ALMUTAMID

La nueva situación de Víctor en cierto modo me venía bien. Me permitía tener un compañero con quien compartir ratos de descanso, salir juntos y recuperar antiguas costumbres sin que me incitara a nada peligroso como mis compañeros del equipo o Dani. Además él y yo nos habíamos alejado por culpa en realidad de nuestras respectivas novias. Yo evitaba a Lourdes y cuando terminé con Claudia parecía que no me unía nada más a ella.

Pero ahora podíamos recuperar una amistad que en realidad nunca se había roto. No habíamos dejado de cenar o desayunar juntos pero nos habíamos alejado. Él se había acomodado a su novia cerrándose hasta tal punto que salvo alguna vez que habían quedado conmigo siempre salían solos. Quizá eso fue lo que estaba matando su relación.

Yo por mi parte lo invité a incorporarse a mi vida social, pero su timidez general en el trato con gente nueva sumado a la dificultad de su carrera que lo mantenía gran parte del tiempo estudiando limitaban su ocio. Pero al menos se apuntó a parte de mi rutina. Empezamos a salir a correr juntos los días que yo no tenía entrenamiento ni partido y nos conjuramos para al menos el viernes o el sábado salir de cerveceo. Y es que desde luego más hacía bastante más compañía que Marcos que siempre iba a lo suyo. Además me dio el apoyo en la residencia que había perdido con Ángela que mantenía su actitud distante.

Pero a pesar de estar más tiempo juntos era difícil saber qué pasaba por la cabeza de Víctor. Inexpresivo e incapaz de transmitir sus sentimientos yo no sabía como interpretar sus largos silencios cuando estábamos juntos. No sabía si realmente añoraba a Lourdes o se estaba replanteando su vida. Y mis preguntas de “¿Cómo estás hoy?” siempre eran respondidas con un lacónico “Bien”.

El jueves lo invité a venirse al partido y después al pub, pero declinó con la excusa de aprovechar el tiempo para poder salir el fin de semana. Me habría venido bien que viniera pues una victoria sobre el débil equipo de Antropología y la celebración posterior denotaron un cambio de actitud en Martina y Ana. Desde el principio estaban más risueñas y la sorpresa llegó cuando Ana de forma inesperada se sentó en mi pierna apoyándose con su brazo en mi hombro. No me lo esperaba y Dani me miró con gesto de triunfo cuando invitó a Martina a imitar a su amiga y la chica la remedó sentándose sobre el muslo de mi compañero de equipo aunque sin atreverse a poyarse en él.

La sensación de euforia nos llevó entre pinta y pinta a la risa floja de celebrar cualquier comentario y a ver como la mano de Dani se paseaba por el muslo de la chica sin que ésta pusiera reparos. Efectivamente yo hice lo mismo con Ana y no se puso tensa como en otras ocasiones ni me agarró la mano. Aunque Dani se molestó un poco cuando anuncié que me iba por el toque de queda y las chicas decidieron irse a la vez que yo. Su actitud en el camino era mucho más abierta que hasta entonces y hasta se despidieron con sendos abrazos y besos.

El viernes quise introducir a Víctor en el grupo, aunque realmente no salíamos como tal hacía bastante tiempo. Quedé con Miriam y se lo comenté a Sol. Realmente pasé de Ángela, pero al final apareció. Para que mi amigo no tuviera que dar explicaciones les expliqué a las chicas antes su situación pues él no había dicho nada en las cenas.

Os preguntaréis por qué no salimos solos. La respuesta era evidente, yo no quería pasarme toda la noche bebiendo cervezas y lamentándonos de nuestra situación. Yo no quería hablar de Claudia y si nos quedábamos a solas Víctor me hablaría de Lourdes y tocaría comparar. Justo lo que yo quería evitar.

La noche estuvo bien dentro de lo que cabe. Víctor estuvo animado, Ángela pareció retirar el hacha de guerra y los demás en parte estábamos contentos de salir juntos en grupo. Sol nos contó que no terminaba de encajar con sus compañeras de clase y salía con ellas más por no descolgarse que porque realmente le gustara. Lo interpreté como una forma de decirnos que quería salir más a menudo con nosotros.

Víctor reconoció que no salía con nadie de su escuela, que eran todos muy empollones y además él tampoco había hecho grandes amistades allí pues salía siempre con su novia, bueno, exnovia. Miriam también se alegró de haber salido pues aunque ese año se estaba yendo muchos fines de semana a su pueblo también le apetecía salir en la ciudad como el año anterior. Quedaba una duda ¿qué había estado haciendo Ángela?

Como no entraba en la conversación me animé yo a explicar mi situación:

-Yo este año tengo una sensación rara- dije- No termino de asentarme porque tengo la sensación de estar de paso.
-Claro, por lo del Erasmus- añadió Sol.
-Y además, todos sabéis que este verano ha sido duro para mí y me siento más arropado en mi casa con mi familia.
-Tan duro no ha sido- soltó Ángela que había estado callada hasta entonces.
-Bueno, ha habido de todo, pero con circunstancias negativas en algunos casos.
-Enrollarte con una chavala en la playa delante de las narices de todas y con otra después, que te vio Marta tampoco son circunstancias negativas. Nadie te obliga.

Me molestó el comentario y no me corté en responderle:

-Nadie sabe mejor que tú mis circunstancias, ahora, si te quieres quedar en eso es que ni me conoces ni me aprecias.-solté ante el asombro de todos que se quedaron cortados por el cruce de acusaciones entre ambos.
-No dudo que dejar a Marta por Claudia y que la tía después te dejara tirado son unas circunstancias negativas, pero entre medias bien que has aprovechado.
-No voy a contar mis intimidades aquí ahora pero estás siendo injusta conmigo.-respondí.
-Estamos en confianza, Luis, puedes contar lo que quieras…-añadió Miriam intrigada.

Delante de la cotilla de Miriam, lo que me faltaba.

-Lo que tengamos que hablar tú y yo- le dije a Ángela- ya lo hablaremos en privado pero si has venido a joder te podías haber ido con quien hayas estado quedando estas últimas semanas.
-Yo no tengo nada que ocultar Luisito. Tú eres el que te montas películas raras. Vas dando penita por lo de tu ex pero te has follado a la que te ha dado la gana, sin ir más lejos el día que te pilló Sol.
-Bueno, no pasa nada, de verdad- dijo la aludida- eso ya está pasado. Me disculpé con Luis y ya. Pero no peleéis por favor.
-Que diga Ángela qué ha hecho y por qué hoy se ha venido con nosotros si tan cabrón soy- añadí en tono desafiante.
-Ahora te preocupas por mí…llevas evitándome días.
-Y tú borde conmigo. Creo no haber hecho nada para que te pusieras así.
-Por favor, dejadlo- pedía Sol mientras Víctor miraba sorprendido y Miriam se frotaba las manos atisbando información suculenta.
-Luis, últimamente por donde pasas vas sembrando discordia.-me atacó Ángela.
-Pues aquí estábamos cuatro amigos hablando tranquilamente hasta que has venido tú a joder la marrana- contraataqué.
-La jodiste con Claudia, la jodiste con Marta y ahora ¿con quien más la vas a joder?
-Espero que con nadie más. Pero tú vienes buscando guerra y por algo será. ¿O crees que no sé que has incitado a Sol para que busque algo conmigo?

La pobre enfermera se quedó en silencio pálida y muy cortada tras mi acusación a Ángela. Se estaba llevando un palo que no se merecía. Casi llorosa rogó que paráramos.

-Da pena ver a dos amigos así sin que haya pasado nada, por favor…

Me di cuenta de que íbamos a joderle la noche a los demás y levantándome pregunté si alguien quería otra ronda. Víctor me acompañó a pedir. Cuando regresamos Sol y Ángela cuchicheaban mientras que Miriam empezó a charlar con Víctor haciéndole preguntas personales. ¿Le estaba tirando los trastos o sólo quería ser amable?

Pese a todo el resto de la noche fue bien hasta que regresamos todos a la residencia despidiéndonos de Miriam. Ángela ni se despidió de mí mientras que Víctor y yo nos metimos en mi dormitorio a bebernos una botellita de licor que guardaba por si surgía tomar algo alguna noche.

-Vaya con Ángela. ¿Qué le pasa?- me preguntó ya a solas.
-Creo que ni ella lo sabe, pero sea lo que sea lo está pagando conmigo.

Apenas llevábamos un instante en la habitación cuando llamaron a la puerta. Era Sol.

-Pasa.-le dije.

Se sorprendió de ver a Víctor.

-Pensé que estabas solo.-se explicó.
-Tranquila, puedes hablar tranquila.
-Perdona, de verdad. Vaya noche.
-No pasa nada.-quité importancia.
-No es por ti, yo sé que tú eres más fuerte, pero Víctor se habrá llevado una sorpresa desagradable. En su estado…

Casi la mato con la mirada descubriendo mi indiscreción de decirles a todas por qué salía con nosotros.

-Tranquilos- dijo mi amigo- no hay que ser una lumbrera para imaginarse por qué ahora estoy todo el día con Luis.
-Ups. Qué día llevo metiendo la pata- se disculpó la chica.
-Nunca llevas mala intención-la disculpé.

Sol se sonrojó y continuó diciendo:

-Al menos sé con quien ha estado saliendo estos días.
-¿Algún ligue que le ha salido mal?- pregunté curioso.
-No. Ha estado saliendo con Marta…

Desde luego no me sorprendía. Y me daba cuenta de que casi desde el principio yo había sido una marioneta de las dos. Una empujándome, como hacía ahora con Sol, y la otra confundiéndome. Pero ninguna de las dos había sido trigo limpio conmigo. Me dolía, pero después de perder a Claudia, y con mi plan en marcha, simplemente me reafirmaba en mis convicciones.

De hecho, Víctor me había caído como agua de mayo. Tenía compañía que me evitara otras más molestas. El papel quizá más incómodo era el de Sol. La chavala probablemente se debía sentir también utilizada por su compañera de habitación creyendo que una niña mona cerca de mí me haría sucumbir. No tengo claro cuál era su intención con ello, pero sin duda, Sol era el arma arrojadiza de lo que fuera que Ángela quisiera conseguir. Desde luego, con las cartas sobre la mesa yo no dudaba en apoyar a la chiquilla.

¿Qué había hecho yo para que Ángela pasara de mi amiga y confidente a una manipuladora sibilina que quería hacerme daño? Siempre fui sincero con ella y sobrepasé los limites de la amistad cuando me pidió algún favor en el pasado. Pensaba que nuestro reconocimiento era mutuo. Y no entendía, si entre ella y yo no había pasado nada malo, por qué ponerse del lado de Marta significaba atacarme a mí.

Pero esta vez sí lo iba a saber. La conversación pendiente iba a ser pronto, antes de Navidad seguro, pero cuanto antes mejor. Yo no podía admitir su comportamiento hacia mí sin motivo entre nosotros. Y si entendía su amistad con Marta de forma que tenía que trasladar sus cuentas pendientes conmigo a la relación entre mi compañera de residencia y yo estaba muy equivocada. Nunca le di motivos. Nunca me avisó que estuviera haciendo nada que le molestara. Prefería a Marta. Me parece correcto. Pero eso no la obligaba a atacarme a mí.

En todo caso, una amiga de verdad me habría señalado los errores para que no los volviera a cometer. Pero ella durante todo el verano se dedicó a mostrarse aparentemente neutral y sin embargo ahora sin motivo conocido se ponía descaradamente contra mí. ¿Era su forma de caerle bien a Marta? Así se pudrieran las dos. Pero desde luego le iba a cantar las 40. No me iba a ir a Bélgica con eso guardado. Ya la pillaría…

La constatación fue que a la mañana siguiente, Sol vino a buscarme para desayunar. Me explicó que Ángela estaba muy callada y no quería vernos. Evidentemente no quise preguntare por como se había sentido por lo que yo había dicho en la discusión, pero que a pesar de saber que yo era consciente de los manejos de Ángela, la chica mantuviera una relación de normalidad me tranquilizaba. No estaba pillada por mí aparentemente y ante mi actitud amistosa ella prefería eso, mi amistad, aunque pudiera estorbar a su compañera de habitación.

La historia parece complicada, pero aunque no me creáis a mí me simplificaba las cosas. Despejaba mi camino quitándome posibles lastres al cumplimiento de mis objetivos y sorprendentemente quitaba la careta de personas a los que yo había tenido en gran estima. Todo se conjuraba para reafirmarme en mi plan, tanto en mi ciudad como en la residencia. Lo importante ahora era aguantar hasta febrero indemne, especialmente en lo concerniente a los resultados académicos. Porque para el resto empezaba a tener el corazón encallecido.

El sábado por la mañana me escribió Mamen, pero al comentarle que estaría con un amigo que acababa de cortar con la novia se echó para atrás. Su grado de implicación conmigo no pasaba de un par de cervezas y un polvo, eso no incluía aguantar al amigo triste. Tampoco me importó demasiado, pues al final convencí a Víctor para salir un rato apuntándose Sol y Miriam.

No os podéis imaginar la tabarra que dio mi compañera de clase toda la noche queriendo enterarse de todo lo que medio había adivinado la noche anterior en la discusión entre Ángela y yo. Pero no solté prenda. Aun así la vi hablando varias veces con Víctor y reían, algo que me agradó.

Por su parte Sol quiso aprovechar un momento para explicarse conmigo a pesar de que yo no demandé en ningún momento esa información. Pero era evidente que la chiquilla tenía guardada desde la noche anterior esa necesidad y aprovechó que los otros dos hablaban entre ellos para soltármela.

-Luis quería comentarte algo de lo que dijiste anoche.
-No es necesario- repliqué.
-Pero necesito hacerlo.

Suspiré y respondí:

-Supongo que sí…

Mi actitud de pasotismo que me había evitado discusiones como la de la noche anterior con Ángela no iba a servir siempre y Sol empezaba a demostrar que al menos tenía valor para afrontar algunas cosas. Y eso hizo:

-Luis, es verdad que Ángela me incitó a buscarte. Pero no seas tan duro con ella, fui yo la que pregunté por ti.
-Bueno, no pasa nada. Es normal, conoces a alguien, y más como lo hiciste tú conmigo, que me pillaste con el ánimo muy bajo , y sientes curiosidad por saber. Lo entiendo.
-No, no es eso. Es que Ángela me hablaba muy bien de ti.
-Ahora soy yo el que se está perdiendo. Yo os escuché sin querer una conversación en la que ella te decía que menos que te tiraras encima de mí y que yo era un tío fácil que se iba acostando por ahí con cualquiera.
-Pero yo no la creí- contestó algo angustiada.
-Bueno, en parte le di la razón.
-Claro, ya. No, no, no- dijo dándose cuenta de lo que estaba diciendo- Eres un tío adulto puedes irte con quien quieras.
-No pasa nada, Sol. No soy ese tío tan fácil como me pinta Ángela pero tampoco soy un angelito. Tengo 20 años, estoy soltero y parece que le gusto a algunas chicas. ¿Es eso malo?
-No, no. Claro que no.
-Lo que no entiendo es por qué pasó de hablarte bien de mí a ponerse como está ahora.
-Yo tampoco. Porque fue al poco de empezar el curso- me explicó la enfermera- Pasó de venderte como un novio estupendo a ponerte de guarro para arriba, vamos, de tirarte todo lo que se ponía por delante, por eso decía que yo lo tendría fácil si quisiera.
-¿Y querías?

Sol se puso colorada.

-Jajajaja- me reí- Tranquila. No tienes que descubrir nada que no quieras. Prefiero hacerlo yo.

La chiquilla se quedó impactada. No sé si se pensaba que iba a declararme o a soltarle una burrada, pero con temple e intentando tranquilizarla me sinceré con ella:

-Sol, me pareces una niña preciosa y una amiga de champions. Pero tú sabes de donde vengo, una relación tortuosa mal llevada y peor terminada. Además me voy dentro de un par de meses. No me planteo nada con nadie el tiempo que me queda aquí. No quiero relaciones. Paso. Por eso me pillaste con esa chica en la habitación. Ella y yo sólo somos a amigos sin pretensiones. Y ni siquiera somos muy amigos, entiéndeme. Tenemos una relación en la que quedamos de vez en cuando y si surge nos liamos. Pero poco más. Con alguien tan valioso como tú, no me plantearía nada así.

La chica se quedó en silencio como si su cerebro estuviese procesando la información que yo le había dado. Pero me tuve que quedar con la duda de saber qué pensaba sobre lo que le acababa de decir pues Miriam y Víctor nos metieron prisa para cambiar de local. Sin embargo, Sol no parecía preocupada ni especialmente pensativa. Yo creo que era ya consciente de lo que le acababa de aclarar y no la impactó tanto. O disimulaba muy bien, o quizá era yo el que me había montado la película de que la chiquilla quería algo conmigo.

Pero es que hasta Víctor estaba animado fastidiándonos la idea de tener que regresar a la residencia. Especialmente lo lamentó Miriam, que se lo estaba pasando bien y quería seguir de marcha. Víctor planteó la idea de colarla en la residencia, pero era tarde para eso. Dejamos a nuestra amiga en su piso, y nos fuimos los tres a la residencia. Víctor nos confesó que él y Lourdes apanas salían y que últimamente cada vez la colaba menos en la residencia. Era señal inequívoca de enfriamiento. Quizá por eso estaba tan animado saliendo de marcha.

Como no teníamos ganas nos metimos los tres en mi dormitorio y le dimos otro empujón a la botella de licor que tenía guardada. Sol estaba relajada. Me alegraba de que no le hubiera sentado mal lo que le había dicho un rato antes. Hasta me sentí un imbécil creído que daba por hecho que la niña estaba coladita por mí. Jugamos a las cartas un rato y también al juego de poner una tarjeta con un personaje en la frente y descubrir de quien se trata mediante preguntas al resto de jugadores. Nos reímos bastante. Pese a la actitud de Ángela mis últimos días en la residencia empezaban a pintar mejor que al principio de curso.

El alcohol y el buen rollo me hicieron dormir bien. Tanto que me desperté casi a la hora del almuerzo. Comí rápido con Víctor y Sol para aprovechar la tarde trabajando. No podía desaprovechar tanto el tiempo. Tarde de estudio y trabajo, carrera con Víctor, ducha y cena. Todo parecía un domingo tranquilo hasta que apareció Ángela en la cena. Se sentó con nosotros seria pero siguiendo las conversaciones hasta que me dijo desafiante cuando nos levantábamos para irnos:

-¿Es que no piensas venir a hablar conmigo?

Sorprendentemente ella era la que había venido a buscarme. No podía escaparme. Para no dar un espectáculo ni discutir delante de nadie Sol nos ofreció el dormitorio pues Marcos ya estaba de vuelta. Quería aclarar, aclararíamos. No sé si de allí retomaríamos nuestra amistad como había estado hasta su cambio de actitud o nos mandaríamos a la mierda. Pero desde luego zanjaríamos de una vez ese extraño estado de estar peleados sin haber peleado.

En cuanto cerró la puerta le dije aparentando tranquilidad a pesar de que el corazón se me iba a salir del pecho:

-A ver si de una vez me aclaras qué te pasa.
-Eres un hijo de puta…

Buen comienzo. Desde luego no era el tipo de discusión que me esperaba de alguien como Ángela. Pero pacientemente y sintiéndome superior por su pronto me quedé esperando a que justificara su insulto. Parecía que atacarme sin sentido le podría dar ventaja en el combate verbal, pero comprobando que no rompía a hablar intervine.

-¿Ya te has quedado a gusto? Bueno, entonces voy a hablar yo. No voy a caer en el insulto ni tampoco encuentro motivos, en realidad sólo necesito una explicación. No entiendo cómo una persona a la que yo consideraba mi amiga, alguien a quien yo consideraba de tal estima que le confesaba mis dudas y mis sentimientos de golpe me trata así sin que yo haya hecho nada conscientemente. Que Marta es amiga tuya y yo haya podido portarme mal con ella a vuestros ojos. No lo comparto tras lo ocurrido este verano pero lo asumo si no es necesario. Pero ese es un problema de Marta, ¿pero tú? ¿Qué tienes que ver tú con eso?

-¿Es que no te das cuenta Luis?
-Cuenta ¿de qué?
-De que eres una persona fría e insensible. No sabes los que querer, usas a la gente y te desprendes después de ellas cuando ya no te sirven.
-Me da que te estás equivocando. Yo no sé de donde sacas eso, y menos tú. Por favor, piensa por ti misma y no por lo que Marta diga de mí.

Esa respuesta mía pareció encabritarla más y respondió furiosa:

-Deja ya a Marta. Vamos a hablar de ti y de mí.
-Pues vamos. ¿Qué tienes que echarme en cara? Porque a lo mejor yo sí tengo alguna cosita que decirte.-amenacé.
-Pues empieza…
-Ah, no no. No voy a descubrir mis cartas. Yo no guardo rencor aunque podría tener motivos. Lo que quiero saber son los tuyos.

Tan decidida unos minutos antes Ángela se empequeñecía ante mi discurso mientras que mis nervios iban aplacándose y el ritmo de mi corazón se ralentizaba. Y esta vez no le iba a dar pie, si no hablaba estaba dispuesto a dar la conversación por finalizada.

-Habla…-insistí.
-Joder Luis. ¿Es que no lo ves?
-Si no me lo explicas, no.
-Has utilizado a Marta, me has utilizado a mí. Y cuando nada era como tú querías has pasado de nosotras.
-No das ni una.-respondí seco- Tú me utilizaste con Karina y tú este verano abusaste de mi confianza yéndole a Marta con todo lo que yo como amigo te confesaba. ¿Cuándo te he dejado yo a ti con el culo al aire? Tú a mí, sí. Y encima te portas así ahora. Yo creía que tú eras mi apoyo y te has convertido en un problema. ¿Frío dices? Ja. Duro para protegerme de vuestros golpes…

La golpeé con toda la dureza que me salió dejando escapar la rabia que en realidad tenía contenida. De hecho, no era consciente en realidad de cuanta rabia guardaba hasta que la dejé escapar con Ángela. Se estaba llevando todos los tiros que tenía en la recámara y que había ido acumulando en los últimos meses de soledad en la residencia. Pues no hay mayor soledad que la de aquel que se siente solo estando acompañado.

Ángela no se esperaba mi rabia contenida y pareció quedarse sin argumentos sin haber llegado en realidad a decirme nada. Así que crecido como estaba le pregunté:

-Venga, ¿qué tienes que decirme?

Decaída contestó sentándose en la silla y apoyando su cabeza entre sus manos.

-Joder Luis, se ha jodido todo. Éramos un grupo y por culpa de lo que le has hecho a Marta se ha jodido todo. Y ella es mi amiga.
-¿Perdona? ¿Qué le he hecho yo a Marta? Que después de meses intentando tener una relación que ella decía no querer me encuentro a mi novia y me doy cuenta de que la sigo queriendo. ¿Es malo querer? ¿No ha pensado que a lo mejor si se hubiera implicado más yo habría visto las cosas de<otra manera? O no, porque no lo sé. Porque no domino mi corazón como otras sí parecen hacer. ¿Quién se ha pasado el verano follándose gente? ¿Yo? ¿Dónde está escrito que si yo lo hago soy un cabrón y otras sí pueden hacerlo? Pero ¿te estás viendo?

Ángela parecía desarmada. No sé con que intención venía a pedirme cuentas pero no había sido capaz de argumentar nada. Eran reproches infantiles como si tuviera que reñirme pero no sabía por qué. Que Marta era la inductora de su actitud estaba claro. Que Ángela se hubiera dejado manipular, eso era lo que no me cuadraba. ¿Cuál era su debilidad?

-Vale, se defendió. Marta me ha malmetido contigo. No he sido justa juzgándote sólo por sus ataques sin medir la actitud de ella. Pero es que tú te has comportado como si yo tuviera algo que ver en lo vuestro.
-¿Yo? Si lo primero que hice fue contarte como me sentía y todo lo que me había pasado desde que no nos veíamos confiando en ti. Tú te fuiste con el cuento a Marta, que hizo el ridículo tonteando con Dani.
-¿Con Dani?
-¿Eso no te lo ha contado tu amiguita? Pregúntale…a ver quien ha sido más sincero contigo…
-Pero empezaste tú a darme de lado…-atacó de nuevo.
-También te equivocas. Yo salía contigo y con Sol sin problema pero cuando empezaste a echarme a la niña encima aun sabiendo que yo no estaba para rollos tuve que separarme para no hacerle daño.
-Mira que desinteresado, a lo mejor era porque te estabas follando a otra…
-Eso fue casual. Me la encontré una noche porque estaba saliendo con los del equipo y surgió, pero no tengo nada con ella.
-Pues bien que te la follas…
-¿A ti no te gusta follar?- la reté.
-Sólo con mi pareja…
-Claro, Miriam, Chari…tía, que eres como yo. No te la des ahora de perfecta. Que no te juzgo, pero no lo hagas tú conmigo.
-¿Y por qué me huyes desde que te dije que tenía otras inquietudes?
-No te he huido por eso. Fue para evitar a Sol. No a la chiquilla, sino a ti intentando que metiera la pata con ella sin pensar en sus sentimientos ni en los míos.
-¿Te ha ido esa mosquita muerta con el cuento?
-No. Te oí un día cuando venía a buscaros.

De nuevo se quedó callada. Me imaginaba con menos recursos de los que yo estaba demostrando.

-Vale. Le dije a la niña que estabas disponible. Le gustas. ¿Qué tiene de malo?
-Si tu amigo te dice que está jodido por su ex y no tiene ganas de nada, no veo el motivo de joder a la pobre niña sin saber lo que tu amigo quiere.
-Te gusta el tema, a lo mejor se te pasaba todo.
-Me voy en febrero.
-Pero volverás el año que viene.
-Pero tú lo hacías por algo más. Te voy conociendo.-insistí- ¿Qué te pasa?
-Miras a cualquiera y no me ves tan cerca.

Ahora sí que me estaba sorprendiendo.

-Te dije que tenía otras inquietudes- insistió- y te entró por una oreja y te salió por la otra.
-Ya vi que en la app querías conocer chicos.
-No quiero tirarme a cualquiera. Seguro que así no me va a gustar.
-Pues tendrás que esperar como todo el mundo a que alguno te guste.
-¿Y si me gusta uno ya y resulta que es un cabrón? Un hijo de puta que sólo mira su ombligo y no piensa en los demás.

¿Se me estaba declarando Ángela? ¿Mi amiga lesbiana me estaba diciendo que estaba por mí despechada porque no le echaba cuenta?

-Háblame más claro. Soy lento.-me defendí.
-Joder Luis, que no me ves. Que has pasado de mí como amiga, mucho más si te insinúo que eres tú el que me hace dudar de mi orientación sexual.
-Bonita forma de enamorar a un chico.
-IMBÉCIL…
-Ángela aclárate y cuando lo hagas me lo cuentas. No me trago tu cuento de enamoramiento mientras me insultas y me lanzas a Sol.
-Te lo estoy diciendo. Me gustas y no sólo como amigo. Pero quiero huir de ti y no puedo. Te odio. No te aguanto pero te veo todos los días y me tienes hecha un lío. Mierda…
-Te lo voy a poner fácil cuando me vaya.
-Pero volverás. Ya te lo he dicho.
-Ángela, tengo un plan. Y ese plan consiste en volver a mi ciudad…ya nada me retiene aquí.
-¿Y tu carrera?
-He cogido asignaturas de 4º para que me convaliden las demás allí y sacarme el grado en filología a la vez que me convalidan lo hecho aquí para tener el título de traducción. Si consigo aprobar todo ahora, me voy para no volver jamás a esta residencia.

La noticia de mi marcha meditada relajó su ira y la ablandó hasta hacerla parecer aún más débil. Yo hice el ademán de retirarme con la sensación de haber dicho todo lo que debía y dejar que ella decidiese si reculaba o seguía en sus treces con su irracional actitud hacia mí. Pero Ángela m detuvo:

-¡Espera¡ No te vayas todavía…

Me giré de nuevo hacia ella notándola apesadumbrada.

-¿Es por mi culpa?- me preguntó.
-No te des tanta importancia, aunque has contribuido y no poco. Me he sentido engañado por ti aunque por supuesto bastante menos que por Marta. No me habéis entendido ninguna de las dos a pesar de haber sido teóricamente muy buenos amigos. Y aunque yo no me las voy a dar de supergeneroso, desde luego no he sido tan egoísta como vosotras.

Hice una pausa pero como Ángela no reaccionaba continué:

-Yo confié en vosotras. Os conté todo, os abrí mi corazón. Os pedí consejo y me presté a dároslo cuando creí que lo necesitabais. Me pediste un favor que superaba lo que de una amistad se espera y no me negué a pesar de que no era precisamente cómodo. Reaparece Claudia, te confío todo lo que ha pasado porque estoy perdido y confiaba en ti. Y ¿qué haces tú? Traicionarme. Te vas con el cuento a Marta sin esperar que yo se lo cuente y ella, claro, monta su contrataque en forma de madrileño cachas supuestamente para darme celos. Celos que no entiendo, porque era ella la que no quería una relación.
-Tú tampoco perdiste el tiempo ese fin de semana- me soltó a la cara.
-Llámalo desdén. Era mi forma de decir que no había estado con Marta sólo por follar. Pero al final fue ella la cabreada ¿recuerdas? Ese era el problema que Marta ha jugado conmigo dando una imagen de mí de tío fácil que se lía con cualquiera y tú te lo has creído. Todas mis confesiones te daban igual. Al final te has creído la disculpa de Marta para que no pareciera que era ella la que me utilizaba haciéndome creer algo muy distinto a la realidad.
-Eso no es así- protestó.
-Pues entonces explícamelo tú.

Ángela tomó aire y por fin empezó a hablar.

-No te enteras de nada. ¿Y si lo que hice no lo hice por Marta? ¿Y si lo hice por mí? Luis eres cuadriculado a veces. ¿No notaste nada especial en mí al final del curso pasado? Estando con Karina y viendo como ella alternaba con tíos y tías empecé a replantearme cosas. Pero no me llenaba la idea de liarme con un tío, pero estabas tú. Empecé a verte de otra manera, a imaginar cosas. Cuando te vi desnudo en casa de Karina pasando ese mal rato por mí descubrí que me unía a ti algo más que una amistad. Pero eso era desmontar lo que yo había creído de mí misma desde la adolescencia. Yo misma me lo quitaba de la cabeza. Además estaba jodida por Karina. No vale nada, ya lo sé. Pero no es plato de tu gusto saberte engañada más de una vez. Y claro que yo sabía que no te iba a tirar los trastos. Ella sabía que tú me lo contarías. Tampoco le hacía falta. A esas alturas ya se hartaba de polla con Dani.
-Bueno ¿y entonces?
-Entonces me confesaste que la cosa con Marta no iba y vi un rayito de esperanza. Pero ¿cómo decirle a tu amigo hetero que crees que te gusta? No era fácil. Oficialmente tú no habías roto con Marta, aunque no tuvierais nada serio. ¿Te acuerdas cuando nos bañamos en la piscina aquella?
-Claro. Mal rato me hiciste pasar. No soy de piedra.
-Estuve tentada de besarte varias veces pero no sabía como hacerlo. Sólo pensaba en cómo reaccionarías tú y en Marta. Y me contuve allí abrazada al chico que me gustaba sin poder decírselo.

Ahora era yo el que estaba totalmente confuso. ¿Qué habría pasado si Ángela me hubiera besado? Un poco tarde para pensarlo pues todo había cambiado mucho desde entonces.

-Pero da igual-continuó mientras yo asimilaba lo que decía- porque apareció Claudia y todo se fue al carajo. No la conozco pero la odio. La odio por lo que le ha pasado a Marta, la odio porque me alejó totalmente de ti. Es difícil odiar a quien no se conoce, pero la odio.
-Los sentimientos son difíciles de controlar. Yo daba por hecho que entre ella y yo ya no quedaba nada más que un recuerdo y fue solo verla para darme cuenta de que seguía enamorado de ella. Y lo más grave, ella de mí. Eso es lo que más me ha matado. Que ella aun queriéndome me huya por la mierda de tío que soy.
-Pero eso no es así, Luis. Tú vales mucho. Por eso nos gustas. ¿Crees que lo que siento por ti es porque seas guapo? Te equivocas…
-Gracias por decirme feo.
-Imbécil, que no es eso.
-Gracias otra vez…
-No seas estúpido y escucha. Quien te conoce te quiere. Eres amable, dispuesto, sincero…eres un cielo de tío. Pero eres un tío claro y te pierde el meterla en caliente como a todos. Pero cuando no piensas con la de abajo eres el hermano, el amigo y llegas a pensar que hasta el novio ideal.
-No sigas que me vengo arriba. O sea que soy maravilloso y estupendo y por eso me dedico a joderte cuando ya vienes jodido porque tu novia, la tía por la que estás hasta los huesos te acaba de dejar definitivamente.
-Qué poco conoces a una mujer enamorada.
-Pues mira. Ahí te voy a dar toda la razón. Enamorada o no enamorada. No conozco a las mujeres. Si las conociera me equivocaría menos, aunque no voy a achacar mis errores sólo a las mujeres que dicen que sí cuando quieren decir no. Yo tengo mi parte de culpa y sé cuál es. Aunque contigo estoy totalmente perdido para que te hayas portado así conmigo.
-Pues justo por eso. No me veías como a una chica. Eras capaz de enrollarte con una tía de un bar por pinchar a Marta, u otra tía con la que te vio Marta en la playa y yo pasaba totalmente desapercibida a tus ojos.
-Eso es mentira.-me defendí.
-Sólo hay que ver tu comportamiento desde que volviste a la residencia todo compungido.-me espetó.
-¿Recuerdas ese fin de semana en la playa?
-Claro. Como olvidarlo.
-Tú te enrollaste con Chari.
-Un desastre. Tenía la cabeza en otra parte.
-La mañana siguiente estábamos los dos fatal, con diarrea y vómitos. ¿Te acuerdas?
-Ya te digo que un fin de semana para olvidar.-insistió.
-Algo pasó.
-¿Qué quieres decir?
-Pues que me costó trabajo dormir contigo, y el corte de ducharnos y cambiarnos y tal. Pues eso que yo sigo siendo un tío aunque te viera como una amiga que además es lesbiana.
-¿Por eso estabas tan cortado?- preguntó con los ojos muy abiertos.
-Claro. Has tenido la habilidad de ponerme nervioso muchas veces, paseándote en bragas delante de mí, sentándote con las piernas cruzadas, joder bañándote en tetas. Ángela tú no buscabas provocarme pero lo hacías.
-¿Y por qué no me decías nada?
-Aunque la sangre se nos baje al nabo algo queda en el cerebro.
-Jajajajaja- la risa demostraba que empezaba a relajarse.
-Eres mi amiga, y eres lesbiana. Nunca pensé que lo hicieras para provocarme.
-Y no lo hacía.
-¿Entonces porque te molesta que yo no reaccionara?-pregunté confuso.
-A ver Luis. No lo hacía para provocarte, pero llegó un momento en que empecé a pensar que no me veías como a una mujer.
-Ángela. Eras inalcanzable por tres motivos: primero porque ante mis ojos eras lesbiana y yo quedaba fuera de tu ámbito, segundo porque me pesaba más tu amistad, y tercero porque yo estaba con Marta…
-Verdad…pero en la playa ya no.
-Angela, piensa. ¿Te ibas a liar conmigo en la habitación de la lado de Marta?

No me podía creer el berrinche que tenía conmigo por cuestiones de las que yo ni era consciente, ni era culpable. Por algún motivo había canalizado en contra mía todas sus frustraciones, seguramente empujada por Marta. No veía por ninguna parte a la amiga que tanto me había ayudado el año anterior. Veía a hora a una persona caprichosa, poco reflexiva e injusta. Por eso tenía tanto interés por contarle a Marta lo de Claudia. Pero ella insistió:

-Vale, ahí no. Pero cuando te dije que me gustaba un chico no hiciste nada. Ni te inmutaste. Como si yo no te importara.
-A ver, admito que he estado un poco aislado de todo. Ahí te doy la razón. Pero respóndeme tú. Veo en una app de citas que buscas chicos y ¿tengo que dar por hecho que soy yo?
-Te lo dije.
-No, sólo que te gustaba un chico y te animé a hablar con él. ¿Y qué hiciste? Alejarte de mí y tratarme de mala forma hasta llegar a la discusión absurda del viernes. Pero me alegro de que por fin hayamos hablado.

Ángela suspiró y levantándose de la silla me dijo:

-Tenía que haber hablado antes contigo. Ponerme en tu lado. Intentar ver las cosas desde tu punto de vista.
-¿Y Marta qué te ha dicho de esto?
-Ella no sabe que me gustas. Te odia tanto que sólo nombrarte echa pestes de ti.
-Peor para ella. Yo no la odio, aunque le he perdido todo aprecio al saber que me engañó y me utilizó. No siento su pérdida. En realidad estaba sintiendo más la tuya. No tengo nadie aquí con quien sincerarme como hacía antes contigo.-le confesé.

Ángela me abrazó.

-Perdóname Luis, he perdido la cabeza.

Le devolví el abrazo apretándola con mis brazos.

-Ya se ha pasado.
-Bueno ¿y ahora qué?
-Espero que sigamos siendo amigos.
-No quiero que te vayas.
-Es una decisión tomada. Pero depende de la universidad. No creo que tenga problemas para trasladar el expediente y que me convaliden las asignaturas.-le expliqué.
-¿Y tú y yo qué vamos a ser?
-Espero que buenos amigos.
-¿Y lo que te he contado?
-Yo creo que estás mezclando sentimientos y los confundes. Pero es que yo no voy a empezar nada ahora. Ni contigo ni con nadie.
-Vamos que no te gusto nada.

Suspiré. En una hora veía a mi amiga como una niña pequeña que no entendía nada.

-Me gustas mucho como amiga. Me pones nervioso con poca ropa. Y hasta has aparecido en una fantasía mía.
-Jajajaja ¿de verdad? Cuenta…
-Imagínate Marta, tú y yo en una cama…
-Bueno, cuando yo dormía con vosotros y por la mañana nos tumbábamos a charlar.
-Pues tuve una fantasía con vosotras…
-¿En serio?

Asentí con la cabeza.

-Jajajaja. Qué cerdo. Noooooo.
-¿Qué pasa?
-Una mañana te levantaste nervioso y te fuiste corriendo al baño. ¡Estabas empalmado! Jajajaja, ¿A que sí?

Asentí de nuevo aparentando vergüenza.
-Jajajaja. Pobre. Bueno. Yo pensaba que conmigo nada. Pero ya veo que por lo menos te pongo nervioso.

Me abrazó de nuevo prometiéndome intentar recuperar lo perdido y admitiendo que no me podía obligar a nada. Aunque por su forma de responder intuía que en el fondo era incapaz de asumir que yo me hubiera liado con Mamen a la vez que rechazaba a Sol que era su gancho para demostrase a sí misma que yo no valía la pena.

Un comentario sobre “La residencia (145)

  1. Wow!eso si lo abia notado de Angela pero nunca imagine que fuera la razon para alejarce y tratarte mal…Pero siento que la vivora de Marta tubo mucho que ver en ponerla encontra de ti..Angela es buena chica,y espero que encuentre asu ideal,y que ya no se junte mucho con Marta.Marta esvenenosa y manipuladora!

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