FRAN REL

Sonia me miraba con cara de súplica y yo a ella con cara de deseo. En el magreo, se le había abierto bastante la camisa, mostrando claramente su sujetador y ella no hacía nada por taparse. Sabía que no iba a poder aguantarme. Le dije
– Ve al baño y espérame

Sonia se levantó rápidamente para dirigirse y entrar en el WC de chicas. Miré alrededor, el bar estaba prácticamente vacío. Me jodía un poco seguirla, pero a la vez que yo la había calentado, también me había puesto cachondo perdido, lo tenía que reconocer. Me levanté y entré en el WC de chicas. Fue entrar y Sonia abalanzarse sobre mí, besándome mientras me desabrochaba el cinturón para bajarme el pantalón. Entonces se puso de rodillas y empezó una mamada intensa y rápida, sin dejar de mirarme. La dejé pero notaba que iba a durar poco, la situación era muy excitante. La paré y le dije de follarla pero Sonia dijo:
– No, que voy a gritar, luego en mi casa, ahora córrete en mi boca

Y siguió con su mamada. Y no tardé nada en hacer lo que quería, pero justo antes de correrme, la saqué de su boca y me corrí en su cara, bañándola completamente. Sonia lo recibió jadeando y cuando terminé, se la volvió a meter en la boca mientras gemía, succionando lo poco que quedaba. Estuvo un rato más mamando sin parar, gimiendo bajito y mirándome con la cara repleta de semen. Luego se levantó, estaba totalmente encendida, sonrojada, caliente, con una mirada de excitación total. Quise acercarme y tocarla pero me dijo que no, que iba a dar el espectáculo, que mejor en su casa, y que saliera, que se tenía que limpiar.

Me fui al reservado, nadie miraba pero una pareja joven se había sentado a unos metros y ya no teníamos intimidad. La esperé varios minutos, ella tardaba, la imaginaba intentando recuperarse del calentón. Cuando salió intentaba aparentar normalidad pero los ojos y las manos la delataban, estaba muy nerviosa. Se sentó a mi lado. Ella miraba a todos lados, nerviosa, y vio a la pareja. Me dijo de irnos pero antes la besé y pronto nos liamos en un beso muy guarro. Le puse una mano en el muslo y fui subiéndola. Cuando iba a llegar a sus bragas ella me susurró:
– No, por favor
– ¿Por qué no?
– nos van a ver
– me da igual

Y seguí avanzando y le toqué las bragas, que estaban húmedas. Entonces le dije
– Quítate las bragas
– ¿Qué???
– Que me des tus bragas

Sonia me miró, y fue a mirar alrededor pero le dije:
– No, solo me miras a mí

Me miró entre excitaba y asustada, y dijo
– Me van a ver los de enfrente
– Me da igual
– Pero es que me tengo que levantar un poco
– venga, pero solo me miras a mí

Yo sabía que nos estaba mirando la pareja. Sonia se levantó un poco y se quitó las bragas. El movimiento había sido claro, imposible que la pareja no supiera lo que había hecho. Me dio sus bragas que estaban muy mojadas y las olí, luego se las di a ella
– ¿A qué huelen?

Sonia me miraba con ojos de vicio y dijo
– A coño de zorra

Nos volvimos a besar, y le volví a meter mano, esta vez le desabroché un par de botones y le metí la mano dentro de la camisa, acariciándole un pecho por encima del sujetador. Noté el pezón, duro como una piedra. Aparté el sujetador para liberarlo y pellizqué el pezón. Entonces ella dijo
– Por favor, para

Pero seguí besándola y apretándole el pezón, entonces ella dijo
– No aguanto más, vamos al baño, por favor
– vale

Sonia se levantó y al ir hacia el WC, vio a la pareja mirándonos con cara de asombro y excitación. Sonia los miró y siguió, pero vi claramente que le fallaba el porte erguido de siempre, temblaba un poco. Al poco me levanté y la seguí.

En el baño nos besamos, le abrí la camisa del todo, viendo ese pecho fuera del sujetador, que ella no había hecho para ponerlo bien. Empecé a chuparle el pezón mientras ella se subía la falda para dejarme camino fácil a su coño. Entonces dijo:
– Fóllame
– No
– Por favor
– No, quiero follarte en condiciones, en una cama

La masturbé rápidamente mientras le mordisqueaba y chupaba el pezón. Sonia se puso una mano en la boca y gimió fuerte, y no tardó ni 2 minutos en correrse.

La sostuve entre mis brazos porque tras el orgasmo se había quedado sin fuerza, de la tensión. La miré en el espejo que había en el WC, estaba con la camisa abierta, una teta fuera del sujetador, la falda subida enseñando el coño, la cara roja, el pelo revuelto… estaba super sexy.

La dejé intentando arreglarse y salí. Al llegar a nuestra mesa, vi a la pareja mirándonos con cara de flipados, obviamente pensaban que habíamos echado un polvo rápido en el WC.

Sonia apareció a los 5 minutos, ya recompuesta. Me dijo
– ¿Nos vamos?

Le dije que sí y nos levantamos. Le dí las bragas a Sonia que las guardó en su bolso. Fui a pagar y Sonia salió fuera, pasando delante de la pareja, sin mirarlos.

Tardé unos minutos en pagar y al salir la vi con el móvil. Le pregunté si estaba avisando a un taxi y me dijo que no, que había avisado a Javi que íbamos para allá. Le dije:
– Si quieres vamos a mi hotel
– No, mejor a mi casa
– ¿Quieres un trío?
– No, pero a él le gusta escuchar
– Para que se haga una paja
– Si quiere, sí
– ¿Seguro que quieres follar? te veo cansada
– Serás cabrón
– ¿Qué pasa?
– La paja ha estado bien, pero hoy tienes que follarme, no me puedes dejar así

Me reí y nos fuimos a por un taxi, dándonos el lote varias veces durante el camino.

Nos metimos en un taxi, los dos en un silencio tenso. Sonia sacó el móvil y se puso a escribir. Me acerqué a ella y le dije al oído:
– ¿No quieres que Javi nos vea follar?

Y aproveché para mirar lo que escribía, que era a Javi, solo vi algo de fulana y follar, tuve curiosidad pero había apagado el móvil. Ella dijo:
– No
– ¿Por qué?
– Es nuestro polvo de reconciliación
– ¿Aún no estamos reconciliados?
– No

La besé en el cuello mientras le acariciaba en los muslos. Sonia gimió bajito y me dijo:
– Para, por favor
– ¿Sigues cachonda?
– Sí
– Cachondos has dejado a la pareja de enfrente
– que cabrón eres
– Las caras que pusieron al ver como te quitabas las bragas

La seguía besando en el cuello, y notaba como ella temblaba. Tenía las piernas juntas pero entonces las separó y le metí la mano. Dijo bajito:
– Me vas a matar, para (mientras abría más las piernas)

El conductor estaba más pendiente del retrovisor que de conducir, y era normal, la cara de vicio de Sonia era total. Le desabroché la chaqueta y le cogí una teta, agarrándola y apretándola. Al taxista se le salían los ojos, y Sonia, con los ojos cerrados, se dejaba tocar. Entonces dije en alto:
– Te voy a follar como no lo hace tu marido

La cara del taxista fue un poema, y Sonia sin decir nada, solo gimiendo. Entonces llegamos y el taxi paró. Sonia salió rápidamente y yo me quedé pagando. El taxista me preguntó:
– Estáis jugando a ser infieles ¿no?
– Cóbrate, anda

Al salir, escuché claramente al taxista:
– Que buena está la muy zorra

Sonia fue hacia su casa y miré al taxista, que no apartaba la vista de su culo.

Nos metimos en el ascensor con otros vecinos, uno de ellos le preguntó a Sonia por algo, y ella contestó cortante. Salimos y ella abrió la puerta de su casa y entramos. Javi estaba sentado en el sofá y nos saludó. Sonia entró directamente, sin saludar, diciendo:
– Nos vamos al dormitorio, hoy solo escuchas

Y Javi me miró sonriendo, que tío, que le gustan los cuernos…

Fui detrás de Sonia. Entramos en su dormitorio y me dijo que no cerrara la puerta. Nos volvimos a besar mientras nos desnudábamos. Mientras la tocaba y desnudaba, noté que estaba algo cambiada a como recordaba, el culo lo tenía más duro, y el vientre también. Le dije:
– Vas mucho al gimnasio ¿no?

Ella me miró sorprendida y dijo:
– ¿Se nota?
– Sí

Y sonrió satisfecha. Nos tumbamos desnudos en la cama y comencé a comerle las tetas. Ella notó mi erección y me dijo:
– Fóllame, por favor, no aguanto más

Y se la metí, en un coño totalmente lubricado con sus flujos. La follé rápido y fuerte, con Sonia gimiendo alto y no tardó nada en correrse, clavándome las uñas en la espalda mientras ella lanzaba un grito… sí que estaba cachonda, se había corrido enseguida.

Nos besamos lentamente, mientras ella se recuperaba. Entonces le dije que se pusiera encima, echaba mucho de menos verla encima mía, con esas tetazas moviéndose. Sonia no se hizo de rogar y comenzó a follarme lentamente, disfrutando con lentitud de mi polla. Estuvimos un rato así, y luego cambiando de posturas, incluido un 69.

Veía a Sonia más suelta, exteriorizaba más sus orgasmos, con más gemidos y gritos que antes. Y estando en la postura del perrito, fue ella la que dijo:
– En el segundo cajón está el lubricante
– ¿Quieres que te folle el culo?
– Sí

Me salí de ella y abrí el cajón. Saqué el bote, casi lleno y vi varias cosas dentro, entre ellas un enorme dildo negro. Lo saqué y le pregunté:
– ¿Y esto?

Sonia seguía a 4 patas sobre la cama, dándome la espalda. Miró hacia atrás y dijo:
– Ah, eso una chorrada de Javi
– ¿Para él?
– No, tonto, para mí, pero que lo compró él

Me reí por dentro, si ella supiera lo que le habían metido a su marido por detrás… Le pregunté
– ¿Por el negro de las vacaciones?
– Sí, pero esa es algo más pequeña

La miré y era un dildo con forma de polla con testículos y del tamaño de mi polla, más o menos. Le pregunté:
– ¿La usáis mucho?
– No, casi nada
– Pues te voy a follar el culo con esto en tu coño
– Vale

Le eché lubricante por encima y se lo metí despacio en el coño. Sonia gemía flojito y lo cogió con una mano, siguiendo a 4 patas. Entonces me eché yo lubricante y eché en su culo. Le metí un par de dedos llenos de lubricante, lo noté cerrado. Apreté con mi polla y fui penetrando su culo lentamente, con algo de dificultad.

Sonia gemía y decía flojito «despacio, despacio». Noté el culo muy cerrado, Sonia follaba poco por detrás, estaba claro. Cuando llevaba la mitad dentro, notaba el consolador en el coño de Sonia. Entonces ella dijo:
– Joder, fóllame ya

Y noté como ella movía el consolador. Le di una palmada fuerte en el culo y le dije:
– Aquí mando yo, zorra

Sonia tembló, lo noté claramente, y lanzó un jadeo de placer. Entonces dijo:
– Dios, que polla tienes
– ¿Te gusta zorra?
– Sí
– ¿Te gusta tenerla clavada en el culo?
– Siiiiii, diosssssss

Y empezó a mover rápidamente el consolador, estaba a punto de correrse ella sola, sin yo moverme. Rápidamente empecé a follarla y ella a gritar y, al poco, vi como se quedaba quieta y, de repente, a temblar mientras gritaba y se corría, era uno de sus orgasmos fuertes. Yo me corrí también dentro de su culo y ella acabó tumbándose boca abajo, gritando contra el colchón, sin dejar de temblar.

Me aparté, mirando como Sonia se convulsionaba varios segundos, para luego quedarse quieta, aún con el consolador en su coño y derramándose mi corrida desde su culo. Me acerqué a ella para quitarle el consolador pero me dijo:
– No, quiero que me vea así Javi, dile que venga

Lo llamé y él acudió rápidamente, con cara de vicio. Se quedó mirando a Sonia, tal como estaba. Ella le dijo:
– ¿Te has corrido ya?
– Sí
– Pero quieres más ¿no? (mirando su pantalón con un bulto muy claro)
– Sí
– Ven, fóllame

Javi se desnudó y se acercó a la cama, con la polla totalmente tiesa. Ella le dijo
– Fran se ha corrido por detrás, tú por delante

Y se puso boca arriba. Yo me vestí mientras veía a Javi quitarle el consolador, ponerse encima de ella y empezar a follarla. Me fui con Javi dándole rápido y Sonia jadeando bajito, casi no se la escuchaba, sólo a Javi.

Salí de la casa pensando que eran una pareja super rara.

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