves?

Preferí no jugármela a una prueba demasiado exigente y elegí verdad.

-¿Verdad que te ha gustado sentir mi mano cerca de tu polla?- me preguntó.
-Tú misma puedes comprobarlo- respondí señalando mi erección.

Martina se echó de nuevo las manos a la boca mientras que Ana hacía una mueca de triunfo. Si después de aquello las chicas no se iban sonaba a que ya no había marcha atrás. Pero ¿hasta dónde llegarían? Pronto lo íbamos a comprobar.

-Martina, ¿verdad o te atreves?- disparé.
-Verdad…
-¿Qué polla te gustaría ver antes la mía o la de Dani?

La chica se tapó la risa tonta que le había dado y miró a Dani, pero en vez de responder optó por levantarse y sacarse los pantalones de Dani que tan anchos le quedaban. Parecía un calco una de la otra pues nos sorprendió con unas braguitas de color verde claro con las Supernenas estampadas sobre un prominente monte de Venus durante los instantes que tardó en que la camisa de mi compañero las cubriera de nuevo hasta medio muslo. Al sentarse de nuevo con las piernas cruzadas no pudimos dejar de admirarnos de sus piernas largas de modelo con unos muslos contorneados entre los que se colaban los picos de la camisa de Dani cubriendo sus bragas de nuestra vista a diferencia de las de Ana que estaban semicubiertas solo por el top.

Le costó trabajo tomarse el tequila pero cumplió. Venían dispuestas a jugar. Y fue a por Dani. Le mandó meter su mano en mi calzoncillo. Me eché a temblar. Pero mi compañero cumplió con su palabra y mostrándose muy machito delante de las chicas se sacó el top de Martina que no tapaba nada en realidad, lo olió y se lo entregó a la chica que lo recibió complacida. Tras tomarse el tequila le preguntó a la chica, que temiendo una pregunta como la anterior eligió “Me atrevo” aunque no muy segura. Entonces Dani totalmente desatado creyendo obtener la victoria definitiva soltó:

-Elige uno de nosotros para que meta la mano en tus bragas.

De nuevo el gesto de taparse la cara mientras Dani reía satisfecho pero cuando pensaba dejarla en ropa interior saltó la sorpresa.

-Elijo a Ana…
-Pues ya estáis tardando- respondió incómodo mi compañero de equipo a la vez que empezaba a llenar un chupito de tequila creyendo que no iban a cumplir el reto.

Entonces Martina se puso de rodillas y Ana detrás de ella igualmente de rodillas. Martina levantó la camisa de Dani dejando que sus muslos quedasen totalmente al descubierto dejando ver en su arranque las braguitas enmarcadas entre ambos. Ana acercó su mano a la barriga de su amiga y con cuidado fue descendiendo hasta colarla dentro de la prenda comprobando como las Supernenas ganaban volumen en forma de dedos de mujer. Martina miraba a Dani que se puso de rodillas sobándose descaradamente el paquete hasta decir:

-Sois lo que no hay. Me estáis poniendo burrísimo. Me imagino lo sueve que debe ser.

Ana asintió con la cabeza el enorme bulto que empezaba a marcar el pantalón de Dani, pero algo cortada volvió la cara hacia mí. Yo observaba asombrado. Aun a sabiendas de que por la postura la raja de Martina estaba a salvo de sus dedos la imagen era demasiado morbosa como para no fortalecer mi erección. Pero a diferencia de Dani yo traté de disimular. No sólo eso, ataqué a Ana en el absurdo duelo que llevábamos jugando toda la noche diciendo:

-¿Disfrutas más con las manos ahí metidas?
-Jajajaja, es sólo cuestión de confianza. Es mi amiga. También puedo tocarle las tetas.-respondió con la lengua gorda y algo trabada por los efectos del alcohol y las drogas.

Y efectivamente con la otra mano sujetó el pecho de su amiga que miraba embobada a Dani. Creo que se había terminado el juego, pues éste se acercó hasta las chicas poniéndose de rodillas frente a las dos y olvidándose de Ana agarró la cara de Martina y la besó. Ana se retiró prudentemente, momento que aproveché yo para ponerme frente a ella y decirle:

-Ya hay confianza…

La chica me sonrió con picardía con sus ojos colorados y cuando la besé no opuso resistencia. Todo lo contrario. Buscó con deseo mi lengua ofreciéndome la suya. Dani lo había conseguido. Teníamos a las dos donde queríamos.

Las chicas estaban entregadas y borrachas. De reojo vi que Dani empezaba a desnudar a Martina sin oposición de la chica. Su sujetador fucsia contrastaba con la blancura de su piel. Quise disfrutar del espectáculo a la vez que del cuerpo de Ana. Así que me puse a su espalda y empecé a comerle el cuello ganándome sus risitas y algún gemido mientras le repasaba la polla por el culo apretadito que tenía dentro de sus bragas rosas. Así podía ver como Dani descubría las tetas blancas de pequeños pezones muy pálidos de Martina mientras mis manos se colaban en el top de Ana para encontrarme con las suyas.

Al sentir mis manos en sus pechos la chica gimió apretándose más contra mi polla. Su amiga ya disfrutaba de las chupadas y lamidas de mi amigo en sus tetas con risitas y grititos. Él murmuraba algo pero yo no podía oírlo concentrado en lo que veía frente a mí, tocaba y sentía en mis manos con su culo apretando mi nabo tieso. Entonces le saqué el top levantando sus brazos. Aunque desde mi posición no tenía la mejor visión de su cuerpo en cuanto sus pechos quedaron libres de la prenda comenté en su oído:

-No tenía duda de que serían preciosas…

Volviéndolas a agarrar desde atrás mientras tomaba buena cuenta de su cuello y oreja. La chica estaba literalmente sentada sobre mis muslos y mi polla. Fui a más y le volví a decir:

-Y tampoco dudo de lo suavecita que estarás…

Una de mis manos abandonó su teta y bajo por su vientre agitado por los movimientos de su diafragma al respirar colándose dentro de sus bragas rosas. Que debajo de Hello Kitty me iba a encontrar un chochito pelón suavecito era algo que no dudaba. Y del volumen de sus labios tampoco por como se marcaban en la braga. Pero que al colarse mi dedo anular entre ellos me encontrase con que Ana estaba empapada sí me sorprendió. Por como gimió y dejó caer su cabeza hacia atrás sobre mi hombro era evidente que estaba sensible y caliente.

Mi dedo se perdió dentro de ella masturbándola. Salía y entraba de su coño rozando su clítoris mientras Ana gemía y respiraba muy hondo. Estaba tan entregada que podría haber hecho con ella en ese momento lo que hubiese querido, pero la postura me permitió ver como Dani se estaba dando un festín en el chocho igualmente depilado de Martina. La chica estaba abandonada a su suerte boca arriba con sus pechos aplanados y los pezones muy marcados mientras la cabeza de Dani se movía entre sus piernas con un ronroneo de aprobación como el que degustaba un manjar. El arqueo de la espalda de la chica era la muestra del placer que la boca que unos meses antes había succionado hábilmente mi polla le provocaba.

Estaba embobado viendo a la otra pareja mientras disfrutaba del calor del cuerpo de Ana que parecía extasiada con mis manos. De vez en cuando giraba su cabeza sobre mi hombro para besar mi cuello. Incluso intentó colar su mano entre mi barriga y su espalda para llegar a mi polla, pero estaba tan aprisionada con su culo sobre ella que sólo alcanzó a acariciar mi pubis y la base de mi nabo.

Yo estaba tan ensimismado en el espectáculo de en frente y en las sensaciones que me proporcionaba tocar el cuerpo de la chica que me entregué a masturbarla. De hecho cuando su amiga se tensó silenciando sus gemidos con un profundo arco de su espalda derramando seguramente sus jugos vaginales en la boca de Dani yo intensifiqué la paja a la chica hasta que conseguí que temblara casi mordiéndome el cuello y empapándome más la mano dentro de sus bragas.

Para cuando Ana quiso levantarse acomodada como estaba sobre mí para buscar la forma de devolverme el placer que yo le había dado Dani se había puesto de pie delante de Martina que estaba con las piernas recogidas echada hacia un lado y se estaba bajando los calzoncillos dejando a la vista su pollón. Fue Ana la que soltó:

-Ostias que polla…

Mientras que su amiga recuperaba tras haberse corrido la risita nerviosa. Difícil competir con eso.

Aquello pareció la típica frase sincera de un borracho. Pero a mí me retrajo un tanto. No tengo complejo por el tamaño de mi churra. De hecho creo que está bastante bien pero comparada con la de Dani pierde garra por no decir otra cosa. Parece que el mito del tamaño es más masculino que femenino concentrando la virilidad en un solo órgano, pero aquella frase salida de la boca de Ana me dejó un tanto cortado a pesar de la enorme excitación que tenía con el cuerpo de la chica pegado al mío y su culo apretándome mi evidentemente inferior instrumento de placer.

Por unos instantes además quedamos como espectadores de lo que pudiera pasar allí, pues Martina también se había sorprendido de ver aquel falo enorme y venoso del que colgaban dos cojones de toro. Dani era consciente del efecto que provocaba en las chicas la primera vez que le veían la polla y sabía, pues me lo había contado, que aunque a algunas las volvía locas a otras las retraía. Sin embargo, cuando se enrollaba con tíos se lanzaban a por su polla en cuanto la veían.

-¿No te gusta mi biberón?-preguntó Dani con seguridad buscando evidentemente que la chica se la mamara.

Martina, con los ojos tan enrojecidos como su amiga se puso de rodillas con una risa nerviosa. Ahora podía ver sus formas desnudas perfectamente de perfil. Sus pechos grandes pero no exagerados rematados en dos pezoncitos claros que apuntaban ligeramente hacia arriba se redondeaban al apoyarse en sus costillas ligeramente marcadas, al igual que sus caderas por una cintura estrecha, el vientre plano y un culo respingón. Un cuerpo de modelo que ahora aparentando vergüenza se acercaba de rodillas al falo poderoso de Dani que disfrutaba su triunfo con los ojos clavados en la chica. Cuando ella agarró su miembro el capitán del equipo gruñó ronco.

Martina parecía no atreverse y a la vez desear jugar con aquel nabo fantástico pues se limitó a cerrar los ojos y pasarse el glande hinchado de Dani por la mejilla, la nariz y los labios. Así creaba mayor expectación.

Ana y yo estábamos anonadados observando el espectáculo que nos ofrecían nuestros amigos, pero de nuevo un comentario libre de la chica me cortó el punto:

-Menudo rabazo se va a comer Martina, se va a atragantar.
-Dile que te deje un poco…-respondí molesto ya.
-Ja, ¿el famoso Luisinho acomplejado?- preguntó irónica- Con su fama de creído y altanero…

“Será sólo fama” pensé mientras Ana se levantaba de mis muslos y se giraba hacia mí. Ahora podía verla de frente. Realmente la niña era muy bonita. A pesar de tener la mirada algo perdida por le ingesta de alcohol y hachís, su cara enmarcada en su melena oscura era muy bella, mejorando el cuadro sus dos pechos, más pequeños que los de Martina, pero de buen tamaño, con los pezones de tamaño medio oscuritos sobre la piel blanca de sus tetas que aún marcaba el moreno algo ya difuso del último verano. Además, seguramente por el tamaño se mantenían más erguidos igualmente apoyados sobre sus costillas también ligeramente marcadas pero su cintura se veía menos marcada a pesar de tener sus muslos apretados por ser más estrecha de caderas. Un auténtico bombón. Aturdido por la visión balbuceé un torpe piropo:

-Insisto, sabía que tus tetas eran preciosas…
-Pues no se las estoy ofreciendo al del pollón, te las estoy ofreciendo a ti.
-Bien que has pasado de mí todo el juego, en plan borde…
-Tú eres algo tontito, ¿no?
-No. Seguramente soy tonto del todo.
-Jajajaja, no era plan de descubrir las cartas. Yo no pensaba que esto fuera a pasar pero ya que ha pasado desde luego yo prefería contigo.
-¿Ves?-le respondí sonriendo- así se pierden todos los complejos.

Atrapé su boca con mis labios fundiéndonos en un beso largo con mucha lengua mientras ella me abrazaba por la espalda y yo por su cintura con una mano mientras la otra se recreaba en su pecho. Así de rodillas pegados uno al otro debió sentir mi erección contra su pubis pues separándose de mis labios me dijo:

-Seguro que tú también tienes algo rico aquí.

Sentí su mano bajar por mis abdominales hasta mi paquete y toparse con mi dureza recorriéndola. Entonces con los ojos casi bizcos en una mueca divertida y tras morderse el labio dijo:

-A ver qué hay aquí…

Dejé que la chica me bajara los calzoncillos haciendo que mi polla saltara fuera, algo que le hizo gracia. Definitivamente estaba borracha, o al menos más que yo. Cuando quedó extendida ante sus ojos tampoco lucía mal salvando las distancias con el nabaco de al lado. Pero la chica hizo muescas de agrado y remedándome comentó:

-Sabía que estarías muy bien…y muy rico.
-¿Te apetece probarla?

Con una mueca divertida se encogió de hombros dando a entender que aceptaba la propuesta. Me senté en el suelo dejando que Ana me ayudara a quitarme del todo los calzoncillos quedándome con las piernas abiertas y apoyado en mis brazos hacia atrás. Ana que seguía de rodillas se colocó entre mis piernas y agarró mi churra tensándola tirando hacia abajo del prepucio.

-Hola amiguita…-dijo justo antes de bajar la cabeza para empezar a lamerme la punta.

O estaba muy borracha o no tenía mucha experiencia pues tras darme lengüetazos un rato se limitó a chuparme la punta como si fuera un chupa chups sin llegar a meterse más que un trozo de glande en la boca. Aunque si iba a ser tan torpe como la extremeña aquella de la playa mejor prefería que no tragara. Hacía ruiditos con la boca como si estuviera rematando un batido con la pajita. No era especialmente habilidosa pero tenerla agachada entre mis piernas mamando era bastante excitante, y más cuando levanté la cabeza para ver qué pasaba en frente y mi mirada se cruzó con la de Dani que me hizo el gesto de victoria con la mano mientras en sus labios pude leer: “Te lo dije…”

El capitán del equipo estaba de pie con las piernas ligeramente abiertas mientras Martina de rodillas agarraba su polla contra el abdomen y se afanaba en comerse sus huevos colgones. Desde luego era un triunfo total de Dani. Yo no habría imaginado acabar la velada así aunque sospechaba que el alcohol y los porros tenían algo que ver convirtiendo la predisposición de las chicas en una noche de sexo.

Y es que yo quería más así que tiré de las axilas de Ana para que dejara de chuparme la punta del nabo y pasar a la acción. Al sentir que tiraba de ella me regaló un beso con lengua donde creí reconocer un sabor diferente que adjudiqué a mi propia polla. Pero conseguí que la chica se tumbara a mi lado y poniéndome ahora yo de rodillas le dije:

-Ahora me toca descubrir a mí…

Tiré de sus bragas para terminar de desnudarla pero le dio la risa floja encogiendo las piernas.

-Déjame que así no puedo…-le seguí el juego haciéndole cosquillas en la barriga.
-Jajajajaja, que me da corte…no, jajajaja, no me quites las bragas…

Su actitud infantil contrastaba con lo que habíamos hecho toda la noche.

-Entonces no voy a poder meterte mi cosita…-le dije siguiéndole el juego.
.¿Me vas a meter la churra?
-Estoy deseando…

Ana agarró con su mano mi polla acariciándola como sopesando qué hacer. Noté que su mano se relajaba y pude tirar hacia abajo de la prenda descubriendo al fin el pubis que había acariciado antes totalmente depilado y con unos labios muy sobresalientes. Hizo el gesto pudoroso de taparse con la mano mientras yo terminaba de sacar las bragas por sus pies.

-¿Te da vergüenza que te vea el chochito?- le pregunté acercando mi cara a la suya- Bien que has mirado mi polla…
-Jajaja, cosas mías…

Mientras hablábamos conseguí con mis rodillas hacerme hueco entre sus piernas que al fin abrió para recibirme ahora que mi vista no se paseaba por su entrepierna. Coloqué cada brazo a un costado suyo y descendí mis caderas para que nuestros sexos se encontraran. Volví a besarla. Quitó la mueca divertida de su cara sustituyéndola por otra más entregada y le pregunté:

-¿Quieres que te la meta?

Ana tenía los brazos entre su cuerpo y el mío sujetando mi pecho con sus manos en una postura algo defensiva pero rodeó con ellas mis costados alcanzando mi espalda mientras asentía con la cabeza. Intenté atinar directamente con un movimiento de caderas pero aunque pasé mi glande entre sus labios mayores no alcancé a colarme dentro de su vagina así que dejando caer mi cuerpo sobre el suyo de modo que sus tetas se aplastaban por el peso de mi pecho con la mano dirigí mi misil directamente a su lanzadera. No fue fácil y cuando sentí el calor que emanaba de su interior presioné clavando mi glande en un chochito estrechito pero muy mojado.

Ana tensó la espalda lanzándome un largo gemido en el oído. Volví a presionar y entró un poco más. Por un momento temí que fuera virgen pero en tres golpes conseguí abrirme paso en su coño sin más oposición que su estrechez y quizá que la chica hacía bastante tiempo que no follaba. Se aferró a mi cuerpo con los brazos mientras sus piernas se relajaban abriéndose del todo permitiéndome penetrarla con los movimientos de mi cadera. A ello sumaba un gemido casi constante similar a un lamento. Siempre me ha encendido que las chicas muestren sus sensaciones y placer mediante gemidos y eso me animó a aumentar el ritmo de las penetraciones. Ni siquiera me había dado cuenta de que me la estaba follando a pelo a pesar del calor y humedad que me trasmitió su coño en cuanto entré en ella.

Llevaba más de un mes sin echar un polvo y estaba sintiéndolo todo como hacía mucho. Además la actitud de Ana desde que empecé a penetrarla invitaba a continuar aumentando el roce de nuestros cuerpos. Se mantenía abrazada a mí con los ojos cerrados y la boca entreabierta emitiendo un permanente “aaaaaaaahhh” que sólo cambiaba de tono y volumen al ritmo de mis golpes de caderas. Estaba totalmente entregada a mis pollazos y su voz constante me ponía más cachondo.

Sin embargo, en un momento dado volví a ser consciente de que al lado había otra pareja. Levanté la cabeza y miré. Mientras yo había empezado a follarme a Ana Dani había hecho lo propio con Martina, pero ellos estaban a cuatro patas. Me impactó de nuevo ver a Martina con sus brazos apoyados en el suelo y sus pechos colgando entre ellos bamboleándose al ritmo de los golpes de cadera de mi compañero mientras tenía la cara colorada, como congestionada y la boca entreabierta. Parecía ahogarse pero cada vez que era penetrada contraía la cara en una mueca que no sabía identificar si era de dolor o placer. Dani la alababa:

-Uffff, que culazo tienes, y que chochazo madre, me encantas….mmmmm

Empujado por la escena quise imitarla. Me salí de Ana que abrió los ojos como buscando una explicación y tiré de ella para cambiar de postura. Ni protestó ni comentó. Se dejó llevar probablemente deseosa de culminar el placer que estaba sintiendo mientras la penetraba. No sé si lo hice intencionadamente o fue casual pero quedaron las dos chicas a cuatro patas la una frente a la otra con las cabezas muy cerca. Parecían estar como en una suerte de trance dejándose hacer y mover.

Al penetrarla desde atrás yo quedé frente a Dani, que me alargó la mano para chocarla con la mía. Yo no podía ver como su pollón se perdía hasta las entrañas de Martina pero imaginarlo me hizo aumentar el ritmo con el que yo me follaba a Ana que ahora había retomado su “Aaaaaaaaaahh” permanente más agudo y entrecortado.

-Mira Luis que dos bellezas nos estamos follando…-decía Dani sin dejar de percutir contra el culo de Martina.- Son preciosas. Tan juntas, tan guapas. ¿No os dais un besito ahora?

Las chicas no parecían reaccionar, pero Dani insistió:

-Un besito de amigas que follan juntas, como antes en el juego…

Ambas levantaron las cabezas y se miraron levemente. Las bocas entreabiertas los gemiditos casi a dúo. Era increíble lo que estábamos viviendo. Y al fin ambas empezaron a darse picos aumentando el morbo de la escena si es que aún podía aumentar más.

-Sabía que erais dos zorritas. Uffff, que cachondo me ponéis…-insistía Dani mientras yo aumentaba los golpes de mi pelvis contra el culo blanco de Ana.

Los besos de las chicas fueron el acicate que me faltaba. Aun así con mi mano empecé a acariciar el clítoris de Ana mientras la penetraba con fuerza. Dejó de besarse con su amiga para poder liberar sus pulmones en gemidos cada vez más fuertes. Martina hacía lo propio pero con gemidos más graves y la boca ya totalmente abierta. Parecía que le iba a explotar la cara. Se estaba corriendo. Era eso.

Pero mi dedo rozando su botoncito de placer y mi polla entrando y saliendo del coño de Ana también consiguieron que se corriera casi a la vez que su amiga. Sus “aaaaaahhh” se transformaron en un agudo “Ayyyyyyyyy….” Que terminó ahogado mientras yo podía sentir como mis huevos se mojaban por el flujo que manaba de su raja. Me estaba empapando con ese flujo caliente y ya no pude aguantar más. Saqué apresuradamente mi churra superlubricada de su chocho y en dos meneos empecé a soltar chorros de semen espeso sobre el culo y la espalda de la chica con el corazón agitadísimo y la polla palpitándome hasta vaciarse por completo.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s