KERANOS

Le di la vuelta, poniéndola contra la puerta, apretando yo mi cuerpo contra el suyo. Empecé a meter mis manos dentro de su sudadera, acariciándole las caderas, arañándole un poco, para ir subiendo por su torso hasta llegar a sus tetas, las cuales empecé a amasar firmemente con mis manos, apretando un poco de vez en cuando. Ella empezaba a gemir suavemente, entonces le empecé a pellizcar los pezones, transformándose sus gemidos suaves en unos de mezcla de placer y dolor. Estuve así durante unos minutos, hasta que empecé a bajar para meter mis manos entre sus leggings y braguitas, acariciándole el pubis mientras ella murmuraba gemidos por lo que se venía. Le empecé a acariciar la raja, notando lo caliente y húmeda que estaba mientras con la otra mano jugaba con sus tetas, pellizcando los pezones a ratos. Mis caricias por su raja fueron cada vez a más, jugando también con su clítoris hasta que le empecé a meter los dedos, para al rato sacar mi mano que jugaba con sus tetas para cogerle del pelo y tirarle fuerte hacia atrás, con algún gemido de queja, y sacarle los dedos de su coño y metérselos en la boca. Por como le tiré del pelo, podía ver como chupaba sus dedos con los ojos cerrados.

Una vez los chupó bien, le di la vuelta y la cogí pasando mi brazo izquierdo por su espalda y la tiré hacia arriba para ponerla a mi altura, levantando su cuerpo, quedando con los pies colgando. Ella reaccionó con una respiración de sorpresa mientras me miraba con ojillos, entonces le bajé los leggings y las braguitas pegando un tirón, dejándole la ropa a medio muslo y empecé a jugar de nuevo con su raja, empezando a meterle los dedos. Ella empezaba a gemir con más intensidad mientras yo aumentaba el ritmo de la masturbación. Me acarició la cara con su mano, pero giré mi cabeza, dándole un bocado a su mano, pegando ella un gritito como de susto y la apartó. Seguí metiéndole los dedos hasta que noté que se le movían las piernas, como temblando, entonces paré y le tapé todo el coño con la palma de mi mano, notando lo caliente que estaba y como palpitaba un poco, ella respondió con un gemidito como de pena para que no parara. Entonces la bajé de golpe, perdiendo ella el equilibrio por la flojera que tenía en las piernas, agarrándose a mí cogiendo de mi ropa mientras apoyaba su cabeza contra mi pecho.

Después la cogí en brazos, agarrándose ella a mi cuello y la llevé a la cama, pegándole un fuerte azote por el camino, respondiendo ella con un gritito. La tumbé en la cama y la desnudé rápidamente mientras ella respiraba agitadamente. Me empecé a quitar la sudadera despacio mientras ella llevaba su mano a su coño para tocarse, metiéndole yo un manotazo para que no lo hiciera, con otro gritito por su parte. Me quité la sudadera y los pantalones, quedándome en boxers. Me eché sobre ella, besándola, para después bajar a su cuello para también besárselo y darle algún mordisco, después fui bajando hasta sus tetas y se las empecé a comer, con varios mordiscos más fuertes que los que le solía dar, ella gemía de forma aguda por el dolor, fui bajando por su torso, besándole sus caderas y siguiendo con los mordiscos, hasta llegar a su pubis, notando como se le aceleraba la respiración e inclinaba su cabeza para mirar, pero pasé de largo hasta su mulos, besándolos y dando algún mordisco como los de antes, pero alguno más fuerte, con ella gimiendo como lo estaba haciendo cuando le mordía.

Entonces me quité los boxers y sin comerle el coño ni acariciárselo con la polla, se la metí directamente todo lo profundo que pude con una fuerte embestida, entró sin problema por lo mojada que estaba, pero lanzó un alto gemido de placer y sorpresa, agarrándose a mi cuello. Me quedé dentro de ella, mirándola a los ojos, viendo como me miraba ella respirando fuertemente y como se mordía el labio. Entonces empecé una serie de embestidas iguales, duras y secas, sacándola casi por completo, para meterla rápida y fuertemente. Ella acompañaba las embestidas con gemido altos de placer, iguales al que hizo cuando se la metí de golpe, mientras me miraba a los ojos con una cara de estar a mil increíble. No tardó mucho en correrse al seguir yo con esas embestidas, notando como empezaba a temblar y a rodearme con sus piernas para hacer fuerza y que se la metiera aún más. Mientas se corría, gemía muy alto, tanto que, seguro que su hermana y María nos estaban oyendo, pero no nos importaba, nos dejamos llevar por el momento, estábamos muy cachondos y por mi parte no hubiera parado ni, aunque hubieran entrado a la habitación. El morbo a veces puede con tu cabeza y te dejas llevar sin importar lo que hay a tu alrededor. Notaba lo mojada que estaba y como me apretaba la polla con el coño mientras se corría, lo que provocaron escalofríos por mi espalda, que anunciaban mi inminente corrida, así que mientras ella seguía temblando, me deshice de su fuerte abrazo con sus piernas y me empecé a mover de rodillas por la cama hasta llegar a su cabeza.

-Abre la boca (dije con voz alta, tirándole fuertemente del pelo mientras ella seguía con los ojos cerrados).

Bastaron un par de sacudidas para empezar a soltar chorros por toda su cara y su lengua al ver como abría la boca, sacando su preciosa lengua con su piercing mientras tenía los ojos cerrados, un poco apretados por el orgasmo que aún estaba teniendo y esa cara de placer. Una vez acabé de correrme, le metí la polla en la boca y me la chupó durante unos segundos, tragándose lo que le había entrado en la boca al sacarla. Después yo le recogí lo que le había caído en la cara, metiéndoselo en la boca, recibiendo ella el dedo chupándolo sensualmente, hasta que le limpié toda la cara y le susurré que se lo tragara, haciéndolo así ella, para quedarnos los dos tumbados boca arriba en la cama.

Ella sería con los ojos cerrados y la respiración muy acelerada. Yo estuve unos segundos, recobrando el aliento, pero sería con ganas de más, así que casi inmediatamente fui bajando de nuevo hasta sus caderas para empezar a comerle el coño de nuevo. Ella se empezó a retorcer, cogiéndome de la cabeza, casi tirándome del pelo.

-Para, para, que estoy muy sensible…
-Shhh (dije apartando sus manos de mi cabeza y pellizcándole los pezones).

Ella respondía con gemidos bajitos como se lastimeo mientras yo seguía comiéndole el coño. Lo hacía suave, pasando mi lengua por toda su raja. Seguí así durante unos segundos, hasta que notaba como se volvía a acelerar su respiración y me volvía a coger la cabeza con sus manos, pero yo las cogí con fuerza para que no me parara. A los pocos minutos se empezó a retorcer, acentuando más sus gemidos, hasta que empezó a temblar, apretándome la cabeza con las piernas fuertemente, intentando mover sus manos, pero no la dejaba. Empezó a gemir más fuerte mientras yo seguía, hasta que empezó a gritar por lo sensible que estaba. Si hubiera seguido, hubiera empezado a chorrera, pero no quería que todavía lo hiciera, porque aún quería más, así que paré, levantándome para taparle la boca y ahogar sus gritos. Estaba de rodillas, con la polla muy dura, tapándole la boca con la mano, mientras veía como las piernas le temblaban entre espasmos y apretaba fuertemente los ojos. Le cogí una mano para que me la empezara a menear, pero ella la dejaba quieta, por lo que dejé de taparle la boca para cogerle la cara fuertemente con esa mano.

-Eh, despierta, que aún no hemos acabado (dije zarandeándole la cara un poco).

Ella seguía con los ojos cerrados sin reaccionar a lo que le decía. Entonces le di un guantazo, abriendo ella los ojos y lanzando un gemido. Me miraba a los ojos un poco sin saber qué pasaba, entonces me senté a su lado, apoyando mi espalda contra el cabecero de la cama y tirando de su mano mientras seguía tumbada, para echarla sobre mi pecho y diciéndole que me la chupara. Empezó a chupármela suavemente mientras notaba como seguía con la respiración acelerada. Le cogí el pelo con las manos, haciéndole una coleta para dirigir la mamada, empujándole contra mi polla y tirando de su pelo para sacársela. Por como estaba sentado le podía ver como movía su culito respingón de un lado a otro y como levantaba sus pies, subiéndolos y bajándolos suavemente. Estaba muy cachondo, pero al ver como me la chupaba haciendo eso con su cuerpo, me encendí más. Estaba deseando volver a metérsela, pero dejé que se recuperara un poco después de dos corridas tan seguidas, porque si ya estaba así, seguro que hubiera gritado mucho más y ya sería demasiado el espectáculo para Noelia y su amiga.

A los 5 minutos le pegué un tirón fuerte del pelo hacia atrás.

-Ay…
-Shhh, no te sigas portando mal.
-Mmm… (murmuró poniéndome ojitos).

La puse a 4 y se la empecé a meter a un buen ritmo, con gemidos por parte de ambos, acelerando el ritmo al cabo de los pocos minutos, haciendo ruido por el choque de nuestros cuerpos. Podía ver como agarraba las sábanas con fuerza mientras agachaba la cabeza, por lo que volví a tirar de su pelo fuertemente hacia atrás, con otro gemido de queja por su parte.

-Levanta la cabeza.
-Mmm…
-¿Te quejas?
-Mmm…
-Responde (dije mientras le daba un fuerte azote).
-No… (dijo después de dar un gritito).

Aumenté más el ritmo, provocando que aumentara sus gemidos, mientras le daba varios azotes, poniéndole el culo rojo. Después salí de ella y me moví entre sus piernas para que me montara, pero estaba jadeando y no se movía muy rápido.

-Más fuerte (le dije mientras le daba un azote en el culo).
-Mmm… (dijo cerrando los ojos y mordiéndose el labio).
-¿No puedes más?

Lanzó un gemidito, notándose que estaba agotada, por lo que la tumbé boca arriba y se la empecé a meter, levantando sus piernas y apoyándolas en mis hombros, haciendo la penetración más profunda. Empezaba a gemir de nuevo poniéndome ojitos. Me puse más cachondo aún por verla tan vulnerable, así que apreté más, provocando que gimiera más fuerte, empezando a cerrar sus ojos, notando como empezaba a temblar, por lo que salí de ella y le metí los dedos a buen ritmo, estimulándole el punto G, haciendo que a los pocos segundos empezara la lanzar chorros mientras encorvaba su cuerpo había arriba y gritaba fuertemente. Seguí estimulándole el clítoris mientras lanzaba chorros, que llegaban hasta la puerta, cerrando sus piernas cuando paró de lanzarlos. Yo estaba a mil, por lo que se las abrí para metérsela y acabar dentro de ella.

-No, no, no, no, no, por favor. No puedo más… (dijo casi gritando con los ojos muy abiertos).
-Aguanta un poco que estoy apunto (dije susurrando).

Se la empecé a clavar, empezando ella a gritar, por lo que le tapé la boca con la mano, hasta que a los pocos segundos me empecé a correr dentro de ella entre altos gemidos al notar como lo contraía por el orgasmo que sería teniendo. Una vez acabé, me tumbé a su lado con la respiración muy acelerada y el corazón a mil por hora. La miré a los pocos segundos y podía ver como le daban espasmos, con la cara muy apretada y agarrando fuertemente las sábanas, lanzando gemidos de lástima muy bajitos. Tenía el cuerpo muy tenso, por lo que le empecé a acariciar el vientre, pegando ella un respingo al notar mi mano y subiendo el tono de los gemidos de lástima.

-No, no puedo más, por favor… (dijo con voz entrecortada mientras seguía con el rostro contraído).
-Shhh, tranquila… (dije susurrando).

Ella seguía con esos gemidos, cada vez temblando menos y recuperando su respiración normal. Yo le acariciaba el vientre y la cara, dándole pequeños besos en la mejilla, consiguiendo que se destensara y relajara la cara. Al cabo de unos minutos abrió los ojos para mirarme.

-Me has reventado, cabrón.
-No te he dado tan fuerte…
-Pero me he corrido muy seguido, no me has dejado ni recuperarme.
-¿Te he hecho daño?
-No.
-Es que te has portado mal y tenía que castigarte…
-Eres muy malo. Todo el día calentándome y ahora me haces esto… Es que no me puedo mover aún.
-Bueno, pues no te lo hago más, jaja.
-Noooo, me encanta.
-Al final te has portado muy bien, has aguantado todo.
-Ha sido muy intenso… Después de correrme y desde que has seguido, no sabía ni donde estaba…
-Ya lo he visto, que estabas gritando de unas maneras…
-Joder, ¿no nos habrán oído…?
-Pues seguramente.
-Vaya…
-En el momento no me ha importado, me daba mucho morbo verte así. Pero te he tapado un par de veces la boca, porque ya es que era demasiado.
-Madre mía…
-Y mira eso… (dije señalando a la puerta).
-¿Qué es?
-¿Tú qué crees?
-No me jodas… (dijo mirándome y abriendo mucho los ojos).
-Sí, eso es todo tuyo.
-¿Qué dices…?
-Se ve que tenías muchas ganas, porque parecías una manguera, jajajaja.
-Jajaja, joder… Es que esta tarde no hemos hecho nada con lo cachonda que estaba y luego lo del bar…
-Salías muy mona con las mejillas encendidas.
-No sabes como me has puesto, he estado a punto de tocarme cuando te has ido…
-¿En serio?
-Sí. Eso no se hace… Con las ganas que tenía, entras así y me dejas con todo el calentón…
-Era parte del castigo…
-No sé como he podido aguantarme sin llevarte de la mano para el baño cuando he vuelto a la mesa…
-No, si ya me has llevado en cuanto hemos entrado aquí, que no has saludado… jajajaja.
-Sí, estaba yo para saludar…
-Oye, ¿te he hecho daño cuando te he tirado del pelo?
-Un poco.
-¿No te gusta?
-Sí, me ha puesto cachonda.
-Es que a veces gemías de dolor y otras de queja como con lastima…
-Pero eso no significa que no me guste. Duele un poco, pero me da morbo cuando te pones así. Y lo otro pues es que ya estaba muy sensible.
-Mmm… vale.
-¿Qué pasa?
-Nada, abre las piernas, que vamos a echar otro.
-¡¿Qué dices?! (dijo poniendo cara de susto y abriendo mucho los ojos).
-Que es coña, vaya cara has puesto… jajajaja.
-Pfff… (dijo dándome un manotazo en el pecho).
-Vamos a recoger esto y nos damos una ducha, que estamos empapados.

Nos levantamos, cambiamos las sábanas y limpiamos el suelo y la puerta con las sábanas sucias. Después Elena abrió la puerta un poco para ver si estaban cerca, pero no vio nada y salimos hacia la ducha. Una vez nos duchamos, volvimos a la habitación, quedándonos los dos en ropa interior, pero yo fui a la cocina a por una botella de agua. Me puse unos pantalones de chándal por si acaso, sin cruzarme a nadie en el trayecto, pero sí oyendo a las dos cuchichear mientras cogía la botella. Volví a la habitación y me tumbé junto a Elena, quien ya estaba medio durmiéndose. Cuando me notó, cogió mi brazo para que le abrazara por detrás, haciéndolo así, pegándola a mi cuerpo y dándole un beso en la mejilla. Nos quedamos dormidos de inmediato.

Al día siguiente me desperté oyendo murmuros de lejos. Elena no estaba a mi lado, miré el móvil y eran las 8 y media. Al poco volvió, estaba muy mona, venía con mi sudadera, que le quedaba casi a la altura de las rodillas y no se le veían las manos por las mangas tan largas.

-¿Qué pasa?
-Nada, me ha llamado mi padre.
-¿Todo bien?
-Sí, sí. Es que le dije que estos días mi madre se iba y de dijo de quedar para vernos y me ha preguntado que si esta tarde me viene bien.
-Ah, genial.
-Le he dicho que vamos a vender la casa y me ha pedido que le gustaría verla por última vez y está tarde va a venir.
-Vale.
-La cosa es que mi hermana no lo puede ver y necesito que no esté por aquí.
-Vale…
-¿Puedes llevártela por ahí mientras está mi padre aquí?
-Pues… (dije haciendo una mueca con la cara).
-¿Qué pasa?
-Es que estoy un poco incómodo con tu hermana con todo esto de que nos pille, nos oiga, las preguntitas…
-Vaya… (dijo haciendo una mueca con la boca)
-Venga, va. Esta tarde me la llevo a tomar un café.

Entonces Elena vino corriendo hacia mí para abrazarme y darme besos.

-Qué sexy estás con mi sudadera… (dije acariciándole el culo).
-Eh, quieto parado.
-¿Qué pasa, que aún te duele el coñito? jajajaja.
-Jajajaja, pues aún lo tengo sensible…
-Vaya, mi niña tiene el coñito muy sensible… jaja.
-Uff, el día que te reviente yo y te pongas así, verás tú. Te vas a quedar con «el sensible», lo sabes, ¿no? jajajaja.
-Jajajaja, ¿me vas a reventar?
-Sí.
-¿Cuándo?
-Ya lo verás…
-Uy… miedo me das.
-Jiji… anda, vamos a dormir un poco más, que es muy temprano aún… (dijo quitándose la sudadera y poniéndose encima mía, tapándonos).

Nos quedamos abrazados, poniendo ella su cabeza en mi hombro mientras yo pensaba en el marrón que tendría por la tarde cuando me llevara a Noelia a tomar un café. Estaba seguro de que me la iba a liar de alguna manera u otra, aunque pensaba que en una cafetería no haría nada raro. Una hora más tarde nos levantamos para desayunar y hacer cada uno nuestras cosas, sentados en el salón, con algunas miraditas y sonrisas hasta que llegaron las 2 y media. Le propuse ir a un bar para comer, así que fuimos a uno que ella conocía bien y comimos allí, llegando a su casa casi a las 4 de la tarde. En el camino de vuelta, me dijo que había quedado con su padre sobre las 5. Cuando llegamos, nos encontramos a Noelia y a María en el salón, empezando a estudiar. Nos sentamos con ellas y cuando se acercaba la hora, Elena me dio toquecitos con la mano, haciéndome también señas con la cabeza señalándolas a ellas.

-Oye, estudiáis mucho, ayer nos fuimos y cuando volvíamos aún seguíais aquí, ¿nos tomamos un café y así os despejáis un poco?

María miró extrañada a Noelia, quien después de unos segundos, contestó.

-Venga, vale.

Nos levantamos para irnos, quedándose Elena sentada.

-¿Tú no vienes, Elena?
-No, tengo que hacer una cosa.
-¿El qué?
-Nada, estoy esperando un correo de la universidad para unas cosas del trabajo final y tengo que responderle con datos y demás. Id vosotros.
-Ah, vale.

Nos fuimos andando hacia una cafetería, sin hablar nada por el camino, hasta que llegamos. Estuvimos hablado de como le iban con los exámenes y la preparación para selectividad, empezando después el espectáculo.

N: ¿Tan reventada la dejaste anoche que no puede ni andar?
J: … (le eché una mala mirada).
M: Tiene pinta de que es eso… jaja.
J: Joder, ni siendo amable paráis…
N: No somos nosotras las que nos ponemos a follar a grito limpio…
J: Ah, ¿no?
N: Pero a vosotros os da corte, a nosotras no.
M: Bueno, creo que corte no les da ya con lo que hicieron anoche…
N: Ya ves… es que vaya tela… Ya me extrañó ver a mi hermana entrar así sin decir nada, pero no me esperaba oírla gritar…
M: Jajajaja, la verdad es que fue un puntazo.
J: Bueno, ya está bien.
N: Le conté 3 a mi hermana, pero a ti no te oí mucho…
M: Es verdad, eres una bestia, 3 muy rápidos… ¿Y tú no…?
J: Sí…
N: ¿Cuántas veces?
J: ¿Qué más te da?
N: Uy… Eso es que nada…
J: Dos.
M: Anda.
N: Vaya, uno menos que ella, eso es que no es muy buena.
J: Ya está bien.
N: Yo hubiera hecho que te corrieras 5 veces.
M: Jajaja.
N: ¿De qué te ríes tú? si sabes que es verdad… Y seguro que tú también hubieras llegado a eso.
M: Pues seguramente…
N: Y con las dos juntas, ni te cuento…
M: Jajajaja…
J: Sí, 40.
N: ¿Quieres probar? (dijo mirándome desafiante).
M: Jajaja (reía mirándome con ojitos).
J: Sabes de sobra que no.
N: Sí, por desgracia…
M: ¿Has pensado en proponérselo a Elena? (dijo mientras cogía la taza para sorber café poniéndome ojitos).
J: Proponerle un trío con su hermana… ¿tú eres tonta?
M: A lo mejor le va eso. O si no, conmigo.
N: Una polla te lo vas a follar tú antes que yo.
M: Bueno, si surge…
J: Sois tontísimas…
M: ¿Tú lo harías, Noelia?
N: ¿El qué?
M: Hacer un trío con él y tu hermana.
N: Pues…
J: Pues claro que no, una cosa es la mente abierta y otra cosa es proponerle a Elena algo así.
N: Pues sí lo haría.
M: Vaya, jajajaja.
J: ¿Qué dices?
N: Para que veas las ganas que te tengo, estoy dispuesta a hacer eso con tal de…
J: Madre mía…
N: Es que pienso en lo que pasó anoche, pero haciéndomelo a mí y uff…
M: Sí, nos pusimos un poco cachondas…
J: ¿Y no le comiste el coño?

María me miró con los ojos muy abiertos en plan qué coño decía y Noelia pegó un pequeño respingo y miró a María, quien puso la cara normal al notar como giraba su cabeza para mirarla. Pasaron unos segundos, recibiendo yo un mensaje de Elena, diciéndome que ya se habían ido y que habían ido a dar una vuelta, que no hacía falta que las distrajera más. Como no hablaban, seguí yo.

J: Como os venís muy arriba, pues lo mismo os va eso…
N: No te flipes tampoco.
M: Eso.
J: Joder, veis eso raro y lo de que le proponga el trío a Elena con su hermana no…
N: ¿Te pondría vernos así?
J: No es eso.
N: ¿Quieres que te grabemos un video haciendo eso y te lo mandemos? (dijo acercándose con voz melosa).
M: ¿Sí, Javi?
J: Sois idiotas (dije levantándome para irme mientras ellas reían).

En cuanto salí le pregunté a Elena donde estaban, para saludar a su padre de paso. Lo que más quería era irme de allí y perder de vista a las dos, pero su padre también me caía bien y aproveché para ver como estaba, ya que desde el día que lo conocí no lo volví a ver. Me mandó ubicación y me pasé por donde estaban. Cuando llegué, me dio un fuerte apretón de manos y Elena se abrazaba a mi brazo. Estuvimos un rato hablando, hasta que al cabo de un rato se despidió, porque se tenía que ir, ya que vivía en otra ciudad y tenía que trabajar. En cuanto se fue, Elena me abrazó para darme un beso, notándome raro.

-Javi, ¿qué te pasa? Te noto muy rígido…
-Nada…
-Venga, ¿qué han hecho?
-Pues picar con lo de anoche.
-¿En serio?
-Sí, bueno… Ya está.
-Joder con las niñas…
-Da igual.

Dimos un paseo, diciéndome después de ir a su casa para trabajar un poco. Cuando llegamos fuimos al salón, donde estaban Noelia y María.

E: ¿Vosotras dos de qué vais?
N: ¿Qué?
E: Que de qué vais. Javi os invita a tomar un café, ¿y así se lo pagáis?
N: Elena, no me toques los ovarios.
E: Me los estás tocando tú a mí.
N: Si no os pusierais a follar a gritos, no le hubiera dicho nada.

Entonces Elena levantó la mano para darle un guantazo, pero la paré.

J: Ya está, déjala, Elena.
E: ¿Qué la deje? ¿Pero tú la estás oyendo?
J: Ya, pero si es así, ¿qué hacemos?
E: Pues enseñarle a respetar.
N: ¿Qué me vas a enseñar tú? Te debería enseñar yo otras cosas a ti, que anoche no se le oía a él gritar, sólo a ti.

Aparté a Elena tirando de su brazo y le di un fuerte guantazo a Noelia, haciendo que sus gafas se cayeran al sofá. Se quedó en shock, llevándose la mano hacia su mejilla roja y con la boca abierta. María dio un grito de sorpresa. A los pocos segundos, Noelia reaccionó, levantándose para darme uno a mí, pero le paré la mano y le cogí de la cara fuertemente con mi mano, apretando sus mejillas.

-Como le vuelvas a faltar al respeto así a tu hermana, te vas a cargar, niñata.

Le solté la cara y sin decir ni hacer nada más, cogió sus gafas, poniéndoselas, para después coger el resto de sus cosas, echándolas a la mochila, mientras María hacia lo mismo y se fueron, dando un fuerte portazo. Yo me senté en el sofá, apoyando mis codos en mis muslos y mirando al suelo mientras Elena se quedaba de pie mirándome con los brazos en jarra.

-Vaya ostia le has dado…
-Lo siento, pero es que no podía más. Se ha colado bastante.
-Si no se la hubieras dado tú, se la hubiera dado yo, no te preocupes.
-Es que no sé qué coño le pasa… (aunque en realidad sí lo sabía).
-No sé. Lo que sí sé es que estás cansado de ella, y me parece normal.
-Si tú supieras por lo que estoy pasando… (pensé). Son muchas cosas ya… Me da la sensación de que cree que se puede reír de nosotros y eso me toca mucho los cojones.
-Sí, es muy lista ella…

Se sentó a mi lado, acariciándome la espalda.

-Oye, eso que ha dicho… ¿Crees que soy floja?
-Elena, ¿qué dices?
-Pues eso…
-¿Eres tonta? Sabes de sobra que me encantas y que no puedo estar mejor contigo en todos los aspectos. No pienses en eso. Es lo que quiere para joder.
-Ya…
-No me jodas, va. ¿Le vas a hacer caso?
-No, no, ya está.
-Anda, ven aquí (dije abrazándola y dándole un beso en la frente).

Nos quedamos un rato abrazados en el sofá, en silencio. Después sacamos nuestras cosas para trabajar un poco, aunque yo no me podía concentrar por lo que acaba de pasar y miraba a Elena, a quien veía tristona, con la cara sobre su mano. Cerré mi portátil y el suyo y la cogí de la mano, y saliendo de allí.

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