KERANOS

-¿Qué pasa?
-Nada, que así no podemos trabajar, necesitamos distraernos.
-¿Qué vamos a hacer?
-¿Te apetece ir al cine?
-Vale (dijo sonriendo).

Nos montamos en el coche, para ir a mí cuidad, ya que en su pueblo no había cine. Por el camino me dijo que si quería parar en mi casa para saludar a mis padres. Me pareció bien, así también la verían a ella y de paso se me ocurrió algo. Cuando llegamos, aparqué y entramos, dándole una sorpresa a mis padres, pero sobre todo a mi madre.

-Vaya, no os esperaba.
-Es que vamos al cine y hemos pasado a saludar de paso.
-Anda, que bien.
-Voy a mí habitación un segundo, ahora vengo.
-Hijo, acabas de llegar y ya vas a tu habitación…
-Si ya me tienes muy visto anda… Habla con Elena.

Fui a mí habitación, dejando a mi madre hablando con Elena, quien estaba un poco cortada aún, con las mejillas ligeramente sonrojadas. Volví a los pocos minutos, charlando un poco más y al rato nos fuimos al cine, hablando un poco por camino.

-¿Todavía te pones roja con mis padres?
-Noooo… es que…
-Jajajaja, no pasa nada. Te pones muy mona (dije poniéndole la mano en el muslo).
– … (se mantuvo en silencio mientras miraba por la ventana).
-¿Qué pasa?
-Nada (dijo con voz burlona).
-No me digas que… (dije cogiéndole de la barbilla para mirarla). ¿Estás roja? Jajajaja.
-Jooooo… (dijo dándome un manotazo).
-¿Desde cuándo eres tan tímida?
-No lo soy, pero es la primera vez que conozco a los padres de mi chico y aún me cuesta.
-¿Qué dices?
-Pues eso.
-¿No conociste los de Alejandro?
-Pues no.
-¿Cómo no los vas a conocer habiendo estado con él 5 años…?
-Pues no sé, porque él era muy cerrado para eso, además empezamos a salir casi empezando la universidad y estábamos fuera de casa.
-Ah… Pero aun así me parece raro…
-Bueno, la manera en la que conocí a los tuyos, tampoco fue la mejor… jajajaja.
-Ya, eso sí, jaja.

Cuando llegamos, aparqué en el subterráneo del centro comercial donde estaba el cine. Elena se quitó el cinturón de seguridad para bajarse, pero la paré.

-Shhh… Espera.
-¿Qué pasa?
-Bueno, podemos jugar un poco, ¿no?
-¿Aquí? Javi, que hay mucha gente…
-Mira… (dije enseñándole el vibrador que va con el móvil).
-Vaya… ¿A por eso habías ido?
-Sí, jajaja.
-Qué malo eres…
-Venga, si te encanta… (dije acariciándole la cara mientras le metía el pulgar en la boca).
-Mmm… (gemía mientras chupaba el pulgar sensualmente poniéndome ojitos).
-Joder, como me pones cuando haces esto…

Entonces ella me sonrió girando la cabeza mientras me seguía chupando el pulgar. Inmediatamente le saqué el pulgar de la mano y la empecé a besar con mucha ansia, cogiéndole la cara. Nos empezamos a hablar mientras nos comíamos la boca atropelladamente.

-Javi… como estás…
-Mira como me pones… Y la tonta de tu hermana dice que te tiene que enseñar…
-Sí, es tonta.
-Si supiera lo que me haces, se quedaría callada.
-Que le den, tiene envidia de que nosotros follemos más que ella.
-Seguro.

Entonces le empecé a meter mano, por dentro de la sudadera, notando sus pezones duros mientras ella gemía al pellizcárselos. Después le metí la mano dentro de sus braguitas, tocándole el coño mientras le besaba el cuello, notando como se aceleraba su respiración. Después de unos segundos metiéndole los dedos en el coño, los pasaba a su boca para que los chupara. A ambos nos encantaba que le hiciera eso, por lo que lo hice varias veces, hasta que notaba como sus gemidos iban a más, entonces paré y cogí el vibrador para que lo chupara, metiéndoselo después en el coño. Después nos volvimos a besar como antes, hablando mientras lo hacíamos.

-¿Te gusta jugar?
-Me encanta.
-¿Qué más quieres hacer?
-Te la quiero comer.
-¿Ya?
-Sí.
-¿Aquí?
-Sí, estoy muy cachonda.

Nos pueden ver…

-Me da igual, la quiero en mi boca.

Entonces se puso de rodillas en su asiento, con el culo en pompa, mientras me desabrochaba los pantalones y sacaba mi polla empalmada rápidamente, metiéndosela en la boca para empezarla a chupar rápidamente.

-Mueve el culito como el otro día.

Lo empezó a mover de un lado a otro mientras me la seguía chupando.

-Así, así… (dije dándole un azote con ganas).

Soltó un gemido mientras seguía con la mamada. Entones le metí la mano por dentro hasta llegar a su coño, acariciándoselo. Al poco saqué mi mano y cogí mi móvil para poner el vibrador al nivel más alto. Empezando a moverse y parando la mamada.

-No pares (dije empujándole la cabeza con suavidad para metérsela en la boca).

Ella empezaba a gemir mientras me la seguía comiendo. Bajé un poco el nivel, porque si no, se iba a correr muy rápido. Entonces reanudó la mamada a buen ritmo, entre gemidos más sensuales mientras movía el culo de lado a lado. Le daba azotes de vez en cuando, respondiendo ella con gemiditos. A los pocos minutos notaba que estaba cerca de correrme, por lo que la paré, bajando también el nivel a cero.

-Uff… Para, para, que me voy a correr…
-Mmm…
-Venga, vámonos al cine y ahora seguimos jugando un poco ahí.
-Vale (dijo susurrando).

Me guardé la polla, abrochándome el pantalón, con bastante dificultad.

-Joder, la tengo tan dura que me duele un poco con el pantalón puesto…
-¿Quieres acabar?
-No, en el cine. Así da más morbo.
-Vale.
-Lo que pasa es que no sé como ocultar esto (dije mirándome la erección).
-Eso es un problema (dijo bajito acariciando mi polla por encima de la ropa).
-Para… Que así no va a bajar…
-Mírala, me está pidiendo que me la coma…
-Jajaja, yo sí que te voy a comer a ti…

Me volvió a sonreír girando la cabeza, por lo que me lancé de nuevo a besarla. A los pocos segundos se apartó para decirme:

-Así no vamos a salir nunca de aquí… jajaja.
-Ya sabes que no puedo evitarlo cuando me haces eso…
-Ay… Que sensible…
-Bueno…
-Jajajaja. Anda, vamos…

Salí del coche, bajándome la sudadera para intentar tapar la erección, pero aun así se notaba un poco. Entonces Elena me cogió de la mano y echamos a andar, poniéndose ella delante de mí para tapar un poco. Mientras subíamos e íbamos a la parte donde estaba el cine, se me bajó bastante, pudiendo disimular ya sólo con la sudadera. Por el camino, activaba el vibrador, poniéndolo en los niveles bajos, con Elena dando respingos pequeños al notarlo mientras andaba, pareciendo que se iba a tropezar. Ella se giraba mirándome con cara de estar riéndose y de que lo que estábamos haciendo era una locura. Una vez llegamos al cine, me preguntó que qué película quería ver, le dije que la que ella quisiera, entrando después a la sala. La película estaba a punto de empezar y no había mucha gente, por lo que busqué unos sitios que estuvieran libres de tener a alguien más cerca y nos sentamos allí. Cuando apagaron las luces y empezó la película, le pasé el brazo por sus hombros, acariciándole una teta al dejar caer mi mano.

Podía notar como se le endurecía el pezón, así que empecé a jugar con él, mientras ella gemía muy bajito, acariciándome el muslo. Mientras, con la otra mano, empecé a manejar el móvil, activando el vibrador, poniéndolo bajito, entonces ella pasó de acariciar mi muslo a acariciar mi polla, provocando que se me empezara a poner dura. Fui subiendo el nivel, notando como ella se contraía un poco, apretando mi polla. La miré, pudiendo ver como estaba de perfil, mirando la película, pero cuando le pasé el pelo por detrás de la oreja y me acerqué a ella, vi como cerraba los ojos y soltaba bastante aire de sus pulmones. Le di un mordisquito en la oreja, reaccionando ella con un leve movimiento al notar el contacto y un gemidito. Le empecé a decir bajito como me gustaba, lo genial que eran los momentos con ella, diciéndole todo lo que me gustaba de ella, tanto de su persona como físicamente mientras seguía con el vibrador en los niveles medios. Ella gemía tímidamente, con los ojos cerrados mientras seguía apretando mi polla, pasando su mano sobre ella, moviéndola, recorriéndola toda.

Le empecé a besar el cuello, subiendo un poco más el vibrador, hasta que de repente, se puso de rodillas y me desabrochó el pantalón para sacar mi polla y empezar a chuparla rápidamente, con cuidado de no hacer mucho ruido, aunque la película nos cubría bien. Lo hacía muy bien, rápidamente, pero también muy sensual. A los pocos segundos, empezó a hacerlo más rápido, escurriéndome yo por el asiento y empezando a sentir escalofríos por la espalda y los hombros. Le di toquecitos en su hombro, pero no hacía caso, entonces me empecé a correr, moviendo mis caderas hacia arriba, dando pequeñas embestidas mientras agarraba con fuerza los brazos del asiento. Cuando ella notó que me corría, bajó el ritmo, chupándola de manera muy sensual, hasta que paré. Después ella me miró a los ojos mientras me pajeaba suavemente, mostrándome como se lo tragaba, para después guardarme la polla y apoyarse en mis piernas para subir su cara hacia la mía para darme un beso.

Se volvió a sentar en su sitio, incorporándome yo también y bajando el vibrador a cero. Cuando pasó un buen rato, lo volví a poner a un nivel medio, dando ella un gritito y empezando a resoplar. Le metí la mano por dentro, acariciándole el clítoris mientras subía cada vez más el nivel, empezando ella a retorcerse. Llegó un momento en el que lo puse al máximo, notando como se estremecía bastante y empezaba a apretar las piernas, dificultándome que le siguiera tocando el clítoris. Entonces empezó a temblar mientras se tapaba la boca con las manos, moviendo las piernas bastante. Cuando noté eso, puse el vibrador a cero para que no empezara a chorrear, porque sería ya demasiado, aunque sería tocándole el clítoris, parando a los pocos segundos y sacando mi mano. La miré como se quedaba espachurrada en el asiento, con los brazos extendidos, los ojos cerrados y con su pecho bajando y subiendo rápidamente, entonces buscó mi mano con la suya, entrelazando nuestros dedos. A los pocos minutos se puso bien, acercándose a mí para echarse sobre mí brazo y seguir viendo la película. Cuando acabó la película, salimos entre risas y nos fuimos a un bar que había dentro del centro comercial para cenar ahí, con varias miraditas y sonrisas de complicidad. Mientras cenábamos, a veces activaba el vibrador, poniendo ella cara de sorpresa con risas y sonrojándose un poco. Cuando acabamos, nos fuimos al coche, dándonos besos suavemente sin llegar a hacer nada más, para después ir a su casa.

Por el camino empecé a pensar en lo que había pasado con Noelia por la tarde, pasándome por la cabeza si podría tomar represalias.

-Elena, ¿a tu hermana le duran mucho los enfados?
-Depende, ¿por?
-Porque hemos dejado los ordenadores ahí en el salón, a ver si le va a dar por…
-Ostia…
-¿Tú crees?
-Puede ser. Buah, no me jodas…
-No pasa nada.
-Sí pasa, que no tengo copia del trabajo…
-No me jodas, Elena…
-Joder… Como me haya roto el ordenador y se me pierda el trabajo, la mato.
-¿Cómo no haces una copia?
-No sé… Estoy nerviosa.
-A ver, mucho tiene que reventarlo para joder el disco duro, se puede sacar.
-Joder…

Aceleré para llegar antes a su casa, aparcando en la puerta y yendo a ver si había pasado algo.

Nos lo encontramos todo conforme lo dejamos y sin rastro de que Noelia estuviera por allí.

-Menos mal…
-Anda, haz una copia del trabajo.
-Sí, que no me fio…

Mientras hacía la copia, la miraba, estando ella seria, así que saqué el móvil y puse el vibrador en marcha, pegando ella un saltito.

-No paras, ¿eh? jajaja.
-Es que te veía muy tensa…
-Como para no…
-Ya, es que si se te jode el trabajo… (dije subiendo el nivel).
-Mmm… (gimió echándose para atrás).
-Como te gusta… (dije acercándome a ella para besarla).
-Me encanta… (dijo cerrando sus ojos para recibir mi beso).

La cogí en brazos tirando de ella fuertemente, para que se agarrara con sus piernas a mi cintura, cogiéndole yo el culo y ella mi cuello con sus brazos.

-Qué bestia eres, jajaja.
-Es que me pones muy malo…
-Mmm… mala me llevas poniendo tú toda la tarde con el vibrador…
-Pues ya verás cuando te lo quite…
-No, ahora me toca a mí.
-Uy… Se pone agresiva la niña…
-Jajaja. Sí (dijo poniendo cara desafiante).
-Como te quiero (dije pasándole el pelo por detrás de la oreja).

Su cara se pasó a ponerse sería, para después morderse el labio y empezar a besarme como loca, pasando al cuello a los pocos segundos.

-Estás jugando con fuego…
-No, yo soy el fuego y tú te vas a quemar…
-Mmm… (dije yendo a su habitación mientras ella seguía besándome el cuello).

Cuando llegué a su habitación, cerré la puerta y me quedé de pie junto a la cama. Ella se despegó de mí, apoyando sus manos en mis hombros para mirarme.

-¿Listo para quemarte?
-Siempre.

Entonces se bajó de mí y me empezó a desnudar, tirando de mi sudadera había arriba, acercándose para besarme el pecho mientras me apretaba el culo. Después me bajó los pantalones, mirando mi erección marcada en mis boxers con cara de estar muy cachonda, mojándose un poco los labios. Siguió apretando su cuerpo contra el mío, haciendo presión para apretar mi polla, después se separó un poco, acariciándola por encima de los calzoncillos mientras me miraba a los ojos. Le pasé de nuevo el pelo por detrás de la oreja y le acaricié la cara, moviendo su cara contra la mano y cerrando los ojos, quedando en un gesto muy tierno. Inmediatamente los abrió y tiró de mí para tumbarme en la cama y se empezó a desnudar, quedándose solo en braguitas y se puso encima de mi barriga, notando yo su cuerpo muy caliente. Empezó a moverse hacia delante y atrás, restregándose contra mí cuerpo mientras ponía cara de placer, para a los pocos segundos meter su mano en sus braguitas y mover su mano, lanzando un gemido. Se sacó el vibrador y lo dejó en la mesita, aún seguía vibrando, yo me sorprendí porque se me había olvidado que lo llevaba puesto y estaba aguantando todo el rato con él encendido.

Después se inclinó sobre mí, besándome de nuevo, más lentamente y acariciándome la cara mientras yo le acariciaba el culo. Fue bajando por todo mi cuerpo, con muchos besos y pequeños chupetones por mi cuello, pecho, torso y caderas hasta llegar a mi paquete. Me bajó los boxers lentamente hasta dejármelos por las rodillas, para empezar a chupármela lentamente mientras me miraba a los ojos. Mi respiración se aceleraba poco a poco y me empezaba a morder el labio, ya que me estaba poniendo muy cachondo verla como me la comía mientras me miraba con esos ojos. Después cerró los ojos, aumentando un poco el ritmo de la mamada mientras me pajeaba y me acariciaba los huevos.

Yo aproveché para coger el vibrador y apagarlo, porque me estaba poniendo nervioso oírlo vibrar en la mesita, notando que estaba muy mojado, para luego dejarlo de nuevo ahí. Después alargué mi mano para acariciarle la cara y entrelazar mis dedos con su pelo, para pasar a su nuca, acelerando ella el ritmo sin empujarle yo ni nada. Empecé a lanzar gemidos entre jadeos, mientras ella seguía aumentando el ritmo hasta que sintió como me empezaba a retorcer, aminorando suavemente mientras me miraba a los ojos para evitar que me corriera aún. Una vez paró, soltó mi polla y subió hasta mi cara, gateando por la cama estando aún encima de mí, murmurando gemiditos.

Se colocó encima de mi cara, con las rodillas a cada lado de mi cabeza, bajando su torso. Notaba sus braguitas muy húmedas, entonces empezó a restregarse contra mi cara, para a los pocos segundos quitarse las braguitas rápidamente y seguir frotándose, empezando yo a comerle el coño cogiéndola de las caderas mientras ella empezaba a gemir. Fui moviendo mis manos por su espalda hasta llegar a sus pechos, empezando a acariciarlos y a amasarlos, jugando también con sus pezones, dándole pellizquitos, notando como cada vez los tenía más duros. A medida que pasaban los minutos, ella gemía más alto, echando su cabeza hacia atrás, hasta que le empecé a lamer y succionar el clítoris, bajando su cabeza para mirarme mientras lo hacía, consiguiendo que a los pocos segundos empezara a temblar con gemidos altos y secos mientras me tiraba del pelo y miraba había abajo, apretando mucho sus ojos.

Después volvió a gatear, siguiendo con los gemiditos y su cuerpo tembloroso, hasta llegar a mi cintura, volviéndose a poner como antes para comerme la polla de nuevo, quitándome antes los boxers del todo. Me hizo una manada muy breve, lo suficiente para mojarla bastante, porque dura ya estaba de sobra de la mamada anterior y de mi excitación al comerle yo el coño. Se subió encima de mí, para frotar su coño contra mi polla, poniéndola entre ella y mi cuerpo de forma también breve, para empezar a montarme suavemente, apoyando sus manos en mi pecho y mirándome fijamente a los ojos. Poco a poco aumentaba el ritmo, haciéndolo también sus jadeos y los míos, arañándome también el pecho al cerrar sus dedos mientras se mordía el labio. Después se apoyó sobre sus pies, para empezar a botar sobre mí, haciendo sonido como de palmadas, pudiendo ver como se movían sus preciosas tetas hacia arriba y abajo y también su melena. Nuestros jadeos se transformaron en gemidos que salían de nosotros al ritmo de la penetración, hasta que, a los pocos minutos, Elena se volvió a apoyar sobre sus rodillas, moviendo su cuerpo hacia delante y atrás con toda mi polla en su interior mientras echaba su cabeza hacia atrás y resoplaba. A los pocos segundos cogió mis manos de sus caderas, entrelazando nuestros dedos, echándose hacia delante, quedando su cara pegada a la mía y haciendo fuerza con sus manos, empujando las mías contra la almohada. Nuestros cuerpos estaban casi pegados, por lo que cambió su forma de follarme, moviendo sus caderas hacia arriba y abajo, poniendo una sonrisa de malicia mientras lo hacía, para a los pocos segundos empezar a besarme el cuello, dando yo un respingo porque me hizo cosquillas. Al poco empecé a notar escalofríos por todo el cuerpo y apreté los dientes.

-Qué cabrona eres…
-Mmm (murmuró riéndose).

Empezó a aumentar el ritmo mientras me besaba el cuello con más ansia. Yo me retorcía, intentando mover mis manos, pero ella las apretaba contra la almohada fuertemente. En cuestión de segundos, los escalofríos se volvieron muy fuertes, poniéndoseme la piel de gallina, por lo que me empecé a correr, moviendo mi cuerpo hacia arriba y gritando fuertemente. Ella seguía moviéndose, hasta que a los pocos segundos paró de besarme el cuello, dejando su cara ahí y apretó sus manos fuertemente, teniendo aún nuestros dedos entrelazados, empezando a temblar, quedándose quieta con toda mi polla dentro de su coño, empezando lanzar largos gemidos. Se quedó encima de mí durante unos segundos, temblando y relajando sus manos mientras oía como respiraba fuertemente. A los pocos segundos me soltó las manos para apoyarse en ellas, para levantar su cara y mirarme sonriendo. Yo la miré, devolviéndole la sonrisa, entonces ella asintió mientras seguía sonriendo. No entendí por qué asentía, hasta que se incorporó y se levantó, apoyándose sobre su culo en mi pecho, echando su cuerpo hacia atrás, como hizo en el hotel.

Poco a poco empezó a salir mi semen de su interior, acumulándose bastante en mi pecho, a pesar de haberme corrido pocas horas antes. Se ayudó de sus dedos para sacarlo todo, llevándoselos a la boca cunado acabó para chuparlos y una vez lo sacó todo, se puso de rodillas a mi lado para empezar a chupar y sorber mi corrida del pecho mientras movía su culo de un lado a otro. Mientras acababa de recoger toda la corrida, le acariciaba el culo, que seguía moviendo. Una vez la recogió toda, agarró mi polla con su mano, apretándola con fuerza, para meterse la punta en la boca y succionar mientras me pajeaba con suavidad. Después se sentó sobre mi barriga y mirándome a los ojos con una sonrisa con la boca cerrada, se lo tragó todo, relamiéndose, para después volver a sonreírme mientras giraba la cabeza, dando yo un tirón de sus manos para cogerle la cara y besarla. Después ella fue al baño, volviendo a los pocos minutos, yendo yo después para mear y lavarme un poco. Cuando volvimos, nos quedamos desnudos, tumbados, abrazándonos y dándonos varios besos, con ella sobre mi hombro, mirándome.

-¿Qué pasa?
-Nada, jeje.
-Te me quedas así mirando… jajajaja.
-Nada, es que no sé como lo haces, pero siempre que estoy mal, me animas y se me olvida todo lo malo.

Me quedé en silencio, dándole un beso en la frente.

-Me hace gracia…
-¿El qué?
-Pues que en el poco tiempo que llevamos juntos, he sentido cosas más fuertes que en 5 años de relación con otra persona.
-Venga ya…
-Lo digo en serio (dijo levantando su cara para mirarme a los ojos). Alejandro iba más a su bola y muchas veces sí estaba mal por estar agobiada por los exámenes o por otras cosas, se apartaba hasta que se me pasaba.
-Pues no sé entonces para que quería estar contigo…
-Me imagino por qué, pero tampoco me cuadra por lo que me dijo cuándo le pillé.
-Pues no le veo el sentido entonces, porque si según él, no le dabas lo que buscaba y luego no se preocupaba por ti…
-A ver, cuando empezamos estaba más encima y lo habíamos bastante. La cosa empezó a cambiar cuando entramos a la universidad.
-¿Vivíais juntos?
-No, él vivía en la otra punta.
-Mmm…
-Vaya… (dijo abriendo los ojos). Ya me estaba poniendo los cuernos desde entonces.
-Eso había pensado yo, pero aguantar 5 años así…
-Eso es lo que no me cuadra.
-Supongo que te quería tener a ti para tener algo seguro mientras iba de flor en flor.
-Eso es cruel…
-Eso es ser un hijo de puta.

Elena se sentó en la cama, cruzando sus piernas, apoyando sus codos en ellas y la cara en sus manos. Yo me incorporé, sentándome también, quedando a su lado, acariciándole la espalda mientras le besaba el hombro.

-No pienses en esas cosas…
-No, si me da igual, pero no entiendo por qué me haría algo así, si yo me portaba bien con él…
-No tengo ni idea de porqué lo hizo, pero lo que sí sé es que tú eres increíble y no te mereces que nadie te haga daño. Y si él no te supo valorar, pues él se lo pierde.

Sonrió y me miró, para besarme, empujándome poniendo su mano en mi pecho para tumbarnos de nuevo y abrazarse a mí. Yo la rodeé con mi brazo, acariciándole la espalda, haciendo que se relajara y cayera dormida de inmediato, tirando yo de la manta con el pie para después cogerla con la mano para taparnos, porque seguíamos desnudos. Yo me quedé pensando en la conversación que acabábamos de tener y si de verdad había sido así o había pasado otra cosa y también pensé en lo que había pasado por la tarde con Noelia. Se fue sin decir nada y parecía no haber vuelto en el resto del día.

A los pocos minutos oí la puerta de su casa abrirse, miré el reloj del móvil y marcaba las 12. Entonces cerró la puerta, sin tener cuidado, pero tampoco dando un portazo y oí como se acercaban a la puerta de la habitación en la que estábamos a paso ligero, deteniéndose justo en la puerta. Me puse un poco tenso, pero ni me moví, ni dije nada. Oí como agarraba el pomo de la puerta, poniéndome más tenso aún, pero entonces de nuevo oí pasos y una puerta más cercana cerrarse. Era sin duda Noelia y estuvo a punto de entrar para sólo ella sabe qué, pero por como venía a ese paso hasta donde estábamos, seguro que no era nada bueno. A los pocos minutos me dormí.

Me desperté oyendo ruidos desde el baño. Miré el reloj del móvil, viendo que eran poco más de las 9. A los pocos segundos oí pasos como la noche anterior, parándose frente a nuestra puerta y agarrando el pomo, pero se fue a los pocos segundos, para luego cerrar la puerta de la calle, sin oír nada más. Resoplé, dándome cuenta de que estaba empalmadísimo, después miré a Elena pudiendo verla por la ligera luz que entraba por la ventana. Estaba muy mona, dormida sobre mí hombro, con su mano sobre mi barriga, como poniendo morritos. Le pasé su pelo por detrás de la oreja y le acaricié la cara.

La erección no me bajaba, por lo que empecé a tocarme suavemente mientras miraba a Elena, poniéndome muy cachondo, por lo que le cogí la cara con cuidado para dejarla caer sobre la almohada y quité su mano de mi barriga, deslizándome bajo la manta, hasta llegar a sus caderas, moviéndola con cuidado para ponerla boca arriba, abriendo lentamente sus piernas, besando su barriga, sus muslos y su pubis, para después besar su coño, empezando a lamer suavemente su raja. Lo hacía con cuidado, disfrutando del momento hasta que empecé a clavarle la lengua, pasando también por su clítoris, notando como se mojaba y como Elena se empezaba a mover. Se despertó sobresaltada.

-Shhh, tranquila…
-Qué susto…
-¿Tan mal lo hago?
-Jajaja… Nooooo.
-¿Por qué te asustas entonces? (dije mientras le seguía comiendo el coño).
-Mmm… No me lo esperaba (dijo destapándose para mirarme).
-Es que me he despertado muy empalmado y no se me bajaba y al verte así tan mona, pues menos todavía y no he podido aguantar… (dije mientras le metía un dedo, para luego seguir lamiéndole el clítoris).
-Mmm… para… que los va a oír mi hermana otra vez y no quiero que pase lo mismo…
-La he oído irse.
-Mmm… (gemía de forma sensual mientras me acariciaba la cabeza para apretarla contra su coño).

Se relajó, extendiendo sus brazos a los lados y dejando caer su cabeza en la almohada, cerrando los ojos. A los pocos minutos volvió a acariciarme la cabeza, mirándome.

-Fóllame.
-¿Mi niña quiere que la folle?
-Sí… (dijo bajito poniéndome ojitos).

Fui subiendo hasta quedar a la altura de su cara apoyándome en mis manos y dándole un beso, con mi polla tocando su barriga. Ella cogió mi polla y la dirigió hasta su coño, metiendo la punta mientras lanzaba un gemidito. Empecé un lento mete-saca mientras ella me acariciaba los brazos, ganando velocidad conforme pasaban los segundos, empezando los dos a jadear. Entonces imité lo que ella hizo la noche anterior, cogí sus manos, entrelazando nuestros dedos y empecé un rápido mete-saca, provocando sus gemidos mientras ella me abrazaba con sus piernas. Acerqué mi cara a la suya para besarla y después pasar a su cuello y besárselo. Apreté todo lo que pude, empezando ella casi a gritar, hasta que a los pocos segundos notaba como empezaba a temblar, soltando ella varios «ayes» muy seguidos en voz bajita y aguda, para acabar gritando, diciendo a veces mi nombre. Al notar como apretaba mi polla con su coño, empecé a correrme, gimiendo bastante fuerte, para después quedarme quieto dentro de ella. Una vez acabé, intenté salir, apoyándome de nuevo en mis manos, soltando antes las suyas, pero ella no me dejó.

-No. Quédate así, por favor. No te muevas (dijo con la voz entrecortada mientras con una mano me cogía suavemente la nuca y con la otra me acariciaba la espalda).

Me apoyé sobre mis codos, besándole el cuello mientras ella relajaba sus piernas y las volvía a poner sobre la cama. Cuando la noté relajada, levanté mi cabeza para mirarla, viendo como estaba con los ojos cerrados. Le di un pico, abriendo los ojos para mirarme.

-Mmm… Que a gusto estoy así…
-¿Y así? (dije volviendo a besarle el cuello).
-Mmm… Más aún, jajaja.

Me levantó la cara con sus manos para besarme y acariciarme el pelo.

-Creo que es debería ir al baño a limpiarme.
-Vale (dije levantándome con cuidado, poniendo ella la mano en su coño para que no se cayera nada).
-Voy a aprovechar y me ducho.
-Vale, ahora voy yo.

Se fue a la ducha mientras yo me quedé en la cama, tumbado y desperezándome. Pensé en lo que había hecho Noelia al llegar por la noche y antes de irse esa mañana. Estuvo a punto de entrar ambas veces, pero no lo hizo. Pensé que debía estar muy enfadada y que querría vengarse, por lo que era muy probable que se diera una conversación desagradable con ella. Al rato salió Elena de la ducha, viniendo a la habitación con el pelo mojado, quedándose parada delante de mí con los brazos en jarra.

-Vamos, dormilón.
-Sí, mamá…

Me levanté para ir a la ducha, saliendo a los pocos minutos. Fui a la habitación para vestirme, viendo que Elena había cambiado las sábanas, pero no estaba allí. Fui a la cocina y allí estaba, había preparado el desayuno. Se acercó a mí para darme un beso y decirme que me sentara a comer. Al rato nos pusimos a hacer cosas en el salón, hasta las 2, sin rastro de Noelia. Pedimos unas pizzas para comer mientras veíamos la tele y hablábamos, hasta que ella cogió el móvil y me dijo que mirara el grupo de amigos en el que estábamos. Vi que se había organizado una fiesta esa noche, aunque no iría tanta gente como a las anteriores a las que fuimos, el único problema que había era que la fiesta tenía lugar en casa de Mario, ya que era él y también Irene los que la organizaban.

-¿Quieres ir?
-¿Estarás cómoda?
-Bueno… Me apetece bastante ir, la verdad.
-Por mí genial.
-A ver si no te me escalabras… jajajaja.
-Joder, de verdad. A dos fiestas hemos ido juntos y se ha liado, jaja.
-No debería pasar nada, no va a ir Alejandro, porque han dicho de que no quieren que vaya mucha gente y él no se lleva mucho con ellos.
-Bueno, no debería pasar nada, pero están Mario e Irene…
-Sí, eso sí… Pero bueno, parece que se han relajado y no han insistido más.
-Pues ya está, le aviso y le digo que vamos.
-Genial, ahora me ayudas a elegir modelito, jajaja.
-Jajajaja. Ostia, ahora que lo pienso, yo no tengo ropa de salir aquí, tengo que pasarme por mi casa antes de ir.
-Vale, así te ayudo yo a elegir el tuyo (dijo sonriendo).

Cuando estábamos acabando de comer, entró Noelia por la puerta de la calle, yendo directa a su habitación, para salir a los 5 minutos, yéndose sin mirar ni decir nada.

Una vez acabamos de comer, nos quedamos tirados en el sofá viendo la tele y hablando algunas cosas. Sobre las 7 y media fuimos a su habitación para que le ayudara a elegir ropa. Me senté en la cama y empezó a sacar ropa, probándosela toda.

-A ver, ¿qué te ha gustado más?
-Esa falda me gusta mucho (era una falda vaquera que le quedaba un poco por encima de las rodillas).
-Vale, ¿qué más?
-Póntela con esa camiseta (era una camiseta negra de manga corta de licra que le quedaba ajustada). Me gusta.
-Vale, me pongo unas medias.
-Sí, pero ponte las que no son cerradas del todo, esas que se ajustan a los muslos.
-Mmm… Como te gusta…
-Es que te quedan que no veas…
-Pero es que en falda…
-Da igual, si es larga, no se nota, a ver, póntelas y siéntate.

Se puso las medias y se sentó en la silla de su escritorio.

-¿Ves? No se ve nada.
-Bueno, un poco así, sí.
-Si te despatarras, sí… jajajaja.
-Jajajaja. Vale, así. Y la chaqueta vaquera (dijo poniéndosela). ¿Qué tal?
-Fantástica.
-Sólo faltan los zapatos.

Sacó 5 pares de zapatos, enseñándomelos.

-¿Cuáles te gustan más?
-Ponte los botines esos.
-Vale.

Se puso los botines. Eran negros, llegaban de altura a un poco más de los tobillos, eran muy bonitos, con una cinta y una hebilla al lado, simulando que se cerraban por ahí, pero sólo era decorativo. También tenían mucho tacón.

-¿Qué tal?
-Joder, estas tremenda.
-¿Sí? (dijo andando por la habitación mientras movía el culo de manera sensual).
-Uff… Para, que no veas como me estás poniendo…
-Vale, vale… (dijo sentándose en la silla, abriendo un poco sus piernas para dejarme ver como sus medias enfundaban sus muslos, conduciendo a sus braguitas).
-Elena…
-Dime (dijo levantándose y viniendo hacia mí, inclinándose y apoyando sus manos en mis muslos, quedando nuestras caras muy cerca).
-Buah…
-¿Qué pasa? (dijo incorporándose para remangarse un poco la falda y sentarse sobre mí, quedando mis piernas sobre las suyas y pasando sus brazos por detrás de mi cuello).
-Te vas a quemar…
-Nah, no creo, jiji…
-Joder, que cabrona eres…
-Un poco…
-Es que… (dije levantándome, pasando ella sus piernas por mi cintura).

La llevé contra su escritorio, sentándola en él. Ella me miraba con ojitos, así que la empecé a besar. Ella me empezó a acariciar el paquete, teniéndola ya morcillona por ver como le quedaba la ropa y todo lo que estaba haciendo, pero la paré.

-Bueno, ya está.
-Nooooo…
-Sí. Mejor esta noche cuando volvamos.
-Eres un capullo, como te gusta calentarme.
-Eso es lo mejor, calentarse para cuando llegue el momento, hacerlo a tope.
-Viéndolo así…
-Claro, ya verás cuando vengamos esta noche. Después de esto y todo el rato que estaremos en la fiesta, seguro que reventados la cama.
-Jajajaja. Eso espero.
-Con las ganas que tengo, como para no… jajajaja.

Volvimos al salón para seguir viendo la tele, para más tarde cenar lo que había sobrado de la comida, yendo Elena después a vestirse. Al rato salió, viniendo al salón para que la viera.

-¿Qué tal estoy?

Me quedé callado, estaba embobado mirándola, pues estaba con la ropa que había elegido yo y ahora estaba con el pelo alisado y algo de maquillaje.

-¿Javi?
-La madre que te parió.
-Jajajaja.
-Estás increíble.
-Mmm… (dijo acercándose a mí lentamente).
-Uff… No sé si voy a poder aguantar… (dije acariciándole un muslo con la mano, subiendo hasta llegar a su culo).
-Pues vas a tener que aguantar, ahora no te puedes rajar…
-¿Llevas tanga?
-Sí, jiji.
-Pfff… Voy a estar todo el rato empalmado…
-Jajajajaja. Bueno, si no aguantas podemos ir al baño, como la otra vez… (dijo acariciándome la cara).
-Me encantan esos botines, estás súper sexy.
-Venga, vamos a tu casa y te vistes (dijo sonriendo y tirando de mi mano).

Nos fuimos de su casa, montándonos en el coche y yendo a la mía. Cuando llegamos, entramos y nos vio mi madre, preguntando extrañada qué pasaba al vernos con tanto contraste, con Elena tan arreglada y yo en chándal. Le expliqué que íbamos a ir a una fiesta y que iba a vestirme y que ella me iba a ayudar a elegir ropa. Mi madre no paraba de decirle a Elena lo guapa que estaba, con ella poniéndose un poco roja, hasta que fuimos a mí habitación para vestirme.

Le enseñé la ropa que tenía, eligiendo unos vaqueros, una camisa azul, una americana negra y unos zapatos grises.

-Como me pones con chaqueta…
-Vaya, ¿te caliento como me has calentado tú antes?
-No, no… Que yo no aguanto… Y están tus padres…
-Vaya… (dije acercándome ella).
-Javi… no…
-¿No? (dije acarrándole el culo).
-Uff…

Entonces entró mi madre, pegando Elena un saltito, apartando yo las manos.

-Joder, mamá…
-Perdón, hijo (dijo cerrando la puerta).

Elena me miró con cara de susto, estaba muy roja.

-Jajajaja, te va a dar algo…
-Qué vergüenza…
-Si no ha sido nada…
-Ya, pero…
-Venga, anda, que voy a ir al baño a peinarme un poco y a echarme colonia.

Elena se fue al salón mientras yo iba al baño, cuando salí, la vi que estaba hablando con mi madre, un poco cortada y colorada. Sin dejar que pasara mucho, le dije de irnos, porque la veía algo incomoda por lo que acababa de pasar en mi cuarto. Nos montamos en el coche y fuimos a la casa de Mario, hablando por el camino.

-Qué roja estabas…
-Normal… Es la primera vez que me pasa esto… jajajaja.
-Qué lástima, porque te quería calentar un poco… (dije poniendo mi mano en su muslo).
-Mmm… joder, que ganas…
-¿Sí? (dije subiendo la mano por muslo).
-Uff… para, para.
-Tendríamos que haber cogido el vibrador.
-Sí hombre… Con esta gente paso de hacer eso otra vez, jajajaja.
-Jajajaja.

Aparqué cerca de la casa de Mario, saliendo del coche y yendo hacia allí andando con Elena de la mano. Casi toda la gente con la que nos cruzamos de camino nos miraban, poniéndose Elena un poco roja. Antes de llegar a la puerta la paré, girándola hacia a mí, mirándome con unos ojos muy vivos. Podía ver como sus mejillas estaban un poco encendidas, le toqué la cara, notando que estaba un poco caliente, me reí y pasé mi brazo por sus hombros para seguir y llamar. Nos abrió Irene, sonriendo al vernos.

I: Vaya, que guapos venís.
J: Claro, la ocasión lo merece.
E: Tú también estás muy guapa (dijo un poco cortada).

Irene iba con una camiseta que transparentaba su sujetador negro, dejando ver también su ombligo, unos shorts vaqueros muy ajustados y unas medias negras, pero más transparentes que las de Elena, acabando sus piernas en unos tacones azules de terciopelo. Casi inmediatamente apareció Mario, haciéndonos pasar. Él iba con una camisa blanca, unos vaqueros y unos zapatos marrones.

Estuvimos pasando un muy buen rato. Mario e Irene se acercaban continuamente, turnándose para ver como estábamos, muy pendientes de que todo fuera bien, sirviéndonos copas, aunque yo no quería beber, porque no me gustaba mucho el alcohol y tenía que conducir de vuelta luego para ir a casa de Elena. Estuvimos hablando con todos, yendo Elena y yo por un lado cada uno. De vez en cuando nos mirábamos, con sonrisas y una Elena bastante tímida. Al cabo de un rato, aparecieron dos chicos más, acercándose Mario a hablar con ellos, ya que uno de los chicos era el que me empujó a la mesa en la fiesta anterior. A los pocos segundos Mario se acercó a mí para decirme que alguien quera hablar conmigo. Me dijo también que le había avisado de que no hiciera nada, que a la mínima le echaba de un guantazo.

Me acerqué y me pidió disculpas, que no tenía intención de hacerme daño. Me dijo que se asustó bastante al ver toda la sangre y que se fue de allí acompañando a Alejandro. Le pregunté que si le pasó algo y me dijo que no, que del golpe tan seco se quedó sin respiración, pero nada más. Le quité importancia, aceptando sus disculpas, porque lo conocía de antes y sabía que no era mal chaval, simplemente se puso nervioso y me empujó al ver como le di a Alejandro, ya que ellos eran muy amigos. Después de hablar un rato, fuimos cada uno por nuestro lado. Me acerqué por detrás a Elena, que estaba sola, de pie, dándole un pellizco en el culo, pegando ella un respingo y riéndose al verme. Tiró de mi chaqueta para darme un beso, extrañándome un poco el gesto, porque no solíamos besarnos así delante de nuestros amigos y menos con más gente de lo habitual. Pensé que el alcohol la había hecho relajarse un poco, porque no la veía tampoco cortada cuando Irene o Mario se le acercaban.

Fueron pasando las horas, quedando cada vez menos gente. Veía a Elena bastante a gusto, por lo que no le dije nada de irnos. Yo me relajé bastante al verla así, siguiendo de charla con la gente que quedaba, hasta que se fueron todos, quedándonos sólo las dos parejas, ayudando a recoger. Eran las 4 de la mañana, por lo que dijimos de irnos, pero nos dijeron que nos sentáramos un rato, que no habían hablado casi con nosotros en toda la noche. Nos sentamos en un sofá y ellos en el de al lado y empezamos a hablar, hasta que la cosa se encaminó por donde yo esperaba cuando nos dijeron que nos quedáramos.

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