FRAN REL

Al día siguiente, mientras desayunaba antes de ir al cliente, recibí un mensaje de Sonia:
– Ayer te fuiste sin despedirte
– Buenos días
– Me follas, te quedas a gusto y te vas
– A ver, Sonia, que estábais ocupados
– Estaba claro que Javi no iba a durar nada con lo excitado que estaba
– Además, ¿cuántas veces hemos follado y al día siguiente ni me dirigías la palabra?
– te podías haber quedado para divertirnos los tres juntos
– pufff, que hoy trabajo
– hacía más de un año que no estábamos juntos, que pareces tonto
– ¿Y? que fuiste tú la que se cabreó y no querías nada conmigo
– Por tu culpa, y luego, ayer, me ligas, me follas y ni adiós

Aquí me reí solo, que yo la ligue… y fue ella la que me buscó
– A ver, que tú no querías nada y fui yo el que te abordó y tú no querías ¿no?
– Básicamente
– Y tú estuviste ahí con nosotros casi sin hablar durante 2 horas porque te divertías
– Estaba esperando a Javi, gilipollas
– Un Javi que estaba en casa
– Estaba en casa porque le dije que se fuera para allá directamente porque íbamos a un taxi
– Ya, ya
– Joder, no recordaba que fueras tan gilipollas
– Sonia, que nos conocemos

Y aquí dejó de hablar. Al rato, me escribió Javi
– Menudo cabreo tiene Sonia contigo
– Ya me ha escrito puteándome
– Estaba con una mala hostia que ni te imaginas
– Por irme dejándoos tranquilos
– Eso dice
– Pero si siempre ha sido muy huraña tras follar, hay que joderse
– Yo que sé, nunca la entiendo, ya lo sabes
– Por cierto, buena idea lo del consolador negro
– ¿El qué?
– Comprarlo
– Ah, eso fue cosa de ella, un día lo sacó y quiso usarlo
– Pensaba que fue cosa de ti
– No, no, de ella, lo saca mucho cuando quiere un buen polvo
– ¿Para simular dobles penetraciones?
– No, le gusta que la follé con eso mientras ella dice que eso es una buena polla
– Vamos, que te humilla
– Un poco, ya sabes que nos va eso

Que tío, y lo decía tan normal, y como si él mereciera una humillación así, teniendo una buena polla como tiene… jamás lo entendería. Le dije:
– Que raros sois…
– jajaja
– Lo que sí noté es a Sonia más suelta, más gritona, mostrando más sus sensaciones
– Eso contigo
– ¿Contigo sigue igual?
– sí, polvos rápidos durante la semana y algún fin de semana alguno más interesante
– ¿Y ya te deja darle por el culo, correrte donde quieras…?
– Nooo, que va, con todo eso sigue igual, el culo me lo deja en algún trío, si le apetece los dos a la vez, ya sabes que no le gusta

Que no le gusta… la madre que la parió… A Sonia, como siempre, le costaba reconocer las cosas… no había cambiado. Le dije:
– Oye, tengo una curiosidad, mándame pantallazos de vuestra conversación de ayer cuando salimos del bar
– No dijo nada
– Te contó lo que hicimos en el bar ¿no?
– Sí, un poco, pero nada especial, que la calentaste
– Es que en el taxi vi de refilón que te escribía algo de «fulana»
– Pues no recuerdo, ahora te lo mando

Al poco recibí imágenes de Javi, me puse a leer
S: Al final me ha entrado en el bar
J: Genial ¿no?
S: Sí
J: ¿Qué ha pasado?
S: nada, besos y tocamientos
J: ¿Nada más?
S: quería follarme en el WC pero no soy una fulana, que se joda
J: ¿Se la has puesto dura?
S: claro
J: y tú estás cachonda?
S: un poco, sí

Me descojonaba, que forma de describir lo que había pasado, como si ella no me hubiera suplicado que la follara en el WC o lo mojadísima que estaba
J: ¿qué vais a hacer ahora?
S: vamos para casa
J: genial
S: pero solo follaremos Fran y yo, a solas
J: ya, ya
S: tú te haces una paja o esperas a que él termine y luego me follas, como quieras
J: o las dos cosas
S: o te esperas a que Fran se recupere y me folláis entre los dos

Y aquí terminaban. Una Sonia que se quería mostrar digna con Javi y no la perra en celo que había sido conmigo.

Al rato vi un nuevo mensaje de Sonia pero no lo pude leer, estaba reunido. Cuando terminé, lo miré, decía «¿Almorzamos juntos?». Me extrañó porque con el cabreo que tenía, no lo esperaba. Le contesté:
– No puedo

No tardó nada en contestar:
– ¿Por qué?
– Tengo el tren a las 14:00
– Pues voy para la estación y comemos por allí
– No puedo, tengo una reunión y salgo corriendo para coger el tren
– Pero algo tendrás que comer, me da igual si son 20 minutos para comer
– No, es que voy muy ajustado, comeré en el tren
– Joder, Fran, pon algo de tu parte
– Pero es que no puedo Sonia, que tengo reuniones
– Pues coges el siguiente
– No, era a esa hora porque los siguientes ya estaban llenos
– Joder
– ¿Qué quieres? lo hablamos por teléfono
– Vernos, que pareces tonto
– pues no puede ser
– Joder, pues ¿cuándo nos volveremos a ver?
– ¿Ver?
– Sí, la próxima sí me gustaría que estuviera Javi ¿vale?

La tía daba por seguro que íbamos a retomar la extraña relación. Le dije:
– A ver, Sonia, que tengo novia y vivo en otra ciudad
– ¿Y? ayer bien que le pusiste los cuernos
– Ya, y me jode haberlo hecho
– ¿Te jode? pues no tuviste muchos reparos en joderme a mí
– Ya, y fue genial, pero no me gusta haberle hecho eso a Lucía, aunque me tengas como un cabrón, no me gusta ser infiel a escondidas
– Puff, ya

Me dio ganas de decirle que no todos éramos como ella poniendo cuernos, pero eso era demasiado hiriente y me contuve. Dejé la conversación pero al poco me llegó otro mensaje:
– Podemos quedar dentro de dos fines de semana
– Sonia, que no estoy aquí
– Pues te vienes, o vamos nosotros, no creo que haya problema
– Sonia, no
– no ¿qué?
– Que no vamos a quedar
– No seas gilipollas
– Pues lo soy
– ¿De verdad me vas a venir otra vez con lo de que eres un novio fiel? ¿después de lo de ayer?
– ¿Después de lo de ayer? y qué quieres que hubiera hecho? una tía buena se pone a calentarme a tope, la tía super cachonda, una calienta pollas de primera, un zorrón con las bragas totalmente mojadas, una tía que me la chupa en el WC de una bar y que luego quiere que la folle en ese mismo WC y ¿esperas a que no hubiera hecho nada?
– GILIPOLLAS

Y ahí acabó la conversación. En el tren me sentí culpable y le escribí:
– Perdona por lo de antes, me he pasado. Ayer nos calentamos mutuamente y pasó lo que pasó. Me encantó volver a estar contigo, fue genial. No te vuelvas a enfadar.

Ella lo leyó pero no contestó. Javi sí me escribió un par de días después diciéndome que estaba cabreadísima, que no quería volver a saber nada de mí, que no quería escuchar más mi nombre… así que nada, quise pasar página, olvidarme de ella y centrarme en Lucía.

El sexo con Lucía era muy bueno, pero tras la noche con Sonia, lo notaba diferente, entre que me sentía culpable y que me acordaba de Sonia, el sexo pasó a ser menos intenso, Sonia se colaba en mi subconsciente, pero Lucía me gustaba, no quería dejarla porque me llevaba genial con ella.

Pasaron 3 semanas y un día recibí un mensaje de Sonia:
– Hola

Me quedé asombrado, mirando el mensaje… con lo orgullosa que es ¿me escribe habiendo pasado solo 3 semanas después de su enfado? Le contesté:
– Hola
– ¿Sigues con Lucía?
– Claro
– He estado pensando y creo que te entiendo
– ¿Me entiendes?
– Sí, yo también me sentí mal tras nuestra primera noche, acuérdate
– ah, claro
– Siento haber despreciado tus sentimientos
– Vale, pero que no estoy enfadado
– Ya
– Y no te tienes que disculpar
– Sí, tengo

Estaba sorprendido no, estaba alucinando. Nos quedamos sin escribir un rato. Al final ella escribió:
– ¿Cómo es tu relación con Lucía?
– ¿Te refieres a cómo es de seria?
– No
– ¿Entonces?
– Si es una relación abierta
– ¿Abierta? ¿si le he contado los cuernos?
– No, me refiero a si es como con Gema
– No te estoy entendiendo, Sonia

Mira que siempre es directa, pero aquí la notaba dando rodeos. Al fin fue al grano:
– Me refiero a si está abierta a tríos, orgías…
– Ahhhh
– ¿Entonces?
– ¿Me estás proponiendo un trío con Lucía?
– Por ejemplo, pero solo si ella consiente en que me folles
– Joder, pues ni idea, no lo hemos hablado nunca
– Aunque preferiría los cuatro juntos, que Javi también participe
– Pufff, es que ni idea
– O un intercambio de parejas
– ¿Lo has hablado con Javi?
– No, pero Lucía es muy atractiva, no tendría problema, y vi como ella lo miraba

Estaba alucinado con Sonia, la tía tenía un enganche total al sexo conmigo. Le pregunté:
– Y de las tres opciones ¿cuál prefieres tú?
– El intercambio
– ¿Te da igual que Javi se folle a otra?
– No, pero creo que es lo más justo para todos

Me quedé sin escribir un rato, al final ella preguntó:
– ¿No dices nada?
– Es que no sé qué decirte
– Estoy poniendo todo por mi parte, entiendo que exigirte poner cuernos es excesivo, tú nunca lo hiciste y siempre me gustó eso, eras respetuoso pero luego, cuando lo hacíamos, se te notaba las ganas que me tenías, seguro que te costaba no pedírmelo más
– Sí, me costaba contenerme, claro
– Pues eso lo valoraba mucho
– Pero no sé como abordar algo así con Lucía, llevamos muy poco juntos como para sacar este tema
– También lo entiendo, y no sé si a ti te hace gracia que Javi se folle a Lucía
– Pues no, gracia ninguna
– Te entiendo
– Pues no sé, Sonia, déjame digerir todo esto, me has sorprendido
– Ya
– Y me ha sorprendido que estés tan compresiva

Dejamos de hablar prometiéndole que le diría algo. La verdad es que estaba un poco en shock, jamás me hubiera imaginado a Sonia en este plan, tan comprensiva y abierta, pero tenía razón, ahora habíamos intercambiado los papeles, yo era el que había puesto los cuernos y me sentía culpable por Lucía pero no por el polvo, como le había pasado a Sonia.

Y luego lo de ser cornudo consentido, jamás me lo había planteado ni remotamente. Cuando estuve con Gema y ella a la vez con Javi, no sentía en realidad que Gema fuera mi pareja, ella ya se follaba a Javi antes de volver conmigo, aquello fue como un juego entre los tres. Ahora, permitir que otro se follara a mi chica, a mi pareja de verdad… eso no entraba en mis esquemas… pero con Javi no me parecía tan malo… joder, estaba hecho un lío.

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