ECONOMISTA

3

​Judith estaba tumbada, desnuda, boca abajo y con la pierna derecha ligeramente flexionada. De su voluptuoso culo escurría, hacia las sábanas, el caliente y viscoso semen de Víctor, además tenía los dos glúteos colorados de los azotes que había recibido.

Víctor, también desnudo, estaba sentado en la mesa de su escritorio.

―Tenía algo a medias cuando has llegado ―le dijo a la pelirroja.

Terminó de hacer la reserva en el hotel de Fermín y Marisa donde siempre se hospedaba cuando iba a Menorca. En un par de semanas nacía su hija y quería pasar una temporada allí, pero no sabía cuánto tiempo.

―Todavía no me creo que vayas a ser padre, ¡vaya sorpresa!
―Yo tampoco me lo creo.
―Es una pena que te vayas a ir ahora, estamos tan bien juntos.

Se giró en la silla y se quedó mirando a la enfermera que no había cambiado la posición.

―¿Estamos bien, juntos?, pero si te vas a casar en menos de dos meses… no sé yo si quieres casarte realmente… últimamente vienes demasiado a verme.
―Ya te dije que queremos ser padres cuanto antes, así que voy a empezar a dejar de tomar la píldora, luego no vamos a poder vernos con mucha frecuencia.
―Por eso no hay problema ―dijo Víctor subiéndose a la cama y pegando un pequeño azote en el glúteo de Judith―. No me importa follarte solo por el culo… ya lo sabes…
―Mmmmmm, lo sé, pero seguro que algún día me pongo tan cachonda mientras me follas que te pido que te corras dentro… y prefiero evitar esa tentación…
―Lo haría si me lo pidieras, ¿eso te gustaría?…
―Me da morbo pensar esas cosas… ya sabes cómo me pones, me gusta follar contigo, pero quiero mucho a mi novio, no podría hacerle eso, si me dejaras embarazada no me lo perdonaría nunca, me encanta que me hagas de todo, pero después de la boda vamos a tener que vernos un poco menos, no quiero sustos…
―Ya me imagino… y cambiando de tema, ¿ya has pensado lo que te dije de la boda?, me encantaría que nos viéramos ese día y que pudiéramos hacer algo… supongo que estaré aquí ese día, no sé cuánto tiempo voy a estar en Menorca, de momento voy a coger una excedencia de tres meses en el hospital cuando se me acabe el permiso de paternidad, de todas formas, aunque siga por Menorca creo que vendré a la boda, esto de que vaya a ser padre ha cambiado mucho mis planes.
―Me encantaría que vinieras, pero ya te dije que ese día no, Víctor, ese día tienes que comportarte, no quiero arriesgarme a que alguien pueda pillarnos, además es el día de mi boda.
―Algo rápido, una paja, una mamada, quiero correrme viéndote con el vestido de novia puesto…
―¡No insistas, Víctor, no va a pasar nada!
―Suenas muy poco convincente mientras mi semen sale de tu culo ―dijo Víctor apartando sus nalgas con una mano.
―¡Eres un cabrón!, ¡menudo padre vas a estar tú hecho!, por cierto, no me has hablado nada de la madre… cuéntame algo de ella… solo por curiosidad.
―¿Y qué quieres que te cuente?, se llama Coral, es natural de allí de Menorca, creo que tiene unos 35 años, morena pelo corto, es guapa, profesora de instituto en la isla, no sé qué más decirte, estaba un día tomando una copa tranquilamente y la conocí así, a ella y a una amiga. Pasamos dos noches juntos.
―Pues anda, vaya puntería, ¿por qué la dejaste embarazada?, ¿no tomasteis precauciones?
―Una vez no, pero pensé que tomaba la píldora…
―¿Tienes alguna foto de ella?
―Pues creo que no… no sé ni su apellido.
―¡Qué pena!, me gustaría ver cómo es físicamente, lo mismo hasta hacíais buena pareja, ahora que vais a ser padres, ¿no has pensado que podrías tener una relación con ella?
―No, sinceramente no creo que funcionara, es muy buena chica y tal, pero ya sabes cómo soy, me llevaré bien con ella por la niña, además es muy maja y creo que nos vamos a entender sin problemas.

Justo en ese momento sonó el móvil de Judith que estaba sobre la mesilla.

―Joder, mi madre, voy a contestar que si no luego se pone muy pesada…
―Adelante ―dijo Víctor.

Cogió el móvil y echó a andar rápido hacia el baño para sentarse en el bidet.

―¡Que sí, mamá!, no se me ha olvidado… mañana te acompaño a hacerte la prueba del vestido, vaaaaale, luego te llamo y quedamos a una hora… que estoy ocupada… venga ciao.

Volvió desnuda a la habitación y se tumbó al lado de Víctor.

―Era mi madre, bueno ya lo has escuchado, que mañana se iba a probar el vestido que va a llevar a la boda… y voy a ir con ella…
―Tengo alguna foto de Coral aquí en el móvil del verano pasado, por si quieres verla, es de una excursión que hicimos a una calita…
―A ver, mmmmmm, es muy mona… parece muy guapa, y ahí juntos en la foto hacéis muy buena pareja.

Le fue enseñando fotos del día que estuvieron en la calita, luego salió una en la que estaba Coral con su amiga Luz, un selfie de los tres, otra de Víctor con Luz, y varias más de Víctor y Coral.

―¿Y esa pelirroja del bañador rojo?
―Es una amiga de Coral…
―¿También te la follaste?, jajaja…
―Jajaja no, aunque no fue por falta de ganas… sabes que me gustáis mucho las pelirrojas, además estaba casada, fuimos a una cala los tres solos, estuvieron todo el día en topless… así que imagínate…
―Vamos, que te pusieron cachondo las dos amiguitas…
―Mucho.
―Y por la noche te follaste a Coral.
―Sí, esa noche la dejé embarazada.
―¿Te acuerdas cómo te la follaste?, me daría morbo saberlo ―dijo Judith agarrándole la polla a Víctor y comenzando a meneársela.
―Más o menos sí…
―Pues empieza, cuéntamelo, soy todo oídos ―dijo la pelirroja pajeando más rápido la polla de Víctor que ya estaba completamente dura.

4

​El martes después de comer, Claudia había quedado con su amiga Mariola para jugar un partido de pádel y me supuse que querrían hablar de lo que había pasado el fin de semana. Desde que habían empezado a verse solo hacía que imaginarme a mi mujer con su mejor amiga, era una fantasía que me volvía loco. Ver a Claudia follando con Mariola.

Mientras Claudia se preparaba subí a la habitación, se había puesto un conjuntito muy mono para el partido de pádel con su mejor amiga.

―Estás muy guapa, ¿así que has quedado con Mariola?, ¿le vas a comentar algo de lo que hablamos el otro día?
―Sí, hemos quedado para jugar, luego nos tomaremos algo, yo si quieres se lo comento, pero este fin de semana no va a ser, a ella le toca quedarse con Alba y yo quiero estar tranquila en casa con las niñas…
―Vale, no pasa nada…
―¿Tienes muchas ganas de verme con ella, eh?
―Ufff, ni te imaginas…
―Primero tengo que hablar con Mariola, pero el sábado nos lo cogemos para nosotros solos, si quieres envía un mensaje a Toni a ver si quiere quedar, ¿te parece bien?
―Me parece muy bien.
―Bueno, me voy, que al final llego tarde.
―Luego hablamos…

En cuanto salió de casa me conecté al chat y le mandé un mensaje a Toni a ver si podía quedar el sábado por la noche para tener una sesión de cibersexo. Ya llevábamos tiempo conectándonos con él, Claudia se desinhibía por completo delante de la cam y ahora teníamos mucha confianza con Toni al que habíamos contado todos nuestros encuentros liberales. Me seguía dando mucho morbo la idea de tener una cita con él, pero Claudia era muy reacia.

No creo que fuéramos a conocer nunca a alguien que tuviera una polla como la de Toni, una verga grande y proporcionada de 24 centímetros. Me daba morbo fantasear en el tremendo contraste que sería ver esa polla en el pequeño cuerpo de mi mujer. Tendría que ser tremendo.

No tardó en contestar Toni, por desgracia me dijo que el sábado había quedado para cenar con su novia Marta y unos amigos. Así que esa noche me tocaba estar a solas con Claudia. Seguro que a mi mujercita se le ocurrían varias ideas de lo qué hacer para no aburrirnos.

Habían terminado su partido contra otras dos chicas del club, luego se sentaron en la cafetería, intentando ponerse lo más apartadas posibles del resto de la gente. Mariola estaba más callada de lo normal. Algo le inquietaba después de la noche del sábado.

―¿Qué te pasa, Mariola?, ¿estás bien?
―Sí, ¿por qué lo dices?
―No lo sé, hoy estás rara, aunque ya me imagino…
―¿Te ha contado algo David?
―Sí, me lo ha contado todo… te voy a dar yo a ti ―dijo Claudia medio en bromas.
―Lo siento, tía, ya sé que habíamos hablado que tu marido y yo no podíamos hacer nada… pero la situación era, uffff, muy morbosa…
―Ya hablaremos de eso, ¿qué te pareció lo que pasó en Madrid?
―Joder, Claudia, ¿qué quieres que te diga? ¡Fue la hostia!, no me imaginé que me iba a gustar tanto, ¡¡no había tenido una experiencia así en la vida!!, me encantó todo…
―Sí, quizás nos pasamos un poco… David estaba preocupado el domingo…
―¿Por qué?
―No sé, estaba muy raro, parecía que le había dado un ataque de cuernos o algo parecido, no le sentó nada bien que le diéramos de lado cuando nos fuimos con los dos chicos.
―Yo pensé que eso era lo que le gustaba.
―Sí, le gusta eso, incluso le pone mucho la humillación y tal, pero quiere ser partícipe de lo que hagamos y el sábado dice que le dejamos al margen.
―Sí, puede ser, pero a veces es difícil compaginar las dos cosas, la humillación con hacerle partícipe de las decisiones, ¿qué quería?, ¿qué le presentásemos a los chicos que nos iban a follar?
―No, no es eso, pero a lo mejor sí que podríamos haber hablado con él y decirle que nos íbamos a ir al hotel con ellos, él lo habría aceptado, pero hubiera sido como que contábamos con él… bueno para otra vez será…
―Va a haber más veces, ¿verdad?, lo que hicimos en Madrid fue la leche, nunca había tenido una experiencia así, jamás pensé que tú ibas a hacer lo que hiciste, ¡¡cómo disfrutaste, zorra!!, ¿cuántas horas estuviste follando con ese tío?
―No lo sé, por lo menos cuatro, era una bestia… todavía estoy reventada, hoy no me podía ni mover en el partido, por cierto, ¿tu chico qué tal?
―El mío muy bien también, lo malo es que estaba casado y se fue deprisa, pero echamos dos polvazos buenos… cuando terminamos salí al pasillo y allí estaba tu marido, con la oreja pegada a la puerta de tu habitación, escuchando como te follaban…

Claudia se puso roja de vergüenza y le pegó un trago a su Coca Cola Zero Zero.

―Me dio pena y le dije que entrara conmigo, luego una cosa llevó a la otra y…
―Y le terminaste haciendo una paja ―dijo Claudia en bajito, acercándose a Mariola.
―Sí, tía, lo siento, era todo muy morboso, imagínate la situación, estábamos en la habitación y tú estabas gimiendo como una loca, David no se había corrido y le dije que se podía masturbar si quería, que no me importaba que lo hiciera, se sentó en la cama y…
―Llevaba una semana sin correrse el pobre, le tenía castigado…
―Así estaba el hombre, me dio pena, me puse detrás de él y… le acabé yo el trabajo, tampoco me tuve que esforzar mucho… ―dijo Mariola con una sonrisa maliciosa.

Y de nuevo Claudia volvió a ponerse colorada cuando se amiga le comentó el pequeño problema de eyaculación precoz de su marido.

―Pero no pasó nada más entre nosotros, eh…
―Menos mal, te parecerá poco hacerle una paja a mi marido.
―¡Joder, Claudia!, no te va a sentar mal eso ahora, ¿no?, tú estabas follando y bueno, fue como dar una pequeña recompensa a David, creo que se lo merecía.
―Luego le di yo otra recompensa…
―¿Otra? ¿Y eso?
―Cuando terminó Jan le llamé para que viniera a mi habitación y dejé que me follara…
―¿Delante de Jan?
―No, ya se había ido, pero antes le pedí que terminara encima de mí, ya sabes…
―¡Qué zorra! Y cuando llegó David a la habitación te encontró con la corrida del guaperas en tu cara…
―¡No, en la cara, no!, en el cuerpo, ¡no soy tan zorra!
―Sí, ya, jajajaja.
―Jajajaja.
―¿Y qué te dijo David cuando te vio así?
―Pues imagínate, se volvió loco, no te voy a contar más detalles…
―¿Te limpió el semen?

Se tapó la cara con las manos cuando volvió a ponerse roja por enésima vez.

―¡No me jodas!, dime que no te lo hizo con la boca ―exclamó Mariola.

Casi se atraganta mientras le daba otro trago a su Coca Cola.

―¡Qué hija de puta! ¡Dejaste a tu marido que te limpiara con la boca la corrida de otro! ¡Eres más puta de lo que pensaba!, mmmmmm, me encanta, ¡¡estás desatada!! …dios, Claudia, me vuelves loca, tenemos que repetirlo cuanto antes… ¿y qué tal con el guaperas?, ¿follaba bien?
―Sí, follaba muy bien… aunque no era mucho de mi estilo.
―¿De tu estilo?, ¿de qué estás hablando?
―Pues de como lo hacía, a lo mejor era demasiado mecánico, no le gustaban mucho los previos y tal, nos besamos poco… se corría siempre dentro del condón, excepto la última vez, claro…
―Solo te quería para follar, ¡ufff, qué cabrón!
―Sí.
―Y tú eres mucho más morbosa que todo eso, te gusta morrearte con él, que te meta los dedos por el coño, que te lo coma…
―¡Vale ya, Mariola!
―Te gusta chuparle la polla, y ese tipo de cosas, ¿verdad?, ¿se la comerías, no?, ¡¡estaba muy bueno!!
―¡Mariola!
―¿Se la chupaste o no?
―Sí, pesada, claro que lo hice…
―Mmmmm, esa es mi niña, dime que tenía buena polla, ese tío tenía que tener buena polla seguro, con lo guapo que era y lo bueno que estaba…
―Muy buena e iba todo depiladito, llevaba unos tatuajes por todo el cuerpo…
―Joder, ¡vaya cara tienes ahora!, ¡¡te pones cachonda solo de pensarlo!!
―Anda, calla calla…
―A mí me pasa igual… llevo cachonda desde el sábado, tengo muchas ganas de volver a follar contigo, de repetir de lo de Madrid, de hacer otra locura…
―No creo que tardemos en repetir, David me ha dicho que quiere verme contigo… y cuanto antes mejor.
―¿David te ha dicho que quiere vernos follar juntas?
―Sí.
―Mmmmmmmmmm, ¡pues entonces tendremos que hacerlo!, este sábado tengo a Alba, pero si queréis para el próximo fin de semana, sin problema, podéis venir a cenar a mi casa y luego… lo que surja…
―Bueno, tranquila.
―¡No te imaginas las ganas que tengo de follar contigo, Claudia!, te juro que ahora mismo te lo comería…
―¡Mariola!
―Vamos, no me digas que no te gustaría…

Miró hacia los lados y luego se pasó el pelo por detrás de la oreja agachando la cabeza. Claudia siempre hacía ese gesto cuando se ruborizaba y Mariola la conocía muy bien.

―¡Lo sabía!, vamos al vestuario…
―No, tía, ¡aquí no!
―¿Quieres que follemos fuera en el coche?
―No, Mariola, esto es muy importante, tenemos que ser discretas, ¡joder, que pueden pillarnos!…
―¡Me da igual, ahora estoy muy cachonda!, vamos a ducharnos anda…

Cuando entraron a los vestuarios había otras dos chicas que se estaban cambiando. Mariola y Claudia sin decirse nada se fueron desnudando y se quedaron mirando sus cuerpos. Mariola se mordió los labios y sin que las dos acompañantes que tenían se dieran cuenta acarició con disimulo el culo a Claudia. Las dos chicas estaban terminando de vestirse y mientras ellas se envolvieron el cuerpo con una toalla para pasar a las zonas de las duchas.

Claudia colgó la toalla en la puerta de su ducha y abrió el grifo comprobando que el agua estaba caliente. Ni tan siquiera se imaginó que Mariola la iba a empujar para pasar juntas las dos y luego su amiga cerró la puerta.

―¡¡¿Pero, qué coño haces?!! ¡¡Aquí no!!

Se metieron bajo el agua y Mariola le apartó el pelo de la cara a Claudia antes comerle la boca. Con suavidad le acarició el culo con las dos manos pegando su cuerpo contra el suyo.

―¡Aquí no! ―dijo Claudia gimiendo y sacando la lengua para acariciar los labios de su amiga.

Sintió el dedo de Mariola rozando su coño y entonces Claudia reaccionó apartándola y abriendo rápido la puerta de la ducha para echarla fuera.

―¡Oye, déjame el champú que se me ha olvidado! ―dijo Mariola disimulando por si había alguien que las pudiera haber visto.

Luego se metió en su ducha privada. Le temblaban las manos y los pezones se le habían puesto muy duros. “Joder, estoy perdiendo la cabeza con esta zorra” se dijo Mariola para sí misma.

Las dos prácticamente hicieron lo mismo dentro de la ducha, aprovecharon para masturbarse un poco, aunque ninguna llegó a correrse, por lo que cuando salieron del agua todavía estaban más excitadas. Tapándose el cuerpo con la toalla fueron hasta el vestuario y se dieron cuenta de que no había nadie.

―Estamos solas ―dijo Mariola quitándose la toalla que cubría su cuerpo y mostrándose ante Claudia.
―Para, Mariola, ¡por Dios!
―¿No te gusto o qué? ―le dijo dándose la vuelta para mostrarle a su amiga su fantástico trasero y darse ella misma un pequeño azote en la nalga―. Sé que esto es lo que más te pone.
―Ufff, para, para, que puede entrar alguien…
―No hay nadie, venga, te da tiempo a agacharte y hacerme lo mismo que el otro día en el hotel…

Mariola se puso contra la pared del vestuario sacando el culo hacia fuera y se abrió los cachetes con una mano.

―Aquí lo tienes, vamos…
―Para, tía, joder, te lo digo en serio.
―No hay nadie y lo estás deseando, ¡vamos, hazlo!

Se lo pensó un par de segundos y miró a los lados para comprobar que efectivamente estaban solas. Dejó la toalla en el banco y completamente desnuda se agachó para pasar la lengua por todo el culo de Mariola. Luego se incorporó mientras se relamía los labios.

Su amiga se dio la vuelta, satisfecha. Se había vuelto a salir con la suya.

―Estás más caliente de lo que pensaba, lo vamos a pasar muy bien tú y yo delante de tu maridito, le vamos a dar una sesión que no va a olvidar en la vida.
―Para ya, me visto y me voy a ir que mañana tengo un día muy largo, tengo viajecito con Basilio, hemos quedado para comer en unas bodegas con el alcalde del pueblo.
―¿Ah sí? ¿Vas a follar con él mañana?
―Noooooooo…
―Ya, seguro, una vez que ese tío te la ha metido te va a querer follar más veces…
―Lo que pasó pasó, pero no creo que se repita… además, ahora tenemos que estar centrados en el trabajo, vamos a tener muchos viajes y comidas de estas…
―Sí, sí, ya me contarás… pero tú sabes tan bien como yo que ese cerdo te volverá a follar…
―Ay, déjalo, Mariola, no quiero hablar de eso…
―Pues yo sí, me has dejado cachondísima… esta noche en cuanto se duerma Alba me voy a hacer un dedazo pensando en que follamos delante de tu marido, acuérdate que tenemos pendiente utilizar el juguete que me compré…
―Me voy a ir ya ―dijo Claudia vistiéndose apresuradamente―. La semana que viene jugamos otro partido.
―Vale y ya quedamos para lo de la cena en mi casa con David, ¿no?
―Bueno, ya iremos viendo…
―Ya iremos viendo no, eso tenemos que cerrarlo ya…
―Hablamos, venga me voy.

Antes de que saliera del vestuario Mariola se puso delante de ella sobando el culo de Claudia, embutido en unas mallas deportivas, y le dio un pequeño muerdo en la boca que su amiga le correspondió.

―Me estoy encoñando mucho contigo…
―Veeeeenga, que tengo que irme…
―Pásalo bien mañana con tu jefe, zorra, jajajaja, ya me contarás…

A las 21:15 de la noche regresó Claudia de su partido, ya tenía a las niñas acostadas y las estaba leyendo un cuento antes de dormir. Claudia se quedó un rato con nosotros y luego nos bajamos al salón.

―Vamos a cenar algo rápido que no me quiero acostar tarde, ya sabes que mañana tengo el primer viaje con Basilio, empezamos la precampaña…
―¿Estás bien?, por cómo lo has dicho parece que no te apetece mucho…
―Es un poco coñazo esto, yo prefiero trabajar más en los despachos, estas comidas y reuniones con los alcaldes de turno no me gustan… y ahora vamos a tener muchas con la campaña electoral y alguna vez hasta me tocará dormir fuera…
―Con Basilio…
―Sí…
―Y después de lo que pasó la última vez con él… dime la verdad, Claudia, ¿tú crees que eso se va a repetir? ¿Vas a volver a follar con él?
―Ahora tengo muchas cosas en la cabeza, me vais a volver loca entre Mariola y tú… dejadme un poco tranquila… que sois muy pesados…
―¿Mariola? ¿Qué te ha dicho?
―Pues lo mismo que tú, y por cierto, ya le he comentado lo que hablamos el domingo, ya sabes, lo de vernos juntas y ella está encantada, quiere que vayamos a cenar el siguiente sábado a su casa…
―¿En serio?, mmmmmm, ¡madre mía, Claudia! ¡¡Qué bueno!!, solo de pensarlo… así que también hablas con ella de lo de Basilio…
―Sí, hablamos de todo, ya le comenté también que sé lo que te hizo en el hotel… así que tendremos que tratar eso y poner unas normas cuando quedemos con ella, sinceramente no me apetece mucho que hagas nada con Mariola, pero bueno… llegado el momento ya lo hablaremos…
―Lo que tú quieras, Claudia… ahhh por cierto, el sábado no puede quedar Toni, me ha dicho que había quedado con su novia.
―No pasa nada, mejor, tú y yo solos, hace mucho que no tenemos una noche para nosotros solos, ya se nos ocurrirá algo…
―Mmmmm, me da a mí que tú ya tienes algo en mente…

Después de cenar Claudia se acostó rápido, su marido se quedó un rato más en el salón viendo la tele. Se acordó de lo que había pasado en el vestuario con Mariola. Todavía estaba excitada y notaba un calor intenso en el coño. Acurrucada de lado se metió la mano entre las piernas para frotarse por encima de su fino pijama. Gimió en bajito, estaba muy sensible. Solo podía pensar en el culazo de su mejor amiga.

Se volvía loca con ese culo.

Meter la cabeza entre sus dos glúteos y sacar la lengua para comerle el ano le daba un morbo indescriptible. Se imaginó haciéndolo delante de su marido mientras éste se masturbaba mirándolas. Juntó las piernas con fuerza y tuvo un micro orgasmo, pero no llegó a correrse del todo. No quería hacerlo.

Quería estar cachonda para el día siguiente en su viaje con Basilio. No sabía qué era lo que le pasaba con su jefe, no entendía la atracción sexual que tenía hacia él. Podía follarse a quien quisiera, podía estar con tíos como Jan o Víctor, y sin embargo fantaseaba con Basilio, o con hombres más viejos como Don Pedro, el antiguo director del instituto.

Incluso tenía otro tipo de fantasías, tan fuerte y lascivas que ni si quiera se las había contado a su marido. Claudia no le podía contar que su mayor perversión era que un viejo desconocido la metiera mano delante de él. Era una antigua fantasía contra la que siempre había luchado internamente, pero ahora estaba desatada…

Y cada vez tenía menos control sobre su cuerpo cuando se excitaba.

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