ALMUTAMID

La travesura de Almudena me había dejado sin palabras y algo acongojado por no decir otra cosa. Tanto que no me atreví a salir de la habitación y que fue la propia chica la que vino a buscarme cuando sus padres ya se habían levantado de la siesta. Su padre había decidido que íbamos a cenar en un restaurante de la playa y que ellos no iban a bajar esa tarde por lo que Almudena y yo decidimos aprovechar la tarde soleada.

Montamos la sombrilla en la playa en un lugar desde el que era fácil vernos desde el balcón del apartamento por lo que estaríamos vigilados aunque no nos podrían oír, así que cuando nos sentamos en la toalla inmediatamente le dije a Almudena:

-¿Estás loca? Me muero si nos pilla tu padre.
-Jajajaja. No seas cobarde, Luis. Me vas a decir que no te ha gustado…
-Pero lo habría disfrutado más sin haber estado todo el tiempo pendiente de la puerta.
-Ahí está la gracia…en el morbo.
-¿Y si nos pillan?
-Mi padre me da dos hostias y a ti te corta el rabo…
-¡Y lo dices tan tranquila!
-Mira Luis, tú estás pasando un fin de semana divertido porque me has gustado, pero yo soy la que vive con él…no le des más vueltas. Para mí a asido divertido, excitante y morboso, y tú te has corrido de lo lindo así que no habrá sido tan malo…
-¿Lo tenías pensado?
-No. Me dejé llevar…

Me acerqué con intención de besarla diciéndole:

-Me encanta cuando te dejas llevar.

Pero me llevé un cobra de campeonato con Almudena muy seria respondiéndome:

-Nada de muestras de cariño en público ¿queda claro?

Me quedé un poco cortado pero ella misma un rato después retomó la conversación justificándose en su sexo permanentemente furtivo por culpa de su celoso padre. Pese a la mamada que me había llevado y a los ratos agradables que había pasado con la madrileña cada vez tenía más claro que había sido un error ir allí aquel fin de semana. Empezaba a darme cuenta de que los rollos de la app venían todos algo torcidos, o te salían por peteneras como “Espérame” o te encontrabas historias enrevesadas como la de Almudena por muy guapa y agradable que fuese la chica.

Además de dejarme cortado negándome el beso nos tuvimos que volver pronto para ducharnos e ir a cenar pronto como le gustaba a su padre. De nuevo un monólogo del señor con alguna pregunta retórica que yo tenía que asentir. Aquel hombre era del siglo pasado con una visión del mundo y de las relaciones humanas bastante atrasada. Además me incomodó haciéndome preguntas sobre mis padres, si estaban casados, si mi madre trabajaba…Parecía estar analizándome para darme el visto bueno en la amistad de su hija pues como ella misma me había comentado por su cabeza ni se pasaba que su hija me la hubiera comido saboreando mi semen bajo el mismo techo donde él dormía plácidamente la siesta.

Al menos tras la cena ellos se retiraron y Almudena y yo nos fuimos solos a “tomar un helado” como proponía su padre. La chica se disculpó conmigo por el peñazo de la cena pero yo le quité importancia para no molestarla cuando en realidad había sido insufrible. Así llegamos a un chiringuito y nos sentamos a tomar una copa, pero Almudena al rato me dijo que le apetecía bailar por lo que decidimos ir al chiringuito-terraza más animado, pero en vez de por el paseo marítimo le propuse ir por la arena húmeda de la playa como el día anterior.

Nos quitamos los zapatos al llegar a la arena pero Almudena salió corriendo hacia el agua mientras yo la perseguía caminando. Pese a la oscuridad pues las luces del paseo se iban difuminando al llegar a la orilla su vestido amarillo entallado de pecho y barriga hasta la cintura pero con vuelo en la falda se veía perfectamente cuando la chica metió sus pies en el agua. Yo me remangué el pantalón largo que me había puesto para acompañarla pero esta vez cuando llegué a su altura saltó para abrazarme y darme un beso en un extraño cambio de conducta. Entre risas me dijo:

-Eres paradito, jajaja, pero me gustas Luis, no está siendo un mal fin de semana.
-Como te tire en la arena te vas a enterar de lo paradito que soy…
-Eso será si me atrapas, jajajaja…-dijo justo saliendo a correr hacia la arena seca.

Gracias a mi velocidad en apenas unos pocos metros la alcance placándola por la cintura entre risas alocadas de ella haciéndola caer suavemente sobre la arena. Yo clavé la rodilla en el suelo para soportar su caída y eso misma postura me facilitó echarme sobre ella que colaboró dejando que me encajara entre sus piernas.

-Llámame paradito ahora…-le dije serio.- …porque tengo unas ganas tremendas de repetir lo del parque ahora mismo.
-¿Vas a violarme?
-No…porque tú tienes tantas ganas como yo…
-¿Y por qué estás tan seguro?
-Porque nadie se come una polla como tú si no está caliente…y porque me tienes encajado entre tus piernas sintiendo como me estoy poniendo duro.
-Voy a gritar…-dijo con cara de broma.
-Vale…hazlo- respondí poniéndome de rodillas entre sus piernas.

Almudena puso cara de niña mala pero en vez de gritar alargó sus manos para desabrochar mi cinturón. Me miraba desafiándome mientras lo hacía. Sin miramientos abrió mi pantalón y me bajó los calzoncillos dejando mi churra tiesa a su vista y a la de quien paseara en ese momento por aquella parte oscura y solitaria de la playa. Sin decir nada le di un condón que llevaba en la cartera y ella misma me lo puso mordiéndose los labios. Fui a tocar su chocho para ver si estaba mojada para metérsela pero no me dejó y me indicó que fuera directamente. Me la iba a follar por segunda vez sin haberle visto una teta ni su coño. De nuevo fue ella la que dirigió mi nabo a su cueva apartando su prenda interior. Y efectivamente estaba mojada y lista para recibirme a juzgar con la facilidad que entró mi polla abriéndose paso por las paredes cerradas pero húmedas de su vagina.

Hasta que no la penetré por completo dejando caer mi cuerpo sobre el suyo no me rodeó con los brazos y me besó.

-No eres tan paradito…pero me gusta picarte…-me dijo al oído.
-Ahora voy a tener que darte lo tuyo… -repliqué aumentando la intensidad de la penetración.

Su respuesta fue bajar sus manos a mis nalgas y apretarlas. No fue el mejor polvo de mi vida, pero gracias a que me había vaciado las pelotas unas horas antes le pude dar caña a buen ritmo durante un buen rato hasta que me corrí en el condón. Creo que ella se corrió dos veces, pues no me detuve a esperar ningún signo de su orgasmo teniendo en cuenta que ella respondió a mi mete y saca con los mismos gemidos ahogados que ya había comprobado en el parque la semana anterior. Pero sí que se aferró a mí unos minutos antes de yo correrme y justo cuando me vaciaba, esa vez sí notando sus contracciones.

Cuando me recuperé echado sobre ella que me regaló un beso largo me salí quedándome de rodillas en la arena para quitarme cuidadosamente el condón. Almudena recolocó su falda con pudor, se sentó y me ofreció un pañuelo de papel para limpiar los restos de semen que quedaron en mi polla que ya perdía fuerza. Me limpié bajo su mirada escrutadora envolviendo el condón en el pañuelo para tirarlo después a una papelera. Me levanté para colocarme bien los pantalones y la ayudé a levantarse. Estuvimos un rato sacudiéndonos la arena, especialmente en el pelo de la chica que se afanó en limpiar y recolocar tras haber estado aplastado contra la arena mientras la besaba y la envestía con golpes de mi pelvis.

Una vez recompuestos nos dirigimos andando por la orilla hacia la discoteca a la que íbamos antes de que nos surgiera el polvo. Íbamos andando abrazados, con la chica muy cariñosa cogida a mi cintura y mi brazo en su hombro. De vez en cuando nos deteníamos para besarnos. Eran las muestras de cariño que me había negado todo el fin de semana y que al fin parecía demostrar que no sólo me había usado para “entretenerse”.

Mientras avanzábamos despacio me di cuenta de que venía otra pareja de frente como nosotros, con la chica abrazada a la cintura, pero eran más disparejos, pues el tío en la distancia se veía grandote, seguramente musculoso y la chica era bastante menudita. Me dio por pensar que fuese Marta, pero ya sería casualidad con la cantidad de gente que había en verano en la ciudad.

Seguimos avanzando pero con la escasa luz no era capaz de distinguir. Hasta a estar a apenas 5 metros no nos reconocimos. Efectivamente era ella. Nos quedamos parados ante el asombro de nuestras respectivas parejas:

-¿Luis?
-¿Marta?
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo no me has avisado de que venías?
-Bueno, me habían invitado y no tenía tiempo de quedar contigo. Ahn, ella es Almudena…

Marta se quedó cortada cuando le presenté a mi pareja, pero el chico, efectivamente bastante alto y musculoso se adelantó tendiéndome la mano diciéndome:

-Encantado, tío. Soy Antonio, de Logroño.
-Encantado.- respondí devolviéndole el apretón justo antes de que le diera dos besos a Almudena.

La situación era un poco incómoda así que intenté explicar a Almudena quien era Marta:

-Marta y yo somos compañeros de clase en la facultad.

“Y de cama”- pensé con cierta nostalgia.

-Bueno, ¿y cuanto te quedas?- preguntó Marta.
-Mañana me voy. Bueno, voy a estar con mis padres aun un día más cerca.
-Vale, pues te llamo y hablamos…

Nos despedimos siguiendo cada pareja nuestro camino. Cada vez tenía más claro que Marta había estado con más tíos después de haber cortado nuestra primera vez, pero no me molestaba por eso, sino por su chantaje emocional conmigo. Además la había pillado con dos cortados por el mismo patrón. Cachitas de gimnasio, totalmente opuestos a mí. No era de extrañar, ella siempre había sido muy deportista con sus conjuntos deportivos que me provocaban celos la primera vez que salimos. Ese ambiente de gimnasio le gustaba. El raro en su currículum por lo que se ve había sido yo. ¿Encaprichada por mí? Daba igual, intenté divertirme lo máximo que pude con Almudena, aunque la proximidad al apartamento de sus padres significó el final de los abrazos y las muestras de cariño.

Pensé que me afectaría haber visto a Marta de nuevo con un tío, pero la verdad es que no. Yo estaba viviendo mi vida al margen de ella y evidentemente ella hacía lo mismo. El problema sería, o al menos mi gran duda qué iba a pasar cuando volviéramos a la facultad.

Con respecto a Almudena tras pasar un rato agradable tomando una copa y bailando en la discoteca nos fuimos al apartamento a una hora prudente. Pero la cercanía del chiringuito-discoteca al apartamento impidió cualquier muestra más de cariño haciendo que el polvo en la playa se convirtiera en lo mejor de toda la noche.

Me tocó dormir con su hermano de nuevo, pero esta vez estaba despierto. Me cambié delante de él en el dormitorio mientras Almudena estaba en el baño y el chaval fue de lo más explícito preguntándome:

-¿Te follas a mi hermana?
-Sólo somos amigos…-contesté seco.
-¿Entonces por qué te ha traído un fin de semana?
-Para no aburrirse contigo.
-A mí me puedes decir la verdad, no se lo voy a contar a mi padre.

Me giré ya con las calzonas para dormir puestas y secamente le dije:

-No tengo por qué darle explicaciones a un mocoso, que te cuente tu hermana lo que ella quiera.
-Eso es que te la follas. Y además de mocoso nada. Ya tengo novia en Madrid y me la follo.
-Enhorabuena…-respondí saliendo del dormitorio en dirección al baño.

Por la mañana tras otro soporífero desayuno aguantando la charlita moralizante del padre recogí mis cosas y me despedí mostrando agradecimiento a la familia por la invitación. Almudena me acompañó a la estación. De camino le agradecí también la invitación aunque ella acabó disculpándose de nuevo por haber tenido que aguantar a su familia.

-Luis, sé que he sido egoísta pero los ratos que he pasado contigo en tu ciudad y aquí han sido lo mejor del verano.
-Me alegro por todo lo que me toca, jajajaja.
-No seas tonto ni creído, jajaja. Encontrar un tío para follar en una app es muy fácil.
-¿Y tú me buscaste para eso?
-No. Por eso he tenido suerte. He encontrado a un tío educado y divertido.
-Bueno, y guapo ¿no?
-Jajajaja. Claro, tonto…-me respondió dándome un pico.

En la estación nos despedimos con un largo abrazo y un beso aun más largo y quedamos en mantener el contacto como buenos amigos. Almudena había sido la sorpresa del verano, pero en mi cabeza a pesar de su belleza, su inteligencia y su simpatía, era sólo eso, una sorpresa agradable. Aunque admito que a pesar de no haberlo disfrutado en su momento el recuerdo de la mamada en el dormitorio de al lado de sus padres y con la puerta abierta se convirtió en la inspiración de más de una paja posterior.

Llegué al medio día para comer con mis padres y responder al interrogatorio de mi madre deseosa de saber si entre aquella Marta y yo había algo más que amistad. Si ella supiera…

La tarde de playa fue muy tranquila, y quedarme con mis padres hasta el atardecer viendo la hermosa puesta de sol sobre el océano fue un descanso para el cuerpo y para la mente. Pero cuando estaba en el apartamento preparándome para cenar sonó el teléfono. Era Marta. Cerré la puerta para poder hablar con intimidad.

-Desde luego, vaya tú. Te vienes por mi ciudad y ni me avisas. ¿Dónde ha quedado lo que habíamos hablado?
-Bueno, llevaba compañía, y por lo que vi tú también. No me pareció adecuado. No por ti, por ella.
-¿Quién es esa chica?
-La conocí en mi ciudad, hemos congeniado y me invitó un fin de semana con su familia.
-Qué velocidad para ennoviarte.
-Sólo era un rollo de verano. Pero encima de que me invitaba no iba a quedar con mi exnovia…quizá tu pareja también estaría incómodo.
-No creo…
-¿Y eso?
-Lo acababa de conocer…
-Joder, Marta…
-Tú te follas a quién quieres, a esa madrileña por ejemplo, y yo también, a mi riojano…
-No es eso. Eres libre de tirarte a quien quieras…pero me has tenido engañado y ahora te veo muy diferente a como te creía…
-Luis, yo paso de sufrir más por un tío. Y no voy a vivir permanentemente sin darle una alegría a mi chocho, que quieres que te diga…
-No es eso. Es que me chantajeaste y ahora te veo tan diferente…

Levantando la voz me contestó:

-¡Tú sí que me has utilizado! No tienes derecho a hablarme así, gilipollas. ¿O no pensabas en tu Claudia mientras me dabas por culo?
-Eso no es así…yo puse la sinceridad de mi parte. Pero hay cosas que pasan y no se pueden controlar…
-Eres un cabrón…

En ese momento mi madre llamó a la puerta para cenar.

-Esta charla no lleva a nada bueno y me esperan para cenar. Espero que tengas buen verano.

No le di opción a contestar y colgué. Me serené antes de fingir que estaba tranquilo para sentarme a cenar con mis padres. Tras la cena le escribí a Pablo, que estaba en una localidad cercana con su familia. Al saber que yo estaba allí se empeñó en salir juntos. Mi padre me dejó el coche y en apenas cuarto de hora estaba recogiendo a Pablo, que me llevó por una zona de marcha. No podía beber mucho porque me tocaba conducir pero nos tomamos una cerveza mientras iban llegando los amigos de la pandilla de playa de Pablo. Eran gente agradable, y casi todos de mi ciudad, entre chicos y chicas unos quince.

Una vez reunidos nos fuimos de botellón pero evidentemente yo controlando la ingesta de alcohol. Más tarde, ya de discoteca, sentados en la terraza mientras Pablo se tomaba una copa le conté mi verano. Mi amigo alucinaba con la historia de Almudena, y más cuando le enseñé una foto. Pero su frase más significativa fue cuando me dijo:

-Mira Luis, yo no sé lo que sentirás por la Claudia esa, ni que historia te traes con esa Marta, pero si eres capaz de tirarte un bombón así yo no me complicaría tanto la vida.
-¿Y tú con Leyre?
-Mira. Llevamos dos semanas sin vernos. Hablamos todos los días pero se nos pasó la necesidad de estar todo el rato juntos que teníamos el año pasado.
-Tú dos semanas sin verla…no te veo, jajaja.
-Las pajas de novios son las mejores, jajajaja. Pero que se vaya preparando para cuando la pille…

Reímos su salida. Notaba a Pablo diferente. Más sosegado. ¿Maduro? No sabría decir, pero en su grupo había niñas muy monas y me extrañaba que estando solo no les hubiera entrado, y sin embargo, no lo había hecho. Y yo era incapaz de conseguir una relación como la que ellos tenían siendo como habían sido los dos. Evidentemente no se me habían dado las circunstancias.

Lo curioso es que aquella noche Pablo también me preguntó por Alba. Al igual que Viqui veía futuro entre nosotros aunque yo descarté la idea hasta que solucionara mi cacao mental con Claudia. Aunque el que utilizó esa expresión en realidad fue él. Pero la noche me vino bien. Consiguió que olvidara la absurda discusión con Marta. Evidentemente me guardaba rencor por algo que ella misma me había negado.

Regresé sin percance a pesar de que al final bebí más de lo que había previsto. A la mañana siguiente me levanté tarde y bajé con mis padres a la playa en plan tranquilo. Tras la siesta, de nuevo tarde larga de playa hasta el atardecer. Notaba mi madre contenta de tenerme allí. Pero mi Cabeza pensaba en demasiados frentes: Claudia, Marta, Alba…incluso la silueta misteriosa de la app de citas. No conseguía relajarme del todo.

A la mañana del martes me fui con mi padre al mercado para comprar marisco. Me dio buenos consejos. Tras ver al padre dominante de Almudena y lo bueno que era mi padre en el fondo me di cuenta de que distintas eran las vidas de las personas a causa de su familia. Yo no podía tener queja. Me pagaban los estudios y gozaba de una libertad que no todo el mundo conseguía. Almudena tenía que buscar extraños apaños para hacer lo que en la mayoría de los jóvenes era normal. Y aun así se le veía una niña equilibrada.

Tras comernos gran parte del marisco comprado y cocido por mi madre según la costumbre del sur descansé un rato y cogí el autobús de vuelta a casa. Iba a pasar unos días solo en casa y pasaría muchos ratos en soledad.

Aunque también tendría ya amigos en la ciudad. Podría jugar algún partido y tener con quien tomar una cerveza. Alba ya estaba en la ciudad, y Pablo regresaba también para el domingo siguiente. Me quedaban unas tres semanas en la ciudad y quería aprovecharlas. Además para entonces ya sabríamos si Claudia vendría a estudiar a mi ciudad y llegaría la confirmación de mi beca Erasmus. Entre eso, mis últimas clases y los exámenes de mis alumnos con cierto optimismo entendí que no me iba a aburrir demasiado.

Por otra parte no quería retomar la app de contactos. Había conocido a dos chicas pero con “Espérame” no había acabado muy bien la cosa aunque con Almudena lo había pasado muy bien. De hecho no me había borrado eliminando mi perfil por culpa de la silueta misteriosa que se limitaba devolverme los saludos aunque no coincidíamos para ninguna conversación.

Un comentario sobre “La residencia (133)

  1. Yo pienso que Marta siempre a estado con otros chicos antes y despues de ti..No se me hace justo que te quiera hacer sentir culpable de su actitud si siempre ha sido asi..Ella no ha sido del todo sincera contigo como tu con eya asi que por ella no te mortifiques. Les voy mas a Clauida y a Alba , cualquiera de ellas 2 me gustan para ti.Claudia es un poco complicada por su carrera y es entendible que no quiera distracciones.Y Alba es una chica divina y me da gusto que cuides de no lastimrala porque ella no se merece sufrir aunque a leguas se nota que siente algo muy fuerte por ti.Tomate un descanso Luis un tiempo sin mujeres!!

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