KERANOS

Le paré la mano, negando con la cabeza, desviando brevemente mis ojos hacia Elena, para después volver a mirar a Irene, quien hizo un gesto como de disculpa con la cara y se apartó, sentándose de nuevo en el sillón. Yo me tumbé en la cama boca arriba mirando al techo, quedándonos en silencio, pudiéndose oír sólo la respiración agitada de Elena y la mía, con algún gemido de lástima de Elena de vez en cuando, con algunos temblores y espasmos. Una vez me recuperé yo, me pegué a ella, acariciándole el cuerpo muy suavemente, reaccionando ella a los pocos minutos, girando su cabeza hacia a mí para mirarme a los ojos y a los pocos segundos volver a cerrarlos.

I: Ha sido increíble.
J: Sí. Ha sido una experiencia genial.
E: Mmm… (gimió con tono de lástima mientras seguía recuperándose).

Pasados unos minutos, Elena volvió a abrir los ojos, dándose cuenta que seguíamos todos desnudos y en silencio. Yo la estaba mirando mientras le acariciaba el cuerpo. Ella reaccionó a todo tapándose las tetas y el coño con las manos, girándose hacia a mí sonrojada.

I: Que mona…
J: ¿Todo bien? (dije susurrándole).
E: Sí… (dijo cortada).
I: Os dejo solos, no os preocupéis (dijo cogiendo su ropa y yéndose, cerrando la puerta).
E: Pfff…
J: ¿Qué tal?
E: Estoy muerta…
J: Sí, tal vez me he pasado un poco…
E: Bueno, no pasa nada. Pero es que cuando me sigues follando cuando estoy así de sensible…
J: Es que me pones mucho así…
E: Mmm… (murmuró acariciándome la cara).
J: Estamos empapados, ¿le decimos de darnos una ducha rápida?
E: No sé yo…
J: Te he manchado hasta el pelo…
E: No me he dado cuenta.
J: Va, se lo digo. No creo que le importe.
E: Vale, pero vístete.
J: Sí, sí. No te preocupes, jajajaja.
E: Jajajaja (reía mientras me daba un azote al levantarme).

Me puse los boxers y los vaqueros, mientras Elena me miraba con ojitos. Salí para hablar con Irene, preguntándole si nos podíamos dar una ducha, diciéndome que no había ningún problema. Cogimos nuestra ropa y nos fuimos al baño, dándonos una ducha, estando varios minutos bajo el agua caliente, con arrumacos. Una vez acabamos, salimos, poniéndonos la ropa y yendo al salón, donde estaba Irene, empezando a hablar con ella.

I: ¿Qué tal, pareja?
J: Muy bien.
E: Bien.
I: Elena, eres genial.
E: Eh… (dijo sonrojada).
I: Ay… Javi, ¿era así cuando empezasteis?
J: Así… ¿cómo?
I: Así de cortada.
J: Qué va. Si era bastante lanzada.
E: Bueno, a Javi lo conozco desde hace mucho y cuando nos empezamos a conocer mejor hubo mucha química. Me sentía muy a gusto con él y me soltaba muy rápido.
J: Es verdad. Cuando empezamos a quedar era 0 tímida conmigo.
I: ¿Cómo empezasteis?
E: Pues me habló un día preguntándome como estaba, porque se había enterado de que había roto con mi ex y se interesó y bueno… Quedamos un día para hablar y contarnos como nos iba y acabamos…
I: ¿Follasteis?
E: Sí.
I: Vaya, sí que hubo química para ir tan rápido.
J: Bueno, ya había algo de antes.
I: ¿A qué te refieres?
E: Bueno… Un día tuve una fuerte discusión con mi ex y él me acompañó a otro sitio porque me veía mal y no quería dejarme sola.
I: ¿Tan amigos erais entonces?
J: Nos conocemos desde que íbamos al instituto.
E: Sí, salíamos muchos en el mismo grupo y nos llevábamos muy bien.
I: ¿Y qué pasó?
J: Pues nos sentamos en un parque, en un sitio con bastante intimidad y…
I: ¿Follasteis?
E: No, no.
J: Empezamos a hablar, pero ella estaba triste por la pelea y bueno, le puse la mano en el muslo porque no me hacía caso cuando intentaba cambiar de tema y nos quedamos mirándonos.
I: Uy…
J: A mí Elena de siempre me ha parecido una chica muy bonita y atractiva y bueno, como vi que no me decía nada, pues empecé a subir la mano. Y le empecé a tocar por encima de la ropa.
I: Uff… ¿Y no fue a más?
E: Yo me dejaba llevar, él me quería meter la mano, pero le dije que siguiera haciéndolo así y bueno, me empezó a tocar más, yo le toqué el paquete, pero él lo hacía más rápido y me corrí.
I: ¡Ostia!
J: Como estaba…
I: Que morbo, ¿no? Vuestro primer encuentro sexual en un parque y de esa manera.
J: Pues sí. La putada fue que me dejó con el calentón.
E: Cuando me corrí me di cuenta de que lo que estábamos haciendo estaba mal y me fui, pero él lo entendió.
I: Vaya… Entonces, ¿Ya os gustabais?
J: Bueno, a mí me atraía, pero no me planteaba ir a más porque ella tenía pareja.
E: Yo tampoco me había fijado en él, por lo mismo. Aunque desde siempre ha sido un buen chico. Después de hacer eso me sentí bastante mal durante esos días, sentía que le estaba engañando.
I: Bueno, es normal, después de una pelea, con el calentón… Aunque lo paraste, eso dice más que lo que pasó.
E: Bueno… Tendría que haberlo parado antes, por respeto a mi pareja.
J: Bueno, él respeto…
E: Sí, es verdad, pero yo no lo sabía.
I: ¿El qué?
E: Pues que me ponía los cuernos.
I: Bueno, cosas que pasan.
J: Sabes quién es, ¿no?
I: No.
E: Alejandro.
I: ¿En serio?
J: Sí.
I: A ver, no lo conozco mucho, de hecho, sólo lo he visto una vez. Pero he oído a Mario hablar de él con los demás y bueno…
J: Sí, es un gilipollas.
I: Eso parece.
J: ¿No llamas a Mario?
I: Sí, que se me va el santo al cielo hablando con vosotros, jeje.

Seguimos los tres hablando de más cosas, ya que no nos conocíamos tanto porque Irene no era de nuestro grupo de amigos original. Mario sí que lo era, conociéndola en los últimos años de universidad. A medida que íbamos hablando, Elena se abrazaba a mí, dejando caer su cara en mi pecho, hasta que se quedó dormida.

I: Pobrecilla, está reventada.
J: Se ha quedado frita.
I: No imaginaba que fuera tan sensible.
J: Ya ves. Yo sigo flipando con como se pone. Es que parece que está en otro mundo.
I: Qué envidia…
J: ¿A ti no te pasa?
I: No. Yo me puedo correr muchas veces muy seguidas, pero no llego a ponerme así. No hago squirting como ella.
J: Cada persona es un mundo.
I: Ya ves. Hacéis muy buena pareja.
J: Gracias. Bueno, no os molestamos más, ya nos vamos.
I: Espérate, que venga Mario y os despedís.
J: Va.
I: Aunque es una lástima que la despiertes.
J: Ya, pero…
I: Quedaos a dormir aquí.
J: ¿Qué dices?
I: Claro, no pasa nada. Tenemos una habitación de invitados, podéis dormir ahí.
J: No te preocupes.
I: Venga, no me hagas el feo, ya es tarde y está muy dormida.
J: Pero te hemos dejado la habitación…
I: No te preocupes, hombre. Anda, cógela en brazos con cuidado y la llevas a la cama.

Cogí a Elena con cuidado y la llevé a la cama, acostándola. Irene me dijo que me acostara con ella y que descansara, que ya le diría a Mario que no hiciera ruido. Le di las gracias por ser tan atenta y simpática. Ella se rio y nos dejó, cerrando la puerta. Le quité a Elena las zapatillas y los calcetines, desnudándome yo también, quedándome con los boxers sólo. La abrecé por detrás y nos tapé, apagando la luz, para dormir. A los pocos minutos oí llegar a Mario. Me puse a pensar en todo lo que acaba de pasar. La actitud de Irene me tenía intrigado. Era muy simpática y amable con nosotros. Era evidente que lo hacía porque se lo pasaba muy bien con nosotros y tal vez quería seguir haciendo más cosas, por eso imaginé que nos cuidaba tanto. Pero también pensé en que desde primera hora cuando la conocimos, ya era así. Parecía que era una buena amiga, a pesar de conocerla desde muy poco, por lo que creí que seríamos buenos amigos los 4.

Entonces empecé a oír gemidos de fondo, eran altos, pero a penas los oía porque la habitación en la que estábamos estaba en la otra punta de la casa, que, a pesar de no ser muy grande, tenía el suficiente espacio para ser una casa con bastante espacio. Eran gemidos de Irene, volviéndose agudos por momentos, acabando en gritos. Luego se quedaron en silencio, para romperlo con gemidos otra vez, aunque eran diferentes, por lo que supuse que eran de Mario. Duraron muy poco, con un grito alto al final. Después se quedaron en silencio, sin que se pudiera oír nada más. Me acabé durmiendo a los pocos minutos.

Al día siguiente me desperté por el ruido que venía del cuarto de baño, que estaba más próximo a la habitación en la que estábamos. Elena seguía dormida, pero ahora estando abrazada frente a mí. Miré el móvil, que estaba en la mesita y vi que eran casi las 7 y media. Empecé a despertar a Elena con cuidado, pegando ella un respingo, despertándose sobresaltada.

-Elena, tranquila…
-¿Qué pasa?
-Nada, que nos tenemos que ir.
-¿Dónde estamos?
-En casa de Mario.
-¿Qué dices? (dijo agitándose).
-Anoche te quedaste dormida mientras estábamos hablando con Irene.
-¿En serio?
-Sí, jajaja.
-Joder…
-No pasa nada. Fue ella la que dijo que nos quedáramos.
-Ah…
-¿Cómo te quedaste dormida?
-Si alguien no me hubiera reventado… (dijo clavándome el dedo en la barriga).
-Pero… ¿para quedarte así de dormida?
-También es que madrugué bastante ayer.
-Am… ¿Te lo pasaste bien ayer entonces?
-Sí.
-¿De verdad?
-Qué sí, Javi…
-Vale, vale. Es que me extrañó que no dijeras nada luego de como acabó…
-¿Cómo acabó?
-¿No te acuerdas?
-Pues no. Ya sabes que cuando estoy así, no me entero de nada.
-Bien que te enterabas cuando te la metí… jajajaja.
-Jajajaja, no seas malo…
-Pues Irene se puso a los pies de la cama, frente a nosotros y cuando empezaste a lanzar los chorros, se puso de rodillas para que le llegaran a ella.
-¿Qué dices…?
-Sí, cerraba los ojos abría la boca para que le cayera en la boca.
-Madre mía…
-No te escandalices, nena. Es como cuando tú abres la boca cuando yo voy a acabar.
-Ya, pero es raro que me lo haga una chica a mí… Yo no…
-Bah, no te calientes la cabeza. Es una experiencia más.
-Ya, ya. Tienes razón, pero uff…
-Bueno, la cosa no acabó ahí…
-¿Cómo?
-Pues una vez hizo eso, yo me corrí en tu cara y cuando acabé, ella se acercó, cogiéndote así del cuello y empezó a lamerte la cara, limpiándote toda mi corrida.
-¿Pero qué dices?
-Y luego se lo tragó.
-Estoy flipando.
-¿Te molesta que hiciera eso?
-Eh…
-¿Estás celosa?
-No, no. Pero joder… Es que nunca había hecho algo así y estoy flipando…
-Normal.
-¿Y tú?
-Yo, ¿qué?
-¿Qué opinas?
-Pues estaba flipando, pero me puso que no veas.
-Mmm…
-Lo hacía muy sensual, también estaba muy cachonda. Tanto que alargó su mano para cogerme la polla al ver que la seguía teniendo dura cuando lo hizo.
-¡¿CÓMO?! (dijo mientras se incorporaba de golpe).
-Tranquila, que la paré.
-Pfff…
-No pasó nada, Elena. No te pongas así.
-Vale, vale.
-Es normal que lo intentará, estaba muy cachonda, pero en cuanto la paré, se dio cuenta y lo entendió, haciéndome un gesto con la cara.
-Claro que es normal, con lo bueno que estás…
-Ay… Que mi niña se pone celosilla…
-Jo…
-Va, si no pasa nada. Me hizo gracia cuando Irene dijo que tenía una polla muy bonita y tú le dijiste que sí, pero que era sólo para ti… jajajaja.
-Javi… No seas malo…
-Qué nooooo (dije abrazándola fuertemente mientras la subía encima de mí).

Nos levantamos, terminando de vestirnos, haciendo la cama y yendo al salón, donde estaba Irene.

I: Buenos días.
J: Buenas.
E: Hola…
I: ¿Habéis dormido bien?
J: Sí, genial.
I: Estabas reventada anoche, ¿eh?
E: Sí, bueno… Es que ayer madrugué bastante.
I: Bueno, y luego lo que pasó…
E: Sí, también.
I: Por cierto, me quería disculpar por una cosilla.
E: Ya me ha contado Javi.
I: Vaya, no hay secretos entre vosotros.

Se me vino a la cabeza todo el tema de Noelia. La bola de nieve ya se había hecho inmensa con tanta cosa que estaba pasando. Estuve a punto de hacer una mueca con la boca, pero no la hice, por si la veía Irene.

I: ¿Te molestó lo de que te limpiara la cara?
E: No me enteré, estaba volando. Pero me lo ha contado también y no, no me importa. Si a ti te gusta me parece bien.
I: Genial.
J: Anoche hubo fiesta, ¿no? jajajaja.

Elena me miró extrañada.

I: Sí. Es que estaba muy cachonda…
J: Es que anoche les oí (dije mirando a Elena).
I: Nada, fue muy rápido. Mario tenía que levantarse temprano para ir a trabajar y era muy tarde.
E: ¿Tú no vas a trabajar?
I: Yo trabajo por la tarde, pero Mario es muy escandaloso y me despierta siempre.
J: Ya, ya sabemos para qué, jajajaja.
I: Más quisiera yo. Muchas veces sí, pero ayer nos dormimos tarde y se ha duchado y se ha ido corriendo.
J: Vaya…
I: ¿Vosotros no habéis echado el mañanero?
J: No, hemos estado hablando.
I: Elena, dale más caña al niño, jajajaja.
E: Es que no me enteraba de donde estaba…
I: Ay… (dijo pellizcándole la mejilla).
J: Bueno, nos vamos ya.
I: Esperad, vamos a desayunar.
E: No, no. No te preocupes.
I: Va, no me hagáis el feo…
J: Mira, hacemos una cosa. Desayunamos en una cafetería. Yo invito.

A ambas les pareció bien, así que fuimos a desayunar a una cafetería que había cerca.

Irene se vistió en seguida, saliendo para ir a una cafetería cercana, que a su vez estaba cerca de mi casa, ya que Mario y yo vivíamos casi al lado. Eran casi las 8 y entramos a la cafetería, que quedaba justo en frente del instituto al que iba Noelia y al que habíamos ido Elena y yo. Yo me senté mientras Elena aún estaba en la puerta, entrando.

E: Estaba mi hermana en la puerta.
J: Buah…
E: No pasa nada, ya se está portando bien.
I: ¿Me estoy perdiendo algo?

Elena se puso a contarle a Irene un poco por encima los desencuentros que habíamos tenido con su hermana mientras yo pensaba que ya me preguntaría en cuanto pudiera al ver a Elena por ahí a esas horas.

I: Vaya…
J: Sí, es un poco incómodo.
I: Mmm… (dijo poniendo cara pensativa).
E: ¿Qué pasa?
I: Parece que no es casualidad que os haya pillado varias veces.
E: Emmm…
I: Tal vez haya un poco de tensión sexual…
E: ¿Cómo? (dijo poniendo cara de incredulidad, levantando bastante las cejas).
I: No sé, es la impresión que me da.
E: Anda ya…
I: ¿Tú qué opinas, Javi?
J: ¿Eh?
I: Que qué piensas tú.
J: No sé…

En realidad, lo sabía perfectamente, de hecho, lo sabía de primera mano. Irene la había calado completamente. ¿Tan obvio era y Elena no se daba cuenta?

I: Venga Javi, que tú eres muy espabilado para esto.
J: No creo…
I: ¿Entonces?
J: Casualidades, supongo.
E: ¿Pero me estás diciendo que mi hermana se quiere follar a Javi?
I: Tal vez…
E: Anda ya… Mi hermana no haría eso.
I: No estoy diciendo que lo haga. No la conozco para saber si lo intentaría, digo que le gustaría.
E: Estás flipando.
I: Háblalo con ella, lo mismo podéis hacer un trío. Entre familia hay más confianza.
E: ¿Pero tú eres tonta? (dijo molesta)
J: Elena, cálmate…
I: Es una broma, Elena. No te pongas así…
E: Me parece muy bien que seáis muy liberales, pero esto ya es pasarse de la raya.
J: Elena, sólo estamos hablando y te ha dicho que era una broma.
E: Javi, que sólo tiene 17 años, ¿estamos tontos? ¿A dónde va contigo? Que tienes 25…
J: Que sí, que sí. Que es una locura.
I: ¿17?
E: Sí.
I: Entonces está empezando como quien dice. Ni caso.
J: Bueno…
I: ¿Qué pasa?
J: Pues que una vez estábamos en su casa y apareció con una amiga y un amigo y se fueron a su habitación…
I: ¿Hicieron un trío?
J: Sí. Pero que estaban a grito limpio. No se cortaban de que estuviéramos allí…
I: Joder con la niña…
E: Bueno, ya está bien (dijo mirándome seria).
I: Bueno, a esas edades empiezan a descubrir cosas y tal, están todo el día pensando en eso.
E: Pues como vosotros.
J: Bueno, vamos a cambiar de tema.

Seguimos hablando, cambiando de tema mientras desayunábamos. Elena siguió sería y bastante callada durante todo el tiempo. Cuando acabamos, nos despedimos, con Irene diciéndonos que a ver si nos veíamos dentro de poco y diciéndole a Elena que no se enfadara, dándole un abrazo y dos besos. Ella se fue en dirección a su casa y nosotros al coche, para que Elena volviera a su casa. Llevé a Elena a su pueblo, estando los dos callados durante todo el camino, hasta que llegamos, aparcando en su puerta preguntándole.

-¿Todo bien?
-Sí…
-Te noto molesta.
-¿Cómo voy a estar? Con las insinuaciones de Irene y tú contando más de la cuenta…
-Los siento.
-Bah, no pasa nada. Pero lo de Irene sí que me ha molestado.
-Bueno, no se lo tengas en cuenta. Ya sabes lo morbosa que es…
-Ya, pero lo que ha dicho me ha parecido demasiado.
-Sí, se ha venido arriba.
-¿Tú crees que mi hermana quiere… contigo?
-No creo…
-Ya. Lo de las pilladas es porque es tonta y quiere dar por culo. O casualidades también.
-Seguro.
-Que le diga de hacer un trío dice… ¿Pero qué se mete ésta?
-No le des muchas vueltas.
-Si no me hace gracia verte con otra chica, imagínate con mi hermana…

Le di un beso para que dejara de hablar y se relajara, cogiéndola suavemente del cuello, mientras ella ponía sus manos sobre las mías.

-Yo sólo quiero estar contigo (le susurré).
-Mmm… (murmuraba con los ojos cerrados).
-¿Se te ha pasado ya?
-Bueno… (dijo riéndose).

Le empecé a besar de nuevo, pero con más intensidad, pasándole el pelo por detrás de la oreja.

-¿Y ahora?
-Mejor…
-Joder, como te quiero…
-Mmm…

Entonces Elena se quitó el cinturón de seguridad, saliendo del coche, abriendo mi puerta y tirando de mí.

-Espera que me quito el cinturón, jajajaja.

Me quité el cinturón y entramos a su casa, cerrando ella la puerta y empezando a comerme la boca con mucha ansia. Me empezó a arrastrar hasta su habitación, llegando a ella y me empezó a desnudar con mucha prisa, quitándose la ropa ella también.

-Joder, Elena. ¿Qué te pasa?

Sin contestar, se puso de rodillas y me empezó a chupar la polla. Lo hacía muy rápido, cogiéndole del culo y de las caderas, para empujarme y metérsela entera en la boca, haciendo una mamada con mucha baba. A los pocos minutos, me empujó, tirándome a la cama, poniéndose encima de mí para besarme como cuando entramos en su casa, mientras ponía su mano en mi cara y con la otra me pajeaba muy fuerte. A los pocos segundos se metió mi polla en su coño, soltando un gemido alto, mezclando placer y dolor, encajándola entera dentro de ella, empezando un ligero movimiento hacia delante y atrás mientras se apoyaba con sus manos en mi pecho. Podía ver como apretaba sus ojos a pesar de que no estaba siendo una follada rápida ni dura. Entonces cogió mis manos y las empujó contra la almohada, entrelazando nuestros dedos, inclinándose hacia mí para besarme y después pasar a mi cuello. Empezó a mover su culo hacia arriba y abajo, estando nuestros cuerpos pegados, haciendo una rápida penetración. Quería que me corriera rápido, por eso me follaba así, centrándose mucho en mi cuello, haciéndoselo saber yo así.

-¿Quieres que me corra rápido?
-Ajammm… (dijo gimoteando).

Notaba su coño muy caliente y entonces ella empezó a follarme más rápido, apretando mis manos al cerrar las suyas mientras me seguía sobando el cuello, por lo que a los pocos segundos empecé a notar fuertes escalofríos por la espalda, cuello y brazos, empezando a correrme dentro de la entre altos gemidos, empujando con mis caderas hacia arriba, dando fuertes embestidas. Una vez acabé de correrme, ella siguió al mismo ritmo, empezando a retorcerme yo.

-Elena, para por favor, no puedo más…

Empecé a hacer fuerza con mis manos hacia arriba, pero ella hacía más, mientras seguía moviendo su culo. Se me estaban haciendo unos segundos eternos, hasta que empezó a temblar, con gemidos secos y altos, encogiendo su cuerpo, parando de moverse para quedarse encima de mí, agarrándose muy fuerte a mi cuerpo mientras respiraba muy rápido. Yo también estaba respirando muy fuerte, temblando también por estar tan sensible, con el corazón que parecía que se me iba a salir por la boca de lo rápido que me latía. Me soltó las manos para pasar sus manos por debajo de mi espalda. Yo me empecé a recuperar, aunque notaba como me apretaba la polla con su coño, estrujándomela.

Poco a poco me relajé mientras Elena seguía en su mundo, yo le acariciaba la espalda y el pelo, dándole algún beso en la cara mientras soltaba algún gemidito de lástima. Le cogí la cabeza con mis manos para que nos miráramos a los ojos.

-Elena, casi me matas…
-Mmm… (gimió mirándome para darme un beso).

Después volvió a poner su cara en mi pecho para estar así durante unos minutos. Entonces se oyó la puerta de su casa cerrarse y como llamaban a Elena. Ella dio un respingo, levantando su cabeza muy rápidamente, mirándome con cara de susto, con los ojos muy abiertos.

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