ESRUZA

He vivido al límite mis emociones,

me enseñaron a vivirlas, a externarlas.

Tuve buen maestro, pero sin encontrar

eco verdadero, honesto, sensible…

sin miedos a sentir lo enseñado.

Cuando se llega al límite ya no hay más allá,

no importan ya el amor, la pasión, nada,

nada de lo que se ha propiciado y enseñado.

La traslación de Eros y Afrodita fue un Juego

demasiado complicado y doloroso.

Los juegos de un amor así, son como los acertijos:

siempre hay alguien que pierde.

La vida sigue su curso, ineludiblemente.

Cada quien tiene su propia vida,

-se escucha decir egoístamente, –

en soledad, pero cada uno la tiene.

Ya no hay acuerdo de almas, porque esas

almas dejaron de ser gemelas, si es que

algún día lo fueron en sueños inventados.

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