ESRUZA

El tic-tac del reloj me enajena;

minuto tras minuto, hora tras hora.

El tic-tac del reloj marca el transcurso

de la vida que pasa inexorablemente;

lenta, muy lentamente y, a veces,

demasiado rápido.

Ese tic-tac lo envuelve todo,

resuena en el ambiente,

contando el tiempo que no regresa.

Y me pregunto, para qué querer que regrese.

Su tic-tac se escucha durante el día,

y en esas noches insomnes

esperando el nuevo día,

para intentar que sea diferente.

Tic-tac que resuena en un silencio

que lo envuelve todo,

un silencio que también

viene de fuera…

de quien menos se espera.

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