FRAN REL

Pasaron un par de meses en los que empecé a salir con una chica y me olvidé de todo aquello. Lucía era la prima de una compañera de trabajo y nos acostamos la noche que nos conocimos, donde cogimos una buena borrachera y acabamos en mi casa. Físicamente es una chica de 23 años, guapa, delgada, muy tetona, buen culo y rubia de bote. Lo nuestro era sobre todo sexo y me sorprendió que tras dos meses, yo siguiera con ella, normalmente me canso pronto.

Tenía una invitación para la boda de un antiguo compañero de trabajo, de la empresa de Sonia. No pensaba ir pero al final me surgió un tema del trabajo en esa misma ciudad y al final fui con Lucía. El plan era pasar allí el fin de semana con Lucía, ir a la boda, y luego ella volvería porque tenía que ir a clase y yo quedarme unos días viendo a unos clientes.

Fuimos a la misa y luego a cambiarnos para la cena que era por la noche. Lucía iba con un traje de noche muy escotado y corto, enseñando mucha carne. Iba cañona y un poco más y no salimos del hotel por las ganas que me dieron de follarla. Cuando llegamos al restaurante, busqué a conocidos y de lejos, la vi, totalmente identificable por su porte, Sonia había ido a la boda, cosa que me sorprendía mucho ya que nunca vi que ella y mi amigo (el novio) se llevaran bien. La vi de lejos, iba con su típico estilo de traje sin escote, corto y ajustado. No enseñaba nada pero iba super atractiva y elegante. Al lado vi a Javi, también impecable.

No me acerqué a ellos, no tenía gana de malos rollos. Vi a unos ex compañeros y me acerqué a ellos. Los saludé y luego me fui a por el novio. Tras felicitarle, le pregunté que qué hacía allí Sonia y me dijo que ahora era su jefa y no había tenido más remedio que invitarla. Que pensaba que no iba a ir pero se había presentado.

Estuve un rato charlando con unos y otros y me olvidé de la pareja, pero al rato, noté unos golpes en el hombro y al girarme, vi a Javi muy sonriente con Sonia a su lado. Javi me abrazó efusivamente y Sonia me dio dos besos, cosa que no me esperaba. Les presenté a Lucía y estuvimos charlando de tonterías. Sonia ni me miraba, parecía hastiada y aburrida. Javi todo lo contrario, estaba feliz de verme.

Me fui a por unas copas para Lucía y para mí, y los dejé a los tres charlando, bueno, a Javi y Lucía. Los miré desde la barra y noté la diferencia que había entre Sonia y Lucía. Mientras Lucía estaba tremenda enseñando escote y piernas, Sonia estaba igual de tremenda pero sin enseñar nada. Al lado de Sonia, Lucía parecía no tener gracia, se la veía demasiado «choni» mientras Sonia era todo elegancia y atractiva a tope.

Volví a por Lucía y al poco dejamos a Sonia y Javi. En cuanto nos separamos, Lucía me dijo:
– Dios, que tía más borde y zorra, ni nos ha mirado y le hablaba y ni contestaba ¿quién coño se cree?
– Es un tanto especial
– Menuda gilipollas
– Pues es la hermana de Sara
– ¿De Sara? joe, es verdad, se le parece un montón pero Sara es un amor, esta tía es una petarda
– No, tampoco es que sea mala, es poco sociable a veces
– En cambio el marido es simpatiquísimo y está buenísimo jajaja

Como siempre, todas las tías se fijaban en él y Lucía no iba a ser menos. Para la cena, nos sentaron con los del trabajo, es decir, que Sonia también estaba en la mesa. Se sentó alejada de mí y estuvo toda la cena casi sin hablar, solo monosílabos. Pero el resto nos lo pasamos bien.

Después de la cena y el brindis, llegó el momento de las copas y el baile. Vi como Sonia bailaba con Javi, a Sonia siempre le ha gustado bailar y lo hace muy bien, bastante sexy. Yo me fui con los amigos y Lucía, y nos divertimos y bebimos bastante rato, siendo Lucía objeto de miradas lascivas por todos, como era normal.

Fui a por una copa y en la barra me encontré a Sonia. Estaba acalorada y con la cara roja, se notaba que había bebido y bailado bastante. No nos hablamos pero sí me miró intensamente, como ella sabe hacer. Cuando ya me iba, me tocó un brazo y me dijo:
– Necesito tomar el aire ¿me acompañas?

Me dejó sorprendido. Ella se fue a la puerta y me quedé pensando. Al final salí también. La vi tomando el aire, de espalda a la puerta. Me acerqué y me puse a su lado. Le dije:
– ¿Me vas a preguntar si me follé a tu hermana?
– No seas tonto
– Claro, a ver si he destruido otra pareja feliz ¿no?

Se giró y me miró, sin decir nada. Continué:
– Ah, no, espera, que jamás he roto una pareja, te has tenido que confundir de cabrón traidor
– Vale, se me fue la cabeza, pero eso no quita que no seas un cabrón traidor
– Bueno, vale, siento lo del último polvo
– El polvo estuvo muy bien, ese no fue el problema
– ¿Entonces?
– Le contaste a Javi lo nuestro, me dejaste como una zorra mentirosa
– Ah, pero si a Javi no le molestó
– A mí sí
– Lo hice para que no hubiera más secretos entre vosotros
– Lo hiciste para joderme
– No, lo hice para que soltaras un poco la correa de Javi

Sonia me miró con ojos de cabreo. Se giró dándome la espalda. Estuve a punto de irme pero le dije:
– Sonia, si hubiera querido joderte de verdad en algún momento, no se lo hubiera dicho a Javi, hubiera fardado de ti delante de los compañeros de trabajo, de follarme al pibón de la empresa y eso jamás lo he hecho, ni lo haré
– Ya, solo faltaba eso
– O podría haberme ido de la lengua con tu hermana

Aquí se giró, y me miró de nuevo pero ahora sin cabreo. Me dijo:
– Gracias por eso
– que menos
– pero me jodió mucho tu traición
– pero no lo veas como una traición, lo hice porque sabía que la bronca a Javi iba a ser de campeonato por follarse a Gema, que te dieras cuenta que no es para tanto después de todo lo que habíamos hecho
– No lo entiendes
– Entiendo que te gusta tener todo controlado, incluido a tu marido

Me miró sin decir nada. Le dije en tono de broma:
– A mí sí que me jodió y dolió que me dijeras que soy una mierda en la cama

Lo dije sonriendo, y ella sonrió por primera vez en toda la noche.
– Eso fue una chiquillada por mi parte
– ¿Entonces no soy una mierda en la cama?
– Más bien eres un poco payaso

Pero lo dijo sonriendo. Luego se puso a preguntarme por el trabajo, y yo a ella. Me contó que la habían ascendido… Me preguntó por Gema, que también se había mudado a otra ciudad y tenía pareja en ese momento. Luego dijo que tenía frío y se fue adentro. Cuando entramos se giró y se fue, sin decirme nada más. Volví con Lucía que en ningún momento había estado sola ya que, entre otros, estaba Javi. Con Javi también hablé unos minutos y me dijo que todo les iba bien, que ya me contaría.

En algún momento, Sonia y Javi se fueron, sin despedirse ni nada. Lucía y yo aguantamos mucho más pero al final también nos fuimos. Llegamos al hotel con un buen calentón, y echamos un polvazo. Pero durante el polvo, no paré de acordarme de Sonia, de como era en la cama, las cosas que hacíamos… me follé a Lucía pensando en Sonia y ella ni se dio cuenta.

Al día siguiente, Lucía dijo que había sido uno de nuestros mejores polvos… si ella se hubiera imagino en quién pensaba yo… Encima, Lucía le cogió manía a Sonia y se refería a ella y Javi como «la zorra engreída y el pibón» o «la gilipollas pedante y Mr Ken» y cosas así.

Al día siguiente, Lucía se fue y yo me quedé para trabajar con unos clientes. Los días siguientes estuve muy liado con el trabajo y ni salí ni quedé con nadie, pero para la última noche llamé a mis antiguos compañeros para tomar algo a la salida del trabajo, en el bar que siempre íbamos cuando salíamos del curro.

Llegué el primero y los demás fueron llegando poco a poco. Eran 4 chicos y 2 chicas, los que siempre quedábamos. Pero al rato, apareció Sonia. Nos quedamos todos callados. Ella dijo
– Me ha dicho Alfredo (otro compañero) que estabais por aquí y como mi marido va a tardar en recogerme ¿puedo apuntarme?

Le hicimos sitio, y le pregunté por Javi y me dijo que le había surgido una reunión e iba a tardar un buen rato. Al principio, todos se quedaron un poco cortados con Sonia, todo el mundo la temía, pero al rato, con las copas, el ambiente se relajó. Pasamos un buen rato charlando y diciendo tonterías, aunque Sonia prácticamente no habló. Iba con su falda ejecutiva, sus taconazos y la típica camisa con prácticamente todos los botones abrochados. Pero estaba guapísima, muy sensual como siempre, pero no interactuaba con nadie, solo con su móvil de vez en cuando.

La gente empezó a irse al par de horas, al día siguiente había que trabajar y además, era un día que casi no había gente en el bar, no había ambiente para quedarse a trasnochar. Al final pagamos y salimos fuera. Me despedí de todos y nos quedamos solos Sonia y yo. Le pregunté por Javi y me dijo que aún le quedaba un rato. Le dije:
– Bueno, pues ve a coger un taxi, te acompaño
– No, no, lo espero
– Pero no te voy a dejar aquí sola
– No te preocupes

Me quedé mirándola. La tía estaba como apática, aburrida, y no me apetecía acompañarla estando tan poco amigable. No es que estuviera borde, es que se le notaba que no quería estar allí. Pero al final le dije:
– Si quieres, vamos a otro bar y le esperamos ahí
– Bueno

Y fuimos andando a otro que estaba cerca, por cambiar. En el camino ni hablamos. Cuando fuimos a entrar, me sonó el móvil, era Lucía. Le dije que fuera pidiendo, que ahora entraba y me quedé fuera hablando con Lucía. Cuando terminé, vi que tenía un mensaje de Javi. Lo abrí esperando un «ya estoy llegando» pero no, era otra cosa:
– Tío, ¿qué haces?
– Aquí esperándote, a ver si llegas ya
– No, digo que qué haces con Sonia
– pues esperarte, que no la iba a dejar sola
– pero ¿por qué no le entras?
– ¿Entrarle? ¿con el mosqueo que tiene conmigo? ni me habla
– No, no está enfadada
– Anda que no, soy el traidor, ya sabes
– Sí, eso sí, pero tiene ganas
– Anda ya
– Desde la boda lleva hablando de ti todos los días mientras follamos
– ¿Puteándome?
– No, de lo bien que la follabas
– pero ¿qué coño me dices??!!!
– sí, desde que pasó «aquello», no te había sacado, pero lleva unos días que no para
– Pues tienes que ver lo pasota que está, ni una pequeña insinuación ni nada…
– Espera

Y al poco, empecé a recibir imágenes. Abrí la primera, era la captura de un chat entre Sonia y Javi. Era de la tarde:
S: Me he enterado que esta noche viene Fran
J: ¿A dónde?
S: Aquí, a un bar de aquí, que ha quedado con algunos
J: Ah ¿y quieres que vayamos?
S: No me ha dicho nada, es un cabrón
J: piensa que no quieres verle
S: ya
J: vamos si tienes ganas
S: bueno, ya veremos

Era verdad que a ella no le había avisado, pero es que pensaba que no tenía ninguna ganas de verme. La siguiente imagen era de media hora más tarde
S: nene, he pensado en ir yo sola
J: ¿Y eso?
S: por si surge algo
J: ¿Algo?
S: si me dice de ir a su hotel, no te parece mal ¿no?
J: ¿Para follar?
S: claro
J: no, para nada, pero mejor veniros aquí ¿no?
S: no, sería un polvo de reconciliación, mejor los dos solos
J: pero mejor aquí, así al menos escucho
S: bueno, ya veremos, pero no te hagas ilusiones, que ahora tiene a la novia esa tetona y seguramente no quiera nada

El siguiente era ya cuando estábamos en el bar:
J: ¿Cómo vais?
S: mal
J: ¿y eso?
S: no me hace ni caso, éste no quiere nada
J: pues díselo tú
S: una mierda, es él el que tiene que pedírmelo, que fue él el cabrón
J: pero pensará que no quieres nada de nada
S: y entonces ¿qué coño hago aquí? él sabe que no aguanto a esta gente
J: pues insinuate un poco
S: no, él tiene que dar el primer paso, no voy a ser yo la que babee por él
J: pero ¿cómo te mira?
S: ni me mira

El siguiente era de 20 minutos más tarde
S: mira, mejor me recoges ya, que me estoy aburriendo y este tonto no hace nada de nada
J: ¿voy ya?
S: sí
J: pero no ves ninguna oportunidad?
S: a ver, lo he pillado un par de veces mirándome, pero no hace nada
J: Dale unos minutos más
S: no, estoy aburrida, ven
J: Bueno
S: Espera, ahora dicen de irse ya
J: dile de ir a otro bar los dos solos
S: no, lo tiene que decir él
J: ¿Se lo digo yo?
S: no te atrevas
J: ¿Por qué?
S: porque tiene que salir de él

Y el último era solo de unos minutos antes:, mientras hablaba con Lucía:
S: mira, mejor te vienes ya
J: ¿no habéis ido a un bar los dos solos?
S: Sí, pero ahí anda hablando con la novia desde hace 10 minutos, esto no lleva a nada, vente
J: espera un poco
S: no, ya he llegado a mi límite, el cabrón no me hace ni puto caso, hemos ido andando casi 10 minutos y ni me ha mirado ni hablado, ya no aguanto más, es un gilipollas
J: bueno, deja que entre y ya decides ¿vale?
S: pufff, bueno, la última oportunidad que le doy

Estaba alucinado porque, es verdad que estaba extrañado de que Sonia estuviera con nosotros, pero la excusa de quedarse esperando a Javi era buena, me la creí. Y ella no había insinuado nada de nada en ningún momento, ni una mirada ni nada.

Javi escribió:
J: ¿lo ves? ahora entra al bar y métele caña, joder
Y: no sé, ahora tengo novia
J: Y está muy buena, pero es Sonia, tío, ¿no vas a aprovechar?
Y: bueno, voy a entrar
J: borra todo esto, que como se entere, me la corta

Y entré.

La vi sentada en un reservado, bebiendo de una copa, con cara de aburrida. Al acercarme, vi que se había desabrochado varios botones, al final ella había dado un paso, me reí por dentro, sí que tenía ganas… Me senté y le dije:
– Perdona, era Lucía
– Ya, te he pedido eso, pero has tardado tanto que se habrá calentado

Cogí la copa y bebí, mirándola. Entonces le pregunté:
– ¿Cómo os va a Javi y a ti?
– Genial
– Digo en la cama
– Genial también
– ¿Seguís haciendo tríos y orgías como en el Caribe?

Ella me miró en silencio durante unos segundos y luego dijo:
– La orgía del Caribe no se va a volver a repetir
– ¿Por qué?
– Fue excesivo
– ¿Excesivo con tres tíos?
– Sí
– Pero los dos tíos estaban buenos ¿no?
– Sí
– Y con buenas pollas ¿no?
– Sí
– ¿Entonces?
– Es excesivo ser follada sin parar durante más de dos horas
– ¿No te gustó?
– No he dicho eso
– Y te corriste muchas veces ¿no?
– Sí
– Javi me dijo que luego estuviste una semana quejándote
– ¿De qué?
– Del culo, que el negro la tenía demasiado grande para tu culo ¿no?
– No
– ¿No?
– A ver, acércate, que no te voy a contar estas cosas en alto

Me pegué a ella y entonces Sonia se acercó a mi oído y me dijo:
– El negro la tenía muy larga, pero de gruesa era como la tuya, y en esos días, mi culo estaba muy acostumbrado a tu polla

Me la puso dura escucharla tan cerca de mi oído, notando su aliento, mientras me decía eso. Le dije:
– Entonces ¿Te gustó que te follara el culo?
– Sí
– Y te dolió después por la repetición durante dos horas ¿no?
– No, me dolió por otra cosa que veo que Javi no te contó
– ¿El qué?
– una animalada que me hicieron
– ¿Cómo?
– Después me cabreé en serio con Javi
– Pero ¿qué fue?

Sonia se calló y me miró, a centímetros. Entonces se volvió a acercar a mi oído:
– Estaba yo encima del negro, con su polla en mi coño, y Javi detrás, con la suya en mi culo
– Ya
– Y entonces, de repente, noté mucho dolor en el culo
– ¿Se movió bruscamente?
– No, miré atrás y vi al otro chico, al mulato, que también estaba detrás mía, intentando metérmela también por el culo a la vez que Javi
– La ostia
– Estaban en una postura muy rara pero notaba como hacía fuerza
– ¿Y qué hiciste?
– Nada
– ¿Nada?
– Nada, ya sabes como me pongo cuando estoy muy cachonda, no pienso
– ¿Y te la metieron?
– Pues algo sí, me dolía muchísimo
– Joder
– Pero eso fue ya casi al final y no duraron más de unos segundos en esa postura
– Increíble
– Al día siguiente me dolía todo, y el culo mucho más, puteé a Javi porque seguro que fue idea suya
– ¿Y él que dijo?
– Le echó la culpa al chico
– Para habértelo reventado
– Sí, que ideas tenéis los tíos, no hay quien os entienda

Entonces Sonia bebió de su copa, mirándome. Le pregunté:
– Y el siguiente que te folló el culo fui yo, a tu vuelta ¿no?
– Sí
– Ya estabas recuperada
– Sí
– ¿De verdad no estás cabreada por ese polvo?
– No ¿por qué debería?
– Por lo de Javi y Gema
– mmm
– Lo ves
– No es eso… es que…

La veía indecisa, entonces se acercó de nuevo a mi oído y me dijo
– Ni con los negros me puse tan cachonda

Se acercó tanto que noté un pecho de ella sobre mi brazo, y noté su pezón duro. Le pregunté:
– ¿Por ver a Javi follando con otra?
– No, por como me dominaste durante todo el tiempo, y a Javi

Entonces se retiró y me miró intensamente, la notaba muy cachonda. Le dije:
– ¿Te has desabrochado esos botones para ponerme cachondo?
– No, hace calor
– Pues yo creo que me estás provocando porque estás muy cachonda y quieres que te folle
– No, gilipollas, te estoy provocando para que veas lo que te has perdido y te jodas
– Podría ser, pero te conozco, Sonia, sé cuando estás cachonda, y ahora lo estás, y mucho
– Una mierda
– Y estás cabreada porque no te meto mano y te suplico follar, cuando la que está pidiendo un polvo como una desesperada eres tú
– Eres un gilipollas
– Un gilipollas que siempre te he puesto muy cachonda

Sonia me miró con mala hostia, se la notaba cabreada y a la vez, excitada. Vi que estaba a punto de levantarse e irse, se le notaba. Quizás me estaba pasando tensando la cuerda, pero me jodía que no reconociera algo evidente. Le dije:
– Desabróchate otro botón

Me miró aún con más mala hostia. Dijo:
– Una mierda
– Pues vete

Pasaban los segundos, ella mirándome con rabia y yo observándola. Entonces se llevó la mano al escote y se desabrochó un botón. Le dije:
– Otro

Estaba vez obedeció rápido. Dije:
– Bonito sujetador, y ahora contesta, siempre te he puesto muy cachonda ¿verdad?

Me miró pero ya no con rabia, había claudicado. Me respondió bajito:
– Sí
– Y ahora lo estás
– Sí
– Y quieres que te folle como antes
– Sí

Y me acerqué y la besé, iba a darle un beso suave pero ella se abalanzó y, abriendo la boca, buscó mi lengua mientras me metía mano en el paquete. Nos besábamos con mucha pasión y ardor, Sonia estaba desatada. Le cogí una teta, noté su pezón totalmente duro. Cuando paramos para recuperarnos, le dije:
– Pero ahora tengo novia
– No me jodas Fran

Con cara de desesperación y súplica.

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