KERANOS

I: Pareja, esperad.
J: Hey, ¿qué pasa?
I: Nada, que queríamos daros una cosa que os dejasteis (dijo sacando el sujetador de Elena de su bolso).
E: Sí, se nos olvidó…
M: No pasa nada.
I: ¿Qué tal acabó la noche?
J: Pues… -dije mirando a Elena, quien me sonrió asintiendo- ¿Tú que crees…? Jajajaja.
I: Pues que hubo tema, jajajaja.
J: Jajajaja, pues sí. ¿Y vosotros?
M: Nosotros…
I: Echamos un polvazo que no veas. Me quedé muy cachonda y con muchas ganas… Pero Mario se portó regular cuando estuvisteis y tuve que castigarlo… (dijo apretándole la cara con una mano).

Le di un pellizco a Elena en el culo sin que ellos se dieran cuenta.

J: Algo de eso me olía… jajajaja.
I: Y hoy también estáis juguetones por lo que he visto que habéis ido al baño juntos, ¿no?
J: Bueno… Puede ser.
M: Vamos que sí.
I: No sé como los demás no se dan cuenta…
J: Llevamos cuidado para no ser tan cantosos, pero vosotros tenéis un don para esto… jajajaja.
E: Sobre todo Irene, jajajaja.
I: Jajajaja, estás más calmada Elena… Me gusta (dijo dándole un suave pellizco en la mejilla).
E: Bueno…
I: ¿Te lo pasaste bien entonces?
E: Sí, estuvo bien.
I: Genial. Lo malo es que no quisiste acabar…
J: Es que dice que se corta mucho con Mario delante.
M: ¿Por qué? ¿Tan feo soy? Jajajaja.
E: No es eso, sólo que no me gusta que haya otro chico delante, me siento incomoda estado en pareja…
I: Sí no hubiera estado él, ¿me hubieras dejado que te lo comiera? (dijo bajito).
E: Eh…
J: Dice que lo ve raro, que es como si Mario me la come a mí.
I: Ostia… ¿Quiere ver eso?
J: Diría que sí, jajajaja.
E: Javi… (dijo pellizcándome en la barriga).
I: Jajajaja, que mona se pone. ¿En serio Elena? ¿Te gustaría ver eso?
E: Yo…
I: Uff, a mí me gustaría mucho ver eso…
M: Bueno, no os vengáis arriba…
I: Pero Javi, ¿tú te dejarías?
J: Le dije que no lo sabía, que me tendría que ver en la situación, pero si ella quería verlo, con el morbo de la situación y por probar algo nuevo, pues puede ser.
I: Uff… (dijo mirando a Mario).
M: Eh… (dijo negando con la cabeza).
J: Vaya, parece que no es tan sumiso… jajajaja.
M: Una cosa es ser sumiso y otra cosa es eso…

Miré a Mario con cara de no creerle mucho mientras recordaba la conversación que tuve con él por mensaje, donde le dije que Elena no querría hacer nada con Irene y él me dijo que así son todas hasta que prueban con una que sabe. Luego mire a Irene, quien miraba a Elena con cara de vicio.

I: ¿Qué vais a hacer ahora?
E: Eh…
I: Tranquila Elena, no va a pasar nada que tú no quieras.
J: Pues la iba a llevar a su casa.
I: No me diréis que os ibais a conformar con el rapidín del baño, ¿no? (dijo sonriendo).
J: Pues… (dije mirando a Elena mientras ella me miraba a mí).
M: Está claro que no, jajaja.
I: Venid con nosotros, que tengo alguna idea…

Volví a mirar a Elena y ella a mí sin saber qué decir.

I: No va a pasar nada que no queráis, os lo aseguro. El otro día fui muy respetuosa, ¿no?
J: Sí, sí.
I: Pues ya está, confiad en mí.

Elena me miró medio asintiendo, por lo que nos montamos en el coche, poniéndose ellos detrás para ir a casa de Mario. Una vez llegamos, entramos y nos sentamos en los sofás, como hicimos el sábado.

J: Bueno, ¿de qué se trata?
I: Se me ha ocurrido algo… Lamentablemente Mario no puede participar, ni siquiera estar. -dijo con pena mientras le acariciaba la cara- Pero es un chico bueno y nos va a dejar solos, ¿a que sí?
M: Sí (dijo con cara de pena y haciendo una mueca con la cara).
I: Cariño, ve a darte una vuelta y ahora te aviso cuando acabe la cosa.
M: Vale…
I: Dame las llaves.

Mario le dio las llaves de su casa, yéndose y cerrando la puerta.

J: Vaya, sí que lo tienes bien controlado.
I: Es un juego, no somos así como pareja, sólo para el sexo. Además, sabe de sobra que cuando vuelva, va a caer un polvazo como el del otro día.
E: ¿No le importa que estés con otras personas?
I: Elena, nosotros somos muy liberales, tenemos muy claro que nos queremos y lo que sentimos por nosotros. También sabemos que lo que hacemos con más gente es sólo físico, no hay nada más allá. Nos gusta disfrutar al máximo del sexo.
E: Ya… (dijo mirándome).
I: Javi también es así, ¿no?
J: Sí, o bueno, eso creía yo. Pero estando en pareja no sé si quiero ver a Elena con otro tío…
I: ¿Y con una tía?
J: Bueno, ella dice que es hetero, por lo que creo que sólo me molestaría si es con un tío.
I: Es hetero, pero se deja tocar por mí…
E: Es raro, yo sé que me gustan los hombres. Nunca me he fijado ni he sentido nada por una mujer, ni lo he hecho a partir de nuestros encuentros, ni me he fijado en ti ni nada.
I: ¿Entonces?
E: Curiosidad. Estoy descubriendo muchas cosas con Javi y esta es otra más.
I: Ahhh… Vale, vale, ya veo por donde va la cosa.
J: Bueno, ¿qué tienes en mente?
I: A ver, no creo que lo veáis raro…
E: Uy…
I: Me gustaría veros como folláis…

Elena levantó las cejas por la sorpresa.

J: Eh…
E: Uff… Eso…
I: No os voy a tocar si no queréis.
E: No quiero que toques a Javi…
I: Pues no lo haré. Yo solo voy a hacer lo que tú quieras.

Elena me miró con cara de duda.

J: Lo que tú quieras, Elena.
E: ¿Tú quieres?
J: A mí me da igual.
I: Pues claro que quiere, ¿no viste como se puso el otro día cuando te comí las tetas?
E: No sé…
I: Venga Elena, desde que sé que podéis hacer squirting, quiero verlo. Tienes que estar monísima cuando lo haces.
J: A mí me encanta cuando lo hace.
E: Javi…
J: Elena, te ha comido las tetas y te ha tocado el coño, ¿te vas a cortar por decir que me gusta verte cuando lo haces? Jajajaja.
I: Jajajaja. Elena, te prometo que no va a pasar nada que tú no quieras. Eres una chica muy especial y no me gustaría joder la cosa contigo (dijo acariciándole la cara).

Elena se puso un poco roja.

E: Pfff… Es que me da cosa…
I: Sólo es un juego Elena, no te voy a tocar ni nada.
E: Vale… (dijo con voz muy bajita).
I: ¡Bien! (dijo sonriendo levantado los puños).
E: Qué vergüenza…
I: Javi, qué suerte tienes, me encanta esta chica. Es la más bonita con la que he hecho algo así.
J: Lo sé (dije sonriendo).

Elena sonrió al oírme, acariciándome la cara con la mano. Yo le di un beso muy lento.

I: Qué monos sois…
J: Entonces… ¿Nos ponemos a follar ya o…?
I: Tranquilo, fiera. No te cargues el momento…
J: Jajajaja, la morbosa se pone tontorrona…
I: No quiero ver un simple polvo, quiero ver lo que hacéis en vuestro día a día.
J: Vale…
I: Tengo una idea.
E: ¿El qué?
I: Vais a follar, pero haciéndolo como yo os diga.
J: Vale, por mí no hay problema.

Elena se sonrojó un poco apartando la mirada.

I: Elena, tranquila. Yo no te voy a decir que hagas nada que no quieras hacer. Lo mismo con Javi. Y no os voy a tocar, al menos si tú no quieres (dijo acariciándole la cara).
E: Vale (dijo suspirando).
J: No quiero que te sientas presionada, si no quieres hacer esto, no se hace.
E: No, no. No pasa nada.

Le empecé a besar, cogiéndole la cara con las manos, poniendo ella sus manos sobre las mías.

I: Así, así. Despacio, disfrutad del momento.

Le puse la mano en el muslo, acariciándoselo, para luego subir a su culo, amasándolo.

I: Chicos, esperad.
J: ¿Qué pasa?
I: Vamos a mi habitación, antes de que la cosa vaya a más y sea peor pararos. No os preocupéis, hemos cambiado las sábanas esta mañana.

Fuimos los 3 a la habitación, diciéndonos Irene que nos pusiéramos en la cama mientras ella se sentaba en un sillón que estaba contra la pared, teniendo una visión de la cama de lado. Irene reguló la luz de la habitación, poniéndola tenue, para que Elena se tranquilizara, haciendo un ambiente muy sensual. Elena y yo seguimos besándonos, aunque notaba a Elena un poco reprimida, por lo que le empecé a besar el cuello para luego subir a su oreja y susurrar le entre mordisquitos:

-Relájate. Déjate llevar. Quiero que seas la Elena de siempre, como si ella no estuviera.
-Ajammm…

Seguí besándola, metiendo mi mano por dentro de su sudadera para tocarle las tetas. Entonces ella me sacó la mano y se sentó encima mía como solía hacer cuando nos empezábamos a enrollar en su sofá, para cogerme la cara y besarme, pasado después a mi cuello, echándome yo un poco hacia atrás, apoyándome en mis manos. Por la postura en la que estábamos, Irene nos podía ver de perfil.

I: Javi, ¿ya estás así de caliente? (dijo al oírme respirar y como me movía mientras Elena me besaba el cuello).
E: Es que cuando le beso el cuello, siempre se pone así…
J: Sí, es mi punto débil.
I: Uff… Es que pones unas caras…
J: Nadie me hace esto como ella. Me pongo a mil.
I: Joder… ¿Os molesto si hablo?
E: No.

Elena siguió durante un buen rato así, produciéndome una gran erección, que se marcaba bastante en mis vaqueros. Me puse muy cachondo, por lo que me quité la sudadera y también le quité la suya. Le empecé a comer las tetas muy suavemente mientras la cogía de las caderas y ella cerraba sus ojos y echaba su cabeza ligeramente hacia atrás. Succionaba sus pezones y le daba mordisquitos, jugando también con su piercing. Elena empezó a respirar un poco más fuerte.

I: Qué bien lo hace… ¿te las come mejor que yo?
E: Sí (dijo mientras reía muy dulcemente).

Miré de reojo a Irene, viendo como se mordía el labio. Después Elena me cogió de la cara para mirarme a los ojos, acariciándome el pelo para después darme besitos por toda la cara. Yo le pasé el pelo por detrás de la oreja una vez se separó de mí, acariciándole la cara, metiéndole el pulgar en la boca, chupándolo ella muy sensualmente mientras me ponía ojitos.

I: ¿Hacéis esto a menudo?
J: Sí.
I: Que sensual…

Después tumbé a Elena en la cama, quitándole el resto de la ropa menos el tanga.

I: Ay… Que lleva tanga… Que rica está.

Empecé a besar a Elena desde los labios, por toda la cara, pasando por su cuello, bajando por su cuerpo, por las tetas, vientre, caderas, muslos, piernas y pies. Repetí el proceso, pero ahora subiendo, haciendo el mismo recorrido, pero ahora con algunos mordisquitos. Una vez subí a su cara, le di la vuelta, poniéndola boca abajo, para hacer exactamente mí mismo, parándome más en su culo, jugando más con él, dándole varios besos y mordisquitos. Elena suspiraba mientras me acariciaba el pelo y la cara mientras le hacia todo eso.

I: Elena, ahora te lo digo a ti. Tienes mucha suerte con Javi… Todos los tíos van a lo que van. Él se para mucho y lo hace muy sensual…
E: Sí, lo hace muy bien. Estoy bastante mojada ya con sólo esto y aún no me ha tocado el coño…

Me quité el resto de la ropa, quedándome sólo con los boxers y Elena y yo empezamos a hablar en susurros.

J: Te voy a comer el coñito, ¿vale?
E: Sí.
J: Te tengo que quitar el tanga.
E: Vale.
J: Te lo va a ver.
E: Javi, estoy muy caliente. No me importa.
J: Mmm…

Le empecé a quitar el tanga despacio mientras Irene se incorporaba para ver mejor a Elena.

I: Dámelo (dijo susurrando).

Le lancé el tanga, cogiéndolo ella y abriéndolo para olerlo mientras Elena y yo la mirábamos. Ponía una cara de vicio increíble cuando lo hacía, encendiéndome mucho a mí. Elena la miraba riendo. Empecé a besar a Elena mientras jugaba con su vello púbico, empezando ella a ronronear. Después le empecé a acariciar la raja suavemente, pasando a besarle el cuello.

J: Irene, ¿quieres que haga algo en especial?
I: No, no, lo estáis haciendo perfecto. Ahora más tarde te digo posturas y eso.
J: Vale.

Seguí acariciándole la raja con más intensidad, empezando ella a lanzar gemiditos.

I: Elena, ¿me dejas ver tu coñito un poco más cerca?
E: Ajam… (dijo un poco sonrojada).

Irene se acercó para vérselo, subiendo yo la mano a su vientre para que lo viera bien, suspirando Irene al verlo.

I: Qué bonito… Y qué rico tiene que estar…
J: Sí, está muy rico.

Le empecé a acariciar el clítoris, para después empezar a meterle un dedo, aumentando ella un poco el tono de sus gemidos. Luego le metí otro y la empecé a masturbar mientras le comía la boca, mojándose mis dedos bastante, por lo que os saqué para metérselos en la boca para que los chupara. Irene suspiró al ver ese gesto. Le saqué los dedos de la boca para volver a meterlos en su coño, ahora estimulándole también el clítoris con el pulgar, aumentando ella sus gemidos. A los pocos segundos los volví a sacar para metérselos en la boca una vez más. Después le besé intensamente, bajando poco a poco por su cuerpo, besándoselo hasta llegar a su coño, deteniéndome a pocos centímetros de él, mirando a Elena mientras ella me miraba con ojitos, mordiéndose el labio.

Hundí mi cabeza en su coño, lamiéndole la raja, metiendo mi lengua de vez en cuando mientras ella gemía muy bajito. A los pocos minutos, aumenté el ritmo, jugando también con su clítoris, aumentando también sus gemidos mientras agarraba las sábanas. También podía oír como Irene resoplaba de vez en cuando, aunque no la miraba. Estaba muy cachondo, por lo que me centré en su clítoris, lamiéndolo muy rápido y succionándolo mientras le metía dos dedos, haciendo que a los pocos segundos empezara a temblar, cogiéndole yo las muñecas con mis manos mientras me apretaba la cabeza con las piernas. Podía ver como apretaba mucho la cara, gimiendo bastante alto mientras se corría. Paré para dejar que se recuperara, mirando a Irene, quien se tocaba ligeramente el coño por encima de la ropa, mirándome a los ojos una vez dirigí mi vista a ella. Tenía una cara de vicio que me puso bastante cachondo. Entonces se acercó a nosotros, poniéndose al lado de Elena.

I: Que mona está (dijo susurrando mientras le acariciaba la cara suavemente).

Me incorporé, echándome hacia atrás, mirándome ella mi erección. Me dolía de estar tan apretada en los boxers.

I: Quítatelos, ¿no?

Le hice una señal con la mano para que esperara. Una vez se recuperó Elena, me incliné sobre ella para besarla, abriendo ella los ojos, por lo que le susurré:

J: ¿Me la quieres comer?
E: Sí.
J: Pero me la va a ver.
E: No pasa nada (dijo contestando a los pocos segundos).
J: ¿Segura?
E: Sí, no te preocupes.

Me tumbé en la cama, incorporándome para apoyar la espalda contra el cabecero. Irene estaba de pie, como a metro y medio de nosotros. Elena se puso de rodillas en la cama y me empezó a quitar los boxers, saliendo mi polla disparada como un resorte, lo que produjo una risa dulce de Elena y también de Irene al verlo y al ver la reacción de Elena.

I: Dámelos (dijo mirando a Elena).

Y de la misma manera que hizo con el tanga de Elena, olio mis boxers, poniendo la misma cara de vicio.

I: Huele un poco como el tanga.
J: Claro, por el polvo del bar.
I: Es verdad. ¿Pero a pelo?
J: Claro.
E: Tomo pastillas.
I: Mmm…
J: Es más cómodo. Además, es mejor sin condón y me da mucho morbo acabar dentro de ella.
I: Uff…
E: A mí también me pone bastante.
I: Qué polla más bonita tienes, Javi…
E: Sí, es muy bonita. Y es sólo para mí (dijo metiéndosela hasta la mitad en la boca).

Entonces me la empezó a comer, chupando la punta mientras me pajeaba, haciéndolo mirándome a los ojos fijamente. Irene se volvió a sentar en el sillón. La mamada de Elena fue así durante unos pocos minutos, hasta que se la empezó a meter cada vez más en la boca, llegando de nuevo hasta la mitad. Irene se acercó a nosotros, acercado la mano, mirándola yo con cara de sorpresa. Le pasó el pelo por detrás de la oreja a Elena, susurrando:

I: Es que no veo como lo haces.

Elena se puso un poco tensa al notar como la tocaba y estaba tan cerca, por lo que puse mi mano por encima de la suya que me estaba acariciando el pecho, para tranquilizarla. Le hice una coleta con las manos a Elena, para que no molestara el pelo. Entonces Elena se empezó a comer la polla, llegando a metérsela entera.

I: Madre mía Elena, ¿cómo te metes todo eso?

Elena se sacó poco a poco la polla hasta sacarla entera, riendo una vez estaba fuera mientras cogía aire.

J: Ya os lo dije, es puro fuego.
I: Joder, no me esperaba eso.

Elena empezó una mamada a buen ritmo con mucha baba, apoyada en sus rodillas, moviendo el culo de un lado a otro y moviendo también los pies hacia arriba y abajo, metiéndose la polla entera varias veces, haciendo sonidos guturales, y masturbándola con las babas cuando se la sacaba para coger aire. Mientras me la chupaba, miré un par de veces a Irene, viendo como se estaba tocando igual que lo hizo cuando yo le comía el coño a Elena. Elena siguió así durante unos minutos, echando yo la cabeza hacia atrás, cerrando mis ojos y empezando a respirar más fuerte.

I: Elena, para.
E: ¿Mmm? (dijo mirándola).
I: Que no se corra todavía.

Elena me miró mientras me pajeaba suavemente, yo le sonreí.

J: ¿Qué quieres que hagamos?
I: Quiero que te la folles ya.
J: ¿Cómo lo hago?
I: Ven.

Fui a donde ella estaba, quedándose Elena sentada con las dos piernas a un lado.

I: Tranquila Elena, no se la voy a tocar.

Entonces Irene me dijo al oído que empezara como yo quisiera, que luego me diría que posturas hacer. Pero me dijo que era importante que no me corriera y que ella se corriera una o dos veces más, pero que, si veía que iba a hacer squirting, que parara, que eso tendría que ser cuando se corriera por última vez, para que lo hiciera más fuerte, como la vez que le conté que llegó hasta la puerta. Y que una vez se corriera así, que yo me corriera sobre toda su cara, sin que le cayera en la boca. Me pareció bien, así que volví a la cama para empezar a besar a Elena, tumbándola boca arriba.

J: ¿Quieres que te la meta?
E: Ajammm…

Me puse encima de ella, mientras ella estaba con más piernas flexionadas, empezando a acariciarle la raja con la polla para meterle la punta mientras ella me miraba con cara de placer. Se la metí entera, sin ser muy bestia, pero tampoco llevando mucho cuidado, expulsando ella mucho aire de sus pulmones, empezando a moverme lentamente dentro de ella, dando alguna fuerte embestida, acompañadas de fuertes gemidos suyos.

I: Chicos, ¿os importa que me desnude? Estoy muy cachonda… (dijo con la respiración acelerada).

Miré a Elena y ella me miró a mí.

E: Vale.

Oí como empezaba a desnudarse, mientras seguía follando a Elena de la misma manera. Pasados unos pocos minutos, empecé a aumentar el ritmo, empezando a jadear los dos. Moví mi cara para mirar a Irene, pero Elena me paró con su mano para que la mirara a ella mientras soltaba un gemido de lástima. Me incliné más para besarle el cuello y susurrarle:

J: ¿No quieres que la vea desnuda?
E: Mmm… (volvió a gemir con tono de lástima).
J: ¿Estás celosa?
E: No… (dijo mirando a Irene).
J: ¿Entonces?
E: Se está tocando…
J: Vale, si no quieres, no la miro (aunque me moría de ganas por mirarla).

Seguí follándola así durante un rato, bajando y subiendo el ritmo para controlar bien que no me corriera. Mientras lo hacía, Elena gemía y miraba de vez en cuando a Irene.

I: Elena, ¿no le dejas que me mire?
E: Emmm…
I: Tú me estás mirando como me toco y yo a ti como te folla. No es justo que él se quede a medias, ¿no?

Elena me miró sonrojada, asintiendo con la cabeza.

I: No, quiero que le cojas la cara y que se la muevas para que me mire.

Elena le hizo caso, cogiendo mi cara con sus dos manos mientras yo se la metía suavemente, para girarla en dirección a Irene, pudiendo verla yo como se tocaba mientras estaba completamente desnuda. Irene estaba espectacular. Tenía un cuerpazo genial, que pude ver bien cuando se levantó para que la pudiera mirar, pudiendo ver que tenía la piel mulata, como ya se veía al verle la cara. Tenía unos pechos muy bonitos, de una talla 90, con unos pezones un poco grandes y gorditos, de color marrón oscuro. Era delgadita, con unas buenas caderas y con un triángulo de vello negro en el pubis, como dijo que tenía. Después se dio la vuelta, mostrando su bonita espalda y su culo, que, aunque era menos respingón que el de Elena, era también muy bonito, acabando en unas largas piernas y unos bonitos pies con las uñas pintadas de negro, a juego con las de sus manos.

Después se sentó en el sillón para poner sus pies apoyados en el cojín y abrir sus piernas, mostrándome su coño, que era del mismo color que su piel mulata, abriéndoselo con los dedos para que lo viera bien, pudiendo ver que tenía unos labios pequeños. Empezó a meterse los dedos no muy profundamente y a acariciarse el clítoris haciendo movimientos circulares. Una vez acabé de mirarla, volví mis ojos hacia Elena, quien me miraba sonrojada. Empecé a aumentar el ritmo de la follada, haciéndola gemir más fuerte.

I: Ponla a 4.

Paré de follarla para mover su cuerpo y ponerla a 4. Se la empecé a meter suavemente mientras le acariciaba el culo, dándole algún azote. Elena se apoyaba sobre sus manos, empujando con su culo para hacer más rápida la penetración, como hizo en el polvo que echamos en el bar. Se la empecé a meter a buen ritmo mientras la cogía de las caderas. Ella gemía al ritmo de mis embestidas.

I: Javi, ¿crees que puedes aguantar si le das más fuerte?
J: Sí.
I: Hazlo.

Se la empecé a meter más rápido, aumentado Elena sus gemidos mientras se encogía un poco. Le cogí las manos para ponérselas a la espalda, tirando de ellas para ponerlas a la altura de su culo y agarrarme de ellas mientras empezaba a reventarla, en vez de cogerla de sus caderas, quedando Elena con su cuerpo en tensión, conforme estaba, pero sin apoyarse en nada. A los pocos segundos encorvó su cuerpo hacia la cama, apoyando su cabeza de lado en la cama, mirando en dirección a Irene mientras la follaba tan duro, que el choque de nuestros cuerpos hacía sonidos de grandes palmadas. A los pocos segundos Elena empezó a temblar mientras gemía muy alto y gritaba mi nombre varias veces. Mientras esto pasaba, notaba por el rabillo del ojo como Irene se movía en su sillón, oyendo también gemidos bajitos, por lo que la miré, viendo que se tocaba muy rápidamente el clítoris, dándole espasmos mientras nos miraba con cara de vicio, para a los pocos segundos parar, soltando un gran suspiro. Yo seguía dándole a Elena, absorto por ver así a Irene, pero paré enseguida para que Elena no empezara a chorrear y también porque notaba un cosquilleo por los huevos y como me empezaban a dar escalofríos por mi espalda.

Salí de Elena con cuidado mientras ella caía derrumbada en la cama, respirando muy fuerte y soltando gemiditos. Yo me eché hacia atrás, apoyándome en mis manos, mientras mi polla seguía muy dura y brillante por los flujos de Elena. Irene la miró mordiéndose el labio. A los pocos segundos me tumbé al lado de Elena, acariciándole el culo, dando ella un respingo al notar mi mano.

-Shhh… Tranquila mi vida…
-Mmm… (murmuraba gimoteando).

Incorporé su cuerpo, poniéndola de lado, mientras yo le acariciaba su cuerpo y le pasaba el pelo a un lado para besarle el cuello. Puse mi mano en su vientre, notando como se inflaba y desinflaba por su respiración. Encajé mi polla entre su culo y sus muslos. Le seguía besando el cuello, tocándole su cuerpo y jugando con sus tetas mientras miraba a Irene, quien se seguía tocando, pero después se levantó, para acercar más el sillón a la cama, para quedar más cerca de nosotros. Elena seguía en otro mundo, por lo que seguí acariciándola y besándola con cariño hasta que movió sus manos, pegándolas a las mías mientras la acariciaba.

Cuando la noté bien, cogí mi polla y se la volví a meter despacio, estando en la misma posición, levantando un poco la pierna de Elena para que entrara más fácil y que Irene lo pudiera ver. Ella resoplaba al ver como se la metía, empezando a tocarse otra vez. Elena volvía a gemir ligeramente mientras seguía con los ojos cerrados.

I: Elena, ponte encima de él y fóllatelo.

Elena abrió los ojos, dando un respingo al ver a Irene tan cerca. Se dio la vuelta, quedado cara a cara conmigo, para besarme mientras yo le tocaba el culo. Entonces empujó mi cuerpo para ponerme boca arriba y subirse a mí, pasando una pierna por encima de mi cuerpo. Se sentó a la altura de mis rodillas y se inclinó para chuparme la polla durante unos segundos, empujándola después contra mi barriga, para montarse ella encima y restregar su coño con ella, moviendo su cuerpo hacia delante y atrás mientras se apoyaba con sus manos en mi pecho.

I: Así, así. Muy bien.

Elena estuvo restregando su coño contra mi polla durante unos segundos mientras nos mirábamos a los ojos fijamente, para después empezar a metérsela poco a poco, achinando sus ojos, hasta que se la metió entera, quedándose unos breves segundos con toda la polla dentro de ella, mirándome, para después coger aire y suspirar profundamente y empezar a moverse para empezar a follarme. Lo hacía suave mientras lanzaba unos gemidos muy dulces. Yo la cogía de los muslos y caderas mientras poco a poco ella aumentaba el ritmo, con las mejillas encendidas, apretando sus ojos alguna que otra vez mientras me follaba.

I: Más fuerte, Elena.

Elena aumentó un poco más el ritmo, aunque lo bajaba de vez en cuando, volviéndose más común que cerrara sus ojos, apretándolos.

I: Vamos, Elena (dijo de manera sensual).
J: No puede. Se ha corrido muchas veces en poco tiempo… (dije acariciándole los muslos). Está muy sensible.
I: Elena inténtalo, por favor.

Entonces Elena cogió mis manos entrelazando nuestros dedos para empujarla contra la almohada y empezar a besarme el cuello. Yo me puse muy cachondo, empezando a jadear bastante mientras movía su culo para seguir follándome.

I: Javi, recuerda lo que te he dicho antes (dijo al ver como estaba, viendo que me iba a correr en breve).
J: Elena, para. Como sigas así me voy a correr.
E: Hazlo.
J: No, todavía no.

Elena se incorporó para ponerse como estaba antes y empezó a follarme más rápido, apretando mucho sus ojos para a los pocos minutos empezar a temblar de nuevo, mojándome el pubis, aunque sin llegar a chorrear. Lanzaba pequeños gemidos agudos, aunque eran altos. Se derrumbó encima de mí, sacando yo mi polla rápidamente, porque entre lo del cuello y lo rápido que me folló, estaba cerca de correrme, pero aún más cerca estuve al notar como me la apretaba con su coño. Abracé a Elena mientras ella tenía su cara en mi cuello, aunque sin hacer nada. Le pasé el pelo por detrás de la oreja mientras movió su cara hacia mi hombro, pudiendo ver como tenía los ojos muy apretados. Seguía temblando, dándole algún espasmo, haciendo que se le moviera el culo hacia arriba. Se quedó así durante unos minutos mientras lanzaba gemidos de lástima y se agarraba con sus brazos fuertemente a mí.

Mientras esto pasaba, miré a Irene, quien se estaba tocando, metiéndose los dedos muy rápidamente, empezando a correrse cuando la miré, mirándome a los ojos y al culo de Elena. Aminorando el ritmo de su masturbación mientras cerraba los ojos, echando la cabeza hacia atrás.

I: Qué bien… (dijo con voz melosa).
J: Casi me corro…
I: Ya, lo he notado, por eso te lo he dicho.
J: Es que cuando me hace eso…
I: Qué orgasmos más intensos tiene…
J: Sí, es brutal. Pierde la noción de todo.
I: Vamos a por el último. Ponla boca arriba y métasela.
J: Espera, se tiene que recuperar.
I: No, hazlo ya, confía en mí.

Me incorporé, cogiéndola a ella y la tumbé boca arriba, estando ella muy derrotada, con la cara apretada y los puños cerrados. Le eché saliva en el coño y se la empecé a meter.

E: No, Javi, no. Para, para, para. Que estoy muy sensible.
J: Shhh… No pasa nada. Déjate llevar.

Se la metí entera, soltando ella un gran gemido. Lo noté muy apretado por como lo tenía de contraído. Empecé un rápido mete-saca mientras ella gemía muy alto. Entonces pude notar como Irene se levantó del sillón y se puso detrás de nosotros, pero sin llegar a subirse a la cama. A los pocos segundos noté como Elena volvía a temblar, apretándome mucho la polla con su coño, por lo que la saqué y le metí los dedos para estimularla, poniéndome de lado, pudiendo ver como Irene estaba un poco más allá de los pies de la cama, de rodillas, sentada sobre sus pies, con las manos en sus muslos. Bastó nada para hacer que Elena empezara a soltar chorros muy fuertes mientras gritaba muy fuerte mi nombre, pudiendo ver como bastante de ese líquido le caía encima a Irene, quien cerró sus ojos y abrió su lengua para recibirlo. Elena se movía muchísimo hacia arriba mientras me agarraba el brazo con una mano con mucha fuerza y con la otra agarraba las sábanas.

Una vez acabó de chorrear, paré de estimularla, mirando a Irene, quien se levantó, relamiéndose el líquido que tenía por los labios.

I: Ahora córrete en su cara (dijo viniendo al lado de la cama para verlo de cerca).

Me puse de rodillas en la cama. Le aparté el pelo de la cara y le levanté la cabeza, poniendo mi mano en su nuca, pajeándome viéndola, bastando pocas sacudidas para sentir un escalofrío muy fuerte por la espalda y empezar a correrme entre altos gemidos, soltando chorros muy fuertes, que llegaron al cabecero, cayendo los siguientes en su cara, llenándosela casi entera, manchándole también el pelo. Una vez acabé de correrme me eché hacia atrás, quedándome sentado mientras jadeaba muy fuerte. Entonces Irene se acercó a Elena, cogiéndola con sus manos del cuello de manera muy suave, empezando a lamer todo el semen que tenía por la cara. Elena estaba en otro mundo, sin darse cuenta de lo que estaba pasando. Yo estaba flipando mientras seguía con la polla dura por toda la situación y al ver eso. Irene recogía el semen de su cara de manera muy sensual, limpiándosela por completo, para después mirarme y tragárselo, recogiendo lo que quedaba de sus labios con su lengua para volver a tragar mientras sonreía. Yo estaba muy encendido, dándose cuenta Irene, mirando mi polla y estirando su mano para cogerla.

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