FRAN REL

Lucía y yo almorzamos juntos pero luego se fue a su casa a estudiar. Por la tarde, escribí a Sonia:
– Hola ¿cómo estás?

pero no contestaba. Escribí a Javi:
– ¿Dónde estáis?
– En el tren, volviendo
– ¿Y Sonia?
– Durmiendo
– Ah
– Que por la noche tuvimos fiesta
– ¿Sí?
– Algo le hiciste, estaba super cachonda
– jeje, nada, solo insinuaciones
– Pues no veas como estaba, fue bestial, me corrí tres veces
– Que crack
– En su boca, en sus tetas y en su coño
– La dejaste bien bañada jeje
– Sí ¿y tú?
– Pues también estaba Lucía especialmente cachonda
– ¿Sí?
– Pero solo me corrí una vez
– ¿Dónde?
– En su cara, me lo pidió ella
– Joe, pues con lo guapa que es, tiene que estar tremenda con tu leche en su cara
– Sí, super sexy
– Que cabrón
– Bueno, di ¿qué tal con Lucía?
– Bien, bien, fui lento pero bien
– Me ha dicho que os habéis dado los móviles
– Sí, ya te iré contando
– Bien, bien, pero creo que será lento, tendremos que tener paciencia
– Pues Sonia no sé si aguantará mucho, se muere porque te la folles
– Lo sé
– Hoy está de mal humor, te aviso

Hablamos de alguna cosa más pero cortamos pronto. Al rato volví a mirar el móvil y vi que Sonia me había leído pero no me había contestado. Esperé a que estuvieran en casa, pensando que estaría medio dormida. Al par de horas seguía sin responderme y le dije:
– ¿No me dices nada?

Vi que lo leyó rápido pero no contestaba. Entonces le dije:
– ¿Estás enfadada por algo conmigo?

Al fin contestó:
– No
– ¿Entonces?
– Estoy cansada
– No, algo te pasa
– No
– Sonia, que nos conocemos
– Me pasa que ayer me pusiste cachonda a tope y luego no hiciste nada
– Ya, también me puse a tope pero no podíamos hacer nada, lo sabes
– Pues esto es una mierda
– Pero ya sabías que no era ese el plan
– Pues el plan es una mierda, y dejemos el tema, que estoy muy frustrada y voy a decir cosas de las que luego me arrepentiré
– No, dime, mejor hablarlo
– ¿Qué necesitas hablar? más claro no puede estar, una tía te dice que no lleva bragas, que está cachonda, que quiere que te la folles y no haces nada, y la dejas con un calentón de la ostia
– Sonia, que no es para tanto, que luego follaste con Javi
– Sí, y le hice la mamada que te debería haber hecho a ti, pero que no es lo mismo, y lo sabes
– Pero te corriste ¿verdad?
– ¿Y qué? no me corro igual con Javi que contigo, coño

Ufff, estaba muy frustrada. Entonces siguió
– Y ni se te ocurra hablarme de Lucía, ahora mismo a esa zorra le sacaba los ojos

Madre mía, como estaba. No me atrevía a escribir nada. Al rato ella escribió:
– Mira, dejemos el tema, ya te escribiré cuando esté mejor de ánimo
– Vale

Y no quise seguir, sabía que cualquier cosa que dijera la iba a cabrear, mejor quedarse callado.

Al rato me escribió Javi diciendo que le había escrito a Lucía diciéndole que se lo había pasado muy bien la noche anterior y habían estado chateando como media hora, nada íntimo pero mucho rato. Joder con Javi, no perdía el tiempo. Me sentía raro, por un lado me excitaba este juego y por otro, me cabreaba, no sabía que pensar.

La semana empezó normal, como otro lunes cualquier, pero por la tarde, me escribió Sara:
– Estoy cerca de tu trabajo ¿nos tomamos un café?
– No puedo, estoy con lío
– ¿Me vas a dejar sola tomando un café? ¿no tienes 15 minutitos?
– Bueno, pero rápido ¿eh?
– Sí, sí

Y quedamos en una cafetería frente a mi trabajo. Bajé y la vi ya sentada. Se levantó a darme dos besos. Cada vez que la veía pensaba lo mismo, era como una Sonia alternativa, se parecía un montón pero al estar siempre tan sonriente, no parecían hermanas. Me estuvo diciendo que se lo habían pasado muy bien, que si lo teníamos que repetir, que si esto, que si aquello, dando vueltas y vueltas pero notaba que algo me quería decir. Al final le dije:
– Bueno, me tengo que ir ya
– ¿No tienes 5 minutitos más?
– No, que tengo mucho lío
– Es que te quiero preguntar una cosa

Lo sabía, algo tramaba. Le dije:
– Venga, dispara
– Entre mi hermana y tú ha habido algo ¿verdad?

Me esperaba esa pregunta así que no me pilló desprevenido:
– ¿Algo? (sonriendo queriendo hacerme el divertido ante una tontería)
– Sí, os habéis acostado ¿verdad?
– Pero si el otro día te reías de esa idea
– Ya, pero tras veros juntos, ya no me río
– Pero si no hicimos nada raro la otra noche
– El lenguaje corporal y las miradas eran claras, conozco a mi hermana y los nervios de Sonia del otro día no son normales

Joder con la hermanita, que sexto sentido.
– ¿Miradas? creo que el vino te afectó
– No, te miraba de forma extraña
– ¿Extraña? como si yo fuera un bicho jajaja
– Excitada, con deseo
– jajajaja
– No te rías, lo tengo claro
– Si tú lo dices
– Y no sé si alegrarme por ella o enfurecerme, no lo tengo claro
– A ver, Sara, que ambos tenemos pareja
– Ya, y eso es lo malo
– Que imaginación tienes
– Mira, te voy a decir lo que imagino
– A ver
– Que estuvisteis liados antes de casarse, pasaste de ella en algún momento tras su boda y que en la boda en la que os visteis hace poco, os reconciliasteis tras un polvo
– jajajaja

Riéndome pero asombrado por dentro. Sara siguió:
– Mira, me gusta que no lo confirmes, pero no lo necesito
– Pero…
– Pero te voy a pedir una cosa, Sonia es mi hermana mayor, pero en amores es un desastre, no creo que haya estado enamorada alguna vez, ni de Javi
– Joder
– Pero lo que vi el otro día me asustó un poco
– ¿Por qué?
– Ten cuidado con ella ¿vale? no me quiero meter, Sonia es adulta y ella sabrá, pero trátala bien, tras esa fachada de seguridad, Sonia es muy blandita

No sabía que decir, decir algo o quedarme callado tendría sus implicaciones. Al final dije:
– Sonia es adulta y está casada, lo sé perfectamente
– Yo siempre apoyaré a mi hermana, no le voy a decir nada porque sé que la alteraría mucho, pero como me entere de algo que le haces y que le joda la vida, te buscaré y te cortaré los huevos

Y dicho eso, me sonrió ampliamente. Dijo:
– Y no te puedes imaginar lo sorprendida que estoy con todo esto, jamás hubiera imaginado a Sonia siendo infiel, ella es todo rectitud y control, esto no le pega nada

Yo seguía callado. Sara siguió:
– Y más con un tío que no es para nada su tipo, casi lo contrario a su tipo, de verdad que alucino… y no quiero decir que no seas atractivo, que lo eres, pero de otra forma a lo que a ella siempre le ha gustado

La miraba sin querer hablar. Al final, Sara dijo:
– Anda, vete, que ya te he hecho perder demasiado tiempo, al café invito yo

Me levanté un poco trastornado después de esta subrrealista conversación. Entonces Sara dijo:
– Ah, no le digas nada de esto a Sonia, lo pasaría mal si lo supiera, pero estaré atenta y vigilante, ten cuidado con ella, por favor

Se levantó y me dio otros dos besos. Me fui pensando que Sonia y yo no teníamos que ser nada disimulados si tan claramente lo había visto Sara. Y me entró un poco de miedo por si Lucía se daba también cuenta. El problema sería que Sonia no tenía porqué disimular delante de Javi y eso se le podía notar.

Dudé si contarle la conversación a Sonia o no, y al final decidí hacer caso a Sara, sabía que a Sonia le afectaría mucho saber que la hermana conocía de su infidelidad.

Ese día no me escribió Sonia, seguiría de mal humor. Sí me escribió Javi contándome que había estado hablando con Lucía, pasándole información sobre derecho y cosas así, nada interesante. Esa noche, recogí a Lucía del gimnasio. Iba con sus mallas que le hacían un culo genial, tuve claro que esa noche la iba a tener a 4 patas en la cama, lástima que no consintiera en el sexo anal. La llevé a mi casa y cenamos algo. Lucía me estuvo contando su día pero no mencionó a Javi ¿Sería capaz de caer en los brazos de Javi? me costaba creerlo.

Pasaron los días sin que Sonia se pusiera en contacto conmigo. Javi sí me iba avisando de sus avances con Lucía, poca cosa pero diariamente hablaban un poco. El jueves, al fin contactó conmigo Sonia. Me escribió por la mañana:
– Hola, perdona la ausencia, he estado liada con el trabajo y sin muchas ganas de hablar
– ¿Estás ya mejor?
– Bueno, estoy avergonzada por lo que te dije
– ¿Por qué?
– Ya te dije que me iba a arrepentir de mis palabras
– jeje, no fue nada
– Para mí sí
– A ver Sonia, no me dijiste nada que no supiera
– Me releo y parezco una zorra mal follada, y eso no es cierto, al menos lo de mal follada
– jajaja, bueno, eres mi putita ¿no?
– Sí, una puta pobre porque no folla con su cliente

Me quedé mirando la frase, aún seguía enfadada. Pero acto seguido me puso una carita sonriente. Le pregunté:
– No sé si lo dices en broma o sigues enfadada
– Contigo no, solo conmigo, por no saber controlarme
– te gusta criticarte, déjate de darle vueltas
– Ya, bueno, supongo que Javi te ha contado que está en contacto con Lucía ¿no?
– Sí
– A ver como acaba todo esto
– Veremos, sí
– Te iba a preguntar una cosa
– Dime
– ¿Estarías dispuesto a tener sexo telefónico como aquella vez?
– ¿Ahora?
– No, tonto, es que esta tarde salgo de viaje y esta noche en el hotel… ya sabes ¿qué te parece?

Me quedé pensando, ya había quedado con Lucía para pasar la noche. Le dije:
– Es que ya he quedado con Lucía
– Ah
– Pero me invento una excusa, tengo ganas de que hablemos y verte desnuda, porque sería con cámara ¿no?
– Sí, claro
– Pues por mí bien
– Genial, gracias
– ¿Gracias?
– Sí, claro, dejas de tener un polvo para hacerlo a distancia conmigo, lo valoro

Nos despedimos hasta la noche. Acto seguido escribí a Lucía para darle una excusa. Ella se lamentó pero dijo que así estudiaba, pero que la tenía que recompensar.

Por la noche, Sonia me llamó sobre las 10 de la noche, y ya tenía puesto un pijama. Estuvimos hablando un poco del trabajo que la había llevado a ese hotel, me estuvo contando la mala semana de trabajo que había tenido,… estaba estresadilla, se le notaba. Entonces le pregunté:
– A ver, cuéntame con cuántos tíos te has acostado durante este año largo que no nos hemos visto
– Joder, vaya pregunta
– ¿Qué pasa? ¿tantos son que no te acuerdas?
– No, joder, no es eso, pero que es algo que no me hace gracia recordar
– ¿Fueron malas experiencias?
– No, en general no, pero no tienen importancia
– Para mí sí, venga, cuenta
– Pufff
– ¿Qué eres?

Sonia echó la mirada al techo, sin responder, con aire de fastidio, y luego, mirando a la pantalla:
– Tu putita obediente
– Entonces venga, cuenta. y no mientas
– No voy a mentir
– Si mientes, te castigaré
– Vale, pero no mentiré
– Venga, empieza
– Pues cuando nos dejaste, Javi quiso seguir «jugando» y lo primero que se le ocurrió es que me ligara a un desconocido en alguna discoteca y vernos follar

La cabrona, el tirito de «cuando nos dejaste» que no faltara, ella quitándose toda culpa. Y luego, eso de que Javi quiso seguir… me lo creía a medias, Javi habría hecho lo que Sonia quisiera, no al revés. Dije:
– Ya
– El primero fue bastante desastre, el chico era guapo y estaba bueno pero luego no la tenía muy grande
– ¿Menos que Javi y yo?
– Sí, bastante menos, y encima, se corrió mientras se la chupaba
– jajaja
– Si, menuda gracia me hizo, aún no me había desnudado e intenté apartarme pero me lo echó todo encima de la blusa, para tirarla
– ¿Y el segundo asalto?
– No hubo, me cabreé y lo echamos
– me lo pudo imaginar
– Y para el segundo, pensamos que mejor no fueran tan joven, que el anterior era universitario. Me ligué a uno grande, rudo, no era guapo, pero sí atractivo
– Y con ese mejor ¿no?
– Ese sí la tenía bien, no espectacular pero bien
– ¿Y?
– pero era muy agresivo, casi me rompe la ropa desnudándome, y no paraba de llamarme puta, zorra…
– Y eso te gustaba ¿no?
– No, nada, que me ponga contigo no quiere decir que me ponga con cualquiera, y menos si viene de un desconocido
– ¿Y qué pasó?
– Pues era un tío muy agresivo, la forma en que me apretaba las tetas, el culo, como besaba, todo agresivo y todo el rato insultándome
– Joder
– Le dije varias veces que se callara pero nada, él ni caso, y cuando se la chupé, me cogía de la cabeza y me la metía entera en la boca, ahogándome
– Bueno, eso te lo hago yo
– Pufff, no compares, nada que ver
– ¿No? ¿por qué?
– porque ese era un gilipollas. Me pegaba golpecitos con la mano en la mejilla, me pegaba en la cara con su polla… al final me harté y me levanté, y le dije que se fuera
– ¿También con ese?
– Sí, pero se cabreó, que no se iba de allí hasta follarme
– Joder
– Javi intervino y casi se pelea con él, pero al final se fue insultando a gritos
– Un espectáculo
– Sí, menos mal que era en un hotel. Ahí ya le dije a Javi que ni uno más, pero luego a él se le ocurrió contratar a alguien. Le dije que no pero al final lo probamos
– Ah
– Y mucho mejor, este chico era guapo, buen cuerpo, buen tamaño y sabía follar
– ¿Y te dio por detrás?
– mmmm, pues no estoy segura si fue éste o el otro, es que fueron dos chicos
– ¿A la vez?
– No, unas veces uno, otras el otro
– Y con esos dos bien ¿no?
– Sí, sabían lo que hacían
– ¿Y Javi?
– Pues las primeras veces solo miraba, pero luego participaba, eran tríos
– ¿Y Javi te lo hacía por detrás?
– Pocas veces, ya sabes que no me gusta, pero alguna vez probamos con los dos a la vez
– Una doble penetración
– Sí
– ¿y cuántas veces con esos chicos?
– Pufff, pues no sé, entre los dos 6-7 veces, no sé
– ¿Te corrías con ellos?
– Sí
– ¿Y le pediste a uno de ello que te diera por detrás?
– Sí mientras estaba encima de Javi, pero solo una vez
– Y te gustó ¿no?
– Sí
– Bueno, sigue
– No hay más, esos cuatro
– ¿Seguro?
– Bueno, y un par de chicas, por darle el gusto a Javi
– ¿Te follabas a las chicas con Javi mirando?
– sí
– ¿Sin participar?
– Al principio solo mirando y luego participaba
– ¿Le dejaste follarse a esas chicas?
– Sí
– Vaya, que sorpresa
– Después de lo que me hiciste, ya no podía negárselo ¿no?
– esa era la idea
– Cabrón
– jajaja, bueno, sigue
– Nada más ¿te parece poco?
– ¿Y tú por tu cuenta, sin Javi y sin que él lo sepa?
– Nada
– ¿Seguro?
– Sí
– ¿Sabes que creo? que me mientes, como ya me fui de la lengua con Javi, no me lo quieres contar
– No, para nada
– Así que te voy a castigar
– Pero si no he mentido!!
– La próxima vez que follemos, elige una de estas tres cosas, que será la que no te haré: insultarte, azotarte o follarte el culo
– Venga ya!! que no he mentido!!!
– No te creo
– Es injusto, follamos poco y ¿encima me quieres dejar sin una de esas, sin haber hecho yo nada malo?
– Mentirme
– No te he mentido
– Pues me ocultas algo, lo noto
– Pufff, a ver, no he follado con nadie más pero sí lo he pensado ¿vale?
– No, hay algo más
– Y dos veces estuve a punto, pero no pasó
– Cuenta
– pufff, de verdad que…
– cuenta
– La primera fue con uno de esos chicos, le dije de quedar los dos solos en un hotel
– ¿Por qué?
– Quería follar con él como contigo
– ¿A qué te refieres?
– que me azotara y esas cosas
– ¿Y qué pasó?
– Pues que no estoy dispuesta a que nadie más me denigre así, y me eché para atrás
– ¿Y te lo pensaste mejor antes de quedar con él?
– No, en el hotel, me eché para atrás en el último momento
– ¿Ni siquiera te folló?
– No, le pagué y le dije que se fuera
– Joder
– Me arrepentí ¿vale?
– Vale, vale, ¿Y la segunda?
– Pufff, esa no te la cuento
– Sí
– No, por favor
– ¿Por qué?
– Porque es muy humillante
– ¿Conozco al tío?
– Sí
– Del trabajo
– mmmm no del todo
– ¿Un cliente???
– Sí
– Joder, que fuerte, venga, cuenta
– No, ya está, no pasó nada ¿vale?
– Cuéntame y te quito el castigo

Sonia gimió desesperada y se echó en la cama, sin decir nada. Luego se incorporó y dijo:
– Fue hace unos meses, tuve que estar aquí un par de semanas seguidas, y al terminar el trabajo, me invitaron a cenar
– ¿Quién?

Ella callaba, sin decir nada. Le insistí:
– Sonia ¿quién?
– Aghhh, bueno, vale

Y me dijo el nombre. Al principio no caía pero de pronto me vino la imagen, un gilipollas total, chulo que siempre va de listo y gritando. Le dije:
– No me jodas, pero si es un gilipollas y siempre nos ha caído fatal a todos
– Ya
– Pero ¿cómo se te ocurrió?
– Pues estuvo bastante amable esos días y cuando me invitó, acepté
– ¿Y fuiste con intención de ligártelo?
– Sí, bueno, estaba muy estresada y pensé que, si sabía comportarse, me vendría bien un polvo
– ¿Y qué pasó?
– Que fue un gilipollas
– ¿Qué hizo?
– Básicamente, tratarme como a una puta, me insinuó que si me acostaba con él, él hablaría bien de mí
– jajaja
– Gilipollas, con solo haber sido amable un rato más, me hubiera acostado con él y va y me dice eso
– ¿Qué hiciste?
– Me fui, ni empecé a cenar, será gilipollas y guarro
– jajaja, pero Sonia, si se le ve venir de lejos
– Ya, ya, por eso no te lo quería contar, soy tonta, lo sé
– jajaja
– pero es todo por tu culpa, si hubieras estado, pues no hubiera pensado esas tonterías
– Pero Sonia, cualquier cosa antes que con ese tipejo, incluso una buena paja
– De esas ya tuve muchas
– ¿Sí?
– Sí
– ¿Sigues teniendo mi foto?
– Sí
– ¿Y la has usado?
– Sí, claro, para eso me la diste ¿no?
– jeje, sí
– Pues ya está
– Y enfadada conmigo ¿te las hacías?
– Estás muy preguntón, así no me pones nada
– jajaja, es curiosidad
– Sí, me he hecho pajas mirando tu polla ¿vale?
– Genial, me halagas
– pufff, bueno ¿se acabaron las preguntas?
– Creo que sí
– Mira, me he traído esto

Y se levantó, para volver con el consolador negro. Me sorprendí. Le dije:
– ¿Y eso?
– Por si quieres que lo use, por el grosor, se siente como la tuya, aunque ésta es más larga
– Vale, me gusta la idea
– Pero una cosa, el castigo me lo quitas ¿no?
– Sí, claro, pero una duda, de los tres posibles castigos, imagino que hubieras escogido no follarte por detrás ¿no?
– No
– ¿Noooo? ¿seguro?
– Segurísimo, me gusta tenerte detrás
– Vaya, hubiera apostado por esa
– Pues hubieras perdido
– jeje
– Vale, ¿qué hago? ¿Me desnudo?
– No, aún no, primero haz como si me chuparas la polla

Sonia sonrió, y se puso a lamer el consolador, primero lentamente con la lengua, lamiendo por el tronco y la punta, y luego metiéndosela en la boca. Sonia no dejaba de mirar a la pantalla. Me la saqué y empecé a masturbarme, mirando su mamada. En cuanto ella me la vio, soltó un gemido que me puso a 1000. Le dije:
– Desabróchate los botones del pijama

Y Sonia, sin dejar la mamada, fue desabrochándose lentamente su pijama. Fue a quitárselo pero le dije que aún no, tenía el pijama abierto y con los movimientos de la mamada, dejaba entrever un poco los pechos, y era excitante. Entonces ella, metió una mano dentro del pantaloncito del pijama, para tocarse también, sin dejar de mamar y mirarme. Le dije:
– Enséñame los dedos

Sonia sacó la mano del pijama para enseñarme unos dedos claramente mojados, pringosos de sus flujos, y luego volvió a meter la mano. Entonces sí le dije que se quitara el pijama. Ella lo hizo en un rápido movimiento, dejándome ver sus dos tetazas y exclamé:
– que tetas tienes, Sonia, son fabulosas

Sonia dejó de chupar y me dijo:
– ¿Quieres que te haga una cubana?
– Sí

Entonces cogió su portátil y lo puso en una mesa, y delante, puso la polla, que tenía una ventosa, pegándola a la mesa, justo delante del portátil. Echó saliva entre las tetas, vi un hilo de saliva desde su boca hasta sus tetas, y con una mano la extendió entre las tetas, para luego envolver el consolador con ellas apretando con sus manos, y moverse de arriba a abajo. Sonia jadeaba, sin parar de apretar sus tetas y moverse. Era bestial. Estuvo así unos segundos más y le dije que parara y se quitara el pantaloncito. Sonia se levantó y se desnudó del todo, dándome un primer plano de su vello púbico, una pequeña línea de vello bien recortado. Entonces le dije que se abriera el coño y me lo enseñara, y así lo hizo, enseñándome un coño rojo y mojado, listo para una polla.

Entonces Sonia comenzó a masturbarse rápido, pero le dije que parara, no quería que se corriera tan pronto. Ella paró, frustrada pero obediente. Le dije que se pusiera a 4 patas sobre la cama y se masturbara así, enseñándome el culo y el coño desde atrás. Ella obedeció y pronto estaba otra vez gimiendo, metiéndose dos dedos y tocándose el clítoris. Entonces paró y volvió al portátil y dijo:
– Me voy a correr ya mismo, pero quiero verte cuando lo haga ¿cómo me pongo?

Le dije que volviera a poner el portátil en la cama y se tumbara en ella con el consolador. Ella volvió a decir que tenía que ver la pantalla así que le dije que se pusiera de perfil, mirando a la pantalla. De esta forma yo no veía su coño, pero sí un pecho y su cara. Ella se metió el consolador y comenzó a moverlo dentro y fuera, mientras se seguía tocando el clítoris, y sin dejar de mirarme. Yo aumenté de velocidad mi paja, también estaba a punto. Ella lo vio y me dijo:
– No te corras, espera, aún no, espera

Y comenzó a gemir más y más y entonces dijo:
– me corroooo, córreteeeeeeee

Lanzó un gritó y luego, sin dejar de mirarme, se quedó quieta y yo exploté, corriéndome sobre mi torso. Entonces ella empezó a sacudirse y temblar, en un orgasmo largo y fuerte. Se quedó quieta tras unos segundos temblando, con los ojos cerrados. Al rato los abrió y dijo:
– Enséñame tu leche

Cogí un poco con los dedos y los puse delante de la cámara y ella dijo:
– Joder, eso debería estar sobre mí, y yo lamerlo

Nos quedamos un rato más charlando pero pronto cortamos, los dos agotados y con ganas de dormir. Pero antes me tuve que dar una ducha rápida, mi corrida me había llegado hasta el pecho. Al salir de la ducha miré el móvil, un mensaje de Javi «hemos avanzado de fase» junto a emoticonos de fiesta y alegría… la noche aún no había terminado.

Escribí a Javi:
– ¿Qué ha pasado?
– Hemos estado charlando por aquí más de una hora
– ¿Y?
– Nada, al principio todo muy normalito, pero luego hemos empezado a hablar de cosas interesantes
– ¿Ya? ¿Tan pronto?
.- Es poco pero ya se ha soltado algo
– Envíame pantallazos
– Vale, espera

Llegó el primero y lo abrí con una mezcla de excitación y mosqueo, a ver que coño había hecho Lucía. La conversación era:
J: A las mujeres es que nunca os voy a entender
L: que típico jaja
J: es que sois muy raras
L: ¿Por qué? somos mucho más sinceras que vosotros
J: no, eso no es cierto, os gusta hacer que nos partamos la cabeza para intentar entender lo que queréis
L: jajaja, eso es que no estáis atentos
J: ya, claro
L: ¿Y a qué viene esto?
J: Sonia, que tiene unos cambios de humor repentinos y nunca sé la causa
L: explícate
J: Esta semana no ha querido hacerlo ni una vez
L: ¿sexo?
J: claro
L: jajaja, los tíos siempre pensando en lo mismo
J: ¿qué iba a ser?
L: no sé, estaba pensando en algo del trabajo jaja
J: no, ahí es fácil, siempre está de mal humor jaja
L: jajaja
J: es que con el sexo nunca sé cuando tiene ganas ni que la pone a tono
L: ¿que no sabes poner a tono a tu mujer? no me lo creo jaja
J: me refiero a que, mira con un ejemplo te lo explico mejor ¿puedo?
L: huy, miedo me das
J: sin detalles, solo por encima
L: venga, dime el ejemplo
J: el sábado pasado, cuando fuimos con vosotros de cena
L: sí
J: esa noche estaba muy a tono
L: ajá
J: cuando llegamos al hotel, lo hicimos
L: claro, nos lo pasamos todos bien, es normal, nosotros también llegamos con un puntito jiji
J: pero es que esa noche lo hicimos 3 veces seguidas
L: ¿3 veces?????
J: sí, ella estaba muy muy a tono
L: Pero ¿cómo que tres veces seguidas?
J: pues que me corrí tres veces esa noche
L: venga ya!!! pero ¿a qué hora terminásteis?
J: no sé, una hora después que nos dejásteis
L: ¿eres capaz de correrte 3 veces en una hora??? ¿Sin descansar?
J: Bueno, depende de mi excitación, claro
L: que maquinón del sexo estás hecho jajaja
J: no es para tanto, todo depende de la chica ¿no crees?
L: jajaja, pues tengo que ser muy mala en la cama, nunca me ha pasado jajaja
J: no, imposible, eres un pibón
L: jajaja, gracias, pero eso tuyo no es normal jajaja
J: ¿Qué pasa? Fran no responde bien en la cama?
L: Fran responde genial en la cama jajaja, pero es como todos los tíos, tras correrse, necesita descansar algo
J: que no es que se me mantenga dura dura todo el rato, también tengo que descansar algo
L: ahhh
J: pero aprovecho eso para seguir haciéndole otras cosillas a Sonia ¿entiendes?
L: jajaja «cosillas» jajaja
J: sí, ya me entiendes ¿no?
L: sexo oral ¿no?
J: por ejemplo
L: jajaja, pues no sé que decirte, echamos un polvo y luego a descansar los dos, ya sabes, LO NORMAL, lo tuyo no es lo normal jajajaja
J: ¿Me estás llamando «anormal»?
L: jajaja, pero no despectivo, es como un super poder, Sonia tiene muuuuucha suerte jajajaja
J: jajaja
L: bueno, he perdido el hilo ¿qué me ibas a contar con este ejemplo?
J: ah, sí, que eso, que esa noche ella estaba con muchas ganas, pero luego, lleva días sin ganas
L: pero eso es normal, a veces hay más o menos ganas
J: pero no sé la causa
L: puff, a saber
J: mira, esa noche del sábado, fíjate si estaba caliente, que iba sin bragas
L: no me digas!!!! jajajaja
J: sí, y eso nunca lo hace, pero esa noche le dio por ahí
L: jajajaja
J: ¿Tú lo haces?
L: ¿salir sin bragas?
J: sí
L: noooo, sería muy incómodo, además, suelo llevar faldas cortas, se me vería todo
J: sí, luciendo esas preciosas piernas
L: jajaja gracias
J: ¿Sabes? en la boda eras la chica más atractiva, sin lugar a dudas
L: anda ya jajaja
J: anda que no, nos tenías a todos alucinados
L: ¿A ti también?
J: claro
L: pero si tienes una mujer increíblemente atractiva
J: pero por eso no dejo de admirar otras bellezas ¿no crees?
L: jajaja, eres una adulador
J: solo digo la verdad, seguro que Fran llegó muy a tono al hotel
L: jajaja, casi ni salimos hacia la boda jajajaja
J: normal
L: y sí, luego estuvo muuuyyy bien
J: claro, así lo tendrías de caliente, un tío muy afortunado, menudo pibón con el que iba
L: jajajaja, me estoy sonrojando, que lo sepas
J: es que es verdad
L: pero afortunada Sonia, que tiene a un guapo superheroe jajajaja
J: jaja, no vas a parar de reírte de mi por mi anormalidad ¿no?
L: jajaja, anormalidad de superheroe jajaja
J: Bueno, entonces que me dices ¿por qué esos cambios de humor respecto al sexo? ¿me das alguna pista?
L: puffff, ni idea, pero ahora que lo pienso, me explico una cosa
J: el qué?
L: que el sábado Sonia estaba muy simpática y divertida, se le notaba el buen humor, y era porque estaba cachonda jajajaja
J: jajajaja
L: pero vamos, que no te comas la cabeza con eso, seguro que el finde, tras su viaje, llegará con ganas y podrás sacar tus super poderes jajajaja
J: que mala eres conmigo
L: jajaja

Y de esa forma seguían con un tonteo ligero pero sin que Lucía cortara nada. Al final se despedían con un «he pasado un buen rato, que hoy Fran me ha dejado tirada»

Javi estaba muy contento ante sus avances, que eran ligeros, pero sorprendente lo rápido que habían pasado a hablar de cosas íntimas. Estaba claro que a Lucía le caía genial Javi.

Al día siguiente sí quedé con Lucía. Mientras cenábamos, le pregunté de forma casual:
– Y ayer noche ¿qué hiciste?
– Nada, aburrirme
– ¿No estudiaste?
– Casi nada, no tenía ganas
– ¿Entonces?
– Puse la tele pero me fui a dormir pronto

Ni una palabra de Javi, ya tenía su primer secreto para conmigo. Me sentó mal, me hubiera encantado que me lo contara.

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