FRAN REL

Tenía pendiente el castigo a Sonia, por haberla liado cuando todo iba tan bien. Ella me dijo que se iba unos días de viaje y que si quedábamos una noche para sexo a distancia y entonces ideé el castigo. Le dije:
– Puede, pero te tienes que llevar el vestido aquel que te llega el escote casi al ombligo
– ¿Para qué?
– Quiero verte con él puesto, tienes pinta de puta cara con él
– bueno, vale
– Y las medias y liguero
– Hace ya calor para eso
– Pero te quedan genial y tienes aún más pinta de zorrón
– ¿Algo más?
– No
– El consolador ¿no?
– No, eso no
– ¿Por qué?
– Porque lo digo yo
– Pufff, pero es que…
– Que no, Sonia
– Vale, vale
– Esta noche no puedo quedar, será mañana
– De acuerdo

A la noche siguiente, quedamos y cuando se conectó, estaba recién salida de la ducha, aún con la toalla. Le dije que se vistiera con el vestido pero que dejara las medias y liguero, era verdad que hacía calor, y que se pintara como para salir. Que me avisara cuando terminara. A la media hora me volvió a llamar. Estaba increíble, super sexy, espectacular, con pinta de zorrón pero ella sabe vestir aún con esa escasa ropa. Entonces le dije:
– Hoy te toca sufrir tu castigo

Ella me miró seria y estoica, esperando. Le dije:
– Vas a salir, te vas a ligar a alguien y te lo vas a follar

Puso cara de sorpresa y dijo:
– Ni hablar
– Sí
– No, no voy a follar con un cualquiera
– Sí
– Pero…
– Pero nada, Sonia, es tu castigo, has estropeado todo, te mereces algo fuerte
– P

ufffff

– Y no vas a ligar con cualquiera, te lo elegiré yo
– ¿Cómo?
– Irás a un bar, me describirás a los que te entren y yo lo seleccionaré
– Estas loco
– Es lo que hay
– Mira, paso de tonterías
– Vale, desobedece, tú verás

Sonia miró al techo, gimiendo desesperada:
– Joder, Fran
– Sí, esa es la idea, te van a joder
– Esto es una gilipollez
– Es lo que hay

Sonia me miraba. Le dije:
– Mira, te he buscado un bar donde van las zorras con ganas de polla, allí no tendrás ningún problema

Nos quedamos callados, ella mirándome intensamente, cabreada. Al final dijo:
– ¿Dónde está ese puto bar?

Le pasé la dirección. Ella iba a desconectar para salir pero le dije:
– Quítate las bragas, quiero que cuando te metan mano, vean lo zorra que eres

Sonia se quitó las bragas con cabreo y apagó. Entonces la llamé y le dije que se llevara los airpods, para estar todo el rato escuchando. Cuando llegó al bar le dije que se sentara en la barra y pidiera algo, que pronto le entrarían.

La escuché pedirse una bebida y no habían pasado ni 2 minutos y ya tenía a un tío al lado. Al tío no lo escuchaba, solo a ella. Hablaba de forma cortante, se notaba que no le interesaba. El tío lo intentó durante 5 minutos y al final se fue. Le dije a Sonia:
– Recuerda que vas buscando polla, sé amable, no tan borde
– Éste no me gustaba nada
– Descríbemelo
– 40 años, con barriga, barba y solo miraba mi escote
– Bueno, no tiene mala pinta para lo que tengo pensado para ti
– Joder, Fran, no seas cabrón
– ¿Tenía pinta de tener una buena polla?
– No
– Entonces no me vale, quiero uno que la tenga grande y te rompa el culo
– Una mierda
– Sí, Sonia, al elegido le vas a pedir que te rompa el culo, tenlo por seguro

Entonces le entró alguien más. Escuché a Sonia cortante de nuevo y le dije:
– Sé amable, sino, te digo que te vayas con ese

Sonia cambió un poco el tono. El tío estuvo como 20 minutos pero al final desistió. Le pregunté:
– ¿Cómo era éste?
– Un gilipollas
– ¿Por?
– Me ha metido mano en la pierna
– Un rapidillo
– Un asqueroso, y yo aquí riéndole la puta gracia
– ¿Atractivo?
– No
– Buena polla?
– Lo dudo

Le entró otro tío más. Ni 10 minutos duró. Al terminar me dijo:
– Éste ni hablar, un viejo guarro
– ¿Qué edad?
– 40 y tantos, y no paraba de mirarme las tetas babeando, que asco
– ¿Y la polla?
– Ni idea, pero ten por seguro que no me voy a follar a un viejo

Al poco llegó otro. Hablaron un poco y entonces de repente escuché a Sonia decir:
– Nada, no soy una puta, no estoy aquí buscando clientes

Imaginé que el tío le habría preguntado por su tarifa y por eso le decía eso Sonia. Algo más le estuvo diciendo el tío y Sonia contestó:
– Sí, no has empezado bien tratándome de puta

El tío dijo algo y Sonia se rió. Dijo:
– No sé cuánto cobra una puta pero de serlo, sí, sería de lujo (riéndose)

Este tío estuvo más tiempo que los anteriores y la invitó para disculparse por entrarle así. Escuchaba a Sonia contestar que estaba allí de paso, por trabajo…
– Me llamo Lucía

Aquí me reí porque esto era para mí, estaba llamando a Lucía putilla, la cabrona.
– ¿Que qué busco? divertirme un rato

Siguió el tío hablando y Sonia callaba o reía. Estuvo un rato así y al final dijo:
– Pues un tío con una buena polla que sepa dar por el culo

Más del tío y luego Sonia:
– No, no me suele gustar, pero hoy me apetece sexo duro y guarro

Sonia estaba calentando a base de bien al tío. Siguieron un rato más, con ella riéndose y de vez en cuando soltando frases como:
– Sí, la del perrito me gusta
– …
– No está mal
– …
– Sí, me gusta chuparla, y lo hago genial

Al rato ella dijo que iba al WC y al poco me dijo:
– Bueno, ¿lo dejamos ya?
– ¿Dejar?
– Sí, ya te has divertido bastante ¿no? he calentado a ese tío y me he comportado como una zorra ¿contento?
– ¿No te lo quieres tirar?
– No, no es mi tipo
– ¿Cómo es?
– Tiene algo de atractivo, no lo niego
– ¿Edad?
– Treinta y tantos
– ¿Y la tiene bien?
– Yo que sé
– Sonia, seguro que se la has puesto dura y se le notaba
– Pufff, vale, se le notaba y no está mal
– Entonces ¿ese es tu elección?
– No, me voy ya al hotel y allí nos divertimos tú y yo
– No, Sonia, hoy te vas a llevar a un tío al hotel
– Joder, Fran, no me voy a follar a un desconocido para darte el gusto
– Harás lo que yo diga

Sonia se calló. Le dije:
– Por ahora, mi candidato es el viejo
– ¿Quién?
– El tercero
– Nooo, ni hablar
– Pero antes, mira donde están las mesas y reservados y entra a algún tío
– No, no voy a ir a por un tío como una desesperada
– Entonces te follas al cuarentón
– No, joder, a ese no, en todo caso al último
– ¿Al último?
– Sí, en todo caso ese
– ¿Por qué?
– Tiene una buena polla
– Supuestamente ¿no?
– No, se la he tocado
– Ah, ¿y eso?
– Me dijo que la tenía grande y lo he comprobado
– Entonces te ha puesto ¿no?
– Sí, un poco
– Y quieres que te folle el culo
– Eso porque tú lo quieres
– De acuerdo, por ahora ese es el candidato, pero antes éntrale a algún tío de las mesas
– No, me llevo a ese al hotel
– Que no, Sonia, que mires y éntrale a alguno, obedece
– Joder, vale, miro las putas mesas

Sonia se dirigió a la zona de mesas y reservados y se puso a mirar. Al poco escuché «serás cabrón».

¿Y qué había pasado para soltar ese exabrupto? pues que al mirar hacia las mesas me vio y la saludé. Todo el rato había estado observándola y no tenía ninguna intención de que se fuera con alguno, solo estaba castigándola a pasar un mal trago. Estuve a punto de intervenir cuando el segundo se puso pegajoso pero Sonia supo pararle los pies.

La verdad es que su entrada al bar fue espectacular, todo el mundo la miraba y en el taburete de la barra, con las piernas cruzadas, era de los más sexy que uno podía ver.

Vino a mi mesa y me miró. Me levanté y nos besamos largamente. Seguro que todo el bar nos miraba y a mí me querían matar, sobre todo el último que aún seguía en la barra y nos miraba con mala leche jeje. Nos sentamos y le dije:
– Me has mentido
– ¿Cuándo?
– Ahora mismo, te querías follar a un tío que tiene la edad de tu padre
– No
– Me has dicho que tiene treinta y tantos y míralo, ese tiene más de 50

Sonia miró a la barra nerviosa. Dijo:
– No sé, quizás tenga 40 y tantos
– No, Sonia, tiene más, míralo bien

Sonia miró a la barra. Dijo:
– Joder, yo que sé, estoy algo borracha

En todo el rato se había tomado 3 copas y Sonia no es de beber mucho pero ciega no estaba. Le dije:
– Has estado ligando con un tío de la edad de tu padre, diciéndole que quieres que te folle por el culo y chupársela
– Yo no he dicho eso
– Más o menos, lo has calentado a tope y ahora seguro que está encabronado, nos mira con mala hostia

Nos callamos mirándonos. La vi claramente nerviosa, moviendo las manos. Entonces dijo:
– Vámonos al hotel
– Pero aún no he decidido con quien vas a follar
– Contigo
– No, conmigo no
– No jodas Fran
– Es lo que hay

Sonia me seguía mirando, con cabreo y nerviosa. Le dije:
– Tiene su morbo saber que te folla un viejo de la edad de tu padre, a 4 patas y por el culo ¿no?
– Eso no hubiera pasado
– Como que no!!! jajaja, pero si era tu candidato
– Estaba borracha, ahora que lo miro bien, no hubiera pasado
– Pero el tío es atractivo ¿no?
– No sé, puede, pero no me voy a follar a un viejo
– Tú harás lo que yo diga

Quería hacerla sufrir un poco más. De repente me suelta:
– Si se la chupo ¿te vale?

Me dejó sorprendido. Ella siguió:
– Pero luego me follas tú
– ¿Se la chuparías?
– Es lo que quieres ¿no? que me humille y sea una guarra… pues vale, se la chupo y acabamos con esto
– Vale, ve y se la chupas en el WC

Sonia me miró y se levantó. La cogí de la mano:
– Siéntate
– ¿Qué pasa?
– Al único que se la vas a chupar esta noche es a mí
– Joder, menos mal
– ¿Se la habrías chupado de verdad?
– Tú mandas ¿no?

Sonia se sentó, mirándome, me pareció que con un poco de chulería. Le dije:
– El viejo pensó que eras una puta ¿no?
– Sí
– No pareció molestarte
– No, era la idea ¿no?
– Sí y dime, sinceramente, el viejo era el único de los cuatro que te ponía algo ¿verdad?

Silencio, con Sonia mirándome.
– Es con quien más rato estuviste hablando y al único que calentaste
– Era un guarro
– Se te acercó mucho y no parecía desagradarte ¿qué te decía?
– Que me quería follar
– Claro, normal, pero algo más te diría no?
– Que le gustaba mi escote
– No me extraña, ¿Y notaste que la tenía dura?
– Sí, bien que se le notaba

Nos callamos. Sonia cogió mi copa y bebió. Luego dijo:
– Le toqué el paquete
– Ya, me lo has dicho
– Me refiero a que le bajé la cremallera y le metí la mano por dentro
– No lo vi
– Estaba pegado a mí
– Y te gustó ¿no?
– La tiene grande… me dijo que él cumplía con lo de tenerla grande y lo comprobé
– no te cortaste
– No, y me dijo que me quería follar por el culo
– Y te puso ¿no?
– No, es un viejo
– Sonia, no me engañas

La besé y le puse una mano en la parte interna del muslo, y fui subiendo hasta llegar a su coño, que estaba mojado. Le dije:
– Pues estás muy mojada
– Por ti
– ¿Seguro?

La tía no me iba a confesar que el viejo le había puesto y se lo hubiera follado, pero se le notaba. Había visto su cara con los otros dos y no tenía nada que ver con la que tenía con el cuarto. Además, la escuché reírse con lo que le decía, cosa que no hizo con los otros. Y eso de que no era consciente de su edad, una mierda, estaba achispada pero no tan borracha.

Estuvimos en el bar un rato más, calentándola y bebiendo un poco. Luego salimos. Cuando Sonia pasó por delante de los que le habían entrado, ni los miró, pasó erguida y distante, como ella sabe hacer.

En mi coche, ella quiso chupármela pero no la dejé, tenía planes. Fuimos a su hotel y en cuanto entramos, ella se abalanzó sobre mí, besándome y quitándome la camisa. Luego se puso de rodillas para quitarme el pantalón pero la paré y me senté en la cama. Le dije:
– Ven, a mis rodillas, te has portado mal, me has mentido

Sonia se levantó y se tumbó en mis rodillas, boca abajo, como si fuera una niña a la que van a azotar. En cuanto se puso en posición le levanté la falda para ver su increíble culo. Me costaba mucho contenerme y no lanzarme a comerme ese culo. Le di el primer azote, flojo. Ella ni se movió. El siguiente fue fuerte de verdad, no se lo esperaba y gritó. Le dejé la nalga roja. Le pegué dos o tres iguales, y ella jadeaba, pero no volvió a gritar. Entonces le empecé a acariciar el coño, suavemente. Le dije:
– Como vuelvas a mentirme, solo te va a follar Javi

Ella callaba, gimiendo levemente mientras yo le metía dos dedos en un coño mojadísimo. La comencé a masturbar lentamente. Al rato, le dije:
– Te querías follar al viejo ¿eh zorra?

Sonia no contestaba, solo jadeaba con tres dedos dentro de ella. Entonces, con la otra mano, le pegué duro. No se lo esperaba y gritó. Le dije:
– Responde, zorra
– Sí, me lo quería follar

Seguí masturbándola más fuerte, le metí el pulgar por el culo. Sonia gemía fuerte, próxima al climax. Le dije:
– Te gustó tocarle la polla ¿eh?
– Sí
– ¿La tenía dura?
– Casi
– Lástima
– Lo masturbé un poco y se le puso dura
– que zorra eres, masturbando a un tío de la edad de tu padre

Aumenté el ritmo y ella dijo:
– Pégame, insúltame
– Se la querías chupar
– siiiii
– Que puta
– Aghhhhhh
– Querías que el viejo te follara el culo ¿verdad?

Le pegué otro azote:
– Siiiii, diossss

Y empezó a correrse sobre mis rodillas, con convulsiones y gritos, para luego quedarse quieta, con el culo rojo de los azotes.

Me incorporé, echándola sobre la cama. Sonia jadeaba sin moverse, aún sin controlar los espasmos del orgasmo. Me empecé a desnudar y ella se giró, mirándome con una media sonrisa tras ver mi polla totalmente tiesa. Le dije que se quitara el vestido, cosa que hizo en un segundo, quedándose totalmente desnuda, solo llevaba el vestido.

Verle las tetas me pudo y me lancé a por ellas, a comérselas, me volvían loco, siempre lo habían hecho y la cabrona lo sabía. Ella me cogió la polla y movía la mano rápido mientras decía que me la queria chupar pero yo no estaba para historias, las escenitas haciendo de putilla en el bar me habían excitado sobre manera y yo solo pensaba en follármela. Me puse encima y se la metí de un tirón, en un coño totalmente mojado y lubricado. La follé rápido y fuerte y mira que yo tenía ganas pero la cabrona se corrió antes que yo, estaba igual de cachonda. Entonces, se la saqué y me corrí encima, en su vientre, tetas e incluso le llegó a la cara, del corridón que me pegué.

Me tumbé a su lado exhausto, los dos boca arriba recuperándonos. Al rato ella dijo:
– ¿Qué pasa? ¿follas poco?
– ¿Por?
– Me ha llegado hasta el pelo, tenías los huevos bien cargaditos ¿eh?

La miré pero ella estaba sonriendo, no estaba molesta. Nos quedamos tumbados, y al poco noté que se había quedado dormida, había bebido más de lo que está acostumbrada y tras el polvo, había caído. Al poco la seguí yo.

Por la mañana me desperté antes que ella. Me vestí y me fui, yo también estaba de viaje por trabajo pero no exactamente en la misma ciudad sino en otra cercana, y me esperaba una hora de coche. Le escribí para que no se enfadara y despedirme, no la quise despertar.

Durante el día le volví a escribir. Quería hablar con ella de un tema. Ella seguía de viaje pero yo volvía ya y hablamos cuando yo iba en el tren. Se la notaba cabreadísima con el trabajo y me dijo:
– Joder, vaya panda de inútiles que tengo, vaya día que llevo
– ¿Mucho estrés?
– Muchísimo… ya te podías haber quedado también esta noche, que necesito desahogarme
– ¿No te gustó el de ayer?
– Sí, claro, pero estaba borracha y me quedé dormida, hoy me he levantado con resaca
– jeje

Nos pusimos a hablar de su trabajo, pero ese tema la cabreaba. Entonces le conté mi tema. Me sentía mal por los nuevos cuernos a Lucía y quería dejar las cosas claras:
– Mira, estoy pensando que a Lucía la vamos a dejar fuera del juego
– ¿Eso qué quiere decir?
– Que no habrá intercambio
– ¿Por qué?
– Porque Lucía no está por la labor, la espantaste, y a mí tampoco me convence
– ¿Y nosotros?
– Tómate lo de ayer como una despedida, los de ayer fueron los últimos cuernos
– Ya, seguro
– Vamos a dejarnos de historias ¿vale?
– Vale mientras sigamos follando tú y yo
– No, quiero decir que dejemos esto, todo
– No
– Sonia, que te estás cargando mi relación
– Pues no será una relación muy fuerte, poco te cuesta ponerle cuernos

Me enfadé, pero tenía razón, lo admitía por dentro. Le dije:
– Pues por eso, lo dejamos definitivamente
– Ni hablar, Javi se la quiere follar
– Pues se aguanta
– ¿Es por celos?
– No, es que Lucía no quiere historias, dice que es una locura, y no le falta razón

Sonia se calló un rato. Luego dijo:
– Te das cuenta de lo hipócrita que eres ¿no?
– ¿Por?
– Le pones los cuernos pero no quieres que ella te los pongas
– Bueno, lo de ponerle los cuernos se acabó, y no es que yo no quiera y ya está, es que ella tampoco quiere
– Ya, claro
– Sí, no tiene esta «maldad» nuestra
– ¿Y no te recuerda esta situación a algo?
– ¿A qué?
– A mí no queriendo que Javi se acostara con otras, a mí sí que quisiste darme una «lección» sobre mi hipocresía ¿no?
– No es lo mismo

En verdad lo pensaba, Javi ya le ponía los cuernos desde antes, y mucho, pero eso no se lo podía contar. Sonia dijo:
– Claro, no es lo mismo porque el machito no puede consentir que su novia le ponga los cuernos
– Sonia, no es eso exactamente
– Anda que no, el machito poniendo cuernos pero a él que no se los pongan
– Pufff
– Al menos, yo fui sincera con Javi, él lo sabía y me lo permitía

Me estaba empezando a enfadar, más que nada porque veía que ella tenía razón, y me jodía. Le dije:
– Pensaba que te pondrías contenta con que Javi no se follara a Lucía
– Sí y no, al final es un juego y a Javi ¿lo dejamos fuera?
– Nos quedamos todos fuera
– ¿Y Lucía? porque ella está deseando follarse a Javi
– No creo
– Una mierda, que le ha dicho que se hace pajas pensando en él ¿acaso es lo que suele hacer con todos sus amigos? pero nada, si el machito así lo quiere, que ella se aguante
– No es eso
– Mira, seguro que te estás dando cuenta de lo cabrón que estás siendo con esa postura machista
– Te estoy diciendo que no es solo cosa mía, que ella no quiere
– creo que deberías hablarlo con ella
– ¿Hablar qué?
– hablar de que te acuestas conmigo ¿sabes lo bien que me sentí tras hablar con Javi de lo nuestro?
– Bien porque él lo aceptó
– Bien porque dejé las mentiras
– Y quieres que le diga que le pongo cuernos y ella lo acepte como Javi
– No sé si será igual, pero que lo sepa, será mejor para todos
– Y si rompemos, ya no tienes problemas para follar conmigo
– Y si no rompes, tampoco
– A no ser que ella me prohíba verte
– Si ella te lo prohíbe, ella no te conviene
– jajaja
– Tú no eres de tener una relación estándar, lo sabes

Y seguimos un rato, con Sonia dándome bien y merecidamente. Al final, por cortar la conversación, le dije que me lo pensaría, pero sin mucha intención. Pero sí le dije que se olvidaran del intercambio.

A Javi también se lo conté. Le jodió pero se lo dejé claro, que dejara de tontear con Lucía porque ella no quería.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s